El capítulo anterior me pareció muy largo, así que decidí dividirlo en dos, por lo tanto, sigue siendo narrado desde el punto de vista de Kyle. Y ahora si, a leer.

New Chapter. –Con el corazón en las manos (2)-.

Quiero morir… "¿te haz enterado?, parece que Craig y Tweek están saliendo", "según dicen que dos del equipo de Craig están saliendo", "¿quién hubiera imaginado que Craig y Tweek terminarían juntos?", "¿acaso no crees que se ven lindos juntos?", "¡no puedo creerlo, Craig es marica, y su pareja es el chico vibrador!". Rumores que parecen ser ciertos. Craig cada que le preguntaban, no lo aceptaba, pero tampoco lo negaba… Claro, pero nadie dice "¿crees que Kyle esté bien con ello?", "pobre, debe estar sufriendo", oh, cierto, ¿recuerdas que tú mismo decidiste guardarte ese sentimiento?, ¿recuerdas que temías al "qué dirán"?, ¿no se supone que tú fuiste que no quería decepcionar a su madre?, ¿recuerdas que tú preferiste no decirle nada a Craig? si es así, ¿por qué te importa tanto?, sigues llorando… deberías dejar de llorar por eso, es tu culpa después de todo… claro… olvidaba que eso es lo que más te duele… Lo que más me duele… es saber que todo hubiera salido bien si quizá hubiera dejado de lado mis miedos, mi apariencia de niño perfecto…

Sigo encerrado en el cubículo del baño, llorando, abrazando mis rodillas y hundiendo mi rostro entre ellas, saltándome esa clase, no deseaba estar con él, no quería verlos juntos, no quería escuchar a los demás decir algo acerca de ellos, pero parece que todos quieren torturarme, como si me siguieran para hacerme sufrir por ser el culpable de mi propia soledad… Maldición, esos tipos parecían mujeres hablando acerca del posible –pero obvio, real- romance de Tweek y Craig, por favor… que alguien los calle, no puedo contener más los jadeos, sollocé todo ese rato en silencio, pero cada vez dolía más, oprimía mi pecho con fuerza ese sentimiento, por favor… váyanse, no quiero que nadie sepa que yo, Kyle Broflovski, el mejor alumno de la escuela, está llorando, encerrado en un cubículo, saltándose la clase de historia por culpa de Craig Tucker… ¿ves? De nuevo te preocupas por el que dirán… soy tan patético…

Al escuchar el timbre que anunciaba la hora del almuerzo, sequé mis lágrimas, limpié mi rostro y me miré al espejo. Lucía tan lastimero… Salí del baño, mostrándome normal, lo más normal que podía, como si nunca hubiese estado llorando, como si no estuviera sufriendo, como si todo estuviera bien… pero eso es lo que hacen muchos, no pueden reprocharme por fingir. Miré a Kenny a lo lejos, y le sonreí cuando se acercó a mí corriendo, y llevaba mi almuerzo en una mano.

– Kyle, ¿qué pasó amigo? – preguntó tocando mi rostro, midiendo mi temperatura. Oh cierto, había olvidado por completo que me excusé con tener nauseas y sentir algo de calentura, pero en lugar de ir a la enfermería como se me dijo, me fui al baño.

– Tranquilo, Kenny – le sonreí, alejando sus manos de mi rostro – ya me siento mejor – mentí. Debía hacerlo. Ni siquiera Kenny podía saber lo que me sucedía. No, ya había hecho mucho por mí y no quería hacerle cargar con mis problemas de "niña lastimera".

Él sólo me miró algo inconforme con mi respuesta, pero suspiró y sonrió – te creeré, pero igual, vamos para que comas algo –. Asentí y me fui con él a sentar junto a Cartman, el cual, como siempre, ya se encontraba comiendo, y Butters. Stan ya no se sentaba con nosotros, bueno, la mayoría del tiempo, pues según él eso perjudicaba su relación con Wendy, principalmente (y únicamente) culpando a Cartman.

Yo miraba a Craig, soportando ese maldito nudo en la garganta cuando éste miraba a Tweek, ¿alguna vez han visto la mirada que se dan los enamorados los unos a los otros? Pues así miraba Craig a Tweek… y Tweek sólo se sonrojaba y le empujaba el rostro, teniendo un leve ataque… ¿alguien podría comprender mi dolor?, ¿podría alguien salvarme de esta agonía en la que me estoy ahogando? Por favor… deténgalos, háganles saber que yo estoy enamorado de Craig Tucker y que me está matando verlos tratarse de esa manera. Debería dejar de mirar esa escena, pero no puedo… Creo que incluso yo mismo me quiero hacer sufrir por no haberme quedado a averiguar que era lo que sucedería si no hubiese rechazado a Craig. Lo merezco… Si, Kyle… lo mereces…

– ¿Kyle?, ¿Kyle, estás bien? – parpadeo, dejando de mirar a Craig y mirando a Kenny. Dirijo mis manos a mis mejillas y siento algo mojado, ¿lágrimas?, ¿estoy llorando?, ¿por qué lloro?, ¿no se supone que debería ser fuerte y soportarlo? Imposible… ya es muy tarde, Kenny me abraza fuertemente, escondiendo mi rostro en su pecho y susurrando que todo estará bien. ¿Que todo estará bien?, por favor… seguro todos están mirando, miran como el marica de Kyle Broflosvki llora, pues está pagando todo lo que hizo mal. Mi voz resuena de una manera desgarradora, me aferro con fuerza a la espalda de Kenny, arrugando su suéter naranja. Creo que es la primera vez que lloro de esta manera, y me alivia… ¿de quién es esa voz?, ¿Eric?, ¿Eric Cartman se está preocupando por mí?, ¿tan mal estoy?, ¿Stan?, ¿Wendy?, ¿Bebe?, ¿Butters?, lo sabía… soy patético.

Abro los ojos lentamente, mirando el techo blanco de la escuela, me remuevo un poco, ¿qué es esto?, ¿una cama? Me incorporo, sentándome en la orilla de la camilla y miró a mi alrededor, al parecer estaba en la enfermería. ¿Cómo había llegado ahí?, ¿acaso lloré hasta caer inconsciente?, ¿es eso posible? Bueno, al parecer si… – ugh… – me levanto por completo, algo mareado, divisando a la doctora leer un libro en una silla, cerca de la puerta, así que con paso lento me dirijo hacia ella – d-disculpe –.

– ¿Umh? Ah, joven Kyle, que bueno que despierta. Aún les queda una hora de clase, ¿ya se siente bien? – me pregunta amablemente, con una sonrisa.

Iba a responderle con un "si", pero, ¿al decir eso tendría que ir a clases y soportar las miradas de todos? No, no quería eso… – no… no del todo, me duele un poco la cabeza, ¿podría irme ya a la casa, por favor? –.

– Oh, claro, nene, pero ve a avisar a tu profesor – le sonreí y salí de ahí. No iba a ir al aula, así que saqué el celular y mandé un mensaje, rogando para que Kenny lo leyera

"Kenny, por favor, dile al profesor que si puedes traerme mi mochila, me iré a mi casa ya, no me siento muy bien a decir verdad. Por favor, y no me siento tampoco de humor como para ir por ella".

Su respuesta llegó más rápido de lo que esperé, seguro estaba usando el celular durante la clase.

"Claro, pero tienes que prometerme que me dirás lo que te sucede, ya te había notado algo extraño, y hoy confirmaste todo, así que a cambio de ese favor, te pido que me cuentes tooodo u.u ".

Fastidiado, me dispuse a contestar.

"¿Enserio me estás poniendo condiciones? Kenneth, te lo estoy pidiendo de favor, eres mi amigo, no me hagas contarte esto".

"Lo siento, ¿leí mal o escribiste que vas a venir por tu mochila tú? Wooow, como cambias de opinión tan rápido, Broflovski c: ".

"Vete a la mierda, McCormick ¬¬. Bien, te contaré todo, pero que conste que lo que haces no es propio de un buen amigo".

"Sé que así me amas ;). Ya voy~ ".

En cuanto llegó, no le dije palabra alguna, sólo le arrebaté la mochila y me la colgué, dando la vuelta dispuesto a irme, pero sentí los brazos de mi amigo rodearme –iré a tu casa, ¿bien?, así que más te vale prepararte para contarme lo que sea que te esté dañando. No quiero volver a verte así…– murmuró, preocupado y triste. Sonreí, dándome la vuelta hacia el para verlo. Ese pendejo pervertido en verdad era un gran amigo, incluso más que Stan, porque Stan prefería mil veces más a Wendy que a nosotros, Kenny no, él podía acostarse con miles de personas, pero jamás dejarnos, incluso incluyó a Butters al team, con tal de no dejarnos e irse él.

–Prometo que iré preparando que mentiras decirte, Kenny– bromeé, y él sólo me soltó, haciendo un puchero. Reí –sabes que es broma. Te espero, entonces–, terminé de hablar, dándome la vuelta para ahora si irme.

Al llegar a la casa noté que todo estaba muy tranquilo, dejé mi mochila en el sillón y me dirigí a la cocina, buscando algo para comer, quiero decir, la comida hace feliz a cualquiera, ¿no? – ¡Llegué! – grité, desganado y abriendo el refrigerador, nadie respondió, pero vi que había una "carta" pegada en una caja de pizza, así que tomé la caja entera, cerré el refri y me dirigí a la sala, dejando la caja en la mesita y leyendo la nota "Kyle, cariño, salimos tu padre y yo con tu hermano a un concurso de deletreo que tiene en Denver, quizá lleguemos hasta mañana, así que tu padre me convenció de dejarte esta pizza y algo de dinero cerca de la televisión, te queremos, y prometemos llevarte algo. Recuerdas hacer…" dejé de leer la carta, o supuesta nota, al saber lo que necesitaba, lo demás eran cosas que no eran de mi interés y que ya me sabía de memoria.

Miré la hora, era temprano, tenía tiempo de sobra para descansar un poco, mi mente y cuerpo lo necesitaban… Así que saqué dos rebanadas de pizza y las metí al microondas, puse el tiempo y suspiré, sacando mi celular para ver si había algo entretenido. Mensajes. Varios mensajes de Stan, Butters, Wendy, uno de Cartman y otros cuantos de Kenny… y… ¿Craig? Sin pensarlo dos veces, lo abrí.

"No sé qué mierda te pasó hoy en el almuerzo, no sé por qué mierda me preocupé si dije que ya no me importarías, Kyle, no sé por qué lloraste, pero buscaré la manera de hacerte pagar por asustarme, ¿sabes? En verdad nunca antes pensé que alguien como tú pudiera llorar, al menos no en público, y… lo hiciste, ¿sabes lo mucho que me dolió no poder acercarme a ti y abrazarte?, ¿lo que sentí cuándo McCormick pudo ser quién te consolara?, ¿lo que sentí al verte llorar de aquella manera y no saber el motivo? Quizá me odies, Kyle, pero lo siento, no puedo dejar las cosas así, escribirte esto me costó mucho, pero Tweek me animó a hacerlo, y más te vale abrirme la puerta apenas como llegue a tu casa, y será terminando las clases, o bueno, si quieres arriesgarte a que la tire, es tu problema".

¿Por qué mierda sonreía como idiota?, ¿por qué estoy sonriendo? Oh, joder, ¡claro que sé porque sonrío!, ¡Craig Tucker se preocupó por mí y vendrá a mi casa! –Vendrá, Craig vendrá… y tumbará la puerta de mi casa si no le abro–. Mi sonrisa se borró rápidamente. Mierda, y apenas que iba a comer algo, ya ni siquiera podré subir a mi cuarto a comer, pero… ¡eso es lo de menos! Estoy tan feliz de haber recibido un mensaje de él, ¿me cambiaría de ropa? Quizá si lo hago se burlará y sabrá que lo hice con él. Negué repetidas veces con la cabeza, desechando esa idea. No, no iba a cambiarme, quizá sólo arreglaría un poco mi cabello, si, eso haría.

Me acerqué al espejo que había en la sala y me miré, quitándome la ushanka rápidamente. Bueno, mi cabello parecía estar más normal que otros días. Me encogí de hombros y lancé mi gorro verde al sillón, al menos así parecería más un adolescente hombre que una niña, y… ¿por qué mierda me estaba preocupando tanto por lo que Craig pensara de mí? –¡Aaagh! Parezco una chica enamorada–. Suspiré fastidiado, sentándome en el sillón cruzado de brazos, formando un leve puchero con mis labios. No, no haría nada por Craig, sólo esperaría a que llegara. –… Espera… ¿Craig vendrá?, ¿a mí casa?, ¿a hablar conmigo?, ¡¿y ni mis padres ni Ike están?!– Hasta ahora caía en cuenta de lo que en verdad significaba tener a Craig en mi casa. Mis mejillas comenzaron a colorarse, y un gran calor se expandió en mi cuerpo, haciéndome hiperventilar. –Mierda, mierda… ¡¿qué ha-?!– No tuve tiempo alguno de decir algo más, la voz de Craig hizo acto de presencia. Craig había llegado…