Me desperté con un terrible dolor de cabeza. Escondí la cabeza entre mis manos aún con los ojos cerrados, ¿qué había pasado?. Me levanté de la cama agarrándome a la mesilla de noche y abrí los ojos. Reconocía esa habitación… ese suelo, esas sabanas, esos muebles…
¿Estaba muerto? Eso debía ser…
Me acerqué al espejo que había colgado en mi habitación, habitación que no veía desde hacía casi 20 años, desde mi 111 cumpleaños, desde…
"¡Frodo!"
Salí corriendo en su busca, ¡como hacía años mis huesos no me dejaban correr así!
Salí a la calle y seguí gritando en busca de mi sobrino.
"¡Frodo! ¡Frodo! ¡¿Dónde estás?!"
"¿Señor Baggins?"
Miré a mi derecha y vi a mi antiguo amigo Hamfast Gamgee, pero estaba más joven. Ya no tenía arrugas, ni el pelo blanco que tenía la última vez que le vi.
"Hamfast, ¿has visto a Frodo?" Pregunté muy preocupado.
"¿Frodo?" Me miró extrañado. "No hay ningún Frodo en La Comarca, señor Baggins"
Yo seguía mirando hacia todos lados, un dolor persistente en mi cabeza no me dejaba concentrarme.
"Frodo… Debería estar aquí. Fro…"
Un doloroso pinchazo en mi cabeza hizo que cayera al suelo de rodillas, gritando. Flashes aparecían en mi cabeza, como imágenes, recuerdos lejanos que no parecían míos…
Hay una mujer y un hombre… no consigo verles, pero ambos están a los pies de mi cama… Esta cama… no es mi cama de Bag End, no, está es grande, con sábanas de seda.
Me siento pesado, débil.
La mujer habla pero me cuesta seguir con los ojos abiertos.
"… has hecho mucho por nosotros, Bilbo Baggins, pero aún así hay en ti una tristeza que perdura desde hace años…"
Miré hacia otro lado. Quería hablar, pero no podía, estoy demasiado débil, cansado para seguir. La mujer siguió hablando-
"… Vimos tu aventura hace 80 años mi marido y yo. No pudimos intervenir entonces, pero si lo hubiéramos hecho quizás hubiéramos evitado la muerte de tus 3 enanos, los hijos de mi marido."
El hombre asiente, pero no dice nada. Yo no puedo evitar que una lágrima caiga por mi mejilla. Recuerdo perfectamente la muerte de Fili a manos de Azog, recuerdo que Legolas me dijera que Kili había muerto a manos de Bolg, y por desgracia, recuerdo perfectamente la muerte de… de Thorin. Recuerdo sus palabras y como la luz de sus ojos, que ya no eran grises, cegados por la enfermedad, se apagaba mientras le sostenía entre mis brazos.
"Adiós, buen ladrón…"
"Le querías, ¿verdad?"
Esta vez es el hombre el que habla y el que me saca de mis pensamientos, y asiento. El hombre mira a la mujer, y esta, prosigue.
"Lo noté en tus ojos más de una vez cuando le mirabas, lo notaba en los suyos, y lo noto ahora de nuevo en los tuyos"
Les miro a los dos con los ojos casados. Solo unos sabían lo que sentía. Todos los enanos de la compañía lo sabían, no tuve que decírselo, simplemente lo sabían, al igual que Bard, Dain, Gandalf y Thranduil. La Compañía del Anillo se enteró cuando les conté nuestra historia antes de partir, Gimli me sonrió, porque su padre ya se lo había contado. No quería que nadie lo supiera, pero lágrimas corrían por mi rostro y tuve que contarlo. ¿Qué bien hacía decirlo en voz alta? Ninguno. Él estaba muerto, nadie podía cambiarlo, ni siquiera ahora en mi hora de muerte.
"También has sobrevivido al resto de tus compañeros, cuando tú, siendo uno de mis hijos deberías haber alcanzado mi Jardín antes."
Recuerdo que Gimli me contó tras haber vuelto de Mordor como Balin, Dwalin, Bifur y Ori habían muerto en Moria. Balin convertido en señor de Moria, había muerto tras la llegada de los orcos y trasgos, Bifur murió mientras escavaba, ante la primera oleada del ejercito de las profundidades; Ori… el pobre Ori… murió mientras escribía las crónicas de la batalla, contra la tumba de Balin; y Dwalin… Dwalin murió intentando proteger a Ori, pero no pudo.
Nori se convirtió en el jefe espía del Rey, pero en uno de sus encargos fue asesinado por un enano que quería matar a Dain II.
Gimli me contó que Dori había muerto de pena, eso era lo que le dijo su padre, ya que no había ninguna causa aparente de su muerte que ocurrió poco después de saber que sus hermanos pequeños habían muerto.
Oin y Gloin murieron con pocos días de diferencia por una enfermedad que llevaron enanos de Ered Luin a Erebor, pero murieron rodeados de su familia, y eso a Gimli le hizo sonreír cuando me lo dijo.
Bombur murió tras un accidente en las cocinas de palacio y dejó viuda a su mujer con 8 hijos.
Y Bofur… él tras enterarse de que su familia había muerto y que no le quedaba nada decidió ir a verme, pero murió antes de llegar a Bag End…
Lágrimas corren por mi mejilla, ya soy demasiado mayor y quiero reencontrarme con mis amigos en el Jardin de Yavanna. Como si me hubiera leído la mente, la mujer volvió a hablar.
"Fuiste su amigo, sí, pero Aulë, Mahal como le llaman los enanos, no te dejará estar con ellos en la otra vida, ya que tu eres un Hobbit y tu sitio está con el resto de mis hijos."
Suspiro. Sé que no podría ir a verles, pero tendré que intentarlo con todas mis fuerzas. Encontraré a mis enanos aunque tenga que enfrentarme con el mismo Aulë.
La mujer y el hombre sonrieron, y la mujer se acercó un poco a mi.
"¿Y si te dijera que podemos hacer que vuelvas a verles? Que podría evitar el sufrimiento de tu sobrino y el tuyo mismo."
Abro mucho los ojos. Frodo nunca volvió a ser el mismo tras volver de Mordor. Nunca he vuelto a ver sus ojos brillar al reír de alegría con Sam, Pipin y Merry como hacía antes de su viaje…
La miro fijamente a los ojos. Ya iba a morir de viejo, mi hora ya había llegado, mi corazón se había roto más veces de las que podía soportar, pero aun así tengo fuego en mis ojos.
La mujer sonríe más aún, como si estuviera leyendo mis pensamientos, y asiente.
"Recuerda que te hemos dado una segunda oportunidad, Bilbo Baggins. Recuerda lo que has vivido y como has sufrido, tú, tu sobrino, La Compañía del Anillo, y la Compañía de Thorin Oakenshield, y evita las masacres antes de que ocurran."
El hombre se acerca también a mi cama y se sienta al lado de su mujer, y empieza a hablar. Mis ojos apenas pueden seguir abiertos.
"Tenemos esperanza en tu alianza con Thorin, algo que debió pasar, que no pudo pasar, que unirá a mis hijos y a los hijos de mi mujer para siempre."
La mujer me acaricia la mejilla y mis ojos empiezan a cerrarse. Antes de cerrarlos veo como la puerta de la habitación se abre y alguien entra a la habitación, pero estoy tan cansado que me dejo llevar, sin miedo a lo que viene después, sin miedo a la muerte.
Oigo unas palabras cuando la oscuridad me invade.
"Nos veremos cuando logres tu cometido, Bilbo Baggins"
Y despierto.
Abrí los ojos y sin mirar al preocupado Hamfast salí corriendo a mi casa. Fui hasta el espejo y me vi. Ya no tenía canas ni marcas de la edad. Parecía que tenía 50 años de nuevo. Me toqué la cara y puse la mano sobre el espejo.
