Joder… ¿capítulo 7?, really? No vuelvo a decir de cuantos capítulos haré una historia… Prácticamente este vendría siendo el octavo, y dije que serían unos cinco o cuatro. En fin. Capítulo final, only lemon sweet~. Enjoy.
Pd: Aquí narro yo~.
New Chapter. –Al final… era mutuo-.
El pelirrojo dio un par de vueltas, jalando su cabello con desesperación. No, no podía creer que Craig Tucker enserio haya ido a su casa, ¿y ahora qué haría?, le abriría, bien, ¿y después qué?, ¿hablarían?, ¿sobre qué?, ¿sobre él?, ¿sobre ellos?, ¿el beso?, ¡ah, comenzaba a sentirse como Tweek nuevamente!, ¿dónde mierda había quedado la confianza en sí mismo, Broflovski? En aquella vez que Craig te besó, ¿cierto?
–Ugh… t-tengo que abrir, nada malo ocurrirá–. Intentó animarse, pero los malditos nervios le traicionaban. Se acercó a paso lento y robótico hacia la puerta de entrada, girando apenas la perilla, como si hubiera un monstruo al otro lado de la puerta.
Pero no. Era sólo Craig Tucker, el cabronazo de South Park, el chico vale-madre y rompe-bolas., el chico que… le gustaba… así que no tenía de que preocuparse… o bueno, sólo un poco. –Hasta que te dignas a abrir, Broflovski–. Dijo entre dientes, demostrándole que en realidad le había molestado tener que esperar.
–Tks, disculpa pero tenía cosas que hacer, no esperaba recibir una visita tuya–. Contraatacó el judío, frunciendo el ceño y, obviamente, mintiendo. Los nervios de pronto desaparecieron, siendo sustituidos por la molestia, ¿cómo mierda aquel chico lograba hacerle cambiar de humor tan rápidamente?
–¿Acaso no leíste el mensaje que te mandé?–. Cuestionó, arqueando una ceja y entrando a la casa.
–¿Me mandaste un mensaje? Oh, lo siento, no he tomado el celular–. Volvió a mentir, sacando su celular del bolsillo. Iba a fingir leer el mensaje, y joder al azabache cuestionándole sobre todo lo que le escribió, y se iba a divertir, claro que lo haría. Pero no pudo cuando de pronto la mano del otro lo detuvo tomándole de la muñeca, evitando que desbloqueara el celular. –¿Eh?–. Dirigió su mirada al azabache, quien le miraba fijamente, provocando un gran sonrojo en su rostro. Rápidamente alejó su mano del otro, desviando la mirada apenado. –¿Q-qué mierda te pasa?–.
–Pasa que ya no importa el mensaje. Ahora tenemos que hablar–. Sin importarle que fuera a decir el pelirrojo, lo volvió a tomar de la mano y subió a las escaleras, ignorando los forcejeos que el pelirrojo hacía en vano. –¿Es esta tu habitación, no?– preguntó deteniéndose frente a una puerta que tenía un letrero que decía claramente: "K. Broflovski".
El ojiesmeralda rotó los ojos. –No, es el de Ike–. Respondió sarcásticamente, olvidando que trataba de escapar de Craig.
–Jódete, Broflovski–. Gruñó, abriendo la puerta y pasando dentro de la habitación junto con Kyle, casi arrastrándolo.
Una vez estuvieron dentro, lanzó al pelirrojo a la cama, recibiendo un quejido de parte de éste ante la brusquedad con la que le estaba tratando, aunque eso realmente no le importó, y sólo cerró la puerta, recargándose en ella mientras observaba a su contrario, esperando algo que el pelirrojo no tenía ni puta idea de qué era.
–¿No vas a hablar, Broflovski?–. Preguntó secamente, casi como si no le importara, pero en su interior en verdad que gritaba por explicaciones de una manera desesperada.
–Tks… ¿hablar?, ¿contigo? ¿Sobre qué? ¿El clima? ¿La manera en que me haz tratado desde que entraste a mi casa?–.
–El beso. Sobre el beso y todo lo que ha sucedido después de eso–. Dijo sin rodeos el de chullo azul.
Ante la manera tan directa en que dijo aquello, provocó un enorme sonrojo y nerviosismo en el pelirrojo, haciéndolo removerse incómodo en su lugar, desviando la mirada. –N-no tenemos nada que hablar sobre eso…– argumentó, avergonzado y en un tono bajo, casi diciéndolo para sí mismo, y no para el otro.
Era inevitable, el pensar con respecto a aquel beso hacía que se retorciera su corazón. Mordió sus labios por dentro mientras aún intentaba no mirarle. Fingió no tener interés en aquel tema y se levantó de a donde le habían lanzado, acomodando sus ropajes.
El azabache bufó con molestia ¿Cómo era posible que no contestase aquello? ¿Sería verdad que en realidad ese beso no significó nada para él? Ese silencio era molesto y de alguna manera también era hiriente. Volvió a suspirar con molestia, caminando unos pasos hasta detenerse a un lado del escritorio del pelirrojo. Aun le miraba de aquella fría manera, más no era por que estuviese completamente molesto, estaba dudoso, y la respuesta a lo que necesitaba aun era nula. Posó su mano derecha sobre el escritorio, y cuando no pudo mas azotó el puño contra aquel mueble, molesto, exigiendo que hablara el otro.
– ¿¡Q-Qué carajo te pasa!? –. Preguntó algo exaltado el pelirrojo.
– ¡Contesta, maldición! ¡Di algo! ¡Lo que sea! –.
– ¿¡Y qué coño quieres que te diga, eh!? ¿¡Que me asusté!? ¿¡Que me arrepentí de haber huido!? ¿¡Que estoy celoso de la manera en que ves a Tweek!? ¿¡Que me gusta cuando sonríes!? –. Calló un momento, había hablado demás, pero ya no había vuelta atrás. – ¡Pero esa sonrisa no es para mí! ¡Lo que siento por ti ya lo tiene alguien mas! –. Lagrimas comenzaron a correr por sus mejillas. – Pero... No puedo odiarle... Era obvio que pasaría... Todos lo sabíamos... Siempre juntos, siempre... –. Apretó sus manos, dolido y trató de sonreír. – Yo... Les deseo que sean muy felices... Y... –. Una risa sarcástica hizo que callara. Levantó la mirada, atónito, sin cesar su llanto.
– ¿Es enserio? –. Volvió a reír. – Realmente eres increíble, Broflovski –. Sonrió ladinamente mientras se acercaba a él paso a paso. – ¿Quién dijo que había algo entre Tweek y yo, eh? –. Se encogió en hombros. – Bien... Contesta esto y más vale que lo hagas... ¿A qué se debió aquel desbordante llanto? –. El pelirrojo volvió a desviar la mirada, no contestaría a eso aunque su corazón quisiese gritarlo.
– E-Esto no llega a nada... Te dije todo lo que quisiste escuchar, no tengo nada más que decirte –. Se levantó y caminó a un lado del otro, intentando llegar a la puerta, la cual el azabache cerró antes de que el ojiesmeralda pudiese siquiera abrir. – ¡Déjame ir! –.
– Esta es tu casa –. Dijo monótono.
– ¡No quiero estar aquí! ¡Abre la puta puerta, Tucker! –. Gritó desesperado.
De un momento a otro, el pelirrojo estaba de espaldas contra la puerta con las palmas pegadas a la misma; mientras que estaba a centímetros del azabache, quien le tenía sostenido con una mano de la barbilla. – ¿Dime en qué momento se dijo que Tweek y yo somos algo más que amigos? –. El pelirrojo intentó alejarle. – A él le debes que yo esté aquí... –. Sonrió y comenzó a acercar su rostro hacia el del pelirrojo, uniendo sus labios en un beso.
En principio de cuentas, Kyle realmente no creía correcto el estar besando a Craig , aun creyendo que se encontraba Tweek de por medio, pero aquel beso le hizo sentir una paz por la que hubiera gritado hacía unas semanas. El azabache quitó su mano de la puerta para poner ambas sobre el cuerpo del ojiesmeralda, acariciándole con frenesí. Así es como una cosa lleva a la otra; dejándose llevar, coló sus brazos por sobre los hombros del contrario, quitándole aquel estorboso chullo y entrelazando sus dedos en aquellos cabellos negros tan suaves y halándolos con pasión.
El azabache, atento con sus caricias, hábilmente le quitó la chaqueta a su contrario y siguió a lo suyo, separando sus labios, y acercando su boca hacia la oreja izquierda del pelirrojo, y mordiéndole el borde recibiendo como recompensa algo bien interpretado como un gemido. Kyle se aferró a él por la sorpresa, sin embargo dejó que siguiera hasta bajar y morder el lóbulo de su misma oreja, bajando ahora sus besos a su cuello, lamiéndole y/o mordiéndole, dejándole tenues marcas rosadas.
El pelirrojo necesitaba detener la situación de alguna forma. Necesitaba saber el "por qué" de aquella situación, aunque no negaba que se sintiera bien, de hecho, se sentía de puta madre, pero debía hacer algo ya. Intentó despegarle, pero sólo conseguía que se acercara a él con más deseo, incluso, el azabache hizo un espacio entre las piernas del pelirrojo, con su pierna, rozándole por accidente en cierto lugar sensible, obteniendo un gemido tan dulce que cualquiera se derretiría con aquello. No pudo más. Le tomó de los hombros y literalmente lo lanzó hacia la cama, posicionándose sobre de él, quitándose la chaqueta azul y camiseta negra que llevaba. Casi arrancó la camisetilla blanca que tenía. El pelirrojo sólo le miraba perdidamente, excitado y sonrojado, ya no podía pensar más, su cabeza estallaría si no le detenía. Debería ser por el bien del rubio, pensaba él. Antes que el azabache volviese a besarle, el pelirrojo le detuvo con ambas manos sobre su pecho e incorporándose sobre su posición. – N-No puedo... N-No si él saldrá lastimado... –. Murmuró por lo bajo con una mirada realmente triste. – No quiero que sienta lo que yo sentí... –.
El azabache sonrió. – ¿Lo que tú sentiste? –. Preguntó. – ¿Qué quiere decir eso? –.
– No es... No es grato... No es grato ver a esa persona con alguien más, no es agradable soltar al llanto por verles juntos... No... –. Lagrimas volvieron a correr.
– Así que eso era... –. Rió un poco. – Ya te dije que Tweek es mi amigo, sólo eso. De alguna manera somos como Marsh y tú. Entre él y yo jamás hubo ni habrá nada... –. Le dedicó una mirada, que al poco rato se volvió algo dolida. – Pero bueno… Es mejor que me vaya.. –. Su tono de voz cambió a uno muy grave, que sin intención llamó la atención del ojiverde, quien levantó la mirada rápidamente al ver que el azabache se había levantado y estaba tomando sus cosas. Su dolido corazón volvió a sentirse apuñalado. Se negaba a aceptar que algo como ello pasara otra vez.
El azabache tomó la perilla entre su mano, abriría la puerta y se alejaría sin mirarle, si sentía que le hacía daño, sabía que era mejor marcharse.
– ¡Espera! –. Dijo en seco el judío, mientras dejaba que las lagrimas bañasen su fino rostro .– ¡No te vayas! Yo... –. Levanto su rostro para verle, el otro tenía una cara que reflejaba asombro, no creía que el pelirrojo reaccionase así. – ¡No quiero! ¡No otra vez! –. No quería ser nuevamente el responsable de que dejaran de verse, hablarse. – "Somos como Marsh y tú..." –. Cubrió su rostro desesperado cuando recordó aquello.
El azabache dejó caer sus cosas al suelo y le abrazó con añoranza. – No llores... –. Le atrajo más hacia sí. – No quiero ser por quien lloras de esa forma, quiero ver aquella sonrisa que me gusta tanto –. Estrechó sus mejillas entre sus manos, a lo que el pelirrojo cerró los ojos. El azabache se sonrió y le besó. Le besó de una manera tan linda que sentía que la vida se le iría si dejaba de besarle, ya nada era extraño, eran sólo dos almas que querían estar juntas.
De un momento a otro, ambos estaban desnudos y lo único que ahí se escuchaba eran gemidos de placer. Le había puesto en cuatro al pelirrojo. Acariciaba su pecho recorriendo cada parte con cuidado, procurando no olvidar nada; rozaba la entrada del ojiverde con la punta de su miembro, así de un sólo y certero empujón le penetró. Las paredes de la entrada del otro comenzaron a aprisionar el miembro del azabache, haciendo que se volviese dificultoso el poder entrar y salir.
Sujetó la cintura del menor con una mano y con otra le masturbaba, provocando que lanzara gemidos que inundaban el cuarto, cada vez más agudos, cada vez más fuertes. Aquello provocó que pudiera destensar el cuerpo del otro y todo comenzó. Le embestía con cuidado, dejándose guiar por los quejidos de placer, para detenerse o seguir.
No pasó mucho para que en cada intervalo cambiaran de posición, así llegando a un momento donde el azabache estaba recostado en la cama y el pelirrojo estaba sentado sobre de él, con una mirada perdida por la excitación. Era estimulado tanto en el pecho como con su miembro, lo cual lo obligaba sin llegar a tanto, a subir y bajar sobre el miembro del mayor, todo ya tenía un nivel que jamás creyeron llegaría tan lejos.
El azabache le tomó de los glúteos y con desesperación le ayudó con sus movimientos. Ambos se estremecieron. El pelirrojo arqueó su espalda hacia atrás, mientras que el azabache gruñía gravemente. Ambos llegaron al clímax.
Craig tomó a Kyle y le recostó a su lado, arropándole y regalándole un tierno beso en la frente mientras le abrazaba con cuidado. Todo había sido extraño en varios sentidos, el pelirrojo no sabia como es que algo así había sido tan rápido, y todo por un simple trabajo. Realmente era extraño. Lloró como una magdalena y huyó tan maricamente que el sólo recordarlo le hacia querer darse un putazo en la cara con la pared. Todo fue tan rápido que no se había dado cuenta desde un principio que aquello que sentía era correspondido. Desde el beso en casa de Craig, todo era mutuo…
A la mañana siguiente Kyle abrió los ojos lentamente, mirando a su lado a Craig, quien seguía durmiendo plácidamente. Sonrió y le besó la mejilla, y se levantó para buscar su celular.
Había un mensaje nuevo de Kenny, y lo abrió.
"¿Cómo la pasaste con Craig, Ky?~ ewé. ¿Lo disfrutaste? Supongo que si, pues no viniste a clases. Espero que hayas aprovechado la oportunidad que Tweek y yo te dimos, eeeh. Si por algo no fui a tu casa xD."
El pelirrojo sintió su rostro arder de pena. ¿Así que el maldito pervertido rubio sabía de ello? Ya se le hacía raro que no hubiese llegado a su casa apenas terminaron las clases. Sonrió, aún con su rostro sonrojado. Claro que disfrutó estar con Craig…
De pronto unos brazos le rodearon por la cintura, estremeciéndole pues aún estaba desnudo, y el cuerpo detrás suyo también. – Buenos días, dulzura~ –. Susurró cerca del oído del pelirrojo, quien dio la vuelta y le miró ampliando aún más su sonrisa.
– Buenos días, Craig –. Rió un poco.
– Y... bueno, no te he dado esto –. Pronunció tomando una de las manos del pelirrojo, colocando una pulsera en la muñeca de éste. – Espero Stanley no se haya dado cuenta y te haya causado problemas… –.
– … –. El ojiesmeralda negó de forma leve con la cabeza, lanzándose a abrazar al más alta, pasando sus brazos alrededor del cuello del otro. – Te amo, Craig… –.
El mencionado se sonrojó de forma leve, correspondiendo el abrazo. – También te amo, Kyle, y siempre será así… –.
Insisto. Soy pésima con los finales, jajaja. Well, lo importante es que AL FIN terminé este fanfic. Ahora veré si continúo el de Un Lindo Acosador. Y agradezco a mi amiga Rinmika quien me ayudó en el lemmon, bueno, en el desarrollo completo de este capítulo, me había quedado en verdad estancada. Pueden leer sus fics en su pagina de Facebook Rinmika 21.2.
Gracias por leer~.
