.:*Transiciones*:.

Capítulo 26/55

Pestañear es un reflejo. Un mecanismo de defensa del cuerpo. Un escudo para que, entre otras cosas, podamos soportar el fuego repentino que viene con una detonación y las partículas que desprende. En el instante cuando Diane había disparado, cada miembro del equipo había parpadeado... Salvo Reid, quien había renunciado a protegerse de cualquier cosa. Una vez le había dicho a García que él era capaz de parpadear. Pero ya no, ya no más.

Sus ojos y su cerebro, habían capturado cada nanosegundo en el que la bala había actuado. El trayecto desde la cabeza de Diane y hasta derribar a Maeve. Pero no fue suficiente. No tuvo tiempo, no se le concedió la capacidad necesaria para hacer algo y cambiar el resultado. Para empujarla fuera del camino. Había golpeado a Maeve. Ella se había muerto. Y ahora, Reid se derrumbó también.

Hotch vio como el joven perfilador cayó de bruces. Se dio cuenta que Reid estaba temblando mientras sollozaba. Pero él no podía escucharlo. Él pensó que la detonación estaba opacando cualquier sonido. Pero entonces, súbitamente, hubo un sonido. El respiro desesperado que reclamaron los pulmones de Reid en su búsqueda por oxigeno. Él había cortado el aliento al instante que Maeve cayó. Sus gemidos interrumpieron su respiración, pero el instinto se sobrepuso a la razón, le ganó la batalla a su mente y lo obligó a respirar.

El sonido obligó a Hotch a moverse. Dio un paso vacilante hacia el frente, y luego le permitió a Morgan que se adelantara. Morgan, ya tenía experiencia con esto. Lo había sujetado a él mismo cuando perdió a su mujer, tiempo atrás.

Reid estaba de rodillas frente a la insólita escena del cadáver de la persona que amaba, asesinada ante sus ojos. Morgan se acercó por detrás y envolvió al joven con sus brazos, evitando la lesión en el hombro. Él no dijo nada, simplemente lo abrazó, fue su conexión con el mundo real. En esos pocos segundos, Morgan sintió que lo único que Reid deseaba era unirse al destino de Maeve.

JJ seguía inmóvil, estaba intentando digerir el hecho que Diane se había suicidado delante de ellos, y "planeado o no" le quitó la vida a Maeve también. Y en cierto modo, tomó la de Spence.

Ella lo sabía. Ella lo conocía demasiado bien, había oído su historia de amor. Si Maeve se había muerto, Reid estaba muriendo junto con ella.

Ella ni siquiera se movió para estar con él. En cambio, vio como Morgan, seguido de Hotch, trataron de levantarlo. Trataron de hacer que se moviera, apartarlo de los dos cuerpos. Pero se convirtió en un peso muerto. Tan delgado como era, ninguno de los dos pudo con él.

Fue entonces cuando ella dio un paso adelante. Lo conocía bien. En primer lugar tenía que hacerlo reaccionar. Recordarle que aún estaba vivo. Así que JJ se obligó a unirse a Reid, y se arrodilló delante de él.

Había dejado de llorar. Podía ver su mirada perdida. Sus ojos fijos en Maeve. Procesando la imagen que le decía que estaba muerta. Pero que su cerebro se negaba a aceptar. No podía digerirlo. Nunca antes la había visto. Había conocido su interior, su personalidad, su esencia, el ser que era. Su cadáver no significaba nada para él. Él estaba tratando de analizar su cuerpo para ver a través de él a Maeve. Y por primera, vez desde que comenzaron en su relación, no encontró que le correspondiera.

Morgan todavía lo tenía agarrado cuando JJ extendió su mano y le acarició la mejilla.

"Spence". Apenas un susurró. "Spence".

Cuando ella tocó su mejilla para obligarlo a que la mirara, él finalmente cambió su atención a ella.

"Spence. Estás herido. Recibiste un disparo. Tienen que dejar que lo curen. Tienes que venir conmigo ahora. ¿Lo harás?"

Ahora sus ojos estaban fijos en su rostro. Entendía lo que debía haber sentido al mirar a Maeve, porque los ojos que ella miraba estaban sin vida. Lo he perdido.

Él no dio muestras que estaba escuchándola, pero lo hizo. No fue capaz de procesar las palabras pero su voz lo conectaba con algo más profundo. Confiaba en ella. Sin dar muestras de tener voluntad, Reid se dispuso a seguir a JJ.

"Spence, necesito que vengas conmigo. Vámonos ya. Ven conmigo."

Extendió los brazos y lo levantó con ella en la medida que ella misma se ponía en pie. Morgan y Hotch se acercaron para brindarle apoyo. Cuando ya estaba erguido, JJ se llevó a Reid de donde estaban Maeve y Diane. Mantuvo una mano en su espalda y la otra en el brazo sano. El brazo izquierdo le colgaba al lado, la sangre se filtraba lentamente, humedeciéndole la manga de la camisa. Goteando en el suelo mientras andaban.

Rossi había llamado a los paramédicos. Un par de ellos siguió de largo, en dirección opuesta, para acudir a lo que sería un vano intento de reanimación, mientras el otro par esperaba a JJ y Reid. Ambos caminaron hasta la ambulancia que tenía las puertas traseras abiertas. JJ hizo que Reid se sentara ahí.

"Le han disparado. Está en shock."

El paramédico estaba confundido. "No parece que haya perdido tanta sangre."

"Él no está en estado de shock por la pérdida de sangre."

Al ver la expresión de su rostro, comprendió. "Oh."

JJ le habló a Reid. "Spence, el paramédico te va a revisar el brazo. Tenemos que quitarte la camisa, ¿vale?" Y empezó a desabrochársela, tal y como si se tratara de Henry. Reid no hizo nada para ayudarla.

Cuando ya la había abierto, deslizó su brazo derecho fuera de la manga, y luego se giró suavemente para atender su lado izquierdo. Reid no colaboró con nada, tampoco se rehusó, sólo hizo una mueca de dolor mientras le movían el brazo.

El paramédico miró la herida. "No luce como si necesitara cirugía pero eso lo decidirán en el hospital. Lo que sí puedo decirles es que es bastante profunda como para atenderla aquí."

Por ahora, Alex había salido del edificio. JJ le pidió que le dijera a Hotch que se iba con Reid al hospital. Ella llamaría más tarde con una actualización.

"¿Estás bien?"

JJ ni siquiera había pensado en ello. Su mente estaba totalmente centrada en Reid. Ahora que Alex le hizo la pregunta, lo pensó, acabo de ver a mi mejor amigo perder a la persona más importante en su vida. Y creo que lo perdí a él al mismo tiempo.

"No," contestó ella.


"¿Lo viste? ¿Viste sus ojos?" Morgan estaba de pie junto a Hotch. "Él ni siquiera nos miraba. ¿Cómo podría? ¿Cómo alguien podría superar eso?"

Al darse cuenta a quien le estaba diciendo esas cosas, Morgan se detuvo abruptamente. "Hotch, lo siento, no fue mi intención..."

"Él lo va a superar. Tendrá que superarlo, no tiene más opciones."

Hotch estaba pensando en su propia historia mientras que lo decía. Si alguien del equipo podía entenderlo era él. Pero incluso él no podía saber cómo respondería Reid. Ellos eran dos personas diferentes. Y no podía olvidar la sensación que tuvo esa mañana, aunque ahora le pareció que había pasado hacía meses. Pensó que Reid estaba en una recaída. Ahora, se dio cuenta que ese era un peligro potencial.

"Él va a estar bien", le repitió Morgan, pero sobre todo para convencerse a él mismo.

Rossi se unió a ellos. Él había estado con los médicos que declararon muertas a Maeve y Diane. Una vez que llegaron a las víctimas se dieron cuenta de lo inútil de su presencia, y no hicieron ningún movimiento para resucitarlas. Ambas mujeres parecían haber muerto de forma instantánea.

"Han muerto. Ambas", dijo, innecesariamente. "¿Dónde está Reid?"

"JJ dijo que los mantendrá informados. Ella lo va acompañar al hospital." Alex se estaba reincorporando al grupo. "El paramédico no podía atender la herida aquí."

"¿Va a necesitar cirugía?" Morgan estaba preocupado, en más de un sentido, por quien consideraba como su hermano pequeño.

"Lo sabrán cuando los médicos lo revisen. Pero el paramédico cree que no."

"¿Cómo está JJ?" Hotch sabía lo unidos que eran sus dos agentes más jóvenes.

"Sacudida. Pero creo que aún no está muy consciente de lo sucedido. Pienso que está demasiado centrada en Reid." Alex pensó que había visto más que preocupación en la cara colegial de JJ. "Me pregunto si será mejor que uno de nosotros vaya al hospital. Puede que tengamos que ir. Ella puede necesitar ayuda con Reid."

Morgan comenzó a moverse, y luego se dio cuenta que debía solicitar autorización. "Estoy en ello. Si está bien contigo, Hotch"

Su superior sabía que no había forma de detenerlo. Pero había una tarea adicional que quería asignarle.

"Bien, ve. Nos encontraremos allá. Si no está fuera para cuando hayamos terminado con la escena, nos uniremos a ustedes. Y Morgan, alguien tiene que decirle a García".

Todos se estremecieron con eso, pero especialmente Morgan, que sabía que esa tarea le iba a corresponder a él. "Voy a llamarla en el camino."


Aunque uno se considere una persona inteligente, ello no te exonera de hacer ciertas cosas estúpidas. Morgan lamentó su decisión de llamar a García cuando se dirigía al hospital. Ya tenía suficientes inconvenientes para mantener su atención en el tráfico y la carretera, entonces pulsó su número. La última vez que tuvo comunicación con alguien del equipo era cuando iban al departamento (de Diane).

"Hola preciosa".

Ella lo percibió en su voz. Pasó algo malo, lo sabía.

"¿Derek?" Prácticamente chilló. Sin bromas, sin chistes. Penélope García tenía su mundo en el teléfono. Podía oír su tristeza y desesperación con esas dos simples palabras. "Dime".

"Ella está muerta, Penélope. La maldita sudes la mató. Ella se puso una pistola en su propia cabeza y la bala pasó a través de las dos."

Quedó sin aliento con las primeras frases, se echó a llorar con el resto. "Oh, Dios mío." Pausa. "¿Reid?"

Se quedó en silencio durante tanto tiempo que comenzó a aterrorizarse. ¿Había perdido a su dulce genio?

"¿Derek?"

"Está vivo. Un disparo en el brazo. Él va a sobrevivir. A eso. Él va a sobrevivir a eso"

Morgan ni siquiera se lo pensó antes de hablar. Su siguiente frase surgió con un sollozo, una reacción inusual y totalmente inesperada en él. Al oírlo el corazón de García se rompió completamente.

"Lo hemos perdido preciosa. Pude verlo en sus ojos. Él no estaba allí. ¿Cómo es posible para alguien sobreponerse al hecho de ver que te matan frente a tu cara a la persona que amas?

Los roles tradicionales de género que atribuyen a los hombres una personalidad circunspecta habían sido invertidos. Los trastocó el rostro de la tragedia, de las circunstancias devastadora. Y fue allí donde la mujer se creció. ¿Quién era la llamada a consolar? Le estaba pasando a García, como lo estaba haciendo también JJ.

"Él va a estar bien, Derek. Él tiene que superarlo. Es Reid. Él es nuestro junior G-Man." Ella deseaba realmente creerlo.

"Espero que estés en lo cierto, cariño. Realmente lo deseo." Morgan estaba llegado al hospital. "Te llamaré más tarde, preciosa."

"Envíales mi cariño, por favor. A ambos."


"Es profunda, pero no tocó los huesos. Voy a anestesiarlo antes de suturar, y así podrá irse"

Como era usual, el médico residente no había considerado el preguntar el motivo de tener un agente herido. Ignoraba totalmente lo devastado que el hombre estaba.

"Sólo haga lo que tenga que hacer". Él no había confirmado nada más que su nombre, Spencer Reid, cuando se lo requirió la enfermera de admisión que obtuvo la identificación a través de JJ. De seguido, esas fueron las siguientes palabras que salieron de su boca... Entonces.

"Está bien, esto le dolerá." El residente cogió una jeringa llena de anestesia. Reid retiró rápidamente su brazo, haciendo una mueca de dolor.

"No. Sólo cósala."

JJ estaba en el cubículo de urgencias con él, después que ganó la batalla con la enfermera de triage. El residente puede que no comprendiera lo que estaba pidiéndole Reid, pero JJ lo hizo. Y la asustó.

"Spence..."

"Sólo quiero irme de aquí."

"Anestesiarte solo tomará unos segundos."

Él la ignoró, y eso la preocupó aún más.

"Doctor, o lo haces de una vez o me largo de aquí."

El residente miró a ambos agentes hasta que JJ asintió "Haz como te lo dice."

"Está bien... Pero le va doler tanto como dolió el disparo. ¿Estás seguro?"

Cuando ninguno de los dos respondió el residente procedió. JJ tuvo que apartar la cara conformé Reid se quejaba cuando le atendían su herida. Lo sé, lo único que quieres es sentir algo. Debería ver esto como algo positivo, ¿no? ¿Eso de que quieres sentir algo? Porque eso significa que todavía estás vivo. Pero, ¡oh, Spence!

El residente intentó una vez más el convencer a Reid para dejarse poner anestesia local antes de suturarlo, y de nuevo se negó. Esta vez, JJ se salió del cubículo. Fue cuando se dio cuenta que Reid no estaba tratando de sentir algo, sino de castigarse por no haber salvado a Maeve. Ella no se atrevía a atestiguar esa escena, pero fue capaz de escuchar sus lamentos ocasionales y su respiración brusca.

Mientras esperaba, vio cuando Morgan llegó. Había evadido a los de triage y se coló directamente a la sala de tratamiento.

"JJ, ¿estás bien? Te ves pálida."

Ella negó con la cabeza. "No dejó que le pusieran anestesia, se dejó atender pero a carne viva"

Los ojos de Morgan se trasladaron sobre la cortina, como si pudiera ver a través de allá. Él tuvo la misma reacción que JJ tuvo al principio.

"Tal vez eso es una buena señal, ¿verdad? ¿Qué no quiera ser insensible? Porque seguro que parecía que él no estaba en este mundo cuando estábamos en el apartamento. Creo que estaba en shock."

"Él lo estaba. Quizá aún lo esté. Pero no creo que él esté intentando sentir, Derek. Creo que se está castigando. "

"¿Por no haberla salvado? Sé que él lo intentó, pero pienso que no teníamos ninguna posibilidad real de lograrlo."

"Por estar vivo." Estaba empezando a calibrar las verdaderas emociones de Reid. "Por no haber muerto con ella. Él se está castigando por seguir vivo".

Morgan comprendió lo que quería decir. Podría considerarse como positivo si Reid estuviese reconectándose emocionalmente. Pero era otra cosa completamente distinta, si Reid se estaba autoflagelándose por el hecho de seguir vivo, incluso, eso podría traer consecuencias desastrosas.

"JJ, ¿crees que...?" No terminó la frase.

"No lo sé. Pero sé que no lo voy a dejar solo esta noche."

"Puedo quedarme con él." Morgan dijo vacilante. Sabía que podía evitar que Reid se hiciera daño a sí mismo, pero no estaba seguro de poder ofrecerle el tipo de confort que JJ podía.

Ella miró a Morgan, ambos sonrieron con tristeza al reconocer cuanto les importaba Reid. "Está bien, Derek. Esta noche creo que debería ser yo. Pero ¿nos llevas a su casa?"

"Como lo digas, rubia."


Después de eso todo fue más rápido. Morgan llamó a Hotch para hacerle saber el plan. El resto del equipo terminaría con la escena del crimen y se reunirían en la mañana en la unidad.

Reid se quedó en silencio mientras caminaban hacia la camioneta. Intentó entrar por sí mismo, pero con el brazo izquierdo en un cabestrillo le fue difícil. A regañadientes, dejó que Morgan le ayudara, y luego se sentó, humildemente, dejando que JJ le abrochara el cinturón de seguridad.

"¿Tiene algo en casa que sirva para el dolor, Spence?" JJ había presenciado cuando Reid rechazó una receta para analgésicos. Ella había orado internamente porque él no estuviese pensando en drogarse... todavía.

"Yo no necesito nada."

Tenía un poco de ibuprofeno en su bolso, así que ella no discutió con él. Se podía pensar que él quería aguantar el dolor, pero estaba segura que no era más que la adrenalina actuando. Ella se las arreglaría para conseguir que se tomara algún calmante.

Reid no se dio cuenta de la intención de JJ de quedarse con él hasta que estuvieron en su apartamento.

"Está bien, chico. Voy a irme. Cuídate, ¿vale? , pórtate bien con JJ." Morgan estaba en la puerta.

Reid se puso en estado de alerta.

"¿Qué quieres decir?" Estaba mirándolos a ambos.

"Me voy a quedar contigo esta noche, Spence. No creo que debes estar solo."

"¿Tú no sabes lo que necesito y tampoco es necesario?"

El lado sarcástico de Reid tenía la tendencia a aflorar cuando estaba molesto, y sobre todo cuando se sentía como si estuviera siendo sobreprotegido. Todo lo que le había pasado estaba fuera de su control y necesitaba, desesperadamente, recuperar algo de control en su vida.

JJ lo conocía tan bien. Sabía exactamente lo que estaba sucediendo en su interior. Y ella lo entendía. Y cómo estaba actuando.

"¿Qué tal si es lo que yo necesito, Spence? ¿Puedes dejar que me quede contigo, por favor?"

En cualquier otro momento, habría funcionado. Le habría dicho que sí inmediatamente. No podía negarle nada. Pero esta noche, sabía que necesitaba liberarse. Y tenía miedo de portarse agresivo. No quería que nadie lo viera actuar de esa manera.

"Quiero estar solo. Necesito estar solo. "

"No te voy a molestar, Spence. Puedes estar tan solo como quieras. Pero en caso que necesites algo." Sólo en caso que necesite a alguien.

Morgan intervino "Vamos, muchacho. Te dispararon, acabas de perder…" Se contuvo. No podía decirlo. No en voz alta.

Por un momento, ninguno de los dos habló. Todos habían oído las palabras que no se habían dicho. JJ rompió el silencio.

"Spence, no tienes que hablar conmigo. Ni siquiera tienes que estar en la misma habitación que yo. Pero déjame quedarme aquí, por si acaso. No me iré."

"¿Qué pasa con Henry?" Por mucho que él amaba a Henry, aquello no se trataba de preocupación por el niño. Él estaba tratando de argumentar con JJ para que se fuera.

"Se queda con Karen."

Él no tenía la energía emocional para pelear con ella. Reid se acercó a la ventana y se quedó de espaldas a ellos. Morgan y JJ se miraron. Luego Morgan comenzó a marcharse. Antes de irse, se volteó a mirar a Reid a través de la imagen que lo reflejaba en el vidrio, hicieron un leve asentimiento y los dejó.

JJ fue fiel a su palabra. Ella se quedó en el sofá y cogió una revista que estaba sobre la mesa de café. Una Revista de Psicología Conductual Aplicada. Por supuesto. Ahora tengo que fingir estar leyendo esto. ¿Por qué no podía ser una de Cosmo?

Reid también la había estado observando por el reflejo en la ventana. Al parecer, ella no lo presionaría a que hablaran. Se dio la vuelta y le habló.

"La cama está hecha en el cuarto de huéspedes. La mantuve de ese modo por si tú..."

JJ se mordió la mejilla. Había estado tan concentrada en Spence, en servirle de soporte, que no se había tomado el tiempo para procesar sus propias emociones sobre lo que presenció en el desván (de Diane) y en las horas siguientes. Esto la destrozó. Ella había visto morir a una mujer inocente. Una mujer inocente que amaba a su mejor amigo, y que su mejor amigo la amaba también. Su dolor estaba tan vivo, y era tan profundo, que llenaba el espacio alrededor de los dos. JJ sabía que él quería estar solo porque necesitaba privacidad. Ella se sentía del mismo modo.

Dos personas, que estamos lastimados el uno por el otro, y al mismo tiempo, no queremos causarnos más daño. ¿Qué patético somos?

Levantó la revista más alto, tratando de ocultar su rostro. No creía que pudiera mantenerse impasible por más tiempo. Con la revista cubriéndola, JJ le respondió.

"Gracias. ¿Quieres que me vaya para allá ahora? ¿Quieres quedarte aquí?"

Ella podía ocultar su rostro, pero no su voz. Él oyó como que estaba a punto de llorar, pero no podía darse ese lujo. Necesitaba aislarse.

"Voy a irme, puedes quedarte aquí."

Eso la puso inmediatamente en alerta. Ella se ocuparía de sus lágrimas después. Levantándose, le dijo: "Spence, deja que te ayude. Sólo tienes un brazo. Tendrás problemas para cambiar."

"No tengo que cambiarme. No es como que voy a dormir."

"Bueno, ¿al menos, te recostarás, verdad? Puedo ayudarte para que te instales. Y voy a traerte un poco de agua y algo de ibuprofeno." Ella levantó la mano cuando vio que estaba a punto de protestar. "No tienes que tomártelo. Pero va a estar allí en caso que lo decida, después."

Ella hizo su camino a su habitación y encendió la luz. Él la siguió y observó cómo acomodaba las almohadas. Antes que él entrara se dio cuenta que había un libro muevo en la mesa de café. Lo dejó sobre la mesita de noche junto a su cama. La narrativa de John Smith.

Parecía exhausto, emocional, física y espiritualmente. Como si ya no había nada para él. JJ se hizo a un lado y palmeó la cama.

"Siéntate mientras consigo el agua y las pastillas. Luego te ayudaré a acostarte."

Él hizo lo que le dijo. Cuando regresó, lo encontró exactamente en la misma posición que cuando se marchó. Sentado, con la cabeza gacha, el brazo derecho apoyado en su pierna. Levantó la vista cuando ella entró

"Ven, deja que te ayude." Apoyó la espalda mientras él sacó las piernas hacia arriba, con cuidado que su brazo izquierdo tropezara con algo. Aun así, hizo una mueca y se volvió.

"Spence, no estaría de más tomar esto, ¿verdad?" Extendió las tabletas. No dijo nada, pero se las tomó.

Él estaba listo ahora, y JJ estaba sentada en la cama junto a él. Se sentía como si debía pedir permiso, pero la reacción fue tan fuerte que ella simplemente se dejó llevar. Alargó la mano y le acarició el cabello, cepillándoselo de la cara. Por primera vez, habló sobre el tema.

"Lo siento, Spence. De veras lo siento. Daría cualquier cosa porque nada de esto hubiese pasado."

Miró al frente, pestañeó rápidamente. No se atrevía a darle una respuesta verbal. Lo conocía lo suficiente como para no esperar una. Le había pedido que lo dejara solo y ella tenía que concederle eso.

JJ se levantó, y se inclinó sobre él. Ella lo besó en la parte superior de la cabeza y luego le levantó la barbilla para besarlo en la frente también. "Sabes que te quiero. Voy a estar fuera por si me necesitas. Te quiero, Spence."

Él le cogió la mano y se la apretó. Tendría que bastar como un agradecimiento.

JJ lo besó una vez más, le dijo "Te quiero," y lo dejó solo.


En el silencio de la sala, en lo profundo de la noche, JJ estaba sentada a solas, los acontecimientos del día haciendo estragos sobre ella. Comenzó a sentirse asfixiada. El aspecto de Spence cuando se enteró que Maeve había sido secuestrada. El escucharle decirle que podía sacrificarse por ella. Su intento de llevar a cabo esa promesa en ese desolado desván. Al oír el disparo, y temer perderlo, JJ había temido el perderlo a él. Al darse cuenta que ella lo había perdido a él, cuando perdió a Maeve. Spencer Reid estaba en la otra habitación, pero sólo era un cuerpo. Había dejado su espíritu en el suelo de un desván a unas cuantas millas de distancia.

¡Spence, por favor, quédate aquí conmigo! Ella sabía lo mucho que quería estar con Maeve. No era algo que había experimentado en una relación, pero de la manera en que Reid se lo transmitía lo podía sentir vívidamente. Su mente y su corazón, se acercaron a él en la otra habitación, quería comunicarle sus sentimientos de comodidad, con la esperanza de no ser rechazada. Estaba asustada por él y por ella misma. Ella tenía miedo que quisiera irse junto a Maeve.

A pesar de su preocupación, el cansancio la venció. Se estiró en el sofá y cayó en un sueño inquieto. Una hora más tarde, tal vez dos, se despertó. Sus antenas maternales estaban en estrecha sintonía con los sonidos de la angustia durante la noche. Aquí, en el apartamento de Reid, apuntaban en dirección de su dormitorio. Lo oyó gemir, y murmurar: "No, no." JJ se orientó y se dirigió hacia donde estaba Reid.

En el dormitorio, Reid despertó abruptamente de una pesadilla en la que había visto como a Maeve Donovan la atropellaba un tren. Ellos estaban en su primera cita y ella había empezado a caminar a través de los rieles para encontrarse con él. ¿Por qué no encontrarse en las plataformas? ¡Oh, el tren! ¡Maeve, el tren! Le había dicho para advertirle. Pero ella tenía los ojos sólo en él. Ella había estado cruzando hacia él, y fue arrollada. Estaba muerta. La había visto morir.

Reid se despertó con un sudor frío, con el corazón acelerado. Cuando se dio cuenta que estaba en su habitación, en su cama, sintió alivio. Era sólo un sueño.

Se sobresaltó cuando alguien entró en su dormitorio. JJ. ¿Por qué JJ está aquí? Entonces el entendimiento le llegó como un mazazo en la cabeza.

"¡No!"

"Spence? ¿Estás bien?"

"¡Dios, no! Es verdad, ¿no? ¡Tú estás aquí!"

Ella no lo entendía, pero podía ver que estaba aterrado. JJ se movió lentamente al lado de la cama y se sentó.

"Así es, estoy aquí, Spence. Estoy aquí contigo."

"Pero ella se ha muerto, ¿verdad?" Él estaba llorando, llorando con fuerza, al darse cuenta que sólo había soñado con lo que ya había ocurrido. Maeve se había muerto.

Sus lágrimas la destrozaron. JJ se llevó las manos a la boca en un intento de contener los sollozos, pero no pudo. No al mirar su rostro.

"Spence..." Apenas logró decir.

Se estrecharon el uno al otro, al mismo tiempo. No hubo más palabras. Sólo había dolor y aflicción. Se aferraban a una comprensión que no vendría.