.:*Transiciones*:.
Capítulo 29/55
Todavía sentado en el sofá, intentado asimilar la idea que él había encontrado un mensaje de despedida de Maeve, de repente, Reid bostezó. JJ se sintió aliviada al notar que por primera vez, desde lo sucedido en el desván, él le estaba permitiendo a su cuerpo soltar la tensión acumulada y relajarse un poco.
"Spence, ¿por qué no intentas dormir? Puedo quedarme un rato, en caso que me necesites". En caso que sobrevenga algún mal sueño. Ella ni siquiera le había preguntado si había tenido otra desde la primera noche. Había visto las sombras oscuras bajo sus ojos al momento en que llegó.
Estaba exhausto, literalmente. Había estado tan frenéticamente concentrado en la búsqueda de una respuesta a su dolor y con la repetición constante de las imágenes de Maeve yaciendo en el suelo del desván, cargándose de culpa por no haberla podido salvar, por su temor a vivir sin ella. Este era el primer momento en que había logrado una respuesta y en ese mismo momento, el abrumador peso del cansancio físico y emocional que llevaba consigo lo avasalló.
"Vamos, voy a acomodar la cama para ti" Ella le había dicho con una sonrisa mientras lo levantaba para arrastrarlo con ella. Él la siguió hasta el dormitorio, donde hizo lo que le había ofrecido. Mientras ella arreglaba las cosas le dijo "¿Sabes algo?, hay un montón de gente que le encantaría poder verte, Spence. ¿Crees que estás preparado para dejarlos venir?"
Cuando se dio cuenta de la mirada de terror que le invadió el rostro, sintió compasión por él. "Tal vez de uno en uno, o dos a la vez, ¿te parece? ¿Qué tal suena Morgan y García?"
Reid tragó grueso. Sabía lo mucho que sus compañeros lo querían. Él había estado tropezándose con lose cestas de García desde hacía varios días. Y una parte de él que aún permanecía consciente, le recordaba cuánto los extrañaba.
"Está bien"
¿Está bien?, ¿pueden venir? Ella sonrió "muy bien, les haré saber. Quizás, después que hayas descansado, los podrías llamar"
Él asintió. "Está bien"
JJ lo miró, no muy segura de si debía presionar su suerte. Pero igual decidió intentarlo.
"Y, Spence"
Él la miró con curiosidad.
"Hay otra persona a la que le encantaría verte. Y yo pienso que a ti también te gustaría ver"
No se sentía listo para eso "JJ, no lo se… Tal vez podría asustarlo"
Ella hizo un gesto de negación con la cabeza. JJ había sido beneficiaria a sí misma de la Henry-Terapia. "No va a pasar. Sólo déjalo amarte, Spence. Podrías sorprenderte"
No lo había previsto así. Pero JJ terminó quedándose más horas de lo esperado. Reid parecía profundamente dormido… Sin quejidos, ni sobresaltos. Ella lo había estado comprobando, tal y como hacía con Henry, y al ver la expresión relajada de su cara, la hizo sonreír.
Mientras dormía, había iniciado una pequeña tarea que pensó que podía ayudarle, teniendo cuidado de no molestarlo con algún ruido. Cuando terminó, se encontró a sí misma, echando un vistazo al librero. Aún cuando ella había pasado una temporada allí con Henry, ella respetó sus libros todo el tiempo. Pero ahora, que se los había ayudado a acomodar, había tomado consciencia de la amplitud y profundidad de sus contenidos. Ella sentía curiosidad. Ella se dirigió a las "M" y localizó la autobiografía de Thomas Merton. Extrajo "La montaña de los siete círculos" y comenzó a leer. Después de unos minutos, se quedó dormida en el sofá.
Parecía haber estado durmiendo por un par de segundos, pero en realidad fueron horas. JJ despertó cuando su teléfono sonó. La niñera de Henry quería preguntarle si debía ocuparse de la cena de Henry.
"¡Oh Dios mío!, perdí la noción del tiempo, No, ya voy a pasar por él. Necesito pasar algo de tiempo con mi bebe"
Reid salió de su habitación dando tumbos, luego de haber escuchado la última parte de la conversación.
"¡Ay Spence, cuanto lamento que mi teléfono te despertara!"
Él se frotaba los ojos. "¿Todavía estas aquí? Se está haciendo de noche, JJ. Debe ser tarde"
"Me quedé dormida. Estaba leyendo y simplemente, me dormí".
Vio el libro que tenía con ella. "Si es un poco lento al principio, pero mejora después" Pausa "Te escuché decir que debes irte"
Ella no saía si era su forma de pedirle que se quedara. "Debería que hacerlo, pero si me necesitas. Sabes que Henry adora estar con Karen"
Reid negó con la cabeza. "No JJ, ya has hecho suficiente por mi. Henry necesita a su mamá. Dale un abrazo de mi parte, ¿vale?"
Ella sonrió. "Encantada. Spence, recuerda que me dijiste que llamarías a Morgan y García. Tal vez ellos puedan venirte a visitar en la mañana. Mañana es sábado" Tenía la impresión que él había perdido la noción del tiempo. "Y luego, ¿podrías ir a casa a cenar?"
No podía ver que ella estaba cruzando sus dedos.
"Voy a llamar a Morgan y García ¿Podríamos retomar el tema de la cena, mañana? Todavía estaba un poco inestable y no quería hacerle alguna promesa que tal vez no pudiera cumplir.
Ella lo entendía. "Claro que podemos Spence. Me gustaría escucharte decir que vas a comer algo y a descansar, ¿Puedes prometerme eso?
Le dio una sonrisa tímida a cambio. "Puedo prometértelo. Ahora. Gracias JJ. Yo… Sencillamente gracias"
Se acercó a él y lo rodeo con sus brazos por el cuello. Él la abrazó, apretado a su cintura, su mano frotando la parte baja de su espalda.
JJ se puso en punta de pie para susurrarle al oído "No creo que a ella le gustaría que tú renuncies a vivir, Spence. Ni al amor tampoco, Sabes que siempre estaré contigo. Incluso si te enamoras otra vez. Aunque estés con alguien más, siempre estaré a tu lado. Esto sólo podría convertir a un nuevo amor en una cosa más profunda y dulce"
Sentía tantas emociones en conflicto: Agradecimiento por la mujer en sus brazos. Luto por la mujer que no vería nunca más. Dolor, por pensar que JJ no estaba en lo correcto, Él o se pensaba enamorar de nuevo. Eran muchas emociones para poner en palabras. Así que simplemente enterró la cara en su cabello.
Se quedaron así abrazados por un buen rato, realmente ninguno quería romper el contacto. Luego JJ se alejó un poco. A medida que se separó de él, llevó sus manos fueron a acunar su rostro.
"Se que no puedes pensar en nada de eso en este instante. Y no tienes que hacerlo. Pero, si te llegara a suceder alguna vez, no intentes apartarlo, Spence. Ella no querría eso. Estoy segura de ello".
Le hablaba en serio. JJ no sabía como había llegado a sentirse tan conectada a esa mujer a la que nunca antes había visto, sólo breves segundos antes de su muerte, pero lo hacía. Después, mucho después lo entendería… Cuál era la razón que las conectaba a ambas.
El quedó perplejo, asombrado que ella supiera lo que la otra mujer pudiera estar pensando. Quería protestar, pero JJ lo silencio deslizando sus pulgares sobre sus labios.
"No digas nada, todo va a estar bien. Sólo preocúpate por cuidar bien al hombre que ella amaba, ¿vale?"
No podía hacer nada más que asentir.
Justo antes que ella saliera de su departamento, añadió: "Y recuerda que tú tienes otras personas que también se preocupan por ti"
Después que ella se fuera, hizo lo posible por beber un plato de sopa, Reid se sentó en el sofá, mirando el cielo estrellado. Sabía que miraba millones de lucecitas que habían sido emitidas por estrellas a millones de años luz.
Su cerebro volvió a analizarlo todo. En la escala del tiempo, pensó, la vida humana no es ni un pequeño grano. Entonces ¿por qué algo tan intrascendente parece tan valioso al llegar a su fin? ¿Cómo podemos ser tan pequeños e insignificantes, y sin embargo, cuando alguien muere, pareciera que un enorme agujero se abre en el universo?
Descubrió que no podía ponerse a pensar en esto sin que sus emociones comenzaran a mostrarse. Estas emociones estaban fuera de su control. Y no iba a permitir que los sentimientos manipularan su intelecto poniendo a flor de piel su dolor. No lo dejaban pensar. Tendría que encontrar alguna manera de poner en orden su agitado interior.
Un destello de luz, las luces de un avió que surcaba el cielo, llevó sus ojos en esa dirección. Cuando quitó su vista de la ventana, Reid miró el teclado que estaba acomodado en una esquina. Debía haber sido obra de JJ. Ella sabía que lo tenía en el armario.
Sin entender las razones, y sin atreverse a cuestionarlas, la parte de él que confiaba en su mejor amiga lo empujó en dirección del instrumento. Se sentó, y tentativamente colocó un dedo sobre una de las teclas. Luego otro, y otro. Finalmente toda la mano, seguida de la otra. Empezó a tocar, dejándose llevar por la música, para que esta transmitiera lo que era incapaz de entender su cabeza.
En el departamento contiguo, la Señora Cavanaugh podía oír el leve sonido que se filtraba por la pared. Se había acostumbrado a escuchar melodías vibrantes, luminosas que fueron interpretadas en los meses anteriores. Ahora estaba disfrutando de una melodía pesarosa, en tono menor, triste, nostálgico, contagiándose de su pena. No importándole mucho los sentimientos que le brotaban, había en ella un sentido de belleza. Se preguntó qué habría sucedido en la vida de su joven vecino que logró transformar de esa manera su música.
"Preciosa, te conozco. Se que vas a querer apretarlo hasta matarlo. Pero intenta contenerte. JJ dijo que aún está muy sensible" Caminaban por el vestíbulo del edificio de Reid.
Ella se ofendió "Derek, ¿cuántas veces me has visto actuar con exageración?" Pausa. "Vale, pero no lo he hecho últimamente. No esta semana, ¿verdad?"
Él le dedicó una sonrisa con una ceja arqueada. "No sé. ¿Cuántas cestas le enviaste, exactamente?
"Siete. Pero todas eran pequeñas. Y saludables. Le puse alimentos con magnesio. Eso ayuda con la depresión"
Estaban en el tope de la escalera, acercándose al departamento. Morgan apretó los hombros de García demostrándole comprensión. "Sé que quieres ayudarlo, preciosa, únicamente intenta no inquietarlo"
Ella tuvo que sonreír para aceptar esa tendencia en ella. "Prometo no hacerlo, y si ves que lo hago, me detendrás, ¿De acuerdo?"
"Así es". Morgan pulsó el timbre. Después de una semana de ignorarlos, Reid respondió de forma inmediata.
"Hola chicos". Tenía para ellos una sonrisa tímida.
"Niño bonito, ¿Cómo estás?" Morgan había tomado a Reid por el cuello para obligarlo a un medio abrazo, luego le palmeó la espalda.
García casi había empujado a Morgan para quitarlo del medio y llegar a darle un abrazo al agente que tanto quería.
"Reid" ella lo apretó con fuerza, pero se apartó en cuanto vio que Morgan le daba una mirada de advertencia ¿cómo está mi bebe genio?
"Estoy bien. Gracias por las canastas, por cierto ¿sabías que la mayoría de los alimentos tenían un alto contenido de …"
"Magnesio. Sí, pero leí que funciona mejor si pones las nueces junto al cereal y la leche. La leche tiene…"
"Triptófano, también es bueno para la depresión. Lo sé. Gracias, García" Él la abrazó de nuevo.
Morgan estaba mirando el departamento. JJ le había descrito el estado en el que lo había conseguido el día anterior. Él se alegró que todo seguía en orden. Aparentemente, había disminuido la búsqueda incesante de respuestas. O por lo menos no había signos evidentes de ello.
"¿Puedo ofrecerles algo? No tengo mucho, sólo lo que me trajiste en las cestas"
¿Me estás ofreciendo una taza de cereales con nueces? Morgan lanzó como una broma.
A pesar de cómo se sentí, una sonrisa se dibujó en la cara de Reid. "Supongo, pero te las puedo dar sin nueces"
"Yo me ocupo de eso. Ustedes dos pueden charlar sin mi" García se adelanto en dirección de la cocina.
Los hombres se quedaron callados, sin saber cómo comenzar. Al final, fue Morgan quien rompió el silencio.
"Reid, no te he visto desde aquella noche. Y… no era el momento oportuno. Pero quiero que sepas que lo siento mucho. Eso no debió haber pasado. A nadie, mucho menos a ti. Lo siento amigo. Sólo quería que lo supieras".
Reid alternaba entre mirar a Morgan y mirar al piso, tratando no desmoronarse. "Gracias. Y gracias por ayudarme… Ayudar a JJ en esa noche… Yo estaba… Lo lamento si yo… Si me comporté…"
"No, muchacho. Perdiste a alguien que amabas. No hay nada que disculpar"
García regresó con una bandeja con tazas llenas de frutos secos. "El café estará listo en pocos minutos".
Ellos se acomodaron alrededor de la mesa del café. Desde donde estaba Morgan pudo ver el teclado. Él hizo un gesto con la cabeza en esa dirección.
"¿Tocas el teclado, niño bonito?"
Reid siempre lucía algo avergonzado cuando le tocaba poner en evidencia alguna información nueva acerca de él mismo, incluso si se trataba de sus compañeros y amigos. En ese momento se ruborizó.
"Un poco, desde el caso del niño autista que se comunicó conmigo a través de su piano"
"Ooooh, me encantaría escucharte alguna vez" García se dio cuenta que estaba sobrepasando el límite y se contuvo. "Cuando te sientas como para hacerlo, quiero decir"
No era el momento. "En algún momento, quizás, pero no soy muy bueno. Te podrías arrepentir"
"No sé por qué pero dudo que me arrepienta". Aparte de los deportes, Morgan tenía la sensación que Reid era bueno en todo lo que se proponía.
"Oh es tan maravilloso verte. ¡Te he extrañado mucho! Nada es igual sin ti. Mi última lata de galletas duró dos días porque no estabas allí para comértelas"
Los dos hombres se rieron de García, al parecer se había dejado de evitar ser ella misma.
¿Sabes cuándo volverás?, añadió. Ella deliberadamente no agregó ningún condicional a su pregunta, pero le atemorizaba que él estuviera considerando no volver al trabajo.
Reid sintió como le brotaba una sensación de pánico con la sola idea de volver a trabajar. No había pasado ni un día entero desde que había conseguido un atisbo de paz en su vida y estaba consciente que los casos que manejaba la unidad sólo serían un cruel recordatorio de la devastación que minaba su propia vida.
Morgan observó la expresión de la cara de su amigo y la interpretó con gran acierto. "No hay apuro, Reid. Tómate todo el tiempo que necesites. Cuando estés listo, lo sabrás"
García se sintió incómoda por haber puesto a Reid en esa situación. "lo siento mi dulce listillo. No tenía la intención de presionarte. Es que te extraño tanto y te quiero mucho".
Ella soltó uno de sus brazos y le acarició la pierna en tanto hablaba. Reid le sujetó la mano y le dio un suave apretón como agradecimiento.
"Lo sé. Sé que todos quieren lo mejor para mí. Solo necesito algo de tiempo. Te prometo que regresaré, es sólo que…"
García se puso en marcha para buscar el café, besando la frente de Reid antes de desaparecer"Es sólo que eres de carne y hueso. Lo entendemos. Y aún así te quiero"
Una hora más tarde Morgan pudo ver como su joven colega iba quedándose sin fuerzas, tanto en sus energías, como en sus emociones. Reid necesitaba que lo dejaran solo.
"Preciosa, creo que es hora de irnos. El niño bonito aquí presente, parece que se va a caer dormido encima de la taza de cereal". Se puso en pie pero García se quedó sentada.
"No te levantes Reid. Porque mejor no te tumbas aquí en el sofá. Te voy a ajustar las almohadas"
El cerebro de Reid, distraídamente, se preguntó si "ajustar las almohadas" era una actividad que formaba parte de la estructura del ADN femenino. Pero estaba muy cansado como para discutir. Solo había conseguido un par de horas de sueño la noche anterior, las primeras en más de una semana. Pero aún tenía mucho cansancio acumulado y horas de sueño con las cuales ponerse al día. Se puso de pie sólo para darle un breve abrazo a sus amigos, mientras les prometía que los vería pronto. Entonces García le dio un empujoncito hasta el sofá y lo obligó a recostarse. Ella quería cobijarlo antes de marcharse.
"Me sentiré mejor si te dejo calientito"
Reid y Morgan sonrieron.
"Chicos, gracias por venir. Fue… Fue bueno verte García. Sólo… Gracias"
Morgan asintió. "No hay de qué muchacho, también fue bueno verte. Nos veremos muy pronto"
"Muy pronto" García repitió.
Horas más tarde, Reid despertó para apagar su móvil. Miró antes la pantalla para ver quien lo llamaba.
"Hola, JJ"
"Hey, ¿sigue en pie lo de la cena?"
Se incorporó lentamente, mientras se frotaba los ojos adormilados.
"Supongo que sí. ¿Llevo algo?
"Sólo tú. Ven temprano si quieres. Henry acabará su siesta pronto"
"Pensé que él no haría la siesta nunca más, ¿eh?"
"Él las toma cuando mami necesita descansar también. Sé exactamente como ponerlo fuera de combate"
Sonrió. "¿No se puede luchar contra la sabiduría de Jennifer Jareau?"
Ella estaba sonriendo también. "No es nada que no hayas visto"
