Trama: Cuando está solo en su casa, o cuando no puede dormir mientras su pequeño amante ronca sonoramente, Yuki Eiri se aburre. Así que le habla a Shuichi... ¡A su manera…! Eiri x Shu

Nota aclaratoria: Sí, sí, ya sé… Una vez más, han pasado años desde la última actualización, pero es que el tiempo pasa tan rápido… Y me cambié a otros fandoms hace mucho tiempo. Aun así, le guardo profundo afecto a Gravitation, especialmente a Eiri. Necesito leer el manga de nuevo o ver un par de capítulos para tener algunas ideas frescas. Igual, acá va un capítulo nuevo. No es realmente bueno, ¡pero es lo que me salió!

Muchas gracias por sus dulces palabras sobre la pérdida de mi marido, y por supuesto, por los reviews (¡algunas son muy inventivas! Lol), los favoriteos, las alertas… el apoyo… Significa mucho… :)

¡Por favor tengan en mente que soy francesa, por eso hay errores en el inglés! ;-)


11 de enero

"¡EIRI!" Tu voz me despertó abruptamente en la mañana. "¿EIRI, ESTÁS BIEN?" Me preguntaste, agarrándome por los –adoloridos- hombros. Quedarme dormido en el escritorio, definitivamente, no fue buena idea.

"Lo estaría, si no me estuvieras sacudiendo como muñeco de trapo a primera hora de la mañana…" Rezongué roncamente.

Dejaste de moverte, dejando salir un suspiro de alivio aunque tu corazón aún estaba acelerado, yo pestañeé para despertarme, cegado por la brillante luz del sol matutino. Mi cerebro se conectó y recordé repentinamente los eventos de la noche anterior. No fue bueno, pensé. Definitivamente no. Cuando mi vista se enfocó, busqué en tus ojos cualquier señal de enojo, pero todo lo que encontré fue miedo. Miedo que no llegaba a entender. Medio miré, con pánico, la pantalla de mi computadora, pero afortunadamente, había cerrado el archivo de mi diario y había abierto una historia corta en la que estoy trabajando. Aunque no estoy muy seguro de por qué lo hice, puesto que obviamente no estaba en condiciones de escribir anoche. Una mano cálida se extendió hacia mi rostro y me obligó gentilmente a mirarte. Te corrían lágrimas silenciosas por las mejillas.

"¿Shuichi, qué pasa?" Pregunté preocupado, recordando tu amenaza de dejarme de hacía un par de horas.

"¡¿QUE QUÉ PASA?!" Gritaste histérico. "¡Eiri, estás cubierto de sangre! ¡Eso es lo que pasa!"

Oh. Había olvidado ese detalle. Me miré el pecho. Las enormes manchas rojas contrastaban con el beige de mi camisa.

"¡Maldición! ¡Es de lino, no sé bien si estas manchas van a salir!"

"¡Eiri, esa es –de verdad- la última de mis preocupaciones en este momento!"

"Bueno, para mí no es así. ¡Me gustaba esta camisa!" Protesté.

En realidad estaba tratando de ocultar mi preocupación. No puedo negar que nunca antes había escupido tanta sangre y que eso me estaba poniendo nervioso.

"¿Asumo que te tomaste el remedio?" Me preguntaste, ignorando mi comentario y haciendo todo lo posible por mantenerte calmado, lo que es bastante sorprendente tratándose de ti.

"¿Eres consciente de que hay un Pequeño Pony en la parte de arriba de tu pijama?"

"¡Eiri!"

"Y es rosado…" Recalqué, apuntando la cosa fea. "Y brillante".

"¡EIRI! ¡¿Si no te has tomado el remedio, dónde diablos está?!

¡Oy! ¿Desde cuándo eres capaz de leerme como un libro abierto? ¡¿Tan obvio soy?! Aun así, no puedo creer que me conseguí un novio que usa pijamas de Mi Pequeño Pony.

"En casa", murmuré, tratando de evitar tu mirada.

"En casa", repetiste ausente al tiempo que yo asentía. Respiraste hondo. "Ok. Bien. Entonces… En resumen… Escupiste más sangre que en los últimos meses, bueno, no, de hecho, en los últimos meses ni siquiera escupiste sangre", corregiste, "te ves dos tonos más pálido que de costumbre aunque ni siquiera pensé que fuera posible y", hiciste una pausa y pusiste los ojos en blanco, "se te quedó el tratamiento en casa. Como a 10.000 kilómetros de acá".

"También podrías agregar una migraña terrible, pero quitándole eso, suena bastante acertado".

"Voy a llamar a Tohma", dijiste con firmeza, girando sobre tus talones.

De ninguna manera. Te agarré por la camiseta.

"¡NO!" Grité. Me miraste un poco desconcertado. Quizás más por el tono de mi voz que por mi firme negativa. Me aclaré la garganta. "Ya sabes cómo es, me va a tener de vuelta en Japón antes de que tenga oportunidad de dar explicaciones".

Tus ojos ardían en una mezcla de rabia, tristeza y resolución. No era la primera vez que veía esa mirada, me gusta mucho. Me gusta que parezcas un tipo infantil y débil siendo que en realidad eres el más fuerte de los dos y ni siquiera eres consciente de ello…

"¿Entonces qué?" Saltaste. "¿Te veo desangrarte hasta morir y después bailo en tu tumba?"

No pude evitar sonreír. Cariñosamente.

"Te he dicho, Shuichi, que dejes de ser tan drama queen. Nadie se va a morir, sólo tú si le cuentas esto a Seguchi. Yo, por mi parte… Solo necesito descansar un poco".

Apretaste los labios, escéptico. Pero claramente no iba a dejar que Seguchi me tuviera encerrado en un hospital por semanas, como lo había hecho tantas veces en el pasado.

"Por favor…" Rogué. "Voy a ir a una farmacia hoy y voy a ir al doctor apenas lleguemos a casa".

Soltaste un largo suspiro.

"Prométeme que si pasa cualquier cosa, absolutamente cualquier cosa, haremos lo que sea necesario. Inmediatamente".

Asentí, me jalaste de la mano.

"Sofá", ordenaste. "Te voy a preparar un té. Ah, y deshazte de esa camisa, te voy a traer una limpia."

Hice lo que me ordenaste y alcé una ceja, divertido, cuando te escuché exclamar "¡Ay! ¡Maldita sea, tetera de mierda!" desde la cocina. Volviste, pusiste el tazón en la mesita de centro e hiciste una mueca al mirar mi camisa manchada, que había dejado hecha bola en el sofá. Entonces te volviste hacia mí, y sin decir nada, me hiciste ponerme una camisa limpia que aún olía a detergente en polvo con olor a frutas. Por tu silencio, pude darme cuenta de que aún estabas enojado conmigo por lo del día anterior.

"Shuichi, ¿sabes que tengo edad para vestirme solo?" Sonreí con malicia, pero me ignoraste y seguiste trabajando en los botones, lentamente. Había algo sensual en eso. ¿No debería ser al revés? ¿No debería excitarme cuando me saques la ropa en vez de hacerlo cuando me la pones? Me mordí el labio inferior y aguanté la respiración. Ten por seguro que eres el único que puede verse tan sexy con un pijama de Mi Pequeño Pony. Definitivamente no te quiero compartir con nadie.

"Sí", dije con la voz ronca.

Me miraste hacia arriba.

"¿Sí qué?"

"Eran celos", confesé.

"Eiri… Está bien… No tienes que-"

"Shuichi, escúchame por favor", te interrumpí, sonaba un poco más desesperado de lo que pretendía. "Ese día que te pillé besando a Sakuma…" Se me torció la boca ante el recuerdo. "Muchos dirían que me lo merecía, después de todo, siempre había sido el que engañaba, no el engañado. Cuando me conociste, es verdad que no era del tipo fiel. Nunca me encariñaba. No me tomaba la molestia. Pero tú… Tú eres diferente… Créeme, nunca podría serte infiel. He tenido varias oportunidades, es verdad, pero… No puedo. No lo necesito. Ya tengo todo lo que quiero. Todo lo que siempre he querido. E incluso mucho más de lo que podría haber soñado. Y ese día… Me di cuenta de que podía perderlo, perderlo todo". Pude sentir tu mirada sobre mí, pero estaba mirando a cualquier parte que no fuera tus ojos. Hablar de sentimientos, cuando no es en un libro, nunca ha sido fácil para mí, pero era muy tarde, no me podía retractar así que seguí a pesar de todo. "Puedo sonar arrogante o ególatra, pero… la verdad es que ni siquiera sé qué me ves. Así que, sí, cada vez que te veo con ese loco me arde el corazón y me asusto, porque no te quiero perder. Son celos, y perdóname por lo de ayer, y por lo de cualquier otro día, de hecho. Sólo… Sólo no me dejes. Por favor…"

Finalmente te miré y tu rostro estaba inexpresivo. Casi me dieron ganas de mirar hacia atrás y ver si no había un tipo con una máscara de Scream escondido tras el sofá.

"¿Terminaste?" Preguntaste luego de unos largos segundos.

No era exactamente lo que esperaba.

"Sí, supongo", contesté, bastante desilusionado. "Bueno, en realidad creo que fue un monólogo bien largo".

"Sí. Sólo… Bueno… Dame un minuto, ¿ya?"

Alcé una ceja y te vi retroceder unos pasos, darte la vuelta, hacer una pausa y después hacer un bailecito tonto y cantar "¡YUKI ESTÁ CELOSO! ¡YUKI ESTÁ CELOSO! ¡YUKI ESTÁ ENAMORADO DE MÍ!" Luché por aguantarme las ganas de decir "Espera, nunca dije eso" solo por hacerte enojar. Seguiste bailando y haciendo el ridículo y aun así no me podía quitar la sonrisa tonta de la cara.

Entonces caminaste de nuevo hacia mí y me pusiste una mano en la frente.

"¿Seguro de que no tienes fiebre o algo así? ¿No estás delirando?"

"Shuichi, estoy saliendo contigo, así que obviamente llevo más de dos años delirando", sonreí con malicia.

No me gritaste, solo sonreíste de oreja a oreja y, un segundo después, tus dedos estaban enredados en mi nuca y tus labios estaban aplastando los míos, exigiendo entrar.

"Espera", dije, tratando de recuperar el aliento y rebuscando en mi bolsillo. "¿Puedo?"

Miraste el anillo que brillaba entre mis dedos y asentiste. Te lo puse de nuevo en el dedo. ¿Bueno, qué? La gente tiene que saber que me perteneces. Me pregunto si te podría implantar un microchip en el cuello. Uno que sonara cada vez que alguien más te tocara. Sí, sí… Celos… ¡Da igual!

¡Gracias por leer! :)

Publicado el 4 de julio de 2013


Crónicas de Rei

Sinceramente, tengo muchas cosas que… cronicar (qué buen verbo acabo de inventar) sobre las causas de mi atraso gigante e imperdonable, pero no creo que les importen (me entristece un poco eso). Un pequeño resumen: soy basura desde hace un tiempo y hoy en la noche, después de terminar una traducción pagada que tenía que hacer y leer un par de fics, me dije "Deja de ser una basura, estas cabras no merecen lo que les estás haciendo" y así de fácil me puse a traducir.

Me demoré como una hora en traducir las 1600 palabras (más o menos) que tenía este capítulo en inglés y tuve muchos errores de tipeo. Gracias por todo, Word.

En fin, quiero mucho a Yuki en este momento y mi corazoncito se encogió muchas veces mientras leía, traducía y revisaba este capítulo. Ya no hay más publicados y la verdad es que este fic a lo mucho da para uno más, que sea como de cierre. AUN ASÍ, no quiero estar triste porque termina súper bien si este es el final.

Hiroshi es mi marido.

Son las 03:42 am, las quiero mucho y me gusta sufrir, por eso lo traduje ahora. ¡Nos leemos en los reviews/respuestas/otros fics!

(no se preocupen, volví a revisar esto a las 04 pm del día siguiente)