"Así que..." Dijo Thorin sonriéndome. "este es el Hobbit."

Asentí, le dejé pasar sin dejar de mirarle a los ojos, y cerré la puerta. "Bilbo Baggins, a vuestro servicio, su majestad." Hice una reverencia sin poder dejar de mirarle. Los demás enanos se rieron detrás de Thorin, pero él siguió sonriéndome, después asintió y se quitó el abrigo.

"Thorin Oakenshield al vuestro." Abandonó mis ojos para centrarse en los de Gandalf. "Gandalf, dijiste que era fácil encontrar esto, me he perdido, dos veces. No lo habría encontrado de no ser por esa marca en la puerta." A continuación sonrió a sus sobrinos y a sus primos. Le seguí con la mirada mientras Gandalf se disculpaba por la localización de Bag End, y de como debería de haberle hecho un mapa o algo así, pero yo no le estaba escuchando, solo tenía ojos para Thorin. Me di cuenta que no tenía ojeras, y que apenas tenía canas, ambas se hicieron más notables cada vez que nos acercábamos más y más a la montaña, sin duda, obra de la enfermedad... Thorin entonces se volvió a mirarme, ¡y yo me sonrojé como un adolescente! Empezó a mirarme de arriba abajo dando una vuelta a mi al rededor. "Decidme señor Baggins..."

Entonces interrumpió Kili sonriendo. "Prefiere que le llamemos Bilbo, tío."

Thorin alzó una ceja y yo no pude evitar sonreír. Siguió mirándome de arriba abajo. "Decidme señor Bilbo Baggins, ¿habéis combatido mucho? Hacha o espada, ¿qué arma preferís?"

Aún sonrojado, carraspeé y le miré fijamente. "Me desenvuelvo mejor con una espada, mucho mejor si es de mi tamaño, claro." Dije orgulloso.

Thorin volvió a levantar una ceja e intenté no reírme ante ese gesto. "¿Y cómo ha aprendido a utilizarla? Más parece un tendero que un saqueador."

Esta vez, al contrario que en la anterior, el resto de enanos apenas sonrieron, si no que parecían que esperaban una respuesta mía, al igual que Gandalf que me estaba mirando sorprendido. Me mordí el labio y bajé la mirada, ¿qué podía hacer? No podía decirles que fueron Dwalin y el mismo Thorin los que me ayudaron un poco, y que tras la aventura fueron Lord Elrond y sus hijos los que me ayudaron a manejar la espada con soltura. Volví a mirarle y se me ocurrió algo. No era una mentira del todo...

"Hace algunos años acompañé a un enano viudo y a sus hijos a Ered Luin porque se habían perdido, y yo no tenía mucho que hacer..."

Thorin se me quedó mirando sorprendido. Nunca le había visto así salvo cuando robé la Piedra del Arca. "¿Acompañaste a una familia de enanos?"

Asentí con la cabeza intentando pensar una buena historia, después de todo yo era el mejor cuenta cuentos de Hobbiton. "Estaban perdidos cuando pasaron por aquí. Yo estaba ayudando a recoger la cosecha de unos familiares mios cuando les vi acercarse. Venían de... de las Colinas de Hierro, y como yo sabía el camino y el hombre llevaba 2 hijos a cuestas les acompañé."

Thorin me siguió mirando perplejo. "¿Cuantos enanos iban en el viaje?"

Me quedé pensando. No podía decir que 13 porque levantaría sospechas, así que dividí nuestro grupo entre dos. "Eran seis, un viudo, sus dos hijos, y 3 hermanos suyos. Él se llamaba... Theon, sí..." Me mordí el labio y aguanté las lágrimas mirando hacia el suelo, esta vez parecía que me iba a hacer sangre yo solo. Tendría que contar su historia, la de sus muertes pero como si fueran otras personas, y eso no me parecía bien. Oí murmullos del resto de enanos y miré a Thorin intentando sonreír. "Pero eso fue hace mucho."

"¿Dónde está ese tal Theon ahora?" Pregunto Fili detrás de su tío, y yo negué con la cabeza intentando no llorar.

"Muerto, señor Fili, y no hay día en el que no me acuerde de él." Todos se callaron y me miraron con pena. Thorin me miró y puso su mano sobre mi hombro. Me asusté y me tensé porque recordé la última vez que me tocó y quiso matarme, así que la quitó de inmediato.

"Es usted un Hobbit peculiar, señor Baggins."

Sonreí y me quité las lágrimas que caían por mi mejilla. "Me lo tomo como un cumplido, señor Oakenshield." Esto hizo que él me sonriera y yo me quedara embobado mirándole. En serio, ¡con ese comportamiento no parecía que tuviera 130 años!

Gandalf carraspeó e hizo que ambos nos dejáramos de mirar. "Thorin, deberíamos discutir nuestra misión."

Thorin asintió y me volvió a mirar una última vez hasta que entró en el salón. Fili y Kili me cogieron de los brazos y me sonrieron.

"Parece que le caes bien a nuestro tío" Dijo Kili y Fili asintió.

"Sí, muy pocos le caen bien a nuestro tío en una primera impresión."

Yo me sonrojé y miré hacia mis pies. "N-No creo que sea para tanto."

Ambos hermanos se rieron y me acariciaron el pelo. "Tú sigue así" Dijo Kili. "nos gustaría llamarte tío Boggins algún día." Y con esa frase ambos se fueron riendo y a mi me dejaron boquiabierto. Su... ¿tío? No, ese solo era un sueño que tuve durante la primera aventura y que sin duda ya dejé atrás.

Fui a la cocina y cogí la comida que había reservado para Thorin. Al llegar todos estaban hablando, y me acerqué a él poniéndole la comida delante. "Supuse que tendrías hambre" Dije dedicándole una enorme sonrisa.

"Gracias señor Baggins." Thorin dijo sonriéndome y oliendo la comida. "Pensé que mi familia se habría comido todo lo que quedaba."

Reí y vi como Thorin se mordí levemente el labio. "Un buen hobbit siempre hace comida demás, sobre todo para el líder de la Compañía. Y por cierto, llámeme solo BIlbo."

Thorin asintió levemente y bajó la cabeza en señal de respeto. "Muy bien. Bilbo." Entonces empezó a comer.

Mi corazón latía a mil. Cogí una silla y me senté a su lado disfrutando de los pequeños sonidos de satisfacción que soltaba Thorin mientras comía. Thorin terminó de comer mientras los demás cuchicheaban y yo sabía que vendría a continuación y la decepción que conllevaba la respuesta de Thorin.

"¿Que hay de la reunión en Ered Luin?" Dijo Balin mirando a Thorin que estaba rebañando el plato. "¿Estaban todos?"

"Sí, invitados de los siete reinos." Respondió Thorin y todos en la mesa sonrieron.

"¿Y qué han dicho los enanos de Las Colinas de Hierro? ¿Está Dain con nosotros?" El alma de la fiesta, Dwalin, tenía que preguntar eso ahora que todos tenían esperanza...

Thorin bajó la cabeza y suspiró. "No van a venir." Todos los enanos soltaron suspiros de decepción y yo miraba con pena la cara de Thorin. "Dicen que esta misión es cosa nuestra y solo nuestra..."

"Eso no es justo..." Susurré y todos los enanos me miraron, lo que hizo que me sonrojara un poco porque creía haber hablado más bajo.

"Tienes razón, señor Bilbo." Dijo Thorin mirándome.

Para cambiar el tema, Gandalf habló. "Bilbo, ¿podrías traer un poco más de luz?" Asentí, llevé una vela y me quedé al lado de Gandalf, muy pegado a Thorin que no dejaba de mirarme, como si me estuviera estudiando. "Lejos, al este, más allá de sierras y ríos, dejando atrás bosques y páramos se alza una solitaria cima." Gandalf sacó el mapa y lo miré detenidamente. Me lo sabía de memoria de tanto mirarlo tras volver de Erebor.

"La Montaña Solitaria. Erebor." Dije mirando a Gandalf, y este asintió.

"Si, Oin a interpretado los presagios, y los presagios dicen que es la hora." Dijo Gloin orgulloso de su hermano.

Gandald empezó a fumar y Oin siguió hablando. "Se ha visto a los cuervos regresando a la montaña, tal y como se predijo. Cuando las aves de Erebor quieran volver el reino de la bestia llegará a su fin."

Asentí y sin yo pedirlo, Thorin me pasó una silla para que me sentara. Yo le sonreí agradecido y miré a Oin. "Pero... Smaug aún puede estar vivo..." Y lo estaba, pero no podía decírselo.

"Smaug el terrible... la peor y mayor calamidad de nuestra época. Un escupe fuego volador. Dientes como espadas, garras como ganchos..." A medida que hablaba Bofur, veía como Thorin se removía y se volvía pálido, así que le paré.

"Sí, ya se como es un dragón, puede que sea un hobbit, pero he leído mucho sobre ellos."

"¡No tengo miedo!" Saltó Ori. No pude pasar por alto la sonrisa que se le escapó a Dwalin mientras hablaba. "¡Estoy preparado voy a hacer que su trasero pruebe el poderoso acero de los enanos!"

"¡Siéntate!" Dijo Dori mientras que toda la Compañía le daba la razón a su hermano pequeño.

"La tarea ya sería complicada con el apoyo de un ejercito, pero solo somos trece, y no los trece mejores, ni los más listos.." Balin (la alegría de la huerta, hermano de el alma de la fiesta) habló, haciendo que varios enanos se sintieran insultados (aun que Kili no debería hablar mucho...)

"Tal vez seamos pocos en número, pero somos guerreros, lo somos, ¡todos los enanos!" Dijo Fili con energía, y siguió hablando Kili que remató el animo, con su comentario como la última vez.

"¡Y a demás tenemos a un mago en nuestra Compañía. Gandalf habrá matado miles de dragones en su época."

Yo no pude evitar reírme cuando Gandalf se movió incómodo en la silla. "Oh, yo no diría eso.."

"¿Cuántos entonces?" Preguntó Dori. Yo miré a Thorin que miraba curioso a Gandalf que parecía que se iba a morir de todo el humo que tenía dentro. "¡Vamos, dinos un número!"

Todos los enanos se pusieron a gritar y yo intenté poner paz, pero saltó Thorin y gritó. "¡Silencio! Si nosotros hemos interpretado esas señales, otros también lo habrán hecho. Han empezado a correr rumores. Hace 60 años que nadie ve a Smaug. Las miradas se centran en la montaña, sopesando. Quizá ahora la gran riqueza de nuestro pueblo está desprotegida mientras otros aprobecharán para robar lo que es nuestro. ¡¿Nos quedaremos aquí sentados o reclamaremos nuestro derecho para recuperar Erebor?! ¡Vamos!" En ese momento me sentí muy orgulloso de él. Thorin siempre había sido un líder innato.

"No debemos olvidar" Continuó Balin, bajando el animo, como siempre. "Que no hay forma de entrar a la montaña."

Sonreí y miré a Gandalf antes de que siquiera hablara. "Eso, mi querido Balin, no es del todo cierto." Sacó del bolsillo la llave de Thrain.

"¿Qué hace en tu poder?" Dijo Thorin sin poder creerlo que veía.

"En su momento me la dio tu padre, Thrain, para que estuviera a buen recaudo. Ahora, es tuya."

Toda la compañía miró como Thorin cogía la llave, y yo le sonreí. Entonces habló Fili y se supo de la sabiduría de la linea de Durin. "Si hay una llave, debe de haber una puerta." Me dieron ganas de aplaudir sarcásticamente.

"Sí, estás runas hablan de una pasadizo secreto que lleva a los niveles inferiores de la montaña."

Entonces Kili y yo hablamos a la vez, sonriendo. "Hay otra entrada." Thorin me sonrió y asintió. Yo seguí hablando. "Seguro que Lord Elrond podrá descifrar lo que tu no sepas, Gandalf."

Gandalf como si no me hubiera oído, prosiguió. "La idea que tengo en mente conlleva sigilo y no menos, valor. Pero siendo cuidadosos y listos creo que es posible."

"Por eso necesitamos un saqueador." Dijo Ori mirándome, y yo asentí.

"Por eso estoy yo aquí, ¿no es cierto?"

"Exacto, Bilbo. Tu serás quien entre a la montaña." Asentí a Gandalf. Ya lo había hecho una vez, y podría hacerlo bien esta. Antes de responder Thorin carraspeó.

"No podemos olvidar que Smaug puede seguir vivo. El señor Bilbo... no quiero que entre sin ir protegido."

Le miré con la boca abierta. La última vez Thorin no se preocupó por mi seguridad hasta poco después de que atacara a Azog.

"P-Puedo protegerme." Le dije sin saber que más decir.

"No lo dudo, señor Baggins, pero sigue siendo un dragón, y usted es mucho más pequeño que incluso un enano."

Le miré fijamente y puse mi mano sobre su brazo. "Las apariencias engañan, Thorin. No pido que vayas a garantizar mi seguridad, ni que tampoco seas responsable de mi destino . Confía en mi, Thorin."

Thorin suspiró y miró mi mano en su brazo, juraría que parecía triste. Poco después miró a Balin. "Dale el contrato."

Balin se lo pasó a Thorin que me lo pasó a mi cabizbajo. Hice como que lo leía mientras los demás enanos hablaban entre ellos. Thorin me miraba mientras leía la parte que tanto tiempo antes me hizo desmallarme, pero esta vez no lo hizo. Me había enfrentado a Smaug yo mismo, no me daba miedo. Cogí una pluma y lo firmé, sonriendo a Thorin. "Estoy listo para otra aventura."

Thorin le dio el contrato a Balin sin dejar de mirarme, y este comprobó mi firma. "Todo en orden. ¡Bienvenido, Bilbo Baggins, a la Compañía de Thorin Oakenshield!"