muchas gracias por leer este fic,,,, espero que haya llamado su atención... :D
Esa noche se notaba la depresión de la divinidad que en su forma de bestia reposaba boca abajo en una esponjosa nube mirando las luces intermitentes del mundo mortal japonés que veía.
-Deberíamos animarlo... Decía uno de sus compañeros con apariencia de ave al verlo tan desanimado en esa nube,
-Él se buscó esto. Hablaba Kirin el más serio de las tres bestias sagradas de la buena fortuna.
-Pero igual me da pena. Refutaba con mirada triste la bestia en forma de ave conocida como el fénix.
-Seguramente ya se dio cuenta de que ese amor es imposible. Decía con resignación Kirin viendo como su compañero sufría en silencio a unos pasos de ellos.
-Aunque trates de hacerte el desentendido sé que te apenas por él. Le decía el ave con una pequeña sonrisa melancólica
-Tal vez, solo un poco... Se justificaba Kirin sacudiendo la cabeza lentamente, aunque no lo admitiera abiertamente se sentía mal por lo que estaba pasando Hakutaku, quien era el más alegre de los tres, ahora verlo sumido en la depresión era una situación algo triste.
-Hoozuki... Susurraba con tristeza y dolor la bestia divina con un suspiro profundo, sin dejar de ver el mundo mortal.
-Deja de pensar en él... Acertó a decir Fenix acercándose a la lastimera bestia, que avergonzado agachaba la mirada.
-Bebe... Decía como una orden Kirin dándole una pequeña botella a su amigo, quien gustaba de la bebida de vez en cuando.
-¿Piensan que con un poco de alcohol, lo olvidaré...? Murmuraba Hakutaku con una mirada llorosa, sentándose para ver a sus compañeros.
-No, pero por ahora tal vez atenué tu dolor un poco. Le consolaba Fenix sentándose a su lado para apoyarlo.
-Cuéntanos que sucedió, hasta la tarde estabas tan animado. Decía el ave siendo comprensiva, Kirin se sentaba a su otro lado, para también animarlo, ambos se quedaron en silencio esperando que Hakutaku pudiera desahogarse hablando sobre lo que había sucedido.
-Él estaba con una chica... Aclaraba con dolor Hakutaku, sintiendo como su herido corazón parecía lastimarse más al recordar la escena en que su amado Hoozuki iba con esa mujer.
-Lo siento... No debería llorar... Murmuraba la bestia divina sintiendo como las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos con tristeza.
-Sabias que esto pasaría un día. Le decía seriamente Kirin en medio de un suspiro de resignación.
-Si lo sabía, pero no pensé que me dolería tanto. Hablaba Hakutaku en medio de su llanto, Fenix que era más comprensivo trataba de consolarlo, con su ala acariciaba su cabeza, pero eso solo provocaba al parecer que llorara más, cuando las lágrimas empaparon la nube, las demás nubes parecían hacer lo mismo, y de pronto lluvia comenzó a caer en el mundo mortal.
-Tus lágrimas provocaron una lluvia... Murmuraba con malhumor Kirin mirando como esa lluvia se intensificaba, Hakutaku se esforzaba por no seguir llorando, pero por si solas las lágrimas no cesaban de caer, mientras esa triste escena se desarrollaba en el cielo, otra diferente se veía en una de las calles de Japón.
-Ha comenzado a llover… Exclamó con desanimo un hombre de cabellos negros que trataba de cubrirse de la lluvia, la mujer a su lado se apegaba más a él de forma coqueta con disimulo de resguardarse de la lluvia.
-Tu departamento está cerca ¿No? Hablaba con una mirada y sonrisa coqueta la atractiva mujer.
-A unas cuadras, Respondió Hoozuki con seriedad, la verdad es que esa lluvia inesperada lo hacía sentirse algo extraño, y aunque la mujer que se insinuaba podía ser el sueño de cualquier hombre, él no la veía de esa manera, aunque fue una agradable compañía durante la cena, no podía considerarla como alguien que se adueñara de su corazón.
-Pues podría pasar la noche contigo ¿No querrás que vaya sola a mi casa con esta lluvia? Seguía insinuando la mujer con sensualidad cuando la lluvia los mojaba en medio de esa vereda en que se veía a las personas correr por resguardarse de la lluvia, lluvia que parecía aumentar en fuerza al pasar los segundos.
-no es buena idea, Contestó secamente el hombre tratando de ser amable con la mujer que fruncía el ceño al escuchar ese rechazo.
-Taxi… Gritó Hoozuki al verse un auto aproximarse haciéndolo parar frente a ellos.
-Tenga una buena noche… Se despedía el hombre empujando sutilmente a la mujer que enojada y mojada subía casi a la fuerza al auto, sin duda con el orgullo herido.
-Eres un idiota. Exclamaba molesta la mujer por la ventana del auto, que daba al andar alejándola del hombre que la había rechazado, sin más opción, Hoozuki haciendo caso omiso a ese mal rato, caminaba hasta su casa, dejándose mojar por esa lluvia, no sabía ni entendía por qué sentía un poco de nostalgia al caminar bajo la lluvia, ni el por qué había rechazado una buena opción de establecer una relación amorosa seria, esas dudas llenaban su mente.
-Te esperaré… Susurró casi inconscientemente cuando miraba al cielo nublado, como una promesa hecha al aire, sin sospechar que alguien en el cielo lloraba por él. Así pasó la noche en que había llovido hasta casi al amanecer, Hoozuki al abrir los ojos en esa mañana, se sentía algo diferente una extraña sensación le invadía.
-Esto es extraño. Murmuraba con extrañeza antes de salir de casa para el trabajo, sentía como desde que despertó se sentía algo solo, a pesar de que siempre despertaba solo, la soledad de este día se sentía más extraña de lo normal, sentía un leve vacío en su ser, y en parte era razonable porque en esa mañana, ese dios que lo acompañaba cada mañana no estaba, seguramente aún estaba dormido o deprimido en una nube en el cielo. Hoozuki sin sospechar de ese detalle llegaba a su trabajo, su compañera de trabajo que la noche anterior había rechazado lo miraba con odio y todos a su alrededor lo notaron.
-¿Esta molesta contigo? Cuestionó Momotaro tratando de iniciar conversación con Hoozuki que se acomodaba en su escritorio.
-Sí, creo… Murmuró Hoozuki algo malhumorado, seguramente ese día sería la comidilla de los comentarios de la oficina.
-No me digas que te propasaste con ella. Comentaba con una sonrisita picara Momotaro a su amigo.
-Al contrario, ignoré sus insinuaciones. Respondió el otro con seriedad sin querer dar más explicaciones de eso.
-¿Por qué? Cuestionaba algo alarmado Momotaro ante esa aclaración, el otro pretendía ignorarlo.
-Ella está enamoradísima de ti, es bella, inteligente, amable, simpática. Decía extrañado y algo decepcionado Momotaro quien era el que había arreglado esa dichosa cita.
-¿Por qué no te casas tú con ella? Dijo con molestia Hoozuki mirándolo mal.
-No te enojes… Susurraba el otro con un suspiro de resignación.
-No me gusta, es todo… No voy a andar con alguien solo porque no tengo más opciones. Murmuraba Hoozuki tratando de darse a una propia explicación, pues en si tampoco sabía porque la había rechazado.
-Es la mujer perfecta, no entiendo que quieres. Replicaba resignado Momotaro sacudiendo la cabeza.
-ni yo lo entiendo… Murmuró el otro con un suspiro.
-Solo siento que debo esperar a alguien. Susurraba en voz poco audible el hombre que de mirada fría parecía decirlo muy en serio.
-Supongo que eres uno de esos románticos, esperando su alma gemela. Acertaba a decir el amigo de Hoozuki palmeando su hombro.
-Puede ser…. Dijo entre dientes Hoozuki.
-O tal vez estás enamorado de alguien y no quieres que lo sepan. Decía insinuante Momotaro mirando a su amigo.
-¿Enamorado? Cuestionó extrañado de algún modo se sentía algo extraño, como si hubiera descubierto algo, pero no lo entendía.
-Puede ser un amor platónico, de esos que no conoces y amas… trataba de explicarle Momotaro con una sonrisa al ver el gesto confuso de su amigo de trabajo, cuando el timbre de un teléfono sonó y la conversación fue interrumpida, entonces Momotaro tomaba su celular pues era a él a quien llamaban.
-Eso no tiene sentido… Susurraba Hoozuki pero su corazón y su ser parecía tener una extraña calidez, tal vez estaba enamorado pero no sabía de quien, solo tenía una idea y esa era que debía esperar. Mientras eso pasaba en una oficina normal de Japón en el cielo, tres bestias divinas estaban en una nube.
-¿A dónde vas? Cuestionó con el ceño fruncido Kirin al ver como su compañero que había llorado toda la noche, parecía querer bajar al mundo mortal en su forma humana.
-Iré a dar una vuelta. Respondió nervioso Hakutaku sin mirarles a los ojos a sus compañeros.
-¿No irás a verlo?. Insinuó Fénix con algo de molestia.
-No… claro que no… Hablaba la bestia divina desviando la mirada.
-Porque seguramente estará con esa mujer, y hoy no tengo ganas de aguantar tus lamentos y llantos. Le decía fríamente Kirin a su compañero que al escuchar esa posible verdad, agachaba la cabeza con tristeza.
-No tienes que ser tan duro con Hakutaku… Le regañaba Fénix a su compañero, por hacer sentir mal su compañero, que regresaba a ellos a sentarse en la nube.
-No, está bien… Mejor me quedo… Murmuró resignado Hakutaku sentándose junto a sus compañeros en esa esponjosa nube, su mirada nostálgica reposaba en el mundo mortal de Japón, extrañaba tanto a su mortal, tanto que se reprimía con fuerzas las ansias de ir a buscarlo.
-Espero que tengas un buen día… Te amo tanto… Susurraba nostálgico Hakutaku y una lágrima rodaba por su mejilla, sin darse cuenta se quedó dormido.
-Ahhh… ¿Dónde estoy? Decía extrañado Hakutaku al verse en una cama al despertar de su sueño, no entendía, pues lo último que sabía era que estaba en el cielo, y ahora despertaba allí, cuando miró a su alrededor se dio cuenta de quién era esa habitación.
-Hoozuki… Susurró en medio de su confusión, estaba en su habitación y no entendía por qué estaba allí, se levantó de inmediato pero al tratar de mantenerse en pie, pero se cayó, ahora no podía flotar ni caminar, sentía adormecida las piernas, ¿se había humanizado?, era una habilidad de algunos dioses pero en la antigüedad porque en la actualidad ya no podían por unas reglas de la divinidad, ya no podían mostrarse a los humanos, si esa habilidad había regresado ahora su amado Hoozuki podría verlo, eso le animaba pero a la vez lo asustaba, así que sentado al pie de la cama, trataba de animar sus piernas para poder irse antes de que llegara,
-Tsk… Chasqueó su lengua pues escuchaba como la puerta del departamento se abría y él en esa habitación no podía moverse, casi lloraba de la ansiedad del momento, no sabía ni qué hacer ni decir cuando su amado lo viera ahí.
Muchas gracias por leer y seguir este fic, lamento la demora... espero haya sido de su agrado este capitulo, esperaré ansiosa sus opiniones
besos :*
