Nota de la Autora (Extracto): Aunque sabemos lo que pasará, este capítulo debe llevar una advertencia. Fue difícil de escribir y lo será de leer.
Algunas cosas serán cambiadas en aras de abreviar.
En honor a Maeve, la Gran Reina Guerrera, en la fiesta de San Patricio (fecha en que originalmente fue publicada 17 de Marzo).
.:*Transiciones*:.
Capítulo 25/55
"Zugzwang".
La presión arterial de Reid bajó. Se agarró al auricular como si fuese un salvavidas e intentó calmarse lo suficiente como para poder pensar.
"Lo siento, no lo entiendo."
"Zug... zwang."
La conexión se interrumpió. La mente de Reid estaba a mil por hora.
Zugzwang. Tenía que ser por Maeve. ¡Pero no puede ser ella! ¡Por favor, Dios, no!
Era mucho pedir que se tratara sólo de una retorcida coincidencia. Usó el teléfono público como consecuencia de un acosador. Y ahora, una voz mecanizada estaba respondiendo por ella. Utilizó un término de ajedrez rebuscado y que pocas personas reconocerían. Pero que él reconoció. Esto había sido hecho para que él lo escuchara.
Reid sabía que nada tenía sentido, pero estaba desesperado. Sacó su móvil y marcó el número de Maeve. No hubo respuesta. Y tampoco había activado su buzón de mensajes de voz. No en este nuevo teléfono. El que ella acababa de adquirir, "por si acaso", aunque ella pensaba que su acosador se había ido.
Se dio por vencido y marcó otro número. Cuando le respondió ni siquiera dijo que se trataba de él, ni siquiera saludó.
"Tengo que verte."
Aaron Hotchner era un excelente perfilador. No le resultó difícil reconocer la voz en el teléfono. Tampoco pudo ignorar su exaltación, la vacilación, la sensación de pánico y miedo.
"Nos vemos en la unidad. Estoy de camino."
Hotch vio que Reid ya estaba en su despacho cuando él llegó. Él no sabía que su agente no tenía ni una imagen clara de su trayecto hasta la unidad. Había llegado allí por inercia, incapaz de organizar sus pensamientos.
"Reid, ¿qué pasa?"
El joven agente se estaba paseando, y el jefe de unidad no trató de detenerlo. Parecía que iba a implosionar si no liberaba algo de su tensión.
Hotch se levantó y lo miró. "Reid."
Se detuvo, girándose hacia su superior. "Pasa algo... Ha pasado algo. Hay algo que te tengo que contar. Hotch, necesito ayuda."
El jefe de la unidad comenzó a hacer un recuento mental de los factores de estrés. A juzgar por su aspecto desaliñado y su comportamiento, Hotch estaba seguro que Reid iba a confesarle que atravesaba una recaída. Que estaba usando de nuevo el Dilaudid. Pero no lograba ver la causa que lo hubiese llevado a eso. Él acostumbraba a observar el clima mental y emocional del equipo, y en especial el del joven, y a veces frágil, genio. Pero no se había dado cuenta de nada. ¿Qué fue lo que pasé por alto?
Sus pensamientos estaban escarbando en otra dirección, así que Hotch no entendió cuando Reid le entregó lo que parecía ser un montón de cartas. Correspondencia manuscrita, nada comercial. Él las recibió de Reid, su ceño fruncido y su cara llena de confusión y preocupación.
"Su nombre es Maeve."
Le contó la historia desde el final, y luego el principio. Cuando llegó de nuevo al final, Hotch lo estimuló a seguir. Había algo en esa última llamada...
"Dime otra vez lo que te dijeron por teléfono."
Estaba grabado a fuego en su cerebro. Nunca olvidaría la palabra. Nunca olvidaría la voz, la mecanización, el tono despersonalizado que bien podría haber cambiado su mundo para siempre.
"Zugzwang. Es un término de ajedrez. Se usa para describir la situación en la que un jugador tiene que hacer un movimiento, pero cualquiera que haga lo pone en desventaja. "
"Pero, ¿por qué?" A Hotch no le gustaba la lógica de esto. Algo no tenía sentido."Si el objetivo del acosador era Maeve, ¿por qué burlarse de ti? ¿Eres parte de su victimología?"
Reid sacudió la cabeza. No tenía lógica para él tampoco, pero por el momento, todo carecía de sentido dentro de su cerebro. "No sé. No sé por qué. Pero sé que el mensaje era para mí. Él me dice que no puedo hacer nada. Y estoy obligado a hacer un movimiento. "
Treinta minutos más tarde, la historia ya había sido contada y el resto del equipo había sido convocado. Reid había necesitado que lo centrara a cada instante, lo que le demostraba a Hotch lo caótica de su situación.
Hotch sólo le había enviado un mensaje a los miembros del equipo diciéndoles que Reid tenía un problema y los necesitaba. Él se alegró cuando cada uno respondió con un 'voy a estar ahí', incluso siendo hoy, su primer día libre en semanas. JJ lo llamó inmediatamente.
"¿Se trata de Maeve?"
Obviamente Reid no había mantenido el secreto de Maeve para todo el equipo. Hotch pudo captar la preocupación en la voz de JJ, y el temor por su mejor amigo.
"Me temo que sí, sí."
"Oh, Dios. ¿Qué pasó?"
"Él piensa que ella ha sido secuestrada."
Hubo una pausa en la línea, mientras digería la información y pensaba en lo que aquello podría significar.
"Hotch, ¿cómo está él? ¿Está bien?"
Su jefe de unidad era un hombre de pocas palabras, en el mejor de los casos. Ahora, él sólo respondió con un "No"
"Dile que ya voy. Tengo que conseguir una niñera, pero estoy en mi camino."
Hotch era el otro padre en el equipo. Y, también, era padre soltero. Él sabía que ellos tenían poco tiempo para pasarlo con sus hijos. Estuvo a punto de decirle que se quedara en casa con Henry, pero luego se lo pensó mejor. Podía oírlo en su voz. Ella necesitaba ayudarlo. Y lo había oído en la voz de Reid, también. Él necesitaba su apoyo.
"Le voy a decir."
Al final, JJ fue la primera en llegar. Su ansiedad debió haberse evidenciado en su voz, porque su niñera se había presentado de inmediato. Karen se llevó a Henry a su casa, en la cual podría pasar la noche si era necesario. Por enésima vez, JJ estaba agradecida que su camino se cruzó con el de ella, la más generosa y noble mujer, que amaba a Henry como si fuera su hijo.
Vio a Reid todavía paseándose por la oficina de Hotch y subió corriendo las escaleras.
"Spence"
Ella tuvo que contenerse de gritar cuando se dio la vuelta y la miró. Estaba pálido, con los ojos fuera de foco y, sin embargo, se las arreglaba para traspirar terror. Podía ver que todo su cuerpo estaba temblando.
JJ fue hacia él y lo abrazó. Ella le susurró al oído: "La vamos a encontrar, Spence. Todo estará bien. Ella va a estar bien. Los dos van a estar bien."
Conforme ella lo soltó, sus manos cayeron a sus costados. Él se quedó allí, viéndose tan impotente como ella estaba segura que se sentía.
"Spence, recuerda. Esto es lo que hacemos. Va a salir bien. La vamos a ayudar."
"Pero no puedo pensar, JJ. No puedo hacer que mis pensamientos se detengan. No puedo pensar con claridad. ¿Cómo voy a ayudarla así?"
Ella hizo que la mirara. "Vamos a ayudarte, Spence. Nosotros. Todo el equipo. La vamos a encontrar. Tienes que creerlo. Te calmarás. Serás capaz de pensar. "
Puso un brazo detrás de él y le dio un empujoncito para que caminara hacia la puerta. El equipo estaba llegando.
Cuando se acercaron, Hotch y JJ intercambiaron una mirada. Ella negó suavemente con la cabeza para indicarle que no era bueno que Reid tuviese que repetir la historia para los otros. Hotch fue quien habló para el equipo.
Reid se mantuvo aparte, escuchando. Era tan extraño oír su vida narrada en tercera persona, incluso por alguien en quien confiaba tanto. Se le hizo más raro por el problema que tenía para ordenar sus pensamientos. En realidad sólo escuchó y proceso partes de lo que Hotch contaba al equipo.
La oficina se veía vacía, pero podía sentir todos los ojos encima de él. Una parte de él sabía que estaban reaccionando con incredulidad ante la existencia misma de su relación, por no hablar de lo peculiar que era. Él sabía lo extraño que había sido, pero lo bien que resultaba. Era su primera relación y pretendía que fuera la única. Y ahora estaba en peligro. Tal vez ya se había terminado. No tenía forma de saberlo. Su mente volvió a una rápida presentación de imágenes, sonidos y posibilidades. Pero se negó a mostrarle encontrado a Maeve y logrando su rescate.
De pronto se dio cuenta que Hotch había dejado de hablar, y todos los ojos estaban centrados en él. Cuando por fin levantó la vista hacia ellos, vio sus expresiones afectadas. García sostenía inconscientemente su mano contra su pecho, en un gesto que a Reid le decía que tenía el corazón roto por él. Las manos de JJ estaban unidas de tal manera que él sabía que ella rezaba. JJ.
Parecían esperar a que dijera algo, por lo cual lo hizo.
"Necesito su ayuda. Puede ser demasiado tarde," su voz salía estrangulada, "pero si no es así, necesito su ayuda. Por favor, ayúdenme a salvarla."
Morgan se acercó y puso su brazo alrededor de Reid. "Tú sabes que lo haremos, chico. Mantente firme."
El resto murmuró en aprobación. García le dio un abrazo antes de irse a la sala de conferencias. "Te amamos, Junior G-Man."
JJ se quedó con Reid, con su mano en la espalda. Él se puso de pie encorvado, con los ojos en el suelo, pero con la imaginación despierta, ella lo sabía, estaba envuelto en una visión horrenda de sufrimiento. Con Maeve en manos de su secuestrador.
Ella la traería de vuelta para él, se giró y lo abrazó de nuevo. El se sujetó a ella con fuerza, como si se aferrara a cambio de mantenerse cuerdo. Cuando se separaron, ella tomó su cara entre las manos, obligándolo a mirarla. Ella quería hacer que desaparecieran las imágenes horrendas de su cabeza.
"La vamos a encontrar, Spence. Y estaremos bien. Van a estar juntos."
Él respondió con una voz tranquila. "Yo podría conformarme con eso. Traerla de vuelta, si con eso ella estuviese a salvo. Si pudiera vivir su vida. Con mucho gusto le daría la mía."
JJ sabía que lo que decía era sincero. Él podía sacrificar su felicidad, su futuro, incluso su propia vida, por la de Maeve. Una vez más estaba frente de ese tipo de amor desinteresado que en algún momento pensó que ya no existía. Pero existe. Y voy a hacer mi mejor esfuerzo para que él pueda consumarlo.
Horas más tarde, recordaría lo que Reid le había dicho, al verlo actuar en esa dirección. En ese momento, ella sabía riesgoso era ese sentimiento desinteresado de amor. ¿Cómo podía dar tanto, al mismo tiempo que todo le es arrebatado?
García había colocado en la pizarra inteligente todo lo que pudo encontrar. No era mucho. Fotos de la Universidad Mendel, donde Maeve había trabajado. Fotos del restaurante donde habían planeado reunirse. Pero ninguna foto de Maeve Donovan. Así como a Reid le pasó cuando había investigado sobre ella, la imagen de Maeve en la facultad estaba en blanco.
"Estoy tratando de rastrear su licencia de conducir, pero parece que ella se esfumó hace diez meses."
Reid estaba intentando concentrarse, desesperadamente. Tenía que aportar algo. El comentario de García le llegó.
"Ella se dio por vencida cuando el acosador la encontró en dos direcciones consecutivas. Abandonó sus tarjetas de crédito, también. Cualquier cosa que pueda tener una identificación y la dirección a la que pudiera asociarse".
"Bueno, voy a encontrar una antigua, pero me va a tomar un tiempo."
Si fuera por él a Reid no le importaba. Nunca había necesitada una imagen física de ella. La conocía internamente, en sus sentimientos. Maeve. Eso era suficiente para él. Pero también sabía que necesitaban su foto para poder reconocerla. No iba a detener a García en esta tarea.
Ella no había sido capaz de localizar una dirección para Maeve. Pero encontró una de sus padres. Encontró, de hecho, dos para sus padres.
Rossi pensó que sabía lo que significaba. "O no estaban juntos, o alquilaron algo en la dirección más reciente para poner allí a Maeve."
Sólo hizo falta una llamada para averiguarlo. Hotch asumió la responsabilidad sombría de telefonearles para decirles que su peor temor se hizo realidad. La pareja reconoció que el nuevo desván había sido para Maeve. Hotch hizo los arreglos para que se reunieran con él en la oficina del FBI distrital mientras enviaba a los otros al departamento.
"Reid, te quiero conmigo." Quería que participara, pero también deseaba mantener un ojo sobre su agente más joven. Nunca había visto a Reid tan perdido.
¡Enfócate! ¡Céntrate! Estaba mirando por la ventana de una vista cuando Hotch entrevistó a los Donovan. Se negó a reunirse con ellos, y Hotch estuvo de acuerdo, reconociendo que el estado emocional de Reid sólo aumentaría las penas por las que pasaban los Donovan.
Mientras observaba, Reid encontró que su mente estaba tratando de formar una imagen mental de Maeve, a través de las facciones de sus padres.
¿Ella tendrá los ojos de su padre? ¿El pelo de su madre? ¿Sus dedos largos y expresivos? ¿Sus fuertes pómulos? Reid reconoció las cadencias de Maeve en el discurso de su madre, las expresiones únicas de su padre. Ambos habían sido parte de Maeve. ¡Maeve!
Los Donovan le señalaron a Hotch que mirara en Bobby, su ex novio. Les disgustaba cómo trataba a Maeve, desde mucho antes que ocurriera la ruptura.
"Ella dijo que no era él, pero no estoy de acuerdo. Él siempre quería manejar todo en su relación. Cuando ella rompió con él, quiso conseguir una manera de mantenerla." La otra Dra. Donovan estaba segura de la culpabilidad de Bobby y estaba haciendo que Hotch lo entendiera.
"Haremos todo lo que podamos. Gracias por su cooperación."
Cuando Hotch salió de la habitación tuvo problemas para seguirle el paso de Reid, quien ya se dirigía a la camioneta. Le hizo una seña a Rossi y a Morgan para que se les unieran.
En el desván de Maeve, JJ y Alex encontraron signos de lucha, pero ni un rastro de Maeve.
En la cómoda de la habitación, JJ encontró un fajo de cartas. Reconoció de inmediato la letra de Reid. Allí estaban las cartas que le había enviado. Las agarró y luego se detuvo. El equipo tendría que hacerse con todas las pruebas. Ellos ya tenían las cartas que ella le había enviado a él. JJ sabía que sería bastante difícil. Pero ahora, con las cartas de él a la mano, ellos conocerían todos los detalles de algo que debía ser privado…
Alex entró en la habitación y vio como JJ mantenía sus manos sobre el paquete. Entendió el dilema en el que se hallaba su colega. Pero también sabía lo que tenían que hacer.
"Tenemos que llevarlas, JJ. Se las regresaremos."
"Pero es muy difícil para él permitirle a otros que lo conozcan profundamente..."
Alex fue sutil. Tomó las cartas de la mesa. "Él la ama. Él hará lo que sea, ¿no?"
JJ asintió lentamente. "Sí, supongo. Tienes razón." Dijo a regañadientes, siguió a Alex afuera de la habitación.
Lo siento, Spence. Por todo.
La puerta del apartamento de Bobby fue abierta por una mujer. Ella se identificó como su novia, dijo que su nombre era Diane. A la vista de sus credenciales, les permitió entrar. Casi de inmediato, se oyó una voz masculina que le preguntó que quién estaba ahí. Y entonces un hombre entró en la habitación.
Inmediatamente hizo contacto visual con Reid. "Yo te conozco."
En esta ocasión el cerebro de Hotch estaba trabajando mucho más rápido que el de Reid. Sacó al joven agente del apartamento. "¿Tú lo conoces?"
Reid le explicó. Este era el hombre que había visto en el restaurante. El que él había pensado que era el acosador de Maeve. Ahora parecía que estaba en lo cierto.
"Es él, Hotch. Tiene que ser. ¡Tenemos que hacer que nos diga dónde está!"
Al perfilador con más experiencia todo eso le pareció muy simple para ser verdad. Si su ex novio simplemente quería a la mujer, ¿por qué no tomarla y ya? ¿Para qué quería burlarse de Reid? Si la hubiese estado siguiendo tan de cerca, habría sabido que ni siquiera se habían reunido. Había algo más en el fondo.
Envió a Reid fuera del edificio mientras hablaban con Bobby y Diane. Se les dio permiso para mirar dentro del apartamento, pero no encontraron nada. Parecía que habían llegado a un callejón sin salida, y, sin embargo, algo tenían que encontrar. El hombre había estado en el restaurante.
Hotch y Rossi separaron a los miembros de aquella pareja y los entrevistaron en diferentes habitaciones. Morgan tuvo la oportunidad de ir abajo en busca de Reid. Lo encontró paseando por la acera en frente del edificio.
"Hey, chico. Para un poco, vas a hacer un hueco en el pavimento."
"Él tienen que saber algo, Morgan. Tenemos que conseguir algo. Su tiempo se está terminando. Puedo sentirlo."
"Muchacho... Reid... Sé que tienes miedo. Tienes derecho a sentirte así. Pero recuerda algo, somos expertos en esto. Nosotros la encontraremos. Y tendrán su tiempo."
Reid estaba sacudiendo la cabeza. "Dos mil cuatrocientos doce."
"¿Qué?"
"Dos mil cuatrocientos doce. Ese es el número de horas que estuvimos juntos. Excepto que sólo estuvimos juntos a través de llamadas telefónicas y cartas. Pero eso es el tiempo acumulado. Cien días".
"Cien días y medio." Morgan le sonrió a Reid, esperando que con su medio-corrección le sacara una sonrisa. Pero él sabía que eso era sólo un triste recordatorio de lo fuera de norma que Reid estaba en ese momento."Vas a tener más tiempo, chico. Eso no es todo lo que hay."
"¿Y qué pasa si?..." Reid sacudió la cabeza de nuevo.
"¿Qué pasa si qué?" Morgan podría ser una bromista, pero también podía ser sincero. Y un Morgan sincero siempre lograba hacer que Reid llegara al desahogo.
Habían tenido tantas conversaciones como esta. El intercambio de hermano mayor / hermano pequeño. Morgan dando consejos, Reid admitiendo que los necesitaba. Esta no fue la excepción.
"¿Qué pasa si no se lo llego a decir?"
"¿Decirle a ella qué?" Morgan creía saber a lo que Reid se refería.
"Una vez... No, un par de veces, terminó nuestra conversación de esta manera." Te quiero. "Eso es todo, eso es todo lo que dijo. Sólo" Te quiero"."
Morgan miró a su joven amigo. "Y nunca le correspondiste."
Reid estaba sacudiendo la cabeza. "Yo no podía. Quiero decir, me pareció que, no logré hacer que saliera de mi boca. Me decía que estaba esperando para decírselo en persona, pero la verdad es... Soy un cobarde. Tenía miedo de decirlo. Debido a que si lo admitía en voz alta lo haría real. Y si era real... Podría perderla".
Su voz se ahogó con las palabras finales. Los dos sabían que pensaba que la había perdido. Morgan tuvo que tragar grueso antes que pudiera hablar de nuevo.
Él lanzó un brazo sobre los hombros de Reid. "No pienses así niño bonito. Te necesitamos en esto. Vamos a encontrarla, y entonces reunirás el coraje para decírselo ¿de acuerdo?"
Bobby y Diane estaban siendo seguidos, cortesía de varias llamadas telefónicas que Hotch y Rossi hicieron para compensar antiguos favores. Esto todavía no era un caso oficial, pero abundaban oficiales dispuestos a ayudar a un colega en apuros. Los dos perfiladores de alto nivel habían decidido poner seguimiento a ambos.
"Están juntos, y él evidentemente estaba en el restaurante para acechar a Reid, a Maeve o a ambos. Puede que no participen activamente, pero pudieran ser cómplices." Hotch estaba de acuerdo con la evaluación de Rossi.
El equipo se reunió de nuevo en la sala de la mesa redonda, para revisar la evidencia. Reid se sentó aparte del resto, en un sofá contra la pared.
Iban a través de sus cartas. Sus cartas. Reid sabía que sus amigos estaban intentando mantenerse objetivos, pero todavía se sentía como una violación a su privacidad. Las palabras que habían compartido, destinadas sólo a los ojos del otro, fueron expuestas a la vista de todos.
Hotch no quería que nada se quedara por fuera. "Piense en esto desde todo punto de vista. ¿Qué pasa si el sospechoso es el ex-novio? ¿Y si es su nueva novia, Diane? ¿O si estamos tratando con alguien que aún no hemos identificado?"
Alex se sintió intrigada por la posibilidad que el sospechoso fuera una mujer y, en concreto, Diane. "Sabes que es plausible. Si Bobby sigue obsesionado con Maeve como para seguirla hasta el restaurante, Diane podría estar celosa. Ella podía sentir como que tiene que quitar a Maeve del medio."
Sin que nadie lo notara, todos estaban hablando de Maeve en tiempo presente. Era algo que siempre hacían con las personas desaparecidas. Hablar de ellos en tiempo presente significaba que estaban vivos, y le daba urgencia al caso. En este caso en concreto, también tenía la intención de aliviar la tensión de su compañero de equipo.
Hotch estuvo de acuerdo con la observación de Alex, pero todavía estaba preocupado por cómo Reid encajaba en ese escenario. "Si ella simplemente está tratando de eliminar a Maeve de la vida de Bobby, ¿por qué burlarse Reid ¿Por qué no se siente feliz de que Maeve se comprometa en una relación con alguien nuevo?"
JJ estaba en un tren de pensamiento distinto. "No conozco bien eso, pero me pregunto si habrá usado un distorsionador de voz por el hecho de que la sospechosa es una mujer. Tal vez ella no quería que nadie notara ese hecho."
Eso trajo a colación los por qué de los crímenes ejecutados por mujeres en contra de otras mujeres. Reid rechazó de plano que Maeve pudiera haber estado en una relación con otra mujer, ahora despreciada. Él se mostraba más favorable a la idea que pudiese haber algo de celos... Por parte de su ex-novio, o en materia profesional.
Él logró mantenerse en un solo sitio mientras analizaban el caso, pero la tensión era mucha. Tras un comentario casual de Rossi se levantó de un salto y explotó. Reid se disculpó inmediatamente y caminó hacia la puerta.
"No estoy bien, voy a salir."
Morgan lo conocía bien. "Está bien chico, puedes ayudar. Tienes en tu cabeza dos mil cuatrocientos doce horas de conversaciones y cartas con esa mujer. Probablemente sabes algo que nos pueda ayudar."
"Pero no puedo..."
"No puedes hacerlo solo. Así que elige a alguien que te ayude." Hotch conocía a Reid y necesitaba sacarlo de ahí para poder continuar. Pero también sabía que podría ser peligroso dejarlo andar solo por ahí.
Reid miró las caras alrededor de la mesa. JJ lo observó expectante. Ella se sorprendió cuando hizo su elección.
"Blake".
Alex le dio una pequeña sonrisa. "Muy bien, salgamos de aquí."
Se sorprendió cuando ella lo llevó al parque y se sentaron en un tablero de ajedrez.
"¿Por qué aquí?"
"Tu cerebro está a mil por hora, ¿verdad?"
Él asintió. Apenas había ralentizado un poco desde la llamada telefónica.
"Esto te ayudará a enfocarte, a que sueltes esa energía. Vamos a jugar y hablar."
Ella hizo el primer movimiento. Cuando Reid tomó un peón, lo motivó a comenzar. Sabía que tenía que darle un enfoque. "Dime algo que a ella le gustaba."
Eso fue fácil. "A ella le gustaba Sir Arthur Conan Doyle. Hablamos de él todo el tiempo..."
No siempre fluyó tan fácilmente, pero la conversación había iniciado. Continuó desde allí, Reid hablando y Alex escuchando, solo enfatizaba en los detalles adecuados...
En la unidad, JJ estaba claramente molesta, dentro del cuarto técnico de García.
"¿Hice algo? Quiero decir, él ha compartido tanto de ella conmigo. ¿Por qué escogió a Alex?"
JJ no tenía nada en contra de su compañera. Pero estaba molesta de que Reid podría estar tratando de aislarse de ella, justo cuando ella sabía que él la necesitaba más.
"JJ, no creo que se trate de eso. Ya viste como se puso cuando estábamos leyendo las cartas. Se sentía expuesto. Ahora él tiene que compartir también todas sus conversaciones privadas. Lo estamos abriendo en canal y él lo sabe. Creo que es un poco más fácil para él hacer eso con alguien que no sea tan cercano".
Vio la cara de JJ.
"¿Captas la idea? ¿JJ?"
"En realidad no, pero tendré que entenderlo, supongo. Es extraño, quiero decir. No sé qué otra cosa hacer para ayudar, porque lo único que deseo es ayudarlo de alguna manera. "
García le dio a su amiga un apretón. "Le ayudas sólo por estar ahí, amiguita. Él necesita hacer las cosas a su manera."
Uno de los ordenadores de García dio una alerta. "Jayje, mira esto. Diane... Y sus padres... sus padres muertos, eso sí, alquilaron un desván en el mismo edificio que los de Maeve. Hace apenas un mes. Jayje, ¡tiene que ser ella! ¡Es Diane! "
En el parque también hubo un avance. Habían estado hablando de la vida profesional de Maeve.
"¡Eso es!" Alex podía ser un oyente atento, pero fue Reid el que observó lo que salió de su propia boca "¡Eso es! Es muy respetada en su campo. Había muchos graduados que deseaban trabajar con ella. Maeve dijo que eran obstinados cuando estaban interesados en algo y al mismo tiempo no estaban al nivel. No se daban por vencidos y eran difíciles de disuadir ¿Qué pasa si uno de ellos se puso lo suficientemente molesto con ella como para hacerle esto? "
Sus móviles sonaron casi simultáneamente, con las noticias del avance de García. Se fueron de inmediato para reunirse con el resto del equipo en el edificio donde estaban ambos apartamentos.
Maeve podía haber estado solo a pocos metros de su casa, lo mismo que podía estar en cualquier otro lugar.
El edificio tenía una cámara de seguridad con un sistema de intercomunicación. Ahora, mientras se acercaban al edificio, oyeron una voz. Una voz femenina. Era Diane.
"Eso es suficiente, Dr. Reid. Y compañía. No quiero que nadie derribe la puerta. No, si quieres ver a tu preciosa Maeve de nuevo. De hecho, no creo que vayas a necesitar tu arma, Dr. Reid. Tampoco tu chaleco. Déjalos afuera. Y entra tranquilamente. Díselo, Maeve. "
La forma en que dijo el nombre enfureció a Reid, y le congeló la sangre. Pero entonces oyó una voz más familiar.
"Spencer, no vengas aquí. Ella ha matado a Bobby, ¡y te va a matar!" Había conseguido decirlo rápido, antes que la obligarán a callar.
Reid ya se estaba sacando el chaleco cuando Hotch y JJ gritaron al mismo tiempo.
"Spence"
"Reid"
No se atrevió a mirar a JJ. A su jefe le dijo: "Ya la has oído, Hotch, ella tiene a Maeve. No puedo dejarla allí. Me tienes que dejar ir"
Era su zugzwang. Tenía que hacer el movimiento a todo precio.
Las lágrimas de JJ estaban contenidas y rezaba intensamente. Él no ha hecho nada malo. Ninguno de ellos ha hecho algo malo. ¿No puedes dejar que se encuentren y ya? Por favor, por favor, que salga todo bien. Que la salve a ella. Sálvalo a él.
Ella lo estaba esperando al final del pasillo, con la pistola en la mano.
"Doctor Reid." El sarcasmo goteaba desde el 'doctor'. Era el título que había buscado y no había sido capaz de conseguirlo.
"Diane". Dio unos pasos, las manos en alto para demostrar que estaba desarmado. "Diane, no es demasiado tarde. Puede dejar que se vaya."
Rezó para que lo que le decía se volviera realidad. Aún había tiempo. Él la había escuchado, y no había oído el sonido de disparos...
Ella le permitió acercarse, y luego le hizo señas con el arma para que subiera por las escaleras. Él obedeció, y siguió sus instrucciones hasta llegar a través de una puerta abierta. No tuvo tiempo para darse cuenta que sólo había otro apartamento en el piso. Ahí estaba ella, todas las veces que hablamos. Ahí es donde yo debería haberla visto.
Había caído la noche, y la habitación estaba a oscuras hasta que Diane apretó el interruptor que conectaba una pequeña lámpara en la esquina. Ahora Reid podía verla. Maeve estaba allí, viva, amarrada a una silla con ataduras de plástico alrededor de sus muñecas. Había desviado la mirada cuando la luz la encandiló. Ahora, con los ojos más adaptados, miró hacia arriba. Miró a Spencer, por primera vez. Alto, guapo, sus ojos estaban clavados en ella...
Él la miró, trató de detallarla. Su cabello era largo y oscuro. Su belleza era única, con el rostro que transmitía la inteligencia detrás de sus ojos. Sus ojos...
Diane le dio un empujón en un asiento frente a Maeve. No importaba donde apuntaba la pistola. Él sabía que lo destruiría si alguna bala tocaba a Maeve, sería como si le atravesara su propio corazón. Él no iba a luchar con Diane. No físicamente. Ahora era cuando necesitaba que su cerebro lo ayudara. Habían estado en un montón de situaciones de alto riesgo, él y su cerebro. No le había fallado. Rogó porque no le fallara ahora.
"Maeve".
"Spencer... Lamento por dejar que esto llegara hasta aquí."
"Tú no has hecho nada, Maeve." Su cerebro estaba empezando a razonar lo peligroso que era ese intento de rescate "Diane, dile que no había nada que pudiera haber hecho para detener esto, ¿no? Eres demasiado inteligente como para haber dejado que te detuviéramos."
Diane había estado observando el intercambio visual. Ahora escuchaba el verbal.
Reid estaba intentando adularla.
"Tiene razón, no había nada que pudieras haber hecho ¿Te crees tan inteligente. Sólo porque tienes la oficina, y los beneficios, y el título. Bueno, todo va a ser mío un día, ya lo verás. Todo lo que tienes será mío. Ya te quité Bobby, ¿no? "
Maeve se estremeció por eso. Ella había aguantado tanto el día de hoy. Los insultos, las acusaciones, incluso las órdenes que le dio para que se suicidase saltando desde el edificio.
"No lo haré. No voy dejar que le hagas esto a mi familia, a mí... No te voy a conceder que les hagas pensar que me he suicidado. Si quieres que me muera, mátame entonces. "
Diane, siempre insegura frente a la autoridad, se había echado atrás. Era la única razón por la que Maeve seguía con vida. Pero la idea de lo que Diane había hecho a Bobby, cuán fríamente le había disparado al hombre con el que había compartido la cama, la descolocó. Maeve se echó a llorar.
Esas lágrimas rompieran el corazón de Reid. Él sabía que tenía que encontrar una manera de poner fin a esto. Él trató de agradar a Diane para que dejara ir a Maeve.
"Diane, no la necesitas. Nosotros no la necesitamos. Puedes quedarte conmigo. De hecho, ya me tienes. Pude leer tu tesis, no sé lo que el departamento estaba pensando, fue genial. Tal vez sólo te adelantaste a todos. Posiblemente tu momento es ahora. Déjala ir. Puedo ayudarte. Puedo ayudar al mundo a ver lo brillante que eres. Déjala ir. Me quedaré. Hagamos el intercambio, yo por ella. "
Diane negó con la cabeza, para demostrarle que no era tonta. "No. Sé que ellos están afuera. Recuerdas que los vi. Me van a detener."
"No, no, no lo harán. No, si estoy contigo. Ellos te dejarán ir. Sólo deja ir a Maeve, y yo me quedaré contigo. Todo va a salir bien."
Ella era lo suficientemente vanidosa como para desear que eso fuera real. Pero ella no estaba segura. "Demuéstralo. Demuestra que estás de mi lado. Dile. Dile que no te importa. Muéstrame que te preocupas por mí."
Las lágrimas seguían cayendo de los ojos de Maeve. Ahora los de Reid se llenaron también. Se miraron el uno al otro, en lo profundo de sus pupilas, y cada uno vio el corazón del otro. Lo que dijeran ya no importaba. Ellos sabían la verdad.
Los labios de Reid se movieron. "No me importas. Me importa Diane. La amo, y quiero que el mundo vea lo brillante que ella es. Vete y déjanos tranquilos." Reunió cada onza de decisión que tenía para lograr mantener la voz firme mientras hablaba.
Tragó saliva y respondió. "Entiendo." Mi dulce Spencer. ¿Cómo fue que llegamos hasta aquí?
Diane seguía mirándolos a ambos. Ahora se dirigía a Reid. Él no estaba atado, pero lo obligó a sentarse inmóvil mientras deslizaba una mano por encima de la camisa y le acarició el pecho. Maeve desvió la mirada.
A continuación, Diane se inclinó sobre él y puso sus labios contra los suyos. Él había estado tan emocionado por el primer beso que quería compartir con Maeve. Que ahora, con Diane, sólo sintió asco. No pudo ocultarlo. Y ella lo percibió de inmediato.
"Mentiroso". Frío, de hecho. Casi como la voz robótica en el teléfono. Ella le decía lo que él sabía que era.
"Mentiroso. No me quieres. Sólo estás tratando de salvarla. Bueno, te voy a mostrar lo bien que te quedó la mentira."
Ella se movió rápidamente al lado de Maeve, cortando las restricciones de sus muñecas con un cuchillo. Reid supo que era ahora o nunca. No tendría otra ocasión a menos que actuara. Se puso de pie y fue a por ella. Intentó quitarle la pistola. Un disparo se escapó mientras forcejeaban. Un segundo disparo le dio en el hombro.
En las afueras, JJ escuchó la primera detonación. ¡Oh, Dios, no! ¡Por favor! Siguió a Hotch y Morgan adentro del edificio, por delante de Alex y Rossi. Todos ellos habían sacado sus armas.
Él los oyó llegar. "¡Quédense atrás! ¡Atrás!"
Diane tenía la pistola en la barbilla de Maeve. Él no quería que la forzaran con un disparo.
"¡Quédense atrás!"
JJ escuchó su voz antes de poder verlo. Gracias, Dios. Pero ahora notó que se estaba agarrando el brazo, la sangre que se le filtraba por entre los dedos. Le habían disparado.
"¡Quédense atrás!" Veía al equipo avanzar en su dirección, Reid se volvió sobre Diane y Maeve. Podía ver el terror en los ojos de Maeve.
"Diane, aún hay oportunidad. Todavía puedes soltarla. Puedes quedarte conmigo. Recuerda lo que te dije. Tómame a mí a cambio de ella."
"¡No, eres un mentiroso! Lo sentí cuando te besé... No me quieres. No te importo. Todo es por ella. La amas. Viniste a entregarte a cambio de ella, ¿no? "
"Sí".
No hay duda, no le dio un segundo pensamiento. Sólo hizo la declaración. Todos entendían lo que eso significaba. Que amaba a Maeve. Y él estaba dispuesto a dar su vida por la de ella.
"¿Morirías por ella?, ¿cierto?"
"Sí".
Diane estaba llorando ahora. "No es justo. ¡Ella lo tiene todo! ¡Yo no tengo nada! ¡No es justo! "
Ahora Maeve habló. Podía sentir la tensión en los brazos de Diane, y sabía que le quedaba poco tiempo. Miró a Spencer.
Mi Spencer. Mi amor. Por favor, sabes que te amo. Que te amé.
Lo único que dijo fue: "Thomas Merton"
"¿Qué significa eso?" Diane le exigió.
Maeve ahora dirigió sus palabras a su secuestradora. "Él lo sabe. Algo nuestro. Y que nunca sabrás. Algo que no nos podrás quitar."
Reid quería que Maeve se detuviera. Sólo estaba presionando a Diane, y eso podía empeorar las cosas. Pero Maeve podía sentir a Diane. Podía sentir la tensión en su cuerpo. Sabía que la suerte estaba echada. Se había acabado su tiempo. Había dolor en sus ojos mientras miraba a Reid.
Diane parecía estárselo pensando por un momento. Luego volvió a hablar. "Agárrala a ella, entonces. Pero no me atraparás." Y levantó el arma con la que había estado amenazando a Maeve. La apretó contra su propia sien. Sus cabezas estaban separadas por milímetros.
Reid vio lo que iba a suceder. En el instante en que lo descifró dijo: "¡Espera!", Diane apretó el gatillo. En ese mismo momento, su mundo se acabó.
Al igual que el mundo de Maeve.
Seguido del de Reid.
