En el baño se notaba un sonrojado Hakutaku que se miraba con detenimiento en el espejo,
-Creo que soy atractivo... Decía en un murmullo mirándose el rostro, abría y cerraba sus ojos, practicaba miradas, hacia muecas, se perfilaba la nariz con su dedo, pellizcaba sus mejillas, después del pequeño inconveniente de la ropa interior se sentía confiado de que podía conquistar a ese hombre de aparente frialdad.
-Se sonrojó al verme... debo gustarle... susurraba emocionado a sí mismo, las esperanzas de ser correspondido crecían un poco más, además de que le hubiera dado posada era un buen indicio, al parecer por ahora la suerte estaba a su favor y el haría lo posible por cumplir su objetivo, aunque era consciente que debía ser cauteloso, no podía precipitarse ni emocionarse tanto aunque el tiempo jugaba en su contra, aun sentía el golpe recibido anteriormente aunque le dolía, ese dolor le hacía sentir bien.
-Soy un masoquista... se dijo con una traviesa sonrisa al pensar su extraño sentir, poniéndose la ropa se disponía a salir y pasar esa noche junto a su amado mortal, no podía ser tan directo lo primero que planeaba era conocerlo mejor para entrar en confianza, conversar o algo así, se encomendaba a la suerte para que no cometiera alguna imprudencia y estropear todo, una vez vestido tomó una fuerte bocanada de aire antes de salir del baño, caminaba lentamente y de reojo se dirigía a Hoozuki que trabajaba en su portátil sentado en el sofá.
-Hoozuki-san... lamento lo de hace un momento, no debí mostrarme así... no soy un degenerado, discúlpeme... Hablaba Hakutaku totalmente arrepentido, esperando alguna palabra de su amado que lo disculpara, pasaron varios segundos, y este que estaba de espalda no volteaba a verlo.
-Lo siento de verdad... Decía la bestia divina con una sonrisa nervioso se sentía ignorado, pasaron varios segundos y nada que volteaba a verlo, eso le molestó un poco porque su carácter aunque a simple vista parecía tranquilo y hasta adorable, tenía un pésimo carácter cuando las cosas no salían como quería.
-Eres un grosero... Dijo molesto y con un sus mejillas infladas por el resentimiento, con ese puchero evidencia de su molestia.
-¿Por qué soy grosero? Cuestionó Hoozuki confundido y sorprendido volteando a verlo con el ceño fruncido y se acomodaba los audífonos, ahora Hakutaku entendía que antes no lo había ignorado solo no lo había escuchado porque tenía los audífonos con su música en alto.
-No... Nada... me confundí... Tartamudeaba nervioso y avergonzado al darse cuenta de su error.
-Eres tan raro... Dijo Hoozuki con un suspiro de resignación, dejaba de verlo y decidió seguir en lo que estaba pero ya sin los audífonos.
-Yo quería disculparme por lo de hace un momento, no crea que soy un pervertido, solo me emocioné por la ropa que me quedaba. Decía nuevamente arrepentido la bestia divina agachando la mirada.
-no me imagino si vas a comprar ropa en alguna tienda, ¿te emocionas por eso? Habló en tono burlón el atractivo japonés, el otro se avergonzó un poco pero se reprimía el responderle con mala cara su burla, pero no quería ser echado así que pensó en la táctica de hacerse un indefenso hombre.
-Bueno... Murmuraba tratando en su mente de inventar una buena historia que conmoviera al frio hombre japonés.
-Es que mi familia es muy pobre y tener algo nuevo es... emocionante. Decía casi en un murmullo queriendo llorar para darle más dramatismo a su falsa historia, Hoozuki volteó a verlo con la mirada algo incrédula, pues esa historia no parecía muy convincente además algo le decía que era mentira.
-Supongo que sí... no te avergüences por tu posición económica, yo no soy millonario tampoco... Acertó a decir el japonés levantando los hombros, después de todo no sabía si eso era cierto o no, le daría el beneficio de la duda, por eso no lo haría sentir mal, Hakutaku por su lado se sentía emocionado ya que estaba conversando normalmente con su amado, pensaba en cuantas veces había deseado estar así.
-Claro... ¿Puedo sentarme? Preguntó con timidez mirando de forma sumisa al hombre de fría mirada que no dejaba de verlo.
-Si... solo espero no te emociones por sentarte en mi sofá... Dijo sarcástico y con una casi imperceptible sonrisa burlona.
-No se burle... dijo resentido y con un puchero Hakutaku sentándose en el sofá junto a su amado, quien desvió la mirada al notar ese tierno gesto en su rostro.
-A todo esto, no sé tu nombre... Habló Hoozuki pretendiendo seguir trabajando pero de algún modo quería conocer más al chino misterioso que estaba junto a él, porque le hacía sentir una extraña sensación.
-Hakutaku… Respondía el chino con algo de duda.
-Tu hermana era Haku… ¿verdad? Cuestionó con mirada sospechosa el japonés.
-Supongo que tengo padres sin mucha creatividad al poner nombre a sus hijos. Dijo con una risita nerviosa Hakutaku después de eso se quedaron en silencio.
-¿Y tu hermana regresó a China? Preguntaba Hoozuki mirando de reojo al chino que parecia nervioso.
-Sí y no volverá… Lamento si te culpé de eso cuando no fue así. Hablaba con algo de tristeza, Hoozuki que pretendía no verlo lo notó y quiso subirle el ánimo.
-No la culpo , de tener un hermano como tú también me hubiera ido, además sin ofender ella era rara también. Le dijo un poco más animado Hoozuki palmeando su hombro, aunque no eran en si palabras de ánimo, Hakutaku le pareció muy tierno su intento de animarlo asi que sonrió sutilmente, y el ambiente parecia tener esa tensión romántica.
-La rareza viene de familia… Murmuró Hakutaku mirando de reojo a su mortal.
-de eso estoy seguro, Acertaba a decir el otro mirándolo de reojo, los dos se sentían extraños en esa conversación, el latir de su corazón parecía más errático de lo normal pero los dos lo disimulaban, sobre todo Hoozuki no quería ilusionarse con el chino.
-¿Ella te gustaba? Preguntó repentinamente el chino tratando de entablar una conversación más amistosa.
-Me parecía interesante, pero no me gustaba… mis gustos son otros. Respondió Hoozuki con seriedad mirándolo de reojo, a lo que el chino se emocionó ante esa respuesta algo sugerente.
-¿Cómo cuáles? Dijo coquetamente la bestia divina sonriendo travieso a su nuevo amigo.
-¿Estas coqueteándome? Preguntaba Hoozuki algo sorprendido, aunque debía admitir que le gustaba ver a ese extraño en ese plan de conquista, el otro se sonrojó mucho al darse cuenta de su actitud.
-no… claro que no… Decía avergonzado sacudiendo la cabeza y agachando la mirada.
-¿Por qué no? Cuestionaba el japonés con recelo, eso puso más nervioso a la bestia divina, que podía aprovechar eso y seguir el juego pero su timidez le venció.
-Porque no es correcto, Soy un extraño. Respondió en voz alta muy avergonzado.
-La verdad es que si, buenas noches. Dijo Hoozuki apagando su portátil se levantaba para ir a su habitación, dejando a un confundido y frustrado Hakutaku.
-¿se enojó? Murmuraba el chino al ver la actitud de su mortal, se arrepentía de no haber seguido al parecer el japonés tenía interés en él y el desaprovecho una valiosa oportunidad, se lamentaba amargamente en el sofá.
-Debo admitir que hace un momento cuando lo vi en su pequeño berrinche diciéndome que era un grosero me pareció un poco interesante. Sacaré tu lado malo… Hakutaku-san… Decía el japonés con una pequeña sonrisa y en su mente planeaba como aflorar la verdadera personalidad de ese misterioso chino.
