Hakutaku despertaba de su pesado sueño, recordando las horas pasadas se sentía muy feliz y emocionado, al abrir notó una mirada fría sobre él.
-¿Qué es esa mirada?- Murmuraba entre dormido la bestia divina, pero se sentía algo emocionado al sentir que ahora era él quien era observado por quien amaba, asi que se abrazó a él con fuerza.
-Debo irme, llegaré tarde al trabajo. Le gritaba Hoozuki empujándolo para levantarse de la cama, pero el otro no se le separaba se aferraba a su cuerpo con más fuerza.
-Vamos a preparar el desayuno. Advirtió el japonés luego de unos segundos tratando de ser amable con el chino que parecía triste pues ahora debían separarse, regalándole un beso en sus labios trataba de animarlo, y lo logró después de ese beso ambos se levantaron de la cama para comenzar su día, los dos en la cocina preparaban un modesto desayuno.
-Así parecemos como una pareja de casados. Decía divertido Hakutaku al estar los dos en la cocina y se abrazaba tiernamente a su amante por la espalda.
-Cállate, si fuera así me conseguí una esposa muy inútil que no puede prepararme ni el desayuno. Hablaba malhumorado el japonés con el ceño fruncido, pero eso no evitaba que rompiera el emocionado abrazo que le regalaban.
-Eres tan cruel… Murmuraba con fingido resentimiento el chino.
-Pero admitiste que era tu esposa… Gracias… Terminaba de decir con una hermosa sonrisa de alegría sincera que percibió el otro con claridad y eso lo conmovía en gran manera aunque lo disimulaba.
-Eres tan idiota. Murmuraba con una molestia fingida el japonés, y decidieron comenzar a desayunar en la pequeña mesa de la cocina, Hakutaku no dejaba de sonreír y estar embelesado al ver al hombre que con mala cara lo miraba por tanto acoso que no lo dejaba ni comer bien, entre sonrisas y malas caras terminaron de comer, Hoozuki fue a ponerse su saco y agarraba su maletín de trabajo disponiéndose a marcharse.
-¿Puedo ir a buscarte al medio día para almorzar juntos? Preguntaba la bestia divina con una cara de tristeza pero a la vez estando esperanzado de escuchar una respuesta positiva, estando en la puerta debían despedirse.
-Podríamos hacerlo, además te compraré algo de ropa, no podemos seguir compartiendo la misma ropa. Respondió seriamente Hoozuki mientras salía y dejaba solo a su amante que cambiaba su tristeza por una radiante sonrisa.
-No le veo el problema, me gusta tu ropa además huele a ti… Dijo coqueto la bestia divina abrazándose a él.
-Eres un pervertido… Hablaba el japonés con algo de malhumor.
-Un pervertido que ha logrado cautivarte, Aclaraba con una sonrisa traviesa la bestia divina que no podía enamorarse más a cada segundo que pasaba con ese hombre, quien pellizco sus mejillas con fuerza.
-Auch… Se quejaba el chino con esa muestra de afecto y mientras más se quejaba más se las apretaba.
-nos vemos a la 1 fuera de mi trabajo… ¿Sabes cómo llegar? Dijo Hoozuki soltándolo cuando vio muy rojas sus mejillas, el otro con un puchero asentía con la cabeza dando una respuesta positiva a su pregunta.
- pervertido y acosador… Murmuró el japonés con resignación mientras el otro se acariciaba las mejillas rojas fue sorprendido por un dulce beso de Hoozuki que de inmediato se ponía sus zapatos para salir.
-Nos vemos luego. Dijo emocionado Hakutaku sintiendo aun en sus labios la dulce calidez de ese beso, más enamorado no podía estar, pero la incertidumbre de que sus días se acortaban y tenía que decirle la verdad a su amor lo llenaba de pesar y dudas, pasó la mañana mientras el arreglaba y limpiaba el departamento que ahora compartía con su amante, cuando vio que era la hora de su cita salió corriendo. Eran más de la una de la tarde y se veía como Hoozuki parecía regañarlo fuera de su trabajo, seguramente por llegar atrasado.
-Ya sospechaba el por qué te escapabas temprano del trabajo. Se escuchaba decir al amigo regordete de Hoozuki cuando veía a la naciente pareja discutir en la calle.
-Lo de ustedes va en serio, nunca había visto tan animado a Hoozuki. Decía mientras se les acercaba a los sorprendidos amantes que desviaban la mirada.
-¡Cállate… no ando animado ni nada estoy como siempre! Aclaraba el molesto japonés al sentirse descubierto mientras emocionado Hakutaku sonreía ante esa aclaración.
-Mentira… hoy no has fruncido el ceño y andabas de buen humor, porque no has insultado a nadie. Le refutaba su amigo con aparente seriedad
-¿En serio? Cuestionaba con emoción Hakutaku interfiriendo en esa conversación que incomodaba cada vez más a su amante.
-Ni te atrevas a abrazarme… Le empujaba Hoozuki al ver sus intenciones de abrazarlo en público.
-Lo siento… Se disculpaba el chino a la vez que se calmaba porque no quería presionar a su amante en su recién naciente relación, cuando fueron interrumpidos por una voz femenina.
-Hoozuki ¿cierto que te iras de vacaciones…? Cuestionaba una sensual mujer acercándose a él con aire coqueto, esto hizo enfurecer al chino y eso lo notaron los presentes.
-Solo unos días… Respondió fríamente el japonés alejándose sutilmente de la mujer.
-Te extrañaré…- Susurraba la mujer siendo muy audible para todos sus palabras que llenaban más de furia a la bestia divina pues era la misma mujer que antes pretendía seducir a su amado humano.
-¿Pediste vacaciones? Exclamó con fuerza el chino para ser notado, la mujer le sonrió desafiante y se le acercaba.
-¿ nos hemos visto antes…? Le preguntó dudosa al ver a ese chino que le parecía haber visto con anterioridad.
-No lo creo, nos vamos Hoozuki. Le respondió con mala cara halando a Hoozuki se lo llevaba, ante la mirada sorprendida de la mujer, que se dio cuenta de la actitud de ambos, Momotaro se alejaba para no dar detalles a la mujer que parecía querer salir de las dudas, pensando si ese hombre que le gustaba era en verdad homosexual, desilusionada los veía alejarse.
-Oye idiota no me hales… Le llamó molesto Hoozuki deteniéndose unos metros más adelante.
-Esa mujer la odio, Dijo en un susurro Hakutaku recordando como en parte ella fue la causante de una infinita tristeza unos días atrás.
-¿Celoso? Cuestionó burlón el japonés, Hakutaku volteó a verlo y se prestaba a responderle.
-Claro eres lo que más amo, y eres mío. Declaraba con el rostro sonrojado y una sonrisa enamorada.
-No lo digas en la calle alguien te oirá, eres tan idiota. Le gritaba Hoozuki ante la mirada de los que le rodeaban ambos avergonzados caminaban de prisa huyendo de la multitud, llegaron a un centro comercial y comenzaron a comprar ropa, después de obtener lo que habían buscado se los veía comiendo en un restaurante de sushi.
-Has tomado vacaciones por mi… creo que alguien me ama… Hablaba animado el chino mientras comían
-Ya las había planeado desde antes, no te creas tanto. Se jactaba el japonés mirándolo mal aunque lo había pensado no se animaba a tomarse vacaciones pero ahora que tenía con quien disfrutarla se daría esa oportunidad, aunque ahora se daba cuenta que fue muy notoria esa decisión y eso le avergonzaba un poco.
-¿A dónde iremos de vacaciones? Cuestionaba el chino con una sonrisa mientras con su mano rozaba la de su amante.
-¿Quién dijo que tu estarás en mis vacaciones? Dijo Hoozuki con seriedad, lo que provocó molestia en el chino pero aun así no le dejaba de sonreír aunque ahora era una sonrisa desafiante.
-Pues me pegaré a ti como chicle y no te dejaré solo en tus vacaciones. Aclaraba el chino con una sonrisa insinuante mientras coqueto se le apegaba.
-¡Eres insoportable… Ya compórtate estamos en público! Le gritaba de nuevo Hoozuki empujándolo a la mirada de todos, ambos con disimulo seguían comiendo con aparente tranquilidad, después de comer y caminar un rato más por el centro comercial fueron al departamento a preparar sus cosas y salir a ese viaje que iban a realizar. En el tren se embarcaron con sus bolsos y se dirigían a un tranquilo lugar cuando la noche parecía empezar a caer.
-Este es un lugar tranquilo, aquí podré desestresarme. Aclaraba aliviado Hoozuki entrando a una cómoda habitación de una estancia donde habían aguas termales algo alejado del ruido de la ciudad.
-Eso creo... Murmuró resignado cuando vio como emocionado brincaba de un lado para el otro su vivaz amante emocionado miraba el lugar, y más emocionado cuando notó que tenían una especie de jacuzzi personal en la habitación.
-Será muy divertido, sonríe… Aclaraba Hakutaku con una sonrisa traviesa al ver el agua caliente que parecía llamarles, desnudándose a los ojos de Hoozuki se introducía en el agua. El japonés se relamió los labios, debía admitir que ese chino idiota le alteraba de todas las formas posibles, quitándose la ropa también se prestaba a hacerle compañía, los dos dentro en ese ambiente romántico el agua caliente burbujeante los incitaba al placer, comenzaron a besarse sin detenimiento cediendo a sus deseos, la intensidad de sus besos y caricias aumentaban al pasar de los segundos, entre miradas parecían decirse lo mucho que amaban estar de esta manera, sus cuerpos se calentaba más rápidos que el agua que los mojaba ahora.
Entre jadeos no reprimían el sincero deseo de pertenecerse uno al otro, no había espacio de sus pieles que no hubiesen sido tocada o besada por el otro, a pesar de tener tan poco tiempo de conocerse sentían que se conocían de toda la vida, Hakutaku extasiado se entregaba en cuerpo y alma a su amante, que ansioso y gustoso no lo soltaba ni por un segundo, se embriagaba más de ese cuerpo, de esa sonrisa desafiante que lo enamoraba, minutos después esos jadeos se convirtieron en los gemidos placenteros del chino cuando sentía su ser siendo invadido por la virilidad de la persona que amaba, las embestidas eran calladas por el sonido del agua que se removía al sensual ritmo de los amantes, ambos se aferraban con fuerza al cuerpo del otro en ese momento de intenso placer, entre besos y caricias rudas llegaban al éxtasis, en que sus cuerpos parecían liberarse y atarse a la vez al placer profundo, con sus respiraciones agitadas se besaban dando por entendido que sus vacaciones apenas empezaban. Ambos salieron de ahí para ir a cenar, minutos después se los observaba sentados mientras comían los alimentos que les habían preparado.
-Hay algo que debas decirme… Dijo Hoozuki con algo de curiosidad porque de algún modo después de ese furtivo encuentro Hakutaku estaba muy callado y parecía pensativo.
-¿Por qué lo dices? Cuestionó algo nervioso el chino tratando de no dar importancia al tema.
-Me da la impresión de que algo quisieras decirme. Murmuró seriamente el japonés mientras lo miraba fijamente.
-¡Lo único que quiero decirte es cuanto te amo! Decía en voz alta la bestia divina acercándose de prisa a Hoozuki para abrazarlo así cambiar el tema pues este lo empujó por su ímpetu tan repentino, luego de cenar salieron a caminar por los alrededores, al regresar se prestaban a dormir, Hakutaku fue al baño y se preparaba para una noche llena de pasión cuando notó algo en su cuerpo.
-¡Oh no! ¡Oh no!... Murmuraba aterrorizado pues las manchas rojas de su cuerpo habían vuelto, tocando su espalda se dio cuenta que su columna comenzaba a brotarse, ya no podía seguir ocultando su identidad de dios, desesperado no sabía que debía hacer… mientras una sonrisa maliciosa se vislumbraba sin que él lo notara.
Pobre Hakutaku para ser una bestia mitologica de la buena fortuna tiene muy mala suerte
Muchas gracias por su paciencia, espero este nuevo capitulo haya sido de su agrado, :D
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besitos :*
