Me di por vencido después de que Gandalf se fuera y empecé a llorar contra la puerta, siguiendo el luto que llevaba desde hacía más de 80 años.

Pasé el día siguiente comprando comida, ropa, y cosas necesarias para el viaje.

Tenía miedo de encontrarme de nuevo a mis enanos esa noche.

Pasé la tarde cocinando la cena equivalente a la que haría para mi propio cumpleaños invitando a todo Hobbiton. Conocía a mis enanos y sabía de su apetito. Estaba colocando la mesa cuando oí la puerta. Mi primer enano había llegado.

Abrí la puerta y me encontré con el enano que me había defendido innumerables veces, el que me había enseñado que hasta el enano más duro puede ser amable y tímido, con un corazón muy grande que Ori había conseguido ablandar durante el viaje.

"Dwalin…" Sonreí y él me sonrió.

"A su servicio, ¿señor…?"

"Ah… Emm… Bilbo Baggins, a tu servicio." Dije con una pequeña reverencia. "Por favor, entre Señor Dwalin, estaba poniendo la mesa." Señalé al salón.

"¿Nos conocemos, Mediano?" Dwalin me preguntó mientras me daba su abrigo y pasó al salón.

"Eh… no, no nos conocemos, pero… Gandalf me dijo como erais." Carraspeé y cerré la puerta. "Por cierto, puede llamarme Bilbo." Le sonreí y le seguí al salón.

Dwalin asintió. "Entonces llámeme Dwalin, señor Bilbo." Se acercó a la mesa y empezó a moverla para que entraran todos los enanos. Yo sigo sonriendo mirándole. Ya no le tenía miedo después de haberle conocido. Le ayude como pude a mover las cosas hasta que sonó la puerta.

"Esa debe ser la puerta." Asentí y fui a abrir a Balin.

Abrí la puerta con una sonrisa en la boca y una referencia. "Bilbo Baggins a su servicio, señor Balin. Su hermano ya está dentro, ayudando a poner la mesa."

Balin con la boca abierta asintió y entró. "Gracias, señor Baggins."

Cerré la puerta y le acompañé hasta su hermano. "Por favor, llámeme solo Bilbo, si vamos a pasar un largo tiempo viajando juntos será mejor que me llame por mi nombre."

Balin sonrió y asintió. "Claro muchacho, llámeme solo Balin entonces." Él se acercó a su hermano y me alejé para darles privacidad.

"Buenas tardes hermano…"

Me apoyé contra la pared sonriendo. Hacía años que no veía a ambos hermanos tan contentos. Les oía mover los muebles cuando volvió a sonar la puerta y suspiré. ¿Cómo iba a enfrentarme a Fili y a Kili si ya les había visto sin vida en sus ojos tras la batalla? Abrí la puerta y los ojos se me llenaron de lágrimas al verles a los dos ahí de pie, sonrientes.

"Fili"

"Y Kili"

"A vuestro servicio." Dijeron ambos a la vez.

"Usted debe de ser el señor Boggins!" Dijo Kili mirándome.

Asentí mordiéndome el labio intentando no llorar. "Bilbo, por favor, Kili." Cogí sus cosas y les invité a pasar. "Por favor, ayudad a Balin y Dwalin a mover los muebles." Ambos hermanos me miraron sin entender, y mientras Fili se iba a ayudarles, dejando todas sus armas en una esquina, Kili no se movió de mi lado.

"¿Se encuentra bien, Señor Bilbo?"

"Si, Kili…" Traté de sonreir. "Solo… me acordé de mis sobrinos al veros..." Y era verdad, a ambos hermanos les quería como si fueran mis propios sobrinos. "Por favor, ayuda a tu hermano con la mesa. Cuando llegue más gente os serviré la cena." Los ojos de Kili se iluminaron y salió corriendo al salón.

"¡El señor Boggins ha hecho la cena!"

Y se oyeron a Fili, a Dwalin y a Balin gritar: "¡Es Baggins no Boggins!"

Me reí a carcajadas, echaba de menos a los dos hermanos que un día me atreví a llamar familia. Esta vez no dejaría que mueran por Erebor, ni por Thorin, ni por nadie. Oí de nuevo la puerta y cuando abrí me aguanté una carcajada al ver que el resto de la Compañía caía al suelo.

"¡Buenas noches!" Dije mirando a Gandalf, que sonreía divertido mientras el resto de enanos intentaban moverse. "Dwalin, Balin, Fili, y Kili ya han llegado y están poniendo la mesa."

"¡Señor Boggins, ya han llegado y tenemos hambre!" Rió Kili desde el comedor y se oyó un "¡Ah!" como si alguien le hubiera pegado una colleja (probablemente Dwalin).

"Por favor" Dije mirando a los enanos que ya se habían levantado. "pasad o Kili empezará a comerse mis muebles." Algunos enanos se empezaron a reir, cuando vi a Bofur tuve inmensas ganas de abrazarlo, igual que a Ori, pero no podía, ellos no me conocían.

"Gracias, señor Baggins." Dijo Ori pasando hacia el salón junto con el resto de enanos.

"De nada, Ori.." Dije, y me congelé. Nadie se percató de que había dicho su nombre sin presentación previa salvo Gandalf., supuse que creerían que Gandalf me habría dicho sus nombres o algo así. Gandalf cerró la puerta y no se movió, mirandome fijamente.

"¿Qué es lo que sabes sobre este viaje y nuestros acompañantes, Bilbo?"

"S-Solo lo que me habéis contado tú, Balin, Dwalin... Dwalin me dijo como era cada enano." Carraspeé, siempre he sido muy bueno con las escusas inventadas. "Supongo que he tenido suerte... por favor, Gandalf, sientate con el restro y yo traeré la comida."

Gandalf apenas asintió, sin llegar a creerme y se fue con el grupo de enanos que no dejaba de reir. Fui llevando la comida mientras ellos reían e intercambiaban historias. Estaba muy feliz de verles a todos allí, ¡aun que sus modales seguian dejando mucho que desear!. Deje algo de comida para Thorin y me senté al lado de Bofur en el preciso momento en el que Ori empezaba a eructar. ¿Cómo... eso podía salir de un cuerpo tan pequeño? Me lo he estado preguntando años. Bofur me dio una palmada afectiva en la espalda (más fuerte de lo debido, que casi me rompe una costilla).

"Señor Baggins, te damos las gracias por esta comida y toda la bebida, ¿verdad que si, muchachos?" Alzó la jarra.

"¡Aye!" Todos bebieron al unísono.

"No ha sido molestia, me encanta cocinar." Dije sonriendo.

"¿Creo que lo mejor sería que a cambio recogiéramos nosotros, verdad?"

"¡Verdad!" Gritaron todos, y empezaron a levantarse. Empezaron a salir del comedor, y yo me hice a un lado, cuando Ori me miró (con esos ojos que pone que parece un corderito) levantando el plato.

"Perdón, siento interrumpir, pero ¿que hago con mi plato?"

Antes de yo poder responder, Fili se lo quitó de las manos.

"Trae Ori, yo me encargo" Fili le tiró el plato a su hermano que lo tiró hacia la cocina. Entonces recordé la última vez que hicieroon lo mismo, e intentando no reir, me puse a gritar mientras los platos volaban sobre mi cabeza.

"¡Dejad eso! ¡Es la cerámica de mi madre, tiene más de 100 años!" Me acerqué a la cocina donde estaba el resto jugando con los cuchillos. No pude aguantar más y sonriendo les dije. "¡No hagáis eso con los cuchillos, los embotaréis!"

"¿Habéis oído eso? Dice que los vamos a embotar." Dijo Bofur y empezaron a cantar.

Los cuchillos embotar

Romper platos por la mitad

Los tapones hay que quemar

¡Sí, y Bilbo va a rabiar!

Coge el pan

Vierte la sal

Deja huesos en el portal

Vierte leche sin ton ni son…

¡Echa el vino en el salón!

Pon los cazos al fuego a hervir

Con un palo hay que sacudir

Si algo queda por destruir

¡Con el pie lo harás crujir!

¡Sí, y Bilbo va a rabiar!

Me quedé en un rincón de la habitación escuchando la canción y viendo volar los platos y los cuchillos. Cuando acabaron de cantar todo estaba recogido Bofur y Dwalin, riendo, me dieron una palmada en la espalda cada uno (que quizás dolieran un poco...), y se oyó la puerta.

"Aquí está." Dijo Gandalf, borrandosele la sonrisa de la cara, y antes de que alguien reaccionara me encaminé a la puerta.

Cogí el manillar de la puerta y me mordí el labio, tenía miedo de abrir y de volver a verle... Me arreglé un poco el pelo ante la atenta mirada de Gandalf. Abrí la puerta y ahí estaba él... el enano del que había estado enamorado durante 80 años. El enano por el que había hecho luto todos esos años. Sus ojos azules se clavaron en los mios, e intenté no recordar la última vez que los vi, la vida desapareciendo de ellos...

"Así que..." Dijo Thorin sonriéndome. "este es el Hobbit."