Después de otro largo lapso de tiempo he vuelto. Agradezco a todos los que han leído esta historia y a los que han dejado reviews, ya llevo más de 50 y eso me alegra mucho pero no sería posible sin el apoyo de todas y todos ustedes.

Ahora les dejo otro capítulo. Me costó mucho hacerlo porque decidí darle otro giro a la historia original pero espero que les guste. Les aclaro que los personajes no me pertenecen sino a Kubo Tite.

Capítulo 14

Qué tanto sabes de mí? Qué tanto sé de ti?

Los rayos del sol se colaban por las cortinas para tratar de iluminar la habitación donde descansaban dos jóvenes amantes de una noche donde experimentaron vívidamente todo aquello que querían hacer en sus corazones.

Lentamente Rukia abrió sus ojos y sintió el tibio pecho de Ichigo debajo de su rostro. Lentamente comenzó a recordar todo lo que habían pasado horas atrás y un leve rubor en sus mejillas de apareció al igual que una sonrisa adornando su rostro. Movió su cabeza para poder observar a Ichigo mientras dormía. Era extraño verlo dormir tan apaciblemente mientras que cuando estaba despierto, solo pasaba la mayor parte del día con su ceño fruncido.

Pensó en darle un beso pero no quería despertarlo, así que a como pudo logró zafarse del brazo que la tenía abrazada con tal sigilo que su chico no se despertara. Se puso la camisa negra que Ichigo traía la noche anterior, siempre le ha gustado vestirse con esas prendas ya que se sentía cómoda.

Se dirigió a la cocina y preparó un desayuno típico japonés. Cocinó el arroz mientras preparaba la sopa miso y sacaba las verduras y un poco de pescado que tenía en la refrigeradora. Cocinaba las verduras y el pescado con mucha tranquilidad, quería que todo saliera delicioso y no tenía prisa por hacerlo aunque, por los olores que soltaba esa comida, su apetito se iba despertando.

Esos mismos olores se colaron por toda la casa y llegaron a la habitación donde Ichigo dormía. El ruido que hizo su estómago en ese momento lo despertó de inmediato. Al abrir sus ojos miró el lugar donde estaba y no lo reconoció hasta que su mente le recordó todo lo que había pasado la noche anterior. Al recordar cómo le hizo el amor a Rukia hace algunas horas atrás una sonrisa se dibujó en sus labios.

Se levantó y dirigió sus pasos hacia el lugar donde provenía ese olor, se acercó lentamente y la vio. Era su diosa con la camisa que él andaba el día anterior, era lo suficientemente larga para taparla pero le dejaba al descubierto las firmes y blancas piernas que tenía. Hacían una gran combinación con el color de la camisa, se acercó más sigilosamente y la abrazó por detrás. Ella al sentir esos brazos aferrándose a ella, se sonrojó y sonrió.

-Buenos días, hermosa- le dijo Ichigo a su oído.

-Hola, no quería despertarte, quería que descansaras más en tu día libre- Ichigo le dio la giró y plantó un tierno beso en sus labios.

-He descansado lo necesario por ahora, qué preparas?-.

-Supuse que estarías desayunando algo rápido en estos días, por eso te quise hacer un rico desayuno-.

-Tengo años de no comer un desayuno así-.

-Estás hablando en serio?-.

-La última vez que lo comí fue cuando estaba en secundaria. Cuando ya entré a la universidad no tenía tiempo para desayunar con mi familia y después me fui a Inglaterra. Ahora que vivo aquí, me acostumbré a los desayunos occidentales-.

-Bueno, pues hoy volverás a comer- le dio un beso en su mejilla –pero mientras está voy a bañarme-.

-Quédate así, te ves muy sexy- dijo tomando el lóbulo de la oreja de Rukia con sus labios.

-En serio lo crees?- dijo abrazándolo y atrayéndolo hacia ella.

El juego erótico comenzó una vez pero fueron interrumpidos por la olla que sonaba debido a que salía el vapor de ella. Eso solo significaba que el desayuno ya estaba listo. Prepararon todo lo de la mesa y desayunaron en silencio. No era un silencio incómodo sino uno muy degustado por ambos.

-Entonces tienes libre hoy- dijo por fin Rukia.

-Sí y mañana también. En realidad estoy cansado y quiero descansar de todo esto del hospital-.

-Si quieres puedes quedarte hoy aquí. No tengo mucho qué hacer, solo buscar y organizar mis cuentas-.

-Gracias, pero no quiero incomodar-.

-Es malo si digo que quiero que me acompañes, no quiero estar sola, ya lo he estado mucho tiempo…- dijo mirando hacia otro lado. Ichigo sonrió.

-No es para nada malo, yo también pedí estos días para verte también-.

-Entonces no desaprovechemos el tiempo- ella se levantó y comenzó a recoger la mesa, él le ayudó a lavar los platos y rápidamente estaban con todo listo.

-Voy a bañarme-.

-Quieres que te acompañe?- dijo mirándola pícaramente.

-De acuerdo- dijo descaradamente.

Así ambos ingresaron al baño, él la abrazó y comenzó a besarla apasionadamente. Cuando se separaron para poder respirar debido a la agitación de los dos, Ichigo comenzó a desabotonar la camisa que Rukia tenía. Al terminar, la misma cayó al suelo dejando al descubierto su total desnudez al descubierto, él admiró esa perfección de mujer delante de sus ojos. Se acercó lentamente y puso sus manos sobre las ruborizadas mejillas de la chica. Poco a poco fue acortando la distancia entre ellos y comenzó a besarla, lentamente iba bajando pero igualmente besando cada rincón del cuerpo de ella.

Rukia gimió al sentir una de las manos de Ichigo en uno de los senos mientras que en el otro sentía sus cálidos labios. Ichigo sonrió al escucharla y con un rápido movimiento también se desprendió de sus ropas y la levantó en sus brazos para entrar juntos a la ducha. Ella le dio la espalda para abrir la llave del agua y él aprovechó para agarrar sus senos y jugar con ellos.

Mientras el agua caía sobre ellos, ella gemía al disfrutar de todo el placer que Ichigo le daba en esos momentos. Sin problema alguno, él la alzó nuevamente y ella se aferró a la cintura de su amante con sus piernas, Ichigo la miró pidiendo permiso para entrar y ella afirmó con una leve inclinación de cabeza, así él entró nuevamente en ella y ella arqueó su espalda al sentir su miembro dentro.

Disfrutaron bastante de ese placer que se daban mutuamente, conforme avanzaban los minutos, sus corazones también latían más rápidamente y ambos sin pensarlo llegaron al clímax y lentamente ella tocó el suelo nuevamente. Estaban agitados pero felices, ambos se vieron y sonrieron como cómplices. Ella aprovechó para enjabonarse mientras él lavaba su cabello, ambos ayudándose a asearse para tardar "menos tiempo" en la ducha.

Cuando salieron, se alistaron y Rukia aprovechó para tomar sus medicamentos y hacer estudio de sus estados contables mientras Ichigo se sentaba en el sillón de la sala para ver un rato televisión.

Así pasaron unas horas. Él de vez en cuando le preguntaba algo y ella respondía o viceversa. En un momento estaban dando una escena en la película que estaba viendo donde la chica se sentaba en la arena disfrutando del sol y del mar de una playa de ensueño. Rukia observó como ida esa escena e Ichigo lo notó.

-Debe ser bonito tener tanto tiempo para estar así descansando, no lo crees?-.

-En la playa supongo que sería muy bonito. El saber lo que es sentir tus pies calientes siendo tocados por el agua, también la brisa, aunque seguro también debe hacer mucho calor en esos lugares…- Rukia decía eso más para ella que para Ichigo.

-Me vas a decir que las veces que has ido no has tenido esas sensaciones?- Rukia lo miró extrañada y él entendió esa mirada –Rukia, has ido a la playa alguna vez supongo-.

-Una vez fui cuando era pequeña, lo recuerdo porque mi hermana me mostraba fotografías de mis padres y de nosotras jugando en el mar-.

-No puedo creer que ahora que eres una Kuchiki y que tienes dinero y tiempo no hayas ido-.

-Para que veas que no debes aludir las cosas. Podré ser una Kuchiki pero mi vida no ha sido de vacacionar. Ahora lo he hecho porque nii-sama me dejó sin trabajo pero desde que tengo uso de razón no habíamos podido ir porque mi hermana no tenía el dinero suficiente o el tiempo para ir. Cuando se casó con nii-sama yo fui internada en un colegio especial en el extranjero y solo llegaba en vacaciones por breves lapsos. Una vez, mi hermana quiso que fuéramos pero su salud agravó un día antes y se pospusieron los planes-.

-Ahora que me comentas eso, has tenido una vida muy ajetreada supongo- dijo mientras la atraía hacia él para rodearla con sus brazos.

-Mmm, ha sido un poco dura pero no cambiaría nada. Todo lo que me ha pasado me ha dejado vivir este presente y estoy contenta-.

-Quiero compensarte ese tipo de cosas que no has podido disfrutar. Qué otras cosas consideras que tuviste que haber hecho y no lo pudiste hacer?-.

-No lo sé, yo pensaba que mi vida era normal…-.

-Jajaja, lo digo porque muchos niños y jóvenes hacen cosas mientras están de vacaciones o en lecciones escolares. Por ejemplo, no abrías el paraguas y te mojabas toda cuando llovía y tenías que ir a tu casa?-.

Rukia lo miró con intriga y él abrió sus ojos ante la reacción de la joven.

-Ok, alguna vez te escapaste de clases para verte con algunos amigos e ir a un balneario?- la misma reacción y los ojos de Ichigo se abrían un poco más. -Comiste algún granizado o helado en invierno?- misma reacción y los ojos se abrían más. -En alguna ocasión…-.

-Para…- dijo secamente.

-Rukia…-.

-Esas cosas no las hice y seguro habrán otras que tampoco pero no quiero hablar más del tema- dijo y se volteó dándole la espalda a Ichigo.

Ichigo se sentía totalmente avergonzado. Definitivamente no había dicho nada de eso para hacerla sentir mal pero por alguna razón pensó que era su culpa. Cambió la película y solo pasaba canales. La atmósfera se hizo muy tensa y no sabía cómo deshacerse de ella.

En esos momentos el celular de Rukia sonó y él dio gracias a Dios porque existiera algo para romper esa incomodidad. Ella se levantó y se fue a su dormitorio para platicar. Si ese día Ichigo pretendía que fuera perfecto se equivocó y por mucho. Descubrió que se sentía culpable porque no sabía nada de la vida de ella y ahora que recordaba, él tampoco le había platicado nada de la vida de él. Tendría que remediar eso.

-Ichigo-dijo Rukia cuando se quedó de pie contiguo a él.

-Dime- no quería verla porque se sentía realmente como un desgraciado.

-Podemos ir a tu apartamento? Es que hay algo que quiero mostrarte de ese lugar- dijo y lo abrazó –perdóname por ponerme así hace unos momentos, es solo que recordé algunas cosas y aún me duelen-.

Ichigo se volteó para poder verla, ella estaba con una cara de arrepentimiento y él sonrió y la besó tiernamente en los labios.

-Perdóname tú más bien a mí, supongo que aún debo saber mucho de ti. Pero todo a su tiempo-.

-Exacto, todo a su tiempo. Entonces vamos?-.

-Claro. Quieres llevar algo?-.

-Los medicamentos supongo jajaja-.

-Eres divina sabías- Ella se sonrojó ante el comentario.

Él le dice que mejor vayan en el auto de él para que ella pueda tomarse los medicamentos y descansar un poco. Al llegar al apartamento, estacionaron el auto e ingresaron al apartamento. Ichigo quedó con la boca abierta al encontrar su apartamento totalmente amueblado. Ella solo sonrió, sabía que los chicos de la mueblería harían un excelente trabajo.

-Qué te parece mi gusto?- dijo al notar que Ichigo entraba y examinaba todo pero no decía ni una sola palabra.

-Mmm, es extraño. No es mi estilo pero sí es el estilo del apartamento-.

-Traté de descubrir tus gustos pero al final me incliné por el estilo del apartamento. Si no te gustan, aquí tengo las facturas para que puedas cambiarlos- dijo un poco decepcionada debido a que no pensó que esa no era la reacción que esperaba de Ichigo.

El se volteó y la miró nuevamente con la cara un poco apagada y la abrazó.

-Como te dije, no es mi estilo pero es porque yo soy muy excéntrico para ciertas cosas pero este apartamento me gusta y me gusta más lo que has hecho con él. Muchas gracias, enana- le dio un beso en la frente.

-Espero que lo digas de corazón y no solo por hacerme sentir mejor-.

-Es en serio. Ahora vamos a ver cuál fue la gran compra que hiciste- la tomó de la mano y fueron recorriendo cada pasillo y habitación del lugar.

Ichigo examinó cada lugar meticulosamente. Al llegar había notado que había un mueble especial para acomodar los zapatos y entrar al apartamento. De igual manera había un mueble para colocar los paraguas y que éstas pudieran secarse fácilmente.

Entraron al lugar y encontraron una de las habitaciones con los muebles para una sala para charlar con un sofá grande y dos pequeños color café oscuro y una mesita de té en medio de los muebles. También estaba un mueble para colocar fotografías o adornos. Contiguo a los muebles de la sala estaba un juego de comedor para seis personas, de madera color caoba, también había un mueble para colocar licores de todo tipo y un juego de vasos especiales para whisky.

En la otra habitación le pareció a Ichigo curioso que Rukia colocara muebles de oficina con una mueble especial para guardar libros. A diferencia de los muebles anteriores, estos eran antiguos. El piso estaba alfombrado y tenía dos juegos de cortinas blancas muy livianas y otras color oro más oscuras.

En el medio baño que estaba en el primer piso encuentra una pequeña toalla para secarse las manos y un juego de jabones con adornos color cobre. Tenía también una fragancia muy suave pero refrescante. Al llegar a la cocina notó como un mueble para guardar ollas, platos y demás estaba perfectamente acomodado y hacía juego con la alacena y la refrigeradora y cocina. No hubo mayor cambio en el cuarto de lavandería ya que él había comprado la lavadora y la secadora de ropa una semana antes.

-Qué te ha parecido este primer piso, Ichigo?-.

-Tienes buen gusto, me agrada sentirme en casa-.

-Pasamos al segundo piso entonces?-.

-Por supuesto-. Ella fue de primero pero le seguía tomando la mano. Al llegar, ella le dirigió al baño que estaba ahí. El baño ya en sí era blanco, aprovechó y acomodó unos muebles de madera blanca donde colocó las cosas del baño y las toallas. También puso una pequeña alfombra para colocar los pies después de salir de la ducha. Al igual que en el baño del primer piso, en este colocaron unos aromatizadores con un olor muy delicado y refrescante.

Lo guió a una de las habitaciones secundarias y ahí se encontraba una cama individual sencilla y una mesita contigua a la cama, la habitación estaba alfombrada. La otra habitación sorprendió a Ichigo ya que la misma estaba totalmente vacía.

-Creí que amueblarías cada rincón- se limitó a decir.

-Yo también pero pensé de camino que seguro quisieras decorar algún lugar más a tu gusto, por eso la dejé vacía. Ahora, quiero que conozcas mi obra de arte pero antes…- le vendó los ojos y le guió hasta la habitación principal: la de él. –Listo?-.

-Siempre-.

Al quitarle la venda, Ichigo se sorprendió. Era una habitación grande y en algún momento pensó que tendría muchos muebles y decoración pero se sorprendió al notar que su decoración en sí era muy minimalista. Su nueva cama de madera de pino, negra y de queen size con un edredón negro le hacía una buena combinación al closet y al mueble que estaba frente a la cama. Una mesita también de madera color negra estaba contiguo a la cama y estaba alfombrado el piso pero después no habían más muebles, dejando la impresión de que la habitación era demasiado grande.

-Y bien?-.

-En verdad eres buena en esto-.

-En esto y muchas cosas más, además, tuve una excelente inspiración-.

-Cómo sabías exactamente qué muebles comprar?- preguntó intrigado.

-Verás. Ya te había dicho que este lugar era de mi hermana. Cuando ella me lo enseñó, deseaba que viviera aquí pero nunca me atreví a hacerlo sin ella. Muchas veces imaginaba cómo podría decorarla. Pasé mucho de mi tiempo diseñando cada espacio para hacerla sentir tan acogedora como la casa donde vivíamos antes de que ella se casara-.

-Hubieras deseado que ella no se casara?-.

Rukia lo miró, salió de la habitación y se acercó a una ventana para admirar el paisaje.

-Si hubiera tenido una bola de cristal y ver el futuro, probablemente no. Es cierto que yo no tuve muchas libertades que sí tuve cuando era más joven y pobre pero ella fue la mujer más feliz de este mundo Ichigo. En todo momento, nii-sama la cuidó y le dio todo lo que ella necesitaba. Aún no logro entenderlo pero…- no habló más por un buen tiempo. Ichigo se acercó y la abrazó.

-En vista de que me diste una grata sorpresa, yo también tenía preparado algo-.

-En serio y qué será?-.

-Ponte el suéter y espérame en el auto, ya bajo-.

-De acuerdo- besó sus labios tiernamente.

Ichigo buscó algunas cosas y llegó al auto donde lo esperaba. Se sentó en el asiento del conductor.

-Cierra los ojos-.

-Vas a darme una sorpresa?-.

-Confía en mí-.

-De acuerdo- ella cerró los ojos y él puso en los regazos de ella, un chocolate. Ella abrió los ojos y notó que era uno de los chocolates de "Chappy, El Conejo".

-Es el chocolate que me acercó a ti- la besó nuevamente.

-Gracias! Y bien, adónde vamos?-.

-Quiero que pruebes la comida de un restaurante italiano-.

-Pastas! Excelente, gracias!-.

-Con gusto-.

Así condujo hasta llegar al lugar. Definitivamente el lugar era muy lujoso por fuera. Entraron y les dieron una mesa, ordenaron y disfrutaban del ambiente italiano que trasmitía el lugar.

-Estás bien, te noto muy seria- dijo tomando su mano por sobre la mesa.

-Es solo que hablar de mi hermana a veces es doloroso. Supongo que es porque pronto es el aniversario de su muerte-.

-La extrañas mucho verdad?-.

-Sí. Ella era casi todo para mí, y la extrañaba ya mucho antes de que muriera. Cuando ella empeoró de salud ya no podía estar mucho en contacto con ella. Cuando estaba pequeña pensaba que las dos envejeceríamos juntas. Me imaginaba en la sala sentadas en una mecedora y hablando de todo lo que habíamos vivido-.

-No te imaginabas con hijos?-.

-Ahora que lo mencionas, no me he imaginado con hijos desde que tengo uso de razón-.

-Pues yo si te imagino con hijos. De hecho, te imagino con hijas, dos para ser exactos-.

-En serio te lo imaginas?-.

-Perdona si es muy prematuro para hablar de eso pero sí te imagino así y yo siendo el padre si es que me lo permites-.

Ella se sorprendió y su rostro se sonrojó a más no poder. Era eso alguna propuesta o solo un decir se preguntaba. De repente desvió la mirada y él se sintió avergonzado por pensar esas cosas tan pronto.

-No es prematuro. Supongo que el tener una familia estable te hace pensar en hijos propios-.

-Es cierto. A mis hermanas y a mí nos ha ido muy bien con el padre que tenemos-.

-Ichigo, no sé si es imprudente pero… y tu mamá?-.

-Mi madre… Ella murió cuando yo tenía doce años de edad. Ella enfermó lentamente y murió-.

-Mis disculpas del caso- pensó que lo mejor era no preguntar nada.

-No te disculpes. No fue culpa tuya. Cuando eres pequeño no sabes cómo enfrentarlo pero cuando ya estás más grande, simplemente aceptas la realidad y tratas de hacer un mundo mejor-.

En ese momento el salonero llegó con las órdenes. Comieron tranquilamente y hablando más acerca del pasado de cada uno de ellos. También hablaron de sus gustos y sus molestias. La velada fue muy entretenida para ambos. Al pasar la noche, Rukia comenzó a sentirse cansada.

-Quieres irte ya?-.

-Estoy cansada, supongo que el medicamento me tiene así-.

-Vamos entonces, no quiero que estés cansada o molesta por el medicamento-.

Ichigo pidió la cuenta y canceló. Se montaron al auto y él la llevó hasta la casa de ella. Al ver que ella se estaba quedando dormida, la alzó y la acomodó en la habitación de ella. Le dio un beso, le ayudó a cambiarse la ropa por unos pijamas más cómodos. Luego, la ayudó a alistar todo para irse a la cama, le dio la otra parte del medicamento y la arropó.

-No te quedas hoy?-.

-Lo siento hermosa, tengo unas cosas que llegar a hacer y lo mejor es que descanses. Solo te pido que si te sientes mal no dudes en llamarme por mínimo que sea el dolor-.

-De acuerdo, cierra bien al irte por favor-.

-Está bien- le dio un beso en la frente –Buenas noches-.

Ella cerró los ojos y él aprovechó para hacer unas cosas más antes de irse. Cerró cuidadosamente y se marchó a su casa.

… … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

Al día siguiente, Ichigo entró al apartamento de Rukia con las llaves que ella le dio en su momento para que no volviera a desmontar la puerta principal. Entró lentamente a la habitación de ella y comenzó a abrir las cortinas para los rayos del sol entraran más rápidamente.

Ella, al sentir el cálido toque del sol, abrió lentamente sus ojos para no lastimarlos. Esa noche no despertó ni una sola vez, supuso que fue por la medicina ya que ese día tomó un poco más de la dosis recomendada porque sentía mucho dolor.

Ichigo se acercó a ella y besó su frente. Ella, al verlo, sonrió.

-Buenos días, dormilona-.

-Buenos días. Estuviste aquí toda la noche?-.

-No. Te dije que no podía pero traté de estar aquí cuando te despertaras. Cómo te sientes?- él sabía que ella no terminó el día con la salud al cien por ciento.

-Un poco dormida pero no me duele nada-.

-Entonces, puedes salir hoy un rato, supongo-.

Ella meditó un poco acerca de su salud y pensó que no habría problema alguno en salir con él.

-Supongo que sí-.

-Excelente, entonces ve a bañarte y alistarte. Yo te espero- dijo riendo. Ella se puso en pie y fue hasta el baño. Al lavar su cabello notó que más cabello caía, al principio no le dio mucha importancia pero no disminuía la cantidad cada día que se peinaba o bien que se lo lavaba. Decidió no posponer más ese momento, lo mejor sería llegar mañana a primera hora a resolver ese problema. Salió y pensó en qué ponerse, sería que irían a desayunar a algún lugar fino o normal. En ese momento, recordó que Ichigo andaba con una t-shirt blanca sin mangas y unos pantalones cortos tipo pescador color beige. Optó por ponerse un vestido veranero azul.

Al verse en el espejo, decidió maquillarse muy poco y verse más natural. Miró su cabello pero lo seguía viendo igual así que solo se lo peinó y decidió dejarlo suelto.

Salió del baño y notó que la cama ya estaba hecha. Buscó a Ichigo pero no lo halló… Lo buscó en cada habitación pero tampoco estaba, se acercó a mirar a través de la ventana que daba hacia la calle principal y ahí lo encontró, metiendo maletas y un poco de comida. Abrió la puerta y se recostó en el marco de la misma.

-Qué es todo esto?- preguntó al fin.

-Ah- él la miró –es el equipaje que vamos a llevar donde vamos-.

-Pero yo no he hecho mi maleta-.

-Claro. Aquí está, pero no podía dejar que la hicieras tú porque si no se arruina la sorpresa-.

-Volveremos hoy mismo, supongo- dijo más dudosa que afirmativa.

-Volveremos mañana o pasado, depende de cómo te sientas. Te parece?-.

-Creí que volveríamos hoy-.

-De acuerdo, si no te gusta o te sientes mal, regresamos de inmediato, está bien?- dijo mirándola a los ojos esperanzado.

-Está bien- él sonrió y la besó tiernamente en los labios.

-Deberías dejarme consentirte y darte algunas sorpresas antes de ser tan pesimista-.

-Hoy podría cambiar mi forma de pensar- le guiñó un ojo.

-Estamos listos o te falta algo?-.

-Yo ya estoy lista al parecer, solo faltan mis medicamentos-.

-No te preocupes, ya los eché- le señaló una maleta pequeña.

-Entonces ya estamos listos-.

-Puedes subirte al auto, mi hermosa dama- dijo abriéndole la puerta del copiloto. Ella examinó el apartamento por última vez en ese día y cerró cuidadosamente el inmueble.

-Por qué siempre tenemos que ir en tu auto? Recuerda que ya tengo el mío- dijo un poco resentida.

-Me siento más cómodo en el mío, es que como aún no me he montado en el tuyo entonces no sé qué tal será-.

-Entonces, la próxima vez, iremos en el mío-.

-Trato hecho-. Ella se subió y él cerró la puerta, rodeó el auto y se sentó en el asiento del conductor.

El auto iba de camino y ninguno de los dos hablaba.

-Estás bien?-.

-Recordé que aún no he desayunado-.

-Lo sé. Por eso te llevo primero a otro lugar para que vayamos bien llenos- agarró su mano y la acarició.

Estacionó el auto frente a una casa de madera clara de dos pisos con un pequeño portón.

-Hemos llegado-.

-Dónde estamos?-.

-Entremos y sabrás-. Él bajó del auto y le abrió la puerta, le ayudó a bajar y le abrió el portón. Ella estaba asustada, no sabía dónde estaba. Al entrar en la casa, notó todo más silencioso.

-Ya llegamos- fue lo único que dijo y eso fue como un efecto inmediato. De pronto, se escuchó un gran ruido que provenía del segundo piso y de pronto Rukia miró como tres personas bajaban a darles la bienvenida.

-Hola onii-chan, hola Rukia-chan, pasen adelante- decía Yuzu con su sonrisa habitual.

-Buenos días- fue lo único que ella pudo decir. No se esperaba estar ahí.

-Como me dijeron antes de irme, aquí traje a Kuchiki Rukia, mi novia-.

-Ves papá, al parecer Ichi-ni es un imán para las chicas pero no pensé que Rukia le diera pelota- decía Karin con su ironía de siempre.

-Masaki, Dios nos ha dado otra hija más!- era lo que decía el viejo Isshin. Acto que le sorprendió a Rukia por montones ya que nunca lo había visto tan charlatán sino siempre era muy serio –pasa Rukia-chan, Ichigo nos llamó para avisarnos que te iba a llevar de paseo pero que quería que conociera a la familia de él, entonces le pedimos que te trajera a desayunar- dijo ya un poco más serio.

-Eso no fue lo que pasó, papá!- dijo pegándole en la cabeza –verás, en la mañana estuve alistando todo cuando mi padre llamó preguntando que qué iba a hacer hoy, a lo que le respondí que ya tenía planes contigo. Entonces él me amenazó con que tenía que traerte o hacernos pasar una gran vergüenza en el hospital la próxima vez, por eso es que preferí traerte y presentarte. Al final también pensé que era buena idea porque así conoces este otro lado de mí-.

-Pero no se queden como estatuas, hice el desayuno y ahora debe estarse enfriando- dijo finalmente Yuzu y llevó a Rukia de la mano hasta el comedor donde cada uno se sentó a disfrutar del rico desayuno preparado.

Mientras comían todos hablaban de todo lo que les había pasado durante la semana. Parecía ser una conversación normal hasta que Isshin miró seriamente a Rukia y ésta se asustó ante la acititud repentina.

-Rukia-chan…-.

-Sí?-.

-Sabías que Ichigo no quería ser médico de pequeño?-.

-En serio? Pero es muy bueno en eso-.

-Verdad que sí! Él quería ser profesor de letras pero después de un tiempo, comenzó por investigar acerca de la medicina neurológica y al final decidió ser médico-.

-Pensé que siendo usted médico, él hubiera querido ser eso desde la niñez-.

-Lo que pasa es que su madre era profesora de letras y él a quien le quería seguir los pasos era a su madre. Pero cuando estuvo en la adolescencia decidió cambiar de parecer-.

Rukia observó a Ichigo quien lucía extremadamente serio y eso le preocupó un poco.

-Kurosaki-san…-.

-Dime Isshin-.

-Disculpe… Isshin-san, desde hace cuánto tiene el hospital?- quiso cambiar la conversación a como diera lugar.

-Desde que Masaki y yo nos casamos. Al principio era una pequeña clínica contiguo a esta casa pero después el lugar se hizo más pequeño, entonces decidí hacer un inversión y compré el lote donde ahora está el actual hospital-.

-Creo que es hora de irnos- dijo de pronto Ichigo.

-Hijo, todavía es muy temprano-.

-Pero si no nos vamos ya, ella no va a ver todo lo que quiero enseñarle hoy-.

-Pero…-.

-No se preocupe, Isshin-san. Yo también pensaba que debíamos ir de camino adonde quiera que vayamos. Yuzu, Karin, me dio un gusto conocerlos en un ambiente distinto al del hospital. Muchas gracias por invitarme a desayunar y a pasar un rato con ustedes-.

-Claro, no dudes en visitarnos nuevamente, Rukia-chan- dijo Yuzu sonriendo.

-Si necesitas algo solo debes decirnos. Gracias por hacer feliz a mi hermano- dijo Karin.

Todos se despidieron y ellos partieron al lugar de destino que tenían planeado. Durante el camino, nuevamente se hizo un silencio tan grande pero no era cómodo. Ella sentía de debía terminar con esta tensión ya que Ichigo se veía sumamente triste.

-Sabes, tu hermana cocina muy bien, creo que debo pedirle algunos consejos en la cocina- dijo tratando de alegrar el momento.

-Ella es quien generalmente cocina para todos nosotros, supongo que la experiencia la ha vuelto una experta-.

-Mi hermana no sabía cocinar muy bien y tuve que guiarme por recetarios y demás cosas pero como no suelo cocinar para los demás no sé qué tan mal cocino-.

-Cocinas muy bien, tu cuchara y la de mi hermana tienen su propio sabor pero las dos son muy buenas. Mi madre también tenía su propia sazón-.

-Si no quieres hablar de tu madre, no lo hagas. Vi que hace un rato no te sentías cómodo-.

-Es solo que mi padre no sabe el por qué decidí cambiar de profesión-.

-No tienes que contármelo si no estás cómodo-. Él tomó su mano y la besó.

-Quiero contártelo. Quiero que conozcas más de mí. Mi madre era una mujer increíble, a veces pienso cómo alguien como papá consiguió que se fijara en él. Mi madre fue profesora, como lo dijo papá. Ella amaba a su familia y amaba su trabajo. Cuando yo tenía ocho años, mi madre comenzó con un fuerte dolor de cabeza y mi padre la llevó a hacerse unos exámenes. Al parecer, los exámenes no revelaron nada sobre saliente pero le pidieron que guardara reposo por un tiempo pero con una familia ella no podía hacerlo cómo se debía. Por eso, mi padre le pidió a un amigo que le estuviera al tanto del hospital mientras mi madre se recuperaba-.

-Entonces, tu madre dejó de trabajar?-.

-Tuvo que hacerlo, a veces, ser profesor es muy estresante y ella debía descansar. Mi padre nos cuidó por un año. En ese momento, mi madre ya se sentía mejor y poco a poco fue retomando su ritmo de vida habitual. Ella les ayudaba mucho a mis hermanas y a mí, trataba de enseñarme acerca de literatura pero de vez en cuando, su humor cambiaba radicalmente y le costaba concentrarse-.

-Y qué pasó?- preguntó Rukia con miedo.

-Unos días después de mi cumpleaños, amaneció con un gran dolor de cabeza y mi padre la llevó inmediatamente al hospital, nuevamente le hicieron los estudios y ella estuvo internada por unos días. Mientras estuvo internada, ella tuvo otro dolor de cabeza tan intenso que la hizo quedar en coma por dos días más, al tercer día ella despertó, reconoció a mi padre, tomó su mano, le hizo prometer que nos cuidaría, ella sonrió y sin más ella murió…-.

Rukia lo observaba, no sabía qué decir. Puso su mano sobre la pierna de Ichigo y la acarició.

-Tiempo después, descubrieron que murió por un aneurisma cerebral. No lo detectaron durante los exámenes que le hicieron en ese momento porque el médico que estaba haciéndolos simplemente no lo detectó. Él hizo una mala praxis y quedó demostrado. Ahora, él está en prisión-.

-Por eso es que te molestaste cuando mi hermano inculpó al Dr. Law-.

-Porque él no hizo ninguna mala praxis. Él hizo todos los exámenes pero no era algo que pudiera verse sin tener un antecedente. Tal vez, por esa pérdida que pasé, es que decidí ser médico y especializarme e neurología que seguir los pasos de mi madre. Yo sé que si hago todo lo que puedo y soy muy profesional, podré evitarles ese mismo dolor a otras personas-.

-Eres increíble…- ella verdaderamente lo admiraba, su corazón era demasiado bondadoso a pesar de tener esa coraza tan dura.

-Quieres hablar de otra cosa?-.

-Sabes… pensaba cómo me vería con el cabello más corto- dijo cambiando la conversación.

-Y eso?-.

-Resulta que me está incomodando mucho con estos días tan calurosos- dijo mientras se agarraba el cabello y se hacía una cola.

-Entonces… deberías hacerlo cuando desees-.

-Falta mucho para llegar?-.

-Duerme un rato, cuando lleguemos, te aviso-.

Ella apretó su mano y se acomodó en el asiento, no sin antes tomar sus medicamentos.

Hola, espero que les haya gustado y espero escribir con más rapidez porque ya desarrollé las ideas principales para no desviarme.

Gracias nuevamente por llevar la continuación y por leer la historia, igual a aquellos que me dejarán reviews!