En el corazón de aquellos que se aman
Aclaraciones del Capítulo:
Bueno esta serie no me pertenece, (ustedes ya saben de quien es), así que pasen y disfruten, y si me salgo de contexto o pongo muy oc a algún personaje avísenme para cambiarlo o al menos darme un slapface, o que spock venga y destruya mi lap, no se la que funcione, igual mi madre no paga el internet para estas cosas XD, igual pasen y lean Kagehina Yaoi 18+ (hard) y si se trauman, para mi mejor jejeje ok no, adelante.
Capítulo 1: Una buena peli de terror y una anciana loca, pueden funcionar…
Su nombre era Hinata Shouyo, un chico imperativo que era rematador o bueno cebo, en su defecto de aquel equipo que tanto amaba de vóleibol, un chico que no se interesaba en chicas, el solo tenía un objetivo en mente: Permanecer más tiempo en la cancha.
El otro era Kageyama Tobio, el rey, como todos le llamaban, con un carácter inquisitivo, y bastante arrogante, serio y con un terrible sentido del humor, pero con un objetivo en común con cierto chiquillo al cual en cierta forma lo sacaba de sus casillas de vez en cuando.
En fin, ambos de alguna forma o por el destino, habían formado el dúo perfecto de ese equipo, sin embargo había un sentimiento desconocido para ambos, un sentimiento que se estaba formando y que ignorantemente desconocían, que con el paso del tiempo iba a doler, iba a costar trabajo, pero que al final ambos tenían que comprender.
-Porque, quiero que simplemente me digas porque- gritaba un azabache empapado por la lluvia a un pelirrojo que le daba la espalda con una sombrilla en su mano.
-No puedo darte explicaciones… porque no sé qué decir- el otro sin embargo impaciente y furioso se acercó a tomarlo de su brazo, y le jalo bruscamente hacia su pecho.
-No me digas que no lo sabes, solamente contéstame- esa no era la mejor forma de estar en ese momento, ambos pasaban por un momento difícil… pero cuál era la razón, porque ambos peleaban bajo la fría lluvia?, o mejor aún porque ambos discutían? ¿Por qué?.
3 semanas antes
Una melena roja se agitaba por el viento a toda velocidad, un jovencito de secundaria llamado Hinata se apresuraba llegar a su escuela, jugar, eso era lo que quería, jugar con sus superiores y con los demás, como siempre, y sobre todo lo que más deseaba era ver a su "enemigo" levantar la pelota para él. Las clases para él pasaban rápido cuando no prestaba atención y el puntero del reloj parecía estar a su favor. Finalmente sonó la campanilla de salida, y sin mirar atrás salió despedido del salón tratando de no ser visto por los prefectos, cuando corría por los pasillos, y finalmente ahí estaba la cancha tras aquella puerta de hierro, y casi al mismo tiempo que estaba por abrirla una mano un poco más grande que la suya le despeinaba.
-Ahhhh! Qué demonios haces Idiota!- el pelirrojo miraba a los ojos azules del azabache que le empujaba.
-Eres muy lento enano- y acto seguido entraba a la cancha, seguido por aquel pelirrojo que comenzaba a discutir con él por su falta de respeto, pero como siempre era lo mismo, aquellas pequeñas situaciones las tomaban a broma, y comenzaban a jugar como siempre.
Sin embargo en esta ocasión sucedió algo en ambos, algo que ninguno había notado hasta ese preciso momento. Era un partido de práctica, y como siempre Hinata daba unos remates exitosos gracias a su armador, sin embargo en uno de esos saltos, el pelirojo fue interceptado justo antes de saltar por Suga, el armador de grado superior, por lo que como todo brillante cebo se movió instintivamente como siempre lo hacía, en algún hueco de la cancha, sin embargo esta vez, al girarse, choco tirando al suelo a su armador, quedando sobre él. Todos se alarmaron pensando que se habían herido, sin embargo ambos en lugar de pelear, se miraban fijamente a los ojos.
-Oye! Qué demonios haces- gritaba furioso el armador, sin embargo se calló de inmediato ya que…Kageyama, jamás lo había notado… el "cebo" tenía unos labios pequeños y apetecibles, y sus ojos eran tan lindos casi como los de una chica, y para el colmo de su gran ser, su corazón palpitaba a mil por hora, ¿qué era ese sentimiento tan turbio?, se sentía confundido, y algo mareado, además sentía que su cara se ponía roja.
En cambio el pelirojo ingenuamente solo se preguntaba porque "el rey" le miraba con tanto detalle, y eso sinceramente le incomodaba bastante.
-emmm chicos… están bien?- preguntaba Suga algo preocupado, al ver que ninguno de ellos se movía pensando que podían estar lastimados.
-Ah lo siento Suga-sempai, me perdí en mis pensamientos o me quede en shock- reía nervioso el pelirojo que se levantaba pesadamente del regazo de Kageyama.
-"no te vayas"- pensó el azabache… por alguna extraña razón que él mismo desconocía, deseaba que aquel enano permaneciera así un poco más, pero quizá por su orgullo, y su forma de ser, no se había atrevido a decirlo, y más porque Noya y los demás le miraban extrañados, y quizá si decía o comentaba algo, solo se burlarían de él.
Finalmente ambos se levantaron de aquella posición para continuar con el partido de práctica, hasta que llegó el final, y como siempre, el equipo de Hinata había ganado por un poco, y el partido había sido tan entretenido que incluso Tsukishima, se había divertido en cierta forma.
El sol, se había ido a dormir, ahora solo quedaban unos cuantos rayos de sol iluminando algunas montañas a lo lejos, todos se iban a casa, felices, entusiasmados, pero sobre todo cansados.
Hinata por su parte tomó su bicicleta y comenzó su camino a casa, y en el recorrido, quizá compraría algún dulce o snack para comer en casa, y si bien tenía suerte quizá su madre habría salido, con su hermanita, por lo que podía estar seguro de que la tele la tendría para él solo y se desvelaría viendo películas de terror.
-Oye ten cuidado enano idiota- una voz conocida lo sacó de sus pensamientos, Kageyama miraba molesto al susodicho que se disculpó una vez que había notado que la bicicleta estaba muy cerca del azabache.
-Oye Kageyama, ¿tienes algo que hacer hoy?- el otro le miro con algo de curiosidad, porque aunque no quisiera admitirlo, ese día, y por otras dos semanas, sus padres que eran dueños de una empresa extranjera, no estarían rondando por la casa, por lo que no tenía nada que hacer.
-no, no realmente, ¿Por qué?- la curiosidad era muy fuerte, y sin embargo mantenía su serio semblante.
-Que bien, entonces ven a mi casa hoy- el otro por su parte sin dar una respuesta positiva o negativa le siguió en silencio hasta la tienda donde estaba su entrenador. Ambos entraron y salieron con bolsas y bolsas de papel llenas de refrescos, papas, y otros dulces, Kageyama obviamente no esperaba nada de eso, por lo que siguieron juntos hasta la casa del pelirojo, el cual abrió silenciosamente como si de un ladrón se tratase.
-Mamá!... estas aquí?- el chico siguió caminando, con las bolsas en mano, y señalándole al oji azul que pasará, y un poco más a la cocina, encontró una nota:
"Shouyo, tu hermanita, tu padre y yo hemos salido con tu tía
Al cine a ver unas películas, regresamos tarde, hay comida
En el refrigerador
Atte.; mamá"
Ese era su día de suerte, y grito entusiasmado mientras corría a la sala a prender el televisor y acto seguido buscar sus películas de terror favoritas.
-Kageyama, por aquí ven!- el más alto entro a la sala observando como el más bajito le mostraba tres películas.
-¿Cuál prefieres: "el alucinante caso del hombre sin piel y fluidos corrosivos", "el hombre que murió y colgaba del techo" o "terror en la secundaria, cuando los alumnos lloran de terror", el chico parecía entusiasmado mostrándole varios títulos con un significado algo desagradable o patético y en algunos términos absurdos, y pensaba el azabache "como demonios le gustan estas cosas"
-Está bien… veamos aquella- señalaba una película que tenía una portada en color negro con una mujer gritando y sin ojos con un título en rojo que decía peligrosamente "El anochecer del diablo".
Hinata le miro algo asustado, y acto seguido trago saliva mientras sostenía la película entre sus manos, y comenzaba a temblar algo nervioso.
-Emmm… ¿seguro que quieres… v-ver esta?- temblaba en cierta manera el chico, que miraba una y otra vez la película desviando la mirada a los ojos del azabache, buscando un cambio de opinión, o al menos de piedad.
-Sí, esa es la que quiero ver, o es que al caso ¿tienes miedo?- le interrogaba con un aura maligna a su alrededor al otro que simplemente se limitaba a temblar.
-Pe-pero, mi madre me dijo que esta la viera solo cuando fuese mayor, porque era muy fuerte… y digamos que lo que escuche cuando mi madre la vio con papá… no fue, precisamente agradable- decía aun con la película en la mano.
-Oh vamos, deja de ser tan miedoso, además tú me dejaste elegir, así que elijo esa- el azabache arrebatándole la película de la mano, abrió el cartucho y saco el disco, poniéndola en el DVD, y ambos se sentaron en el sillón mirando fijamente la pantalla, esperando que comenzará. El rematador abrazaba un cojín algo nervioso, el otro por su parte reía maliciosamente, ya que aunque quería reírse a carcajadas del chico no podía darse ese lujo… aun no.
Finalmente la película empezó, con letras blancas y pantalla oscura que relataba la historia de una familia que había llegado a una vieja casa, y que ahora después de que su abuela muriese empezaron a ocurrir cosas alrededor de aquella familia. Y comenzó…
A cada escena que aparecía en la tv, el Shouyo daba pequeños saltitos, y en sus ojos salían pequeñas lágrimas, pero no gritaba… por su parte el azabache no reaccionaba en ningún momento, esa película le resultaba aburrida en cierta forma, que incluso había bostezado algunas veces, era una película tan clicheada, que pensaba que incluso las de niños eran más entretenidas, hasta que el Shouyo le miró fijamente.
-¿Como… es…q-que tú no tienes… miedo?- decía completamente lloroso y ahora cubierto de almohadas.
-¿Es enserio? Esa cosa no le daría miedo ni a mi abuela… además- no había terminado la frase cuando en la tv salió el screamer de una anciana gritando horriblemente y con una cara espantosa, ambos se miraron, y se quedaron blancos al instante, mientras un escalofrío les recorría la espalda, para que luego el pelirojo soltara un tremendo grito y el azabache se levantará velozmente a prender la luz y apagar el televisor, mientras sentía como su corazón casi se salía de su lugar, ¿Qué demonios había sido eso?, era la primera vez que el armador se había sentido tan asustado y más por una película de terror. Así que poco a poco recuperándose de tremendo susto recordó al enano que hacía un momento antes había gritado, y comenzó a buscarle por la habitación.
-Oye… enano, ¿dónde estás?- buscaba por toda la sala, pero no había nadie, así que supuso que había corrido a algún lugar a refugiarse, por lo que comenzó su búsqueda, hasta encontrarlo en la recamará de su madre, debajo de las cobijas tapado de pies a cabeza.
-Oh vamos… no me digas que realmente te asustaste?- quería parecer todo un hombre, fingiendo su serenidad, pero al no obtener respuesta se acercó a la cama descobijándolo un poco, solo para darse cuenta que el Shouyo lloraba amargamente del miedo por lo que el azabache comenzó a frotar su espalda buscando palabras para consolarlo, pero solo encontraba adjetivos o verbos muy cortantes o malos para él, por lo que decidió guardar silencio.
-Emm… ya son las 12:30… será mejor que regresé a casa- decía poniéndose de pie el oji azul, sin embargo una mano que salía de por debajo de las cobijas le sostuvo de la muñeca.
-No me dejes solo… por favor- realmente estaba asustado, y en si era lógico, y en parte era su culpa por haberle obligado a ver esa ridícula película, y más lógico aun sabiendo que él en cierta forma también estaba algo asustado, y en su casa que era más grande que esa, estaría completamente SOLO, por lo que dudaba de la idea de volver a esa casa sin sus padres en ella, y también se negaba rotundamente a meterse debajo de las cobijas como un completo idiota a temblar y no poder dormir.
-Está bien, pero solo esta vez, y más vale que no se lo digas a nadie- el más bajo salía de su encierro y ambos caminaron a su habitación, coloco dos futones con una distancia considerable entre ambos y se echaron a dormir. Realmente la sensación de tener a alguien acompañándote era más que satisfactorio, o al menos para el azabache, ya que sabiendo que el más bajo estaba ahí, ya no sentía ese estúpido nerviosismo causado por el terror, y estaba logrando conciliar el sueño exitosamente, al menos hasta que cierto acompañante suyo comenzó a zaranguearlo algo fuerte.
-Que quieres enano?- respondía sin abrir los ojos y con una venita en la sien. El otro por su parte aun con lágrimas en sus ojos le seguía zarangueando.
-De-déjame dormir contigo… por favor- le suplicaba completamente asustado, al parecer aún no se le pasaba aquel tremendo suceso anterior.
-Que!?, estás loco, vuelve a tu cama y duérmete de una vez- el azabache no tenía intenciones de dejarlo dormir "tan" cerca de él, y menos por lo que había sucedido en la práctica… pero de alguna manera su corazón y su cuerpo, le exigían volver a sentirlo, solo para comprobar.
-Ahhhh, por favor, además es tu culpa que yo este asustado, y mi celular no tiene saldo como para llamarle a Kenma y que me haga sentir mejor… porfisss- realmente rogar no era algo que le gustara al pelirojo, pero en esas circunstancias lo hacía más que por fastidiar, por temor.
-Ahhhh! Ya está bien, metete en mi futon, y ya duérmete- el otro chico alegre se metió dándole la espalda al azabache mientras se acomodaba, y finalmente se quedaba dormido.
Eran las 3:00 am, todo estaba en silencio, la madre, hermana y padre del más bajo seguramente ya estarían durmiendo en sus cuartos, y para sorpresa de un pelinegro que abría los ojos pesadamente, al escuchar un estruendo se percató de dos cosas; la primera era que escuchaba una tormenta de lluvia afuera y a consecuencia tronaba, y segundo… había una mano pequeña pero fina casi como de una chica alrededor de su cintura abrazándolo fuertemente, y para su sorpresa extra, el pelirojo hundía su cabeza en su pecho, como buscando consuelo…
-Ahora si estas en problemas- se limitaba a decir en voz baja el azabache, pero al intentar retirarlo… una voz proveniente del chiquillo, dijo algo que no solo hizo que se detuviera… si no que hizo que su corazón volviese a reaccionar violentamente… y esta vez no era por el screamer de una anciana loca.
Ahhhh, pues bueno, este es el primer capítulo de esta cortichafinovela que anoche pensé, bueno realmente llevaba varias semanas queriendo escribirla pero no me salía hasta que por fin coopero… a partir de aquí, supongo que vienen los insultos, jitomatazos o lo que gusten (tapioca preferentemente la amo) pero bueno, espero les haya gustado, dejen sus reviews gracias
Atte.: Aknilo Chafaescritora.
