Hola a todos y todas! Gracias por seguir leyendo la historia, en verdad estoy emocionada n.n

Les agradezco a todos los que han dejado reviews también. Este capítulo va dedicado a todos los que les ha gustado. Este capítulo es crucial porque aquí se definen muchas cosas o da pie para la tormenta que se aproxima jajaja…

Aclaro que esta historia es un universo alterno y que los personajes de Bleach no me pertenecen.

Sin más, aquí les dejo el nuevo capítulo…

Capítulo 17

Paciencia

Ichigo miraba a una Rukia muy sorprendida ante la propuesta que él le acababa de hacer. Pensaba que tal vez fue algo muy inoportuno porque ella no pensaba en estar juntos lo más que puedan.

-Ru…-.

-De acuerdo- dijo Rukia interrumpiendo a Ichigo.

-Estás segura?-.

-Ahora eres tú el que duda?- preguntó sarcásticamente.

-Cuando te vi tan callada me dio miedo, es todo-.

-Si crees que puedes vivir con alguien como yo, entonces hagámoslo- dijo sonriendo. Ichigo la abrazó y la besó en los labios.

-Cuándo te quieres pasar?- preguntó él mientras la abrazaba por la espalda.

-Cuando tengas libre, porque en estos momentos pasarme sola me da mucha pereza-.

-La otra semana entonces, te parece?-.

-Me parece muy bien, voy a ir empacando lo que pueda en estos días- dijo abrazándolo.

Los dos terminaron de comer, Ichigo lavó lo platos y se sentó con Rukia a ver alguna serie criminalística que estuvieran dando. En el episodio a una mujer la habían tirado por las escaleras de un hotel y murió en el lugar. Dentro de la autopsia se revela que ella padecía de la esclerosis múltiple y en ese momento Rukia recordó la pregunta que quería hacerle a Ichigo desde hacía semanas.

-Ichigo…-.

-Dime- dijo mirando aún la televisión.

-Tú que estás en el campo de la medicina y en especial de la neurología, qué opinas sobre el nuevo tratamiento que salió para curar la esclerosis múltiple?- lo dijo sin dudar. Ichigo dejó de mirar la televisión y ahora la observaba a ella.

-Te refieres al tratamiento del Dr. Shifā?-.

-Ese mismo-.

-Estoy en contra del tratamiento- dijo seriamente. Rukia sintió como una daga atravesaba el pecho –Es algo experimental y no está muy claro a cuáles pacientes sí se les puede dar el tratamiento y a cuáles no-.

-Ichigo, pero es como el tratamiento que haces con las personas que padecen de Alzheimer- dijo sin pensarlo. Ichigo sabía por dónde iba todo el tema.

-No he dicho que lo mío sea catalogado como tratamiento. Lo que estoy haciendo es un estudio y las personas que participan por ese estudio han sido analizadas cuidadosamente- dijo tratando de sonar lo más sereno posible pero sí con un poco de disgusto.

-Entiendo…-.

-Rukia- le tomó las manos –prométeme que no te vas a arriesgar a hacer ese tratamiento hasta que esté más desarrollado, ahora como está es probable que tenga muchos efectos secundarios no deseables- la miraba directo a los ojos. Ella quería esquivar la vista pero no podía, estaba acorralada por esos ojos marrones.

-Este…- en eso soñó el celular de Ichigo. Él se levantó para hablar con un paciente que lo llamaba por un efecto secundario que tenía una de las pacientes. Rukia se encontraba entre la espada y la pared, ella sentía que había una esperanza en curarse por completo de esa enfermedad que cada día la consumía más hacia los dolores insoportables. Ichigo terminó de hablar y regresó al lado de ella.

-Enana, es que acaso no estás sintiendo mejoras con el tratamiento que estás recibiendo actualmente?-.

-No es eso –le mintió –es que quería considerar otras opciones-.

-Créeme que yo también, sé que a veces te sientes muy mal de salud y no me gusta verte así, pero yo también estoy buscando el poder sanarte, mi hermosa dama- la abrazó mientras a ella le caían las lágrimas de sus ojos ante la impotencia que sentía. Ichigo la sentó en sus regazos y la abrazó como a una niña pequeña cuando tiene un gran dolor.

-Yo… yo…- no podía decir nada.

-No llores, no hago esto como si fuera una carga. Aunque no encontráramos una cura, haría hasta lo imposible por verte feliz, te amo Rukia- decía mientras la mecía en sus brazos.

Después de un tiempo, Rukia logró calmarse un poco y nuevamente lo miró.

-Te perdiste todo el capítulo y sabías que era un capítulo estreno- dijo tratando de que se distrajera un poco.

-No importa, igual la veo nuevamente mañana durante el día- dijo.

-Me vas a decir que vez un episodio lo más que puedas?- dijo con ojos de asombro.

-Claro, así busco todos los detalles- dijo orgullosa.

-Rukia, no creo que debas enorgullecerte de eso- dijo asustado.

-Por qué?- dijo inocentemente.

-Por nada, puedes ser todo lo que quieras ser mientras seas tú misma porque es a ti a quien amo- dijo besando su cabeza.

-Tienes sueño?-.

-La verdad es que sí-.

-Yo también, esta no ha sido mi semana. Como ando con el periodo no me siento del todo bien y mis hormonas a veces juegan sucio- se levantó del sofá –me acompañas a la cama?-.

-En un momento, voy a meter el auto y ya te alcanzo-.

-De acuerdo-.

Cuando Ichigo metió el auto en el garaje, cerró bien la puerta y le puso seguro porque no quería que Renji los visitara sin avisar, apagó las luces del apartamento y llegó a la habitación de Rukia. Ahí ella lo esperaba en la cama y le preparó la ropa que ya tenía él ahí para cuando se quedaba a pasar las noches.

Se acostó en la cama y ella se le acostó en su pecho.

-Me encanta estar así contigo, siento que el mundo es mejor cuando estoy a tu lado- decía Ichigo mientras miraba a Rukia, quien ya estaba en brazos de Morfeo –Haré todo lo que esté en mis manos para sanarte, Kuchiki Rukia- dijo a lo bajo y como una promesa a él mismo.

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Durante esa misma semana, Rukia decidió ir acomodando y guardando todo lo que podía y no resultaba pesado. Ese día, Renji llegó en la tarde y vio algunas cajas vacías.

-Por cierto, que vas a hacer con ese montón de cajas? Es como si te fueras a mudar- dijo desinteresadamente y al no recibir respuesta de la pequeña chica, la miró directamente y ella solo le sonreía –NO ME DIGAS!-.

-Entonces por qué preguntas algo si después no quieres que te conteste- dijo un poco molesta.

-Rukia, ese Ichigo te dijo que propuso matrimonio?-.

-No! Solo me pidió que viviera con él- dijo secamente.

-Pero por qué accediste?-.

-Porque en este lugar estoy muy sola…- dijo finalmente.

-Sabes que estoy aquí para ti-.

-No es cierto, ahora es porque nii-sama te dio libre la semana y tienes que esperar a que Arisawa salga del trabajo para ir con ella pero… Renji, mi tiempo libre es prácticamente todo el día-.

-Si te sientes tan sola, por qué no vuelves a la mansión Kuchiki?- Rukia lo miró con enojo.

-Porque allá no soy libre, allá es cierto que habrán personas que estén ahí para cualquier cosa pero por obligación y no porque lo deseen-.

-…Rukia…-.

-Yo no quiero tener la misma suerte de mi hermana-.

-Perdón… quieres que te ayude a empacar lo que tienes en el armario? Ya sabes, en la parte de arriba donde no llegas- dijo burlándose del tamaño de su amiga.

-Claro, mientras yo estaré terminando con la vajilla que no usaré-.

Renji bajaba las cosas del armario y sonreía al ver que muchas eran del tiempo cuando aún Hisana estaba viva y Rukia estaba en la secundaria. Recordaba lo feliz que era y notó que esa misma sonrisa se le podía ver cuando hablaba de Ichigo. Un fuerte ruido lo sacó de sus pensamientos y dejó todo lo que estaba haciendo para ir hacia donde estaba Rukia. Al llegar notó que ella estaba agachada y estaba inmóvil. Renji le tocó el hombro y ella se quitó, en ese momento Renji vio como toda la vajilla naranja que estaba guardando ahora estaba en el suelo y hecha pedazos.

-Rukia-.

-Necesito ir a la farmacia. Mañana terminamos de empacar, de acuerdo?-.

-Pero…-.

-No te preocupes, yo termino con esto, de por sí no era una vajilla que quisiera tener-.

-Nos vemos mañana, entonces?- dijo él al verla que no había manera de que cambiara de opinión al respecto.

-Claro. Llámame antes de venir para tenerte algo para comer-.

-O bien puedo traer algunas hamburguesas o lo que quieras-.

-Suena bien-.

-Nos vemos entonces…-.

-Cuidate, y salúdame a Arisawa- dijo sin verlo aún. Así Renji salió del apartamento y se quedó en la puerta esperando algún sonido o reacción que proviniera del apartamento. Se quedó ahí un buen rato y no escuchó nada. Resignado y cumpliendo las peticiones de su amiga, se marchó. Solo pedía que todo estuviera bien.

Mientras tanto Rukia se levantó y notó como sus manos temblaban sin motivo aparente aunque ella sabía que en ese momento estaba con un ataque. Trató de levantarse y sus piernas no le reaccionaban, no podía coordinar sus piernas y estas no se movían. Levantó sus manos para ver si reaccionaban y en efecto, estas si las podía mover. Sentada, se desplazó con ayuda de las manos hacia la habitación. En la mesita que estaba contiguo a la cama estaban los medicamentos, sacó las ampollas para inyectarse el medicamento pero se dio cuenta que todo sería en vano, ya que no tenía las fuerzas para romper la ampolla y si lo lograba no podía coordinar ingresar el líquido en la jeringa y después inyectarse. Se recostó sobre el lateral de la cama y solo pensaba mientras lágrimas salían por sus ojos.

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Ichigo salió cuando el sol ya se había ocultado y decidió ir a su casa para tener el espacio listo para cuando Rukia llegara. Mientras conducía, un presentimiento le hizo ir en otra dirección. Sin pensarlo, estacionó brevemente en una floristería y compró unas rosas color carmesí. Sonrió para sí mismo al pensar que a Rukia le gustarían mucho. Compró spaguetti para cenar con ella y así llegó al apartamento de ella.

Al bajar del auto vio que el apartamento estaba a oscuras. Abrió la puerta y encendió las luces. Se acercó a la cocina y al colocar el spaguetti vio algunos platos y vasos destrozados en el piso.

-Rukia?- preguntó preocupado.

-…- no hubo respuesta.

-Rukia, dónde estás?-.

-Ichi…Ichigo- se oyó a lo lejos. Ichigo corrió hacia la habitación de huéspedes. Encendió la luz y ahí la vio. Acostada en el frío piso mientras la mitad de su cuerpo estaba debajo de la cama y la otra mitad estaba fuera de la cama.

-Qué haces ahí?- dijo divertido y agachándose.

-Veo cuanto se ha gastado la madera de la cama-.

-Y ha sido mucho?-.

-No. Estoy decepcionada-.

-Sal de ahí porque si no se te va a meter basura de la madera- decía comprensivo, sabía que algo más estuvo haciendo pero obligarla a decírselo sería peor. Eso lo aprendió con las experiencias pasadas.

-Muy tarde-.

-Déjame ayudarte- así tomó las manos de Rukia y la deslizó hacia afuera. Rukia tenía los ojos irritados –Traje comida, quieres un poco o ya comiste?-.

-No, aún no-.

-Te sucede algo?-.

-Estoy un poco cansada, no puedo mover bien mis piernas-.

-Te ayudo a llegar a la sala? Hoy van a dar la serie que tanto te gusta-.

-… De acuerdo- así Ichigo la alzó y la llevó al sofá. Ella se recostó para ver la televisión-.

-Rukia, dónde tienes la mesita portable?-.

-Está en mi cuarto- Ichigo caminó hasta la habitación y notó que el edredón estaba en dirección al suelo, notó también que los medicamentos estaban en el suelo. Cuando alzó a Rukia notó como ella temblaba. Se sintió como un idiota. Era obvio que ella no le diría que está con una crisis. Tomó la mesa portable y el medicamento y fue hacia la cocina.

-La encontraste?-.

-Sí. También vi… -Rukia se acordó del desorden de la habitación –que hay muchas cosas en el suelo. Cómo llegaste hasta la parte superior del armario?- trató de disimular la tristeza que lo inundaba.

-Yo no llegué, fue Renji. Estuvo en la tarde por acá y me ayudó un poco pero tu amiga lo llamó y tuvo que irse – mintió.

-Ah… y cómo te ha ido hoy?- dijo mientras llevaba el medicamento.

-Bueno –vio lo que traía –por qué traes eso?-.

-Porque te toca el medicamento, mira la hora. Vamos, vuélvete para inyectarte-.

-Yo puedo hacerlo sola- dijo molesta.

-Lo sé, pero quiero hacerlo yo hoy- dijo algo irritado al ver que a pesar de todo ella es la persona más orgullosa que ha conocido.

-…- solo se volteó. Ichigo se sentó a la par y con mucho cuidado la inyectó.

-No te pusiste la inyección de la tarde, verdad?-.

-Cómo lo sabes?-.

-Tienes una ampolla de más-.

-Ah…-.

-Estás muy peleona hoy-.

-No es cierto-.

-Ven, te ayudo- y así le ayudó a estar nuevamente en la posición cómoda que tenía-.

-Qué hiciste de comer?-.

-Yo no hice, compré spaguetti y sé que te gusta mucho entonces creo que te lo comerás con muchas ganas- dijo mientras besaba su mejilla.

-Tienen queso?-.

-Claro, si no traía me hubieras matado jajaja-.

Así trajo los platos correspondientes para cada uno. Puso la mesa portable del lado de Rukia y ella con ayuda de sus manos se acomodó de tal manera que pudiera comer sin problemas. Él se sentó a la par de ella y comenzó a comer. Notó como Rukia tenía problemas para sujetar su tenedor y al final con un gesto molesto solo puso el tenedor en el plato.

-No te gustó?- preguntó él viéndola con desinterés aunque en sus adentros quería ayudarla.

-Está muy caliente- dijo molesta.

-Mmm- Ichigo comió lo más rápido posible y después puso el plato en la mesa. Rukia lo observaba envidiosa. Ichigo tomó el plato de Rukia –abre la boca- dijo finalmente.

-Qué haces?-.

-Te voy a dar de comer- dijo con una sonrisa. Rukia se sonrojó pero después se molestó.

-No quiero que me des de…-.

-Ya basta!- dijo seriamente. Ella lo miraba –crees que no sé qué es lo que te pasó?-.

-Ichigo…- lo miraba fijamente mientras él la veía a los ojos.

-Rukia, eres muy orgullosa o más bien es que no me tienes la confianza para decirme qué es lo que te sucede?-.

Hubo un gran silencio por un momento. Ella miraba hacia otro lado avergonzada mientras él la miraba fijamente.

-Es mi orgullo- dijo finalmente.

-Crees que desde que llegué no me percaté que algo malo estaba sucediendo? –Nuevamente reinó el silencio –Rukia…-.

-Esto es algo por lo que estoy debo pasar y no quiero ser la carga de nadie-.

-Si llego o no a ser la carga tuya es algo que yo quiero decidir, no que tú me lo impidas- dijo mientras tomaba el rostro de Rukia entre sus manos. Ella lo miraba fijamente y una lágrima delatora salió de su ojo.

-Tuve tanto miedo y no pude controlar la situación, no me había sentido así, perdón… Incluso le mentí a Renji con tal de que se fuera…- Ichigo la abrazó y acarició sus cabellos.

-Bueno, vamos a ver cómo vamos a lidiar con todo esto, está bien?- alejó el rostro de Rukia lo suficiente para que ella le respondiera con un gesto y nuevamente la volvió a abrazar –Ahora quieres comer?-.

-De acuerdo, pero nada de decir "aquí viene el avioncito"- dijo y ambos rieron.

Así, Ichigo le dio de comer a Rukia y ambos veían una película cuando él recibió una llamada de Tatsuki.

-Hola Tatsuki… sí está conmigo…- Rukia lo miraba –Hola… sí aquí estaba… mañana puedes venir a ayudarla a empacar?... Gracias-.

-Qué quería ella?-.

-No era precisamente ella sino Renji- dijo Ichigo.

-Por qué envías a alguien a que me cuide?- dijo resentida.

-No he enviado a nadie a cuidarte sino a ayudarte, ah… eso me recuerda- se levantó y trajo las flores –felices seis meses-.

Rukia observaba las flores y sonrió ante el gesto.

-Te acordaste!-.

-Técnicamente ni tú te acordaste ni yo lo hice pero vi la fecha de tu expediente y saqué cuentas jajaja-.

-Cómo supiste que no me acordé?-.

-Porque no pediste que viniera ni hiciste nada para que pareciera un día especial-.

-Oh, Dr. Kurosaki debería tener otro oficio además del de curar a la gente- dijo irónicamente.

-Te gustan?-.

-Me encantan! Gracias!-.

-Puedes moverte ya?-.

-Aún me duelen un poco pero creo que…- trató de levantarse –necesitaré hoy unos brazos fuertes-.

-De acuerdo, soy todo tuyo-.

Así le ayudó a llegar a la cama y alistarla para que durmiera.

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Al día siguiente, Renji llega bien temprano y la encuentra metiendo algunas cosas en las cajas.

-Pensé que ibas a esperarme?-.

-Por qué? Yo no te pedí que vinieras- dijo mientras reía.

-Maldit…- no terminó al notarla más alegre que el día de ayer.

-Para la próxima ocasión, deberías acudir a mí también- ambos sabían de que hablaba Renji.

-Lo siento-.

-Tonta- dijo sonriendo.

Mientras preparaban las cosas y las metían en las cajas hablaban de sus relaciones, de lo que querían en un futuro y las locuras que hacían en su tiempo de adolescencia. Cuando Ichigo llamó para saber de Rukia estaban tomando un refresco y comiendo unos sándwiches.

-Hola!- dijo ya una animada Rukia.

-Cómo te está yendo?-.

-Bien, gracias por decirle a Renji que viniera. Si no hubiera llegado, estaría con mucho aún-.

-Excelente, que dicha que la estás pasando bien. Cómo sigues?-.

-Bien, temprano me inyecté y ahora me toca otra vez pero aún falta-.

-No has tenido otro ataque?-.

-Temprano seguía con el temblor en las manos pero no sé si será por tanta actividad física pero no me siento mal, solo un poco cansada-.

-Entonces descansa. Trata de llevar todo con ánimo pero tranquila-.

-Y cuándo se pasan Rukia- dijo Renji metiéndose en la conversación. Rukia lo miró.

-No sé Renji, no soy yo quien lo decide- dijo molesta por la intromisión.

-Qué pasa?- preguntó Ichigo.

-Nada, Renji me pregunta que cuándo me paso porque ya está haciendo planes con el apartamento-.

-Ah, dile que el sábado ya estaremos pasando todo-.

-En serio? Pero eso es en dos días- dijo sorprendida.

-Qué dijo?-.

-El sábado-.

-Dile que yo les ayudo con la mudanza porque no quiero que te esfuerces demasiado y porque no creo que él sea lo suficientemente capaz para pasar todo sin ayuda!- eso lo dijo más cerca del auricular.

-Rukia… dile a tu amigo que si quiere ayudar bien pero solo para no quedar mal contigo porque yo puedo pasar todo!- dijo un muy molesto Ichigo.

-Los dos ya paren de pelear!- dijo tanto a Ichigo como a Renji.

-Bueno!- dijeron los dos como niños regañados.

-Nos hablamos después, suerte en el trabajo- dijo finalmente Rukia.

-Te amo-.

-Yo también, chao- así terminaron la conversación.

-Hey Rukia, entonces me vas a dejar el apartamento?-.

-Renji… puedo alquilártelo!- dijo con sonrisa de avara.

-Vas a cobrarme?-.

-Te lo estaría dejando con muchos muebles por no decir que con todos-.

-Pero…-.

-De acuerdo. Y luego dicen que soy la avara, tú eres lo más tacaño posible- dijo irónicamente.

Así pasaron peleando el resto de la tarde. Al final, esos dos días pasaron en un abrir y cerrar de ojos y también las semanas siguientes donde ya Ichigo y Rukia vivían juntos.

Rukia asistía puntualmente a cada cita para el tratamiento pero ya no veía los mismos resultados que al principio, probablemente el cuerpo se estaba acostumbrando al medicamento. Desde que vive con Ichigo, se le cambiaron las citas para la tarde y así irse con Ichigo. Los estudios acerca del Alzheimer, Ichigo los desarrolla en casa. Trató de programar todas las cirugías en el transcurso de la mañana y parte de la tarde para tener más tiempo con Rukia y cuidarla lo más que puede.

Un día, mientras volvía del trabajo la encontró entretenida en la mesa dibujando. Al acercarse, la besó y observó los dibujos. Al verlos, solo por educación no se burló en su cara pero estaban horribles.

-Qué dibujaste?- preguntó aguantando la risa.

-Mmm, es el conejo de chocolate que me regalaste aquella vez en la cafetería- Ichigo miró de reojo el dibujo y pudo divisar al conejo.

-Rukia, has pensado en tomar clases de…-.

-Estás diciendo que mis dibujos son feos?- lo interrumpió ella molesta. Ichigo la miró asustado y negó con la cabeza.

-No! No! Es solo que pensaba que podrías tener unas clases para perfeccionar y así también poder ponerle sombras. Mira que tienes mucho tiempo para perfeccionar este talento- trataba de sonar tan complaciente pero es que en realidad sus dibujos daban tristeza.

-Mmm, no lo había pensado. Pero verdad que quedó lindo!- dijo como una niña ilusionada.

-Claro, está precioso, solo que como no estoy tan familiarizado con el conejo entonces no lo reconocí- mintió Ichigo con una sonrisa para ocultarla.

-Ah… entiendo. Cómo te fue hoy?- preguntó dejando de lado el dibujo.

-Muy bien, el tratamiento para el Alzheimer está progresando. No es una cura pero sí se ha visto mejoría en algunos pacientes-.

-Debe ser horrible que no puedas recordar a las personas que te rodean-.

-Pues sí, por eso es que quiero tenerte a mi lado y ver tu rostro todos los días para que eso no pase-.

-Con eso no se previene esa enfermedad- dijo con molestia pensando que la trataba como a una niña.

-Lo sé pero pensé que era un buen cumplido- dijo sonriendo.

-Te amo, tontito-.

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Días después, Rukia estaba en el tratamiento en el hospital. Durante ese lapso de tiempo, Ichigo había pedido permiso a Isshin para que le diera la tarde. Éste accedió al saber cuáles eran sus planes.

Cuando Rukia salió del tratamiento, Isshin la esperaba.

-Hola Dr. Kuro…- no siguió al ver el rostro de desaprobación del hombre –Isshin-san- se limitó a decir.

-Cómo te sientes?-.

-Por más que sea el padre de Ichigo no le puedo mentir. El tratamiento funciona por días pero hay otros en que siento que más bien me empeora la salud- dijo resignada.

-Sé que mi hijo debe estar trabajando en algo para que te sientas mejor-.

-Yo le agradezco mucho a todos ustedes, han sido muy buenos conmigo. Incluso Karin ha estado pendiente del tratamiento-.

-Ahora que recibes el tratamiento en la tarde, Hinamori no puede quedarse pero mi hija, muy amablemente, se ofreció a ayudar al médico. Rukia-chan, Yuzu me hizo la consulta para poder tratarte ella también…-.

-Tratarme? Ella es psicóloga, verdad?-.

-Así es, pero quise decírtelo sin rodeos porque sé que, en tu caso, es algo opcional-.

-Lo voy a pensar Isshin-san. Gracias por la oferta-.

-Solo queremos que estés bien porque esta enfermedad puede deprimirte en ocasiones- Rukia lo miró a los ojos y descubrió que él tenía la razón –Cómo te va con mi hijo? Sé que es un poco difícil-.

-Él es una excelente persona, es curioso que casi nunca nos peleamos. Cuando yo estoy problemática, él tiene toda la paciencia del mundo y viceversa- rió al tiempo en que recordaba cada episodio.

-Espero que pronto me den nietos- dijo con su tono burlón.

-Is… Isshin-san!- dijo con el rostro rojo como un tomate.

-Papá! No le digas esas cosas a Rukia!- indicó Ichigo a su padre.

-Hijo, ya estás con una mujer bonita y muy inteligente que te quiere por sobre todo y no piensan darme nietos aún?- decía Isshin mientras hacía pucheros.

-Después hablaremos de esto…-dijo sonrojado. Miró a Rukia quien sonreía igualmente sonrojada como Ichigo –cómo te fue?-.

-Como siempre… dónde estabas? Te busqué cuando llegué pero me dijeron que recién habías salido-.

-Ah… tuve que hacer unas vueltas y quería darte también una sorpresa- dijo tranquilamente.

-Bueno… Nos vamos?-.

-Papá, tengo que ayudarte en algo más?- dijo Ichigo viendo a Isshin. Éste entendió el mensaje.

-No hijo, pueden irse tranquilos. Me voy, debo hacer unos turnos extra antes de irme a descansar. Cuídate Rukia-chan. Recuerden que ya me estoy haciendo viejo!- decía mientras se iba alejando.

Ichigo ayudó a Rukia a montarse al auto y en el camino ella iba hablando con él acerca de la propuesta de ver a un psicólogo. Ichigo le dijo que podía hacerlo pero no con Yuzu porque ella ya la conoce y debe ser alguien con quien no se relacione mucho.

-Mira- dijo Ichigo sacando una factura de su bolsillo.

-Qué es?- preguntó confundida.

-Léelo- dijo frunciendo el ceño. Rukia molesta por el comentario, leyó el papel. Era una factura donde el emisor era una prestigiosa academia de artes. Es un papel donde Kuchiki Rukia se matriculaba a los cursos de dibujo y pintura.

-Y esto?-.

-La vez anterior me dijiste que podrías meterte en una academia y te quise matricular en la mejor-.

-No debías hacerlo… Yo puedo pagarme mis cosas-.

-Lo sé pero quería regalarte eso-.

-Ichigo, tienes tantos detalles conmigo y yo solo preocupaciones- dijo avergonzada.

-Me has dado tu compañía, tenías razón en una cosa: ese apartamento es para dos personas porque si no se siente uno muy solo-.

-Eso no es regalo-.

-Tú no lo ves así pero así es. También me alistas el almuerzo para llevarlo al trabajo, cuando vengo todo está ordenado y tienes comida recién hecha. También lavas y planchas cuando no deberías hacerlo-.

-Quiero serte útil en algunas cosas que sé que puedo hacer- llegaron a la casa –Voy a…-.

-Nada…- se quitó la corbata que andaba y se la puso alrededor de los ojos.

-Me vendas los ojos porque sigue la sorpresa, verdad?-.

-Así es- salió del auto y le abrió la puerta a ella. La ayudó a bajarse con cuidado y le ayudó a llegar a la puerta. Una vez ahí, le ayudó a subir las escaleras y la guió a una de las habitaciones –lista para ver?-.

-Creo que sí- lentamente se quitó el vendaje pero seguía viendo la habitación oscura –que lindo….- no sabía qué decir porque no veía nada.

-Ah sí, perdón- encendió el interruptor. Al llegarle la luz al cuarto, Rukia quedó sorprendida ante lo que vio.

La habitación que ella le había dejado vacía, estaba decorada con un caballete y toda clase de pinturas, hojas, pinceles y lápices. Incluso tenía un espacio para colocar los dibujos recién hechos y en el centro de una de las paredes se encontraba enmarcado el dibujo del "Chappy" que había hecho días atrás.

-Ichigo…- aún seguía sorprendida.

-Te gusta?-.

-Es más de lo que puedo pedir- se giró hacia él –Gracias!- y lo abrazó con tanta fuerza que él entendió que verdaderamente estaba agradecida.

-Ya no tienes excusas para no estar de perezosa-.

-Te amo- y así lo besó.

Otro capítulo más que me gustó escribirlo aunque me costó al principio. Gracias a todos y espero actualizar pronto.

Gracias por leer y por dejar reviews .