¡Hola a todos! ¡Llevamos un tiempo sin vernos! ¡Espero que santa los haya mimado y les deseo a todos un Hiroshi Noriko Yuki! Muy bien, Happy New Year (Feliz año nuevo)... Sólo pensé que sonaba más gracioso así ;-)
Disclaimer: Ya es 2009 y nada ha cambiado: Sigo sin ser la dueña de Gravitation y eso apesta y aún quiero demasiado ser la dueña de Eiri... Ups! Lo siento, dejé volar mis pensamientos de nuevo... :-D
Nota: ¡Estos capítulos de navidad y noche vieja me tienen histérica! Simplemente no salen como quiero que salgan. Así que este es el primero de varios capítulos bastante malos (tengo que terminar los otros). Lo siento por eso, pero si no los publico, creo que me voy a quedar pegada acá y terminaré por abandonar el fic, entonces... Como sea, este capítulo es más dulce que gracioso. Espíritu navideño, supongo. Pueden pensar que Eiri es un poco OOC, pero de hecho, es más como el Yuki el volumen 12 del manga. Ese que dijo que patearía el trasero cualquiera que secuestrara a su niño sin su permiso, el que quería ser el número uno en el corazón de Shûichi y que no podía soportar que Shu estuviera triste... Si, nos guste o no (¡Y yo SI lo amo!), Eiri puede ser un bastardo frío y cruel en la superficie, pero si escarbas un poco te darás cuenta de que es un hombre realmente sensible... Lo único es que siempre hace lo mejor posible por ocultar ese lado suyo... Hmm... *hemorragia nasal de las fangils* Asi que, de nuevo, discúlpenme por este capítulo (y probablemente los siguientes), al menos, ¡están advertidas! ;-)
24 de Diciembre
Mizuki siempre me impresiona. Una vez más, lo resolvió todo. En tan poco tiempo. La conferencia de prensa que debía tener lugar en lunes finalmente fue reprogramada para el final de la tarde y consiguió pasajes de avión hacia Tokyo a último minuto así que no perderé más tiempo que podría pasar contigo.
Te mandé un mensaje para decirte que me esperaras para el postre y contestaste "Ok! Tranquilo. Yo me encargo! T amo!"
Tranquilo. Seguro. ¿Por qué no iba a estar tranquilo? Sabiendo que vas a usar MI cocina para tratar de COCINAR. Ciertamente no hay nada de que preocuparse... Sólo me hace sentir más impaciente por volver a casa...
El vuelo sólo tomó noventa minutos y no hubo ninguna anciana peculiar sentada junto a mí. Los vuelos de primera clase son bastante aburridos, en realidad. Están llenos de hombres de negocios bien vestidos que parecen haber olvidado que hay vida fuera del trabajo.
Mizuki incluso vino a recogerme al aeropuerto de Narita y me llevó a casa siendo las 9.30pm
"Tu novio debe estar molesto, contigo dejándolo solo en Nochebuena sólo para recogerme y..." Dije una vez que estuvimos en el auto.
"No, no lo está." Me interrumpió. "Estoy pasando la noche con mis padres"
Le eché una mirada suspicaz. Me miró de reojo y suspiró.
"No se preocupe. Está bien. Era un verdadero idiota"
"Oh"
Eso es todo lo que pude responder. No soy muy bueno consolando a la gente. Pero me sentí mal por ella de todas maneras.
"¡Rápido! ¡Salga del auto, él debe estar esperándolo impacientemente!" Dijo con una sonrisa sincera cuando detuvo el carro en frente de nuestro edificio.
Asentí totalmente de acuerdo y me fui.
Frente a la puerta, respiré hondo y la abrí y entré al departamento. Era bueno estar de vuelta en casa. ¡Gee, fue sólo por tres días!
Estabas sentado en el sofá, viendo TV y lo primero que noté fue tu pelo. Ya no era rosado, era negro. Te giraste para mirarme, con una sonrisa dulce en tu cara. Estabas usando unos jeans azules y un sweater de lana escocesa y debo admitir que te venías realmente lindo. No me malinterpretes, no tengo nada contra tu ropa excéntrica porque, bueno, reconozco que me he acostumbrado a ella, pero la ropa "normal" te hace lucir menos como "Shindou Shûichi, vocalista de Bad Luck" y más Tú... más accesible. Y eso me hace sentir... más cómodo.
Si no fuera por mi jodido orgullo, supongo que sólo te hubiera abrazado y besado, y te hubiera dicho que odié estar lejos de ti, pero oye, soy Yuki Eiri y no puedo dejar tan fácilmente mi reputación tan duramente conseguida, ¿no?
"¿Qué te hiciste en el pelo?"
Su sonrisa se desvaneció y tus ojos se llenaron de lágrimas.
"¿No te gusta, cierto?" Me preguntaste con la voz quebrada.
¡Maldita sea! Casi sentí pena por ti. Pero quería reír al mismo tiempo. Sólo tú puedes ser tan estúpido como para creer que el amor depende del color del pelo. O del género. Un día te vas a dar cuenta de que nada de eso es importante. Sólo lo que tienes en el corazón lo es. ¡Oh cariño! ¡¡Sueno como un abuelo cursi en su lecho de muerte!!
Te pegué en la cabeza.
"¡Dios! ¡Eres incluso más estúpido de lo que creí! Llegué a conocerte con el pelo rosa ¿Y que puede ser peor para un hombre que el pelo rosa? ¡Nada puede ser tan gay como eso! Y como sea, los cambios pueden ser buenos a veces..."
En realidad, el pelo negro no es tan malo. Incluso creo que acentúa tus ojos.
"¿Eso significa que te gusta?" Preguntaste, con una sonrisa estampada en la cara.
La forma en que puedes moverte tan fácilmente entre las lágrimas y la risa y viceversa nunca deja de impresionarme.
"Te hace ver lindo, supongo" Dije en un tono casual, quitándome el abrigo.
"¡¡¡Oh Yukiiii!!! ¡¡Gracias!! ¡¡Quiero tanto acariciarte!!"
"¡Muérete!" grité, deteniéndote con una mano. Olí el aire y fruncí el ceño "¿Soy yo o huele a quemado?"
"¡¡Oh noooooo!!" Gritaste, entrando en pánico y corriendo a la cocina.
Una espesa nube de humo gris salió del horno cuando lo abriste.
Te alcancé y me quedé sin aliento cuando vi el desastroso estado de mi cocina.
MI. Amada. Cocina. IKEA.
Mi más preciada posesión después de mi BMW y justo antes de mi laptop. Y el café. Y los cigarrillos.
¡Y no tienes que lloriquear, idiota! Deberías considerarte suertudo de que ya no te considere una cosa, es por eso que no estás en ese Top 5.
Sí, mi amada cocina Ikea. Un completo desastre. Si no hubieras estado en casa, habría pensado que fuiste atacado y secuestrado por terroristas. Tuve que morder mi labio inferior para no insultarte y hacer que te comieras las cáscaras de huevo y lamer el harina del suelo que habías derramado por todas partes. Oh, y esa FEA e infantil taza tuya que tenía el valor de estar sobre la mesa... La había escondido al fondo del mueble, atrás de todos los vasos y esas cosas, pensando que nunca volverías a encontrarlo... La ira hervía dentro de mí, pero no, puedo ser gruñón, pero mi corazón no está hecho de acero. No podía hacerte esto. En Nochebuena. Siendo que tendrías que haberla pasado con tu familia y amigos, pero tenías que pasar conmigo. Eso es suficiente castigo, calculo.
Miré el cadáver achicharrado del gran hombre de pan de jengibre. Mi ira se desvaneció y no pude evitar reír. Después de todo, trataste de cocinar para mí.
"¡Este es el peor hombre de pan de jengibre que he visto en mi vida! Pobre tipo, esas son quemaduras de tercer grado, tendremos que terminar con esto" Dije, botándolo a la basura. "Además," agregué, tomando la nota de No tocar que había pegado en el horno, "¿qué hay de esto?" te molesté.
Miraste hacia abajo y te sonrojaste.
"Lo siento Yuki... Sólo quería... Yo..."
Tomé tu cara entre mis manos y deposité un beso suave sobre tus labios que sólo te hizo sonrojarte más.
"Está bien, creo que hay Cheesecake de Frutilla Haagen Dazs en el refrigerador"
"Yuki..."
"Pero," te interrumpí, "¡la próxima vez que uses mi cocina sin permiso estarás muerto!" Sonreí maliciosamente.
Encendí algunas velas sobre la mesa de centro y puse unas copas con bolas de helado y pockys de fresa enterrados sobre ellas.
"Es tan romántico..." susurraste cuando estábamos comiendo en el sofá.
"¿Qué? ¿Comer Haagen Dazs en Nochebuena?"
"No, la atmósfera general..."
Alcé una ceja. Puedes ser tan fácil de complacer. A veces.
Entonces llegó el momento de abrir los regalos que ya habíamos puesto bajo el (horrible y brillante) árbol de navidad unos días antes.
No comenté el papel de regalo que Winnie The Pooh que elegiste para mí pero seguramente, que mierda es... Ok, ok. Sin comentarios, dije.
"¿Qué. Demonios. Es. Esto?" Refunfuñé cuando pude ver mi regalo.
Animal. Crossing. Era casi tan brillante como el árbol de navidad...
"Un juego de Wii, ¿no es obvio?"
"¿Y que es exactamente lo que esperas que haga con esto?"
"Ah, ¡por favor Yuki! ¡Sé que aún juegas Wii cuando no estoy en casa!"
"¡Patrañas!" mentí.
Aparentemente no estabas convencido. Oh bien.
"¿Y de que se trata este juego?" murmuré.
"Oh, tienes que pescar, atrapar insectos, hacerte amigo de los animales, comprar y vender cosas..."
"¡Eso suena increíblemente emocionante!" sonreí con malicia.
"¡Pues lo es! Además pensé que al menos te daría la sensación de tener una imagen de vida social..."
No sé porqué no te eché del departamento, maldito mocoso. Vamos a culpar a ese maldito espíritu navideño una vez más...
"Es una... ¿Perrera armable?" Preguntaste cuando desenvolviste tu regalo.
Asentí.
Te lanzaste a mis brazos.
"¡Yuki! ¡Muchas gracias! ¡Sabías que siempre he querido un perro! ¡¿Cuándo vamos por él?!"
"Mm... creo que hay un pequeño malentendido aquí, mocoso. Esa perrera es para ti"
"¡¡¿¿QUE...??!!"
"Bueno, tú eres el que usa disfraces de cachorro, ¿no?"
"¡¡YUKI, ERES UN BASTARDO!!"
Bien, quizás llevé las cosas muy lejos. Incluso si pensé que era algo gracioso...
"¡Oh, vamos! ¡No tienes sentido del humor!"
Encendiste la TV y te enfurruñaste.
"Oye tú, mocoso enfurruñado, hay algo que quiero mostrarte" dije después de un rato, levantándome y caminando hacia el piano.
Ese piano de 1930 completamente restaurado que te regalé en tu cumpleaños número 20. Me senté en la banca. Mi corazón estaba golpeando como en mi primer día de clases. Como la primera vez que besé a una chica. Y mis manos estaban temblando como la primera vez que te tomé. Afortunadamente, estabas muy concentrado en tu dolor como para darte cuenta.
"Yu... Yuki... ¿Qué estás haciendo?" Preguntaste en tono de sorpresa.
No estaba escuchando. No respondí. Sólo estaba concentrado en las teclas de ébano y marfil. Respiré hondo, cerré mis ojos y comencé a tocar. Bad Luck. In the moonlight. Improvisaste la letra de esa canción en el escenario del Tokyo Bay Music Festival. Para mí. Es tan mala como todo lo que escribes, pero no me importa. Es. Para. Mí.
Cuando la última nota escapó del piano, solté el aire que no había podido evitar contener. Sentía el alivio de no haber errado ninguna nota. Había trabajado tan duro es eso. Pero los destellos que vi en tus ojos cuando levanté la vista del piano definitivamente valían la pena.
"Yu... Yu... Yuki... ¿Cuándo?... Aprendiste... Digo... No sabía.... Piano..."
"Oigo a alguien hablar pero no entiendo tanta palabrería. Creo que perdí mi decodificador de Shûichi..." te moleste, mirándote maliciosamente.
Los destellos en tus ojos se desvanecieron y sólo me mirabas. Quieto. Sin habla.
No era exactamente la reacción que esperaba. Me irritó. Mi orgullo estaba herido. Y mi corazón también. ¿Y qué hago cuando estoy herido? Me escondo tras mi máscara de "bastardo gruñón". Pero esta vez, dejé salir muchos de mis sentimientos...
"¿Entonces qué? Solté. "¿Es tan malo que quiera ser parte de tu arte? Una vez rechazaste mis letras y eso me encabronó… ¿No te dije que quería ser el número uno en tu corazón? Pensé que me amarías más si trataba de compartir tu pasión... ¡Maldita sea! ¡Di algo, maldito mocoso! ¡Esas lecciones privadas de piano me costaron una fortuna! Pensé que al menos podrías mostrar un poco de..."
Me detuve. Me mirabas directo a los ojos y tu nariz comenzó a sangrar como una catarata.
El incómodo nudo que tenía en la garganta desapareció instantáneamente y tuve que contener una sonrisa.
"¡Dios! ¡¡El papel tapiz!!" Grité, fingiendo estar molesto.
Antes de que pudiera abrir la boca de nuevo, estabas montado a horcajadas sobre mí besándome frenéticamente. Maldito mocoso.
"¿Eso significa que ya no estás enojado conmigo?" Sonreí con malicia cuando me dejaste respirar.
Debo admitir que tu respuesta fue bastante convincente. Y ahora estás durmiendo ruidosamente, para variar. ¿¿¿No debería ser yo el que me quede dormido después del sexo???
Aquí estoy, fumando mi quinto cigarrillo seguido de la noche. Eso es lo que usualmente pasa cuando estoy estresado. Todo eso por ese maldito anillo que tenía en mi bolsillo y fui demasiado cobarde para darte. ¡Suena tan gay! Podrías pensar que es como una proposición de matrimonio o algo así. No es eso, es... bueno... sólo una forma de probarte que... err... ¡Maldita sea, sólo es un maldito y jodido anillo! ¡No es necesario hacer una tormenta en un vaso de agua!
Bueno, ¡les dije que no era bueno! Pero gracias por leerlo de todas maneras (¡si alguno de ustedes lo leyó hasta el final! Lol. ¡Prometo que lo haré mejor una vez que haya terminado con estos malditos capítulos de celebraciones!) ¡Y los mejores deseos para el 2009 de nuevo! ;-)
Oh, y espero que no sea necesario mencionar que no soy dueña de los siguientes: BMW, Ikea, Haagen Dazs, Pockys, Winnie The Pooh, Wii y Animal Crossing... hehe!
Crónicas de Rei
Este capítulo fue como un piedrazo en la cabeza para mí. Muy pesado.
De hecho, cometí tantos errores... amo el corrector ortográfico. De todas maneras, si encuentran alguno me avisan y lo eliminaré con odio xD.
Ya casi son las 4. Dormí toda la tarde, pero estoy muy cansada. Creo que dormir demasiado es contraproducente. Eso o... estoy a punto de comenzar a hibernar a comienzos del otoño. El cuerpo humano sigue siendo un misterio.
Quisiera contarles algo entretenido, pero mi cerebro está embotado. Les dejo un chiste de Shûichi cuando niño. Amo a Shûichi.
Shûichi: ¡Mamá! Adivina lo que me dijeron hoy en la escuela.
Mamá: ¿Qué te dijeron?
Shûichi: Todos los niños quieren ser como yo.
Mamá: ¿En serio? ¿Porque eres responsable y estudioso?
Shûichi: No, porque el director dijo que si todos los niños fueran como yo cerraría la escuela.
Tan-tan. No me culpen. ¡Son las 3.41am! Mi cerebro ya se fue a su casa, no vuelve hasta mañana. No quise pagarle horas extra.
Recomendaré un fic. Pero esta vez no me molestaré en dejar el link en Amor Yaoi, tengo sueño.
Ah, si. Quisiera recomendar Papermoon, de Pandora. Está en Amor Yaoi, veánlo en mis favoritos. No se engañen con la autora, es un YukiShuichi muy distinto a los otros que ha escrito. ¡Disfrútenlo!
Nos leemos, muchas gracias por los reviews. Apenas pueda los contesto, ya saben.
