Hola a todos, gracias por el apoyo y por los comentarios, me hace sentir bien que alguien lee esta historia. Sólo les digo preparense para mas sufrimiento de Fate. Si les gustó la historia dale a follow y favoritos o escribe un comentario. Sin más los dejo con el segundo capítulo.
Disclaimer: Los personajes pertenecen a su respectivos autores yo solo los tomo prestados por diversión.
Advertencia: este es un fanfic Futanari (mujer hermafrodita o con pene) si no te gusta no lo leas. En capítulos futuros habrán situaciones sexuales.
CAPITULO II
Fate terminó de vestirse con incertidumbre, la forma en que Nanoha había salido de su habitación la dejó un tanto pensativa, su adorada cobriza no era de las personas que huían de los problemas, la actitud de Nanoha confundió demasiado a la rubia y no era para menos.
Cuando Fate terminó de vestirse se miró en el espejo, lucia muy apuesta, era el príncipe perfecto para cualquier chica, solo que la rubia ya tenía princesa y esa era Nanoha aunque ella aún no lo supiera.
Fate termino de arreglarse el moño del smoking con una pequeña sonrisa, esperaba que su vida tuviera una pizca de alegría, sus ojos reflejaban una profunda tristeza aunque ella tenia la esperanza de que esta noche todo cambiara para ella.
De un mueble de su habitación tomó una pequeña cajita en la cual había un dije en forma de mariposa hecho de plata y con incrustaciones de piedras semi preciosas adornando las alas de la misma, era la joya perfecta para Nanoha,eso pensó Fate en el momento que la vió en aquel aparador de la joyería local.
La rubia trabajo todas las vacaciones de navidad en un taller automotriz para comprar esa joya y regalársela a Nanoha, incluso llegó a trabajar doble turno y días festivos como navidad y todo con la finalidad de comprar y regalarle aquella joya a su princesa y la que esperaba que a partir de hoy fuera su futura novia.
Con la cajita en el bolsillo del pantalón se dirigió a la sala donde con mucho cuidado tomo las llaves de un auto de Precia, un Camaro azul con rayas blancas, el auto era precioso y era el favorito de Fate, además ese auto era el ideal para llevar a su princesa a la graduación.
Después de treinta minutos detrás del volante Fate llegó a la casa de Nanoha, con manos temblorosas tocó el timbre de su casa esperando que alguien abriera.
La puerta se abrió dejando ver a una Nanoha con un vestido color aguamarina suelto de la parte baja y un escote muy hermoso, Fate solo pudo quedarse con la boca abierta y sintió un endurecimiento en su miembro.
Nanoha por su parte solo miraba mal a la rubia, tenía que admitir que Fate se veía muy apuesta en ese smoking, pero ya no la veía como antes, solo podía pensar que su amiga no era como ella pensaba, no le gusto que Fate tuviera deseos sexuales por ella, no se le hacia correcto, sus padres le habían dicho que su futuro sería con un hombre de bien y el saber que la rubia la deseaba solo le podía causar asco.
Fate seguía admirando la belleza de Nanoha, esta se dió cuenta y solo sintió la rabia emerger dentro de ella.
-¿Qué tanto observas, Testarossa? - Nanoha habló tan fríamente que Fate sintió un dolor en el pecho, nunca antes la había llamado por su apellido y menos de una manera tan fría. Tristeza se reflejo en los ojos de Fate, la cual solo pudo bajar la cabeza y contestar la pregunta de Nanoha en voz baja.
-Te miraba a ti, estas hermosa esta noche, sin duda seras la reina de la graduación-
Nanoha medito las palabras de Fate pero al final no dijo nada, cuando la rubia se percató del incómodo silencio en el que se vieron sumergidas solo pudo preguntar a Nanoha si ella aun iría con ella al baile.
-Nanoha, la razón por la que estoy aquí es porque vengo a recogerte para irnos al baile. ¿Recuerdas nuestro trato? -
La cobriza recordaba perfectamente a no que se refería la rubia, solo que desde lo que sucedió esta mañana ya no quería estar cerca de Fate de ninguna manera, sentía que Fate había traicionado su amistad al desearla como mujer.
-Lo siento, Testarossa, no puedo ir contigo, mi padre me llevará, de verdad lo siento- Nanoha quería que Fate se fuera de su casa pronto no quería verla un segundo más su presencia le causaba asco a la cobriza.
Fate solo suspiro resignándose, pero antes de irse tomo entre sus manos la cajita con el dije.
-Nanoha, quiero hablarte de algo en privado y te juro que ya no te quito más tu tiempo, ¿Podemos? - la rubia quería tomar la mano de la cobriza pero esta solo camino a paso veloz hacia un árbol enfrente de su casa.
Cuando Fate la hubo alcanzado, tomo una respiración profunda y comenzó a declarar sus sentimientos hacia Nanoha, la rubia hablaba con el corazón en la mano acerca de todo lo que Nanoha la hacia sentir y cuando hubo terminado, se inclino en una rodilla, abrió la cajita enseñando el hermoso dije.
-Nanoha, ¿Quieres ser mi novia?- Fate, espero pacientemente una respuesta pero esta nunca llegó, cuando se incorporó cerró la cajita y levanto la mirada para encontrarse con una Nanoha que estaba muy enojada, solo sintió en su mejilla la mano de la cobriza impactandose en una sonora bofetada.
Fate comenzó a llorar, su corazón dolía, quería que alguien la amara, quería sentirse querida por alguien, saber que alguien la esperaba todos los días y tener una razón por la cual vivir, solo quería ser feliz.
Las lágrimas bajaban por sus mejillas comenzando a caer en el la acera.
Nanoha por su parte solo quería golpear a la rubia y lo volvió a hacer, esta vez le dio otra bofetada en la mejilla opuesta, Fate solo pudo articular una oración entre lágrimas y era una pregunta a la cual quería una respuesta.
-¿Por qué, Nanoha?-
-la respuesta es muy simple, Testarossa, yo nunca seria novia de un fenómeno como tú, digas lo que digas no eres normal, solo eres un monstruo el cual no merece vivir, sabes maldigo la hora en la que te enamoraste de mi y también maldigo la hora en que te conocí, como hubiera deseado que nunca me conocieras, tu sola presencia me causa asco, jamás, escucharme bien, jamás sería algo tuyo y ni loca me acostaría con un monstruo como tú, el cual no debe existir.-
Esas palabras solo terminaron de romper el corazón de Fate, la rubia lloraba a mares, la única persona que la había querido ahora resultaba que tampoco la quería, solo aparentaba una "amistad" que no sentía y ella de tonta que se enamoró como una loca de ella.
Fate no dijo nada más, con lágrimas en los ojos se subió al auto de su madre y condujo rumbo a su casa, al llegar azotó la puerta y subió corriendo a su habitación, nunca se dio cuenta de que Precia estaba en casa y había visto todo lo que la rubia hizo desde que puso un pie en su casa.
Fate ya tenia demasiado dolor emocional, pero para su mala suerte le faltaba sentir el físico.
Su madre entró en su habitación con un hierro hirviendo sin más rompió el smoking de la rubia la cual estaba tan a dolorida emocionalmente que solo dejo hacer a su madre lo que ella quisiese con su cuerpo.
El olor a carne quemada invadía la habitación de Fate, solo que esta no lloraba del dolor, cosa que molestaba a su madre y que ocasionaba mas partes quemadas en su espalda y su torso, su abdomen, estaba quemado completamente y en partes la carne achichorranada se hacia color negra.
Su madre se cansó de esperar alaridos de dolor, solo se retiró de la habitación de Fate dejándola tirada en el suelo y con heridas graves.
La cajita del dije se incrustaba en la pierna de Fate y ese era el peor dolor que podía sentir, su corazón roto y sus sentimientos burlados dolían peor que la carne quemada de su cuerpo. Entre tanto dolor y cansancio perdió la consciencia pensando en su princesa... Nanoha.
No muy lejos de la casa de Fate, se celebraba la graduación de la escuela secundaria, los profesores echando de menos a su mejor alumna en años, Fate, pero ya luego le darían su diploma de primer lugar de generación con un promedio perfecto. Lo único que importaba era disfrutar de la fiesta.
En unos jardines de aquel salón se encontraba un chico rubio de ojos verdes besando apasionadamente a su nueva novia... Takamachi Nanoha.
