.:*Transiciones*:.
Capítulo 27/55
Con el tiempo sus lágrimas disminuyeron, pero JJ continuó abrazando a Reid, incapaz de soltarlo. Ella sentía que era como su tabla de salvación. Y en el caso que ella lo dejara de sujetar esperaba que él comprendiera que su lugar seguía estando en el lado de los vivos.
Después de un tanto, lo liberó de uno de sus brazos y se echó hacia atrás. Se quedó cerca, sosteniendo sus mejillas con una mano, manteniendo su mirada. Se sentaron así, viéndose a los ojos pero perdidos en sus pensamientos.
JJ podía ver el dolor en el rostro de Reid. Le tomó la mano, con el deseo sincero de podérselo aliviar. Mi Spence. ¿Cómo puede ser que la vida sea tan injusta contigo? Deseo tanto que te sientas bien, que puedas ver la luz al final del túnel.
En los pensamientos de Reid, el rostro de JJ se mezclaba al de Maeve. Yo la vi a ella justo así. Hace apenas unas horas, La vi por primera y última vez. ¡¿Por qué?! ¿Por qué se ha ido?
JJ pensó que sabía lo que necesitaba oír. "Spence, no hubo nada que pudieras haber hecho. Esa mujer ya había tomado su decisión. Sólo quería hacerle el mayor daño haciendo lo que le hizo delante de ti."
Él rompió el contacto visual con ella. "Ella quería hacerle el mayor daño a Maeve. No le bastaba con asesinarla. Tenía que torturarla primero. Quería ver que Maeve me estaría observando. "
Eso le sonó a JJ como que él estaba de acuerdo con ella. Que sabía que no era su culpa. Que no podría haber hecho nada para salvar a la mujer que amaba, por el hecho de ser un poco más inteligente o astuto. Pero estaba equivocada. Él no se había perdonado a sí mismo. Todavía no. Tal vez jamás lo haría.
JJ miró hacia el suelo mientras hablaba. "Spence... Sé que sonará egoísta. Sé que no debería pedirte nada. Pero te necesito. Te necesito en mi vida. Y Henry te necesita. Y sé que quieres estar con Maeve. Que quieres honrarla. Pero tienes que quedarte aquí". Por fin levantó los ojos para verlo. "Quiero que me prometas que te quedarás aquí. "
Él sólo la miró, los labios de ella temblaban.
Ella comenzó a desmoronarse otra vez. "Por favor, Spence. Prométemelo Necesito que me lo prometas."
Tragó con dificultad. Sabía que no lo entendía. Que no podía comprender lo mucho que deseaba estar junto a Maeve. Pero él no podía estar con ella. Aún no. No sabía dónde encontrarla. Tenía que entenderlo todo primero. Tenía que hallarla. Entonces, tal vez, podía estar con ella. Por ahora, podía complacer a JJ.
"Te lo prometo."
Ella lo miró. "¿Lo dices de corazón, Spence?, no puedo dejarte sin estar segura que estarás a salvo. "
"Voy a estar a salvo. No voy a intentar nada."
Mantuvo sus mirada con la de ella, quería que le creyera, pero sabía que dudaba un poco de él. Tal vez ella me entiende mejor de lo que yo creía.
Él le pidió que lo dejara solo. De mala gana, JJ se fue al sofá de nuevo, queriendo permanecer cerca por si la llamaba. Cuando abrió los ojos de nuevo, fue por la suave luz de la mañana, y el olor a café.
"Spence", su voz estaba un poco ronca al despertar. "Pensaba que era yo quien debía cuidar de ti."
"No podía dormir, y pensé que te gustaría tomar un café antes de marcharte."
Ella entendió. Le estaba pidiendo que se fuera. Delicadamente, pero lo hacía. Esta vez, después de obtener su promesa que no iba a lastimarse, ella estaba dispuesta a concederle su espacio.
"Bueno, gracias, entonces. ¿Hay algo que puedo hacer por ti antes de irme? ¿Algo que resulte difícil por contar con un solo brazo? ¿El desayuno?"
Él se limitó a mirarla. "No tengo hambre, JJ. Pienso que puedo valerme por mi mismo. Pero gracias." Pausa. "Por todo".
Después del café, llamó a un taxi para ir a la unidad, donde tenía aparcado su coche. "Estarán aquí en un par de minutos. Supongo que debería esperar afuera."
Reid se quedó con ella mientras se preparaba para marcharse. Aún preocupada, JJ se dirigió a él y le tomó la cara entre las manos. "Lo digo en serio, Spence. Te necesito aquí. Te quiero demasiado como para perderte."
Él le dio una pequeña pero triste sonrisa. "También te quiero." Dios, si tan sólo pudiera habérselo dicho a Maeve. ¡Maeve!
"Y voy a llamarte. Y si no me respondes, volveré."
Él le retiró la mirada de sus ojos antes de decirle. "Necesito un poco de tiempo, JJ. Por favor dame algo de tiempo."
Ella sabía que tenía razón, y cedió. "Vale. Voy a controlarme con eso. Pero te comprobaré cada noche y por las mañanas, ¿de acuerdo? Asegúrate de comer. No se puede vivir sólo de café. "
"Te prometo que voy a hacer mi mejor esfuerzo." Ella reconoció su evasiva, pero optó por no discutir con él.
JJ lo soltó y se volvió para irse. "¿Puedo volver en un día o dos, para ver cómo estás?"
Realmente sólo quería que lo dejaran en paz. Pero se lo diría más adelante. Tal vez tendría más energía para entonces. Hoy en día, él contestó: "Vale."
Funcionó como estaba previsto por los primeros días. JJ lo llamaba cada mañana y cada noche. Él le contestaba, tenían una brevísima charla y colgaban. Se excusó para que ella no viniera a verlo con frases del tipo "Estoy bien, no tienes que venir."
Las suyas eran las únicas llamadas que respondía. Morgan le llenó el correo de voz con mensajes, García llenó su pasillo con cestas de regalos. Rossi y Blake le enviaron plantas y algunas tarjetas. Rossi hizo una generosa donación a la investigación genética del cáncer en el nombre de Maeve. Hotch dejó un breve mensaje, diciéndole que podían hablar cuando se sintiera preparado. "Tómate tu tiempo, Reid. Toma tiempo."
Cuando la morgue liberó el cuerpo de Maeve, y sus servicios fueron programados, JJ llamó a Reid para hacerselo saber. Su respuesta evasiva la llevó a presionarlo.
"¿No quieres ir, Spence? Puedo recogerte. Puedo quedarme contigo todo el tiempo."
Ella pensó que él se sentía incómodo ante la idea de estar cerca de los Donovan, especialmente teniendo en cuenta las circunstancias. Este era una acontecimiento tan nuevo y desgarrador en su vida que pensó que necesitaba apoyo para superarlo.
"No voy a ir. No necesito verla en un ataúd. Y no necesito estar allí para decirle adiós. Para hacer un cierre. "
Él prácticamente escupió la última frase, revelando un poco de amargura. La preocupación de JJ se incrementó. Ella optó por una táctica diferente.
"¿Crees que los Donovan quisieran conocerte?"
"¿A mí? ¿El hombre que hizo que asesinaran a su hija?"
Estando en el teléfono, JJ cerró los ojos. Había esperado esto, pero eso no lo hacía más fácil de manejar.
"Spence, sabes que no fue tu culpa. Esa mujer era una enferma. Estaba fuera de control. "
"Nos ocupamos de personas como estas, todos los días, JJ. He podido mediar con ellos antes. ¿Por qué no funcionó? ¿Por qué no pude salvarla?" Podía oír la desesperación en su voz.
Ella vaciló. "¿Spence, Puedo ir allá? ¿Me dejarías verte por unos minutos?"
Ella sabía que estaba iracundo, y no podía tomarse las cosas personal. JJ quería ver por sí misma cómo estaba asumiendo la situación.
"No es necesario que vengas, JJ. Estoy bien. Te he contestado el teléfono cada vez que llamas, ¿no es verdad? ¿No es eso lo que prometí hacer?"
La rabia estaba dirigida a ella ahora. Se mordió la lengua. Dolía, pero ella preferiría ser el blanco de su furia a saber que se estaba auto recriminando. Era mucho menos peligroso de esa manera.
"Está bien, Spence. Tienes razón. Me has cumplido lo que prometiste. Te llamaré de nuevo mañana, ¿Vale?"
"Si es lo que quieres".
Cuando llegó el día, el resto del equipo asistió al funeral de Maeve Donovan. El cielo estaba encapotado, el rocío eventual humedecía las calles. Se sentía como si el cielo también lloraba por Maeve. Y por el hombre que la amaba.
En su llamada telefónica de la noche anterior, JJ le mencionó a Reid que iban. Tenía la esperanza que se les uniera. Todo lo que dijo fue: "Bueno."
Ella volvió a llamar por la mañana, de acuerdo a su rutina. Esta vez, él no respondió. JJ esperaba que eso significara que había cambiado de idea y tenía la intención de estar allí e incluso, que estuviera de camino. Miró a todos los presentes en la iglesia, pero no vio la figura alta y desgarbada en cualquier lugar. Incluso comenzó a buscar en los rincones más oscuros del santuario, preguntándose si simplemente no quería que lo vieran. No había rastros de él. Tampoco estuvo en el cementerio, para el compromiso definitivo de Maeve con su eterno descanso.
En la recepción después del funeral, JJ se acercó a los Donovan. Sabiendo que ambos eran científicos, había esperado que fueran un poco más formales, incluso reservados. Así que cuando ella se presentó, Mairead Donovan tiró de ella en un abrazo, sintiéndose de repente, un poco fuera de lugar.
"Jennifer Jareau... JJ. Maeve nos habló de ti. Siempre has sido tan adorable para su Spencer. Ella estaba tan agradecida que él te tuviera en su vida. Eres la madre de Henry, ¿no?" Los ojos de JJ se agrandaron. ¿Cómo saben de Henry?
Al ver su sorpresa, Mairead explicó. "Maeve nos contaba muchas historias sobre Henry. A Spencer le gustaba hablar con ella sobre él."
JJ estaba sorprendido, incapaz de hablar. Ella simplemente no esperaba esta conexión entre ella y Maeve. Ni entre Henry y Maeve.
Era obvio que los Donovan eran una familia muy unida. Suficiente como para que Maeve les hablara de ellos por las cosas que le decía el chico del que estaba enamorada. ¿A quién más le permitió conocer? JJ sintió de pronto una extraña conexión con Maeve.
Cuando lo mencionaron, ella les habló de Reid. "Él no ha vuelto a ser el mismo. Ustedes saben que le dispararon..." Ella tenía la esperanza que ellos se centran en la lesión como la razón de su ausencia.
"Lo sabemos. Y entendemos. Sabemos que trató de salvarla, el agente Hotchner nos dijo al respecto. Pero nos preguntamos si él podía estarse culpando a sí mismo por no tener éxito."
Maired Donovan era una mujer muy sabia, que había criado a una hija igual de inteligente. Observó de cerca a JJ. Su afirmación había sido una prueba. Y ahora lo sabía.
"Dile a ese joven que él no podía haber hecho nada más. Hemos hablado con su equipo y con la policía. Y con la gente en el laboratorio de Maeve. Sabían que... esa mujer". Ella no personalizaba a Diane utilizando su nombre.
"Todos dijeron que había algo malo en ella desde el principio. Lo que le hizo a Maeve empezó mucho antes de que Spencer la conociera. No iba a poder detenerla. Dile eso. Y dile que sabemos lo feliz que hizo que nuestra hija. La última parte de su vida fue muy difícil..."
Mairead tuvo que detenerse a causa de sus lágrimas ahogadas. Pero ella tenía un mensaje que quería transmitir, y estaba decidida a dárselo.
"Fue muy duro, y hubo momentos en que pensamos que sería vencida por su depresión. Ella estaba tan aislada. Pero entonces conoció a Spencer. Y se convirtió nuevamente en la hija que nosotros conocíamos. Dile eso. Dile que él nos devolvió a nuestra hija. Que en ningún caso nos la arrebató. "
Ahora había lágrimas en las mejillas de JJ. Abrazó fuertemente a Mairead.
"Gracias. Se lo diré. Me aseguraré que lo sepa."
"Hazlo. Y, si alguna vez se siente listo, nos encantaría decírselo nosotros mismos."
Antes de volver a casa, JJ intentó llamar a Reid de nuevo. Todavía sin respuesta. Se lo dije. Se lo advertí. Voy a ir allí.
Al llegar, se estacionó en la calle y miró hacia donde sabía que quedaba la ventana de Reid. Había una luz encendida, y casi de inmediato vio una sombra que se movía lentamente por la habitación. Sin lugar a dudas era Reid. Ella lo reconocería en cualquier parte. Había estado decidida a entrar en el departamento, incluso irrumpir, de ser necesario. Pero al verlo de pie se tranquilizó
Este fue un día difícil para él, de cualquier manera. Incluso si él no estuvo en los oficios. Tal vez sólo necesita más tiempo. Pero si no me contesta mañana...
No lo hizo. Ella lo llamó varias veces, le dejó mensajes, luego desechó la idea de dejarle mensajes y lo llamó incesantemente. Con la esperanza de molestarlo hasta que le contestara. Nada.
De acuerdo, Spence. Te he dado tiempo. Te he dado hasta más tiempo del que te prometí. Pero demasiado tiempo no es bueno para nadie. Y sobre todo, no lo es para ti. Sabía que su mente podía llevarlo a lugares donde nadie más podía ir. Y sabía que algunos de esos lugares podrían resultar nocivos. Ella estaba dispuesta a salvarlo de él mismo.
