TÍTULO:

En cambio no

PAREJA:

¡Uchihacest!... ¿ItaSasu? No, por esta vez no. ¡Sorpréndanse!

DERECHO DE AUTOR:

Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto. La canción "En cambio no" es de la admirable "Laura Pausini". Los reconocimientos a ellos, las críticas a mí.

RESUMEN:

Colección de Song-fics de Uchihacest.

ACLARACIONES:

Para los que no lo sepan (igual lo digo en el fic): Izuna es el hermano menor de Madara Uchiha. En referencia a la redacción, les diré que lo que está en cursiva son recuerdos de Madara. Al final se produce una ilusoria conversación entre los personajes de turno, por lo cual la locución de Madara está escrita normalmente y la de Izuna en cursiva.

He dejado en este fic mis mayores deseos:

A todas las fans de esta incipiente pareja…

En cambio no

"No estás aquí… Yo te esperaré hasta el fin"

(Madara POV)

Mis manos inician un movimiento lento, se mueven sin haber recibido mis órdenes, a modo de ser dominadas por cuerdas invisibles ¿Habrá alguien que las mueve? No siento que sea yo… Porque no tengo deseos de moverme y me estoy moviendo, por eso creo que a mi cuerpo se han pegado unos hilos y alguien me controla. Es en lo que me he convertido… Soy un objeto inanimado.

Independientemente de mis deseos, mi dedo anular y el pulgar tocan esta máscara que me acompaña desde ese día… Esta máscara que esconde un rostro, a través de ella oculto mi vacío.

Un día soleado, un día de lluvia, un día nublado, un día caluroso, un día ventoso, un día templado… Nada tiene sentido, qué si hace calor o frío… Mi organismo no siente las variaciones del clima… En el fondo esto un eterno resonar de su ausencia.

Y la vida continúa. El ciclo de deceso y nacimiento no se detiene, es un permanente inicio de la existencia de las personas. Pensar que en este momento, en algún centro médico, alguien nace, otras generaciones… El mundo no se detuvo a lamentar el final de una celestial vida, la suya. Pero para mí, en mi pequeño universo, el reloj detuvo sus agujas. El tic-tac se paralizó… Murió mi reloj, sin que haya persona alguna que pueda repararlo. Es como si un ninja médico me lo hubiera anunciado:

"Lamentablemente, no podemos hacer nada. Su corazón dejó de latir seguidamente con el de Izuna Uchiha. Es un hecho insólito, lo que le revelaré. Sin embargo no tenemos una explicación científica a sus síntomas, pareciera que vuestros órganos vitales estuvieron conectados. De ahí deducimos que su corazón falleció hace años, Madara"

Porque no siento el latido… Mi corazón.

Ya no estás en este mundo, hermano menor. Cuando te fuiste, también te llevaste mi existencia. Te llevaste mis sueños, mis proyectos, mis aspiraciones… Nuestra vida.

He perdido la sensibilidad, puesto que por fin ahora reparo el deprimente mundo en que transito. Errante deambulo por estas regiones, no le encuentro sentido al florecimiento de la plantas, al susurro de las hojas, al silbido del viento. Todo lo que antes me parecía bello, carece de esta virtud. Me sorprendo al contemplar la vulgaridad de las cosas… Es lo mismo caminar un día de lluvia o un día fresco. Oigo cantar a los pájaros y suena a réquiem ¿será que también te robaste mi capacidad de apreciar la suntuosidad de estas tierras? ¿o es qué tú, Izuna, convertías lo feo en bello? Y por deducción, tu ausencia me permite ver las cosas tal cual.

Sin Izuna, odio el mundo… Porque…

Nada tiene color sin Izuna.

He olvidado cada una de las cualidades humanas, olvidé tantas cosas… Qué es la compasión, qué es el calor.

El Uchiha Madara del pasado no es el mismo que el del presente.

¿Quién diría que Uchiha Madara no es capaz de superar la muerte de su hermano menor? ¿Quién se imaginaría que era fácil vencerme? No concibo que en cada despertar no estés del lado derecho de mi lecho.

Todo el tiempo pienso que pudo haber hecho, que fue mi culpa que hoy no estés aquí.

Cuando me canso del remordimiento, por fin a la hora en que la noche patea a la tarde creo que… Fuiste egoísta, Izuna… Pensar que te creía la persona más caritativa, bondadosa, sacrificada… Sin embargo, muy en contra de mi valoración hacia ti, tenías un lado malvado… Lo tenías.

Una parte tuya era siniestra. Había egoísmo en tu espíritu y no te lo perdono.

Fuiste egoísta, Izuna…

Sí, lo fuiste, porque no me preguntaste si quería irme contigo.

¿Dónde estarás? ¿Dónde estás sin mí? ¿Adónde halló refugio tu esencia, Izuna?

¿Adónde?...

Comienzo a imaginar… dónde estarás y me pregunto cuánto faltará para reencontrarnos.

¿No he sufrido lo suficiente para volver contigo? ¿Cuánto más debo vivir?

He sufrido desde ese día, la muerte de mi amado, los peores tormentos. Las palabras son pobres para detallar mi presente. La desolación es un estado perpetuo para mí… Porque mi dolor no encuentra fronteras…

Cuando siento que llega el final… Solo aclara un nuevo día, la impotencia me vence y se alimenta de a poco de mi alma. La convalecencia, si es que la hay, es breve.

Estoy sumergido en un dilema: deseo borrar estos tristes recuerdos de ti, pero también no quiero borrar por completo aquello que me hizo tan feliz.

Nosotros teníamos una vida. ¡Tantos proyectos!

¡Eres toda mi vida, Izuna!

¿Y ahora qué hay? ¡Carajo!

¿Cómo proseguir cuando tu alma abandonó este mundo físico?

¿Adónde se irá todo este amor que hay dentro?

Tantas cosas que quisiera poder decirte, expresar en todos los idiomas cuánto te amo y amaré, Izuna.

¿Izuna, tú sabes que todos los días me duele que no estés conmigo?

Pero eres incapaz de oírme. Por eso, amanece una vez más… Y no sé qué día es hoy ¿lunes o sábado? Qué nadie me pregunte por el año, quedará en evidencia mi desorientación.

Todos mis días son lentos. A la noche llega la melancólica luna… trayendo la nostalgia, recuerdo esos días en que te acariciaba.

Aquellos hermosos días que no volverán…

Cuando te abrazaba…

No regresarán…

Y te besaba lenta y apasionadamente…

Y nuestras manos tocaban el cuerpo del otro, compartiendo ese amor…

No retornarán esos días.

¿Ves cómo me consumen las horas, y sin embargo me mantienen vivo, Izuna?

¿Por qué te sigo eligiendo a ti? Siguiendo instintos avatares, no ha habido alguien que pueda acariciarme el alma; de esa manera en que entraste en mi vida. En el sentido estricto de la palabra, en que logré ingresar a un Cielo, por un corto tiempo; a un paraíso único del que he sido desterrado el día que dejé de oír el canto de un ángel… Porque la fecha en que las pasiones cesaron, conjuntamente, nuestros corazones detuvieron sus latidos.

He escuchado, en boca de algunos, que mi desgracia es una consecuencia inmediata de este Pecado. No obstante, yo estoy convencido:

"Ninguno de los dos somos culpables de amarnos".

Y te fuiste, Izuna. Queda en mi corazón, inactivo, un inmenso amor que no podré compartir… Un amor que no llegará a su destinatario…

En consecuencia, ando por largos caminos, en donde no hay norte ni sur, en donde el dolor resuena…

He fallecido contigo, hermano menor.

Hemos cerrado nuestros ojos, Izuna. Eso concluí, puesto que esto no puede llamarse vida.

Pero yo algún día te encontraré… Aunque mi cuerpo sea una injusta prisión que me impide alcanzarte, tengo una monumental "Fe" en que alguien vendrá a poner fin a mis días. Tal vez los crímenes que he cometido –cooperar en la masacre del Clan Uchiha, es decir ser compartir la autoría de esa tragedia– sirvan para que algún justiciero juzgue la inequidad de mis acciones. ¡Pero, hermano, tú sabes cuáles fueron mis motivos para cometer tan horrendo crimen! ¡Necesariamente requería desquitarme con alguien, con algunos! ¡¿De qué sirvió nuestra lucha?! ¡¿De qué me valió?! Sirvió para perderte…

¡Ellos –nuestro propio clan- que aceptaron comer de la mano de nuestros antagonistas, los Senjus! ¡Sí, esos mismos "moralistas" que planearon un atentado contra mí! Los Uchiha no somos tontos, no fue difícil hacerle confesar a un adepto del Clan Senju sobre el asesinato de mi hermano menor.

Yo… sé quién te arrebató la vida, Izuna… y él ya no camina mí mismo suelo.

Y yo… sufrí demasiado… que terminé por ayudar gustosamente a Itachi en la masacre de Konoha.

Porque yo… seré todo lo que soy… Indiferente, engreído, calculador, frívolo, insensible –para los demás, no para Izuna–, orgulloso, inmoral. Sin embargo tenía un corazón y nunca jamás hubiera pensado siquiera en dañar a quemarropa, por detrás.

¡Nunca le hubiera atestado un golpe en el corazón a mi enemigo! ¡¿Y yo recibí el mismo trato?!

No.

Por algo sufro dolosamente.

Alguien hostil, dio la orden de que ejecutaran a mi amor. Quise vengarme de él, no lo logré… Solamente lo asesiné de un golpe.

Al final, terminé descargando mi frustración contra aquellos que se refugiaron en las faldas del asesino de Izuna, contra todos ellos que mandaron a matar y no tenían los huevos para hacerme frente a mí, el villano del cuento.

No pretendo ser la víctima en la historia. He cometido calamidades, actos despreciables con estas manos, maté y torturé a muchos ninjas. Pero eso se debe a la perdida de esa persona querida. Alguien que haya pasado por una situación similar podrá darse una idea del dolor e impotencia que asola a uno. Esa desesperación es inagotable. Hace al dolor físico un estado agradable, puesto que no tiene comparación…

Porque todos los días te levantas y vives de un recuerdo que el tiempo intenta barrer…

"Tú eres fuerte, estás dotado de una completa sabiduría. Sé que soy el eslabón débil" Había dicho una vez Izuna, en ocasión de mi inminente elección como Líder de nuestro Clan. Un cargo al que asumí por él, pensando siempre en protegerá mi hermano menor.

"Estás por encima de nosotros. Muy arriba de mí…" confesó Izuna.

Sin embargo, esa frase no funciona, sólo soy poderoso e imponente si estás junto a mí. Tal como lo dicen, todos tenemos a alguien a quien estimamos… Desde esa mirada infantil, Izuna, tu mirada, no hay nadie que pueda sustituirte, este hueco en mi corazón únicamente puede ser ocupado por ti. Pero ese es el problema, precisamente no estás. Y no existe manera alguna de que regreses a mí.

"Entonces me queda servirte sumisamente" Me había confesado, desprendiendo sus ropas. Para dar lugar a un ritual reprobado por muchos, inclusive por mis camaradas.

Y se repiten las memorias.

"Pasamos un placentero momento, ¿no lo crees, Madara-nii?" me había expresado, al tiempo que sus dedos buscaban enredarse con los míos.

"Desde luego" le dije, mientras que con mi mano derecha acariciaba su rostro.

"¿Cuándo serás íntegramente mío?"

"En cuanto esta guerra acabe, Izuna"

"A veces pienso que lo mejor sería tirar todo por la borda, olvidarnos de esas personas, y ser felices. Tú y yo"

"Ya hablamos sobre eso, otouto. Si le damos la espalda a estos conflictos, el problema se intensificará, tarde o temprano los senju tendrán el poder, es…" Izuna posó un dedo en mis labios. Sonrió con ingenuidad.

"Por nuestro futuro" habías completado mi discurso de cándido soñador.

¡Puta vida! ¡Todo se fue al carajo! ¡Puta fortuna! ¡Mierda, quiero gritar hasta quedarme afónico! ¡Puta suerte! ¡Quiero perjurar a todos los Santos!

Con tu partida, hermanito, arrastraste mis ganas de vivir. Tú eras mi motor, mi incentivo, eras mi impulso para combatir… más sin ti, estoy derrotado.

"¿Y cómo sigue esa práctica de la que me hablaste a horas tempranas, aniki?" Me había preguntado, acercándose a gatas hacia mi futon.

"Todavía no es de noche, Izuna-chan" afirmé, tomando su angelical rostro para girarlo hacia la claridad que ingresaba por la puerta corrediza. A ver si con esto podía convencerle.

"¡Oh! No seas malo, hermano" dice, de inmediato me abraza por detrás.

"Hueles a hierba, deberías bañarte de inmediato" indiqué, al sentir ese aire de sus prendas.

"No. Primero me gustaría jugar contigo…" susurró en mi oído derecho.

"Después" respondí a secas. "Después"

¿Por qué te dije "después"? Ahora no habrá otra oportunidad. En cambio hay una tormenta que no cesa, sangrando por dentro, noches en que esas caricias pasadas me acompañan, seguidos de un despertar en que mi soledad es mi única realidad.

"Lo siento, pero no puedo prolongar mi vida… siento ser tan débil, aniki" ¡¿Por qué no me esperaste?! ¡¿Por qué tuviste que irte sin darme un último beso?!

Quisiera haber podido despedirme de ti.

No volverás… ¿o volverás?

Mis labios se convirtieron en un desierto que nada puede envidiarle a la Suna, hermanito. Los vientos han contusionado mi boca, seca por la sequía que se estacionó, la causa fuente son tus delicados labios que ya no las humedecen. Yo… Izuna, sigo esperando por ese beso que no fue… Aguardo fervientemente por ese casto beso que no puedo ser…

Y vuelve a ser medianoche. Tiempo de olvidar el sueño y repreguntarme si nos veremos a los ojos.

"¿Podré verte algún día, Izuna?" Pregunto confiado en una quebrada locución. Siento que el hielo corta mi garganta, al percibir el eco; esa voz adolorida, mi propia voz, que es devuelta para aumentar, mucho más, mi sufrimiento.

Y vuelve mi delirio.

Por estos territorios se oye un frágil susurro, que el viento se preocupa por sofocar, pero que yo puedo oír. Ni siquiera me detengo a divagar sobre el origen del mismo… Sé, convincentemente, que eres tú… Eres tú, mi amado otouto.

Una silueta fantasmagórica se adelanta a mi refugio, una vieja manta debajo de un frondoso árbol. A medida que la figura se acerca, la atmósfera toma los colores de la vida; trae la primavera a mi unívoco invierno.

Y enseguida las palabras vuelan a mis torpes oídos; es el canto de una delicada criatura:

"Nos volveremos a ver… Sólo, y sólo, si tú quieres verme en otra vida"

Esas notas dulces, que amansan mi agonía. Puedo verlo. Ante mí, esa esbelta figura que añoraba. En un atropello intento trasmitirle mis pensamientos, ésta es mi respuesta precipitada:

"¡Por supuesto que quiero, Izuna! Aunque ¿En otra vida? ¿A qué te refieres con eso? Lo siento, tu lejanía ha disminuido mi intelecto. Hace de mi entendimiento el reflejo de una idiotez pueril".

"Siempre serás un ser superior, elevado en cada uno de los aspectos. No digas esas cosas de ti, Mada-nii". Dice acercándose a mí.

"Pero, Izuna… ¡No te entiendo! Compadécete de mi estupidez progresiva, de este estólido, inferior a una criatura de tus virtudes. Te pido que respondas de manera somera, la oligofrenia reduce mi capacidad de comprensión. ¿Cuándo te veré?"

Sonríe, y sus manos blancas tocan las mías… ¡Tan real! ¡Demasiado tangible! Sus facciones más radiantes, que tragándome esto como un ambiente verdadero, mis ojos se nublan y siento que una parte de mí late fuerte.

Mi corazón está vivo.

Miénteme. Engáñame. Déjame coexistir entre la realidad y la fantasía. No rompas mi alivio, Izuna.

"En otro tiempo, lugar y espacio, posiblemente nos reencontraremos. Más 'en cambio no' en este presente" me susurra y aprieta fuerte mis manos.

Tan corta es mi dicha.

Y sus palabras que despedazan mis pequeñas– y absurdas– esperanzas.

"Hoy no, mañana tampoco…" digo, tratando de no ahogarme con mi propia saliva "¿Cuándo llegará ese día? ¡¿Cuándo?!" le exijo una respuesta. No quiero gritarle a Izuna, más su silencio me insta a hacerlo: "¡¿CUÁNDO?!"

Él va soltando mis manos…

"¡¿CUÁNDO?!" grito desesperado e intento agarrar sus manos.

"Algún día, algún día" su voz es acallada.

¡¿Cuándo es "algún día"?! Repregunto, y comienzo acorrer tras él que se aleja de mí.

"Algún día…" Izuna va perdiéndose entre los arbustos.

"¡No te vayas!" Las ramas me impedían acercarme, cortaban mi piel y yo las empujé para seguirle el paso a Izuna.

–No te alejes de mí… ¡No me abandones! –le grito en mi delirio, y las ramas me amarran–. Quédate conmigo… Por favor…

"Quédate conmigo…"

"Por favor"

"Quédate conmigo…"

El eco devuelve mi voz suplicante, me caí. No había nadie en el bosque, solo era yo y algunos animales nocturnos. Entre el dolor y el desgarro, compruebo que otra vez soñé con mi amor. Nuevamente fantaseé despierto.

La cercanía de la muerte, es mi alivio, y secretamente espero mi defunción, para reencontrarme con mi amado… Aguardo pacientemente que alguien encuentre el método para acabar con mi inmortalidad. Irónicamente, ese alguien hará un favor al criminal más soberbio.

No dormí. Mientras esa esfera dorada asoma la cabeza en el horizonte, comprendo que tendré que esperar la vuelta de la noche. El transcurso de las horas podrá ser terrible, aún así vale la pena, ya que quizás mi amor me visitará... en un futuro sueño… Vivo con esa ilusión.

Sólo el sueño me procuraba un sosiego momentáneo.

No es de extrañar que mis últimas esperanzas estén en un pedido:

A ti que has captado parte de mi sufrimiento, y aun estás lejos de comprender enteramente mi desesperación, pero que sabes de mi profunda tortura, que conoces de mi martirio prolongado; tú, alma caritativa, que mis memorias, confiaré, han calado en tu ser; tú que te conmueves por mi desolación, apelo a tu humana compasión. No importando si eres shinobi o kunoichi, amigo o enemigo, partidario o disidente de mi historia, querellante o indiferente, me rebajo ante ti para que atiendas mi auxilio. Te solicito misericordiosamente:

Mátame…

A causa de que mi calma final, significará mi regreso a los brazos de Izuna.

Reintégrame lo que he perdido.

"Has de la muerte mi inexplicable felicidad".

FIN

Tsu: Un poquito triste este song-fic, ¿no creen? La canción lo amerita, espero que esta desgarradora canción les llegue a sus corazoncitos (como a mí). Respecto del motivo de la muerte de Izuna, declaro abiertamente que esas causales fueron invento mío. El personaje muere, aunque no sé si naturalmente o por causas ajenas a la naturaleza. ¿Alguna duda?

Saso: No me quedó claro por qué el presente song-fic está en la Colección, es decir es un MadaIzu, ¿no tendría que ser un fic aparte?

Tsu: Podría haberlo puesto como un fic diferente, más cuando empecé con "Por besarte" dije en el summary: "Colección de song-fics de Uchihacest". MadaIzu entra en ese género, por tanto decidí publicarlo en el mismo. Además este songfic puede ser leído como parte de "Curarte el alma". En otras palabras, vendrían a ser las sensaciones de Madara Uchiha. Así que si quieren saber qué sucede con Madara lean los siguientes capis de "Curarte..."

Saso: Entendí. Ahora quiero saber… ¿Qué va a pasar, Tsu? ¿Seguimos?

Tsu: Si me lo dices así… Amo la música y habrá más songfics en la medida de mi tiempo. Creo que el siguiente será "Inalcanzable" de RBD con pov de Itachi.

Saso: Déjame adivinar, vuelves al drama del amor no correspondido porque a ti…

Tsu: NUNUNU ¡Cierra la boca!

"ItaSasu es sinónimo de amor verdadero"

(Norma Básica del Uchihacest, inventada por mí)

Oyasumi, mata ashita