Disculpen la demora... es que la inspiración recién volvió esta semana, muchas gracias a los que comentan y siguen esta historia, espero sinceramente sea de su agrado
Mientras tanto una escena algo extraña se vivía en un modesto departamento de Japón, un hombre de carácter serio y frio ha encontrado a una mujer en su habitación, sin sospechar que esa extraña mujer no era lo que aparentaba.
-No puedo echarla a la calle, en ese estado. Pero juro que si sus intenciones son malas, no dudaré en lanzarla por la ventana. Decía muy serio Hoozuki mirando con algo de duda a su repentina e inesperada visita, quien empezó a reír muy despacio al escuchar la amenaza de su amado.
-Lo digo en serio, no se ría... Aclaraba con mirada siniestra Hoozuki, haciendo callar a la bestia divina que atemorizado lo veía.
-¿Tiene hambre? Preguntaba el hombre tratando de apaciguar el ambiente tenso que se había formado, Hakutaku más animado lo miraba tímidamente y asentía con la cabeza.
-¿No debería por lo menos preguntar mi nombre...? Preguntaba la mujer con más ánimo pero sin dejar de sonrojarse, el otro arqueó una ceja, intuía que esa mujer en la cama con el tobillo torcido se sentía atraída por él, suspiró resignado y con un gesto le daba a entender que le dijera su nombre.
-Soy Haku... mucho gusto. Respondía con una sonrisa, aquella sonrisa hizo que el otro sintiera un extraño estremecimiento que disimuló de inmediato.
-Soy Hoozuki, y para ser sincero no es que me dé mucho gusto. Dijo con fingida molestia a lo que Hakutaku lo hizo sentir un poco mal, después de todo era un intruso.
-Lamento tanto causarle tantos problemas. Murmuraba con tristeza la bestia divina agachando la mirada.
-No se disculpe, todo sucede con un propósito. Iré a preparar la cena. Hablaba Hoozuki con resignación pero con amabilidad para levantarle el ánimo a la triste supuesta mujer.
-Gracias... Susurraba Hakutaku más animado mientras lo veía alejarse, estaba acomodándose en la cama cuando sintió una brisa a su alrededor.
-Ey Hakutaku... Le llamaba una voz muy conocida por la bestia divina.
-¿Que hacen aquí? Cuestionaba extrañado pero a la vez aliviado la bestia divina al ver a sus compañeros. Kirin y Fenix lo veian algo confundidos.
-Vaya tu forma femenina es linda,,,, Comentaba Fenix mirando la delicada figura femenina de Hakutaku,
-Pero plana... Decía Kirin con burla mirándolo de reojo.
-Es cierto, si querías conquistarlo por lo menos deberías haberte puesto más pecho y caderas. Aclaraba el ave mitológica clavando su mirada en el pecho casi plano de la supuesta mujer. Ese comentario hizo molestar a Hakutaku pues era verdad pero por improvisar su encuentro repentino no prestó mucha atención a ese detalle.
-Cállense... Díganme ¿Por qué aparecí de repente con Hoozuki? Murmuraba molesto Hakutaku, quien miraba para que Hoozuki no viniera, le escuchaba que andaba por la cocina por el sonar de los trastes.
-No lo sabemos, tal vez alguien de los altos mandos te vio sufrir y quiso ayudarte. Respondía no muy convencido Fénix.
-Vaya manera de ayudarme. Exclamó de mala gana la bestia divina, por esa ayuda no tan ayuda.
-Solo veníamos a ver si estabas bien y a darte esta carta. Acotaba Kirin quien también miraba la puerta para desaparecer si se acercaba el mortal, Fenix de entre sus alas sacaba una carta y se la entregaba a la bestia divina.
-Dijeron que no podíamos ayudarte, ni nada... Habló con seriedad Kirin una vez entregada la carta, dándole a entender que tal vez no volverían a verse por ahora.
-¿Me quedo solo? Susurró con tristeza Hakutaku interpretando la mirada de despedida de sus amigos.
-¿Solo? Cuestionó con una sonrisa Fénix para levantarle el ánimo.
-Si estas con tu adorado Hoozuki... Acertaba a decir Kirin con una pequeña sonrisa de complicidad.
-Si... pero... me da mucha pena estar cerca de él y todo fue tan repentino. Hablaba nervioso y sonrojado la bestia divina quien recién asimilaba su situación.
-Claro es diferente de cuando no te veía. Murmuraba Fénix acariciando la cabeza de Hakutaku.
-Mi corazón parece salirse del pecho cuando me habla, me mira... Confesaba avergonzado la bestia divina, y su mirada destellaba en amor, sus amigos lo notaron y solo sonrieron entre sí.
-Eso se llama amor querido idiota. Aclaró Kirin golpeando levemente la cabeza de Hakutaku quien sonrió ante esa aclaración, más cierta no podía ser.
-Era lo que tanto deseabas, no te quejes. Dijeron los dos amigos de la enamorada bestia divina.
-Oye... ¿con quién hablas? Se escuchaba la voz de Hoozuki interrumpiendo a la bestia divina que descansaba en la cama, sus amigos se habían marchado a tiempo eso lo hizo sentirse aliviado.
-Con nadie... Murmuró todavía nervioso Hakutaku, el otro lo miraba con recelo.
-¿Hablando contigo misma?, espero no seas de esas personas con doble personalidad, y su otro yo sea un asesino desquiciado o algo así. Decía Hoozuki con mirada sospechosa.
-Creo que ves muchas películas. Habló Hakutaku con una sonrisa por las ocurrencias de ese hombre frente a él, quien nuevamente sentía un estremecer al verlo sonreír.
-En unos minutos traeré la cena. Dijo Hoozuki saliendo de la habitación y seguir cocinando la cena.
-Sí, gracias... Murmuró complacido la bestia divina al verlo alejarse, no podía evitar sentir que su ser entero se enamoraba más de él con el pasar de los minutos, con la interacción que tenían, de alguna forma Hoozuki se sentía a gusto con esa persona que había irrumpido su vida de repente. Luego de cenar, conversaron un rato, en ese dialogo Hakutaku le inventó una historia de cómo había aparecido allí, con algo de recelo el otro le creyó, Hoozuki terminaba de trabajar en unos informes hasta tarde, mientras Hakutaku triste reflexionaba en la carta que había leído y tenía escondida bajo la almohada.
Era ya de madrugada y el silencio sepulcral invadía ese departamento donde una bestia divina con apariencia de una mujer que descansaba en la cama de su obligado pero amable anfitrión, quien dormía en el sofá de la sala. Hakutaku volvió a su forma masculina con paso lento y sigiloso, tanto porque su tobillo todavía dolía así como para que el hombre que amaba no despertara, caminaba hasta quedar cerca de Hoozuki, y una pequeña sonrisa se dibujaba en sus labios al verlo dormir tan tranquilo, pero un gesto nostálgico se apoderó de él de inmediato, en su mente las palabras de esa carta retumbaban.
-Me arriesgaré por ti… Susurró dulcemente Hakutaku acariciando sutilmente el cálido rostro de Hoozuki, para alejarse de él y regresar a la cama donde había una carta que decía claramente lo siguiente:
Se te ha permitido acercarte al humano que te atormenta, a quien afrontarás con tus verdaderos y sinceros sentimientos, si este los acepta y es correspondido se te concederá el permiso de hacer una vida a su lado, si esto no ocurre tu existencia desaparecerá para siempre.
PD: Deberás revelar tu verdadera identidad y tienes una semana para que se enamore de ti. Veremos si te acepta sabiendo quien eres en realidad.
Suerte!
-¿Suerte? Soy una bestia mitológica de la buena fortuna, claro que tendré suerte. Murmuraba con decisión y firmeza la bestia divina llenándose de ánimo, ahora planearía su plan de conquista, sabía que ese hombre lo amaría, tenía la certeza de eso.
Si les gusta o no les gusta esta historia déjenmelo saber :*
besos
