Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y kudos! Hacen que cada día tenga más ganas de escribir :D


"Todo en orden. ¡Bienvenido, Bilbo Baggins, a la Compañía de Thorin Oakenshield!"

Todos los empezaron a aplaudir y a gritar contentos menos Thorin y Gandalf que me miraban fijamente, preocupados.

"¿Estás seguro de esto, mi querido Bilbo? Serán largos meses lejos de tu hogar." Me dijo Gandalf y el resto de la Compañía empezó a callarse todos mirándome.

"Lo salvaje no es lugar para alguien tan pequeño y frágil como un Mediano." Dijo Dwalin y todos asintieron dándole la razón.

Se oyeron comentarios como "Es pequeño y parece suave." "¿Qué haría alguien tan pequeño contra un dragón?" Empecé a enfadarme y me levanté de la silla indignado.

"¡Yo no soy un simple hobbit!" Todos los cuchicheos acabaron y todos me volvían a mirar a mi. "Sí, soy pequeño y... más suaves que otras razas, lo afirmo, ¡pero sé pelear! He matado orcos y trasgos, y ninguno de ellos pensó que yo era una gran amenaza, pero ninguno vivió para contarlo." Estaba tan enfadado que hasta Gandalf se había echado un poco hacia atrás. ¿Qué se creían que era? Tuve que aprender a combatir y matar a la fuerza, y ninguno de sus comentarios iba a hacer que yo pareciera débil, ¡combatiría con Dwalin si eso es lo que querían!

Bofur cogió el brazo de Thorin para llamar su atención y habló sin dejar de mirarme. "Me gusta, ¿podemos quedárnoslo?"

Le miré enfadado. Si las miradas pudieran matar esa lo habría hecho, sin duda, pero antes de poder responderle, Thorin soltó una carcajada, ¡una carcajada! Aulë sabe que echaba mucho de menos su risa y no pude evitar que se me pasara un poco el enfado. Thorin me sonrió y asintió. "Parece que hemos encontrado a nuestro pequeño guerrero y saqueador."

Asentí y acabé por sonreirle. "Gracias." Le dije, y el resto volvía a hablar a voces entre risas y halagos hacia mi persona.

Thorin me cogió del brazo y me susurro. "¿Podemos hablar un momento a solas?" Y yo, como tonto enamorado, no pude hacer otra cosa que asentir levemente. Gandalf me miró cuando Thorin se levantó con una ceja levanta, pero yo me limité a morderme el labio y a seguir a Thorin. Nos paramos en la entrada de la despensa y Thorin me miró fijamente. "Nunca había visto un hobbit con tal valentía o insensatez como usted, señor Baggins." Dijo esto con una sonrisa en la boca y yo no pude evitar seguir sonriendole atontado.

"Entonces nunca ha conocido a un Took, señor Oakenshield. Los Took somos como una mezcla de Fili y Kili en un solo hobbit, asi que imagínese las cenas familiares." Me apoyé contra la pared y le seguí mirando mientras él negaba con la cabeza sin dejar de sonreír.

"Señor Baggins... por muy.. fieras que sean sus palabras, y por mucha fuerza que tenga en ese..." Me miró de arriba abajo y carraspeó. "...pequeño cuerpo, este viaje terminará en mi reino y tendrá que enfrentarse a un dragón que con suerte seguirá dormido o muerto, pero no es seguro."

Asentí, sabía que el dragón, al igual que Azog, seguía vivo, pero ya me había enfrentado al gran escupefuego una vez pero no podía decírselo a Thorin... y menos decirle que salí de Erebor solo con un par de quemaduras, arañazos y un corazón roto. "Su Majestad" Dije con sarcasmo. "con todo respeto, creo que puedo encargarme de ello. No es que sea insensato o valiente, si no que necesitáis la ayuda de un hobbit para recuperar vuestro hogar, y quien mejor que El Loco Baggins para hacerlo." Hice una reverencia sarcástica y le miré fijamente a los ojos.

Thorin, sin creerse lo que estaba viendo, alzó esa ceja que siempre alza cuando no se espera una respuesta. "Esta bien, mediano, pero en el trayecto no tendrás ninguna comodidad, lloverá, hará frío, habrán ventiscas..."

Thorin no terminó la frase porque levante la mano y le cogí el brazo mirándole a los ojos. "Thorin, sé cuidar de mi mismo, puedo cuidar de mi mismo. Ya te he dicho que no has de ser tu quien garantice mi seguridad ni que eres tu el responsable de mi destino, y la verdad, no necesito que alguien lo sea, soy dueño de mi mismo."

Thorin miró mi mano en su brazo pero yo no la aparté. Después me volvió a mirar. "Quizás me expresé mal, señor Baggins." Carraspeó. "Protegeré a todos los miembros de mi Compañía, incluso a usted, pero no podré hacerlo continuamente."

"Sé pelear, no necesito a un rey enano de niñera."

Thorin se rió. Como adoro su sonrisa... "Esta bien, señor Baggins, creo que nos llevaremos bien." Se zafó de mi agarre y se fue dándome la espalda mientras yo seguía sonriendo. En ese momento en lo único que podía pensar era en que podríamos ser amigos desde el principio.

"¡Thorin!" Grité y eso hizo que él se girara. "Odio que me llamen Mediano, llámame Bilbo."

Thorin asintió, una pequeña sonrisa apareciendo en sus comisuras. "Esta bien, señor Bilbo."

Se fue a hablar con Balin y yo me fui a mi habitación. Mi corazón latía demasiado fuerte. ¡Thorin me había tratado bien! Me senté contra la puerta y me puse a pensar mirándome la mano con la que me había atrevido a tocar a Thorin. Quizás ahora que tras ver que yo valía para algo más que hacer tapetes y no me quejaba, que no les trataba como los extraños que se supone que eran, que no tenía miedo a Smaug (y que por supuesto no me desmallara al leer el contrato), que ya conocía lo malo de Thorin, la enfermedad del oro, y todo lo bueno de él; que me había hecho valiente y eso era lo que Thorin buscaba en un saqueador, por eso no me trataba mal... Ya que Thorin parecía que me quería con el resto del grupo, solo tenía un miedo, y era perderle por culpa de la enfermedad...

Surcaré Montañas Nubladas hoy..

Sonreí al oír cantar a Thorin. Me levanté y me arreglé la ropa para escuchar la canción Mis ojos se centraron en Thorin y los de él en los mios mientras cantaba. La primera vez, me enamoré de él cuando le oí cantar y esa canción hizo que mis sentimientos volvieran a aflorar sintiéndolos de nuevo como la primera vez. Seguía enamorado de él después de tantos años.

Cabernas hay allá donde voy

hay que partir al Sol salir

y un viejo oro descubrir.

Rugían pinos en la altitud,

vientos plañían de noche al sur.

Un fuego vi cerca de allí

y ardían bosques con la luz.

Cuando acabaron de cantar sonreí tristemente a Thorin y me prometí a mi mismo que esta vez tendrían Erebor para ellos, y que él gobernaría. Una voz susurrante de mi interior añadió conmigo, quizás..

Les señalé donde dormir ya que había preparado las habitaciones de invitados para ellos. Me sonrieron agradecidos, pero me di cuenta que no había suficientes. Faltaban al menos la mitad de camas. Decidieron todos dormir por parejas en las camas pequeñas donde solían dormir mis primos. Dori y Ori, Gloin y Oin, Bombur y Bifur, aun que Bifur acabó durmiendo en el suelo porque se caía ya que apenas había sitio al lado de su primo, Bofur y Nori, Dwalin y Balin, y por último Kili y Fili, y Gandalf solo. Cuando todos estaban en las habitaciones me dirigí a la mía, pero no pude contener una carcajada cuando vi al pobre Thorin, tan majestuoso, intentando acomodarse en mi pequeño sillón tamaño hobbit. Le cogí del brazo y le sonreí. "No creo que un sillón hobbit sea el mejor lugar donde un rey pueda descansar."

Thorin me miró y se sentó correctamente. "He dormido en sitios peores, a demás, no soy rey aún."

"Pero lo serás." Dije sonriendole. Nos quedamos en un silencio incomodo. "Thorin, yo... Todos están compartiendo cama, incluso Bombur... p-podemos compartir mi cama aunque sea pequeña."

"Es tu cama." Me dijo serio.

"Y mi casa." Añadí asintiendo. "No te estoy pidiendo que nos acostemos ni..." Entonces me paré y me puse rojo al escuchar mis palabras. Juraría que él también se sonrojó. "Y-Yo... q-quiero decir que..."

Thorin sonrió un poco incomodo pero asintió. "Gracias, señor Bilbo." Se levantó sin dejar de mirarme. Yo seguía mirándole sonrojado, y ahora que se había levantado parecía tan... grande... Cuando por fin reaccioné fuimos hacia mi habitación.

"V-Voy a p-ponerme el pijama ahora, si, ejem... eso, vuelvo ahora..." Cogí mi pijama del armario y le dejé ahí. Me fui al baño, que olía a enano, y me lavé la cara. "Concéntrate, Bilbo. ¡No eres un adolescente!" Me dije a mi mismo en el espejo. Siempre había querido tener a Thorin a mi lado pero... no cuando yo le amaba, porque yo le amaba, y él a penas me conocía. Salí del baño y Thorin se había quitado todo menos los pantalones y una fina túnica azul que ya había visto cuando fueron encarcelados en Mirkwood. Yo llevaba una túnica larga blanca y la ropa interior. Thorin ya estaba sentado a un lado de la cama y yo le sonreí un poco avergonzado. "¿Te quedas con ese lado de la cama?" Thorin me estaba mirando de arriba abajo, fijándose en mis pies, mis piernas desnudas, y siguió subiendo su mirada... Me mordí el labio y me sonrojé mucho. Cuando Thorin terminó de inspeccionarme, carraspeó y miró hacia otro lado.

"Es su cama señor..." Volvió a carraspear. "Bilbo."

"Y-Yo suelo dormir en el lado izquierdo, aunque quizás la cama es un poco pequeña.."

Thorin se acostó y yo maldije por lo bajo lo tonto que sonaban mis titubeos. "Nos tendremos que apretar." En ese momento creí que no podría ponerme más rojo. Me tumbe dandole la espalda, pero le tenía tan presionado contra mi que no podría pensar en otra cosa que su entrepierna contra mi espalda, asi que me di la vuelta, pero si no hubiera sido por sus fuertes brazos, me habría caido de la cama. "¿Estás bien?" Me miro fijamente apretandome contra su pecho.

Yo respondí avergonzado. "S-Sí... G-Gracias." Me mordí el labio para dejar de titubear y el al mirarme los labios se relamió, pero me soltó inmediatamente y se acostó mirandome. "Quizás la cama es demasiado pequeña.."

"Y-Yo..." Traté de hablar pero el me siguió mirandome y no pude.

"Mañana hay que madrugar, Bilbo, da igual como te pongas, pero tardaremos en volver a una cama así que aprobechala." Cerró los ojos y yo me acomodé mirandole. Estaba perfecto. Le quería y nunca le había tenido así de cerca. Definitivamente tenía 130 años y parecía un adolescente. "Si me sigues mirando no me voy a poder dormir." Dijo Thorin sin abrir los ojos y me volví a sonrojar.

"L-Lo siento..." Thorin sonrió y abrió los ojos.

"Descansa, Bilbo, mañana será un día duro." Y asentí cerrando los ojos. Durante la noche sentí como unos grandes brazos me rodeaban. Nunca antes me había sentido tan seguro.