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ESPERANZA
El capitán Levi dio instrucciones y dejó a cargo a Erd antes de partir a ayudar con el asunto de la mujer gigante. Podría decirse que podía mirar atrás en paz al ver a su escuadrón alejarse pero en lo más recóndito de su ser sentía una ligera preocupación. No quería aceptarlo, con el ceño fruncido pensó que era una pérdida de tiempo y que esas emociones sólo le distraerían de su deber. Había enfocado su vista en la castaña que avanzó más y más hasta serle imperceptible.
– No mueras. – expresó en voz baja, volviendo su vista al frente, deseando que ella consiguiera escucharle a la distancia.
Tras el fallido intento de Eren por transformarse, el ya mencionado joven, Levi, su escuadrón y Hanji se hallaban reunidos al aire libre haciendo suposiciones sobre el incidente y animando al muchacho, quien se encontraba lastimado en una de sus manos. El azabache le hizo una advertencia, tomó su taza y procedió a alejarse un poco del grupo. Petra al notar este último le siguió, pasando desapercibida por el resto de sus compañeros quienes seguían platicando con Eren. Levi estaba sorprendido, aunque no lo aparentaba, de que Petra se acercara ante la presencia de sus camaradas ya que ellos no sabían de su cercana relación lo cual no tardó en expresar. Petra le dijo con su cálida voz que no se preocupara ya que los demás estaban pendientes de Eren. Aun así a su superior seguía sin estar muy de acuerdo ya que las relaciones entre soldados estan prohibidas y además sentía que Hanji se pondría hacer insinuaciones. Petra rió un poco y desvió el tema hacia el de la dificultad de la misión donde Levi explicó su preocupación por la chica hasta que fueron interrumpidos por un estruendo causado por el chico titán.
Luego de desplazarse con su equipo tridimensional, Levi llegó hasta donde Erwin había entrampado a la titán. Habían arriesgado tanto para ahora tener la oportunidad de saber quién se encontraba dentro de aquel monstruo. El capitán desenvainó su espada apresuradamente para de una buena vez saber quién era el enemigo pero el comandante le detuvo para permitir que siguieran accionando las armas de captura que evitarían que este coloso se movilizara pero no contaban con que gritaría para atraer titanes que le devorarían para así destruir toda evidencia. Una vez que decidieron retirarse, el azabache refirió sus intenciones de llamar a su escuadrón, quería asegurarse de que lo que les encargó se había hecho al pie de la letra y cerciorarse de que ella estuviera bien; sabía que se estaba preocupando de más pero no podía evitarlo. Sin embargo, esto le fue negado por el rubio bajo la orden de ir a recargar gas propulsor. Casi a regañadientes, aceptó.
Petra había logrado que su padre aprobara su decisión por lo que, hoy por hoy, daba su primer paso para emprender el adiestramiento de tres años y convertirse en alguien capaz de derribar titanes. Se hallaba en el campo de entrenamiento entre los varios jóvenes que tenían sus propias razones para unirse a la causa. El encargado de guiarlos recorría el lugar preguntando uno a uno sus nombres y sus motivos para estar ahí a manera de rito de iniciación para probar que en verdad podrían volverse unos buenos soldados.
La joven se sentía atemorizada de no pasar la prueba al ver como algunos eran rechazados. Ciertamente a veces le faltaba seguridad. Se hallaba un poco distraída por lo que cuando llegó su turno no le dio tiempo para prepararse mentalmente.
– ¿Quién demonios eres tú? – Le exigió de manera violenta y cuya mirada le pareció tan pesada que batalló para mantener el contacto visual, lo que hizo que por impulso cerrara sus ojos y temblara un poco. Era obvio que le había escogido para agarrarla desprevenida pues había notado que estaba ensimismada. Pero bastaron unos segundos para que recordara que llegar hasta ahí le costó dejar a su única familia, su padre, para tomar esta oportunidad así que a estas alturas acobardarse no era una opción.
– Mi nombre es Petra Ral y vengo de la muralla Sina. – Contestó alzando la vista y haciendo el típico saludo después de haber sacado valor de aquella remembranza a pesar de que internamente sentía que podría desplomarse a la par de su corazón latiendo violentamente.
– ¿Por qué estás aquí? – volvió a exigirle del mismo modo.
– Porque quiero unirme a las Tropas de Reconocimiento y aniquilar a los titanes para que un día todos podamos vivir sin ningún muro que nos separe de lo que hay en el exterior. – Su respuesta no solo sorprendió al hombre sino que provocó que todo aquel que la oyó le dirigiera una mirada sorprendida. Hubo un pequeño silencio.
– Ya veo. Es un ideal muy romántico, atrevido. ¿Y cree que una persona tan distraída pueda sobrevivir fuera de los muros ya que puede que un gigante la devore antes de siquiera darse cuenta?
– De ningún modo. Esta persona debería tener un panorama completo de lo que está ocurriendo a su alrededor, sus sentidos siempre tienen que estar alerta. Y reconozco que es algo que me falta cultivar. – Al fin la confianza había tomado posesión de ella, sentía ahora que estaba preparada para cualquier cuestión que se le planteara.
– Al menos está consciente. ¡Línea cuatro, media vuelta!
Lo había logrado, ahora temblaba de emoción.
Tras haber terminado aquello, se les asignaron sus cuartos y más tarde se reunieron en la estancia. Allí fue conociendo poco a poco a sus compañeros, después de todo les esperaban muchas excursiones juntos aunado el hecho de que es muy sociable. Uno con los que llegó relacionarse más fue Auruo Bossard, un muchacho que aparentaba más edad de la que decía tener. A decir verdad este tipo era alguien difícil de sobrellevar pues su carácter causaba fricción con los demás integrantes por lo que era de admirar que la chica pudiera tenerlo como amigo. Quizá pudiera deberse a que Auruo experimentaba otro tipo de sentimientos hacia ella y se esforzaba por sacar su mejor lado. Y así era, la joven le había parecido bella como ninguna otra desde que le vio además tenía habilidades sobresalientes, lo que sin duda terminó atrayéndole. A pesar de que era casi obvio, Petra no se percataba de ello y, aunque así fuese, ella tenía bien trazado sus objetivos y sabía que se había alistado para alcanzarlos.
El tiempo pasaba rápido y tras diversas pruebas que tuvo que pasar, desde el manejo del equipo tridimensional hasta esas simulaciones de los titanes hechas de madera, faltaba poco para graduarse de la capacitación. Según los informes, sobresale en el trabajo en equipo, tiene un buen manejo del equipo tridimensional y su carácter la hace confiable para sus demás compañeros aunque tiende a ser sensible.
Estaba entusiasmada porque estaba a tan sólo un día de poder elegir a qué división pertenecer y estaba segura de la decisión que tomaría pese a todos los comentarios desalentadores sobre la Legión de Reconocimiento.
Como de costumbre, los novatos se encontraban cenando y discutiendo precisamente sobre lo que significa el día de mañana. Petra y Auruo no eran la excepción.
– ¿Auruo, no estás emocionado? Estamos a un par de días de tener ante nosotros las tres diferentes posibilidades. ¿Ya sabes cuál vas a escoger? – Llegó la chica, siempre sonriente, para sentarse en la mesa en que se hallaba su amigo.
– Para ser sincero, me resulta difícil decidir. – dijo un poco desanimado pese al hecho de que estaba alegre al ver llegar a la muchacha. – Sonará un poco extraño pero todo me parece que está ocurriendo muy rápido, de repente me descubro pensando que tal vez no esté preparado aún.
–Verás, la clave está en lo que nos preguntaron antes de ingresar de lleno a los entrenamientos, ¿lo recuerdas? Pero tú eres muy bueno así que te iría excelente cual fuera tu decisión. Ahora que lo pienso, nunca supe cuál fue el motivo por el que decidiste ingresar… – Petra se quedó pensativa, realmente quería ayudar a su compañero. Auruo se quedó callado por un breve momento.
– Los motivos… creo que simplemente quería que en el pueblo de donde provengo piense mejor de mí y… bueno, sobrevivir, por lo que una buena opción sería unirme a la Gendarmería.
– Pues para estar en la Gendarmería necesitas estar entre los diez primeros, creo que eso no será difícil así que no hay mucho de qué preocuparse. – Sonrió la chica esperando que su amigo se sintiera más confiado en cuanto a la decisión que tomaría.
– Tú, ¿te unirás a la Legión de Reconocimiento, no es así? – comentó aún un poco desalentado. –Es muy valiente de tu parte. Debo reconocer que me sorprende que una chica tenga tanta determinación.
–G-gracias. – dijo sonrojada. –Es que yo se lo prometí a mi padre… Que un día podremos mirar que hay más allá de los muros sin que nada nos obstaculice… Y no sé si alguien más se ha dado cuenta, es algo que estuve reflexionando: ¿por qué será que aquellos que son más aptos para matar titanes tienen derecho a escoger otros privilegios? Está claro, nadie quiere morir pero creo que vale mucho la pena arriesgarlo todo… – Auruo le había escuchado atentamente realmente sentía indignación en las palabras de ella, la injustica, la incongruencia de la situación. Petra rió nerviosa y bajó la mirada pensando que se había extralimitado con lo que opinó. – Lo siento, pero sí, ese es mi objetivo.
– Yo también me uniré a las Tropas. – Los ojos ámbar se posaron sobre el muchacho. – Tienes mucha razón, ¿por qué desperdiciar mi capacidad?
–Auruo… Bien, entonces, nos uniremos a la Legión de Reconocimiento.
Al día siguiente, los miembros de la Infantería de Reconstrucción regresaban de su última expedición. Como ya era tradición, el pueblo salía a recibirlos de vuelta. Aunque es lamentable escuchar de la gran cantidad de bajas que hubo y especialmente doloroso saber de las muertes de los soldados para sus familiares. Petra estaba asombrada al verlos pasar sobre sus caballos, por su cara de emoción parecía una niña. Podía imaginarse cómo se vería dentro de poco. Uno de sus compañeros le mencionó sobre el Capitán Levi quien, según rumores, valía por un ejército completo. Esto le impresionó a la castaña, cómo alguien podía ser tan fuerte, qué tanto debió pasar para llegar a dónde estaba. Realmente es un personaje digno de admirar, pensó. ¿Sería posible que algún día llegue a semejante nivel o uno que tan siquiera se le acercara?
De hecho, ese mismo día, se lo encontró entre los campos de entrenamiento, algo raro, por cierto. Parecía andar buscando a alguien y Petra sabiendo quién era tal personalidad, se le ocurrió acercarse a saludarlo.
–Buenas tardes, Capitán Levi. ¿Puedo ayudarlo en algo? – dijo haciendo el saludo con el puño sobre el pecho y el otro por detrás.
– ¿Quién eres? No recuerdo haberte tenido bajo mi cargo, como sea… Me dijeron que el Comandante Erwin andaba por aquí, ¿Lo has visto?
– No, l-lo siento.
– Entiendo. – Y se retiro sin más. A Petra le pareció un poco extraña la personalidad del sargento pero consideró no darle muchas vueltas al asunto.
Y llegó el día en que se graduaron. Tenían frente a ellos tres posibilidades a escoger: La Guarnición, La Infantería de Reconstrucción y La Policía Militar, con la condición que sólo las diez mejores puntuaciones tenían el derecho a ser miembros de este último. Auruo y Petra estaban entre ellos, con la posición número tres y cuatro respectivamente. Varios altos mandos estaban presentes ese día en que estos novatos decidirían el rumbo que tomarían para contribuir a la causa. Entre sus tantas observaciones Petra se percató de que el sargento Levi se encontraba ahí también. Este último que aunque veía la ceremonia con desinterés, del mismo modo, reconoció a la chica del día anterior y entendió entonces que se trataba de una aprendiz aún y sobre el hecho de ayer demostró que sabría ser un buen soldado en el futuro por lo que le agradó enterarse que estaba entre los mejores promedios de esta formación. Tras terminar el protocolo, Levi se acercó a la castaña, imitando la familiaridad que se había tomando ella con anterioridad, para reconocer su esfuerzo por haber llegado a una buena posición. Petra no esperaba tal intención pero lo agradeció.
Por la tarde decidió escribirle a su padre para contarle los acontecimientos.
Papá:
Antes que nada, espero que te encuentres bien y que me disculpes porque te he dejado con muchas labores ahora que ya no me tienes contigo, debe ser pesado pero prometo que tu sacrificio por dejarme cumplir este deseo no será en vano. Estoy dando todo mi esfuerzo para convertirme en un gran soldado y cumplir mi promesa. Prueba de ello es que hoy me he graduado con honores, estoy entre los diez mejores promedios y ocupo la cuarta posición. No está mal al parecer, ¿o tu qué opinas? Sobre eso, me han contado de un personaje admirable, el Capitán Levi que es considerado el soldado más fuerte de la Humanidad y estoy muy emocionada porque él me ha felicitado por obtener una posición nada despreciable entre los de mi formación. Me gustaría algún día llegar a ser tan fuerte como lo es él y por ello voy a dar el doble de mí para que estés orgulloso y no te arrepientas ni te decepciones por haberme apoyado. Y gracias por preocuparte pero no dejes que esos pensamientos te dominen porque pueden hacerte daño y sabes que de las principales razones por la que decidí entrar aquí es para reencontrarnos y ver un día el exterior juntos, como me gustaría que mamá estuviera con nosotros también… Discúlpame por ponerme melancólica, estaré bien así que prométeme que también te cuidarás mucho.
Te quiere,
Petra.
Creo que debo dejar de narrar cosas que ya son bien sabidas por ustedes pero que me han sido necesarias incluir para establecer bien los hechos y relacionarlos con las emociones impregnadas en cada uno de los recuerdos. A partir de hora es donde comenzaré a relatar más sobre la estancia y participación de Petra en la legión así como la manera en que fue involucrándose con Levi :3 Prometo darles una dosis de Rivetra único. Agradezco a los que hayan llegado hasta acá y no olviden reportarse mediante los reviews. A propósito, quiero hacer una mención especial a Isaías Nájera (quien, por fortuna, no leerá esto), el cual considero tiene un gran parecido con Levi y fue mi muso inspirador (?) xD porque me dio algunas ideas que incluiré futuramente. Y hay un par de cosas de las que me acabo de dar cuenta sobre cómo es que fui desarrollando esta historia pero se las contaré en la próxima entrega.
Esperen con ansias el siguiente capítulo.
