Hola a mis querids lectors! Gracias a todos en serio por dejarme los reviews, en verdad hacen que uno se motive a continuar. Sé que tardé demasiado en actualizar y pido las disculpas del caso pero es que en el trabajo he tenido mucho que hacer y en la universidad mucho que estudiar por los exámenes. Aparte, no sabía cómo comenzar este capítulo y lo hacía una y otra vez pero aquí está. Si he de decirles que como advertencia este capítulo tiene lemmon explícito por eso fue que lo catalogué M por este tipo de capítulos.
Espero no ofender a nadie, además les recuerdo que los personajes de Bleach no me pertenecen sino a Kubo Tite. Ahora sin más, les dejo el capítulo.
Capítulo 13
Un día extraño
Los días seguían avanzando y el pobre de Ichigo se recargaba de más trabajo. Al parecer su padre ya no quería que estuviera viendo solo expedientes sino que ahora hiciera las cirugías de neurología. Sabía que su hijo había invertido mucho tiempo y dinero al estudiar eso y no lo iba a dejar sentado todos los días en un escritorio.
Rukia llegaba al hospital todos los días para seguir su tratamiento y, curiosamente, ya habían pasado tres semanas desde que descubrieron su enfermedad y no había podido ver a Ichigo, ni siquiera cuando estaba en ese lugar. Se llamaban o se enviaban mensajes de texto durante las noches pero ya le hacía falta ver esos cabellos naranjas.
Desde la primera semana de tratamiento, Byakuya había estado llamándola para preguntarle por su salud. Ella solo le contestaba cortante o del todo no le contestaba sus llamadas.
Este día, ella llegó como de costumbre al hospital, saludó a Hinamori y ella estuvo con Rukia mientras le daban el tratamiento debido.
-Qué harás hoy Rukia-chan?-.
-Creo que visitaré a tu esposo. Han pasado tres semanas desde que tomó el mando de la empresa de Bienes Raíces y quiero dejarle las cuentas en claro, es todo-.
-Rukia-chan, espero que no estés molesta con él por la decisión de tu hermano. Sabes que si por él fuera, estaría aún con el bufete de abogados- Rukia le sonríe ante el comentario.
-Hinamori-chan, no estoy molesta con Toshiro, estoy molesta con mi hermano. Quiere presionarme cada vez más para que vaya a su casa y esté de nuevo bajo su mando, bajo su poder-.
-No creo que él quiera hacerte eso Rukia-chan, Kuchiki-sama se preocupa por ti-.
-Estás del lado de mi hermano?- preguntó frunciendo el ceño.
-Siempre y cuando con eso estés a salvo, pero si no es lo que quieres, nadie te puede obligar-.
-Has visto a Ichigo?- preguntó cambiando el tema y Hinamori lo entendió perfectamente.
-Últimamente ha estado con cirugías y ahora el hospital está trabajando en unas pruebas experimentales para las personas con Alzheimer-.
-Entonces ha estado bastante ocupado- dijo Rukia con un semblante triste.
-Por eso debes tratarte y estar sana, no querrás preocuparlo más. Por cierto, Rukia-chan, eres novia de Ichigo ya?-.
-No. Es eso importante?-.
-No lo sé, es que me da mucha gracia que él anda con cara de enamorado al igual que tú pero ninguno se ha dado cuenta-.
-Cara de enamorados? Para nada, es cierto que me gusta pero no estoy enamorada. Por ahora me agrada tenerlo cerca y…-.
-Si tú lo dices-.
-Bueno, Hinamori-chan, puede que me guste más de lo que imaginaba pero no significa que en el caso de él pase lo mismo, ni nos hemos vuelto a ver-.
Las chicas van platicando de varias cosas mientras llegaban a la recepción para que Rukia firmara su asistencia diaria. Al salir hablan de salir el fin de semana de compras y distraerse un poco. Mientras Rukia firma el libro y al levantar la vista lo ve. Ichigo está borrando de la pizarra de cirugías, la que acababa de hacer. Se ve atractivo con ese scrub azul y con el gorrito de cirujano. Ella no dice nada, solo lo mira detenidamente. Hinamori lo nota y tose un poco fuerte. Del ruido Ichigo lleva su mirada hacia donde se dirige el sonido y la ve. Sonríe y se acerca a las chicas.
-Hola hermosas jóvenes- su mirada estaba sobre Rukia.
-Hola Dr. Kurosaki, si me disculpan debo marcharme. Rukia-chan, no seas tan fría con Toshiro por favor-.
-Ya sabes que no lo haré. Gracias Hinamori-chan- ambas sabían el porqué era realmente.
-Cómo estás?- decía mientras acariciaba el mechón que le tapaba el rostro a la joven.
-Me siento muy bien, ayer sentí un hormigueo en las piernas pero fue solo de pasada- decía sonrojada.
-Pero estás bien? Te duele algo? Necesitas algo?- ella necesitaba tenerlo cerca pero no podía decírselo.
-No te preocupes, supongo que son síntomas normales de la enfermedad. Quiero tratar de vivir la vida más normal que pueda-.
Ichigo tomó su mentón mientras veía esos hermosos ojos violetas y posó sus labios sobre los de ella, dándole un tierno y apasionado beso. Al separarse, las mejillas de Rukia estaban sonrojadas, hace tanto que deseaba verlo y besarlo.
-Me has hecho un poco de falta-.
-Solo un poco?- dijo un poco decepcionada.
-Es para no sonar desesperado jajaja- volvió a besarla.
-Cómo te está yendo con el nuevo apartamento?-.
-Muy bien, solo me hace falta comprar unos muebles-.
-Ah, en serio, cuáles?-.
-Necesito una mesa, un sofá cama, algún mueble para la cocina, un escritorio…-.
-Mejor dime qué tienes- dijo Rukia al saber que Ichigo seguiría con una larga lista.
-La refrigeradora y un horno microondas-.
-Qué tal la cama?-.
-Es una de tamaño individual pero ya estaba pensando en cambiarla-.
-Al parecer has estado muy ocupado jajaja-.
-Ya mañana tengo libre y tres días más. Trabajar tres semanas seguidas me tienen agotado-.
-Pero el hospital está teniendo una gran reputación, he estado leyendo en el periódico opiniones acerca del mismo y son muy buenas, incluso hablan muy bien del hijo del director del hospital-.
-En serio, y qué dicen?- se acercó seduciéndola.
-Que es muy apuesto, que es muy amable lo cual me parece extraño sabiendo que generalmente andas con el ceño fruncido- Ichigo solo la miraba con la misma expresión que estaba describiendo –además que parece tener manos milagrosas porque hace un par de días operaste el tumor de un paciente-.
-No creo que sean manos milagrosas, aún no he encontrado la cura para ti- dijo un poco triste y desviando la mirada. Rukia puso su mano en la mejilla de él y volteó su rostro para que la viera. Buscó su mirada y al hallarla lo besó tiernamente.
-Has hecho mucho por mí Ichigo, saber que has descubierto lo que padezco entonces puedo tener un tratamiento adecuado. Además, te has preocupado mucho por mí y eso que no soy tu novia ni nada parecido-.
Ichigo cayó en la razón de que ambos se comportaban como si fueran novios pero él no se lo ha propuesto, pero ella quisiera que se lo propusiera…
-Dr. Kurosaki, preparamos el quirófano para la próxima operación?- dijo una enfermera que pasaba por ahí.
-Claro, prepárala en una hora, aún no he comido nada y quiero tener una cita con esta hermosa joven- dijo viendo a Rukia, ésta sonrió ante el comentario.
-Como usted diga- dijo la enfermera y se retiró del lugar.
-Señorita, sería para mí un honor que pudiera acompañarme a comer algo en estos momentos, acepta?- dijo extendiéndole la mano para invitarla.
-Por supuesto, adónde vamos?-.
-Cerca de aquí hay un restaurante italiano, quieres ir?-.
-Mmm, hace mucho que no como pasta, acepto tu invitación joven y apuesto doctor- dijo sonriendo y tomando la mano de Ichigo.
-Oh, espera- se volteó y se quitó el gorrito de cirugía. No hay problema si voy con el uniforme, verdad?-.
-Te ves muy apuesto- dijo pícaramente.
De esa manera, ambos fueron a comer. Durante ese tiempo hablaban acerca de lo que habían hecho durante la semana y Rukia le comentó que Byakuya la llamaba todos los días y que no sabía de dónde tanto interés.
-Qué vas a hacer ahora?-.
-Tengo planeado ir a la empresa de Bienes Raíces para saludar a Ayame y hablar con respecto a las propiedades, muchas de esas las conseguí por méritos propios-.
-Cómo el apartamento en el que estoy viviendo ahora?-.
-No. Ese apartamento es mío, no de la empresa. Ichigo, ese apartamento no está a nombre de los Kuchiki, es un regalo que mi hermana me dio antes de morir-.
-Pero tu hermano sabe acerca de ese lugar?-.
-Para nada, es el secreto más valioso que tengo. Antes de que mi hermana conociera a Byakuya nii-sama ahorró por muchos años y compró ese apartamento para que viviéramos en otro lugar donde pudiera sentirme más cómoda, pero en esos momentos conoció a nii-sama y después ella se marchó a la residencia Kuchiki y yo al extranjero. Unos años después ella enfermó gravemente y cuando estaba en la residencia por las vacaciones me mencionó del lugar. Me entregó las llaves y la dirección, me comentó que quería que fuera muy feliz ahí, que sabía que yo era una persona muy independiente. Ese fue el regalo que ella me dio antes de partir- dijo con su rostro entristecido.
-Ya entiendo por qué no se lo dabas a cualquier persona… Pero, por qué no vives tú en ese lugar?-.
-Traté de vivir ahí pero… me sentía muy sola, aparte que no quería que mi hermano supiera algo de ese lugar porque podría quitármelo y en eso fue que Renji empezó sus labores de guardaespaldas y tampoco quería que se comentara de ese lugar-.
-Ese Renji y tú eran novios?- ya no podía quedarse con la intriga, ahora que tocaron el tema pensaba que podía hablar de eso.
-Pues sí… Renji y yo intentamos formalizar algo pero el problema estuvo en que nunca lo llegué a amar, por supuesto que lo quiero muchísimo pero no como se pretendía para ser novios o algo más… Además, nii-sama no lo hubiera aceptado y lo hubiera separado de mí-.
-Lo extrañas?-.
-Como te lo puedo explicar… Ichigo… Renji ha sido la persona que ha estado a mi lado siempre, incluso más tiempo que con mi propia hermana. Traté de complacerlo cuando me pidió que fuéramos más que amigos pero él tampoco esperó enamorarse o encapricharse con una chica que trabaja en el bufete de abogados Kuchiki. Terminamos cuando me enteré y después de eso fue el accidente y el resto ya lo sabes…-.
-Entonces sí lo querías-.
-Aún lo quiero pero no terminé con él por celos o por sentirme engañada sino porque pensé que nuestra amistad era tan grande que si quería a otra no debía ocultármelo, simplemente era que me lo comunicara, que habláramos y listo pero tuve que enterarme de una manera muy desagradable. En fin, ahora me preocupa que esté en China, generalmente esos negocios son muy problemáticos y no creo que venga en un buen tiempo. Quisiera que vuelva para que pudiera estar con la muchacha del bufete-.
-Lo dices en serio?- Ichigo no creía que ella quisiera tanta felicidad para un amigo más cuando la engañó siendo novios.
-Claro, hace un tiempo descubrí que me gusta alguien- dijo mientras lo miraba pícaramente y directo a los ojos. Ichigo entendió el mensaje y le acarició la mejilla.
-Y esa persona te corresponde?-.
-Hace un tiempo me dijo que le gustaba pero no he vuelto a verlo seguido entonces no sé si habrá cambiado de parecer-.
-No he cambiado de parecer, me gustas mucho Rukia-.
-Tú también me gustas Dr. Kurosaki Ichigo- cuando iban a besarse fueron interrumpidos por una llamada pidiendo a Ichigo que volviera al hospital porque ya estaba el paciente preparado para la operación.
-Debo irme-.
-Ichigo, si quieres puedo comprar tus muebles, y en estos días libres puedes ordenar el apartamento-.
-No quiero molestarte-.
-No es molestia, es más me gustaría ayudarte. No cualquier mueble es para ese apartamento-.
-Pero que no sean muy femeninos…- ella lo miró molesta por el comentario.
-Crees que solo me gradué de administradora? Pues no, también llevé un curso de decoración de interiores- dijo orgullosa.
-De acuerdo pero si no me gusta, asegúrate de que pueda devolverlos- dijo mientras ponía una sonrisa sarcástica mientras se ponía de pie para pagar la cuenta.
-En verdad eres a veces cruel- Rukia se puso de pie y caminaron juntos hacia el hospital. Ichigo rozaba su mano contra la de ella y ella se sonrojaba ante el acto. No llegaron a tomarse de las manos ya que cuando se dieron cuenta una de las enfermeras que iba a asistir en la operación lo esperaba con la vestimenta necesaria.
-Te vas en taxi?- preguntó un poco preocupado.
-No, decidí sacar mi auto es aquel azul de allá- dijo ella señalando.
-Vaya, te gustan los Volkswagen también, está bonito ese New Bettle. Por qué no lo había visto antes?- de las veces que había ido al apartamento de ella, no había visto ese auto en el garaje.
-Lo tenía en la agencia, es que le fallaba algo del motor y como mi fuerte no es la mecánica, decidí llevarlo para cambiarlo por uno del año-.
-En verdad eres adinerada Kuchiki Rukia- dijo con ironía. Él cuidaba su auto muy bien porque sabía que no podía darse el lujo por el momento de comprar otro. –Bueno debo irme, ten cuidado, ah y toma- él le entregó una tarjeta de débito –Son mis ahorros, así que úsalos bien- le sonrió y besó su frente –Prometo pasar más tiempo contigo-.
Sin poder decir nada Rukia lo vio adentrarse al hospital. Ella se dirigió a su auto y manejó hasta llegar al bufete Kuchiki. Al entrar vio a la chica con la que estaba saliendo Renji, ella al verla bajó un poco la mirada con enfado.
-Hola, tú eres… -miró el gafete con el nombre de ella –Arisawa Tatsuki-.
-Usted debe ser pequeña Kuchiki Rukia –lo dijo con tono sarcástico. A Rukia le molestó el comentario pero no dijo nada.
-Así es. Ocupo hablar con Hitsugaya Toshiro, estará aquí o…-
-Él no está aquí, desde hace unas semanas atiende la compañía de Bienes Raíces entonces pasa la mayoría del tiempo en ese lugar-.
-Ah, gracias-.
-Lo mismo digo…- dijo con un tono de dolor en su voz.
-Por qué dices eso?- probablemente ella sabía la respuesta pero quería confirmarlo y confrontar las cosas.
-Hay algo que quiero saber. Por qué permitiste que a Renji lo enviaran a China, está en un lugar donde probablemente no vuelva-.
-Qué sabes de eso?-.
-No te hagas la ignorante. Tu hermano lo envió hace más de un mes a terminar unos negocios en China, supuestamente volvía en menos de dos semanas pero por alguna razón nadie sabe de él…-.
Al escuchar esto, Rukia se puso pálida. Sabía que probablemente su hermano no le diría nada de Renji a ella pero alguien debía saberlo.
-Te prometo averiguar qué pasó con él -su mirada era de desición. Tatsuki se sorprendió ante el comentario que ella hizo, al parecer tampoco sabe nada.
-En verdad no sabes lo que le ha pasado a Renji?-.
-No. Mi hermano y yo tenemos problemas pero ahora sí que no puedo tolerar que involucre a terceros con tal de que ceda y termine a su lado por siempre siendo la dependiente de la familia Kuchiki. Tatsuki, averiguaré dónde y qué está haciendo Renji y lo traeré de vuelta. Sé que eres una buena chica si no, Renji nunca se hubiera fijado en ti-.
Ante el comentario, ella sonrió agradecida, sabía que la había juzgado muy mal por mucho tiempo pero por ahora debía confiar en ella, estaba muy preocupada por Renji y tal vez, la única persona que pueda averiguar más de él sea Kuchiki Rukia.
Sin decir más, Rukia se marchó de ese lugar y llegó a la compañía que una vez fue suya. Al entrar, el portero la saludó sorprendido ante la visita y ella solo sonrió. Entró a la recepción y notó que ya su nombre no estaba en el lugar de presidente… siguió caminando y vio a Ayame sentada gestionando unos pagos y unos contratos.
-Creí que ese no era tu trabajo. Se supone que solo haces tus funciones…- Ayame se volteó y al verla salió del escritorio y la abrazó.
-Rukia-san, cómo estás?-.
-Hola Ayame, aquí voy con el tratamiento y adaptándome a la situación-.
-Me asusté cuando ya no te vi la semana que llegó el joven Hitsugaya. Él me explicó todo y luego pensé que me echarían pero al parecer le soy de mucha ayuda-.
-Eso es muy bueno. Estaba preocupada por ti. Toshiro está ahí?-.
-Sí. Si quiere le aviso que estoy aquí-.
-No. Él me debe estar esperando desde hace ya varias semanas- Sin decir más, Rukia entró a su antigua oficina y vio a Hitsugaya Toshiro sentado en su lugar, viendo unos papeles.
-Te esperaba desde hace tiempo- dijo sin voltear su mirada de los papeles.
-Solo me he atrasado un poco, pero hoy vengo a hablar contigo- Cerró la puerta tras de ella y se sentó en uno de los cómodos sillones que tenía en la oficina.
-Este trabajo no me gusta, no entiendo mucho-. Ella le dio un vistazo a los papeles que él tenía en la mano.
-Esos son inquilinos que no han pagado su renta desde hace dos meses-.
-Por qué?-.
-Sus excusas son que fueron despedidos o que tuvieron muchos gastos… en fin asuntos que no son de mi incumbencia-.
-Y por qué no se les ha desalojado?-.
-Ese es tu trabajo, recuerda que tengo más de un mes de no trabajar aquí, cuando me fui estaban en el límite de tiempo y fue cuando me dieron sus justificaciones-.
-No sé porque Byakuya me envió aquí y te quitó de esto, eres buena. Estaba viendo los estados financieros de esta compañía y los has incrementado en un 150%- al fin Toshiro le dirigió la mirada.
-Sabes muy bien que mi hermano está haciendo todo lo posible para que esté más cerca de él. Haciendo esto piensa que ya no tendré recursos económicos pero sé que voy a salir adelante- dijo mientras miraba los documentos.
-Me ha contado Momo que el tratamiento para tu enfermedad es un poco elevado-.
-Sí pero lo he pasado cada mes. Toshiro, cuál fue la explicación que te dio mi hermano para estar hoy en mi puesto?- dijo mirándolo fijamente.
-Verás… Él me dijo que tenía que hacerme cargo de eso, que ya no estabas capacitada para el puesto… aunque eso me lo dijo antes de que te enteraras de la enfermedad. Supongo que él te quiere cuidar y estar cerca de ti. Rukia, Byakuya está solo ahora y es probable que quiera tener y consentir a su hermana pequeña sean o no de sangre-.
-Ya sabes acerca de todas las propiedades verdad?-.
-Solo hay una que no encuentro y que la rentaste hace algún tiempo a un Kurosaki Ichigo…-.
-Es porque esa propiedad está a nombre de mi hermana cuando ella todavía era soltera. No quiero que…-.
-Se lo comente a tu hermano. Eso lo sé y no tienes que darme ninguna explicación-.
-Gracias. Ya dejando en claro las cuentas, me retiro. Si necesitas ayuda solo me avisas y, descuida, no le diré a mi hermano- guiñó el ojo.
Se despidió y salió del lugar. Subió a su auto y se dirigió hacia las fábricas de muebles. Saludó a los gerentes generales, los cuales conoció e hizo amistad para sus negocios de bienes raíces. Consiguió muebles de madera a un muy buen precio y pidió que se los enviaran al día siguiente al apartamento de Ichigo.
Ya de camino a su casa, recibió una llamada del doctor.
-Hola!- dijo sonriendo pero seguía manejando.
-Dónde estás?-.
-Voy de camino a casa, pasó algo?-.
-Byakuya llamó al hospital preguntando por tus últimos movimientos-.
-Es persistente, como ya no le contesto las llamadas-.
-Deberías decirle por lo menos como sigues ya que así no te molestara tan seguido-.
-Me estás sermoneando?-.
-Para nada, era solo una opinión-.
-Ya compré lo que necesitabas, espero te guste y no sea tan femenino como dijiste temprano-.
-Muchas gracias, no debías hacerlo-.
-Lo sé pero me entretuve mucho, es bueno hacer otra cosa de vez en cuando- dijo Rukia sonriendo.
-Prometo compensarte. Ahora debo irme, nos estamos hablando- dijo Ichigo al otro lado de la línea.
En el momento en que se terminó la llamada, ella se imaginó todo lo que había pasado desde que conoció a Ichigo. Pensó en él durante todo el transcurso del viaje. Al llegar al apartamento, notó que había un auto marca Audi TT Coupé plateado estacionado frente a su apartamento. Se molestó al saber que solo podría ser de una persona.
Estacionó su auto en el garaje y entró a la casa. En la sala la esperaba su hermano, como ya lo suponía.
-Deberías avisar antes de venir nii-sama- dijo mientras dejaba las llaves en una mesita cerca de la puerta.
-Llamé pero no contestaste como ya es común en ti, Rukia-.
-A qué debo el honor de tu visita?- dijo sin mirarlo y pasando hacia la cocina buscando algo para tomar.
-Quiero saber cómo sigues. En vista de que no llamas, debo venir a visitarte. Además, así es como atiendes a tus visitas?-.
-Descuida, mis modales como Kuchiki no se me han olvidado. Estaba pensando en hacer un poco de café o prefieres algo más?-.
-Café está bien, con qué los vas a acompañar?- dijo éste acercándose al desayunador.
-No tengo nada dulce o salado para la hora del té-.
-Entonces vamos a una cafetería-.
Rukia sabía que si objetaba probablemente su hermano no se iría por tal motivo accedió. Salieron del apartamento y ambos se subieron al auto de Byakuya. Llegaron a una cafetería sumamente lujosa. La recepcionista conocía muy bien a Kuchiki Byakuya por eso le pidió a un mesero que le brindara la mesa que él quisiera, generalmente él pedía en el balcón que estaba en el segundo nivel para evitar ser molestados por muchas personas y miradas.
Ambos llegaron a la mesa y ordenaron. Mientras esperaban trataban de mirar a hacia la vista que tenían en frente.
-Este era uno de los lugares que más le gustaban a Hisana, decía que con esta vista podía relajarse y pensar en todo lo bueno que la vida le ha dado- dijo Byakuya sin mirarla.
-Es hermoso y probablemente eso haya sido verdad porque a mi hermana siempre le gustó tener un lugar con buena vista para poder pensar y perderse en sus pensamientos- dijo sonriendo con melancolía.
En ese momento sirvieron los platos que ordenaron. Comieron en silencio.
-Nii-sama…- Rukia rompió el silencio.
-Dime- dijo al verla a los ojos.
-Dónde está Renji?-.
-Estás con novio y piensas en Renji… quién te entiende Rukia-.
-Nadie me entiende nii-sama solo Hisana nee-san lo hacía pero no desvíes el tema. Puedes responderme dónde está?-.
-Kira te había dicho que estaba en China o no?- dijo desviando la mirada.
-Alguien me dijo que estaba en China pero no recuerdo si es Kira o no… Nii-sama, quiero que vuelva-.
-Si necesitas alguien que te cuide entonces lo mejor es que vayas de nuevo a la residencia-.
-Es por eso que no ha vuelto verdad… Nii-sama, no es para que me cuide, tú mismo lo has comprobado, mírame estoy bien- dijo obligándolo a mirarla.
-He comprobado que estás muy bien, ese Dr. Kurosaki en verdad que le ha dado en el punto para cuidarte, pero Renji si no ha vuelto es porque aún tiene unos asuntos pendientes y no son por los que lo contraté. Son asuntos personales-.
-Asuntos personales… Renji nunca me comentó que tenía asuntos pendientes en un lugar como China- dijo preocupada y molesta al saber que nuevamente su amigo no le había tenido la confianza para decirle.
-Al principio fue por asuntos personales míos pero cuando ya hubo terminado llamó y pidió que lo excusara por un tiempo, que se enteró que debía hacer otras cosas por allá. A decir verdad, ha trabajado muy bien y en estos momentos Zaraki Kenpachi está con él ayudándole-.
Es escuchar esto, Rukia se asombró. Si Zaraki andaba por allá no eran asuntos tan sencillos de resolver sino que debía ser algo serio.
-Nii-sama, pero entonces envía a más personas para que le ayuden-.
-Estás exagerando. Recuerda quién es Zaraki Kenpachi. Tú misma entrenaste con él-.
-Eso lo sé nii-sama, pero no quiero que nadie salga herido-.
-No debes preocuparte por él. Recuerda que en el momento en que tu estado de salud empeore te llevo a la residencia Kuchiki-.
-Me lo estás imponiendo?-.
-Solo te lo estoy recordando-.
-Creí que habíamos quedado claros en que no quería nada así-.
-Qué vas a hacer ahora que no tienes trabajo? No tienes a nadie que te cuide con excepción de ese novio tuyo-.
-Nii-sama… Ichigo no es mi novio-.
-Igual puede tener la misma suerte que todo lo que tuviste en su momento y ya no-.
-Serías capaz de apartarlo de mi lado con tal de que vuelva a la casa?- dijo horrorizada. Pensó que su hermano podría estar cambiando pero eso es solo un vago sueño.
-No será necesario que yo obligue algo así… en su momento regresarás quieras o no… Debo irme. Vamos para dejarte en casa ya está oscureciendo y debo ir a unas reuniones antes de que finalice el día-.
Byakuya pidió la cuenta y pagó. Se levantó y tomó a Rukia por el brazo ya que ésta no reaccionaba ante lo último que dijo él. Se montaron al auto y partieron hacia la casa de ella. Hubo un silencio profundo durante el trayecto. Al llegar, ella simplemente salió del auto sin decir nada y sin despedirse. Byakuya solo la miró seriamente mientras ingresaba a la casa y se marchó.
Ya dentro de la casa, Rukia se sentó en el sillón y solo meditaba acerca del poder tan grande que tenía su hermano. Podría lograr que Ichigo también se alejara de ella si se lo proponía pero no sabía muy bien si del todo era una confirmación o solo algo para asustarla, lo que sí supo es que su miedo hacia ese hombre estaba creciendo…
… … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …
Marcaba el número otra y otra vez pero solo le daba tono y nadie contestaba. Ya estaba preocupado. Mientras conducía decidió pasar hacia el apartamento para asegurarse que estuviera bien. Apenas llegó se bajó y tocó el timbre… tocó nuevamente pero nadie contestaba, incluso el lugar estaba en completa oscuridad. Se preocupó a más no poder pero lo único que podía hacer era tocar, ya una vez le había desmontado la puerta y ella decidió darle las llaves para que no lo volviera a hacer y justo ese día no las llevaba…
-Rukia, ábreme por favor- fue lo único que pudo decir al sentirse impotente.
Al sentirse totalmente derrotado dio media vuelta pero el sonido del cerrojo abriéndose hizo voltearse para verla en el umbral de la puerta. Llevaba la misma ropa de la mañana pero su semblante había cambiado por uno lúgubre…
Ichigo se acercó y la miró detenidamente, esa no era la Rukia que conocía, su Rukia… Solo atinó a abrazarla con mucha fuerza lo que provocó que ella reaccionara y correspondiera su abrazo mientras grande lágrimas salían de sus ojos, él no sabía el por qué pero se separó un poco de ella para poder alzarla y llevarla adentro de la casa. Cerró la puerta con su pie y se encaminó hacia el cuarto.
Se sentó en el sillón que estaba en el cuarto y la colocó en sus regazos. La abrazó con fuerza para tratar de evitar que siguieran saliendo esas lágrimas que tanto odiaba ver. Cuando sintió que se iba calmando se separó un poco pero apenas lo suficiente para poder limpiar las lágrimas y sonreírle demostrando que ya todo estaba bien.
Ella no supo en qué momento se sintió tan vulnerable ante la situación, el solo sentir que Ichigo estaba con ella y que la abrazaba con tanta fuerza como para evitar que se alejara de su lado hizo que todo su muro contra la tristeza se destruyera. Al ver esos hermosos ojos miel que la veían de manera tranquila hizo que en su corazón también hubiera paz. A como pudo sonrió nuevamente y así se calmó todo.
-Ya estoy aquí- fue lo único que Ichigo pudo decir.
Ella solo sonrió y sus ojos violetas brillaron como los de un niño pequeño cuando tuvo miedo pero estaban ahí para defenderlo…
-No quiero…-.
-Qué no quieres?- decía dulcemente mientras la veía.
-Olvídalo- decía mientras movía su cabeza de un lado para otro negando sus más grandes miedos.
-Por ahora lo haré pero en algún momento deberás decirme qué era lo que ibas a decirme, de acuerdo-.
-Ok… Qué haces por aquí? Pensé que saldrías tarde como de costumbre-.
-Quería verte, es todo. Pienso que no necesito una excusa para verte o sí- dijo Ichigo frunciendo un poco el ceño.
-No. Solo llamar para estar más presentable-.
-Te llamé pero no contestabas, quería saber si habías comido ya o no-.
-Ah, dejé el teléfono en el bolso. Pero no he comido y tú?-.
-Tampoco, apenas terminé de llenar unos reportes me vine para acá. Quieres comer algo en especial?-.
-Mmm… pizza? Es que no quiero salir de la casa, me siento un poco cansada como para estar en un restaurante, no hay problema?- dijo viéndolo con ojos piadosos.
-Creo que nos entendemos muy bien, hoy no quiero salir tampoco. Podemos comer pizza si así lo quieres-.
-Claro-.
Al caer completamente la noche ambos estaban viendo una película acurrucados en el sillón. Mientras veía cómo la joven se emocionaba al ser cortejada por el chico notó que al igual que esa pareja, ellos no eran novios aún pero actuaban como si lo fueran.
-Rukia…-.
-Dime- dijo ella saliendo de sus pensamientos-.
-Qué somos nosotros?-.
"Qué somos nosotros" eso mismo se preguntaba ella pero no lo había descubierto y el que Ichigo lo dijera la tomó por sorpresa.
-Por qué preguntas eso?-.
-Lo que no se dice, no existe. Por eso lo pregunto-.
-Mmm- se acomodó viendo directamente a él –veamos, somos amigos…-.
-Los amigos no se besan-.
-Mmm… Entonces somos más que amigos, somos algo más que amigos pero menos que…-.
-Que novios- dijo desviando su mirada un poco avergonzado.
-Pues sí-.
-Eso está bien para ti Rukia?-.
-No me he sentido incómoda, solo que a veces uno se pregunta qué soy para ti-.
-Una mujer hermosa que me hace muy feliz- dijo mirándola tiernamente. Ante ese comentario el rostro de Rukia se volvió de muchos colores, nadie antes le había dicho eso, ni siquiera Renji.
-No sé qué decir-.
-Di que aceptas ser mi novia-.
-Lo dices en serio? O solo porque tocamos este tema- dijo confundida. Ichigo la tomó de las manos y las besó.
-Si fuera solo por salir del paso, me iría sin decir nada, yo también lo he estado pensando y quiero ser tu novio, bueno solo si me lo permites-.
-Claro que te lo permito, si tú me lo permites-.
-Entonces está dicho, tú Kuchiki Rukia eres mi novia y yo Kurosaki Ichigo soy tu novio-.
-Creo que sí- Rukia se sonrojó, cosa que Ichigo aprovechó para besarla tiernamente y luego abrazarla haciendo que volvieran a ver la película.
-Por cierto, mañana tengo libre como te había dicho, podemos celebrar que eres mi novia-.
-En serio. Si tienes libre, puedes quedarte a dormir aquí entonces-.
-Oh, mi novia le gusta ir rápido-.
-No seas tonto!- dijo sonrojándose nuevamente –lo decía para que no tuvieras que conducir tan tarde. Aunque si no quieres, mejor te marchas ya porque ya es muy tarde y se ve que estás cansado-.
-Y si no quiero?-.
Con un movimiento ágil, la acostó en el sillón y este se colocó encima de ella. Ella se sorprendió y se sonrojó al ver la posición en la que se encontraban. Ichigo acercó su rostro al de ella y la besó apasionadamente, acto que hizo que ella le siguiera el juego del beso haciéndolo más intenso y excitante.
Ichigo disfrutaba besando esos labios tan exquisitos, se deleitaba degustándolos y ella lo sabía. Sus labios jugaban eróticamente y abrían paso a sus lenguas para que ellas también pudieran jugar. Él pasó su brazo por la espalda de ella y la atrajo hacia su cuerpo. Ese ataque de besos continuaba cada vez más hasta que tuvieron que separarse para tomar un poco de aire.
-Creo que lo mejor es que me vaya- dijo agitado Ichigo viéndola a los ojos.
-De acuerdo-. Realmente ella no quería que él se fuera, desde que lo conoció lo deseaba y ahora que tenía la oportunidad no quería sonar desesperada pero tampoco podía decirle que se quedara.
Ambos se levantaron pero Ichigo no podía irse, su cuerpo y su mente la deseaban desde que hacía mucho. La colocó contra la pared y nuevamente comenzó a besarla, cada vez ese juego se volvía más peligroso pero ninguno paraba. Él la alzó y ella rodeó la cintura de él con sus piernas.
Ichigo la cargó y así la llevó a la cama, la colocó en la misma y comenzó a quitarle la blusa a ella. Al reaccionar ante lo que estaba haciendo paró en seco la actividad.
-Pasa algo?-.
-Si te sientes incómoda entonces paro mejor-.
-Ichigo… creo que eso ya no es posible, ambos nos deseamos así que no pares- Rukia se terminó de quitar la blusa dejándola con su brasier turquesa y sus jeans azules. Nuevamente se acercó a él y comenzó a besarlo.
Ella en un movimiento habilidoso despojó a Ichigo de su camisa y la tiró al suelo. Ichigo empujó suavemente a Rukia para que cayera en la cama nuevamente y así comenzó a deslizar sus manos sobre las piernas de Rukia acercándose a su cintura, desabotonó el pantalón y lo deslizó por sus piernas suavemente dejándola en ropa interior y en ese momento Ichigo notó que era un conjunto color turquesa muy sexy.
Él se quitó sus pantalones también al igual que su bóxer, ella hizo lo mismo con su ropa interior. Ichigo la contempló tan hermosa, su piel blanca, sus pequeños senos, tan delicada y frente a él. Ella lo miró un poco avergonzada, su cuerpo bien formado y su miembro la dejó sorprendida ya que aunque lo había imaginado antes, no pensó que fuera más grande.
Ichigo se abalanzó hacia ella y nuevamente comenzaron con ese juego de apasionados besos. Él la tocaba delicadamente, recorría con sus manos el cabello de Rukia, ese aroma natural de ella lo volvía loco. Lentamente deslizó sus manos hasta llegar a sus senos, eran pequeños pero cabían justo en sus manos. Los tocó con delicadeza y Rukia se irguió un poco ante lo excitada que sentía.
Él comenzó a lamer uno de sus senos mientras apretaba con fuerza el pezón del otro. Ella respiraba agitadamente y eso a él lo volvía loco. Lentamente recorría nuevamente su mano hacia la intimidad de Rukia a lo que ella paró en seco, acto que a él le preocupó.
-Puedo?- fue lo que dijo y ella asintió. Acariciaba ese lugar como un tesoro muy preciado y su rostro también bajó, le abrió las piernas y acarició lentamente su zona íntima, ella solo lo veía avergonzada y le jaló el cabello acercándolo hacia el rostro de ella. Nuevamente se besaron, ella trataba de tocar su miembro pero por lo alto que es él era casi imposible. Así que Ichigo se separó un poco para verla.
-Puedo?- era el turno de ella de pedir permiso y él asintió complacido.
Ella tocó el miembro de Ichigo el cual estaba duro. Ambos se miraron y conocían esa mirada sin haberla visto antes.
Ella se recostó en la cama y él se dispuso lentamente a penetrarla. Ella sintió como lentamente él entraba en ella y ya cuando lo hizo completamente, se quedaron un tiempo acostumbrándose uno al otro, ambos se vieron y rieron como cómplices de lo que estaban haciendo.
Lentamente, él comenzó su movimiento entrando y saliendo de ella. Rukia solo se sentía tocar el cielo al estar así con él en esos momentos. Ichigo quería que ella disfrutara de cada momento. Ella se aferró a la espalda de Ichigo como un náufrago a una tabla de madera. Rukia sin quererlo gemía con cada movimiento que Ichigo hacía dentro de ella. Eso era algo que hacía a Ichigo ir cada vez más rápido, en ese momento ella solo arqueaba su espalda ya que se sentía en el clímax y sin más ella tuvo su primer orgasmo.
Ichigo paró para que ella pudiera disfrutar de ese pequeño y gran placer que su cuerpo le brindaba. Ella rió y él le correspondió. De repente, Rukia lo empujó para que saliera de ella y con un rápido movimiento ella lo montó. Lentamente volvió a ingresar su miembro dentro de ella y en ese momento Ichigo sonrió libidinosamente.
El movimiento de caderas por parte de ella comenzó y él trataba de no gemir ya que no lo haría verse tan varonil. Rukia notó como Ichigo se cohibía ante esos movimientos y paró de repente, éste al notarlo se sorprendió.
-Si quieres gemir, puedes hacerlo Ichigo- dijo un poco molesta.
-Pero…-.
-Si piensas que eso es poco varonil estás equivocado, a mí me encanta cuando los hombres no se cohíben y si tienen que gemir un poco para expresar que la están pasando bien entonces me siento complacida- y lo besó nuevamente.
Él jugueteaba con sus senos mientras ella se movía cada vez más rápido. Él gemía poco y muy bajo, ya que aunque Rukia se lo había pedido, era raro todavía en él. En ese momento sintió un calambre que le recorría su entrepierna y supo que ya no podía contenerlo más. Miró a Rukia y ella hizo lo mismo que él, en ese momento ambos llegaron al clímax y sus respectivos orgasmos se manifestaron.
Rukia se acostó a la par de Ichigo y él la abrazó con fuerza.
-Me encantas Rukia, no por lo que acabamos de hacer sino por todo, contigo me siento tan cómodo, tan en calma- dijo mirándola tiernamente.
-Lo mismo tengo que decir, me llenas de mucha paz Ichigo- besó su frente.
-Puedo quedarme a dormir entonces jajaja-.
-Jajaja, creo que está más que dicho que lo harás-.
-Buenas noches mi hermosa princesa- echó la cobija sobre ellos y besó la cabeza de Rukia.
-Buenas noches- se acurrucó en el pecho de Ichigo, "después de todo no había terminado mal el día" pensó y cerró sus ojos mientras una sonrisa de dibujaba en su rostro.
Bueno, es la primera vez que escribo una escena de sexo y no sé qué tal habrá quedado, espero que no tan vulgar… Bueno, desde ya no habrá tantas de esas escenas y estoy tratando de alargar un poco más la historia para que muchos de los cabos sueltos puedan resolverse.
Gracias siempre por los reviews y espero que me digan que tal les pareció este capítulo y la última parte del mismo.
Saludos!
