.:*Transiciones*:.

Capítulo 24/55

Esta había sido una noche sin dormir. Tomó y colgó el teléfono en varias oportunidades, hasta que se hizo muy tarde como para llamarla. Cuando el teléfono de su casa sonó a las 6 am, corrió a contestar, esperanzado. Entonces se dio cuenta que no podía ser ella, sólo compartieron sus teléfonos móviles. Incluso en el tiempo cuando hablaban exclusivamente por el teléfono público, él se había asegurado que ella tuviera su número móvil, en caso que lo necesitara, sin importar dónde estuviera. No podía ser ella quien le llamaba.

Levantó el auricular. "¿Hola?"

"Oye, guapo."

Emily. Estaba sorprendido, aunque también contaba la falta de cafeína, y no podía articular palabras a velocidad normal.

"¿Reid? ¿Estás ahí?"

"¿Emily?"

"¿Cómo estás?"

Le había tomado mucho tiempo el responder, por lo que las antenas de perfiladora de Emily se alzaron.

"Estoy bien, ¿cómo estás? ¿Está todo bien?"

La llamada lo preocupaba. Habían tenido un par de conversaciones desde que ella se fue, pero ésta no estaba pasando a la hora regular.

"¿Yo? Estoy bien. Todo está bien, ¿por qué... Oh, la hora. Sí, se me olvidaba, es como, ¿Las, 06 a.m?"

"Sí".

"Oops, lo siento. Estoy almorzando temprano hoy, eso es todo. Sólo quería ponerme al día contigo."

Las antenas de perfilador de Reid fueron las que se levantaron ahora. Él sabía exactamente por qué lo había llamado.

"Hablaste con JJ, ¿verdad?"

Un momento de silencio, y luego, "¡Diablos! Sí, ella me habló de la gran cita. Yo estaba emocionada porque ibas a conocer a Maeve después de tanto tiempo. Es como si mi hermanito estuviera yendo a su primera cita."

Lo oyó carraspear como protesta, lo que provocó que añadiera: "Bueno, sabes a qué me refiero. Entonces, ¿cómo te fue?"

Ahora oyó un suspiro. "No pasó. Quiero decir, sí, íbamos a… pero tuvimos que cancelarlo antes que ella llegara."

Pudo oír la decepción y la frustración en su voz. Todos la alegría que sentía se había esfumado con esa respuesta.

"Reid, ¿qué pasó? ¿Estás bien? ¿Ella está bien? "

Amaba a Emily. Aunque estaba al otro lado del Atlántico, él podía sentir su amor y preocupación. Eso le recordó lo mucho que la extrañaba.

"Los dos estamos bien. Fue sólo que..." Y le explicó acerca de su presentimiento, y su frustración al darse cuenta que se había equivocado.

"No sé, Reid. Tu normalmente estás en lo cierto cuando tienes ese tipo de presentimientos ¿ya sabes? ¿Quizás el acosador si estaba ahí, sólo que no era el chico que pensaste?"

Él negó con la cabeza. "No sé, Emily. No lo creo. Nadie más parecía encajar."

"Bueno, podría haber sido él, ¿cierto? ¿Pudo habérselas arreglado para encontrarse con alguien ahí?, ¿por despistar? ¿O incluso podrían ser ambos?"

Todavía estaba disgustado consigo mismo y Emily podía oírlo en su voz. "No creo. Pienso que lo eché a perder. Tal vez estaba tan preocupado por ella, no sé."

"Bueno, ¿y qué piensa Maeve?"

Sabía que por su tardanza en responderle él estaba actuando como el Reid que conocía. Asumiendo la responsabilidad de todo y echándose las culpas.

"¿Reid?"

"No sé. No la he llamado desde entonces."

"¿Por qué no?"

Y comenzó a darle un discurso emocional.

"Emily, percibí la situación de forma equivocada e hice que se marchara. Ella pensó que finalmente había superado lo del acosador y yo reviví sus temores. Todo por nada. Soy un idiota. ¿Cómo puedo pedirle que hable conmigo? ¡Ni yo mismo quisiera dirigirme la palabra!"

Había una clara desventaja al estar a más de 3.000 kilómetros de distancia. Iba a tener que encargarle a alguien que le diera un abrazo en su nombre. Por ahora, tendría que conformarse con el consuelo de las palabras.

"Reid, detente. Te importa esa mujer, ¿no? ¿Probablemente la amas?"

Vino una muy, muy pequeña respuesta. "Tal vez."

Así como él. Su pensamiento viajó todo el camino que cruza el Atlántico, y pudo imaginarse la tímida sonrisa que debía tener en sus labios.

"Bueno, ella tiene que saber eso. Ella sabrá que sólo estabas tratando de cuidarla. Llámala, por el amor de Dios. Habla con ella. Ella entenderá. Pueden quedar de nuevo. Esto fue sólo un pequeño traspiés, no es una catástrofe. Llámala. Ustedes van a hacer que funcione. "

De alguna manera, cuando Emily lo dijo, le resultó creíble. Tal vez podrían estar bien. Tal vez podría dejar el incidente atrás.

"¿Reid?"

Hubo un gran suspiro. "Está bien, voy a llamarla. Pero creo que volveremos a los teléfonos públicos, así que tendré que poner de mi parte para hacerlo funcionar."

Ella sonreía disfrutando de la lluvia de Londres. "Está bien. Eso me agrada. Voy a dejarte por ahora. Pero, Reid... llámame. Quiero saber cómo salen las cosas. Quiero saber cómo estás. ¿Vale?"

Él sonrió, deseando poder transmitirle su gratitud por el teléfono. "Vale, lo haré. Hermanita."

En Londres, después de colgar, Emily se quedó perpleja mirando el móvil en su mano. ¿Hermanita?


Marcó el número del localizador, luego esperó. Y esperó. Y espe... ¡Sonó el teléfono!

"Soy yo".

"Spencer, ¿estás bien? Estaba muy preocupada."

"¿En serio?"

"¡Por supuesto! Te dejé en el restaurante... ¡con él!"

De alguna manera, en el trayecto de tiempo que le tomó salir de su apartamento y encontrar el teléfono público, olvidó que ella no sabía nada.

"Él no estaba allí, Maeve. Me equivoqué. La persona que pensé que era... No era."

"¡¿Qué?! ¿Cómo sabes?"

"Él estaba esperando a otra persona para cenar. La otra persona llegó justo después que tú... justo después que te pedí que te marcharas. Lo siento mucho, Maeve. Todo es mi culpa. Lo eché a perder. Y te preocupaste por nada. "

Ella se quedó en silencio, procesando la información. Reid sintió que tenía que decir algo.

"No te culparía si quisieras olvidarte de todo el asunto."

Se había recuperado, y ahora reconoció en la voz de él los autorreproches.

"¿Olvidarme de esto? ¡Por supuesto que no, Spencer! Quise decir lo que dije ayer, no puedo esperar hasta que podamos reunirnos. ¿Por qué simplemente no podemos hacer nuevos planes? ¿Qué tal esta noche?"

Sus ánimos se elevaron. Emily había tenido razón. Maeve lo entendía. Ella lo disculpó. Ella todavía quería conocerlo.

"¿Esta noche? Claro, podemos hacerlo esta noche. ¿En el mismo lugar?"

"¿Por qué no cambiamos el sitio. Se sentirá como un nuevo comienzo, ¿verdad?"

Después fijar una hora y un lugar, Reid tuvo algo más que decir.

"Maeve... Recibí tu regalo."

Pausa. "¿Te gustó, Spencer?"

"Me encantó. Y me encantó lo que escribiste en su interior. Tenías razón en citar a Thomas Merton. Palabras más verdaderas nunca fueron escritas."

"Creo que lo estaba dejando hablar por mí."

"Bueno, él habló también por mí." Eso era casi como decirle que la amaba, ¿no? Entonces se acordó de la otra forma en que había planeado decírselo.

"Ah, Maeve, también te había comprado algo, voy a llevártelo esta noche"

Podía oír el entusiasmo en su voz. "Entonces, hasta esta noche, Spencer."

"Hasta esta noche."


JJ estaba sentada en el escritorio de él, cuando llegó, una taza de café en la mano. Le había preparado el café, añadiéndole la cantidad justa de azúcar y crema. Piensaba que podría convertirse en diabético sólo por tomar este montón de azúcar.

Se dio cuenta en cuando lo vio cuando entró a la unidad. Era obvio por sus pasos lentos y su mirada fija en el suelo.

Uh-oh. Esto no luce bien.

Se acercó. "Spence, hola. Te preparé café."

"Ya vi. Gracias."

"¿Así que...?"

Él le dio una mirada. "¿Quieres decirme que Emily no te ha llamado aún?"

"Emily? Oooh... lo siento, pensé que no te importaba que se lo dijera, como ya se lo habías contado. Pero, espera, ¿estás diciendo que hablaste con ella ya?"

"Seis de la mañana. Ella sólo tenía que saber". Hizo comillas con los dedos

"Oops. Lo siento, Spence. Pero, ya que estamos en el tema... ¿cómo les fue? "

Él le explicó, mirándola cuando dejó caer la mirada al entender lo que pasó. Él la amaba por eso. Por sestar siempre a su lado. Por esperar esto tanto como él.

"Oh, Spence, lo siento mucho. Sé lo mucho que estaba deseando reunirte con ella."

"Está bien, JJ, lo vamos a repetir esta noche. Lo hemos agendado."

Ella sonrió, feliz por él. A continuación, hizo un balance de su aspecto para la cita y se dio cuenta que todos sus sermones fueron en vano. Hoy estaba en su camisa blanca habitual y su jersey abotonado al estilo nerd. Oh, bueno quizás es mejor que lo vea tal cual es desde el principio.

Parecía que iba a ser un día relativamente tranquilo para el equipo, trabajaban en las consultas apiladas en sus escritorios. Tranquilo o no, parecía que nunca faltaban los crímenes horrendos y asesinatos en serie que requerían de su asesoramiento experto.

A alrededor de las dos, Morgan salió de su oficina para un charla en el área de cubículos. Se había ganado el privilegio de tener su propio despacho cuando ocupó el cargo de Hotch, de manera temporal, pero siempre echaba en falta la camaradería de los cubículos. A menudo visitaba a sus colegas en los escritorios. Hoy en día, se detuvo en el de Alex Blake, frente a JJ y Reid.

"Entonces, ¿qué pasa, chicos? Niño bonito, por qué has andado caminando en saltitos en los últimos días." Se acercó a la mesa de Reid. "¿Cómo se llama?"

Le sonrió a Reid e hizo un guiño como si fuera un niño de la escuela, incluyendo a JJ y Alex en el intercambio. A pesar de una conversación que habían tenido años atrás, habían veces cuando Reid se preguntaba si Morgan no había sido más que otro matón de colegio.

Reid se sonrojó y disparó una mirada a JJ, obviamente pidiendo auxilio. Morgan y Blake se dieron cuenta, pero tuvieron diferentes reacciones. Morgan estaba realmente intrigado.

"Chico, ¿en serio? ¿Tienes a alguien?¿Tienes novia?"

Alex quien ya tenía una relación profesional con Reid porque había sido su invitado en Georgetown para varias de sus clases. Reconocía su inocencia y su falta de viveza, pero también lo respetaba por su experiencia y su compromiso. Se había encariñado con el joven. Ahora, al ver su incomodidad, ella vino al rescate.

"Creo que Reid nos hablará de sus asuntos personales, siempre y cuando piensa que son de nuestra incumbencia, Derek."

Reid estaba a punto de abrir la boca cuando García se apresuró hasta el cuarteto, e hizo que su mundo se derrumbara.

"Lo siento, luchadores contra el crimen, tenemos un caso. En Cleveland".


Él oró para que ella contestara la llamada a su celular, ya que no tenía tiempo para conseguir un teléfono público. Por favor, por favor, por favor...

"¿Spencer?"

Soltó el aliento. Al menos podría explicárselo. "Lo siento mucho, Maeve. Tendremos que intentarlo de nuevo cuando vuelva."

Podía oír la decepción en su tono, pero no en sus palabras. "Por supuesto, Spencer. Tienes que ayudar a esas familias. Vamos a tener todo el tiempo del mundo cuando regreses."


Una semana y media más tarde, no habían regresado. Lo de Cleveland había durado cinco días, y entonces tuvieron que viajar hasta Memphis. De repente, parecía que se había abierto "la temporada de caza de los asesino en serie", como si tal cosa como esa existiera. Reid empezó a pensar que era imposible encontrarse con Maeve.

Por último, casi dos semanas después de la cita fallida, el caso de Memphis había terminado y estaban en el avión, regresaban a la capital. Con el equipo que había saltado de un caso a otro, Hotch logró conseguir unos días de descanso. Reid esperaba que finalmente fuera capaz de conocer a la mujer que amaba. Pero había empezado a dudar de todo el plan.

Estaba sentado en la parte trasera del avión, montándole una cantaleta al respecto a su mejor amiga.

"No sé lo que estaba pensando, JJ. ¿Cómo puedo estar en una relación con alguien si me pueden llamar sin importar lo que esté haciendo? ¿Cómo puedo esperar que alguien se aguante eso?"

Al ver la expresión de su rostro, se le aflojó la mandíbula. "Yo" Lo siento mucho, JJ, no quise decir nada con eso. No quiere decir que tu y Will... "

Había levantado una mano para detenerlo. "Olvida eso, Spence. No me estás diciendo algo que yo misma no me preguntara antes. La verdad es que no fue culpa de Will. No era razonable por mi parte exigir tanto de él. "

Reid reconoció la persistente duda de sí mismo como lo que era. "No, JJ, no le exigiste mucho. Él sabía lo que hacías. Él sabía en lo que se estaba metiendo. Él te conoció durante en un caso, por el amor de Dios. No te eches esa responsabilidad encima. "

Se dio cuenta que ella no estaba completamente de acuerdo con él.

"¿Puedes decirlo para que te oiga?" Él se sorprendió al empujarla. Pero él se preocupaba tanto por ella como para no insistir.

Podía decir que estaba sorprendida. Gratamente sorprendida. Con los ojos muy abiertos, lo dijo. "No soy responsable."

Él la miró, miró directamente a su mente. Él había llegado a conocerla tan bien. Estaba seguro que sabía lo que estaba pensando en este momento. La empujó de nuevo.

"Ahora, sólo tienes que creértelo."

Ella era irónica en ese momento. "Sí, bueno, esa es otra historia."


Habían llegado muy tarde, así que esperó hasta el día siguiente para llamarla. Él todavía estaba recriminándose por el incidente en el restaurante. Se había despertado muy ansioso. Mientras que ella estaba dispuesta a responder a sus llamadas a través del móvil que lo identificaba, él prefería la rutina del localizador.

"Sólo por ahora, Spencer. No he sabido nada más desde ese día. Eso fue hace casi un mes. Ninguna foto, cartas o e-mail. Ninguna llamada telefónica".

Todavía podía oír la incertidumbre en su voz, a pesar del contenido de su discurso. Y todo fue por su culpa. No lo arruines otra vez, Reid.

Y así llegó el día cuando se dirigió de nuevo a un teléfono público, disfrutando de la mañana de primavera, el aire libre y las promesas de los cerezos en flor. Puso en la ranura una moneda y pulsó el código del localizador. Cuando llegó la señal, introdujo sólo los últimos cuatro dígitos del número de la cabina telefónica. Hacía tiempo que habían decidido romper el mensaje del localizador, por precaución. Ahora, Maeve sabía que estaba de vuelta en la capital. Ella conocía el código de área y el prefijo. Así que cuando vio los números finales, lo llamaría de vuelta.

Reid se paseó un rato, disfrutando del aire de la primavera, e incluso saboreó la anticipación. Tenía la intención de intentarlo de nuevo esa noche. Después de lo que pareció una eternidad, sonó el teléfono y lo cogió.

"¿Hola?"

El retraso en la respuesta lo había preocupado, a pesar que sólo fuera una cuestión de uno o dos segundos. ¿Estaba molesta? ¿En problemas?

Por último, una voz vino a través de la línea. Pero no era Maeve. Sonaba como una tele operadora.

"Si usted acepta una llamada por cobrar, por favor depósito dos dólares."

Esto era nuevo. Ella siempre lo había llamado directamente. Tal vez estaba en teléfono público igual que él. ¿La había asustado tanto que decidió una medida adicional de seguridad?, Reid acababa de encontrar un nuevo autorreproche para añadirlo a su lista.

"Sí. Sí, sólo un minuto." Vació sus bolsillos y, a continuación, volteó su mochila. Él no estado preparado para eso. ¿Podría aceptar la tarjeta de crédito?

Por último, y muy providencialmente, encontró la cantidad justa de cambio y lo puso en las ranuras.

"¿Hola? Maeve?"

En esta oportunidad tampoco fue la voz de Maeve la que surgió a través del teléfono. Era la de una máquina, no identificable. La voz le dijo sólo una palabra, pero fue suficiente para paralizar el corazón de Reid.

"Zugzwang".