Titulo: "Say goodbye"

Autor: YUKI-NII.

Género: Friendship

Ranting NC17

Pareja: SasuNaru

N/A Naruto no me pertenece. Todo es de su gran autor, Kishimoto-Sensei

Resumen: Naruto ve como todo cae poco a poco, Naruto abre sus piernas tratando de sostenerlo todo. A veces el amor no es suficiente.

Advertencia: ESPECIAL SASUKE 2

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Capitulo. 8

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XXII.A place very close to the sky, I can see the sun shine

Hay un roce muy suave sobre tu frente, las puntas frías de los dedos de alguien te acarician la pegajosa piel empapada de sudor. No recuerdas haber caído dormido. La garganta seca, la respiración trabajosa, el calor, la incomodidad. Sientes tus sienes palpitando y como ahora dos manos acunan tus mejillas con ternura. Piensas en tu madre, siempre alta y sonriente, su largo cabello azabache era una cortina que cubría tu rostro cuando te besaba antes de dormir. Inconscientemente sigues esperando que las puntas de esos sedosos cabellos resbalen ante ti.

No abres los ojos. Seguro de que romperás la duerme vela que te mantiene atado a tus ilusiones, oyes el susurro lejano de tu nombre, hay una presión sobre tu pecho, abres la boca en busca de aire, la voz aumenta, la desesperación de la misma te lame la piel, sientes cierto placer retorcido ante aquello. Como si tuvieses el poder de calmarla y alterarla a tu antojo, tan dominada y a la vez necesaria.

Sasuke –

No sabes si es tu padre con una cucharada del medicamento, o si es Mikoto tratando de comas un poco de manzana recién cortada. O en el mejor de los casos es Itachi, con un paño húmedo que se sentirá fresco y aliviante.

Puedes ver los jardines con siembras de trigo y tomate. La campanilla en forma de patitos en la puerta de tu cuarto y a tu hermano sentado con el cuento de esa noche.

Estira sus brazos cuando escucha graznar al patito amarillo, tú corres hacia él, con restos de arroz en los labios y una enorme sonrisa de niño que sabe será mimado. Itachi sacude tus mejillas y te alza, rodeas su cuello mientras das una mirada sutil al cuento del conejo de pascua* que recién te han comprado.

Tu madre en la cocina aun lava los trastes, tu padre fuma en el balcón y tú te hundes en el agua tibia de la bañera.

Tu hermano con las mangas hasta los codos y el largo cabello atado tras su espalda se llena las manos de jabón antes de recorrer tus rodillas raspadas y tobillos sucios, te hace cosquillas entre los dedos de los pies y cubre con facilidad la mitad de tu pequeño torso. Talla tus brazos al mismo tiempo. Ambos cantan la nueva canción que aprendiste en el jardín de niños. Los ojos grandes y oscuros de Itachi brillan cada vez que no recuerdas la parte siguiente de la melodía y estallan en risas cuando demasiado sobrepasado por la vergüenza comienzas a inventar la letra.

Chapoteas enojado, él se cubre para no salir más mojado de lo que ya está. "vamos, vamos, sigue el shampoo" le das una botellita en forma de pez que huele a frutas. Tu cabello es escondido por la blanca espuma, los dedos de tu hermano resbalan y vuelven a entrar entre tus hebras. Hay burbujas de jabón, eco de risas y dinosaurios de plástico nadando a tu lado.

Lo oyes murmurarte que cierres los ojos, una lluvia cae encima de ti, llevándose la suciedad, el cansancio y cerrando el día. Sacudes tu cabeza antes de tallar tu carita y abrir los ojos, Itachi ya te espera con una enorme toalla afelpada que huele a jazmín. Te envuelve como un pequeño bebe y te toma de nuevo en brazos.

Cuando llegan a tu habitación, la pijama ya esta lista. Te pone un short y una camiseta con una enorme luna, para que no tengas calor por la noche, te acomoda entre las sabanas y se sienta a tu lado secando lo mejor que se puede tus cabellos, no quiere que te resfríes. Con las toallas en manos y con el libro con un enorme conejo en la portada termina de acostarte. La voz de Itachi es la nana de cuna que te envía lentamente al sueño.

Eres aun demasiado pequeño para saber que afuera de esas puertas el mundo tiene garras, colmillos y unos enormes ojos para encontrar la felicidad y aplastarla en un juego sádico que lleva divirtiéndole por millones de años. Lo último que alcanzas a escuchar es la línea de los niños del bosque encantado gritando "¡tengo fé, tengo fé, ellos regresaran a casa!"

De nuevo sientes los dedos pasear por tu frente, abres con pesadez los ojos. Deidara te mira preocupado y agotado. La semana termino drenándolos completamente. Valió la pena. Encontraron una solución casi absurda por parte de un Sai que ya había estudiado todos los libros dentro de la sucursal, lleno de curiosidad.

Había llegado cargado de papales, y folders, con una sonrisa ladina y ojos chispeantes. Fue él quien negocio el plan, el que fue hasta la financiera y se encerró por más de dos horas con uno de los socios mayoritarios. Danzou.

Y todos lo notaron, el sello de aprobación, el contrato para continuar con un negocio que tenía demasiadas trastiendas y como sus piernas se balanceaban, apenas podía caminar. Itachi se acerco hasta él y le ayudo a sentarse, tú respiraste aliviado. Lo habían logrado.

Orochimaru no tardo en aparecerse en la sucursal, demasiado superado con la derrota y con la fiel convicción de obtener de ti lo que por derecho – y bajo su contraído razonamiento – le pertenecía. Se lo debías, él fue el que te mostro el camino rápido, el que hizo favores y dio total prioridad a proteger el imperio Uchiha. Nunca le pediste nada, fue Itachi el que dio pasos de plomo con el hombre de avanzada edad y lengua viperina.

Sai, tan alto y delgado, con su mueca de sonrisa burlona tatuada, se interpuso con la seguridad que detener una firma plasmada y de haber estado de cara al suelo con el trasero al aire en una oficina de la secretaría de finanzas. Tú lo miraste, con su espalda tensa y la voz siseante, tomando el lugar que tu hermano por falta de presencia no podía desarrollar. Él se hallaba haciendo los cambios necesarios para continuar con la calma que Orochimaru había osado arrebatarles y que le costaría caro. El hombre no hacía más que sumarse cuentas con Itachi.

Fueron voces altas, amenazas enmascaradas, y Sai ganando ante alguien que sabia como seducir con las palabras para crear una trampa. Sai era experto en contraataques irónicos y rápidos. Cuando Itachi llego de nuevo a la oficina, tú estabas sobre el sofá, cabeza hacia atrás y con Sai a tu lado, no sabiendo que tan peligroso seria tocarte o no y sorprendido ante tu nula participación para defenderte contra el hombre de ojos ambarinos y mirada lasciva. Una sumisión casi irreal.

Itachi entonces dejo todo y se acerco a ti. Quizás fueron las horas sin dormir, y la comida a medio probar. Quizás fueron las 15 cajetillas de cigarrillos y la pérdida del número ingerido de tazas de café. O quizás fueron los tres meses que seguían rellenándose de días en los que Naruto había desaparecido del mundo.

La mano de tu hermano se planto sobre tu espalda, y tú sentiste como una horda de mariposas que hasta entonces habían permanecido quietas, se agitaban de forma rabiosa, revoloteando desde el estomago hasta subir por tu esófago, alzaste la mirada hacia un Itachi, con el seño fruncido y los labios en una línea recta, no alcanzaste a hacer nada más. Tu boca se abrió por acto reflejo y vomitaste.

Han pasado dos días desde entonces, entre demasiadas horas de sueños y alucinaciones. Entre sopas que terminan en el baño y mantas que se humedecen demasiado rápido.

Sasuke - Deidara con una bata vieja y su cabello cayéndole a los lados de la cara, trate de sentarte, tú te niegas, te duele todo el cuerpo – Sasuke necesito que este así para que tomes la medicina, hum – y aunque una parte sensata de ti entiende el pedido, la otra solo quiere hundirse en el colchón y volver a dormir tranquila – suficiente –

Sientes la mano empujarte del hombro y la botella del jarabe ser destapada. Entre abres los ojos un momento antes de que la frente de Deidara se posee sobre la tuya y sus labios se presionen contra tus labios. Mete dos de sus dedos entre ambas bocas, obligándote abrir la tuya y que el líquido amargo resbale por tu lengua hasta tu garganta.

Bien, ahora duerme – susurra, aun demasiado cerca de ti – vendré mas tarde para que comas algo – y se levanta. Miras su espalda alejarse hasta desaparecer por la puerta –

Llevas una mano a tu pecho y otra a tu rostro. Tu corazón no esta acelerado, no te sientes agitado y no hay anhelo en el simple gesto de querer un beso mas, por pequeño que sea. Tu cuerpo en calma, relaja las extremidades, el martilleo en la cabeza ahora es más lento. Cubres tus ojos con el antebrazo.

Ya no hay más amor en ti. Y eso más que asustarte parece el final más adecuado para el niño que aun lee el conejo de pascua y mira los rayos de sol. Aun tienes fé de regresar a tu hogar y ese hogar no es Deidara.

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is the best way to find you. If I hide, you look for me.

Obito esta frenético, exaltado y casi raya en lo psicótico. Kakashi trata de tomarlo del brazo para hacerle retroceder, de los espaciamientos violentos que su cuerpo hace, con su voz algo elevada y los goggles resbalándole del cuello. Solo su voz llena todo la sala principal.

Terminas de bajar las escaleras. Itachi sentado en uno de los sofás con Deidara de pie a su lado, escucha atento, no ha pretendido en ningún momento detener el monologo furioso del que es el mayor de los Uchiha que queda en todo el clan. El respeto es algo muy arraigado tanto en ti como en tu hermano.

Tu presencia, que suele ser fuerte e imponente aun con kilos menos y el cabello revuelto, atrae la atención de Obito, haciéndolo callar, sus ojos siempre han sido enormes, un rasgo muy poco común en la familia, son expresivos y de un azabache muy llamativo. Ojos como los de él, te hacen recordar a las personas que nunca han sido corrompidas a pesar de las palizas que crecer conlleva. Admiras secretamente la voluntad y entereza de quien les dio un refugio temporal antes de alejarse con pesar cuando se dio cuenta que algo como la venganza no iba hacer erradicada del corazón de tu hermano y tuyo.

Hay veces que sueñas con el ultimo emparedado de pavo, y su sonrisa triste, dejándolos ir, sin querer perder la esperanza de que aun podrían elegir otro camino, casi seguro de que su capacidad para perdonar aun no emergía demasiado escondida dentro del dolor de la perdida.

Nunca quisiste que la realidad lo alcanzara, no había para ustedes cosas como redención o clemencia para un hijo de puta que ahora yacía tres metros bajo tierra.

La última vez que habías sabido de él, estaba lleno de grasa y con una llave en la mano. Sonreía con la piel quemada bajo el sol. Obito llevaba una vida tranquila, con su pequeño taller y departamento, acompañado por la fidelidad de Rin, y la ocasional intervención de Kakashi.

La mirada de Obito, sin embargo no es más que cólera contenida y escepticismo desbordándosele, como si su mente no acabara de procesar algo realmente malo. Negándose a creerlo como una realidad tangible, no contigo.

Lo ves ahí parado, con el pecho algo agitado. Cierras la bata de seda que se te resbala por el hombro desnudo. Solo traes el pantalón del pijama por debajo. Nunca lo dirás en voz alta, pero ese tipo de gesto, serio y austero dirigido hacia ti te intimida, no de la forma en la que el miedo se apodera de tu sistema, si no como si supieras que has fallado a alguien importante, que juraste proteger y mantener al margen. Fue un acuerdo tácito entre Itachi y tú.

Sasuke – su voz de un adulto de más de 30. Te parece fantasiosa. Te miras reflejado en los cristales de los enormes ventanales. Ya no tienes 12, ahora eres un hombre. Obito continua ejerciendo ese poder paternal que ha tenido desde siempre sin siquiera notarlo –

Alzas el rostro para conectar con sus ojos, el seño se le frunce. Poco a poco va recuperando la calma, cuando sus orbes pasean por todo tu cuerpo y nota, las ojeras, los hombros caídos y los labios partidos, tienes las mejillas un poco hundidas y tu piel esta más pálida de lo normal, casi amarilla. Eso parece ser el detonante perfecto para que todo se detenga y el olvide el objetivo principal de su presencia, en una casa tan lujosa, que la verdad es que no ha terminado de entrar, tiene miedo de romper algo y no poder pagarlo.

Ves sus pies cruzar la estancia hasta llegar al extremo de la escalera. Alza su mano para ponerla sobre tu frente de una forma tan natural que un suspiro se te escapa antes de que te des cuenta. Bajas la mirada, y el respira aliviado cuando no siente temperatura elevada. Te toma de los pómulos y alza tu rostro, acunándolo protectoramente. Hay cariño en el movimiento leve de sus dedos, y en la sonrisa casi inexistente.

Casi estas tan alto como yo – murmura mal humorado - ¿Cuánto mides?...Espera, ¿sabes qué? No me lo digas – te suelta suavemente –

Parece que Sasuke sigue siendo el especial de la familia eh – la voz de Kakashi rompe de manera brusca el espacio compartido entre tú y Obito que gira la cabeza y chasquea la lengua – deberías explicarle porque estás aquí – sugiere el de cabellos plateados –

Sientes la pesada mirada de Itachi y la curiosa de Deidara, que se retira cuando te sientas con cuidado al lado de tu hermano. Kakashi le sigue. Hay solo quedan Uchihas. Faltaría Sai, en un cuadro que te parece de por los mas bizarro dentro de las ultimas semanas de mierda que has vivido.

¿Cómo te sientes? – Itachi que sostiene un vaso de agua te lo pasa – tus labios están partidos – murmura, pasando la llema de su dedo índice por ellos. –

Estoy mejor hermano – retiras un poco el rostro para beber de un solo trago todo el contenido. –

Me siento viejo – la queja de Obito, con brazos cruzados y aun de pie te hace sonreír, lo escondes tras el vaso. Tú también sientes los años sobre ti. - Sasuke – le das el recipiente a Itachi, para enfocar tu atención en Obito – yo necesito un favor – y lo dice rápido, con las palabras atropelladas y demasiado azorado, desviando la mirada. Jamás le habías visto así –

Itachi, ¿le has negado algo? – preguntas un tanto incrédulo de que Obito no haya sido capaz de pedírselo a tu hermano. De pronto recuerdas como era el estado del Uchiha mayor cuando llegaste. La lógica te indica de que quizás haya una posibilidad de que tu hermano haya dicho que no a cualquier cosa que quiera Obito. Aun así…-

Lo que Obito quiere yo no puedo dárselo – dice simple. Alzas una de tus cejas, no lo entiendes – Pero estaba demasiado alterado como para pedirlo de forma serena, como debía ser. – ahora Itachi lo ve, con el regaño oculto en sus palabras, Obito tiene la decencia de carraspear. Siempre ha sido impulsivo en cuanto a sus emociones. Increíblemente solo cuando algo le es sumamente importante. –

¿Qué es lo que quieres? – tu voz aun un poco ronca obliga al de goggles acercarse un poco mas –

Yo quiero ver de nuevo a alguien – eso no suena a algo que Itachi no pueda proporcionar. – yo lo conocí hace unos meses. Estoy preocupado, no sé si está bien, es torpe y muy descuidado. Cocina horrible – añade mas para sí mismo que para sus receptores, una sonrisa burlona se extiende. A recordado algo – puede estar en cualquier parte, haciendo quien sabe que – y la voz se oye alarmada, como si decir ese simple pensamiento le provocara un escalofrió en la espina dorsal –

No veo porque mi hermano no puede ayudarte con eso – dice confuso y algo autoritario viendo a Itachi que no se inmuta ante aquello, está acostumbrado a tu voz demandante –

Él conoce a Kakashi – ahora sabes por lo menos que la persona que busca es un hombre – se fue después de que le diera mi apellido. Él me dijo muchas cosas, jamás quise relacionarlas – confiesa de pronto, hay culpa en su gesto de llevar la mano tras la cabeza – no quise ver como todo se arremolinaba. Él comenzaba a sonreír. – y ahora los ve ambos, con añoranza, melancolía, tantas cosas que pudieron ser diferentes no solo para él, sino para los últimos cuatro Uchihas del clan – Sasuke, quiero que encuentres a Naruto, lo quiero ver otra vez –

Giras tu rostro demasiado rápido a tu hermano, él se levanta alejándose de ti y posicionándose al lado de Obito, ambos te parecen tan grandes, tus piernas que cuelgan del sofá se balancean con nerviosismo. Tus pies no tocan el suelo, te sientes como un niño pequeño. No quieres estar ahí, no quieres tener esa conversación y sobre todo no quieres que Naruto se apodere del último pedazo de cordura que te mantienen anclado a la vida que tienes. Él rubio se fue, te rechazo, no con palabra sino con acciones. La corriente solo va hacia aún lado y tú no pretendes convertirte en un salmón en ningún momento.

Sasuke – te llama Itachi, lo vez, con el rostro serio, y un gruñido retumbándote en la garganta –

¿Qué hacías con Naruto? – y tu pregunta ha sonado como una acusación, como si Obito hubiese sido conocedor de tus sentimientos, que ni siquiera te salen en voz alta para ti mismo, y te hubiese mantenido alejado de quien podría ser el paso que se necesita para salir del infierno –

Lo encontré –

¿ah? –

Sasuke calma – Itachi trata de acercarse ahora a ti, tu respiración se está poniendo irregular y se escucha cada vez más fuerte. Alejas su mano que pretendía poner sobre tu pecho de un golpe certero, hay rabia hirviéndote la sangre –

No es un puto animal Obito, no simplemente lo encuentras y ya – te levantas, ondeando los cabellos y masajeándote las sienes, sientes las pulsaciones comenzando con la sonata de martilleos. –

Pues lo hice – responde simplemente – ahora encuéntralo tú –

Y estas a punto de negarte, de mandar a Obito y todo a la mierda, a decir que estas cansado, de buscar y buscar algo que perdiste años atrás. Que te diste por vencido y que Naruto no es más que la puta que contrataste para llenarte el vacio que el amor por Deidara laceraba cada vez que te besaba. Que todo fue un negocio. Que pagaste y que lo hiciste bien, todos los servicios, todo lo que necesitaba, ropa, comida y estancia. Mientras te lo cogías en cualquier rincón. Que no hay nada, que te acostumbraste a él y lo quisiste de regreso para ahórrate el buscar alguien más que ocupara su lugar.

Quieres decir tantas cosas, exponerles tus argumentos como si estuvieses defendiéndote de un caso especialmente difícil en el juzgado de la ciudad. Pero nada sale. Todo permanece muy dentro, junto a las mariposas y las noches durmiendo sobre su regazo. Todo se queda ahí, con una petición que sabes cumplirás a alguien que los cuido para que no pudieran separarte de Itachi.

Asientes sintiéndote derrotado. Porque la verdad es que no quieres ver a Naruto, no quieres escuchar el no brotando de sus labios, ante una propuesta que no debió manejarse nunca como un contrato comercial. Porque entonces ya no te quedara nada.

El amor no es algo fácil de arrancar.

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*Conejo de pascua y su ejército en el centro de la tierra, William Joyce. Saga de orígenes de los guardianes. Cuento para niños.

Hora de replay.

Zanzamaru: Escribir acerca de Sasuke fue algo natural y difícil a la vez, sus emociones demasiado enterradas fueron una catarsis sino predominada si muy necesaria. Muchas gracias por tus palabas y tiempo.

Goten Trunks5: Solo podría decir, que si te causo sorpresa es muy bueno, porque hay un sentimiento en ti ante lo que he escrito. Y pues asi, es la forma en la que Itachi maneja la situación para dárselo todo a Sasuke, quien despacio va dando todo eso que se le esconde a veces, quizás ya ha encontrado a la persona correcta para ello.

Zoe Mikaella: No solo es el review mas largo de tu parte, si no uno muy especial, me alegra mucho que te guste la historia, y gracias por hacerme saber que el manejo de personajes ha sido el apropiado desde tu punto de vista. Muchas gracias por tu tiempo y leerme.

Jennitanaime: Que bueno que te haya gustado, confesión, la relación entre Itachi y Sasuke siempre se me ha hecho entrañable sin tener que rebasar el delgado límite de un amor fraternal y entregado.

Io Kyo: Bueno, es que después de nuestra platica tan amena, no podía revelarte como sería el siguiente capítulo porque sería un spoiler así que quería calmarte pero a la vez darte una sorpresa, es un gusto que haya funcionado y que el capitulo haya sido de tu agrado.

Kiki: Muchas gracias por tus halagos, me sonrojas. Y en cuanto a tu contradicción, ahora imagínate a Naruto que no puede saber todo esto, y tiene que elegir en base a lo que puede ver y las acciones de estos dos.

KumikoSon4: Las desiciones siempre abren nuevos caminos, hay ocasiones que elegir lo correcto sea lo mejor, o equivocarse realmente sea un error, y eso Naruto tendrá que experimentarlo antes de alcanzar el punto máximo para dejar salir toda esa felicidad que un no encuentra el tubo de escape de su cuerpo.

Muchas gracias a todos, los que me leen, los que dejan comentarios y los que no.

Besos y abrazos -oO