Trama: Cuando está solo en su casa, o cuando no puede dormir mientras su pequeño amante ronca sonoramente, Yuki Eiri se aburre. Así que le habla a Shuichi... ¡A su manera…! Eiri x Shu
Nota aclaratoria: No, después de más de 4 años, este fic aún no ha terminado. Sé que, una vez más, me demoré años en actualizar. Casi un año, de hecho, y me disculpo por eso, pero el 2012 fue un año infernal. En pocas palabras, mi marido murió a los 34 en agosto, después de las tres semanas de cuidados intensivos que se le dieron luego de su décimo intento de suicidio del año, así que podrán imaginarse que escribir no era mi prioridad y ni siquiera les voy a decir lo que se siente perder a la persona con la que has estado compartiendo tu vida por nueve años, y al padre de tu hijo...
Pero bueno, ¡feliz año nuevo a todos ustedes! ¡Les deseo lo mejor!
Nota sobre este capítulo: No esperen un capítulo gracioso como algunos de los otros, tiene una pizca de humor, pero es más que nada una pelea entre Shu y Eiri, la más grande que han tenido en 39 capítulos. Pero es que, ¡no siempre puede ser todo tan meloso! :)
¡Por favor tengan en mente que soy francesa, por eso hay errores en el inglés! ;-)
10 de enero
Una palabra.
Pesadilla.
Ha sido un día infernal, o noche, ¡da igual! ¡Perdí la noción del tiempo por culpa del horrible jet lag! Llegamos a Bora Bora el 11 de enero, a las 3:27 am, hora japonesa, ¡y era el 10 de enero a las 8:27 am acá!
Estoy exhausto, estoy estresado, estoy enojado, estoy triste… tomaría el primer vuelo de vuelta a Tokio si pudiera.
No sé por dónde empezar. Todo salió mal.
No voy a mencionar el equipo para hacer snorkel que tenías puesto porque metiste muchas cosas en tus maletas y no te cabían las gualetas y otras cosas. Era especialmente perturbador ver una máscara y un snorkel cada vez que te miraba, pero sobreviví. Aunque creo que un set azul hubiera sido más discreto que uno rosado fluorescente, pero no importa.
Tampoco voy a mencionar el asiento extra por el que tuve que pagar… Como era de esperarse, tu cocodrilo inflable tampoco cupo en tu maleta.
Claro que podría quejarme del hecho de que pisaste accidentalmente mis lentes y que me van a doler horrible los ojos después de pasar un par de horas mirando la pantalla sin ellos puestos. Pero no lo voy a hacer.
No, de hecho, todo comenzó con ese maldito conejo rosado que salió de la nada, no mucho después del despegue. Estaba tratando desesperadamente de destaparme los oídos (¡una de las razones por las que siempre prefiero viajar en tren!) cuando apareció por encima del asiento que estaba frente a ti.
"¡Wow! ¡Shuichi, Kumagoro ama tu snorkel rosado! ¡Es brillante!"
"¿Ry… Ryuichi?", murmuraste.
"¡No, es Kumagoro, Na no Da! ¡Y Kumagoro está tan emocionado! ¡Lo vamos a pasar tan bien en Bora Bora!"
Pasarlo bien no era la idea que de repente tenía en mente. Te acuchillé con la mirada, listo para lanzarte todos mis insultos cuando escuché una voz familiar.
"¿Quieres un éclair de chocolate, Eiri-san?"
Miré hacia arriba y vi a Tohma vestido de azafata, cargaba una bandeja grande de postres.
"¡¿Qué mierda estás haciendo acá, Seguchi?!" Exclamé.
"¿Eiri, cómo puedes creer que me perdería una oportunidad de verte en traje de baño? ¡Por una semana entera! ¿Ah?"
Me quedé boquiabierto y me pregunté si las cosas podrían ser peores.
Obviamente si podían.
Pronto escuché otras voces conocidas.
"¡El agua salada me va a echar a perder el pelo! ¿Conoces un buen tratamiento para protegerlo?"
Nakano.
Un disparo.
K.
"¡¿Oye, quién crees que soy?! ¡No creas que porque tu mejor amigo es drag queen todo el mundo lo es!"
"Disculpe, señor", dijo una azafata de verdad, "pero se prohíbe tener armas abordo".
"Ah, cierto. ¿Y las granadas?"
"Lamentablemente están prohibidas también, señor", respondió con una sonrisa amable, K suspiró.
"Ah… Es por esto que normalmente viajo sólo en jet privado…"
"Tengo que admitir que Shuichi tiene un gusto muy particular para la ropa", dijo Nakano, ignorando lo que acababa de pasar, "¡pero no es drag queen, sólo es gay!". Te miré feo. Te estabas, literalmente, convirtiendo en líquido sobre tu asiento. "También tiene un gusto raro para los hombres, pero esa es otra historia". Y yo estaba hirviendo de rabia, me mordía el labio inferior para no explotar. "Es que una vez te vi tomando un baño con pepinos en los ojos, así que pensé que tendrías algunos tips de belleza…"
"¡¿Quéeee?! ¡¿Se puede saber qué estabas haciendo en mi baño?! ¡¿Eres un acosador pervertido o qué?!"
"¿Se pueden callar la bocota ustedes dos? ¡¿A quién le importa tu pelo?! ¡No puedo ni concentrarme en mi libro!"
Fujisaki.
"Y también están estos…"
Sakano.
Le estaba mostrando a Tohma un montón de trajes de baño ajustados.
"¡Oh, qué buena elección, Sakano-san! ¡Esos se verían preciosos en Eiri! Creo que el verde es el color que mejor le queda, aunque se ve perfecto con cualquier color, obviamente".
Di un grito ahogado, horrorizado.
"¡Hola, hermanito! Dame un poco de dinero, ¡los pasajes de avión me costaron un ojo de la cara! Estoy quebrado y necesito dinero extra para ir a discotecas, comprar tragos… Quiero impresionar a Ryuichi, ¿entiendes?"
Tatsuha.
Dicen que mientras más, mejor. ¡Patrañas!
Te lancé una mirada asesina. Esa que uso cada vez que quiero asustar a alguien.
"Ei… Eiri… No… No me mires así…" balbuceaste acobardado en tu asiento. "¡Me estás asustando!"
Bingo.
"Claramente no tenemos el mismo concepto de vacaciones románticas y relajantes", dije con amargura, citando tus propias palabras.
"¡Eiri, les dije que íbamos a ir, tuve que hacerlo, pero nunca pensé que nos fueran a seguir!"
"Hmm…"
"Mi amor, créeme… Por favor…" Dijiste con voz suplicante.
Me estabas mirando directo a los ojos y pude notar que estabas siendo sincero. Tus ojos nunca mienten…
Suspiré y miré para otro lado, pero me obligaste a mirarte y capturaste mis labios en un beso suave.
Pero era muy tarde. Ya estaba amurrado.
Por eso no hice ningún comentario sobre el lugar cuando llegamos y fingí que no me gustaba. Te estaba engañando. Es hermoso, en realidad. Nuestra suite es una casa de verano construida sobre pilotes justo encima de la hermosa laguna de color turquesa, con una maravillosa vista del monte Otemanu.
Por eso pasé todo el día encerrado en nuestra casa, comiéndome y tomándome todo lo que había en el refrigerador sin ir contigo y los otros a la playa privada, para desgracia de Tohma. Y tuya, por supuesto.
Aun así, te miré en secreto por la ventana y me dolió mucho verte nadando y divirtiéndote con ese Sakuma. Te veías tan feliz. Sin mí.
"¡Eiri, soy yo! ¡Abre la puerta!" Me dijiste al volver, como a las 10 de la noche. No sé de dónde sacaste la energía para estar despierto hasta tan tarde después del jet lag y un día en la playa.
No me moví ni un centímetro.
"¡Por favor, sé que estás ahí! ¡Déjame irme a dormir, estoy molido!"
Seguí sin moverme ni un centímetro.
"¡Eiriii! ¡Ya está bueno! Está oscuro y…" hiciste una pausa, "escucho ruidos extraños en el agua…"
"Debe ser un tiburón", dije en un tono ausente pero lo suficientemente fuerte como para que me escucharas.
"¡¿QUÉEE?! ¡Si es broma, no es gracioso! ¡Yuki, abre la puerta, bastardo!"
"¡Muérete!" Grité.
Silencio.
Después de un par de minutos, me empecé a preocupar, y estaba a punto de ir a ver si estabas bien, cuando dijiste:
"Bueno. Le voy a pedir a Ryuichi que me deje pasar la noche con él. ¡Estoy seguro de que él sí me va a dejar entrar!"
Abrí la puerta con furia y te agarré del cuello antes de tirarte en el sillón y azotar la puerta atrás de nosotros.
"Wow", exclamaste mientras apartabas un mechón de pelo de tus ojos, "¡esos sí que son celos! ¡Estoy feliz de que mi táctica haya funcionado!" agregaste con una sonrisa maliciosa.
"No son celos", mascullé.
"¡LO SON!"
"Es que te encontré patético", mentí, "¡no son celos, es lástima!"
La luz que siempre brilla en tus ojos se desvaneció para dar paso una furia ciega que nunca antes había visto.
"¿Sabes qué? ¡Ándate a la mierda, Uesugi!" Gritaste, al tiempo que te ponías de pie y te sacabas del dedo el anillo que te di.
Lo tiraste al piso y rodó por la madera en silencio mortal antes de terminar bajo la mesita de centro. Apreté los dientes.
"¿Y qué?" Escupí. "¡¿Acaso no tengo derecho a estar enojado porque todos tus amigos nos siguieron hasta acá?!"
"Escucha, sé que estás molesto. ¡Yo no lo demuestro, pero también lo estoy! Soñé por tanto tiempo con este viaje, tú y yo solos en un lugar paradisíaco, lejos de mis conciertos, lejos de tus fechas de entrega, ¡pero las que supuestamente iban a ser unas vacaciones románticas se convirtieron en un campamento de verano! ¡Así que, créeme, estoy hasta más enojado que tú! Pero como ya te dije, ¡no es mi culpa! ¡Entiendo que te haya hecho enojar, en todo caso, y no es la razón por la que estoy enojado contigo ahora!"
"¿Entonces cuál es?"
"Es aun peor que no lo sepas, Eiri", te burlaste, con una nota de tristeza en tu voz.
Te juro que no tenía idea de lo que estabas hablando.
"¡Ilumíname, entonces!"
Soltaste un largo suspiro.
"Lo que pasa es que estás celoso de Ryuichi. Siempre lo has estado y no tiene nada de malo, ¡es humano! Es que, si fuera contigo con quien siempre estuviera conversando, yo también estaría celoso, y si lo hubiera visto besarte, como tú lo viste besarme a mí, bueno, ¡digamos que sería hombre muerto! ¡Pero lo que me molesta es que no quieres admitirlo! ¡¿Te avergüenza?! ¡¿Te mataría decir que estás celoso porque significo mucho para ti?!"
Sí, son celos. Por supuesto que son celos. Sin embargo, es cierto que soy incapaz de admitirlo. Miré para otro lado con vergüenza y tú sacudiste la cabeza, exasperado.
"¡Por supuesto que te mataría!" Seguiste. "¡Te mataría porque después de todo el tiempo que llevamos juntos, aún no puedes admitir tus sentimientos! No pido que me declares tu amor todo el tiempo, no serías tú, ¡pero hay un límite! ¡Madura, Eiri, o vas a terminar quedándote solo!"
Me quedé paralizado. No podía moverme. No podía hablar.
"En fin, si decides pasar toda la semana amurrado acá solo, está bien, pero vine a pasarla bien y lo voy a hacer, con o sin ti. Porque para tu información, la vida sigue, incluso cuando tú no estás cerca".
Eso es lo que me asusta…
Me miraste por unos segundos, al parecer esperabas que dijera algo, pero sentía que mi boca no podía formar ninguna palabra. Decepcionado, murmuraste un frío "buenas noches" y te fuiste a la cama, cerrando la puerta de la habitación detrás de ti.
Cuando por fin pude volver a moverme, me acerqué a la mesita de centro y me agaché para recoger tu anillo. Luego me dejé caer sobre el sillón. No sé por cuánto tiempo me quedé mirando el anillo ausentemente, pero empezaron a correrme gotas saladas por la cara. Traté de ignorarlas, pero se convirtieron en torrentes rápidamente y mi cuerpo entero se empezó a sacudir en sollozos convulsivos. Tuve que morderme la mano para no gritar. No quería despertarte. No quería que me vieras en ese estado. Sí, el llanto es otra cosa que no puedo aceptar…
Has cambiado muchísimo desde el día que te conocí en ese parque. Yo aún soy el mismo. Aún tengo miedo de amar, aún tengo miedo a que me traicionen, aún soy ese viejo cangrejo ermitaño asustado dentro de su concha. Y si no cambio te voy a perder; tú mismo lo dijiste. Y preferiría morirme.
¡Mira lo que me hiciste, maldito mocoso! Tengo los ojos rojos y estoy pasando por un ataque de pánico tan terrible que estoy escupiendo sangre desde que empecé a escribir esto. No me había pasado en años y no estoy seguro de si he perdido tanta sangre otras veces. No importa. Pensé en ir contigo a la habitación. Decirte que lo siento, decirte que te amo; que no quiero perderte. Pero parece que olvidé cómo hacer esas cosas en el momento que jalé aquel gatillo en Nueva York.
Así que, como soy un cobarde y no te lo puedo decir a la cara, lo estoy diciendo acá, mientras duermes. Quizás me escuches en tus sueños…
Te amo, Shuichi.
¡Gracias por leer y gracias por sus muy hermosos reviews! :)
Publicado el 6 de enero 2013
Crónicas de Rei
De nuevo me atrasé (aunque solo un poquito), quizás piensen que estoy tratando de evitar el fin (queda solamente un capítulo por traducir) y… puede ser que lo esté haciendo inconscientemente.
Este capítulo me gusta mucho, mucho. Es muy terrible y angustiante, pero al mismo tiempo es muy bueno. Este fic explora muy bien la personalidad, los miedos y los sentimientos de Eiri, así que claramente era necesario un capítulo como este.
¡Espero que les haya gustado tanto como a mí! Voy a estar esperando sus comentarios :3
