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Paciencia
Hace unos días que inició la primera expedición en que el Escuadrón de Levi había salido como tal.
— No puedo evitar sorprenderme cada vez que salimos al exterior. — comentó la castaña.
— Sí, sentir por un momento lo que sería la libertad. — coincidió Gunter.
— Pero luego recuerdo que venimos a combatir titanes y vuelvo a la realidad. — añadió Erd, provocando unas cuantas risas de sus compañeros lo que llamó la atención del sargento.
— Escuchen, esto no es un paseo así que manténganse alerta. — decretó su líder.
En general, se habían establecido fuera de las murallas para estudiar la zona y luego encargarse de las gigantescas amenazas como es debido. Esa mañana, Auruo y Petra se encargaban de lo encomendado por Erd cuando vieron entrar a la mayor Hanji donde el comandante Erwin se hallaba.
— Ahí va otra vez esa cabeza hueca. Refirió el rubio cenizo con hartazgo al ver entrar a la de anteojos. Debería rendirse ya.
— Yo creo que es precisamente su perseverancia la que la ha llevado a ser considerada uno de los fuertes elementos de esta división. — Valoró la chica con cierta admiración.
— ¿Perseverancia? ¡Eso es terquedad! Consideró en desaprobación. Su compañera le vio con expresión de "¡ya cálmate!".
Desde que llegaron a instalarse, la mayor Hanji había estado insistente con el asunto de capturar titanes para su investigación que, aunque arriesgado, les proveería de valiosa información y ventajas sin igual. Exponía esto con suma viveza, como si la vida se le fuera en ello, y tratando su mejor persuasión pero su propuesta fue denegada por enésima vez. La idea seguía pareciendo descabellada ya que en tiempos anteriores había representado bajas considerables. Así, salió desanimada, lo que era extraño considerando que era costumbre verle emocionada a la menor provocación. Sin embargo, algunas personas no perdían la oportunidad para hacer su descortesía del día.
— Después de todo es inútil, comandante Hanji. — profirió en lo que parecía burla. La mayor, harta, perdió la paciencia y levantó al cadete del suelo. Le planteó la posibilidad de que su líder, el capitán Levi, le intentara matar.
— Entonces, ¿qué harías? ¿Crees que podrías pelear contra él? — Auruo le miraba atónito.
— Es…imposible…es decir, me está lastimando. — atina a contestar pues la superior estaba poseída por la rabia. La castaña le recomendó que si utiliza las debilidades podría tener una oportunidad.
— Siempre ha sido malo cocinando o cuando era niño iba al baño de mujeres. Tal vez con eso tengas una ventaja. Pero aunque pelees, serás asesinado. — le soltó y este cayó casi asfixiado.
La chica de pelo cobrizo riñó a su compañero sobre la parte de culpa que tenía en esto. Después pensó en los detalles que Hanji mencionó que conocía de su líder ya que el azabache no parece del tipo de persona que cuente sobre su vida de buenas a primeras y menos detalles un poco… incómodos.
De pronto, se detectó la presencia de un titán y la oportunidad para la loca científica de probarles a sus compañeros y sobre todo al superior rubio que capturar a uno de estos sería algo verdaderamente útil. Así que ni tarde ni perezosa, montó su caballo y se despidió como sólo ella sabe para ir al encuentro de la criatura. Tras de ella salió Levi así como su equipo, quienes discutían sobre el titán y cuánto desencajaba en el patrón de lo anormales.
La sublíder cabalgaba persiguiendo al monstruo buscando capturarle hasta que el monstruo se detuvo ante un árbol. Ante esto, se acerca pero a la vez aparece Auruo en su intento por derribar al gigante quien le captura pero finalmente es derrotado por el capitán.
— ¡Él era un… sujeto de prueba importante! ¡Si lo hubiéramos capturado…! — Se lamenta Hanji al verlo esfumarse. Levi se acerca y le toma por el cuello de su camisa.
— Cállate, maldita cuatro ojos. Te he dicho hasta el cansancio, puedes ser mierda de titán si quieres pero… titubeó. ¡No pongas en peligro a mis subordinados! — esto dejo desconcertada a la otra pero no la detuvo de darle una sarcástica pero ingeniosa respuesta a su igual.
— Los titanes no defecan, no tienen aparato digestivo. — el moreno le soltó.
Hanji se sintió un poco triste tras pensar en la pérdida del valioso espécimen pero también un poco por el disgusto que le causó a Levi y meditar en lo rara que siempre había sido su relación pero que esta vez había hablado más en serio de lo habitual. Quizá la pérdida de aquellos chicos también sería algo significativo como alguna vez lo fueron aquel par.
En eso, Petra, al fijarse en un árbol, notó algo escalofriante lo cual indicó un poco asustada a su superior. Hanji se acercó y pudo ver que se trataba de un soldado muerto que tenía por nombre Ilse Lagner. Por su parte, Levi se dio cuenta que había una libreta sobre el césped que había pertenecido a la mencionada y donde narraba una de sus experiencias. La científica utilizó la bitácora como objeto de estudio.
Una vez que el disturbio cesó y volvieron al cuartel, se dispuso a leer el contenido de la bitácora. Para su sorpresa, descubrió que algunos de estos gigantes tienen entendimiento e incluso pueden hablar. Tras este análisis, Hanji escribió una carta a Erwin donde le explicaba sobre ello y volvió a darle argumentos para contar con su autorización en la captura de titanes. De esta forma, se presentó en la oficina del comandante. Acompañados de un breve silencio, sostuvieron la mirada por unos instantes hasta que ella hizo el saludo militar y se retiró.
Por otro lado, Levi estaba delegando responsabilidades a cada uno de los integrantes.
— Ustedes se encargaran de revisar que todo lo que requeriremos para la expedición esté en orden, los equipos de maniobras, que haya suficiente gas propulsor. — especificó dirigiéndose a Erd y Gunter quienes aceptando su encomienda haciendo el saludo. Luego dio una instrucción a Petra. — Tú, me asistirás con el abastecimiento de provisiones.
— ¡Sí, señor! manifestó aprobación también. — El par antes mencionado comenzaron a murmurar entre ellos y la chica, quien se supuso lo que podrían estar hablando cuando le dirigieron un vistazo, se tensó un poco. Auruo, igualmente, adivinando sus rumores, chasqueó la lengua y externó una idea.
— Capitán, si me permite, me gustaría apoyarlos con eso. — el mencionado le dirigió una mirada suspicaz y el subordinado se sobresaltó ligeramente arrepintiéndose un poco de su propuesta. Finalmente, su líder enunció su respuesta. — De acuerdo. Bien, ya todos tienen una asignación. Espero buenos resultados.
De esta forma, los tres se dirigieron a una tienda del distrito donde se dedicaron a buscar lo necesario: algo de comida, café y, por supuesto, algunos accesorios de limpieza. Petra se encontraba seleccionando los alimentos en tanto que el de más rango escogía qué escoba sería la más adecuada. El que antes se había ofrecido esperaba mientras cargaba algunos de los bienes que habían adquirido en otro lugar.
A la vez, Auruo se consideraba triunfante al no dejar que su amiga fuera sólo con el sargento ya que debía admitirlo, sentía celos. Y entre lo que especulaban sus otros dos compañeros y las reacciones de la castaña, hacían que su cabeza maquinara ciertos temores. Esa era una de las razones por las que se esforzaba en parecer de alguna forma a su líder pues creía que de esa forma la joven pudiese fijarse en él. Además, le parecía injusto que, a pesar de conocerla hace un buen rato, alguien a quien ella apenas conocía le quitara la oportunidad de ganarse su afecto, aunque esa persona fuese su mismísimo superior. Aun así, retomó el punto central de su reflexión, se sentía sagaz y no dejaba de repetírselo. De pronto vio pasar a la de anteojos dirigiéndose hacia alguna ruta que seguramente tenía planeado.
En efecto, así era, encaminaba su andar hacia la casa de los padres de Ilse y entregarles algunas de sus pertenencias. Después de externarle sus condolencias y hacerles saber que la vida de su hija no fue en vano sino que fue de alto valor para las Tropas, se retiró. Al salir se encontró en su camino al sargento y a dos de sus subordinados acompañándole. El chico con el que hace unos días había discutido se acercó a dirigirle unas palabras en disculpa, las cuales Hanji aceptó y también se disculpó pero volvió a casi estrangular al muchacho pues se emocionó de más y le había tomado del cuello de la camisa. Una vez arreglada sus diferencias, les acompañó de vuelta a la base de la Legión. Entonces, el capitán recordó que tenía algo importante que comunicarle a la cuatro ojos.
— Ahora que lo recuerdo, Erwin dio la autorización.
— Ya veo. — comentó sorprendida de manera que ni siquiera alcanzaba a digerir del todo el significado de lo que le había dicho. Unos instantes después disfrutó de su victoria gritando y saltando de alegría.
Durante los próximos días, la sub-capitán y el sargento trabajaron juntos para idear una manera para capturar titanes exitosamente sin necesidad de realizar sacrificios.
— Sugiero que primero deberíamos considerar el área del lugar para determinar dónde colocaremos exactamente… — en un inicio la castaña le había estado prestando atención, después de todo habían aceptado su proyecto, pero simplemente no pudo evitar recordar algunas cosas y le miraba fijamente ya sin tener muy claro lo que él estaba hablando. Eventualmente, el cabo no pasó desapercibido tal desconcentración. — ¿Cuál es el problema?
— Nada en realidad. Sólo que…
— Te recuerdo que tu eres la más interesada en esto. — con su habitual semblante serio.
— Y así es. se levantó de su asiento y se superpuso sobre la mesa confirmando con impulso lo dicho. Pero a veces lamento que… — dijo un poco desalentada.
— ¡Ya basta! — también se levanta, molesto, hasta quedar casi a su altura y fijar su penetrante mirada en la otra quien abre los ojos en señal de sorpresa. — Esta reunión es para hablar específicamente de la estrategia de captura.
— Ahora si pareces un poco más alto. — declaró con cara de un casi asombro. Él chasqueó la lengua.
— No sé por qué aun intento razonar contigo. — vuelve a tomar asiento.
— Porque en el fondo sabes que tengo razón.
— Claro, Hanji. — Dijo en perfecto sarcasmo.
— Por supuesto, yo siempre gano. Bien, yo propongo que respecto al mecanismo de captura… no, no, mejor algo más sencillo como una especie de red de gran tamaño, lógicamente, de un material resistente.
— Podría funcionar. — corroboró haciendo algunas anotaciones.
— De ser así, lo utilizaría también contigo aunque en menor escala, claro está. Una escala muuuucho menor. — declaró con una sonrisa de oreja a oreja mientras Levi le miraba con fastidio pero sin caer en su juego.
Bien sacrificada la Petra xD No pude actualizar tanto como hubiese querido pero seguiré esforzándome para ello. Perdonen el largo preámbulo pero a veces me veo en la necesidad de incluir algunos detalles ya que intento que esto sea lo más fiel posible a lo que se ve en el anime. Saludos a Yuno Otonashi quien ha sido lectora fiel de esta humilde historia; gracias, se te aprecia, y también mucha suerte con tus proyectos. De igual modo, externo mi gratitud a todos los que leen ¡Hasta la próxima entrega! A propósito, ¿ya vieron el OVA 2 sobre la vida de Levi?
