Disclaimer: Sigo sin ser la dueña de Gravitation *suspiro* ¡Pero finalmente recibí mi copia de 'Help!' firmada por Maki Murakami! ¡Sin embargo no puedo imitar su firma! ¡Hehe!
Nota: Lo sé, me tomó años actualizar, pero todavía estoy totalmente ocupada estos días, en el trabajo y en casa, y difícilmente puedo encontrar tiempo para escribir… Como sea, acá hay un capítulo bastante largo sobre Yuki siendo forzado a ser la "niñera" de Riku. Sonaba bastante lindo (pero no tan gracioso, sólo lindo) en mi cabeza pero una vez más, no estoy muy feliz con el resultado. Además debe estar lleno de errores porque soy muy floja para releer el texto y corregirlo. ¡Oh bien! ¡Aún creo que Riku es adorable! (y también lo es Eiri, ¡a su especial manera!) :-P
¡Gracias de nuevo por sus considerados reviews, nunca dejan de reconfortar mi corazón!
Nota previa de Rei: La versión en español no trae errores… creo. De todas maneras lo que dijo Fantony se aplica a las dos, así que… creo que vamos al mismo ritmo, supongo. En fin.
28 de Diciembre
Cuando me desperté en la mañana tenía mucho frío. Eso es lo que me despertó tan temprano. La furia hirvió en mi interior cuando noté lo que me había hecho sentir tanto frío: el Mini-mocoso estaba acaparando las mantas. Había olvidado que el maldito niño había estado durmiendo entre nosotros. Estaba a punto de llamarlo por cada nombre que existe cuando escuché el sonido del agua corriendo en el baño y otra idea cruzó mi mente.
Salí de la cama con mucho cuidado, asegurándome de que el niño estuviera dormido y caminé de puntillas hacia el baño. Estabas cantando bajo la ducha. Entré a la bañera y pasé mis brazos alrededor de tu cintura, besándote en el cuello. Diste un respingo y perdiste el equilibrio, pero te atrapé antes de que cayeras.
"¡Yukiiii! ¿¡Quieres que me muera de un ataque al corazón, idiota!?" Me gritaste.
"¿Morir? Oh no... No todavía... Tengo otros planes ahora mismo..." Susurré en tu oído con una leve sonrisa estampada en mi cara.
"Yuki, tú..."
Dejaste salir un jadeo de placer cuando envolví tu pene con mi mano y apreté.
"¿Qué estabas diciendo, cariño?" Sonreí con malicia intensificando mi agarre.
"Nada… es… hmm…"
"¡BUENOS DÍAS!"
Gemí de horror cuando divisé al niño saludándonos.
"PERO QUÉ…"
Liberé tu miembro y traté de envolverme en la cortina del baño.
"¡¡¿NO PUEDES TOCAS LA PUERTA, JODIDO IMBÉCIL?!!"
"No le grites Yuki, sólo quería saludar…" Dijiste, pero el leve rubor en tus mejillas traicionaba tus verdaderos sentimientos.
Una bala pasó silbando junto a mi oreja.
"¡Ustedes dos son unos pervertidos asquerosos! ¡Haciéndolo en frente de un child! Podrían enviarlos a prisión por menos que eso, you know?"
El loco americano.
"K, no, espera, no es lo que crees, es que…" Balbuceaste.
"¡No quiero saber, pero tienes five minutes para prepararte, no más!"
"¡FUERA. DE. MI. BAÑO. TODOS. USTEDES!" grité.
"¿Te levantaste con el pié izquierdo?" K sonrió maliciosamente.
"¡Ya estoy harte de que irrumpas en mi apartamento cada vez que Shûichi está atrasado!"
K sonrió ligeramente.
"Eso es parte de my job. Tu querido cuñado me paga una fortuna por eso"
"JÓDETE"
Una vez que todos se hubieron ido, me puse una bata de baño y me dirigí al dormitorio, donde estabas vistiéndote.
"Siento lo de K, mi vida. Pero tú sabes como es él, ¿no?"
Gruñí.
"No debería volver a casa muy tarde esta noche. De todas maneras, si hay algún problema con Riku, sólo llámame, ¿si?"
Me tomó unos pocos segundos registrar lo que me acababas de decir y decodificarlo.
"¡Espera un minuto! ¡¡¿Estás diciéndome que tengo que esa cosa va a quedarse aquí conmigo todo el día?!!"
Me diste una sonrisa avergonzada y te pegaste a la pared, dando algunos pasos hacia la puerta, listo para huir.
"¡Vete al infierno! ¡Prefiero darle un beso de lengua a una llama!"
"¡Yuki, no puedo llevarlo conmigo!"
"¡Tú problema, no mío!"
"¡Three minutes!" gritó K desde la sala.
Los ojos de perrito. Los cautivadores ojos de perrito. ¡Maldita sea, te odio!
"¡Está bien!" Me rendí.
"¡¡Aaaah, Yuki, graciaaaaas!!"
"Pero voy a trabajar, y si se acerca aunque sea sólo un poco a mi estudio, ¡lo descuero vivo!" Gruñí.
"¡Oh, por favor! No puedes tener a un niño encerrado acá adentro cuando el clima está así de soleado…"
"¡Muérete! ¡Jodió mi jodida matutina!"
Te quedaste mirándome.
"Oh bien, al menos déjalo jugar Animal Crossing entonces"
"¡De ninguna manera! ¡Va a gastar todas mis campanas!" (1)
Me miraste divertido. Mierda, ahora ya no puedo fingir que nunca he jugado ese maldito juego…
Estaba mirando la pantalla de la laptop, fumando mi sexto cigarrillo de la mañana cuando un trozo de papel que se deslizó por debajo de la puerta capturó mi atención. Un dibujo. Tres personajes. Y corazones por todos lados. Y un texto. "Mamá, Papá y Yo". No podía creer que hubiera usado amarillo fluorescente para mi pelo, pero aún así, no pude contener una sonrisa. Quizás no es tan malo como traté de convencerme a mí mismo que es, después de todo.
Me quedé mirando el dibujo y me pregunté que habría pensado Kitazawa-sensei si hubiera podido verlo. Su propio hijo, el hijo que nunca llegó a conocer por mi culpa, diciéndome "Papá". Es tan raro.
Perdóname sensei.
Abrí el último cajón de mi escritorio y puse ahí el dibujo. Es ahí donde guardo todas las cursis cartas de amor que me has escrito, esas que se supone que boté a la basura sin siquiera leerlas, y las malas letras, e incluso las notas que pegas por todas partes…
"Papá". Seriamente, ¿qué es eso? ¡Que ironía! ¿Es el niño mi castigo? ¿Me lo enviaron como recuerdo del error más grande de mi vida? Como si fuera capaz de olvidarlo algún día…
Perdóname sensei.
Traté de sacarme ese pensamiento de la cabeza y concentrarme en mi trabajo de nuevo. Cinco líneas en dos horas. ¡Grandioso! Suspiré y fui hacia la sala. El Mini-mocoso estaba acostado sobre su estómago, leyendo una revista.
"¡Oye tú! ¿Qué tal un picnic?" pregunté.
Una gran sonrisa surcó su rostro.
Rodé los ojos.
"Bien. Ve a ponerte ropa más abrigada. El tiempo está soleado, pero hace frío afuera. Voy a preparar sandwiches"
Y así es como terminé en Shinjuku Gyoen (2) con él. El lugar es bastante placentero en esta época del año porque hay menos visitantes que en verano y es mucho más silencioso. Soplé mis manos para calentarlas y las puse en mis bolsillos.
"¿Tienes frío?" Le pregunté al niño.
El Mini-mocoso sacudió la cabeza y corrió tras un cuervo que trataba desesperadamente de encontrar algo que comer en el frío y congelado suelo.
Nos sentamos en una banca frente a un estanque y le di su sándwich.
Se me ocurrió que tendría que aclarar las cosas sobre lo que vio en la mañana, ¿pero cómo podría explicarlo?
"Sabes, lo que viste esta mañana… en el baño… Shûichi y yo…"
Me interrumpió.
"¡Está bien, no me importa! Estabas mostrándole a mamá lo mucho que lo amas, ¿no?"
Mis ojos se agrandaron, pero antes de que lo supiera, mi boca se había curvado en una sonrisa. La forma en la que los niños explican todo con tanta simplicidad siempre me asombra. Tu conservas esa inocencia infantil y a pesar de que siempre me quejo de ella, eso es lo que me atrajo de ti al principio. Eso y tu terquedad ciega. Y esa mala letra. Por supuesto. (No voy a mencionar esos hermosos y expresivos ojos y esa sonrisa sexy tuya, se te subirían los humos a la cabeza)
Le revolví el cabello al niño.
"¡Pequeño mocoso listo!"
Me sonrió de vuelta y corrió hacia el estanque, lanzando un pedazo de su sándwich a los patos.
"¡Oye! ¿¡Qué crees que haces, maldito mocoso!? ¿¡Pasé por muchos problemas para hacerte ese sándwich y tú se lo das a los amigos de Donald!?"
El niño insolente se dio vuelta y me sacó la lengua.
Estaba a punto de gritarle de nuevo cuando mi teléfono vibró en mi bolsillo.
Sex bomb, sex bomb, you're my sex bomb! And baby you can turn me on…
"¡Maldita sea! ¡¿Quién te dio el derecho de cambiar mi ringtone?! ¡DE NUEVO!" solté cuando contesté el teléfono.
Reíste.
"¡Sabía que te iba a encantar! Como sea, ¿cómo estás cariño? ¿Crees que vayas a sobrevivir?"
"La pregunta debería ser: ¿¡Crees que vayas a sobrevivir cuando te haga mierda esta noche, maldito mocoso!?"
"¡Ah por favor, estoy seguro de que no es tan malo!"
"Sobre todo desde que lo clavé al suelo y le puse cinta de embalaje en la boca…"
"¡¡Yukiii!! Oh, tengo que irme… Escucho que K viene y se supone que debería estar ensayando… ¡Te amo!"
Maldito mocoso.
Me levanté y llamé al buen samaritano de los patos.
"¡Oye mocoso! ¡Dile Quack Quack a tus amiguitos y trae tu trasero acá!"
El niño y yo estábamos caminando tranquilamente cuando él repentinamente rompió el silencio.
"¿Cómo era él?"
Alcé una ceja.
"¿De quién demonios hablas?"
"Mi verdadero papá"
Mi corazón se detuvo. Supongo que esperaba una pregunta como esa y le debía una respuesta. Era la menos que podía hacer. Pero no estaba preparado. No aún.
"¡Oye mira, hay un carrusel! ¡Te compraré un boleto!"
Sí, soy un cobarde. ¿Y qué?
"¿Qué edad tiene su hijo? Los niños menores de ocho años deben ir acompañados por un adulto"
"Él no es mi… De igual. Sí, bueno, ¡tiene más de ocho así que no hay problema!"
"Tengo siete años y ocho meses así que tengo que subir acompañado"
El encargado del carrusel me miró reprobatoriamente y le clavé dagas con la mirada al Mini-mocoso.
"Los niños no mienten…" El hombre sonrió burlonamente.
"Bien, déme dos boletos entonces" Suspiré.
¡Dios! ¡Odio los carruseles! Esos caballos de madera eran particularmente espeluznantes, los valses de Strauss me sacan de quicio, y todo junto me hace querer vomitar.
Pero bueno, al menos, el niño estaba feliz.
Una vez que salimos del carrusel, le compré algodón de azúcar.
"Te pareces a él" Le dije suavemente. "La misma sonrisa… las mismas expresiones faciales…"
El Mini-mocoso me dedico una enorme sonrisa, pero para mi sorpresa, no me hizo más preguntas y estuve agradecido de ello. Realmente no es tan malo. Le devolví la sonrisa y le robé un pedazo de algodón de azúcar. Trató de atraparme, pero empuje la "nube" rosada dentro de mi boca antes de que pudiera recuperarla.
Más tarde, en la noche…
"¡Yukiii! ¡Estoy en casa!"
Hice todo lo que pude para verme enojado. Empujé mis anteojos sobre el puente de mi nariz y te miré feo. Tragaste duro y me besaste en la mejilla.
"Creo que no necesito preguntar si tuviste un buen día, ¿no?"
Te miré todavía más feo.
"Hmm… ¿Dónde está Riku?"
"Durmiendo" Murmuré. "Eso es todo lo que pueden hacer los niños después de todo. Comer, dormir, cagar"
Te reíste, pero te acuchillé con la mirada así que te callaste y encendiste la TV.
Algún ridículo programa de farándula. Rodé los ojos.
"¿Guardas algún rencor contra mí?" Preguntaste en un tono tan miserable que tuve que luchar contra mis ganas de besarte.
Te ignoré y seguí tipeando incoherencias en mi laptop.
"Después de Brad y Angelina, ¿Los amantes más famosos de Japón han adoptado también?"
"Yu… Yuki…"
"Hm…"
Te miré de reojo y la expresión tonta en tu cara fue suficiente como para asustarme. Miré hacia arriba y bufé de horror. Ahí, en mi TV Hitachi de alta resolución de 50", totalmente nueva había una enorme foto mía montado en el caballo de madera, me veía más aburrido que la mierda, un cigarrillo colgando de mis labios y el Mini-Mocoso sonriendo a mi lado.
"Yuki Eiri, el famoso novelista, fue visto hoy en compañía de un hermoso niñito…"
"¿Yuki?"
"Hm…" Mascullé, pretendiendo estar muy ocupado con el trabajo.
De reojo, vi como te quedabas mirándome totalmente incrédulo.
"¿Llevaste a Riku al Shinjuku Gyoen hoy?" Preguntaste lentamente.
Tragué Duro.
"¡¡Mamaaaaaaaaaaaaa!!"
El niño irrumpió en la habitación y se lanzó a tus brazos.
"¡Hola cariño! ¡Pensé que estabas durmiendo! ¿Cómo estás?"
"¡Estoy bien! ¡Tuve un día fantástico hoy! Papá me llevó al parque, e hicimos un picnic, y alimenté a los patos, después dimos una vuelta en un carrusel, y compramos algodón de azúcar, oh, y había un mimo, ¡parecía una estatua de verdad! Pero ya estaba cansado así que Papá me trajo a casa y me hizo pollo Teriyaki para cenar!"
¡Maldita sea! ¡Odio al mocoso! ¡Le dije que no le contara a nadie! ¡Y no soy su papá, por la mierda! Apreté la mandíbula.
"Vaya, vaya… Parece que ustedes dos se divirtieron mucho…" Dijiste, lanzándome una mirada con un brillo malicioso.
Miré hacia otro lado y sorbí mi whisky.
"¡Si, fue grandioso! Y tenías razón ¡Papá es un gruñón idiota pero es realmente genial!"
Escupí mi whisky. ¿¡PERO. QUÉ. MIERDA!?
Antes de que pudiera decir cualquier cosa, el Mini-mocoso me había besado en la mejilla.
"Voy a volver a la cama. ¡Gracias por todo de nuevo, Papá!"
La ira estaba hirviendo dentro de mí.
"No. Me. Digas…"
"¡Sí, sí, ya sé!" Sonrió con malicia. "Buenas noches……… ¡Papá!"
Escapó y luché contra las ganas de perseguirlo y hacerlo mierda. ¡Que niño tan insolente! ¿Y como se atrevió a humillarme de esa manera? ¡Frente a tí! ¡Después de todo lo que he hecho por él!
"¿Y qué? ¿Te vas a quedar mirándome así para siempre, maldito mocoso?" Te dije de repente.
"Eiri…" dijiste muy suavemente, tomando mi mentón entre tus manos, "¿Sabes que te amo más y más cada día de mi vida?"
Me besaste suavemente y entonces susurraste maliciosamente en mi oído "¿Dónde estábamos esta mañana?" Y pensé que quizás la humillación había valido la pena, después de todo… Incluso me olvidé del algodón de azúcar que el Mini-mocoso me había pegado en el pelo…
(1)Las campanas son la moneda del video juego Animal Crossing.
(2)Shinjuku Gyoen es un enorme parque con un eminente jardín en Shinjuku y Shibiya, en Tokio. Aunque no sé si hay un carrusel ahí :-p
¡Gracias por leer y lo siento si se volvió tan meloso! ¡Simplemente no pude evitarlo! ;-)
Crónicas de Rei:
¡TANTARANTANTANTANTAAAAAN!
Creo que puedo escuchar claramente las campanas de triunfo. Tengo mi teclado nuevo, yo lo compré, gracias a mi nuevo trabajo de niñera. Son como 4 horas al día mas o menos. Bueno… el mes pasado fue todo el día, pero gané más. En fin… Pude comprar el teclado y pagar la PSU, el gobierno me estafó ¿Por qué tengo que pagar para dar una prueba que es obligatoria para entrar a cualquier universidad? ¡Soy una fucking marginal de bajos recursos! Y huérfana, casi.
Dejando de lado mi rabia totalmente justificada… Podré subir los capítulos, tengo como traducirlos y… bueno, quizás ahora el único problema sea el tiempo para traducir. Lo encontraré, lo juro. De todas maneras no esperen milagros porque no tengo internerd. Aunque puedo ir a Cyber de la esquina donde atiende el metalero que escucha reguetón o el reguetonero que no sabe imprimir el muy imbécil… ¿Estoy desvariando? Lo siento mucho, pero me siento libre, porque puedo escribir y no me duele la manito… Si hasta comencé a escribir un diario, imagínense. Igual son puras tonteras.
¿En qué iba? Ah, sí: Ahora viene el chiste, no lo tengo, pero ese que estaba en la sección de reviews de Fanfiction es buenísimo y quiero agradecer sinceramente todos los reviews que hemos recibido. Sepan que Fantony ya publicó el 30 de Diciembre y que yo ya lo leí, peero… no lo guardé, no llevé mi MP4 francés al cyber y no tenía como traérmelo (sí, es francés de Francia, allá lo compraron y lo mandaron para acá).
¡Las adoro! ¡Lean Bulletproof o las cuelgo de una pata :3! Sólo tienen que entrar a mi perfil apretando mi nick y ahí está :D (¡¡Denle una oportunidaaaaaaaaaaaaad!!)
A todo esto, le dije a mi prima que si echaba a perder este teclado se lo iba a sacar del culo.
