Hola nuevamente a todos y todas! Al principio no sabía cómo comenzar la historia, ya que no me gusta que vean a Byakuya como alguien malo. Es solo que debía hacerlo ver muy dramático, siempre con su sentido de cumplir las reglas. Espero que el capítulo les guste… Lo lamento si Ichigo resulta a veces muy romántico pero es que así debe ser, ya está maduro y no es ningún adolescente .

Saludos a todos los que leen el fic y en especial a quienes dejan sus reviews, uno se hace fanática a sus comentarios, saber que les parece lo que escribo. Muchas gracias a JJDani, Darkrukia4, YuukiShirotsuki, kusajishi-chiru, metitus y Kuchiki9474.

Aclaración: Bleach no me pertenece ni mucho menos sus personajes. Este es un universo alterno y es un IchiRuki.

Capítulo 12

La tormenta es anunciada

Escoltado por dos enfermeras, Byakuya llegó a la habitación donde estaba su hermana tomando una siesta. Al verla, su corazón se partió nuevamente. Ella estaba acostada en una fría cama de hospital, su brazo estaba con una vía por la cual le recorría el medicamento, dos bolsas grandes de ese líquido estaban pegadas a la pared. Se acercó y miró su rostro el cual estaba pálido, sabía que Rukia era una chica de tez blanca pero ese era un blanco nieve, con unas ojeras negras que opacaban sus ojos. Su cabello estaba sin peinar ni arreglar y se veía tan parecida a su queridísima esposa por excepción a lo largo de su cabello, el cual no lo recortaba desde la última vez que se vieron.

Lentamente ella despertó y entre su estado de dormida y despierta observó toda la habitación y lo encontró. Sus ojos se abrieron de par en par y su corazón latía fuertemente.

-Nii-sama-.

-Hola Rukia-.

-Qué haces aquí?-.

-Cuando Izuru Kira no llegó contigo supuse que podría ser por alguna rabieta tuya pero decidí llegar de visita a tu casa y no encontré a nadie-.

-Cómo supiste que estaba en el hospital?-.

-Al no contestar tampoco mis llamadas, decidí llamar a Renji y preguntarle-.

-Pudiste hablar con él entonces-.

-Le comenté que no te encontré aún cuando Izuru te había dejado en casa la noche anterior. Fue cuando me comentó de tus ataques de salud. Pedí a mis contactos que registraran los mejores hospitales de esta ciudad y hallé este. Pregunté en recepción y te encontré- dijo fríamente.

-Bueno, ya me encontraste-.

-No era solo encontrarte, de hecho necesitaba hablar contigo acerca de algunas decisiones que se han tomado tanto en la familia como en las compañías-.

-Si es por el cambio de Toshiro, no te preocupes, eso ya lo sé-.

-Entonces sabes lo que eso significa-.

-Sé que él manejará muchas de mis acciones de ahora en adelante-.

-Eso no es del todo cierto…-.

-Rukia, ya tengo los resultados- dijo Ichigo mientras entraba por la puerta.

Los hermanos Kuchiki lo observaron, Ichigo dejó de mirar sus papeles y enfocó su vista a quien tenía frente a él, era Kuchiki Byakuya. Sus sentimientos de rabia florecieron y lo miró con un odio al recordar todo lo que había pasado.

-Quién eres tú?- dijo Byakuya con prepotencia al notar cómo lo veía el chico.

-Nii-sama, él es el Dr. Kurosaki Ichigo, especialista en neurología- dijo Rukia tratando de cortar la tensión que se estaba generando.

-Ah, usted es el doctor que está atendiendo a mi hermana-.

-Sí-.

-Ichigo… Venías con noticias, cuáles son?- dijo Rukia con una sonrisa débil.

-Sí doctor, si ya tiene los resultados también me gustaría escucharlos- dijo Byakuya mientras se sentaba en la silla que estaba contiguo a la cama.

-De acuerdo, revisando los resultados que te obtuvimos ante las pruebas de ayer pude revisar algo que no era tan preciso y por eso contacté al Dr. Law y…-.

-El señor Law? Usted cómo sabe de él?- dijo Byakuya molesto ante la mención del doctor.

-Nii-sama, Ichi… eh… el Dr. Kurosaki me comentó en alguna oportunidad que él era alumno del Dr. Law y le comenté que él fue quien estuvo examinando a Hisana onee-san, aunque no imaginaba que estuvieras en contacto con él, pero sigue- Rukia llevó su mano a la de Byakuya.

-Como decía –miró a Rukia –le pedí al doctor que me enviara los resultados de Kuchiki Hisana para poder compararlos. Si bien en ese momento no se pudo descubrir exactamente qué era lo que tenía, cuando se le hizo la revisión forense, los resultados que tenía el doctor ya daban respuestas claras-.

-Ichigo, sin rodeos por favor… qué descubriste?- dijo Rukia impaciente.

-Rukia, tus resultados fueron los mismos que tu hermana obtuvo en su momento, tienes esclerosis múltiple- dijo con seriedad en su rostro.

-Eso qué es?- dijo extrañada.

-Es una enfermedad que afecta la materia blanca del cerebro y la médula espinal, haciendo que el funcionamiento de esas fibras nerviosas no funciones adecuadamente- dijo Byakuya apretando la mano de su hermana.

-Nii-sama, cómo sabes que eso es?- dijo sorprendida.

-Se tenían las sospechas de que esa fuera la enfermedad de Hisana pero, como el doctor lo dijo, generalmente eso se descubre cuando muere la paciente-.

-Entonces, me voy a morir?- dijo asustada viéndolos.

-No!- ambos dijeron al mismo tiempo, Byakuya decidido pero Ichigo tratando de mostrarse positivo.

-Rukia –Ichigo se acercó a ella y le besó la frente, acto que Byakuya notó y molestó –voy a hacer todo lo posible por tenerte en el tratamiento que es. Ya sabiendo cuál es la enfermedad, podremos tratarte como se debe-.

-Entonces, es una enfermedad que tiene un tratamiento- dijo Byakuya mostrándose prepotente ante el gesto de Ichigo.

-Claro, solo es seguir revisando las pruebas para saber qué tan avanzado está pero sí es tratable- dijo mirándolo seriamente.

-Dr. Kurosaki, puede dejarme a solas con mi pequeña hermana un momento-.

-De acuerdo, solo recuerde que ella está débil en estos momentos y lo mejor es dejarla descansar. Le pediré a las enfermeras que te comiencen a dar el tratamiento para que puedas estar mejor- y así salió Ichigo sin decir nada más.

Estando ya solos, Byakuya cerró la puerta y miró a Rukia quien se sentía asustada, sabía que ese gesto por parte de Ichigo había despertado en su hermano una intriga más grande que no tardaría en descubrir.

-Voy a llevarte a casa-.

-Qué?-.

-Ya lo escuchaste, por eso vine-.

-Nii-sama, no pienso ir a casa- dijo mirándolo fijamente.

-Rukia, Toshiro no está en la compañía de bienes raíces solo para llevar la parte legal sino también porque se hará cargo de la empresa-.

Rukia no podía creer lo que estaba escuchando, su hermano le estaba quitando sus derechos sobre esa empresa.

-No puedes hacer eso-.

-Ahora sí, no estás en capacidad para manejar tanta presión, hay que cuidarte-.

-Como lo hiciste con mi hermana?-.

-No me digas eso, a ella la cuidé muy bien-.

-Pero le quitaste su libertad nii-sama- dijo con lágrimas en sus ojos.

-Eso es lo que piensas? Por eso actuaste de esa manera tan rebelde cuando ella murió?-.

-Rebelde?-.

-En la universidad estuviste envuelta en un amorío con uno de los profesores, Shiba Kaien-.

-No era un amorío, es solo que no era permitido porque yo en ese momento era una estudiante aunque fuera por dos meses antes de graduarme-.

-Cuando la familia Kuchiki se enteró, usó sus influencias para que te graduaras-.

-Sí, pero pensé que ya no tendría más problemas para esa relación y resultó que Kaien-dono no quería saber más de mí-.

-En eso tienes razón pero no era que él no quisiera, sino que no debía estar contigo, él lo descubrió pronto-.

-Y yo me enteré al saber que mandaron a llamarme para una reunión familiar y entendí que quitaron a Kaien-dono de mi vida. Nii-sama, desde que soy una Kuchiki he tenido muchas ventajas económicas y sociales pero también con eso he perdido mi libertad- decía mientras más lágrimas caían por sus mejillas.

-Rukia, descansa. Esta conversación la retomaremos más adelante- dijo mientras salía de esa habitación.

Si bien Byakuya era un hombre frío y calculador, quería mucho a los nuevos miembros de su familia, a Hisana la amaba más que a su vida y ahora que se había ido, quería proteger a toda costa a su pequeña hermana. Debía hacer algo y no pensaba quedarse da brazos cruzados.

Ichigo estaba mirando hacia la ventana tratando de despejar su mente. No se imaginaba que debía encontrarse con el hermano de Rukia en tan poco tiempo. Algo le notaba distinto, aunque su altanería no se quitaría por nada, era algo que llevaba en sus venas. Y estaba Rukia, ahora que sabía que esa era la enfermedad de ella, debía hacer algo para tratarla, de lo contrario… no… no quería pensar en eso. Tocaron a su puerta.

-Adelante-.

-Kurosaki Ichigo-.

-Se le olvidó el doctor- reconocía esa voz, si él actuaba de manera altiva, él no se quedaría atrás. Se volteó y en efecto observó a Kuchiki Byakuya en la puerta-.

-Necesito hablar con usted-.

-Pues entonces tome asiento- le ofrecía Ichigo mientras se sentaba detrás de su escritorio.

-Puedo observar que no tiene sus títulos en una pared- dijo mientras se sentaba.

-No me gusta alardear, si algún paciente quiere verlos, con gusto se los muestro-.

-Dr. Kurosaki, vengo a hablar con usted acerca de mi hermana-.

-Lo imaginaba. Qué desea hablar?-.

-En efecto lo que ella tiene es esclerosis múltiple?-.

-Por supuesto, los resultados son los mismos y al parecer los síntomas también-.

-Entonces, tendré que llevarla conmigo-.

-Disculpe-.

-Usted mismo lo sabe, ella no está bien-.

-No por el momento pero con el tratamiento indicado puede…-.

-No empeorar pero no mejorará, hace poco supe del incidente de su ceguera y de los dolores de cabeza-.

-Ese es solo el inicio, aún puede tratarse y que no llegue a más-.

-El tratamiento tampoco lo garantiza-.

Ichigo sabía que Byakuya tenía razón. La esclerosis no es una enfermedad que se diagnostique con facilidad y la prevención hacia la misma no existe hoy en día. Si Rukia no seguía un estricto control y tratamiento, podría desencadenar problemas más graves.

-Le di mi palabra a ella de que haría todo lo que estuviera en mis manos para ayudarla-.

-Entonces creo que en su momento tomará la decisión más apropiada. Por ahora lo dejo en sus manos. Tome –Byakuya sacó de su bolsillo una tarjeta –aquí está toda la información para que pueda localizarme-.

-No creo que vaya a necesitarla-.

-Ante todo, quiero la seguridad de mi hermana, confío en usted-.

Sin decir más Byakuya se marchó. Ichigo tomó la tarjeta y la guardó, no sabía por qué lo hacía. Miró nuevamente los resultados y solo pensaba que debía hacer algo para cuidarla. Ahora necesitaba saber cuánto había avanzado la enfermedad.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Ante la noticia que su hermano le dio hacía unos momentos, ella solo lloraba. Se sentía tan inútil, no pudo hacer nada contra las acciones de su hermano. Ahora que sabía lo que tenía, sería capaz de estar saludable o por el contrario, se sentiría peor cada vez. Saber que por esa misma circunstancia murió su hermana se le erizaba la piel.

-Rukia-chan, puedo pasar?-.

-Claro- se limpiaba las lágrimas –pasa Hinamori-chan-.

-Te traje un poco de….- se quedó helada al ver el estado de su amiga, totalmente bañada en lágrimas –Rukia-chan te pasó algo malo?-.

-Byakuya nii-sama llegó-.

-Debí suponerlo, muchas enfermeras hablaban de un chico apuesto de fría expresión. Pero, estás bien?-.

-Me comentó lo del ascenso de Toshiro-.

-Rukia-chan… discúlpame… yo lo sabía pero no quería que te pusieras así- Hinamori la abrazó.

-No estoy enojada ni molesta contigo, en todo momento has cuidado de mí y te estoy agradecida. Lo que me molesta son las atribuciones que se da nii-sama-.

-Toshiro no quería aceptar ese puesto pero fue como por imposición entonces no pudo decir que no aunque no le agradara-.

-Dile nada más que no despida a Ayame-san, ella ha sido como mi mano derecha y no quiero que por los caprichos de mi hermano pague las consecuencias-.

-Claro, él pretende dejar todo como está, ayer me mencionó que has hecho una excelente labor a cargo de esa compañía. Rukia-chan, deberías tratar de solucionar todos estos problemas con tu hermano-.

-Sabes, Ichigo me dijo que ya descubrió la enfermedad que padezco- dijo cambiando de tema, cosa que Hinamori notó de inmediato.

-Ah en serio, y qué es lo que tienes?-.

-Esclerosis múltiple-.

-Rukia-chan… el doctor en verdad está en lo correcto?-.

-Tan grave es Hinamori-chan?-.

-No es que sea algo grave, solo que debes estar bajo un estricto tratamiento para que no se te complique-.

-Yo haré todo lo que esté en mis manos para seguir con muy buena salud-.

-Esa es la actitud, Rukia-chan. Pero, cómo te sientes ahora? Veo que se te acabó el medicamento- dijo la joven enfermera mientras retiraba la bolsa y la vía del brazo de la chica.

-Ya mejor, la cabeza ya no me duele. Quería irme a casa pero veo que con nii-sama por aquí no podré hacerlo con tranquilidad-.

-Y si te dan de alta ya?-.

-Supongo que me iré pero me aferraré para no irme, es que no quiero irme. Allá no conozco a mucha gente solo a los de servicio y a los de seguridad-.

-Yo te puedo cuidar en las tardes si así lo quieres- dijo con su usual sonrisa.

-Gracias Hinamori-chan, pero yo tengo que hacerlo sola. Probablemente localizaré a Renji y le explicaré que quiero que esté aquí-.

-Rukia-chan… Veamos primero como avanza el tratamiento sobre la enfermedad y si no hay mejoras veremos qué hacer-.

-Tienes razón…-.

-Vamos, ahora come algo porque no puedes estar débil. Ven y te peino un poco ese cabello, pareces loca con ese desorden-.

Hinamori se colocó detrás de ella y la peinaba. Recordaba cuando conoció a Rukia, al principio no le cayó muy bien por lo seria que parecía e introvertida que era. En ese entonces Rukia tenía el cabello corto por lo hombros y el flequillo que siempre tuvo frente a su rostro era una característica singular. Poco a poco se dejó crecer el cabello y no entendía por qué. Al peinarla notó como mucho de su cabello estaba débil.

-Rukia-chan, tengo una duda-.

-Dime-.

-Por qué decidiste dejarte el cabello largo durante todo este tiempo?-.

-Ah, eso es porque… siempre quise parecerme a mi hermana, por eso es que me cortaba el cabello igual a ella, nos parecíamos demasiado… pero cuando mi hermana murió algo en mí no quería que nii-sama me viera y estuviera viendo el reflejo de Hisana onee-san en mí… por eso me lo he dejado largo-.

-Ahora parece tener sentido todo, pero no has convivido con tu hermano en estos últimos años-.

-Me gustó un poco como se veía, quise variar nada más. Hinamori-chan, quién hace esta comida?-.

-Las cocineras de aquí, por?-.

-No cocinan con nada de condimentos, no sabe a mucho este pescado-.

-Recuerda que las personas que están aquí, no pueden comer ese tipo de cosas-.

-Ahora más tarde iré a la cafetería por algo-.

-Ya te siento mejor, si estás con apetito es porque te estás recuperando-.

-Tú lo crees?-.

-Sí. No lo había notado, esas flores son hermosas, te las trajo tu hermano?-.

-No. Fue Ichigo ahora en la mañana-.

-El doctor te las trajo entonces. Debes simpatizarle mucho porque me han comentado que es medio ogro-.

-Supongo que es porque siempre anda con el ceño fruncido- dice mientras se dibujaba una sonrisa al recordarlo.

-Ya vuelvo, voy a hablar con el Dr. Kurosaki para que me indique si debes tomar otro medicamento o estás bien por ahora-.

-Gracias-.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Hinamori tocó la puerta del consultorio del doctor.

-Adelante-.

-Dr. Kurosaki, disculpe-.

-Oh Hinamori, cómo está Rukia?-.

-Está un poco más estable, ya está pidiendo alimento más condimentado y todo jajaja-.

-Y cómo está su estado de ánimo?-.

-Lo dice por la visita de su hermano el día de hoy?-.

-Así es y por la noticia de la enfermedad que padece-.

-Por lo de su hermano, no sé cuánto sepa usted doctor, pero esos hermanos tenían problemas desde hace un tiempo y el orgullo que ambos tienen impiden que sean sinceros y digan que los dos se equivocaron. El verlo llegar la dejó como fuera de su entorno seguro, quitarle su compañía también fue algo que la dejó sin posibilidades, definitivamente Kuchiki Byakuya está haciendo todo lo posible por llevársela-.

-Ellos no se llevan muy bien entonces- dijo al recordar la conversación que tuvo anteriormente con el mayor de los hermanos.

-Según me comentó Renji, ellos en un momento se llevaron muy bien pero entonces Byakuya la matriculó en un colegio secundario de mucha reputación y después a la universidad pero en otro país. Rukia no estuvo presente mientras su hermana decaía en salud cada vez más. Renji igualmente me comentó que Byakuya lo contactó para que estuviera con ella cuidándola después de que su hermana murió y cometió algunas locuras en la universidad, supongo que para llamar la atención o no sentirse más como Kuchiki-.

-Y de su enfermedad?-.

-Me dijo lo que tenía pero no ve lo grave que eso puede ser doctor-.

-Y está bien que no lo vea así, en estos momentos ella no necesita estar deprimida- dijo con su mirada triste.

-Doctor, disculpe la pregunta pero, usted la puede curar?-.

-No. Esa es una enfermedad que no tiene cura y Byakuya lo sabe muy bien pero si ella está deseosa de meterse en tratamiento entonces yo mismo me encargaré de cuidarla y velar por su bienestar-.

-Ella se ha convertido en alguien importante para usted, verdad doctor-.

-No sé si muy importante pero sí ha marcado mi vida y si tengo la posibilidad de ayudarla entonces lo haré-.

-Ella necesita algún medicamento ahora?-.

-Bastantes, debo ir a hablar con el director del hospital para que los encargue. Él no dudará en traerlo, también le ha agarrado cariño a Rukia y además, ella va a pagar el tratamiento-.

-Por el momento ella está bien con el medicamento-.

-Sí, solo voy a diagnosticar que tan bien se siente y si ya no es necesario que esté en el hospital le daré de alta-.

-De acuerdo-.

Ichigo se marchó junto con Hinamori de la oficina y ambos tomaron caminos distintos, el turno de ella aún no terminaba y él iba hacia la habitación de Rukia.

Tocó la puerta y no escuchó alguna respuesta, eso lo preocupó bastante y abrió. Su sorpresa fue tan grande al ver que no estaba nadie en ese lugar. Pensó de inmediato que probablemente su hermano se la llevó en contra de todo y sin siquiera haberle dado de alta. Se preocupó en sobre manera y se dirigió hacia la recepción.

-Dónde está el señor Kuchiki Byakuya?-.

-Doctor, él se marchó hace más de una hora-.

Hace más de una hora, aproximadamente el tiempo había transcurrido desde su conversación. Comenzó a sentir una presión en el pecho y sus manos sudaban.

-Se llevó a Kuchiki Rukia con él?-.

-No. Esa chica no iba con él. Se fue con dos escoltas-.

-Gracias-.

Si ella no se fue con él, entonces dónde podría estar…Caminaba sin sentido, iba solo en busca de su ángel, dónde podrá estar es lo que se preguntaba en su mente, cada vez se desesperaba más hasta que llegó a un jardín y su impotencia acabó con él. Solo golpeó su puño contra una pared y se le vino un pensamiento "…ya está pidiendo alimento más condimentado…" Corrió con todo lo que sus piernas le permitían y llegó a la cafetería, miró a todas las personas que estaban en ese lugar y entonces la encontró.

Estaba sentada en una de las mesas tranquilamente. Ichigo sintió un gran alivio y se acercó a ella. Ella lo miró y le sonrió amablemente ofreciéndole un poco de un sándwich que estaba comiendo. Él le devolvió la sonrisa y se sentó junto a ella.

-No deberías comer eso- dijo mientras la veía, a pesar de su blanca faz estaba hermosa.

-No me siento bien comiendo comida de enfermos- dijo mientras mordía un pedazo del sándwich –Vas a querer la mitad?-.

-Claro, no he comido nada- Ichigo también le dio un mordisco a su parte del sándwich –Rukia, ese no debería ser tu concepto de la comida de aquí-.

-Es que es en serio, no sabe a nada y cuando uno está enfermo no le sabe a nada la comida, por eso es comida de enfermos-.

-Jajaja, oh mi enana- Rukia lo miró sorprendida y en ese momento Ichigo entendió el significado de ese "mi" que decía en esa frase. Ambos se miraron y sonrieron.

-Ichigo, cuándo te vas a pasar al nuevo apartamento?-.

-Pensaba que en cuanto estés mejor podría hacerlo, es más, un pajarito por ahí me contó que tienes más tiempo libre entonces te puedo contratar para que me ayudes-.

-Pues sí… - dijo viendo detenidamente el vaso que tenía en la mesa.

-No quise decirlo de mala manera, ahora puedes cuidarte bastante, no tienes que preocuparte por pequeñeces de estar enseñando casas, de estar con clientes molestos, sino cuidarte y sanarte. Además, así sé que puedo verte cuando desee, claro si tú lo quieres- la miró y sonrió pícaramente.

-Eres bastante optimista-.

-Tú también deberías serlo. Es más te voy a dar de alta-.

-De alta… Entonces ya estoy mejor?-.

-Te sientes mejor o no?-.

-Supongo que sí, lo que no quiero es toparme con mi hermano si llego-.

-Déjame terminar el turno y te llevo a casa, es mejor que estar aquí. Si tu hermano está ahí te llevo a otro lugar-.

-Gracias Ichigo-.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Rukia esperó tranquilamente a que Ichigo saliera, aunque le indicó que su turno terminaba a las 6 p.m. tuvo una cirugía de emergencia y tuvo que quedarse hasta las 9 de la noche. Se sentó en uno de los sillones de recepción a leer un libro desde la hora que le dieron de alta y esperó pacientemente a que Ichigo llegara. Podía sentir como la recepcionista la miraba profundamente, ella miraba de vez en cuando y la chica volteaba a ver a otro lado. En ese juego llevaban todo el rato.

Trató de no seguirle el juego y se concentró en la lectura.

-Hey y esta que está esperando?-.

-No lo sé, aquí tengo que su salida la podía hacer desde las 5 p.m. pero aquí está aún-.

Rukia solo escuchaba la conversación…

-Seguro está esperando al doctor, ya sabes, puedes tener preferencias por ser su "paciente favorita"- las chicas comenzaron a reír.

Rukia sabía que estaban hablando de ella, como siempre lo hacían en el colegio o en la universidad, la envidia de las personas. Siempre se había sentido como menos pero no más, ella no era menos que nadie y era hora de pararlas en seco. Justo cuando se disponía a hablar con ellas. Escuchó otra voz que se unió a la conversación.

-Veo que tienen mucho tiempo libre señoritas- las chicas volvieron a ver al hombre que estaba justo detrás de ellas y palidecieron al saber que era el director del hospital-.

-Dr. Kurosaki- dijo la enfermera más blanca que el uniforme que estaba usando.

-Se puede saber que está usted haciendo aquí, creí haberle informado que ya tenía una amonestación verbal debido al mal trato que le brindó a un paciente hace unos días-.

-Estaba descansando un poco, señor-.

-Bueno, creo que ya habló lo suficiente. Si quieren opinar de algo, mejor háganlo con bases. Kuchiki-san es una de mis mejores pacientes, siempre dispuesta a colaborar para mantener el hospital con buen personal pero parece ser que ustedes no cumplen el perfil-.

-Señor, no quisimos…-.

-Pero lo hicieron, ya no quiero más disculpas, están faltando al reglamento de empleados que tiene el hospital, después del turno espero que recojan la carta de despido-.

Sin más, Isshin se marchó y las dejó totalmente paralizadas. Rukia solo las miró y ellas no respondían. Sintió pena por ellas pero también ya la tenían cansada con esos rumores que se habían hecho por solo sospechas por parte de ellas.

-Nos vamos-.

Rukia dirigió su mirada hacia la voz que le hablaba, era Ichigo.

-Claro-.

Él ayudó a cargar la pequeña maleta y salió del hospital con un brazo rodeándola. Si alguno tenía duda de algo, sabían que podían quitársela y en esos momentos más ya que el chico de cabello naranja la besó tiernamente.

-Qué haces?- dijo ella sorprendida.

-Ya me aburrí de que se inventen rumores, mejor que digan las cosas como son jajajaja- la abrazó nuevamente y se montaron al auto.

Al llegar al apartamento, todo estaba como lo habían dejado, tal parece que Byakuya no buscó ninguna información y su presencia no estaba en ese lugar.

-Bueno, descansa. Ya sabes, tómate ahora estas pastillas y mañana vendré para inyectarte esta ampolla-.

-De acuerdo, gracias Ichigo-.

-De nada, solo sigue las instrucciones sí?-.

Nuevamente Ichigo besó a Rukia tiernamente en sus labios, a él le encantaba el sabor de los mismos y ella estaba aprendiendo a acostumbrarse a ellos. Cada vez el beso se hacía más intenso pero en ese momento decidieron que mejor se esperaban un poco a que ella se recuperara.

-Prometo estar mejor- sonrió la joven.

-Está bien, solo descansa-.

-Ichigo, toma- Rukia sacó de su bolso un juego de llaves y se las entregó –por si mañana estoy dormida aún, mejor no me dañes la puerta.

-Buenas noches- Ichigo sonrió y se despidió.

Mientras se iba, Rukia pensaba que no sabía porqué pero él la hacía sentir con mucha paz, podría estarla engañando con su enfermedad pero solo quería confiar en él. Agitó su mano para despedirse y cerró la puerta. Se quitó su ropa, se puso unas pijamas y se acostó feliz y tranquila de saber que alguien la quería de una manera distinta a como la querían su hermano y Renji.

Hola… Lo sé… no era lo mejor para terminar el capítulo pero es que no sabía que puente poner para lo que está por venir… Solo espero que este capítulo haya resuelto muchas confusiones y haya creado otras jajajaja… La historia no está tan lejos de su final y cada capítulo será más intenso… habrá más interacción de Ichigo y Rukia pero descuiden, Byakuya no es el malo en esta historia, solo que a veces no sabe cómo comportarse…

Nos leemos