Holiwis :D
Aquí nuevamente su amiga que no conoce su nombre con otro capítulo más, nos leemos abajo, y ahora ¡Corran capitulo! (?
Capítulo 3: Un avión a la selva
A la mañana siguiente, junto a Kaoru y Miyako:
-Miyako apresúrate. Ya casi son las ocho y media.-
Miyako al parecer tenía unos problemitas con la ropa que iba a usar, error, un gran problema. Su habitación estaba desordenado por completo, en este caso, ropa por todos lados, y entre esa tormenta una Miyako desesperada por encontrar alguna ropa especial para la situación. Mientras, Kaoru se pasaba recalcándole que iban a llegar tarde a su punto de encuentro con Momoko. Algo raro, ya que esperarían cualquier cosa: un huracán, una nevada imparable y hasta un terremoto, para que esa chica se preocupara por algo.
-Miyako. Ya es la vigésima cuarta vez que te lo voy a repetir: ¡Apúrate rubia!- esto último lo dijo gritando, pero como las otras veces, fue ignorada nuevamente.
-¿Qué me puedo poner? Tal vez me puedo vestir como un ninja… no, muy exagerado. ¡Ya se! Me puedo vestir como una fugitiva escapada de prisión… no, ni siquiera sé cómo se viste una…-
-Esto es ridículo.- cogió unos pantalones y una remera y se lo tiro en la cara a la rubia – ¡Ponte esto! ¡Y no te pongas a chistar porque me iré sin ti!-
Miyako miro por unos momentos la ropa que le lanzo su amiga hace unos momentos, luego dirigió su mirada a Kaoru, esta rodó los ojos y miro nuevamente sus reloj de mano.
-Etto… ¡Esta genial! Kao-chan.- dijo y luego fue corriendo a su cuarto de baño dejando a Kaoru algo confusa.
-A que si es bipolar, hace unos momentos dijo que no era la ropa adecuada.- dijo con una gran gota estilo anime en la nuca.
Luego de unos minutos, Miyako salió con la ropa que Kaoru le había dado más algunos accesorios que creyó que eran necesarios. Kaoru rodó los ojos nuevamente y la cogió del brazo. Literalmente hablando, la llevo arrastrando hasta el puesto de periódicos, lugar convenido para su encuentro con la peli naranja. Al llegar allí encontraron a Momoko dando vueltas y se veía que estaba algo impaciente.
-¿Por qué llegaron tarde? Ya casi son las nueve.- dijo Momoko frunciendo ligeramente el ceño.
-La rubia tubo un ´´pequeño`` problema en decidir que ropa ponerse.- respondió Kaoru resaltando la palabra pequeño.
Momoko movió la cabeza como queriendo decir ´´No tienen caso``. A buen paso se alejaron en dirección a la parada de autobuses. Aunque el día estaba despejado y el sol irradiaba todo lugar con sus cálidos rayos, el frescor de la mañana se hacía notar. Quizá por eso, inconscientemente, aceleraron el paso y llegaron casi corriendo a la parada.
-Espero que el autobús no tarde demasiado.-
-No te preocupes, tenemos mucho tiempo de sobra.- respondió la rubia.
-Perdieron treinta valiosos minutos en venir hasta el puesto de periódicos.- dijo fulminando con la mirada a sus amigas.
-Ni aunque fuera la gran cosa.- se quejó la morena.
-Momo-chan ¿A qué hora sale el avión a Malabo?-
-A medio día.-
-¿Y si se dan cuenta de que no estamos en clases?-
-Puede que nos busquen por los alrededores.- respondió Kaoru.
-¿Ustedes creen que avisaran a la policía?-
-Al principio, no.- dijo Momoko- El director tratara de encontrarnos. Buscará las llaves de mi casa y, al no encontrarlas, se dirigirá hacia allí. Supongo que hasta por la tarde no se atreverá a llamar a la policía, pero para entonces ya habrán regresado ustedes.-
-¿Y qué les diremos?- Kaoru se cruzó de brazos como esperando respuesta. Momoko pareció pensarlo por un momento.
-Fácil. Me he marchado a Guinea Ecuatorial. A esas horas ya estaré allí, no podrían evitarlo.-
-Que optimista eres.- dijo Miyako con una gota en la nuca.
En ese momento llegó un autobús. Momoko, Miyako y Kaoru eran las únicas personas que lo cogieron en aquella parada. Un señor con trazas de ejecutivo y tres mujeres jóvenes que charlaban amigablemente eran los únicos pasajeros.
-Qué poca gente.- murmuró Miyako.
-Supongo que por el camino se ira llenando.-
Sacaron sus billetes, avanzaron tambaleándose por el pasillo y se acomodaron en los asientos del fondo. Momoko se sentó en el asiento que tenía vista a la ventanilla, al lado suyo se sentó Miyako y luego Kaoru, la peli naranja acomodo la bolsa de deportes entre sus piernas.
Parecía que la ciudad era un conjunto de vehículos, que se movían de un lado para otro, y de gente, mucha gente: hombres y mujeres andando por las aceras, cruzando entre los coches (autos/carros) en marcha. Personas y coches de un lugar para otro ¿Había algo más? Sí, claro que lo había. Bastaba fijarse con más detenimiento que cada persona era diferente de las demás, hacia cosas distintas, iba a lugares distintos, pensaba de manera distinta y se comportaba de manera desigual… Entre toda esa multitud, a Momoko le llamó la atención una familia en común, una chica que aunque no fuese muy parecida en su aspecto la recordaba bastante su propia actitud, se encontraba comiendo unos dulces y hablando animadamente con su aparente hermana menor, que simulaba ser una heroína con unos antifaces y una capa. Aquella niña le recordaba a Kuriko y empezó a preguntarse ¿Qué estará haciendo? ¿Se habrá enterado de la noticia? ¿Estará bien? Sus ojos empezaron a amenazarla con caer una lágrima nuevamente. Alzó la vista encontrándose con dos personas adultas, un hombre y una mujer que miraban cariñosamente a sus hijas conversar. Ya no pudo contenerlo más, una lágrima empezó a recorrer en su mejilla.
-Momo-chan ¿Estas bien?- la voz de su amiga rubia interrumpieron sus pensamientos.
-Sí, estoy bien no se preocupen.- dijo secándose la lágrima con el dorso de su mano.
Kaoru posó su mano en el hombro de Miyako, esta última logró entender la señal que le daba su amiga pelinegra, volvió a quedarse en silencio y se dispuso a mirar por la ventanilla el paisaje. La ciudad empezó a transformarse, ya no había calles; ahora circulaban por una autopista; las casas tenían otro aspecto, estaban más desparramadas, más distantes las unas de las otras; la gente apenas era perceptible a lo lejos. Poco a poco el campo –los páramos que configuran el paisaje de Tokio- se entremezclaba con los polígonos industriales y las pequeñas fábricas. Todo ello era síntoma de que la ciudad dejaba de serlo definitivamente.
-Estamos llegando al aeropuerto.- alertó Kaoru.
Momoko jugaba constantemente con el llavero de plata de su padre; sus dedos no se quedaban quietos un instante. Y es que ahora, cuando el autobús dejaba la autopista y enfilaba la carretera del aeropuerto, había empezado a ponerse nerviosa, muy nerviosa, como si hubiese caído en la cuenta de que algo iba a salirle mal.
Quizá había empezado a darse cuenta de que sus planteamientos eran demasiado sencillos, y de sobra sabía que el mundo de los mayores era mucho más complicado. Algo no podía salir bien. Y así era.
Cuando solicitó un pasaje para Malabo a una uniformada señorita que manejaba un ordenador detrás de una ventanilla, y que de paso masticaba una goma de mascar como si no hubiese mañana, obtuvo una respuesta rarísima.
-Niña, di a tu mami que venga personalmente.- dijo con una voz chillona y a la vez explotando un gran globo que hizo con la goma de mascar.
-¿¡Que?! Pero si tengo catorce años.- dijo Momoko haciendo un puchero.
-Eres menor.-
-Pe…pe…pero.-
-Sacar un pasaje de avión es una cosa seria; no debe encargarse de un menor ¿Te lo tengo que repetir otra vez?-
-Vamos, necesito ese pasaje.-
Y entonces aquella señorita empezó a preguntarle cosas: sus datos personales, la razón del porque iría sola, si tenía autorización paterna, que si el pasaporte en regla, que si esto y lo de allá… ¿Pero que se había creído esa señorita? Kaoru entendiendo que esa mujer estaba hartando a la peli naranja, tomo de la muñeca a sus dos amigas y arrastrándolas, literalmente, se marcharon de allí.
-Claro- razono Miyako-, no habíamos caído, necesitaras un permiso paterno para viajar sola.-
-Que fastidio.- dijo Momoko soplando un mechón de cabello que le había caído en la cara.
-Ni que lo digas.- dijo Kaoru cruzándose de brazos.
-¿Y qué harás?- pregunto Miyako empezando a caminar.
-No lo sé.-
-Me pareces que tendrás que quedarte.- opinó Kaoru
-¡De eso nada!-
-Ya que. Mejor recorremos el aeropuerto, así se nos refresca la memoria.- dijo Miyako
-Sí, vamos.-
Anduvieron un buen rato de aquí para allá, mirándolo todo, tratando de adivinar algo, de encontrar un indicio, una solución…De pronto, al otro lado de una pequeña barrera de seguridad, Momoko vio un cartel esperanzador. Ponía: ´´Personal de vuelo. Prohibido el paso``.
-¡Vamos!- dijo
-¿No dejaran entrar?- preguntó la rubia.
-Hay que intentarlo.- dijo Kaoru con una sonrisa.
Llegaron a la barrera de seguridad y un vigilante los detuvo.
-¡Eh! ¿No veis el cartel? No se puede pasar. ¿Es que no habéis aprendido a leer?-
Aquel vigilante no parecía muy amable. Momoko tragó duro, Kaoru intentaba dar una buena excusa y Miyako… se estaba distrayendo con un gato que había encontrado hace unos momentos.
-Queremos ver a… a….- Kaoru empezaba a titubear ya que no sabía que decir.
- Al comandante Aoyama.- habló rápidamente Momoko.
-¿Para qué queréis verlo?-
-Dígale al comandante que soy Momoko, hija de Ryu Akatsutsumi.-
-¿Es una broma?-
-Le aseguro que no. Por favor, dígaselo, es muy importante.-
El vigilante volvió a mirarlas de arriba para abajo, como dando entender que no se fiaba de ellas.
-¡Novato!- dijo llamando a alguien, al poco tiempo apareció un chico de cabellos dorados y ojos azules.
-¿Paso algo señor?- preguntó.
- Quédate con estas chicas, no es recomendable fiarse de estas polizonas. Mientras yo haré una llamada telefónica. Consideradlo como vuestro primer trabajo. -
-¡Sí, señor!- respondió con una pose militar, mientras el vigilante se dirigía hacia un teléfono interior.
-¿Qué no eres algo menor para este puesto?- dijo Kaoru aguantándose las risas.
-No tengo porque darte explicaciones, además tengo quince.-
-Solo eres un año mayor que nosotras, eso no significa que no seas menor para dicho cargo.- dijo Momoko cruzándose de brazos.
-A quién le importa, si es para comprar el nuevo videojuego tomaría cualquier cargo.- dijo con estrellas en los ojos.
-A que si eres un tonto.- dijo Kaoru empezando a reír junto a Momoko.
-Yo creo que es lindo.- dijo Miyako.
Momoko y Kaoru dejaron de reír y se voltearon sorprendidas al escuchar a su amiga decir tales palabras; el chico rubio al ver a Miyako además de quedar sorprendido, el ver a esa chica hizo que bajara la cabeza levemente y un rubor apareciera en sus mejillas. Miyako al notar la mirada de sus amigas y el tono que estaba adquiriendo aquel chico que la había sorprendido al verlo por primera vez, se sonrojo al máximo logrando que el moño de Momoko tuviera competencia.
-Di…di…go…que es lindo… en el sentido de que… es, bueno… admirable, que alguien luche por conseguir algo que quiere.- dijo tartamudeando.
Aunque sus amigas se tranquilizaron, las palabras de la rubia hicieron que el rubor del ojiazul aumentara levemente. Luego de ese momento de shock que tuvieron las dos chicas y el incómodo malentendido que habían tenido los rubios, el vigilante había terminado su conversación telefónica con el comandante Aoyama y salió nuevamente al lugar donde se hallaban los chicos. Los miró fijamente y dijo:
-Os habéis librado, mocosas. Podéis pasar. Novato, escóltalas hasta el despacho del comandante Aoyama.-
-Como diga, señor. Acompáñenme señoritas.-
-Miren quien se volvió un caballero.- dijo Kaoru volviendo a aguantarse las risas.
-O no será que solo lo dijo por Miyako.- dijo con un tono pícaro y dándole leves coscorrones amistosos a la rubia.
-¡Ya cállense!- gritaron ambos rubios sonrojados, que al darse cuenta de lo que habían dicho se sonrojaron aún más, si eso era posible.
Momoko y Kaoru rieron descontroladamente por el recorrido, aunque poco después, ambas se quedaron en silencio. Siguieron caminando por un largo pasillo siendo guiadas por el chico. A la derecha había muchas puertas, todas cerradas; la pared de la izquierda era de cristal y daba directamente al aeropuerto. Se veía perfectamente el movimiento de aviones que tenía lugar en las diferentes pistas. Se oía muy próximo el rugido de un motor en marcha. El ojiazul se adelantó hasta llegar a una puerta con un letrero que ponía ´´Comandante H. Aoyama``, tocó la puerta unas cuantas veces y dijo:
-Comandante Aoyama, unas chicas quieren verlo.-
-Diles que pasen- respondió una voz desde el interior del despacho.-
-Sí, señor.- abrió la puerta y permitió el paso a las chicas, haciéndose a un lado del marco de la puerta e hizo un ademan de manos que quería decir ´´Adelante``
-Gracias, tonto.- dijo Kaoru entrando seguida por Momoko, aunque esta última paró en seco.
-Miyako ¿No vienes?-
-¿Ah? No, yo las espero aquí.- respondió.
-Oh claro.- dijo Kaoru con un tono pícaro. –Los novios necesitan espacio.-
-Que…que…- dijo Miyako en shock.
-Bueno, si así lo quieres. Buena suerte.- dijo Momoko guiñándole un ojo.
-¿Qué onda con ustedes?- dijo el ojiazul cerrando la puerta – ¿Porque tanto alboroto?-
-Los padres de Momoko desaparecieron en Malabo.-
-¿Enserio?-
-Sí, ahora tratara de convencer al comandante Aoyama que la ayude con su misión.-
-Y… por lo que veo tú también estas involucrada en todo esto ¿No?-
-Algo así.-
-Bueno cambiando de tema. Eres Miyako ¿O me equivoco?-
-Sí. Miyako Gotokuji.-
-Soy Boomer.-
-Pues, es un gusto conocerte, Boomer.- dijo ofreciéndole la mano.
-El gusto es mío Miyako Gotokuji- dijo estrechando su mano con la de Miyako para luego estirarla hasta pegar su cuerpo con el de la chica. Tal hecho hizo sonrojar violentamente a la rubia, Boomer la tomo de la cintura y le susurró en el oído –Sabes, te sonrojas fácilmente. Nos vemos luego, preciosa- dicho esto salió corriendo logrando desaparecer de la vista de Miyako.
´´ ¿Qué fue todo eso?``- pensó aun sonrojada.
Mientras tanto en el despacho del comandante Aoyama…
-Así que tú eres Momoko, la hija de Ryu.-
-Si señor-
-Toma asiento, Momoko y…-
-Kaoru Matsubara, mucho gusto- dijo la morena presentándose
-El gusto es mío, Kaoru-
El comandante tomó asiento en su propio sillón, que hacia juego con un escritorio de madera. Las dos chicas se sentaron en dos sillas situadas justo en frente del escritorio.
-Para mí también ha sido un duro golpe, créeme, muchacha.- Momoko no sintió la necesidad de contarle lo sucedido, ya que al parecer el comandante lo sabía todo.- Tu padre y yo éramos buenos amigos. Más de una vez hemos viajado juntos. No sé lo que pudo suceder, pero en cuanto llegue a Malabo te prometo que haré gestiones ante la policía guineana para que…-
-Yo voy con usted.-
El comandante dio una palmada cariñosa a Momoko.
-No creas que no comprendo tus deseos pero…-
-Ya lo he decidido: iré a Guinea Ecuatorial. Traje mi equipaje en mi equipaje en esta bolsa, y dinero para pagar el pasaje.-
-Sé razonable. No puedes hacer eso, es una locura y no serviría de nada.-
Momoko intento de todas las formas imaginables de convencer al comandante Aoyama, rogó, suplicó y utilizó todas las ideas que se les presentaba en la cabeza, pero nada, definitivamente nada haría que el hombre diera su brazo a torcer. De ninguna manera le consentiría marcharse a Guinea Ecuatorial. La chica estaba completamente desolada, pues veía que todo su plan se venía abajo sin remedio. Entonces tuvo una idea, está definitivamente no fallaría.
-Está bien- dijo cambiando el tono de voz y levantando una ceja- Me resignare y me quedare en Tokio esperando sus noticias-
Kaoru al escuchar esto se llevó un pequeño susto, ese tono de voz y esa expresión eran síntomas de que Momoko tenía una nueva idea, que al parecer también tendría que estar involucrada, y no solo ella, Miyako no se salvaba.
-Así me gusta. Veo que por fin eres razonable.-
-Bueno… nos vamos- dijo Momoko parándose y tomando de del brazo a Kaoru.
-Os acompañare.-
Los tres salieron del despacho y fue Miyako que salto, literalmente, hacia Momoko llenándola de preguntas, tales como ¿Qué tal te fue? ¿Qué te dijo? ¿Aceptó ayudarte? ¿Te llevara a Malabo? ¿Te condenó a muerte?, preguntas que parecían sorprender bastante a la chica de ojos rosas.
-Improvisa Miyako, tenemos un plan.- susurró Kaoru entre dientes.
Miyako hizo un gesto de no entender nada aunque decidió ´´Improvisar`` como le había dicho Kaoru.
Los cuatro caminaron por el largo pasillo, Kaoru veía como algunos aviones despegaban y partían, cada uno con distinto destino, Miyako se distraía mirando unas aves y Momoko y el comandante pensaban en silencio.
-¿Sale pronto su avión?- la chica de orbes rosas había roto ese silencio entre los dos.
-Pues exactamente…- miro un reloj que había en la pared.- dentro de media hora.
Momoko miró a través de la cristalera hacia la pista, señalando un avión, preguntó:
-¿Es ese?-
-No. Es el de la derecha, en el que están cargando esas cajas-
-¿Qué contienen esas cajas?- pregunto Miyako
-Algunas contienen muebles, otras, materiales de construcción y las ultimas, algunas que otras cosas para…-
-¿Casas?- el comandante afirmó y Momoko lo miró algo confundida-¿Para qué necesitarían construirlas?-
-Tratándose de Guinea, nunca se sabe.-
En la puerta de embarque, el comandante se despidió de las chicas, y volvió a asegurar a Momoko que haría gestiones para saber algo de sus padres. Lo perdieron de vista entre un grupo de gente.
-Bien ¿Cuál es el plan?- preguntó Miyako.
-¡Vamos, corran!- grito Momoko llevando a tirones a sus amigas.
-¿A dónde vamos?-
-Nos queda media hora.-
-¿Para qué?-
-¡Para que va a ser!-
Kaoru comprendió por qué Momoko hacia tantas preguntas al comandante Aoyama. Mientras que Miyako al fin pudo entender lo la pelinegra quería decirle, Momoko intentaría coger el avión fuese lo que fuese.
-Momoko ¡Allí hay un par de vigilantes!- alertó la morena.
-Intenten deshacerse de ellos.-
-Creo que no es necesario ¡Miren!- dijo Miyako señalando a los guardias que estaban persiguiendo a Boomer.
-Oigan ¿Esto no me descuenta mi paga?- Boomer se deslizó por debajo de una mesa para lograr adelantarse más, aunque eso no significaba que los vigilantes no dejaban de seguirlo - ¡Quiero un adelanto! ¡Quiero un adelanto!- esta vez tomo dos pasteles que se encontraban en unas tiendas y los lanzó hacia sus perseguidores.
-¡Buena puntería, tonto!- gritó Kaoru al ver que los pasteles habían impactado en el rostro de los guardias.
-Los pasteles.- dijo Momoko llorando cómicamente.
-¡No te distraigas Momo-chan!- gritó Miyako.
Llegaron hasta un portal que tenía una señal de prohibido el paso, lo ignoraron y descendieron por unas escaleras de uso restringido hasta llegar junto a la pista.
-¿Cómo piensas llegar hasta el avión?- preguntó Kaoru.
-Miren, allí.- dijo señalando a una máquina elevadora que con su pala se disponía a coger algunas cajas, encajadas las unas con las otras y sujetadas con fleje-¡Tienen que detenerla durante unos segundos!-
-¿Nosotras? ¿Detener la maquina? ¿Y cómo?- pregunto Miyako.
-¡No lo sé! ¡Piensen en algo! ¡Corran!-
Momoko empujó a sus amigas, quienes de pronto se encontraban solas ante las maquinas, que era manejada por un solo empleado.
-¿Qué hacemos?- pregunto Miyako al borde de la desesperación.
Kaoru se encogió de hombros y luego ambas lo pensaron por un momento.
-¡Ya se! ¡Mientras yo distraigo al empleado! ¡Tú manejas la maquina!- dijo y empezó a correr hacia la máquina.
-¿Qué yo que…? Pero si no se manejar esa cosa…-
Miyako, ya desesperada fue a esconderse tras unas cajas. Mientras que Kaoru comenzó a dar gritos con el objetivo de llamar la atención del empleado.
-¡Eh, señor! ¡Eh, oiga, el de la maquina!-
Tuvo que gritar una barbaridad, algo que no le costó mucho ya que era una experta en hacerlo, para que el empleado se percatara de su presencia, este asomó la cabeza por la ventanilla del extraño vehículo.
-¿Qué pasa niña? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo te han dejado pasar?-
-Eso no importa. Señor, corra la maquina está ardiendo. Echa humo por detrás.-
-¡Ardiendo!- exclamó el empleado, quien desconectó el motor y bajó para comprobarlo.
-¡Por aquí! ¡Por aquí!- y Kaoru le iba alejando de su puesto.
-No veo nada.-
-Es que… es… una broma.- dijo riendo a carcajadas para luego correr hacia una puerta que vio abierta.
El empleado, rojo de ira y maldiciendo, inició la persecución. Momoko aprovechó ese instante para llegar hasta unas bañeras, que, serían los siguientes muebles en subir al avión, al igual que las cajas, estas también estaban encajadas unas con las otras y sujetadas con unos flejes. Así que escalo por uno de los laterales y se introdujo entre el apretado fleje, en la de más arriba. Mientras se acomodaba en el interior, formulaba una y otra vez con los dedos cruzados: ´´ Chicas, espero que sepan lo que hacen``
´´Estoy perdida ¿Cómo se le puede ocurrir a Kao-chan decirme que controle esa cosa? Ah, miren allá va. Claro ella tiene el trabajo más fácil. Bien, creo que es hora de actuar y dejar de quejarme``- pensó Miyako, muy desesperada. Fue corriendo hacia la máquina, se aseguró nuevamente que nadie la viera y subió a ella, no sin antes colocarse un casco de seguridad.
-Bien, aquí estoy. No hay vuelta atrás. Recuerda, es por Momoko, es por Momoko ¡Es por Momoko!-
Empezó a manejar la maquina con algo de torpeza, hacía que el vehículo, literalmente hablando, bailara por todos lados. Iba para adelante, luego para atrás, de pronto se encontraba dando vueltas sobre su propio eje y hasta hacía que algunas cajas se volcaran. Luego empezó a presionar los diferentes mecanismos al azar ´´ ¡¿Qué son todo esto?!``- pensó y siguió con su tarea de tocar todos los botones y palancas a la vez, sin darse cuenta oprimió un botón rojo, este hizo que la pala de la máquina bajara bruscamente, y logrando golpear una bañera, lo que ella no sabía era que en esa bañera, justo en esa bañera se encontraba su amiga peli naranja. ´´ ¡¿Quién maneja esta cosa?!``- pensó Momoko tambaleándose en la bañera.
-Ay, estoy perdida- suspiro la rubia y siguió toqueteando los mecanismos al azar. ´´ ¡Ay! ¡Una de esas dos estará manejando esta extraña maquina!``- se quejó mentalmente Momoko sobándose la cabeza, ya que la bañera giró 180º grados a la izquierda ´´ ¿De qué será esta cosa? Jamás se rompe``.
-Al parecer no te diste cuenta que tu amiga está dentro de una bañera.- dijo una voz cerca del oído de Miyako.
-¿Qué?- Miyako se volteó, quedando así nariz contra nariz con Boomer, se sonrojó a mas no poder al tener tanta cercanía con el chico de cabellos dorados.
-Hola otra vez.- dijo sonriendo inocentemente, que según Miyako, era la sonrisa más dulce que allá visto.
Miyako se alejó del rostro de Boomer aún sonrojada, bajó la mirada y poso ambas manos en una palanca que servía para mover la pala, al poco tiempo sintió otro par de manos sobre las suyas ¿De quién más podía ser? Era obvia que eran las de Boomer.
-¿Te ayudo?- Miyako no respondió –Tomo eso como un sí-
Juntos manejaron la maquina con destreza, claro que Miyako había aprendido a controlarla mejor; y Boomer, pues, él había hecho todo lo posible para ayudarla a ella y sus amigas, y claro, como principal objetivo: acercarse más a la chica rubia. Lograron cargar todas las cajas al avión que estaba a punto de salir hacia Guinea Ecuatorial. Luego de unos minutos llego Kaoru con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Y Momoko?- pregunto
-Allá va- dijo Boomer señalando en el cielo un avión, el avión en el cual viajaba Momoko.
-Guau, le deseo buena suerte- dijo Kaoru
-También yo- respondió Miyako
Y ¿Qué les pareció el ´´Boomercameoquealfinalnofueuncameoyaquetuvómasprotagonismodelquepensé``?
Agg, soy pésima haciendo escenas románticas, y es que no me gusta tanto lo romanticursi y todo eso, pero trataré de mejorar.
Bueno, ya que algunos quieren ver a Brick, les tengo que decir que esperen un poquitín más, ya que según unos ´´cálculos`` que realice, recién aparecerá en el capítulo 6 o 7, no estoy segura.
Y como siempre: Gracias por sus review, sigan dejando sus comentarios que yo con gusto los leeré, cualquier duda, solo pregúntenme y les respondo en la próxima actualización.
Nos leemos luego, chau, chau :D
