Trama:Cuando está solo en su casa, o cuando no puede dormir mientras su pequeño amante ronca sonoramente, Yuki Eiri se aburre. Así que le habla a Shuichi... ¡A su manera…! Eiri x Shu
Nota aclaratoria: ¡Estoy de vacaciones por dos semanas! :P ¡Por eso ahora me demoré menos en actualizar! :)
¡Por favor tengan en mente que soy francesa, por eso hay errores en el inglés! ;-)
7 de enero
Tendría que haber sabido que tenías algo loco -casi maquiavélico- en mente cuando volví a casa en la noche y te encontré haciendo la cena. Bueno, en mi defensa, estaba muy ocupado abriéndome paso en la espesa nube de humo de la cocina. En. Mi. Preciosa. Cocina. Ikea.
Cuando finalmente logré llegar a la ventana y abrirla, saqué mi cabeza y tomé una bocanada de aire fresco.
"¡Hola, cariño!" Me llamaste, sacudiendo salvajemente la mano para disipar el humo que había entre nosotros y con una enorme sonrisa en el rostro. "¿Cómo estás?"
Todavía tosiendo y luchando por respirar, te miré amenazadoramente.
"¡Me estoy muriendo!" Bufé.
"¡Eres tan niñita, Eiri!" Dijiste en un tono ausente, encogiendo los hombros y volviendo a revolver no sé qué mezcla nauseabunda que tenías quemándose en la olla.
¿Niñita? ¡Me quedé mudo! ¿Dónde vamos a llegar si me empiezas a robar las líneas, maldito mocoso?
"¡Shuichi!" Te grité con la voz rota, pero amenazante.
"Si yo fuera tú" anunciaste, para nada impresionado, "No me moriría ahora... ¡No antes de probar mi maravillosa sopa de perifollo!"
Le eché una mirada a la olla y arrugué la nariz asqueado. ¿Sopa de perifollo? ¡Sopa del demonio, mejor dicho!
"Pensándolo bien, preferiría morir asfixiado…"
Ignoraste mi comentario.
"Shuichi," Te dije, tratando permanecer calmado, "pensé que te había prohibido estrictamente acercarte a cualquier electrodoméstico, incluyendo el cepillo de dientes eléctrico."
"Que es un excelente vibrador…"
"¿Quéeeee…?"
"¡Oye, relájate! ¿Acaso perdiste el sentido del humor esta noche?"
No, solo estaba asustado de lo que se venía, y tenía todo el puto derecho a estarlo. Hice una mueca y me senté, esperando que sirvieras tu menjunje asqueroso.
Era verde oscuro, con pedacitos de noquierosaberqué y olía a algo entre... mis calcetines sucios y un pescado muerto. Me quedé mirando mi tazón en completo silencio.
"¡Dale!" Me animaste.
Reacio, metí la cuchara en el tazón y la puse en mi boca. ¡Pensé que me iba a morir! Me sentí como si me hubiera tragado un tubo completo de wasabi.
"¡Shuichi!" Grité. "¿Estás tratando de envenenarme?"
"¡Ay, por favor! ¡Solo está un poquito picante, Eiri! Pero bueno, hay algo que quería decirte..."
¡Lo sabía!
"Hice reservas para unas vacaciones".
Algo me apretó la garganta, y no era el ardor que me causó tu "sopa". Te miré de una manera extraña.
"Bien", mentí. "¿Dónde?"
"Bora Bora, en la Polinesia Francesa".
"¿Cuánto tiempo?"
"Una semana".
"¿Cuándo?"
"Pasado mañana".
La gota que rebasó el vaso.
"¡Esto tiene que ser una puta broma, Shuichi! ¿Me estás diciendo que te vas a tomar una semana entera y, más encima, me informas de ese pequeño detalle dos días antes de irte?" Grité.
"Creo que se te está escapando un detalle, bebé. Hice reservas para los dos," explicaste. "¡pero estoy feliz de saber que me echarías mucho de menos si me fuera sin ti!" Agregaste, con una sonrisa triunfal en tu rostro.
Me quedé boquiabierto. Ni siquiera pude tratar de negar lo mucho que te echaría de menos.
"¡Espera, espera, espera! Los dos, ¿somos tú y yo?, ¿juntos?"
"¡No, somos yo y Johnny Depp!" Pusiste los ojos en blanco. "¡Por supuesto que, los dos somos tú y yo, tontito!"
Respiré profundamente y me tomé mi tazón de sopa al seco para asegurarme de no estar alucinando. Cuando mi garganta, literalmente, se quemó y respiré fuego, tuve que enfrentar la amarga y dolorosa verdad: todo era real.
"¡No voy a ir!" Declaré una vez que pude volver a hablar.
Cruzaste los brazos y frunciste en ceño.
"¡Oh, sí que vas a ir, Uesugi!"
Es inútil tratar de contradecirte cuando me dices "Uesugi", pero aún no digo mi última palabra ¡porque detesto las vacaciones en la playa!
Odio la playa. No tengo donde enchufar mi computador ahí.
Odio el sol. No me bronceo como un surfista, solo me quemo y me pongo rojo como langosta.
Odio los trajes de baño ajustados tipo trusa, de esos que "te abrazan los cocos". Es que, ¡por favor! La gente no tiene por qué saber que se me para cuando te veo construir castillos de arena.
Odio la comida exótica. Si no sé lo que es, no me lo como. Así de simple.
Odio los peces. Tienen ojos saltones malignos.
Odio el mar. Los peces mean y cagan ahí.
Y. NO. SÉ. NADAR, ¡por la mierda!
Y ahora tengo 48 horas para encontrar una buena excusa para no ir…
¡Gracias por leer y les mando galletas virtuales por sus lindos reviews, de verdad significan mucho! ;)
Publicado el 12 de agosto de 2011
Las crónicas de Rei
Tengo solamente dos cosas que declarar: Shuichi fue muy duro con Eiri al decirle niñita (cualquiera se estaría muriendo con tanto humo) y tengo mucha pena penita porque quedan como 3 capítulos más para alcanzar a Fanny. Esto nunca antes había pasado.
¡Muchas gracias a todas por sus reviews y en general por existir! ¡No sé qué haría sin ustedes! :'(
