Y aquí narro yo :v

New chapter. –Pequeños latidos-.

El pelirrojo mantenía su mirada fija lo más que podía al frente y en su cuaderno, pues presentía que con sólo mirar al pelinegro a su lado su cara hervía. No comprendía el por qué, pero culpaba al mensaje del día anterior, es decir, ¿cómo no molestarse si le estaba obligando a salir con él a cambio de devolverle su pulsera? Y no era cualquier pulsera, ¡no! Era la pulsera que demostraba su amistad sincera, que aunque ambos sabían que era algo material, para ellos era como el "hilo rojo" que les unía.

Quedaban dos clases para que terminara esa tortura y pudiera salir con sus amigos al almuerzo. Podría relajarse, podría reír, gritar, hacer cualquier cosa para olvidarse del chantaje que le tenía el Tucker. Pero quedaban DOS clases… estaba viviendo el jodido infierno en ese mismo momento.

–Hey, Kyle–. Escuchó la voz de su amigo rubio y enseguida volteó a mirarlo. Estaba a su lado e hincado. Y claro, aprovechando la oportunidad colocó una mano en su pierna.

–¿Qué quieres, Kenny?– Preguntó lo más discreto que pudo mientras miraba de reojo a la maestra que se encontraba más interesada en su celular antes que en sus alumnos.

–¡Tengo algo muy emocionante que contarte!–. Susurró emocionado, a lo que el pelirrojo sonrió y asintió, dando a entender al rubio que prosiguiera. –Bueno… ¿recuerdas que Butters y yo hicimos el proyecto juntos?– Asintió nuevamente. –Pues, fuimos a su casa. Sus padres no estaban, él me trató como si fuéramos los mejores amigos, ¡e incluso resulta ser que cocina delicioso!–. Alzó un poco el tono de su voz, pero no lo suficiente para ser escuchado por los demás, aunque aún así el pecoso se alarmó y le cubrió la boca, pero al sentir algo húmedo tocar la palma de su mano hizo una mueca de asco y la alejó rápidamente.

–Joder, amigo, no seas asqueroso–. Murmuró limpiando la saliva en su pantalón.

El de ojos azules sólo sonrío –¿puedo continuar?–.

–Bien–.

–Ok. Y entonces me demostró que aparte de ser listo, adorable y violable, sabe cocinar e incluso besa de puta madre–.

–Ya veo…–. El pelirrojo sonrió. –Espera… ¿se b-besaron?– dijo captando las palabras de su amigo con mayor atención.

–¡Exacto!–. Su tono de voz cada vez se notaba más alegre –Y oficialmente, Leopold "Butters" Stotch pertenece a Kenneth McCormick– dijo con orgullo.

–Woow… eso no me lo esperaba… Entonces… ¿Bradley ya no es un tema de importancia?– preguntó curioso.

–Oh, oh, tranquilo. Una cosa a la vez. No porque Butters ya sea mi novio significa que ese pendejo no lo quiera conquistar. Sigue siendo un enemigo–. Susurró mirando de reojo al rubio que se encontraba hablando con su novio. –Es un gran hijo de puta…–.

Kyle sólo rió al mirar el enojo de su amigo. Era tan celoso y posesivo. ¿Quién se hubiera imaginado al gran pervertido de Kenny enamorado de un chico?, o mejor dicho, de Butters. Sólo ese chico logró conquistar el corazón de su amigo, porque Kenny aclaró que él en verdad no sentía atracción alguna hacia ningún otro hombre, ¡él amaba las vaginas y las tetas! Pero amaba más a Butters.

Tras esa pequeña conversación Kyle ya había dejado de pensar en el tema de Craig, ahora se encontraba muy concentrado en la felicidad del rubio. En verdad se alegraba de que hubiera encontrado el amor y que le correspondieran.

El timbre que anunciaba la salida al almuerzo sonó. El maestro guardó todas sus cosas y salió del aula despavorido antes de que una oleada de alumnos se acumulara en la entrada del aula.

Craig les paró el dedo tras ser empujado. Como odiaba que se comportaran como animales, e incluso peor que estos. Pero lo importante estaba en lo que quedaba dentro del aula. Kyle Broflovski.

Con una sonrisa de lado se acercó a él antes de que éste se fuera con su team y le mostró la pulsera, claro, cuidando de que Stan no la viera, pues él también seguía en el aula.

Kyle estaba guardando su cuaderno, cuando de pronto vio frente a su cara una pulsera, ¡su pulsera! Quiso tomarla, pero Craig en un movimiento rápido se la arrebató y la volvió a guardar en su cuaderno.

–Hola, judío–. Le saludó sin dejar de sonreír.

–… ¿Qué quieres?– habló el pelirrojo no muy feliz con la presencia engreída de aquel que tenía ahora enfrente suyo sonriendo de aquella manera. Era tan irritante.

–Sólo te venía a recordar que tenemos una "cita". Ah, y que será a penas terminen las clases–. Y sin más que decir, se fue.

El pelirrojo frunció el ceño, de nuevo el coraje se hizo presente y suspiró con molestia. Tenía que relajarse. Ya había estado con Tucker y no fue tan malo, aunque tenía la duda del por qué le obligaba a ir a su casa, eso no le importaba tanto como el tener de vuelta la pulsera antes de que su súper mejor amigo se diera cuenta.

–Hey, Kyle– le llamó de pronto el antes mencionado, sobresaltando al pelirrojo que casi automáticamente jaló más la manga de su suéter para cubrir su muñeca desnuda. No, no podía dejar que el pelinegro se diera cuenta que había "perdido" su pulsera, y menos que supiera que estaba en manos de aquel chico busca-problemas. No. Seguro jamás le perdonaría. –¿Qué pasa?, ¿por qué hablabas con Craig? Y parecías molesto…– dijo colocando una mano en el hombro del pelirrojo, el cual sólo se limitó a negar de un lado a otro con la cabeza.

–Nada, sólo que realmente no soporto su presencia. Suficiente tuve con hacer el proyecto de ciencias con él.– Mintió. Realmente se la había pasado bien con Craig, claro, sin contar cuando llegó a su casa y cuando se fue de mala manera.

–Ya veo–. Le sonrió. –Disculpa que me haya ido con Wendy, pero es que enserio no pude negarme cuando me preguntó que si quería hacer el proyecto con ella–.

El pelirrojo sonrió y negó con la cabeza –tranquilo, me alegra que haya sido ella tu pareja. Tuviste más suerte que yo–. Ambos rieron y después de eso salieron del aula.

Cartman se encontraba comiendo junto a Kenny, quien le miraba con asco por la manera en que casi se devoraba todo lo que tenía a su alcance. ¡Incluso le había quitado su comida! Si que era un hijo de puta, y no, no lo decía porque su madre fuera una puta, sólo era una expresión… (bueno, realmente su madre si es una puta). Stan y Kyle se acercaron a ellos y apenas vieron a Cartman pusieron la misma cara asqueada de Kenny.

–Dios, Cartman, ¿no podrías comer como alguien normal?– le gruñó Stan mirando a todos alrededor, esperando que nadie le prestara atención al culón.

–¿Y tú no podrías ser alguien normal? Lo dudo, eres un jodido hippie homosexual que se esconde detrás de su novia zorra, digo, Wendy–. Sonrió, pero Stan le tomó poca importancia. No se pondría a discutir con él, ya estaba acostumbrado, es más, ya se lo esperaba y sería muy infantil de su parte seguirle el jueguito.

–Das asco, culón–. Le dijo Kyle mientras se sentaba en medio de Kenny y Stan, dejando del otro lado a Cartman.

–Owww, ¿ninguno de los maricas se quiere sentar a mi lado?–. Dijo con fingida tristeza, pues sonreía a pesar del tono que utilizó.

–Que te den–. Respondió Kyle rodando los ojos, y accidentalmente, miró a aquel chico de cabello oscuro entrar junto a Tweek escuchando música, ambos compartiendo audífonos. Sin tener idea por qué, rápidamente desvió la mirada al suelo, sintiendo su corazón palpitar con fuerza y sus mejillas arder. Mordió sus labios. ¿Por qué mierda le afectó mirarlos tan cerca el uno del otro? No tenía idea, pero le molestaba. Le molestó verlos juntos. Le molestó ver a Craig sonreír con tranquilidad, como si Tweek fuera quien le hacía sonreír así. ¡¿Por qué tenía que molestarle eso?! Debería saberlo. Es decir, no era novedad que ellos dos fueran tan cercanos. Craig protegía a Tweek, Craig y Tweek siempre estaban juntos. Craig siempre calmaba a Tweek cuando éste tenía ataques de ansiedad. Craig y Tweek eran como Stan y él. Craig y él no eran absolutamente nada… ¿qué mierda le estaba ocurriendo?

–Hey… Kyle… ¿qué ocurre?– le susurró al oído Kenny. Mierda. Lo había notado… –¿Quieres hablar de algo?–.

–Yo…– miró a su lado contrario al de Kenny, donde se encontraba Stan mirando a un lugar en especifico. A Wendy. –Tengo un problema…– tomó una gran bocanada de aire y luego lo soltó en un suspiro pesado –con Craig–. Dirigió su mirada a donde se encontraba Craig con Tweek y de nuevo, su corazón se oprimió, obligándolo a mirar a otra parte que no fuera donde estuvieran ellos.

–…– El rubio observó a Tweek y a Craig, y luego a los gestos de Kyle. Un mal presentimiento le llegó. No podía ser algo bueno si Kyle se ponía en tal estado, y menos se estaba Craig Tucker de por medio. –Y… ¿quieres contarme que sucede?–.

–¿P-puede ser por mensaje?– murmuró. Kenny asintió. –V-vale, voy al baño–. Y a penas se levantó, no despegó la mirada del piso. No deseaba ver a nadie. Sin saber por qué, tenía ganas de llorar, y Kenny… quizá contarle sobre como se sentía a Kenny le ayudaría. No podía decirle nada a Stan. Él suficiente tenía con sus problemas y Wendy, Stan no sabría como ayudarle.

Mientras tanto Craig miró al pelirrojo salir casi corriendo de la cafetería. Arqueó una ceja. ¿Acaso le habría caído mal la comida? Pobre. Sonrió.

–C-craig–. Le llamó la temblorosa voz del chico de cabellos electrizantes que se encontraba sentado a su lado.

–¿Qué?–.

–E-eh… ¿entonces…– tomó un sorbo a su termo con café – piensas b-besar a Kyle?– terminó en un susurro, algo desconcertado por la información que anteriormente le había dado el pelinegro. No podía creerle.

–¿Acaso crees que miento?–. Negó rápidamente con la cabeza.

–C-claro que no… sólo… m-me resulta imposible de c-creer que Kyle… te guste de un momento a otro–.

El pelinegro sonrió y le palmeó la cabeza al ojiverde –cuando encuentres a la persona indicada, lo entenderás, Tweekers–. El más bajo agachó la mirada intentando comprender las palabras de su amigo, ¿persona indicada? ¡Kyle lo había vuelto un marica de pies a cabeza!

E aquí el final de otro cap. Ya empieza lo gay! xDD jajaja. No había publicado porque estaba muy ocupada con ensayos para el baile sorpresa de los XV de una amiga, y ayer fue su fiesta, y blah, blah, ¡DEMASIADA PRESIÓN, GAH! Bueno, me disculpo si apresuro un poco las cosas, pero es que, grrr, no se me da el hacer fics de larga duración. Bye.