N/A: ¡Saludos! No sé qué tan fuera de lugar esté aclarar esto pero considero bueno hacerlo: El escenario principal de la historia es la expedición #57 pero en el transcurso, cual presentimiento, se vienen a la mente los recuerdos de la cercana relación entre Levi y Petra así como el recuento de hechos sobre la manera en que la joven llega a las Tropas de reconocimiento y a la misión actual que, como todos sabemos, tiene final trágico. Es un estilo de escritura que llamo "rebote"(?) Sin embargo, más adelante el recuento sobre Petra se convertirá en capítulos enteros.
Tras esta sección de avisos, agradezco a Yuno Siegman y Eliza20 porque fueron las primeras en darle una oportunidad a mi historia:3 Espero que los demás capítulos sigan siendo de su agrado. Sin más, he aquí la continuación…
3
CONFIANZA
Mientras que se trataba el asunto de la captura, Eren y los demás integrantes del Escuadrón de Operaciones Especiales debatían el porqué no se les habían informado sobre aquel plan y de la poca confianza que eso demostraba. Seguían dando vueltas al asunto hasta que llegaron a la conclusión de que cabía la posibilidad de que hubiera un espía o alguien que pudiera transformarse en titán dentro de las tropas, además del chico que tenían bajo su custodia. Empero, a Erwin se le había otorgado el importantísimo papel de dirigir todos estos esfuerzos y si esas habían sido sus decisiones no había más que pudiese hacerse. Lo importante es que dentro de poco estarían más cerca de conocer la verdad de estas criaturas.
– Tu no lo sabes aún, Eren, pero pronto sabrás porque se le confía a Erwin Smith, la esperanza de la humanidad, las Tropas de supervivencia. –refirió Erd.
– ¡Tan sólo mira cómo cree el capitán en él! – expresó Petra con plena seguridad.
Un día el capitán encomendó a sus subordinados encargarse de las labores de limpieza del cuartel mientras él terminaba sus deberes relacionados con unos documentos pero les advirtió que regresaría a verificar que hayan hecho lo que les encargó adecuadamente. Erd hizo el acomodo de manera que cada quien se encargara de una zona y todos acabaran más rápido. Petra se dispuso a cumplir con sus labores lo más pronto posible y mientras barría una de las habitaciones vino a su mente la imagen del ocupado sargento a quien, pensaba, le dejan más trabajo del necesario aunque tras meditarlo un poco dedujo que el puesto de su superior representaba muchas responsabilidades. De esa manera, se le ocurrió que podría llevarle un poco de café para manifestarle algo de apoyo. Al llegar a su oficina, asomó su cabeza y el sargento le pidió cuentas sobre lo encomendado, a lo cual contestó que no le faltaba mucho para terminar mientras servía la bebida. El azabache hizo una muy breve expresión de sorpresa y agradeció. La chica sirvió el líquido y se retiró para terminar sus funciones, estaba nerviosa, ¿desde cuándo aquel hombre le hacía sentir así? Lo único que sabía es que quería acercarse más a él, quien, por su lado, probó la bebida para descubrir su excepcional sabor. Sin duda, aquella joven poseía otro talento además del que le llevó a integrarle a su grupo.
Después de que la operación para capturar a la mujer titán no resultó como se esperaba, se lanzó la señal de retirada, lo que hizo creer a muchos que el plan había sido un éxito. Petra se mostró agradecida ante la decisión de confiar de Eren porque debido a ello pronto todo habría valido la pena para conocer la identidad de aquel enemigo.
– ¡Cadetes! ¡Formen filas frente al escenario!
Después de haberse graduado, venía la ceremonia donde elegirían definitivamente la facción a la que se unirían. Se proclamó un discurso donde se les explicó de manera clara y breve las circunstancias actuales.
– Como bien saben, hace cien años que la humanidad no había presenciado un ataque de tal magnitud por parte de los titanes pero hace tres años la muralla María fue demolida por uno de estos monstruos por lo que creemos oportuno abrir paso durante los próximos años para que nuestro ejército logre avances que nos den la victoria aunque, sinceramente, esto implica enormes riesgos... Así que quienes decidan formar parte de la Legión de Reconocimiento, formarán parte de este gran paso para la humanidad, no ofreciendo sus vidas en vano. Tras tener conocimiento de esto cada quien es libre de escoger la división en la que brindarán su apoyo.
La chica de ojos ámbar sentía tatuado muy dentro de sí ese deber de acabar con las barreras que mantiene a la humanidad encadenada por lo que se lo pensaba mucho, su decisión estaba tomada desde el primer día en que hubo pisado el campo de entrenamiento. Se sentía un poco temerosa al igual que su amigo Auruo, pero quería permanecer tenaz antes que nada.
Al día siguiente comenzaron sus entrenamientos donde se les asignaría en grupos, así como un caballo y su uniforme, el cual portaba con sumo orgullo, casi sintiendo que las alas en su dorso se volvían reales permitiéndole elevarse.
– Les demostraré a todos quién manda. – señaló el muchacho con tono soberbio.
– Por esa actitud tuya los demás no saben cómo tratar contigo, sólo deja que noten tus habilidades, no necesitas divulgarlo.
– Siempre estás regañándome porque digo lo evidente.
– Sin duda, modestia no es tu segundo nombre.
– Eso es porque tengo un nombre nada más.
– Mejor vayamos a hablar con alguno de nuestros compañeros. Mira, ahí está Gunter. Es el único, además de nosotros, que estuvo entre las diez primeras posiciones y decidió unirse a la Legión.
– Ese tipo, ha de creerse mucho porque ocupa el primer lugar. A pesar de que me iba mejor en las pruebas, terminó rebasándome.
– Eso es porque tu preferías alardear que a poner más empeño. Bueno, iré a saludarlo, ¿vienes? –le propuso mientras avanzaba.
– Bien. – él le siguió un poco contrarrestado.
Gunter, al notar a los dos aproximarse, saludó.
–Petra, Auruo, ¿también ustedes?
–Ya ves, aquí estamos para defender la causa de la humanidad.
–Como era de esperarse, no muchos entraron a esta división. El resto ingresó a la policía militar... – discernió el moreno mientras observaba a los pocos soldados a su alrededor.
–No se puede pedir mucho de esos debiluchos. – añadió observando en la misma dirección que su compañero.
–Auruo... – volteó a verle con el ceño fruncido.
–Tu no cambias, Auruo. – le dijo con una sonrisa de incredulidad.
La conversación se vio interrumpida cuando el líder les ordenó ir a sus habitaciones porque mañana sería un día pesado y no estaría mal que descansaran por hoy. Al día siguiente, se evaluaron las técnicas de los nuevos miembros de modo que se planeara la manera en que se pudieran integrar dichas habilidades en conjunto, para ello emplearon los titanes de práctica.
– No entiendo porque tenemos que seguir haciendo esto, lo hicimos tantas veces antes.
– Esas tantas veces no bastan, recuerda que nuestro deber de ahora en adelante será aniquilar titanes y si no estamos lo suficientemente preparados cuando nos enfrentemos a uno real, estaremos acabados, ¿comprendes?
–Entonces, demos lo mejor de nosotros. – Intervino Gunter acercándose a donde estaba este par. – Veamos quien va a por más titanes.
–Me gusta la idea. – dijo animada Petra.
– Por supuesto, les dejaré algunos para que luego no se quejen... – previno Auruo con una sonrisa, desplazándose con su dispositivo tridimensional antes que sus compañeros.
–Hey, Auruo, eso no se vale... – reclama Petra accionando el suyo al igual que su otro camarada.
Al cabo de un par de meses, se le dijo a los novatos que la primera expedición se aproximaba. Apenas habían tenido el tiempo justo para aprender a trabajar coordinados por lo que había llegado el tiempo de poner manos a la obra.
Como se trataba de los entrenamientos previos a la salida de la muralla, los ejercicios se hicieron más agotadores pero se les permitió terminar antes de lo usual.
–Al fin somos libres… – expuso la exhausta joven.
– ¿Qué paso con la Petra que, llena de energía, casi deseaba que los adiestramientos no terminaran? – bromeó Gunter, quien permanecía calmado.
–Debes admitir que estos últimos han sido más pesados, como podría no ansiar un pequeño descanso… –indicó sentándose y bufando por el cansancio.
– ¡Y que lo digas! Pero estamos a nada de enfrentarnos a las verdaderas amenazas… ¿Tú qué dices, Auruo? –dirigió sus palabras al joven que se avecinaba desfallecido.
–Todo… está bajo… control… –contestó entrecortadamente y tomando asiento junto a la chica. – Mañana… esos titanes… no saben lo… que les espera…
Por la noche, la castaña no pudo conciliar pronto el sueño consecuencia de la emoción pensando lo que le esperaba al amanecer. Pensó en que estaba por cumplirse su anhelo de conocer lo que había fuera de las murallas, lo que antes sonaba a imposible; si bien no podría apreciarlo ni llegar tan lejos como ella quisiera, estaría allí y eso bastaba. Luego recordó que posiblemente vería aquella eminencia de los cuerpos de élite y experimentó una especie de satisfacción. Luego de tranquilizar un poco los hechos que formaban una maraña en su cabeza, cayó en los brazos de Morfeo.
Al comienzo del día, todos ya estaban de pie y, tras haber probado bocado, se dirigieron a las caballerizas y tomaron su parte en la formación ante la puerta que se abría, donde se asomaba aquel mundo exterior que tanto ansiaba conocer la joven recluta.
Las tropas emprendieron la travesía, se apreciaba el galope de las caballerías mezclada con algunos avivados gritos de guerra. Conforme avanzaron más, un gigante de 10 metros apareció sorpresivamente por el lado donde comandante en jefe por lo que escaparon lo más rápido posible dejando el asunto al flanco compuesto por el equipo de apoyo. Este grupo de soldados dirigieron su ataque contra el colosal enemigo pero el corte que hicieron fue superficial y uno de ellos fue atrapado por la criatura. Otro fue en su apoyo pero, al no reaccionar con la debida urgencia, los dientes del contrincante arrancaron su cabeza y despojaron el cuerpo.
Petra presenciaba la terrorífica escena, con ansias de hacer algo pero si algo había aprendido es que debía evitar el enfrentamiento con los gigantes.
– ¡Mantén la vista al frente! – ordenó su líder, lo cual le era difícil porque eso implicaba ignorar la posible pérdida de una vida.
De pronto se aproximó para donde estaban ella y sus compañeros. Uno de ellos se disparó en contra de su adversario.
– ¡Deténgase, soldado! – exigía el dirigente pero haciendo caso omiso a ello, el titán lo apartó de un golpe.
– ¡Les demostraré cómo se hace en realidad! – expuso Auruo poniéndose de pie y llevando su caballo en dirección a su objetivo, al ver el fallido intento de aquel camarada.
– ¡Auruo, no! No puedes…– manifestó alarmada
–Si no comienzo a ganar a experiencia ahora, ¿cuándo? – concluyó dirigiendo una mirada a su amiga antes de partir.
–Considera nuestras palabras, se más sensato… – pensando que sus palabras pudieran hacerle reaccionar.
Al igual que aquel recluta, ignoró cualquier intento por evitar algo desastroso. El duplo se dirigía miradas como diciéndose que debían ayudarlo así que por acuerdo telepático, decidieron ir en su apoyo.
– ¡Basta! ¡Vuelvan a sus posiciones! – exhortó el encargado pero al parecer sus subordinados no sabían a lo que se atenían.
–Lo siento, líder. – atinó a decir Petra para seguir a Gunter en el acto.
– ¡Esto es una locura! – advirtió el moreno consciente de las consecuencias. – ¿Sabes que si no acabamos devorados por el titán, el líder hará que nos arrepintamos de esto?
–Pues más nos vale darle resultados.
–Oigan, ¿qué hacen aquí? – dijo Auruo casi a modo de regaño.
– ¿No creíste que te dejaríamos toda la diversión a ti o sí? – declaró Gunter para decirle en modo más serio después. –Haremos esto: mientras tu te encargas de hacer el corte en la nuca, nosotros evitaremos que dé un paso más, ¿de acuerdo? – el otro asintió. Luego se alineó con su compañera. – Como en los entrenamientos, Petra. –ella, igualmente, movió la cabeza en señal de afirmación. Su jefe veía su cometido mientras se acercaba donde ellos.
– ¡¿Qué?! – pronunció observando el suceso con completa incredulidad, habían derribado al titán, efectuando un armonioso trabajo en equipo. Pronto volvieron a reunirse con su dirigente.
–Estamos dispuestos a asumir el castigo por nuestra arrebatada conducta. – formuló el moreno.
–Es cierto que han pasado por alto mi autoridad pero han compensado su error.
Los chicos mismos no podían creer que habían realizado tal proeza hasta que lo oyeron de la voz de su comandante. Prestando especial atención a las palabras del oficial mostrando un semblante serio y una leve sonrisa. Detrás de él, Petra y Auruo se veían asustados, temblando ligeramente. –No me cabe la menor duda, ustedes tienen un brillante futuro por delante.
Quisiera disculparme si la historia se está viendo algo lenta pero preferí explicar grosso modo la estancia de Petra antes, debido a eso, no incluyo muchos detalles más lo que considero esencial. Lo bueno viene cuando ya forme parte del escuadrón de heichou xD De ahí adelante prometo una buena trama ;) En fin, agradezco su apoyo y espero sus comentarios en la caja de reviews. Y si les gusta la historia, pasen la voz n.n Disculpen que esta se haya demorado pero es que hay deberes que me consumen mucho tiempo y hay escenas que se me complican describir u.u Nos leemos en la próxima entrega ;D
