.:*Transiciones*:.
Capítulo 28/55
Tocó a su puerta y timbró varias veces, sin tener éxito.
"Spence, por favor, abre la puerta."
Nada. Ni un movimiento. ¿qué puede pasar si he cometido un error?, ¿lo habré dejado sólo por mucho tiempo? ¿Y si…
Con más apremio dijo "Spence", y de seguido "Spence, ¿olvidaste que conservo aún una llave?
Comenzó a escarbar en su llavero para encontrarla. Mientras lo hacía, vio como la puerta se abría, pero aún no podía verlo a él, se ocultaba detrás de la puerta.
JJ entró y cerró la puerta. Allí estaba él, de pie contra la pared, parecía estarla viendo, pero luego notó que su mirada estaba perdida. Se enfocaba en algo más.
Alguien más, pensó, y en ese lugar espantoso.
Ya o usaba el cabestrillo y parecía que su brazo estaba mejor. Notó que era posible que no se hubiera rasurado desde aquel día, pero al menos se había duchado y mudado de ropas. El cabello desordenado daba cuenta que no se había peinado desde la última vez que lo vio y lucia demacrado.
"Spence", su voz suave pero profunda, impregnada de la compasión que le producía verlo así. Ella por poco se echó a llorar.
"Spence" él todavía no había hecho contacto visual con ella "Spence, estoy aquí, soy JJ, mírame"
Nunca había podido negarle nada. Reid movió su mirada hacía ella, pero aún parecía ausente.
Alarmada, JJ lo sujetó del brazo y lo condujo al sofá, superando en el camino todos los obstáculos que había alrededor. Se concentró tanto en Reid que no reparó en el estado en que estada el departamento. Pero era imposible ignorarlo. Había libros… Un montón de libros dispersos por todas partes. En las mesas, el escritorio, desbordando los estantes, en el suelo. Muchos de ellos abiertos y con marcas. Se dio cuenta que eso no era producto de algún ataque de ira o depresión, Reid había estado analizándolos, buscando algo en ellos… o alguien…
Lo sentó y se acomodó a su lado.
"Spence, por favor, mírame. Dime que sabes que estoy aquí"
Dirigió sus ojos apagados café sobre ella "Se que estás aquí JJ"
Un nexo. Gracias Dios.
"Spence, me tienes preocupada. Dejaste de responder a mis llamadas, a las llamadas de todos. Todo el mundo está preocupado".
Con una voz plana le habló "No es necesario que te preocupes por mi JJ, ninguno debe preocuparse, mira, estoy aquí "
Y le levantó una mano para que viera que todavía era de carne y hueso.
Ella se mordió la lengua, observándolo ¿Has comido algo? Estaba segura que no había probado bocado alguno. ¿Has estado durmiendo? No estaba segura si lo desencajada que se veía su cara era a causa del dolor o el cansancio.
No le respondió alguna de sus preguntas, y ella no lo presionó. Mirando a su alrededor, le preguntó sobre los libros.
"Spence, ¿qué pasó aquí? ¿Qué te pasó con tus libros?
Esta pregunta lo interesó. Parecía un tema que estaba dispuesto a compartir.
"Buscaba una respuesta, pero no la pude hallar"
"¿Buscabas una respuesta? La respuesta a qué"
"¿A dónde se fue. Ella estaba allí en un segundo, y al siguiente, se había ido. Pero ella no puede estar muerta, ¿verdad? Ella tenía una vitalidad, tenía tantos proyectos, cosas que quería lograr, tenía un futuro, tenía un alma. ¿A dónde se fue? Es como una energía. No puede simplemente dejar de existir ¿puede hacerlo?
La forma en la que había dicho las últimas frases le rompieron el corazón a JJ. Sabía lo que quería escuchar pero ella no sabía si podía decírselo. Ella había tenido una versión infantil de esas mismas interrogantes, hacía muchos años, cuando su hermana murió. Y ella no consiguió sus respuestas.
En respuesta, le hizo otra pregunta ¿Y tú estabas buscando esas respuestas en tus libros?
"Estos autores son sabios, JJ. Grandes autores, filósofos, incluso teólogos, han pensado en esto, han escrito sobre ello. Pero no puedo encontrar respuesta. Todo lo que ellos hacen es plantearme más y más preguntas". El tenía una expresión de curiosidad en su cara. "Esto es gracioso, pero nunca antes me di cuenta que no puedo encontrar ahí todas las respuestas, solo imagino que no profundizaron más"
Su rostro transmitía la decepción que le producía el que las grandes mentes en las que él confiaba tanto no le dieron respuesta ahora. Le habían fallado cuando más los necesitaba.
"Yo tampoco tengo la respuesta Spence. Pero puedo decirte que ha habido momentos en que siento que mi hermana está conmigo, mucho después de su muerte. Todavía me sucede, la siento tan real, como si velara por mí. Así que siempre he pensado en que debe existir el más allá, algo que viene después… Después de morir. Eso hace que no desaparezcamos y nos conecta a nuestros seres queridos".
Parecía estar escuchándola con atención y JJ rezaba para que sus palabras le sirvieran como consuelo. Reid deseaba sentirse mejor por ella. Creer que Maeve podía estar presente para él, siempre y cuando él continuara en este mundo, tal y como JJ le suplicaba con vehemencia.
Durante días, él había batallado una lucha interna. Al principió pensó que su cerebro estaba rehusándose a procesar el hecho de la muerte de Maeve. Entonces fue cuando comprendió que en verdad era su cerebro el que le había hecho enfrentarse a esa realidad. Le había mantenido vívidos los recuerdos de ella yaciendo en el piso, las palabras de aliento de sus colegas. Le decía que ya no podría procesar nueva información verbal que proviniera de ella. Su mente sabía que Maeve estaba muerta.
Y sin embargo, él se aferraba a un sentimiento de que aquello no podía ser. Que, tal y como le dijo a JJ, su espíritu, su fuerza vital, no podía ser tan insignificante como para que una bala acabara con ella. Racionalmente entendía que estaba teniendo una reacción emocional acerca de lo sucedido. Pero esta era una reacción emocional muy real y muy verídica… Una experiencia entre la vida o la muerte… Él explicó esto para JJ.
Cuando tuve esa experiencia en aquella choza, cuando casi morí, tuve esa sensación vi una luz y sentí una Presencia. No sentía temor. Pero luego volví y todo eso desapareció. Así que como no morí, no puedo explicar si eso es lo que alguien siente al momento de la muerte.
El había estado mirando hacia la ventana, aunque tenía cerradas las cortinas. Luego se volvió a JJ.
"Pero espero que haya sido así para ella, que viera la luz y sintiera esa Presencia"
"¿Dios?"
Él negó con la cabeza. Nunca he creído en Dios, mucho antes de lo que pasó en la choza. Estoy batallando con esa idea desde entonces… Pero tal vez, deseo que sí, supongo…"
Se quedó callado un largo rato, JJ respeto su silencio y se quedó acompañándolo, sin saber qué hacer para ayudarlo.
Entonces pensó en algo que podía ayudarlo. Tal vez no aliviaría sus preguntas existenciales, pero era la única forma que sabía lo ayudaría en ese momento. Y él lo necesita desesperadamente.
Se puso en pie frente a él le tomó las manos y lo hizo levantar y darse la vuelta.
"Ve. Anda a ducharte y cambiarte. Tómate el tiempo que quieras y cuando termines nos vemos en la cocina"
Estuvo a punto de protestar pero ya no tenía fuerzas, era más fácil hacer lo que le pedía.
En la cocina JJ consiguió café recalentado y en el fregadero una taza. No había señales que hubiese comido en la semana que pasó. Evaluó el contenido del refrigerador y concluyó que podía arreglárselas con lo que tenía.
Mientras esperaba por él, volvió a la sala y abrió las cortinas, permitiéndole la entrada a la luz. Se sentó en el sofá y tomó el libro sobre la mesa del cafe "La narrativa de John Smith". Al abrirlo vio la dedicatoria escrita por Maeve, lo cual la hizo casi llorar. Sin darse mucha cuenta de lo que hacía, hojeó el libro hasta llegar a la última página. Una lágrima broto de sus ojos y rodó hasta el libro, transparentándose esa hoja final. Rápidamente trató de limpiarlo.
JJ miró perdidamente por la ventana, con la mente en Spencer.
Es lo más normal que he visto de él. Tragedia, el gran catalizador. Ningún hecho oscuro, ni estadísticas, no está fascinado con aspectos irrelevantes o divagaciones incesantes de nada. Ninguna de esas cosas. Sólo silencio y miradas lejanas. La tristeza más absoluta.
No sé qué hacer por él, si pudiera tomaría para mí un poco de su dolor. Tal vez eso le devolvería un poco de chispa a sus ojos, tal vez algo con lo que él pudiera animarse, pero no puedo y si pudiera, tampoco me dejaría. Está aferrado a su pena y la mantiene viva para alimentar su tristeza. Sin darse cuenta que eso no la devolverá a ella sino que se lo consumirá a él.
Ella estaba muy exhausta también, entre cuidar sola de Henry, el trabajo y la preocupación por Spencer, había logrado descansar muy poco. Ella se reclinó sobre un cojín, para tomar una breve siesta. En cambio, se puso a rezar por él, por Maeve, por sí misma, por sabiduría. Pidió para que pudiera encontrar la forma de hacer lo que él necesitara.
Él no salió por unos cuarenta y cinco minutos. Se estaba tomando tanto tiempo que JJ casi entra en su búsqueda. Pero él salió, limpio, vestido con una camiseta y vaqueros, aún no se afeitó. Su cabello despeinado después de ducharse.
"Vete a peinar, sino nunca conseguirás desenredártelo" JJ sentía que estaba hablando con Henry. Haciendo de madre de un Reid, que esencialmente era un niño en el abandono.
Ella se puso a fajinar en la cocina y le dio su aprobación cuando regresó. Empujándolo en una silla, puso un plato con pan tostado y huevos revueltos frente a él.
"JJ yo no creo que pueda…"
"Sé que puedes Spence. Inténtalo. Toma algunos bocados, hasta donde puedas" Eso realmente se parecía mucho a estar lidiando con Henry.
Se acabó casi todo el plato, sin percatarse incluso cuando ella le echaba más huevos cada vez que se levantaba a buscar café.
Había estado tentada a asear su apartamento mientras él se duchaba. Pero lo conocía muy bien para esperar antes por su consentimiento. Ahora, después de haberlo hecho comer, le consultó sobre eso.
"¿Puedo ayudarte a recoger los libros? Agitó su mano en dirección a los tomos esparcidos por todas partes.
Él siguió a su lado y miró alrededor. Era como si por primera vez se hiciera consciente de aquel desastre.
"Tú no tienes que…"
"Voy a tomar eso como un sí" Con eso se inclinó sobre dos libros y los almacenó en el estante.
"Espera, no lo hagas así"
Ella se volvió hacia él.
"Ellos estaban en orden. Por autor" Lo último lo dijo casi con timidez
JJ puso los libros en una mesa y los comenzó a acomodar. "Bien, vamos a organizarlos en primer lugar"
Cuando Reid se levantó para ayudar, JJ se apartó de él y sonrió. El Spence que ella conocía estaba aún allí. Tal vez sí podría hacerlo volver. Todo lo que necesitaba era tiempo, paciencia y sabiduría.
Una hora más tarde estaban a punto de finalizar. Habrían terminado antes, pero después de un rato él le había empezado a leer algunos pasajes, citas que Maeve y él habían compartido. Le explico su costumbre de incluir citas en la correspondencia que ellos intercambiaban. JJ recordó haber visto algunas en las cartas que el equipo analizó cuando estudiaban el secuestro de Maeve.
Reid tomó un libro que tenía un marcador. "Ummmh… Pensé que podía encontrar la respuesta aquí mismo, Tomás de Aquino, es un teólogo famoso, pero todo lo que dice es esto: Para el que cree, ninguna explicación es necesaria, para el que no cree, ninguna explicación es suficiente, ¿?..."
Él la miró con frustración evidente en la cara. "¿Significa eso que yo no tengo fe?, ¿Qué nunca la tendré? ¿Eso importa?"
Sin esperar por su respuesta, tomó otro libro que también estaba señalado. "Aquí hay otro. Pascal. "En la fe hay bastante luz para iluminar a aquel que quiere creer, y suficientes sombras para cegar a los que no lo hacen"
Él negó con la cabeza. "¿Es una elección JJ? Es tan sencillo como eso, ¿hacer una elección?"
Su voz estaba empezando a tener un tono frenético. Se dio cuenta de lo desesperado que estaba por entender.
"Spence, me estás haciendo preguntas que no sé cómo responder. Ni siquiera entiendo las preguntas. Sólo quiero apoyar a alguien muy querido para mi, quien ha perdido a un ser muy querido. ¿Puede eso ser suficiente por hoy?"
Mientras hablaba, ella tomó sutilmente el libro de entre sus manos y lo metió en el librero. Luego lo condujo al sofá. Se sentaron a ambos extremos, frente a frente.
"Háblame de ella"
"¿Eh?
"Háblame de Maeve, como era ella. Sé tan poco de ella, pero parece que te hacía muy feliz. Háblame de ella Spence, quiero saber"
Él la miró un poco titubeante. Estaba preguntándole acerca de la mujer que él amaba y la razón por la que la amaba. Al preguntarle por Maeve le estaba pidiendo, al mismo tiempo, que le hablase de él.
Ella le sonrió animándolo. Cuéntame de la primera vez que hablaste con ella.
Eso podía hacerlo. Y así fue como comenzó. Y después de haber dado el primer paso no podía detenerse. Hablar de ella la traía a la vida, aunque fuera momentáneo. Revivir sus conversaciones traía a Maeve al presente.
JJ escuchó en silencio. Su historia de amor era hermosa y única. Las expresiones en el rostro de Reid eran inestimables: Sorpresa al principio, preocupación a la mitad, la alegría de saberse amado, la frustración por no podérselo decir a ella… Hablaba elocuentemente de la profundidad de sus sentimientos. Allí estaba el amor apasionado que todos ansían para sus vidas. Ahí estaba el amor apasionado que ella anhelaba para la suya.
A medida que llegaba al final de su historia sus pensamientos avanzaban hasta el instante en que la había perdido, en que perdieron su futuro y sus esperanzas. Se puso a llorar.
JJ se le acercó con el deseo de abrazarlo, así como cuando sostenía a Henry para consolarlo. Ella se convirtió para él en Brawnie –el pequeño peluche que Spencer regaló a Henry en su primera navidad- . Ella se convirtió en su soporte, en la fe incondicional a la que uno se aferra en los momentos de pesar. Se mantuvieron así por un buen rato, a momentos en silencio, en otros llorando, desahogándose y consolándose por sus mutuas pérdidas.
Abrazar a JJ lo liberó a dejar fluir sus emociones, abandonó el intentar intelectualizar la situación y darse autorización a exteriorizar sus emociones de pérdida. Y había tantas pérdidas. La de la alegría de amar y ser amado. La del futuro que a poco había comenzado a soñar y anhelar. La pérdida de la esperanza. Se había estado escondiendo de sus sentimientos de dolor por lo abrumador que le resultaba enfrentarse a ellos. Ahora, abrazado a JJ se sentía conectado a tierra, como un barco que llegó a puerto, fijo en un lugar que lo protege del vaivén de las olas del dolor. Podía sentir como se apretaba a ella hundiendo su rostro entre sus cabellos y él sabía que algo en su memoria lo estaba delatando. En cada ocasión, ella le devolvió el abrazo, suplicando porque eso le regresara el confort y el amor, el apoyo y la fuerza que deseaba transmitirle.
Un largo rato después, JJ hizo una seña en dirección al único libro que quedaba por fuera, el que estaba sobre la mesa del café.
"Espero que no te importe Spence, no sabía nada cuando lo tomé, pero lo miré cuando estabas bañándote. Que cita tan hermosa te dedicó en la primera página… Supongo que era lo que ella te decía cuando…" JJ se sonrojó ¡Qué estúpida soy!, ¿en qué estoy pensando?
Lo sintió tensarse y ella se molestó aún más consigo misma. "Está bien JJ, no es como si pudiera olvidarlo… Y sí, tienes razón, Merton era uno de nuestros favoritos"
Agradecida por su comprensión, prosiguió "Creo que me gusta más la del final, dice mucho sobre lo que haces por los demás"
Se movió, quitando su brazo de alrededor de ella "¿La del final?"
"¡La cita que ella escribió al final del libro!"
Se incorporó de inmediato y agarró el libro. A medida que hojeaba hasta el final le explicó "No había leído el libro, nunca pensé en hacerlo"
Y entonces la encontró. Escrita después de la última página impresa. Una cita de Albert Schweitzer.
"A veces nuestra luz se apaga por culpa de otro ser humano, así como una llama a causa del viento. Cada uno de nosotros tiene que sentir una profunda gratitud hacia aquellas personas que han vuelto a encender la llama de luz dentro nuestro"
Debajo de la cita estaba escrito: "Gracias querido Spencer, por ser mi leña. Con amor, Maeve"
Se quedó mirando el escrito por un rato, hasta levantar sus ojos en busca de los de JJ. Apenas podía hablar.
"Gracias… Gracias JJ, yo no la había visto" Se quedó en blanco por algunos momentos, ella podía sentir que él estaba experimentando algo.
Él volvió a hablarle otra vez "Siento como si me la hubieses dado de nuevo. Gracias"
Ya está. Tal como ella había pedido, sucedió. Él lo sabía. Él lo sintió. Él la sintió. La sintió a ella simplemente… Sintió de nuevo a Maeve, sencillamente.
JJ lo notó. Sólo una chispa. Un pequeño destello de luz volviendo a sus ojos. Una leña. Algo que podía levantar las llamas.
Gracias, Maeve.
