TÍTULO:
Por Besarte
DISCLAIMER:
Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto. El tema "Sin miedo a nada" es de Alex Ubago y Amaia Montero.
ACLARACIÓN:
Esta entrega es la continuación de Savin´me ¿Es el final?...
Sin Miedo a Nada
(Itachi POV)
—A cuatro horas de aquí, dirección sur… —soltó el ninja—. Juro por mi vida que está allí… Orochimaru está allí.
—Puedes irte —dije.
Traté de calmarme. Es imprescindible conocer la actual ubicación de la serpiente. Ciertamente, los datos que le confisqué a Sasori me fueron de utilidad. Él está a cargo de la eliminación de su ex compañero y tenía información valiosa… Pero necesito saber más, por eso personalmente me encargo de cada shinobi del sonido. Necesito saber dónde está Orochimaru y hoy tengo la seguridad, que di con su guarida.
—Itachi-san —Kisame se acercó, le había dejado varios metros atrás—. De vuelta hiciste todo el trabajo, ¿pero por qué dejaste escapar inútil? —preguntó, había notado que permite la huida de mi enemigo—. A este paso, me aburriré muy seguido. Incluso Zetsu debe divertirse de vez en cuando con Tobi.
Si él se aburre, es algo que no me preocupa. Yo… de ningún modo perderé el rastro de mi hermanito. No puedo cometer ese error. No debo equivocarme, porque cada paso que doy, me acerca o aleja de él…
Después de todo, las pistas de Sasori no estaban equivocadas.
—Ya vamos —dijo Hoshigaki, aunque sabía que antes debía tener mi aprobación.
Sin hacerle caso, preferí retomar el sendero angosto, ese camino que me llevaría hacia un lugar en particular.
Este día… Hoy lo veré de nuevo. Estoy convencido acerca de ello. Me encontraré con la única persona que sabe todo de mí. En este momento, cumpliré mi promesa de protegerlo.
"No te desesperes, otouto. Que estoy más cerca de lo que imaginas, pocas horas son las que me separan de ti…"
Lograré tomarte la mano, antes de que cambies. No te dejaré caer en las tinieblas. Truncaré tu descenso al abismo. No te alejes, permanece ahí. Sólo espérame un poco más… Que en este día, estoy dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias por ti. Que si aún me recuerdas, entonces, hay un futuro para nosotros dos…
—No quieras verme la cara de imbécil. Hace meses deambulamos como almas pérdidas por el Sonido—Mi compañero me salió al cruce—. Tú sabes qué es lo que hacemos. Buscamos a los bijuus, y no creo que los bijuus estén en el Sonido.
Me paré en seco. También, él lo hizo. Clavé mis ojos en el cielo, esta situación puede tornarse improductiva. ¿En verdad debo darle mis motivos a Kisame? ¿Estoy en la obligación de darle una excusa? ¿Por qué tendría que hacerlo? ¿Quién demonios se cree para exigirme una respuesta?
—Te conozco, Itachi —Y otra vez cae en el mismo error.
Me molesta ese atrevimiento. ¿Quién le dio la autorización de hacer esa afirmación absurda? ¿Quién conoce a quién?
No buscamos a los bijuus, tú los buscas; y no me conoces. Entérate, no me conoces, Kisame. Quizá ayer te apoyé… Pero hoy tú buscas a los bijuus… Y yo estoy siguiendo a mi Razón. Tenemos metas distintas, yo he dejado de ser tu compañero.
—Te equivocas… En ambas cosas —le corregí.
Creo que él no esperaba una respuesta de mi parte, porque no dijo nada. Ligeramente, se alarmó. Hace tiempo que no escucha mi voz. Giró demasiado rápido la cabeza hacia atrás y hacia delante, como buscando a otra persona que no fuera yo. Posteriormente, me miró algo sorprendido. Y me parece que se hubiera contentado con cualquier respuesta. Evidentemente, lo único que quería era escuchar al menos un sonido de mis labios. Para saber que mantenía los pies sobre la tierra, y que mi genio sigue siendo el mismo.
—Puede ser —aceptó, para no parecer tonto a mis ojos.
No, no "Puede ser". Mi declaración es cien por cien ciento correcta. Kisame no me conoce. Nadie me conoce. El hecho de que compartiéramos algunos años, no lo acredita para que si quiera lo piense. Y es que sólo hay una persona que sabe quién soy. Una persona con la que no tenía la necesidad de fingir. Una con la que podía ser normal. Una que me hacía olvidar la carga de ser el genio de mi familia. Un niño que quería mi atención, que lloraba por mi atención. Tan descifrable, por lo puro. Que buscaba refugio en mis sábanas, al que nunca le negué el privilegio de estar cerca del intocable Itachi Uchiha. A él que me oía absorto. Que le podía mentir, y él que nunca pondría en duda mis palabras. Ese niño al que si yo le hubiera dicho que el Hokage era un completo idiota, se lo creería. Que si le explicaba por qué sería conveniente exterminar al clan, sin importar lo irracional que fueran mis fundamentos, él me hubiera dado la razón. Porque él era consciente de su abandono, que mis padres no se preocupaban por mostrar un interés en él. Y Sasuke me veía como a una autoridad suprema. Cualquier cosa que hubiera pedido, lo hubiera hecho por mí. Cualquier cosa.
Y Sasuke, mi precioso hermano menor, no tenía reparos en indicar lo que yo representaba para él. Nunca se inhibió de decirme "te quiero, aniki" Y siempre me pregunté hasta dónde llegaba su devoción por mí. ¿Cuánto podía amarme? ¿Cómo era su interés en mí? ¿Por qué quería complacerme? ¿Qué veía en mí? ¿Qué era lo que esperaba de mí?
Ahora tengo una creciente necesidad de oír de su boca esa frase tan simple. Sentirme amado…
Quiero escuchar que sigo siendo importante para él…
Y quiero que, nuevamente, me vea como a su Héroe. Que me necesita… No, en verdad mi otouto necesita de su aniki. Y sé que me recordará…
Sus dulces palabras forman una laguna en mi cabeza. Sé que, por dentro, anhelo escuchar que me ama. Pero también siento ¿Miedo? de la respuesta de Sasuke. Entonces, pienso sólo en rescatarlo y ¿escapar de un posible rechazo? Esto suena tan dramático. Supongo que es producto de la causalidad, causa-efecto, un inconveniente que deviene del pasado. De ahí me viene una lección: no aplaces las cuestiones confusas (o tal vez, no escapes de ellos), porque estos regresarán con mayor magnitud. Todo lo malo que hiciste, te es regresado. Es karma, haces algo malo, te sucede algo malo… Entendido esto, puede ser aplicado a mi caso. Yo lo lastimé… y ahora lo estoy padeciendo.
—Está oscureciendo. No deberíamos estar en estas tierras — dice Kisame—. Si seguimos, nos adentraremos más en el Sonido. Tendremos que desviarnos hacia el norte…
No podemos irnos, estoy a tres horas de Sasuke. Estoy a tres horas de mi destino. Le miré con ira, Kisame miró para otro lado.
—Entonces, buscaremos alojamiento —Declara el tiburón para contentarme. Queda claro quién manda.
Caminamos por unos minutos y encontramos un pueblo abandonado, Kisame dijo que allí podíamos descansar. Pasamos desapercibidos, en medio de "gente de nuestra misma calaña". Kisame pidió hospedaje en una posada. Comimos algo liviano y subimos a descansar. No me vi obligado a utilizar un genjutsu en Kisame, porque él se durmió de inmediato.
No dormí, yo no podía dormir. Era mi oportunidad, Sasuke me estaba esperando. Por tres horas escuché los ronquidos de mi compañero, estaba jugando con una kunai todo ese tiempo. Me decidí, a medianoche dejé el anillo de Akatsuki en el centro de mi cama. Salí de la habitación que compartía con Kisame y no me detuve a despedirme. Inmediatamente, ingresé en la oscuridad de la noche. Miré las estrellas, pensé que ellas podían guiarme hacia mi destino. En mi viaje, escuché el canto de los insectos, que me acompañó hasta el final.
Habré corrido más de tres horas bajo la luna. Me estaba acercando, descendí de un barranco con prontitud. Al tiempo me detuve. Lo sentí, el chakra. Mi objetivo ya estaba delante de mí. Debajo de unos arbustos, escondido en esa maleza, se hallaba la entrada de la guarida del Sannin. Tal cual me informó el ninja al que le perdoné la vida en la tarde.
Sin rodeos, me entré en el túnel. Cuando pisé tierra, vi algunas antorchas pegadas a los costados. Es un lugar frío y tenebroso. Definitivamente, aquí la luz de mi pequeño hermano se extingue. ¡Tengo que sacarlo esta madriguera!
Acabé con los pocos subordinados de la serpiente, que salieron al cruce. Aparentemente, su séquito ha decaído. Y me alegra decir que soy el causante de ello. Puesto que desde que me enteré de que el Sanin se llevó a Sasuke, emprendí el objetivo de acabar con todos los shinobis del Sonido. Uno por uno. Claramente, mis acciones hicieron estragos, sino de seguro habría un centenar de shinobis descontando mi tiempo.
Mientras más avanzaba, me sentía infinitamente miserable… Esta misión debo cumplirla a como dé lugar.
Después de unos minutos, que se me hicieron eternos, hallé a Kabuto.
—Tú… Itachi Uchiha —dijo con temor. Su impresión era evidente, sin duda no esperaba verme.
Por dentro me complací con su ensimismamiento.
—Al parecer, sólo quedan dos ratas. Pensé que podría haber más —me adelanté unos pasos.
Él abrió sus ojos horrorizado.
—Entonces… ¿Eres tú el shinobi que ha mutilado a todos los ninjas? —preguntó Kabuto.
— ¿Te refieres a los centinelas de la entrada o los ninjas que cayeron fuera del Sonido? —respondí, y él enmudeció ante mi declaración. Comencé a formar unos sellos—. He venido por mi hermano.
Tembló con impotencia, y luego me dio una mirada autosuficiente.
—De todos modos, llegas tarde —se rió—. Orochimaru-sama decidió adelantar el proceso de trasmigración al advertir que alguien estaba exterminando a nuestro ejército. Es más, ya habrá terminado. Sasuke-kun desaparecerá para siempre.
¿Qué fue lo que dijo? ¿Orochimaru está con Sasuke? Mi hermano…
— ¡De ninguna manera! —bramé, con una ira que por primera vez me superaba.
De manera automática, le lancé uno de mis jutsus más poderosos. Contemplé como las llamas negras se lo tragaban. Y corrí sin pensarlo, sus chillidos me acompañaron durante varios minutos. Pero ignoré la agonía de Kabuto, decidí apresurarme. Era poco el tiempo que tenía… Más que nunca, debía correr.
Los recuerdos de mi hermano menor se interpusieron en mi cabeza, como un mal presagio. Sus sonrisas, sus ojos cristalinos, sus orbes curiosos, sus suaves manos en mi cuello, estaba rememorando todo. La promesa de que algún día jugaría con él…
"Será la próxima vez, Sasuke"
La promesa de un futuro, un mundo mejor, juntos hasta la eternidad.
"Siempre dices lo mismo y nunca llega ese día"
La espera termino.
No quiero perder a Sasuke en estos túneles. No quiero soñarle, y despertar sumergido en una tristeza, caer en una rutina gris. Al contrario, quiero despertar y verlo a mi lado. Abrir los ojos y tenerlo cerca. Acercarme a sus labios, y fundirme en ellos. Rodearlo con mis brazos, y poco a poco perderme en sus ojos, en su sabor prohibido.
Sasuke… Sasuke… Sasuke… Querido hermano menor. Un poco más. Estoy cerca. Estoy cerca… Por favor, resiste.
No quedaba sino esperar por un oportuno acontecimiento. De esas que se dan en contadas ocasiones. Qué él me dijera lo que más aspiraba desde el fondo de mi alma. Que, sin más, esas bellas palabras brotaran de sus labios, como una verdad que siempre espere, aunque por tanto tiempo denegué de ello. ¿Cuánto tiempo estuvo presente este amor? ¿Hubo un antes y después en mi vida? No, creo que no lo hubo. ¿Había vida sin Sasuke? No, porque empecé a vivir, a sentir, a percibir desde que su existencia se exteriorizo, con su nacimiento.
De modo que mi felicidad estaba atada a lo que dijera Sasuke. A un instante en que podría suceder todo. Que mi destino pendía de un hilo, que dependía de su decisión.
Efectivamente, en primer término, tenía que darse la posibilidad de reencontrarme con mi hermano menor. Luego la eventualidad, improbable por cierto, de que Sasuke actuara como el rehén dispuesto a ser salvado. Claro, me jugaba a la suerte de que Sasuke aceptara pasivamente la redención, por parte de la persona que le hizo demasiado daño en tan sólo unas horas.
Es… ¿ingenuo de mi parte?
En resumen, ¿no es una fantasía que él me ame?... quiero acogerlo bajo mi cuerpo… pero ¿aceptaría esto? No, posiblemente se asustaría. Es lo más razonable… pero sé que la Razón no tiene materia en asuntos sentimentales. La conclusión es que puedo tomar en cuenta enésimas variables, razonar y armar miles de silogismos, pensar en los posibles comportamientos de mi hermano menor, y caer en una eterna reflexión de su sentencia… un mensaje de negación… o tal vez de aceptación.
Hasta hace poco este sentimiento me era desconocido —para ser justos, lo ignoré—, algo que nunca creía que podría pasarme. Y sin más se dio…
Y sí, lo acepté. No tengo Miedo de hacer todo por Sasuke. No importa lo que piense, lo salvaré. Mi objetivo es rescatarlo, es eso. Porque si fallo en esta misión, me odiaré por el resto de mi vida.
Anduve en zigzag, de aquí, allá. Abriendo puertas con la desesperación en la boca. Los túneles no parecían tener fin, sentía que descendía al mismo infierno por su alma. Comencé a escuchar su voz, comencé a delirar con su voz:
"Antes de que caiga, antes de que todo sea negrura, rescátame"
Lo haré…
"¿Piensas en mí?... ¿recuerdas los sueños de nuestra infancia?... Yo sueño contigo"
Esa voz… Abrí otra puerta.
"Estuve esperándote… por tanto tiempo… ¿me escuchaste?"
Qué si te escuche… Lo hice… Seguí corriendo.
Volví a enfrentarme con una puerta, sin resultados continúe mi carrera hacia la ansiada meta.
"Quería verte una vez más… ¿Has venido a cumplir tu promesa, aniki?"
Sasuke…
Me paralicé por una fracción de segundo.
"¿Eres mi salvador?"
Por supuesto, lo soy ¿Quién más sería capaz de arriesgar todo por ti? ¿Quién descendería al abismo por ti? Dime, Sasuke…
¡¿Quién más haría esto por ti? ¡¿Quién tendría estaría dispuesto a todo por ti? ¡¿Quién te comprendía en la infancia? ¡¿Quién juró protegerte? ¡¿Quién te acogió en las heladas noches? Sólo yo he llegue tan lejos por ti… el amor mueve la voluntad del protector. Estoy aquí por ti. Estoy aquí para derribar todo lo que interponga en mi camino que me lleva a ti.
En efecto… Tengo que derribarlo… acabar con estas paredes que me impiden estar cerca de él.
El final está cerca… Lo siento, cada vez más cerca. Voy por el camino correcto. Seguí corriendo, Orochimaru no está lejos. Siento su esencia débil, ¡Pero todavía es mi otouto! La última puerta de este corredor oscuro, ahí están. Estoy seguro.
Cuando por llegué, no me detuve a pensar en ser sigiloso, estaba demasiado alterado como para pesar en alguna estrategia y con una patada certera, eché abajo la entrada. No estaba equivocado, en la habitación se hallaban dos personas conocidas.
Los miré. El sannin había rodeado a Sasuke con unas serpientes que parecían mantenerlo de pie. Sasuke no opuso resistencia, solo con mirarlo deduje que sumisamente aceptaba ser despojado de su cuerpo. Sasuke tenía los ojos cerrados, y el rostro cansado y vencido… Su mente no parecía estar en la guarida del sannin. Era como si su alma estuviera siendo desterrada de su cuerpo.
Sólo había una cosa por hacer en esta situación: entrar en el escenario de la trasmigración, la mente de Sasuke. Precavido le subí un nivel a mi dojutsu, con el Mangekyou Sharingan interrumpí en un espacio conocido para mí. Una vez pude expulsar al sannin de mi cuerpo, y esta vez no sólo lo sacaré de la mente de mi otouto, sino también suprimiré su vida en el mundo Ninja.
Logré infiltrarme y, de inmediato, miré a mi derecha. Sasuke estaba siendo devorado por una espesa sustancia, sus ojos permanecían cerrados. Del otro lado, Orochimaru, también rodeado por la sustancia que tragaba a Sasuke, sonreía feliz por lo que consideraba su sueño: tener el Sharingan. Tal era su estado optimista, que reparó en mi chakra.
—Orochimaru —le llamé.
Su sonrisa declinó. Recién se dio cuenta, que estaba allí y sus ojos amarillentos se posaron en los míos.
—Uchiha Itachi… —exclamó Orochimaru. Su fonética arcaica, algo pegajosa, simulaba el silbido de una serpiente.
De todas las personas, naturalmente, era la menos esperada. Tiembla de solo mirarme. Suda al oírme. El Sannin sabe que puedo acabarlo.
— ¡Mierda! —chilló—. ¿Qué estás haciendo en mis dominios? Tú… Bastardo…
No hice caso de las miles de juramentos que lanzó hacia mí. Me acerqué a la persona que estuvo atormentado mi cabeza durante años, meses, días, horas, segundos y milésimas… Con un jutsu de fuego, me las ingenié para separar a Sasuke de masa extraña que lo estaba ahogando. En seguida, tomé su rostro frío en mis manos. Sé que esto es una caricia mental, pero aún así quiero darle el beso con el que soñé tortuosamente.
— ¿Qué piensas hacer? —me pregunta estúpidamente.
¿Cree que lo perdonaré? Hasta un idiota sabría cuál será mi siguiente movimiento.
—Magen Kasegui no Jutsu (1) —pronuncié para acabar con la trasmigración de Orochimaru.
—No, no, no… ¡Estaba tan cerca! ¡Hijo de puta!
He llegado a tiempo, no antes, no después… En el momento justo.
Y mientras nuestras esencias se esfuman, con las palabrotas de Orochimaru, lamentándose por su suerte… Besé los labios fríos y trémulos de mi querido hermano. Sentí que esto era lo que me faltaba, esa era la carencia… Éste era el vacío que me mortificaba. Le robé un roce a su espíritu. Saciado al fin… Calmado al fin, pude besar su parte inmortal… mientras nos disgregamos.
Los tres volvimos al cuarto en penumbras, varios metros bajo tierra. Y como en aquel mundo psíquico, Sasuke estaba en mis brazos.
— ¡Largo tiempo! ¡Planificando de hacerme con su cuerpo! ¡Tener el poder en mis manos! Y tú de casualidad te apareces para aniquilar mis ambiciones, ¿qué tienes que ver en este asunto? ¿No era que considerabas débil tu hermano?
—Estás en un error.
— ¿En qué punto? —pregunta, mientras trata de levantarse.
—En todo —contesté, bajé mis ojos hacia Sasuke, concentrándome en su cara helada y sudorosa—. No es producto de la casualidad que haya arruinado por segunda vez tus métodos de inmortalidad, sino de la causalidad… Al igual que tú, soy humano, siento necesidad de algo. Un algo que me estuvo faltando durante todos estos años. Hice oídos sordos de mi necesidad… Las heridas me eran indoloras, podía pasar más de tres días sin probar un bocado y, aun así, no sentir el vacío fisiológico. En cambio, con cada amanecer esa enigmática ansiedad se intensificaba, me sentía angustiado de no poder aplacarlo. Me convencía de que era una frustración... Divagué sobre el origen de esta confusión, mintiendo, claro, engañándome sobre la verdadera causa... Me negué a pensar que mis problemas eran emocionales, que mi angustia tenía un nombre... Pero, paulatinamente, mi terquedad fue disminuyendo. Hay una razón para todo, he recorrido tantos lugares, terminando con los impedimentos para llegar a mi ansiada razón… Tuve miedo de saber qué era eso que me hacía falta. Pero lo sé… sé lo que me estaba pasando.
— ¿Razón? ¿Necesidad? ¿Faltar? ¿Miedo? —me contempla incrédulo. Hace un segundo intento para ponerse de pie—. Tienes el Mangekyou Sharingan ¿qué más puede faltarte, desgraciado?
—Eso mismo… La felicidad… El amor… Mi razón: Sasuke... Todo se resume en mi hermano. Él es mi principio y fin.
— ¿Qué dices? —Me mira estupefacto.
Él es incapaz de entenderlo. Parecía que hacía un esfuerzo por descifrar mis palabras.
—Tienes que sentirlo, para comprenderlo. Tener a alguien a quien amar… —le dije, aunque dudé de que esto pudiera despejar su confusión—. Se acabo el tiempo de diálogos.
No iba seguir perdiendo el tiempo. Cerré los ojos, y abrí solo el derecho.
— ¡AMATERASU!
Las piedras comenzaron a caer, las flamas negras abrazaron las paredes y buscaron con ahínco mi objetivo: el cuerpo de Orochimaru.
"Es el final y es hora de salir de aquí, Sasuke."
Ni miré lo que pasaba con Orochimaru, confié en el poder de las llamas negras y cargué a Sasuke en mi espalda. Sería difícil transitar el camino de regreso, con esta cueva viéndose abajo. Además no creo recordar la salida. Por tanto, un ninjutsu de tiempo y espacio será suficiente para salir sin correr peligro. Así lo hice y volví a la superficie.
Ahora que estamos fuera debemos alejarnos lo más pronto. Me adentré en el bosque, en ningún instante miré hacia atrás y salté de rama en rama, como si estuviera escapando de algo. A penas pasaron uno minutos, cuando sentí que Sasuke se movía contra mi espalda, tuve que descender de las ramas.
Lo recosté sobre el tronco de un árbol. No sabía qué hacer, si fuera por mí, estaría feliz de ver a Sasuke eternamente, con la tranquilidad bañándole el rostro.
Sasuke presionó sus ojos, y con la diestra exprimió algunas malezas que había alrededor. Inclinó su cabeza hacia un costado, parecía cansado. Entonces, sus ojos se entreabrieron, pude verlo por el costado. Lo veo frágil y me desgarra verlo endeble ¿Tanto daño le hice? ¿Será qué me odia?
Sasuke POV
¿Qué es lo estoy viendo? ¿Es él? ¿Es una alucinación? Cerré mis ojos y los volví a abrir, él seguía allí, frente a mí ¿Mi hermano está aquí? ¿Él pudo oírme en la distancia? ¿Es posible que mis súplicas hayan surtido efecto? ¿Alguna deidad se condolió de mi alma?
Quiero pensar que al fin pude desvelar su existencia. Que mi alma se desprendió de mi cuerpo por unos segundos, y que logró comunicarle el estado caótico en que me hallaba sumergido. Pensar que pudo oírme, estando tan lejos… Para algunos pude sonar una completa necedad, que la víctima llamé a su victimario. ¿Qué si estoy extraviado? Quizá… pero el amor es una locura… Lo es, porque yo amo a quien me lastimo… A la persona que debía matar… He pensado en él todos los días, fantaseando con su presencia, las pesadillas eran felicidad, porque él estaba constantemente en ellas.
—Aniki…
Es un calvario el tiempo que he permanecido lejos de ti… Todo era una inagotable ansiedad, de verte una vez más, de poder decirte lo que me pasa… Te he sentido lejano, y me parece un delirio el verte. Dime, que esto no es parte de una espantosa fantasía. Dime que al igual que mí, estuviste pensando sobre nosotros, que recordaste cuánto nos queríamos.
Quise estar siempre en tu corazón, por eso intenté cumplir obedientemente tu pedido: "Ódiame, detéstame…" Quise odiarte, y fallé en esta misión. Un tiempo jugué con ser el afamado "Vengador", me convencía neciamente de que lo hacía por una causa noble, ¿qué hombre en la faz de la tierra dejaría impune el asesinato de su familia?... Nadie. Nadie. ¿O tal vez soy la excepción a la regla? Más me engañaba a mí mismo.
Quería pensar en ti, y no quería pensar en ti…
Deseaba tener el poder de odiarte…
Y perdí vergonzosamente esta batalla.
—Sasuke —dice mi nombre.
Me mordí los labios. Intenté levantarme pero mis piernas no me obedecían. Es como si nunca las hubiese usado ¿Esto es lo que mi hermano provoca en mí? Un completo descontrol en mi cuerpo.
—Sasuke… —repite con una voz suave, la misma que utilizaba conmigo antes de la masacre.
Me quedé quieto.
—He encontrado a mi razón. Acabé con tantos shinobis del Sonido en estos años… desde que te uniste a Orochimaru—reveló Itachi.
Abrí mis ojos de sobremanera. Él lo notó porque me dijo:
—Sí, él ya no existe.
Dio un paso hacia mí.
—Tenía miedo… miedo de amar, y no ser correspondido. Miedo de ser alguien. Creo que en el fondo no quería ser humano, y tener todas estas emociones que no pueden evitarse. —Da otro paso indeciso—. Te he hablado de la debilidad, como si fuera un atributo tuyo, como si fuera desconocida para mí… He hablado del odio como una emoción que hacía a la fuerza… Y dentro lo único que aspiraba era abrazarte… Te he dicho tantas cosas negativas… pero, tú debes saber que, detrás de mis palabras, escondí otra verdad…
Se arrodilló delante de mí. Sus manos frías vagaron hacia mi hombro desnudo. Me estremecí al sentir sus manos en mi piel.
—Y mi verdad, es que no tengo miedo de decirlo… Te amo, Sasuke —confesó y todo, absolutamente todo se congeló para mí.
Itachi POV
Al final pude decirlo. Lo dije y no quité mi mano de su piel.
Sasuke levantó la vista. Las lágrimas silenciosas brotaron de sus ojos. Los brazos le temblaban. Su cuerpo entero parecía tiritar como si el clima fuera hostil. Sus labios se movían nerviosamente y sus dedos trémulos se posaron en mi pecho.
—Estuve esperando por tanto tiempo. Yo sabía que no podía olvidarme de ti, me uní a Orochimaru para olvidarte… pero lo único que hice fue pedir por ti… siempre refugiándome en un rincón… soñaba despierto contigo… dormía con la esperanza de encontrarte aunque sea en las pesadillas… Eres tú mi salvador… Eres tú la única persona que podía salvarme.
Esas palabras, con las que he soñado, son una realidad.
—Que estés aquí, es mi dicha, no necesito más —dice con dificultad. Quiere forzar un último aliento y me mira con un brillo singular—. Te quiero… Te quiero, aniki.
Esas tres palabras que deseaba llegar a escuchar. Mi felicidad es completa.
Sasuke me eligió como su salvador. Sasuke me estaba esperando a mí. Sasuke me quiere. Sasuke simplemente me ama.
Mis manos más rápidas que mi razón, buscaron su rostro tan demandante de caricias. Me incliné para besarlo, esta vez físicamente. Sasuke rió en medio del beso y yo lo empujé sobre el tronco del árbol.
Después de tres años de esperar, o tal vez más, no sé, ahora se me hace tan confuso determinar el tiempo o incluso hacer una simple ecuación… Comí y bebí de su boca, mis ávidos labios fueron saciados. Puedo decir que fui alimentado por su boca. Él reaviva mi ser…
Quería decirle tantas cosas. Por primera vez, quería hablar sin parar, decir todo lo que pensaba, expresar el tumulto de pensamientos, armar este rompecabezas de ideas sueltas… Hablar más de lo que haría Hidan, y esto ya es decir mucho.
Aunque eran muchas mis ganas de hablar, preferí alargar el beso. Me adentré con mi lengua en su boca… tan exquisito contacto. Me separaré con lentitud, para darle algo de aire a Sasuke, sin romper la fricción de nuestros labios, después volví a meter mi lengua dentro de su boca, rocé tranquilamente sus dientes, junté nuestras lenguas… y me humedecí con su saliva, así me fui perdiendo en el delicioso toque.
—Te… amo… demasiado… —me dice entrecortadamente—. Te amo... más de lo que crees... mucho más...
Después de besar a hermano menor, debimos seguir el camino. Volví a cargar en mi espalda a Sasuke. Viajamos más de medio día, con la esperanza de perdernos, no teníamos un rumbo. Sólo perdernos.
Me reí por todo lo que pasó. Reí por todo lo que pasé en estos tortuosos años, negándome a admitir mi amor por mi hermano. Reí por este nuevo amanecer. Y reí por la felicidad que me fue esquiva… Y mientras Sasuke me miraba con devoción, sentí que apoyó su mentón en mi hombro izquierdo.
Hemos decidido darnos una oportunidad, borrarnos del mapa, fundirnos en nuestro amor, sin reparar en los demás…
Es hora de ser individualistas, de pensar en nuestra existencia. Nadie volverá a usarnos, ni las personas (Orochimaru) ni las organizaciones criminales (Akatsuki) ni mucho menos las aldeas (Konoha)
Viviré el resto de mis días a su lado y el vivirá para mí.
Otra vez, esa necesidad de sus labios. Me detuve, lo jalé hacia mí. En seguida rocé sus labios blanditos.
—Hiciste mal… —suspiré.
Deslicé mis manos por su cintura, rodeé su cuerpo y lo pegué con insistencia contra mi pecho. Volví a besarlo… Otra vez y otra vez.
— ¿En qué? — me pregunta sorprendido. Y se aferra con desesperación de mis ropas.
—En pensar que me amas más de lo que yo te amo.
Sasuke sonrió dulcemente. Y yo supe que nuestra vida recién comenzaba.
¿FIN?
Tsu: ¡Finalmente!
Kisa: ¿Cómo que finalmente? ¿Y yo? ¿Quién pagará la deuda de la posada?
Tsu: Cof cof cof… Trabajarás gratis hasta saldar la deuda.
Kisa: NANI?
Tsu: Como sea. Sasori-sama ¿podrías deleitarnos con tu hermosa voz haciendo alguna aclaración al song-fic?
Kisa: "Me parece que Sasori tiene coronita"
Saso: Claro, Tsu. De seguro se están preguntando qué es Magen Kasegui no Jutsu (1), éste es el nombre de la técnica que usan Itachi y Sasuke para impedir que Orochimaru domine sus mentes, aunque Sasuke somete al Sannin, en vez de expulsarlo como hace Itachi. En el fic esta técnica es utilizada por Itachi.
Tsu: Gracias, Sasori-sama. Bueno, ¿qué les pareció? ¿Será este el final de esta miniserie de tres capis? Lo veremos muy pronto, en la siguiente reedición de Por Besarte. Una vez más reitero, que si es la primera vez que lees, no tengas miedo en escribirme. Sólo te tomará dos clicks y unas pocas palabras, para alegrarme.
ItaSasu es sinónimo de Amor Verdadero
Oyasumi Matta Ashita.
