Hola, primero que todo mis más sinceras disculpas por tanto atraso pero la semana pasada fue de locos y deje mi pequeña historia en el trabajo y no podía seguir el fin de semana. Veo que les ha gustado más el IchiRuki, a mí También pero no todo puede ser color rosa porque deben haber conflictos para que las reconciliaciones sean mejores :-D. Vickyallyz, sabes, a mí también me gustó y sé que los médicos deben estar preparados a eso pero Rukia no es una chica normal para Ichigo; además, al parecer hace ciertas cosas sin pensarlo pero solo porque es ella. NamiJess, no te preocupes más bien me alegra que te haya gustado la historia y que la sigas leyendo. Yuki-kagamine solo me imagino a Ichigo con esa bata así como algo emocionante para Rukia y además de eso bien vestido, más maduro, etc, ese hombre está demasiado guapo como para que Rukia no aproveche. Naoko Tendo, en efecto Renji oculta algo muy serio pero no quiere que Rukia se de cuenta de eso. Kuchikii-san gracias por tus ánimos. Ahora a lo que venimos.
Disclaimer: Bleach no me pertenece.
Capítulo 6
¿Es nuestra primera cita?
Renji terminó de limpiar un poco la cocina y se acercó a la habitación de Rukia. La vio y le pareció ver a la Rukia de hace 15 años, cuando él tenía 12 y ella 10 años.
***Flash back***
Por aquellos tiempos, Rukia aún no era una Kuchiki y vivía con su hermana Hisana. Habitaban una pequeña casa, reconfortante para dos personas y más siendo familia. Vivían en un pequeño pueblo en Sendai, en un lugar muy tranquilo y rodeado de personas no muy adineradas sino una clase media. Ella iba a la primaria mientras su hermana trabajaba durante el día. Rukia pasaba mucho tiempo sola más que todo en las tardes, por eso es que su hermana le sugirió que ingresara a algún club en la escuela, así conocería a más personas y no estaría tanto tiempo sola en la casa.
Cuando Rukia decidió entrar a algún club fue al de artes marciales. La sensei era una mujer muy extrovertida. La llamaban Yoruichi Shihōin y era una mujer sumamente bella y joven para ser profesora. Yoruichi vio desde un principio la falta de coordinación que Rukia tenía con sus piernas y brazos y decidió ponerle a un compañero para que la ayudara, su nombre era Abarai Renji.
-Hey Abarai-kun- decía Yoruichi volviendo a ver a Renji y llamándolo también con la mano.
-Si sensei!- se acercó un chico con su cabello rojo recogido en una cola que lo hacía parecer el más experimentado de la clase.
-No es necesario que grites, estoy aquí cerca –decía mientras se tocaba la oreja- mira, ella es Satō Rukia. Es nueva en el club y no es muy diestra en las artes marciales…-.
-Y entonces para qué entró si no sabe nada- dice Renji interrumpiendo a la sensei.
-Ehmm –volvió a ver a Rukia quien estaba con una cara de vergüenza –niño tonto, así eras tú hace dos años así que mejor escúchame bien. Necesito que le ayudes a mejorar su técnica de coordinación, sé que en el momento en que lo sepa coordinar puede alcanzarte o porque no, llegar a superarte jajajaja- los niños la veían impactados ante las palabras de la sensei.
-Entonces por qué debería ayudarle?- dijo ya molesto.
-Bueno, te lo estaba pidiendo por las buenas, ve y ayuda a Rukia y si ella no avanza tú cargaras con su castigo- lo volvió a ver con esa mirada retadora que siempre ha tenido la sensei.
-… de acuerdo, vamos niña- y tomó a Rukia del brazo y la llevó a una esquina. La hizo hacer unos ejercicios como de levantar el brazo derecho con la pierna izquierda y viceversa, cosa que se le hacía difícil a la niña. También a saltar la cuerda y a brindar alzando y bajando los brazos mientras lo hacía.
Al principio, cada ejercicio era una pérdida de tiempo para Renji ya que Rukia no avanzaba mucho. A la semana desistió y la trató de inútil, cosa que hizo que la niña no quisiera volver al club. Y en efecto, habían pasado dos semanas y no se sabía noticias de Rukia.
-Renji, puedes venir un momento- dijo la sensei bastante seria para su comportamiento habitual.
-Dígame sensei-.
-Renji, sabes algo de Rukia?- ella ya sabía lo que había pasado pero quería que Renji viera su error.
-No sensei, al parecer la niña no aguantó jajaja…-.
-Pero sí le explicaste y le ayudaste?-.
-Claro, pero no aprendió-.
-Seguro que hiciste todo para que se sintiera cómoda?-.
-Ehmm. Bueno, creo que sí- dijo ya con cierto nerviosismo en su voz.
-Ah bueno, porque esa niña en verdad necesitaba estar en un club, ha estado muy sola y no ha hecho amigos fácilmente, creo que es muy tímida-.
-Si la llego a ver yo le pregunto- y así se retiró a terminar la clase.
De vuelta a casa, Renji pasaba por un minisúper y vio salir a una chica de cabezo color azabache con unas bolsas de compras. Era Rukia y parecía que le hacía falta una ayuda porque las bolsas sí eran muy pesadas.
-Hey Rukia- dijo Renji mientras corría a ayudarla –déjame ayudarte-.
-No!-.
-Cómo?-.
-Dije que no!- decía ella. Renji la observó y notó que algo había cambiado en ella, ya no era la niña introvertida y tímida de hace dos semanas sino que se veía más segura de sí misma.
-Pero están muy pesadas-.
-No te preocupes por esta inútil mocoso-.
-Ah, mira quién habla, eres la mocosa entre los dos-.
-Mira niño, no creas que porque estés en dos cursos más avanzados eres más maduro. No eres más que alguien despreciable al tratar tan mal a los más indefensos- así, Rukia agarró sus bolsas y las acomodó de manera que pudiera caminar sin botar algo.
Renji solo se le quedó mirando con cara de bobo mientras ella caminaba y se alejaba. Algo había hecho ella que lo impresionó.
Durante la siguiente semana, cada vez que Renji la veía en la escuela se sentía raro y comenzaba a sentir que el corazón le palpitaba a mil por minuto, su rostro se ponía rojo y cambiaba el curso de su vista. A mediados de la misma vio que Rukia volvió al club y la sensei le ayudaba con sus ejercicios.
-Vaya Rukia-chan, has avanzado mucho. Ya logras coordinar perfectamente los movimientos de piernas y brazos. Bueno, intégrate a los demás niños y has los ejercicios-.
Ese día Renji no podía dejar de ver a Rukia pero no era por su destreza sino por su belleza… Renji se enamoró de Rukia ese día. Sin darse cuenta, ese día la siguió y descubrió que por las casualidades de la vida, ella vivía a dos casas de la suya. Nunca lo había notado por estar pendiente de sí mismo. Tocó la puerta de la casa de ella y ella le abrió.
-Otra vez tú?-.
-Mmm-.
-Qué quieres?-.
-Perdón…-.
-Cómo?-.
-Perdón, por mi culpa te comportas como una odiosa y sé que es por lo que te dije. Perdón por tratarte de inútil, descubrí que eres capaz de muchas cosas Rukia-. Rukia solo veía a Renji, quien estaba con la cabeza gacha y rojo de la vergüenza.
-Te estás disculpando conmigo?- decía Rukia ya avergonzada.
-Sí, es más quiero compensártelo, déjame ser tu amigo- al decir eso, la volvió a ver con ojos de perrito arrepentido.
-Quieres ser mi amigo?-.
-Si me lo permites-.
-Mmm, claro- dijo con una sonrisa tan hermosa y sincera que hizo a Renji sonrojarse más.
De esa manera, se creó el vínculo entre los dos, cada día se iban y se venían juntos. Él la buscaba en los recesos y comían juntos. En las tardes, ambos se ayudaban con las tareas ya que Renji no era muy diestro a pesar de llevar avanzados unos cursos.
Cuando Hisana tenía que trabajar hasta tarde, Renji se quebada con Rukia y veían televisión hasta que los padres de Renji lo buscaran por lo tarde que podía ser. En más de una ocasión Rukia se quedaba dormida recostada a él y al verla, su semblante era idéntico al de un ángel y eso hacía que la amara más.
*** Fin Flash back***
-Rukia- Renji trataba de despertarla sin causarle algún susto.
-Humm…-.
-Rukia…-.
Rukia abrió sus ojos con sorpresa.
-Pasa algo? Qué hora es?-.
-No pasa nada, solo que estabas dormida en una posición no muy adecuada para ti. Déjame ayudarte y después de esto me marcho tranquila-.
Así Renji alzó a Rukia y la acomodó en la cabecera de su cama queen size, trató de alzarla con solo una mano para poder acomodar las cinco almohadas que tiene en la cama y las cobijas. Rukia solo le rodeó los brazos al cuello y las piernas a la cintura del chico para que pudiera tener mayor movilidad con los brazos. Renji la bajó y la acostó en la cama. Le dio un beso en la frente y la cobijó tiernamente.
-Sabes, nunca te dije que en verdad eres muy diestra con tus brazos y piernas-.
-Claro, tuve un excelente sempai-.
-Duérmete, y mañana nada de hacer tonteras, trata de descansar todo lo que puedas-.
Renji se despidió y le cerró la puerta de la habitación y más tarde la de la casa. Rukia solo se dejó envolver por los brazos de Morfeo.
Cambio de escena
Ichigo no podía creer lo que su impulso lo obligó a hacer. No pudo entender en qué momento decidió marcar el número telefónico y en qué momento espero a que diera tono para escucharla. Recordaba que estaba sentado totalmente irritado pero no sabía por qué. Luego se levantó, dio una última ronda de trabajo y antes de que pudiera entrar a su auto, estaba marcando el teléfono nuevamente.
Cuando escuchó su voz enmudeció y decidió hablar ya que se había ido de cabeza por desesperado. Sin embargo, dio las gracias a ese impulso porque probablemente mañana podría verla.
Iba conduciendo muy bien pero solo pensaba en Rukia, en esa joven que le quitó algo desde que la conoció y no explicaba que podría ser. Sin darse cuenta, llegó a su casa. No había nadie. Al parecer su padre iba a trabajar tarde ese día y sus hermanas le habían invitado a salir con ellas pero ya había tenido suficiente con la salida de la noche anterior. Así que únicamente subió a su habitación, se puso unos pantalones para dormir y una camiseta blanca. No le molestaba la idea de andar vestido formalmente pero sí le gustaba estar cómodo en todo momento.
Ya una vez cambiado, bajó a la cocina y se alistó un delicioso pollo terikayi, hacía tiempo que quería comerlo pero hasta ahora pudo sacar el tiempo. Ichigo tiene una buena sazón para la cocina, desde que su madre falleció tuvo que ocuparse de sus hermanas, con el tiempo Yuzu llegó a cocinar muy bien y le gustaba entonces decidió cederle el puesto.
Mientras picaba las verduras y el pollo pensaba en qué tipo de casas le podría enseñar Rukia, si preferiría algún apartamento típico de Japón o le gustaría algo más estilo occidente. También en cuánto podría salirle la compra o el alquiler del mismo. Si lo prefería cerca o lejos del hospital, aunque el hospital estaba muy céntrico, de pronto sonó su celular y casi se corta porque todo estaba en un absoluto silencio.
-Increíble, quién podrá ser a estas horas? Buenas noches?- decía un Ichigo ya muy malhumorado.
-Kurosaki-kun-.
-…Inoue-.
-Perdona por llamarte tan tarde pero es que en verdad no puedo dormir pensando en lo que pasó anoche-.
-Ya te dije que lo mejor es olvidarlo-.
-Déjame aclarar todo ya en estado de sobriedad, por favor-.
-Descuida, no es necesario-.
-Pero permíteme hacerlo por favor, así podré calmar mi conciencia-.
-Ehmm, de acuerdo-.
-Podemos tomar un café mañana en la tarde?-.
-En la tarde?- "Mmm, pero mañana saldría con Rukia…" –Tengo que hacer unas diligencias personales en la mañana y parte de la tarde…-.
-Si quieres puede ser entonces una cena-.
-Bueno, está bien. Paso por ti como a las 8 p.m. para cenar te parece?- "Sino no podré quitármela de encima mañana en toda la mañana".
-Excelente, muchas gracias Kurosaki-kun-.
-Buenas noches Inoue-.
-Buenas noches-.
Ichigo colgó antes de prolongar más esa llamada. Y no era que le cayera mal Inoue o no la quisiera, es que no quería ser otra vez ese ser que le destrozó el corazón. Se sacudió la cabeza esperando que ese pensamiento saliera de su cabeza y terminó de cocinar. Se sentó, comió y se fue a acostar, claro un poco ansioso por la salida del día siguiente.
Cambio de escena
Había dormido tan delicioso, como días antes no lo había podido hacer en esa cama tan pequeña y con las voces de los enfermeros y médicos pasando por ahí. Abrió sus ojos lentamente tratando de seguir el sueño un poco más pero sin éxito, su cuerpo estaba lo suficientemente descansado para dormir más. Así que se sentó y se estiró, bostezó una vez y se incorporó. No podía caminar muy rápido pero si podía desplazarse ya sin tanta dificultad.
Tomó una toalla y se fue directo al baño. Allí se desvistió con sumo cuidado por los hilos que tenía en su brazo. Se metió a la ducha y dejaba que el agua corriera, mojó su cabello largo y lo lavaba con sumo cuidado, ya que tenía días de no hacerlo, de igual manera pasaba el jabón por su cuerpo y de pronto… su pensamiento se fue hacia el doctor que la había llamado ayer. Hacía tiempo que no se sentía así. Tomó el jabón líquido y lo roció en su esponja, pasaba la esponja con sumo cuidado por cada uno de sus senos, mientras ella imaginaba que podrían ser las manos de Ichigo que las acariciaba.
De pronto, un sonido proveniente de su celular la hizo despertar de su imaginación y buscó la toalla para secarse un poco antes de contestar.
-Hola-.
-Kuchiki-san-.
-Ya te dije que no me llames así Ayame-.
-Perdón, es la costumbre jefa-.
-Tampoco así, recuerda que soy Rukia y punto-.
-Bueno Rukia-san, como te sientes hoy?-.
-Ya mucho mejor Ayame-.
-Hoy vas a trabajar o a descansar?-.
-Bueno, no llego a la oficina si a eso te refieres sino hasta el lunes pero si voy a ver a un cliente. Aprovecho para pedirte el catálogo de los apartamentos que tenemos a la venta y en alquiler-.
-En alguna categoría?-.
-Mmm, no. Puede ser desde lo más barato, aunque tampoco tan pequeño, hasta lo más costoso y de tamaño que no sea tan pequeño como te dije y tampoco muy grande. Es para una persona soltera con posible pareja- dijo esto con un poco de celos al acordarse de la pechugona del otro día.
-Muy bien, te lo estoy enviando al e-mail y ahí lo revisas, que sigas mejor Rukia-san-.
-Ayame, gracias. Es más, puedes tomarte el día libre-.
-Muchas gracias porque no tenía citas para hoy y me iba a aburrir otra vez-.
-Jajaja, está bien-.
Así Rukia volvió a terminar de bañarse para desayunar un poco y ver los posibles apartamentos que le podrían gustar a Ichigo.
Cambio de escena
Los rayos de sol le daban directo en su rostro, lo que hizo molestarse en gran manera porque significaba que ya no podría dormir más. Era su día libre y aún así debía levantarse temprano.
Ichigo se sentó en su cama y se rascó la cabeza mientras bostezaba. De pronto, sus ojos de abrieron hasta más no poder al recordar el porqué debía madrugar ese día también: Rukia. Vio el reloj despertador y se dio cuenta de que eran las 8:30 a.m. un poco tarde porque él debía levantarse todos los días a las 6:30 a.m. para prepararse e ir a trabajar pero temprano para verse desde buena mañana con Rukia.
Decidió levantarse y desayunar algo. Luego se metió al baño y pasó ahí como una media hora aprovechando a bañarse y alistarse muy bien por la ocasión. Mientras se enjuagaba el cabello con el champú recordó que probablemente no tendría la cita si Rukia no se sentía bien. Ante todo estaba la salud de ella y si se sintiera en buenas condiciones, tendría auto o la llevaría el chico de cabello rojo? El pensar en eso hizo que se le resbalara un poco de la espuma y ésta se le metió en uno de sus ojos, cosa que hizo a Ichigo maldecir al chico. Al vestirse, no sabía cómo ir. Si muy formal o ya más informal.
-Onii-chan, si vas a salir con una chica lo mejor es que vayas como te sientas más cómodo y si vas a ir a alguna cita médica entonces ve más formal- decía Yuzu desde el marco de la puerta del cuarto de Ichigo.
Ichigo se sintió un poco avergonzado al sentir que hacía el ridículo y su hermana lo estaba viendo desde hace rato. La miró atentamente y descubrió que su hermana ya no era aquella niña pequeña que usaba vestidos rosas y que jugaba con muñecos. Ahora era toda a una jovencita que usaba su cabello lacio y bien cuidado. Al parecer estaba saliendo con uno de los enfermeros del hospital pero lo ha mantenido en total secreto. Era esa misma chica quien ahora le da consejos en el amor.
-Mmm, tienes razón Yuzu. Hey, hoy no tienes planes supongo-.
-No del todo, he querido estar en casa. Más tarde puede que salga pero nada confirmado. Suerte, onii-chan- y se retira del cuarto de su hermano.
Ichigo volvió a ver su ropero y examinó cada prenda que tenía colgando en él. Volvió a ver a exterior, tomó el teléfono y marcó el número que quería evitar por vergüenza.
-…Aló?-.
-Rukia, cómo estás? Cómo amaneciste? Te sientes mejor?- "estúpido, no suenes tan desesperado" era lo que pensaba mientras su boca se movía por voluntad propia.
-… Pues… Estoy bien, amanecí con hambre y por eso creo que ya me siento mejor, he podido caminar un poco más por el efecto de los medicamentos pero si llamas para preguntar si está en pie lo de hoy, por mí no hay problema-.
-Por eso llamaba, para saber si podrías llegar al final-.
-Ah, claro. Negocios son negocios-.
-Cómo vas a llegar? Puedes manejar o te van a llevar?- "Ichigo, tonto, no suenes tan desesperado, espero que no vaya el idiota pelirrojo".
-Tomaré un taxi, nos vemos en el parque que está cerca del Café Eleganzza, como en una media hora?-.
-Claro, ya sé donde es. Nos vemos enana- y sin querer le cortó la llamada a Rukia. Estaba tan nervioso después de haberla llamado y sonar tan desesperado. Regresó al ropero y tomó una camisa azul marino de tipo polo y unos jeans, para no sentirse muy extraño se puso unos zapatos casuales y terminó de alistarse para ir al lugar acordado.
Cambio de escena
El día estaba hermoso, el cielo azul, un sol que irradiaba energía a todos, en especial a los niños que jugaban en el parque. Ichigo buscó un lugar adecuado para parquear. Cuando se bajó del auto trató de buscar a esa enana pero por tanto niño no podía encontrarla.
Estuvo caminando por los alrededores del parque y cuando por fin se iba a devolver la vio. Estaba sentada con un sombrero de verano y un vestido blanco muy sencillo, definitivamente estaba viendo a su ángel. Se acercó a ella un poco incrédulo y se sentó a la par de ella. Rukia estaba viendo a una pequeña niña jugando con su hermana mayor y la hizo recordar a su hermana, por eso se asustó cuando Ichigo se sentó a la par suya.
-Ay- lo volvió a ver asustada.
-Disculpa, no quería interrumpirte y menos asustarte-.
-Pues al no saber que habías llegado me puse a disfrutar del día y dándole un poco de sol a mi herida- le enseñó el brazo que tenía las puntadas.
-La tienes muy bonita jajaja-.
-No te burles-.
-Es en serio, está muy limpia y se ve que está sanando muy rápido- le tomó el brazo y se acercó para examinarla.
-De hecho, mírala, no está enrojecida sino que está tomando el color natural de tu piel- Rukia agachó la cabeza tratando de ver que es lo que le quería decir Ichigo pero un mal cálculo hizo que Ichigo volviera a verla al mismo tiempo y ambos quedaron en una posición un poco incómoda.
Ichigo solo le veía esos jugosos labios mientras que Rukia veía directo a sus ojos. Rukia reaccionó de inmediato y se irguió para ver hacia otro lado, sentía que su rostro estaba sumamente caliente y sabía que estaba avergonzada. Ichigo se dio cuenta de lo que pasaba cuando vio la reacción de Rukia y del mismo modo trató de disimularlo.
-Solo mantenla unos días más con bastante higiene y ya el miércoles podré quitarte los hilos, de acuerdo-.
-Si doctor-.
-Ehmm, ya te dije que no me gusta que me digas doctor, me haces sentir mayor. Rukia cuántos años tienes a todo esto?- hablaba tratando de esquivar este incómodo momento.
-Tengo 25 años-.
-Ah, entonces si soy mayor. Te llevo tres años-.
-No lo parecieras, pero sí estoy en buenas manos entonces-.
-Dudas de mí? Eso dolió Rukia-.
-Mmm… así como cuestiono un poco de ti, cuestióname con lo de mi profesión entonces-.
-Bueno, qué quieres saber?-.
-Ichigo, qué tipo de lugar andas buscando?-.
-Veamos… Quiero un apartamento en un lugar tranquilo, que tenga garaje. Puede tener dos dormitorios, algo no tan pequeño para no sentirme atrapado pero tampoco tan grande para no sentirme tan solo cuando esté ahí-.
Rukia solo analizaba lo que él decía.
-Qué tan costosa puede ser?-.
-Mmm, no me molesta el precio pero trata de no pasarte por favor-.
-Jajaja no te preocupes. Entonces vamos por el camino que tengo trazado- Rukia se puso de pie y caminó hacia la derecha.
-Es por aquí cerca?-.
-Claro, por eso te cité por aquí, tranquilo, tu auto estará bien cuidado, aquí no hay delincuencia entonces no se lo van a robar créeme-.
Así Ichigo se le siguió el paso a Rukia mientras caminaban por el vecindario. Rukia le enseñaba cada apartamento como si fuera un tesoro. Le enseñaba cada habitación y le decía los pros y contras de cada lugar. De verdad se notaba que a Rukia le encantaba lo que hacía. Ichigo la escuchaba atentamente, le agradaba sentir que era un inexperto y que ella le enseñaba muchas cosas. No se sentía así desde que había dejado de ver a Annie. Pero era algo incluso distinto ya que se sentía que él también podría enseñarle muchas cosas a Rukia.
-Ichigo…-.
-…-.
-Ichigo sordo!- dijo Rukia acercándose a él para sacarlo de sus pensamientos.
-Qué pasó?-.
-Te gusta este lugar o deseas seguir viendo más lugares-.
-Este apartamento me agrada bastante pero el lugar está muy cerca del hospital y no me agrada que me busquen muy seguido- en realidad Ichigo cayó en la razón de que este vecindario estaba realmente cerca de donde Inoue y no quería tener problemas en un futuro.
-Ah, pensé que querrías algo cerca del trabajo para no gastar mucho combustible todos los días, sería como algo de ahorro-.
-Y de cuándo acá te preocupa eso?-.
-Ay perdón. No lo hago más, mis disculpas por entrometerme. Si gusta vamos a otro lugar donde hay más propiedades a la venta-.
Ichigo la tomó de la mano.
-Disculpa, no quería que sonara como algo grosero. Más bien me extrañaba que te preocupara eso-.
Rukia miró el brazo de ella sujetado al de él, siguió el brazo de Ichigo con su vista hasta llegar a su rostro. Esos ojos tan hermosos que tenía hacían que ella ruborizara con mucha facilidad.
-He estado un poco sensible, mis disculpas. Si quieres vamos a otro vecindario como a unos 20 minutos de aquí en auto. Te veo allá entonces, la calle…-.
-Hey enana- interrumpió Ichigo- te vas a ir sola? Acaso andas tu auto?-.
-No. Voy en taxi-.
-No hagas eso, es un gasto innecesario, tú misma me lo dijiste. Vamos en mi auto, es más cómodo y así me vas hablando de los demás apartamentos-.
-Bueno pero…- volvió a ver su brazo, el cual seguía atrapado bajo el brazo de Ichigo. Él lo notó también y la quitó de inmediato.
-Perdón-.
-Tranquilo, no pasa nada- Claro que si pasaba algo, era algo totalmente extraño para Rukia, solo se sintió así con su profesor de la universidad pero era algo tan platónico así como lo es el doctor.
Caminaron hacia el parque donde Ichigo había dejado el auto. Al llegar, Ichigo le abrió la puerta del copiloto a Rukia, un gesto muy caballeroso a lo que Rukia se sintió preciada y la invitó a sentarse. Al hacerlo, él cerró la puerta y rodeó el auto, se sentó en el del piloto y puso en marcha al vehículo.
-Tu auto es muy bonito- "igual al dueño" se decía.
-Gracias, me gusta este auto-.
-No es de aquí, tiene ciertas características que denotan que lo trajiste del extranjero-.
-Ah, entonces también sabes de autos-.
-Algo… Mi hermano tiene una gran afición a los autos y los colecciona-.
-Debe tener una gran colección de autos a escala-.
-Mmm… no sé si llamarlos a escala pero sí tiene su colección-.
-Ya pensaba que estabas sola en este mundo, bueno, con excepción del chico pelirrojo pero al ver que no llegaba nadie a visitarte ya lo estaba pensando, por cierto, adonde vamos?-.
-Ah, perdón. Vamos a como tres kilómetros al norte-.
-De acuerdo-.
-Rukia, quién eres?- Rukia lo volvió a ver extrañada ante la pregunta.
-Cómo? Soy un ser humano y femenino-.
-No tonta, quién eres? De ti solo conozco tu nombre, estoy estudiando la enfermedad que tienes y ahora que eres toda una conocedora en bienes raíces y un poco en autos pero, aparte no sé nada, ni siquiera tu apellido sé-.
-Ah, eso. Veamos, te conté acerca de mis aficiones y de lo que solía hacer-.
-Ah pero es información general-.
-Hagamos una cosa, te enseño los dos últimos apartamentos y después vamos a comer algo porque no he desayunado muy bien y ya me está dando hambre-.
-De acuerdo, trato-.
-Ichigo, dobla en esta esquina y parquea frente a ese apartamento color terracota-.
Ichigo hizo lo que Rukia le dijo y apagó el auto. Salieron ambos de ahí.
-Este es uno de los apartamentos más costosos que tengo, pero su precio lo vale-.
-En todos has dicho lo mismo- la miró incrédulo.
-Bueno, es que cada precio lo vale pero éste en especial tiene un significado especial- lo dice con melancolía en sus ojos.
-Si vale tanto para ti… entonces supongo que me gustará-.
-Claro tonto, vamos entremos-.
Así los chicos entraron al apartamento, el cual estaba tan limpio que parecía que alguien habitara ahí, estaba semi amueblado y la decoración era muy meticulosa, parecía en verdad que alguien se esmeró en hacer de este apartamento un espacio muy acogedor.
-Comencemos, es muy estilo occidental pero tiene ciertos rasgos japoneses, por ejemplo, debes quitarte los zapatos para entrar como en cualquier lugar- ambos se quitaron los zapatos y se internaron al pasadizo que estaba frente a ellos –Ichigo, después de este pasillo hay dos habitaciones, puedes usarlos como oficina y sala o comedor, el estilo se presta para hacer esas habitaciones. Además- entra más a la casa –aquí encuentras un medio baño y la cocina, al fondo está la habitación de lavandería-.
-Rukia, y las habitaciones?-.
-Ah, están en el segundo piso, las escaleras están tan a la vista pero tan bien decoradas que no pareciera que están ahí a tu derecha- Ichigo se volteó y en efecto, las escaleras tenían una baranda de madera tan bien tallada que parecía un mueble más- Subamos-.
Al subir, Ichigo quedó maravillado al ver que tanto en el primer piso como en el segundo era todo tan espacioso, también tenía la misma decoración y todo parecía en armonía.
-Tres habitaciones, una principal y dos secundarias, y un baño más- Rukia no entró a las habitaciones, sino que dejó que Ichigo las viera.
-Rukia, tienes razón, esta casa es perfecta pero… y el garaje?-.
-Cierto, mira por la ventana de la habitación principal- Ichigo volteó y vio la puerta que disimulada el garaje desde afuera de donde podían entrar dos autos sin problemas. Volvió hacia donde Rukia estaba, ella estaba viendo hacia la habitación con ternura en sus ojos. Sintió que la veían y volteó la mirada hacia el doctor.
-En cuánto está?-.
-La vas a alquilar o a comprar?-.
-Mmm, eso depende de lo que cueste- Rukia le extendió la mano con un papel. Ichigo al verlo se sorprendió.
-Ese es el precio por venta, si lo quieres alquilar tendrías que pagar el cinco por ciento del monto total por mes. Mientras lo piensas podemos ir a ver el último apartamento-.
-Qué tiene de especial ese apartamento a este?-.
-Mmm, es un poco más pequeño y más barato-.
-Hay algo en este apartamento que pide que lo tenga-.
-Mmm, eres la primera persona que me dice eso. Cuando lo muestro, hay ciertas cosas que tiene que no les agrada a los compradores por eso la pasan por alto-.
-Viene con los muebles o es solo por exposición?-.
-Por supuesto que viene, esa es la condición, el lugar está ligado a los muebles-.
-Mmm, me parece muy razonable, sin esta decoración, el lugar no me parecería tan acogedor-.
-Entonces, te enseño el otro apartamento?-.
-No… Me gusta este, quiero este-.
-Ichigo, sabes que este apartamento no es precisamente un apartamento, más bien por poco ya es casa-.
-Pero no lo es, además, me gusta la decoración, el precio está accesible si es alquiler y si llegado el tiempo me agrada pues…-.
-Te la podría vender y llegar a un arreglo para que no tengas que pagar todo ese dinero-.
-Sabes hacer negocios Rukia, trato hecho pero con una condición-.
-Cuál será?-.
-Déjame invitarte a almorzar-.
-Cómo?-.
-Por agradecimiento- "inventa algo tonto, dejaste que tu instinto hablara por ti nuevamente" se decía mientras trataba por todos los medios de no sonrojarse.
-Bueno, pero solo porque en verdad tengo hambre y hay que celebrar que en verdad conseguí a una persona digna con este lugar-.
De esa manera Rukia extendió su mano para darle las llaves de su nuevo apartamento a Ichigo, éste las tomó como agradecimiento y la acompañó a la puerta, en donde ambos se montaron al auto.
-Dónde quieres comer?- preguntó complacido ante la confianza que Rukia le estaba mostrando.
-Veamos, hace mucho no como hamburguesas y papas fritas, podemos ir a un restaurante que está como a dos cuadras de aquí?-.
-Un chico te invita a comer y pides comer una hamburguesa? Eres rara enana-.
-No soy ni rara ni enana, solo tengo la estatura perfecta para mí-.
-Lo que tú digas, vamos entonces-.
Rukia le sonrió ante lo condescendiente que era él, algo que hizo a Ichigo ponerse sus gafas para el sol y disimular todo lo que pasaba dentro de sí mismo.
Hola a todos, pensaba hacer el capítulo más largo pero necesitaba cortarlo aquí porque si no se extendería al doble. Espero que les haya gustado, y espero subir el otro capítulo lo más pronto posible.
