Disculpen la demora... muchas gracias a quienes siguen este fic espero sea de su agrado ;)

A la mañana siguiente Hoozuki despertaba con mala cara percibiendo un extraño aroma que al estar convencido de que era humo se levantó abruptamente en un segundo estaba en la cocina, viendo como su misteriosa visita de la noche tenia un gesto nervioso y a la vez asustado, y el humo que llenaba la cocina los acompañaba.

-Te doy refugio y quieres quemar mi departamento, ¿Así agradeces? murmuraba molesto Hoozuki pero ya no había fuego solo quedaba el humo como evidencia del intento fallido de Hakutaku de preparar el desayuno.

-Lo siento mucho... Solo quería prepararte el desayuno... lo siento de verdad... Se disculpaba muy arrepentido Hakutaku con la mirada llorosa tanto por la vergüenza de haber fallado en su intento como por el humo del ambiente.

-Tsk... ya déjalo así, no tienes que esforzarte en darme las gracias, si quieres agradecérmelo solo aléjate de mi cocina. Murmuraba Hoozuki viendo que no era más que un sartén medio medio quemado, así que ya no le daría tanta importancia, el malhumorado solo se alejaba dejando a su visita con una decepción inmensa.

-Fallé… definitivamente a este hombre no lo enamoraré con comida, es falso aquello que dicen, Se recriminaba frustrado la bestia divina, al ver su intento fallido, el nunca había preparado alimentos solo se especializaba en preparar infusiones y brebajes, pero la comida era un poco más complicada, aunque siempre veía a su amado cocinar, al parecer no se percató en algunos detalles que lo llevaron al fracaso, pasaron unos minutos y se veía a Hoozuki listo con su traje dispuesto a ir a su trabajo, mientras Hakutaku arreglaba la casa, tal vez si actuaba como una buena sirvienta lo aceptaría.

-No es que te esté echando de mi casa, pero ¿Cuándo te vas a buscar a tu familia? Dijo el hombre tomando unos papeles y los guardaba en su maletín.

-Ah eso…! Es que como le dije robaron todas mis pertenencias y la dirección nueva de mi familia. Así que no tengo ni idea de donde buscarlos… Respondió con pena Hakutaku al parecer su rol de sirvienta tampoco le convencía pues indirectamente ya lo estaba echando, pero a pesar de su frialdad demostrada Hoozuki no era tan malo pues al ver la tristeza de la supuesta mujer quiso ser amable.

-Supongo que podría llevarte a la estación de policía y que averigües, claro que no seré tan cruel de dejarte allí botada, te pasaré recogiendo al medio día. Decía Hoozuki con amabilidad al escuchar esas palabras el chino sonrió alegremente.

-¿En serio? En verdad eres muy amable. Decía con una sonrisa el chino, animándose de inmediato, sin duda su Hoozuki era muy buena persona aunque aparentara lo contrario y ese contraste en su personalidad era un detalle que le había enamorado.

-Tengo que ir a la oficina, Por cierto ¿que intentabas cocinar? Dijo Hoozuki mirando sospechoso la cocina que antes estaba llena de humo.

-No lo sé… Respondía el otro con una sonrisa nerviosa, pues supuestamente prepararía su plato favorito pero no le resultó.

-Debes ser muy despistada o una idiota… para querer cocinar sin saber hacerlo. Habló Hoozuki sacudiendo la cabeza resignado, al escuchar esas palabras Hakutaku solo sonrió nervioso, a pesar de haber sido insultado por ese hombre le agradaba de cierta manera.

-¡Como sea…! vamos… Advertía el hombre a la aparente mujer que lo miraba dispuesto a salir por la puerta, después de todo no podía dejarla ahí sin comer durante todo el dia que estaria en el trabajo, asi que antes de ir a su trabajo se dispusieron a desayunar en un pequeño y modesto restaurante, Hakutaku pensaba en que podria hacer para seguir a su lado, como lograria enamorarlo, ya que si el se enamoraba perdidamente tal vez lo aceptaría en su condición de bestia divina, seria un detalle de no mucha importancia, eso pensaba sin notar que ambos terminaron de desayunar sin casi haberse dirigido la palabra.

-Gracias por todo… Susurró Hakutaku cuando estaba al pie de la estación de policía, ya que como habían acordado el se quedaría ahí para averiguar algo de su supuesta familia mientras su amado humano iría al trabajo.

-No te despidas, pasaré por ti al medio día. Dijo Hoozuki al ver una mirada triste en la extraña mujer, con un ademán de la mano se despedía y se alejaba rápidamente por el camino que lo llevaría a su trabajo.

-Este primer día es un fracaso hasta ahora, a este paso no se va a enamorar de mi en unos días, aunque no sé si sea buena idea que se enamoré de mi versión femenina no me siento cómodo de estar así, además el dijo que le gustaban los hombres, pero no puedo decirle de repente la verdad, me terminará detestando y lo más lógico es que me ignore, Se hablaba asi mismo la bestia divina sentado en un parque cercano a la estación de policías a la que no había entrado.

-Ahhh ¿qué hago? Decía frustrado y enojado no teniendo idea de que hacer, algo le alentaba a seguir pero por otro lado se desanimaba y pretendía no seguir luchando por algo que tal vez no resultaría, se quedó asi por unos largos minutos cuando de repente sus ojos brillaron una idea había cruzado su mente.

-Hoozuki… una linda chica te busca… Le avisaba muy contento su buen compañero de trabajo con una sonrisa picara, cuando era casi medio día.

-¿Ah? Cuestionó extrañado el hombre con su ceño fruncido, pero como era reservado lo menos quería era que los demás comenzaran a especular situaciones románticas, levantándose de su asiento caminaba hasta llegar al área de ascensores donde lo esperaba esta "linda chica".

-Hola…! Fue el saludo que escuchó Hoozuki al ver a la mujer china a la que había dejado horas atrás en la estación de policía.

-¿Qué haces aquí? Cuestionó entre sorprendido y molesto el hombre, no quería pensar de que en verdad esa mujer era una acosadora.

-Bueno… encontré un dato para encontrar a mi familia, y quería decírtelo. Contaba la mujer con una enorme sonrisa tratando de apaciguar un poco la incomodidad de Hoozuki.

-¿Quién es esa? Murmuraba una atractiva mujer que miraba muy celosa la escena de Hoozuki y la extraña mujer china

-Después de todo le gustaban las planas… le comentaba burlonamente otra mujer a su compañera que veía de pies a cabeza a la mujer que acompañaba a Hoozuki, no tenia mucho atractivo si la comparaba con ella, pero aun con sus atributos ese hombre la había rechazado antes.

-Cállate! Murmuró enojada al darse cuenta que tal vez era verdad. No sabia que hacer para acercarceles e irrumpir su conversación, y así conocer a su rival.

-Hoozuki-san… aquí están las hojas que me pediste ayer. Decía la mujer que casi corriendo llevaba unas hojas hasta donde estaba la pareja, Hakutaku la miró y era la mujer que el pensaba era la novia de Hoozuki, verla de cerca, notar sus molestas intenciones y sus notorios celos, le hizo molestar un poco.

-Si, gracias… Acertaba a decir Hoozuki tomando los papeles quedando frente a él las dos mujeres que se miraban con recelo entre si.

-Que suerte, dos mujeres desafiándose con la mirada por Hoozuki… Comentaba Momotaro a otro compañero a unos pasos de la graciosa escena.

-Pero a él no parece importarle. Dijo el otro mirando el rostro aburrido de Hoozuki que revisaba las hojas mientras las dos mujeres seguían desafiándose con la mirada.

-¿Quieres que llame a seguridad? Cuestionó muy mal intencionada la compañera de trabajo a Hoozuki, haciendo un gesto de desprecio a Hakutaku, que se reprimía a si mismo para no dejar sacar su lado nada amable.

-No, gracias… después de todo es hora del almuerzo, voy a salir. Le respondió el Hoozuki un poco malhumorado, pero dando a entender que saldría con Hakutaku, eso hizo emocionar mucho a la bestia divina, la otra mujer más que molesta salió refunfuñando de allí.

-Esperame abajo, estaré ahí enseguida… Advertía amablemente Hoozuki la bestia divina sonrió y muy contento se disponía a bajar por el ascensor, mientras el otro se alejaba hasta su escritorio para dejar arreglado algunos detalles para salir a almorzar.

-Mucho gusto señorita… Se despedía coquetamente Momotaro al ver a Hakutaku bajar por el ascensor. Pasaron unos pocos minutos y notaba que Hoozuki no bajaba, no sabia que su amigo lo tenia acorralado con preguntas sobre ella, la bestia divina ya pensaba en subir pues en su mente ya había creado una historia en la que esa mujer no lo dejaba bajar.

-Maldita perra… Fue lo que escuchó Hoozuki cuando tropezó con Hakutaku en la puerta del ascensor.

-¿Qué dijiste? Cuestionaba algo extrañado el hombre pues aunque no llevaba mucho de conocerla, verla con ese gesto amargo y palabras groseras, no se la imaginaba.

-Na… nada,,, Respondió nervioso y sonrojado Hakutaku

-Eres tan rara… Murmuró Hoozuki con recelo mirándola.

-Supongo que si… Susurraba con una sonrisa nerviosa la bestia divina al sentirse descubierto en un lado oscuro de su personalidad. Salieron del edificio y se dispusieron a comer en un modesto restaurante cerca de allí, donde comían y hablaron de ese supuesto dato que había conseguido, ahora comenzaría su plan.

-Debo irme… tendré tu número de teléfono y dirección para seguir en contacto, Decía Hakutaku animado guardando en su bolsillo una tarjeta de Hoozuki.

-Como quieras, solo avísame antes si vas a visitarme no te metas sin permiso de nuevo en mi departamento. Le advertía con seriedad el hombre mirándola sospechoso.

-Claro… Respondió con una sonrisa la bestia divina, en su mente tenia una idea pero no se animaba a hacerlo internamente se decía "Debo hacerlo… debo hacerlo…"

-Gracias por todo… Dijo con un notorio sonrojo Hakutaku acercándose al otro lo besaba tiernamente en los labios a manera de agradecimiento y despedida, aunque no hubiera querido que el primer beso que le regalaba a Hoozuki fuera de esa manera, pero debía seguir firme su plan.

-Oye ¿Qué haces? Murmuró Hoozuki muy molesto alejándola de él.

-Es que tu me gustas mucho, pídeme que me quede contigo y lo haré sin dudarlo. Murmuró tímida pero firme la mujer.

-No me gustan las mujeres, no te lo habia insinuado. Habló Hoozuki con molestia mirándola mal.

-Es una forma de rechazarme, conozco esa excusa. Gimoteaba Hakutaku, pero por dentro el plan iba como lo había planteado y se alegraba.

-Estoy hablando en serio. Exclamó molesto el hombre viendo como la mujer que lo acompañaba comenzaría a llorar.

-Ahora… despechada y rechazada, buscaré a mi familia, Adiós… dijo la bestia divina de una forma un poco extraña que parecía no ser muy sincera, eso confundió a Hoozuki.

-Eso fue muy extraño, y parecía una mala actuación. Murmuraba el hombre mirando a la mujer que se alejaba, quien sonreía victorioso porque todo había salido según lo planeado.

-Lo bueno es que ya me quité de encima a esa china. Dijo aliviado Hoozuki con un suspiro, pagando la cuenta se disponía a regresar a su lugar de trabajo. Esa noche cuando regresaba a su residencia a descansar…

-Así que tu eres Hoozuki, le hablaba molesto un hombre chino de cabello corto y flequillo, mientras lo miraba con odio, que lo esperaba afuera de la puerta de su departamento.

-¿Quién eres tu? Preguntaba confundido Hoozuki mirando a ese hombre al que sus rasgos le parecían conocidos.

-Tu peor pesadilla… Dijo el chino con una mueca de fastidio acercandosele a Hoozuki, con el afán de intimidarlo.

-¿Ah? Masculló entre dientes Hoozuki sin entender que pasaba ahora, hace unas horas había despedido a una mujer y ahora un extraño hombre parecido a ella estaba ahí queriendo intimidarlo.

gracias por leer y valoro mucho sus opiniones así que hagánmelas llegar se los agradecería mucho también, nos leemos pronto

besos:*