Cap. 21
Un frenazo quedó marcado en el asfalto de la carretera. Cuando Elena no podía dormir se iba a su clínica a trabajar. Aún que fuera de noche o quizás la madrugada. Eran ya tocadas la una de la mañana. Si no estaba allí, iría directo hacia a casa de Caroline. Pero sabía cuáles eran las intenciones de Katherine antes de irse a Rusia. Y para nada lo permitiría. Para nada. Protegería a Elena a muerte.
Se dio cuenta de que la puerta estaba abierta. Entró sin pensárselo dos veces. El pasillo estaba oscuro. A cualquier persona normal le hubiera dado un poco de miedo entrar allí. Pero no a Damon. Cargó su subfusil, preparándolo, mientras se dirigía hacia el despacho de Elena. El único sitio donde había luz. Entró sin pensárselo dos veces. Elena estaba sentada en su escritorio, pasando algunas cosas a ordenador. Él miró a su alrededor, intentando buscar algo. Si se hubiera equivocado, Elena lo odiaría aun más…
- ¿Qué cojones haces aquí? – dijo ella, frunciendo el ceño.
- No son horas de trabajar, cariño. – le dijo Damon, apoyando los brazos sobre la mesa. – vine porque Katherine quiere…
- ¿Algún problema conmigo?
La voz de ella sonaba a espaldas de Damon. Elena abrió los ojos al ver que ambos iban armados. ¡Y qué armas! Eran del tamaño de su pierna. Damon se giró.
- Demasiados, querida. – le espetó Damon.
- No decías lo mismo esta tarde cuando justo te situabas entre mis piernas…
Un suspiro desesperado se escapó de Elena. Se levantó.
- Oye, si tenéis que arreglar algo, arreglarlo solos. Paso de oír más burradas. – Cogió su carpeta y esquivó su mesa con Damon apoyado. Un disparó la sobresaltó. Demasiado cerca de sus pies.
- Quieta ahí. – le dijo Katherine acercándose a ella. – Damon me la suda, yo a la que quiero es a ti.
- ¿Qué? - Elena alzó una ceja.
Katherine se acercó más. Damon se avanzó y se interpuso en medio de ambos.
- Guarda las distancias, zorra. – le espetó, apuntándola con su arma.
- No te atreverás. – se burló Katherine.
- Ponme a prueba.
Elena se situaba detrás del gran cuerpo de Damon. Se sentía protegida, pero a la vez tenía los nervios a flor de piel. En cambio, ellos dos parecían estar tranquilos. Solo la tensión del cuerpo de Damon la sacó de dudas. Quizás él también estaba preocupado. Pero preocupado por ella.
- Damon… - murmuró Elena a punto de estallar a llorar de nuevo.
- Sh… sé que estás muy enfadada conmigo, pero permanece detrás de mí. – colocó su mano libre, apoyándola en un muslo de Elena. Ella no hizo más que agarrar la mano de Damon, sintiéndose más segura. Estaba con ella, estaba allí, con ella. Los dedos se entrelazaron. Damon esbozó una sonrisa. – que sepas que te amo y nunca, nunca dejaré de hacerlo, pase lo que pase.
- Que tiernos, siento interrumpir el magnífico momento, pero debo matar a alguien. – cargó su revolver webley. – Ven aquí Elena... – dijo acariciando la carcasa de su poderosa pistola. – No te va a doler…
- Cállate, joder. – le dijo Damon.
- ¿O quieres que Damon también salga herido de aquí?
Elena tragó saliva.
- Te aseguro que si cumplo mi misión atravesando bien esa preciosa cabecita tuya, me iré de aquí sin más y dejaré a Damon tranquilo, si no, primero lo mataré a él… - dijo señalando a Damon con la pistola. – y luego a ti. Que monos. Una muerte doble.
- Te estás equivocando… - dijo Damon. – la única que saldrá perdiendo de aquí eres tú.
- ¿Sí? ¿Por qué?
- Por esto. – se sacó un cuchillo del cinturón y lo lanzó, clavando el pantalón de Katherine en el suelo. Seguido disparó, repasando todo el cuerpo de la mujer, como un sencillo colador. – Jódete.
El cuerpo de Katherine cayó al suelo. Damon respiró hondo y profundamente. Desde atrás, escuchó la voz de Elena.
- No puedo creer que hayas hecho esto… - masculló. – acabas de matar a Katherine.
Damon dejó ir su metralleta. Se giró y abrazó a Elena. Ella se dejó hacer.
- Por ti, esto y más y mucho más…
Elena suspiró, entrando en lloro otra vez. Se agarró al cuello de Damon, que la levantaba con ganas, energía. Amor. Y empezó a llorar.
- Siento lo que te dije… - sollozó. – no podrías darme asco, nunca, nunca y no podría odiarte ni mucho menos pero estoy enfadada, muy enfadada…
- ¿Eso quiere decir que me darás otra oportunidad? – dijo Damon, con los ojos acuosos y mirándola, algo más contento. – Te prometo que haré lo que sea, nunca, nunca volveré a cometer un error similar…
- Damon yo… - Elena agachó la mirada, intentando buscar la respuesta correcta. Cuando todo pasó en un momento. Vio a Katherine quitándose un chaleco antibalas y levantándose, a duras penas. Había un charco de sangre debajo de ella, pero estaba viva. - ¡Damon! ¡Damon cuidado! – dijo Elena horrorizada.
Demasiado tarde. Damon no se dignó a girarse. Cogió su metralleta, cubriendo el cuerpo de Elena. Y disparó detrás de él, sin importar la de balas que estaba recibiendo en su propio cuerpo.
- Quédate debajo de mí, ni se te ocurra moverte. – dijo en un gruñido.
Damon sintió como su propia bata se manchaba. Como ese blanco se volvía de un rojo intenso, del color de la sangre de Damon.
- ¡Damon! – gimoteó.
Vio como el cuerpo de él resbalaba por el suyo.
- Mi amor… - murmuró, antes de terminar tendido frente a Elena. - Lo... lo siento...
La vista de ella se nubló. Quizás por odio, quizás por todo el cúmulo de lágrimas. No lo pensó dos veces. Ya era hora, ya era hora de dejar de ser una tonta llorona y ponerse las pilas. Cogió el fusil de Damon. Pesaba, mucho, pero lo cargó sin ningún problema. Se puso en frente de Katherine que, igual que Damon, estaba llena de sangre, tendida al suelo. Respiraba con dificultad, pero respiraba.
- Jodida cabrona. – sonrió Katherine. – Vas a morir… - levantó su pistola hacia a Elena. Pero ella pisó su brazo, haciendo que Katherine gimiera de dolor. Elena se sentó encima del cuerpo de la pelirroja. Sonrió cínicamente.
- No sabes lo que acabas de hacer. – masculló mientras las lágrimas recorrían sus mejillas. – Maté a tu hermana con mis propias manos. Tú vas por el mismo camino. – Apuntó la gran arma en la cabeza de Katherine que intentaba resistirse. – ¿Ahora quien es la mosquita muerta? – masculló apretando el gatillo. – Nos vemos en el infierno, puta. – y disparó, atravesando la cabeza de Katherine. Y esta vez sí: muerta.
HOLA! :) Espero que les haya gustado la secuela, en unos días publicare el Epilogo y si ustedes quieren la tercera y ultima temporada de este fic.
Gracias por todo el apoyo!
