N/A: Hey! Pues sí que me ha costado trabajo desarrollar la historia hasta este punto. Ojalá esté siendo de su agrado. De hecho, hace unos días se me ocurrió que pude narrar esta historia desde otras perspectivas por lo que he pensado que esas ideas pueden convertirse en oportunidades para nuevas historias 0/ Respecto a la historia, creo que la relación entre nuestros protagonistas parece difícil de lograrse pero, sinceramente, no creo que haya sido una cosa que se diera de un día a otro, ni siquiera por el lado de ella. Según yo, una cosa llevó a la otra pero, finalmente, algunas veces no puede haber finales felices T^T Agradeciendo una vez más su preferencia, dejo aquí otro capítulo más :D Incluí una sorpresa xD
5
Incertidumbre
Hacía un par de semanas desde que los cuatro formaban parte del escuadrón del soldado más fuerte de la humanidad y, sin duda, eso representaba un gran honor. Y ciertamente los entrenamientos eran más pesados pero entre ellos estaban logrando coordinarse y hacer más efectivos y certeros sus ataques gracias a la destreza de cada uno. Levi no se arrepentía de su elección. Observaba a los soldados realizar un excelente trabajo en equipo mientras hacían los debidos cortes sobre los titanes de práctica. En ese momento recordó que había leído en sus respectivos antecedentes que al menos tres de ellos ya habían trabajado en conjunto para derrotar un titán de altura considerable y en su primera expedición; es admirable, pensó. Además, el elemento restante tenía un año de experiencia más que sus compañeros por lo que no debía resultarle difícil ajustarse al grupo.
Al terminar el adiestramiento se dirigieron a comer y, mientras aprovechaban ese momento de descanso, el grupo y su líder conversaron un poco.
— Debo decir que su trabajo es bastante bueno. — expresó seriamente.
— Gracias, capitán. — dijeron a su vez al unísono
— Sin embargo, sé que pueden hacerlo mejor. Espero que continúen así.
— Usted confió en nosotros al seleccionarnos como su apoyo en batalla, así que no le defraudaremos. — indicó decidido Gunter.
— Así es, además nos ha enseñado técnicas invaluables. — mencionó agradecida la única chica del grupo.
— Ustedes también han puesto de su parte al poner dedicación en este proyecto. De otro modo, sería inútil. — refirió también de cierta forma agradecido.
— Esto no es cuestión de individualidad sino por humanidad. Por eso, no podemos hacerlo de otra manera, la esperanza está puesta en nosotros. — citó Erd evocando respeto, mirando primero a su líder y después a sus compañeros, quienes asintieron.
— Para muchos nuestra labor les parece que no lleva a ningún progreso, eso no nos desanimará… — añadió la joven.
Entre la serena plática del escuadrón, apareció una chica de cabellos castaño oscuro y anteojos interrumpiendo animadamente. Levi mostraba un semblante de molestia al presentir de quién se trataba.
— ¡Hey, enano!
— ¿Qué quieres ahora, cuatro ojos?
— Solicitamos tu pequeña presencia en la oficina de Erwin.
— ¿No puede esperar? El entrenamiento acaba de terminar.
— Es cierto que tu estatura te hace apenas perceptible pero no abuses, es necesario ahora.
— Bien.
La de ojos ámbar, así como sus tres compañeros, observaban la pequeña riña con ganas de reír un poco pero la mirada estoica de su líder les indicaba asumir las consecuencias de hacerlo. En eso, el sargento se levanta de su asiento.
— Los veré en el entrenamiento más tarde.
— ¡Entendido! — los cuatro se ponen de pie y hacen el respectivo saludo. Los de mayor rango se alejan y los antes mencionados vuelven a sentarse.
— Esa comandante es una impertinente. — declaró Auruo con un brazo recargado sobre la mesa y en el cual tiene apoyada la cabeza.
— Eso fue raro pero divertido. No entiendo como el capitán puede mantenerse en calma. — comentó mientras posaba su brazo derecho sobre la silla.
— No exageren tanto pero en ocasiones la comandante puede ser desesperante. — coincidió Erd hasta cierto punto y esbozó una sonrisa.
— Aún así me parece amigable. — declaró Petra con expresión pensativa y luego sonrió también.
A la chica le pareció curiosa la relación entre ambos superiores. Debieron haber pasado mucho tiempo juntos para haber estrechado tal lazo de confianza, si es que se le podía llamar así. Es sólo que nombrarse entre ellos de esa forma le parecía muy… informal, por decirlo de alguna manera, para los rangos que desempeñan. Sobre la joven, en particular, la tiene por alguien muy peculiar y que parece no tomarse las cosas muy enserio por lo que resulta sencillo que el sargento con su carácter la sobrelleve con poco éxito. Pero también le parecía simpática y con un punto de vista poco convencional. Pese a todo, había cualidades de las cual uno pudiera admirar; como el hecho de haber sobrevivido a varias expediciones, por mencionar una.
— ¡Petra! — le nombró Auruo agitando un poco su mano frente a su compañera.
— ¿En qué piensas? — completó Gunter.
— Nada… En que ya es tiempo de que vayamos a alistarnos para otra ronda de entrenamiento. — declaró, parándose, ligeramente sobresaltada por su propio ensimismamiento. Sus compañeros restantes también salieron.
Por otro lado, la breve junta que habían tenido con Erwin concluyó. Entonces cada uno se dirigió a seguir con sus pendientes. Caminaron juntos por un corto lapso de tiempo después de salir de donde se reunieron con Smith.
— Creí que me quedaría dormida. — comentó estirando sus brazos.
— Deberías tomarte con más seriedad esto. Si fallamos en la expedición, no tendremos ningún avance.
— ¿Tienes miedo de que yo muera?
— Tú puedes ser mierda de titán si quieres.
— Vamos, no seas tan cruel. Después de todo, aún me quieres.
— No digas idioteces.
— No puedes decir que no significó algo.
— Es pasado.
— Entonces, ¿si significó algo? — remarcando la palabra en pasado.
— No. Además no sé a qué te refieres. — arguyó con expresión seria. En eso, llegaron un par de subordinados de Hanji.
— Sublíder, venga con nosotros.
— ¿Qué sucede?
— Le diremos en el camino. — parecían querer informarle algo urgente.
— Bien, bien. — dijo a los soldados para luego dirigirse a Levi. — No charlamos lo suficiente. Recuerda esta es una conversación pendiente. — De esa manera, siguió a aquellos.
Por la tarde, otra parte del adiestramiento había acabado. La mayor Hanji se tomó un tiempo para ir a inspeccionar qué tal iba la formación de los cadetes a cargo de su camarada. Desafortunadamente, sólo vio la parte final pero eso bastó para que reconociera que están haciendo un excelente trabajo.
— Sin duda, te subestimé, enano. Tu escuadrón es muy bueno.
— Son los mejores de la Legión, ¿qué esperabas?
— Creo que tampoco podía esperarse menos de ti. — le sonrió a sabiendas que no tendría una de vuelta. Él le dirigió una mirada de incredulidad pero con toques molestos e intentando descifrar algo en sus palabras porque le parecía que llevaban alguna insinuación. — Debo felicitarlos. — dijo rompiendo la monotonía después de sostenerle la pesada mirada por un rato.
— ¡Vaya, chicos! ¡Eso fue asombroso! — aclamó con los brazos abiertos y una sonrisa amplia mientras se acercaba a los cadetes. Después llevó sus brazos a la cintura.
— ¡Gracias, mayor! — contestaron firmes y el típico saludo.
— Oh, pueden ahorrarse esas formalidades por ahora. Pero, en serio qué técnicas, espero que puedan ayudarme a capturar algunos titanes más adelante. ¿Qué tal? ¿Me los prestas, Levi? — solicitó aún sonriente dirigiéndose esta vez a su compañero.
— No. Tienes tus propios subordinados. — profirió irrevocablemente.
— ¡Qué poco sentido del humor tienes! O nulo, mejor dicho. — Lanzó una breve carcajada. — ¡Qué se le puede hacer! Nos vemos, chicos. — se encogió de hombros para después despedirse. Así cada uno se dirigió a sus dormitorios.
No había pasado mucho tiempo cuando ambas castañas se toparon.
— ¿Mayor?
— Hola, ¿Petra? ¿Si es ese tu nombre, verdad? ¿No hay problema en que te llame así?
— Sí, ese es mi nombre. Y no hay problema, comandante.
— No hay problema tampoco conmigo, puedes llamarme Hanji.
— Claro… Hanji. — dudó en usar el permiso por un momento.
— ¿Y qué haces aún por aquí? Pensaría que estas agotada tras los exhaustivos entrenamientos del enano.
— Un poco, de hecho. Aunque ahora que lo menciona me parece un poco curiosa la relación que tiene con nuestro líder. — la más alta le miro sin entender muy bien a qué se refería.
— Ah, eso. — cayendo en la cuenta sobre que usó el sobrenombre con el que se refiere a Levi pues suele emplearlo mayormente cuando se dirige a él porque le gusta molestarlo. — Simplemente le conozco desde hace un tiempo. Recuerdo como si fuera ayer cuando llegó a las Tropas, quien imaginaría que alguien del bajo mundo pudiera llegar a ser ahora un admirado militar, "El soldado más fuerte de la humanidad"… — Petra notaba cierta nostalgia en sus palabras pero le llamó especialmente la atención algo en especial.
— ¿Del bajo mundo?
— Sí, antes se dedicaba a algunos actos ilícitos, él entró aquí junto a un par de amigos bajo el padrinazgo del comandante Erwin, es una larga historia pero ¿por qué tan repentino interés en tu líder? — haciendo énfasis en aquel pronombre porque le encanta incomodar a la gente y observar sus consecuentes reacciones.
— Bueno, usted comenzó a hablar y me pareció curiosa esa parte del relato… C-creo que no hay nada de malo… — se defendía ante la cara de la mayor acercándose como queriéndole sacar alguna verdad y haciéndola ponerse nerviosa. — Creo que ahora sí debo ir a descansar. — finge un bostezo. Al parecer eso de ser la única mujer en su escuadrón es una desventaja.
— Supongo que sí, ese mini sargento es un abusivo. ¡Qué descanses!
A la mañana siguiente, el capitán encargó a sus subordinados algunas labores de limpieza mientras que él arreglaba algunos papeles.
— Estaré ocupado pero vendré a revisar que estén haciéndolo adecuadamente. — aseveró el azabache.
— ¡Sí, señor!
— Para acabar más rápido, propongo que cada quién se encargue de una parte en específico. — sugirió Erd. De este modo, el rubio repartió las secciones.
A la chica le tocó barrer las habitaciones. En eso, no pudo evitar recordar lo que Hanji le platicó por la noche y súbitamente vino la imagen del ocupado sargento. Pensó en lo pesado que era su cargo y las responsabilidades que eso conlleva. Tras meditar en ello, se le ocurrió que podría preparar un poco de café para su líder para que pudiera mantenerse despierto y acabar pronto el tedioso trabajo. Así, se dirigió a la cocina y se propuso a preparar la bebida y después dirigirse a su oficina. Tocó la puerta.
— Adelante. — contestó del otro lado en su habitual tono sereno.
— Sargento… — asomó su cabeza tímidamente y asegurándose que aquel no estuviera demasiado ocupado.
— ¿Qué pasa? ¿Has acabado con tus deberes? — inquirió directamente. Ella entró a la oficina y haciendo una seña que indicaba que le había traído café.
— No, pero no falta casi nada para que acabe. — colocó la taza y sirvió líquido. Él hizo un apenas perceptible gesto de sorpresa. Al terminar de servirle, observó al sargento y colocó la jarra por si se le ofrecía servirse más. — Ahora me retiro a acabar con mis funciones. — dijo nerviosa y salió veloz de la oficina. Esto fue raro para ella. Se recargó en la puerta que ahora les separaba. ¿Desde cuándo aquel hombre le hacía sentir así? No estaba segura pero confirmó que de ahora en adelante quería acercarse más a él.
En el interior de aquella habitación con montones de papeles que aún le faltaba verificar, el sargento tomó el café. Bastó ese sorbo para darse cuenta que la chica poseía una habilidad semejante a la de derribar titanes pero para preparar tan excepcional bebida.
Considero que de todas las personalidades a las que me he adaptado, la más difícil para mí es Hanji. Claro, sé cómo es su personaje pero es un poquito complicado imitarla al menos en mi caso. Le puse un tema de entrada para sus escenas: Rude Boy de Rihana (?) A pesar de eso, siento que es el mejor capítulo que he hecho xD Como ven, agregué LeviHan, mi sorpresa aunque estuvo muy leve. Ahora que ya estoy de vacaciones repondré mis capítulos pendientes. ¿Reviews?
