Bueno aquí esta el penúltimo Capitulo de la historia...
Realmente pensé mucho en este capitulo y contiene escenas de la serie, así que espero les guste
Capitulo 9
Lunes, Antes de…
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Cody abrió los ojos, la luz del sol se filtraba sobre su rostro, dio un bostezo mientras trataba de espantar el sueño que amenazaba con vencerlo de nuevo. Un extraño sonido capto su atención, vio el reloj gallina al lado de la mesita de noche. Se percato que no lo había escuchado. Lo cual era extraño, ya que Bailey siempre ponía la alarma, y él siempre despertaba con el sonido de ese infernal aparato, cacareando como una gallina en su odio. Sin duda ese día había comenzado con el pie izquierdo, de una forma literal, se levanto despacio «Lunes, lunes…No se puede confiar en ese día…» pensó mientras terminaba de levantarse.
Un sonoro "Cuack" lo hizo levantarse de la cama.
Bailey caminaba por la cocina con sus pantuflas de patito que tanto amaba. El sonido que emitían a cada paso se escuchaba por todo el lugar
"Cuack, cuack"
Cody rodo los ojos, había cosas que nunca cambiaban. Como aquellas ruidosas pantuflas, que ella usaba desde que él podía recordar
—Hey Bailey ¿Por qué has desconectado la alarma del reloj?—Cody alboroto su cabello
—Porque debes descansar y tu no descansas nunca—contesto ella.
—Solo fue un golpe en el brazo. —dijo señalando la pequeña venda que tenia—No me estoy muriendo…Aun
Bailey jamás creyó escuchar a Cody sin quejarse de algo, se estaba comportando diferente, más extraño de lo usual. Aquello la desconcertaba, era como si Cody quisiera darle a entender que realmente no lo conocía.
— ¿Seguro estas bien?—pregunto Bailey, con un rostro que detonaba verdadera preocupación.
Mientras Cody más pensaba las cosas, mas se convencía de que Zack tenía razón en afirmar que estaba enfocando su frustración contra Bailey
—Simplemente, fue un pequeño golpe—afirmo lento, como si tratara que ella comprendiera sus palabras. Volvió a bostezar. Mientras trataba de no pensar en el hecho de necesitar consejos de su hermano mayor. Como resultado de estos pensamientos una increíble falta de cordura se estaba apoderando de él. Últimamente Zack tenía demasiada razón. El mundo comenzaba a estar al revés. Solo eso podía explicar aquellas afirmaciones tan aterradoras.
En algún lugar había leído que la falta de sueño puede afectar el funcionamiento del cerebro, pues al parecer era cierto, porque bien podía estarse volviendo narcolectico crónico, puesto que sus ojos comenzaban a cerrarse solos. En este estado de sueño inducido, ha descubierto, que hacerse el difícil es algo que siempre se le ha dado bien (Aunque solo lo ha hecho una vez) la primera vez que terminó con Bailey, ambos pasaron por la tan conocida etapa «Él/Ella tuvo la culpa» hasta que finalmente, él había ido hasta Kansas solo para decirle, que no podía estar sin ella. Que seguía amándola a pesar de todo, incluso estaba dispuesto a asumir toda la culpa de aquella ruptura en parís. Aquello lo hizo pensar que últimamente había caído en una espiral de dudas e incertidumbre autodestructiva
Ahora, mientras pensaba en todo aquello, le parecía que se había alejado mucho de aquel chico que había corrido hasta la granja solo para saber si ella estaba bien. Porque justo ahora, parecía tener de nuevo miedo, comenzaba a comportarse como un adolescente que no sabe cómo lograr que una chica le haga caso.
Observar a Bailey era un lujo del que podía gozar ahora. Cuando eran menores si ella lo sorprendía mirándola, él se ponía tan nervioso que comenzaba a tartamudear. Ahora no, ahora cuando la miraba fijamente por un rato y se daba cuenta; ella sonreía como en ese momento.
— ¿Qué miras?
—A ti
— ¿Por qué?
—Estaba tratando de adivinar
— ¿Adivinar qué?—pregunto Bailey de forma sugestiva
—Lo que estabas pensado
— ¿Para qué?
No le contesto inmediatamente. Porque no sabía porque había dicho todo aquello. A veces ni él sabía porque hacia las cosas, como verla tanto tiempo, pero ella siempre lo mantenía tratando de adivinar todo el tiempo lo que podía estar pensando. Su mente era un complejo rompecabezas, y aunque ya había logrado juntar varias piezas, muchas seguían siendo un enigma para Cody
Era difícil, prácticamente imposible perder el interés en Bailey, siempre enigmática, siempre impredecible, siempre un reto. Jamás se cansaba de ella, era por mucho la chica más interesante que conocía.
—Para saber que quieres, o que necesitas—contesto Cody encogiéndose de hombros—supongo que es la costumbre.
— ¿Para qué?—–Acentuó su expresión confundida.
—Para saber qué es lo que tengo que hacer, para que dejes de verme de esa forma, tan…. Bueno así como lo estás haciendo—finalmente algo ingenioso había aparecido en su cerebro, se felicito mentalmente por aquella muestra de intelecto de su parte.
— ¡Ah eso es sencillo! —. Dijo Bailey señalando hacia la habitación. — Debes descansar.
A efectos prácticos, Cody estaba comenzando a claudicar ante aquellas insinuaciones, dio gracias cuando su celular sonó, desvió su mirada, a veces quería a su hermano por ser tan oportuno.
—Me gustaría descansar, pero debo trabajar. Además Zack mando un mensaje, vendrá en cualquier momento, así que debo cambiarme.
Bailey lo vio sería, muy pocas veces ponía esa expresión. Sin duda estaba pensando en algo
— ¿Entonces tomarás una ducha? — pregunto con una sonrisa que evidenciaba sus pensamientos.
Cody tosió ante sus pensamientos, comenzaba a odiar su mente, ¡vaya su chica vaquera realmente lo estaba seduciendo! Lo que hacía que se preguntara, si se debía al encuentro con Bárbara, aunque como casi siempre él era inocente de cualquier afirmación de estar provocando dichos encuentros, solo tenía suerte. Quizá debía agradecer el hecho de haberla vuelto a ver, aunque él no estaba interesado en ella, como al parecer todos afirmaban. Y lo cual era otro de los misterios de la vida que estaba dispuesto a ignorar para siempre.
—Eso quisieras chica Vaquera, ¡pero no! —Exclamo con un aire de satisfacción— No pienso caer en lo que sea que estas tramando.
—No tengo la mínima idea de lo que hablas o mejor dicho de lo que sea que piensas. — aseguró ella en un tono inocente. — Cody, ¿por qué no le dijiste a mis padres que no habría boda?
Cody trago pesado, al parecer ella no pensaba dejar de interesarse por cada pequeño detalle, ojala lo hubiera hecho una semana antes. Cuando el realmente quería ese interés por parte de ella, en cosas relevantes.
Por ejemplo: Casarse con él.
Pero al parecer; aquello no era tan interesante como saber sus motivos para no anunciar a los cuatro vientos la cancelación de su boda.
— Simplemente creí que era mejor que tú fueras la persona que les informaras de dicho acontecimiento—extendió las manos, para lograr un tomo más dramático a sus palabras— yo soy un caballero, además es humillante tener que decirle a tu padre el malentendido que ocurrió, él es una persona orgullosa, no quiero que piense que debe pagarme algo. Sé que te dijo porque rechace esa beca, así que tú deberías ser quien se lo diga.
Bailey no pudo evitar sentirse herida por esas palabras, Cody realmente podía ser cínico y cruel cuando estaba molesto.
—Lamento que hayas tenido que renunciar a la universidad por mí, lo entiendo...
— ¿Qué? — interrumpió Cody. — ¿Crees que renuncie? Acaso crees que soy un idiota o un perdedor, amo lo que soy, no renuncie a nada, yo sabía lo que hacía y porque lo hacía. Eso no fue solo por ti, también lo hice por mí, quizá al principio solo pensaba en ti, pero me di cuenta de lo que quería hacer con mi vida, perdóname si te incluí en mis planes a futuro. — Cody se levantó, realmente ella estaba logrando volverlo loco, en un momento lograba que estuviera feliz y al siguiente no sabía lo que ocurría. Era como luchar contra su orgullo y el amor que sentía por ella. Y el orgullo estaba ganado aquella pelea. No le gustaba el rumbo que estaba tomando aquella conversación, mucho menos disfrutaba decir aquello.
—Cody, eres sexi cuando dices lo que sientes, aunque siempre me ha desesperado esa forma que tienes de molestarte fácilmente. Peor que una chica durante un ataque de celos
—Es porque al parecer, si fuera una chica sería mejor que tú — dijo Cody con orgullo. Rápidamente se dio cuenta de la forma que había sonado aquella afirmación, era un poco extraño, incluso para alguien como él. — No digas nada Bailey, cuando te conocí eras un chico y créeme uno muy molesto. Insoportable diría yo.
—No es verdad, yo era un chico genial y más varonil que tú
—Cierto, no me agradabas cuando eras chico. Ya lo dije —Cody defendió su argumento.
—No te agradaba, porque te hacía sentir incómodo, admite que te atraía incluso como chico — Bailey sonrió al ver el rostro sonrojado de Cody. — Además querías que Zack cambiará contigo de compañero, me querías como compañero de habitación.
—Solo porque Woody no era ordenado, y tú... — Cody sabía que no tenía muchos argumentos para defender su punto de vista, la verdad era que Bailey como chico, si lo había hecho sentir incómodo. — Eras un chico odioso — finalmente dijo caminando rápido hacía la habitación, admitir que sintió atracción por ella desde el inicio era como perder una batalla simbólica, después de todo, ella si tenía razón en decir que le gusto desde el principio.
Cuando Bailey solo era el chico rarito que compartía habitación con Zack, era perturbador, sobre todo porque pensaba que algo andaba mal con él, decir que el compañero de cuarto de su hermano le llamaba la atención, era muy extraño para cualquier persona, después de todo ella lo había hecho sentir incomodo con solo estar a su lado, y como olvidar aquel incidente donde había visto su ropa interior ¡Santo cielo! ¡Bailey había visto sus calzoncillos de ositos amorosos! sin duda eso era vergonzoso, no importaba lo que la gente dijera (Por lo general lo encontraban divertido). Zack nunca perdía la oportunidad de recordárselo.
Bailey sonrió e hizo un corazón con las manos, mientras hacia el sonido de un beso. Sin duda Cody era tan tierno cuando se avergonzaba y comenzaba a sonrojarse.
Aquel sonido lo hizo sonreír. No le desagradaba la idea de un beso, pero no pensaba decirlo en voz alta. Después de todo él no era un chico fácil —Quizá si lo repetía mucho lo creería realmente— con toda la paciencia que aún conservaba, tuvo que dimitir de aquella tentadora propuesta. Ella había comenzado una especie de campaña de cacería donde la presa era él. O quizá ella no le había mentido y si pensaba aprovecharse de él al final de todo, quizá ya tenía todo preparado. Vio en a todos lados, buscando la próxima salida, aunque pensándolo bien. Huir de su propia casa era absurdo.
¿Que había dicho Bailey de cachorros heridos y robar virtudes?
Cody detuvo su marcha, giro su cuerpo con su mejor mirada de chico ingenuo.
— ¿Así que? — quiso preguntar. Pero no estaba seguro lo que ocurría por la mente de ella. Bien podía estar pensando en atarlo a la cama, de ser así él no se resistiría mucho, después de todo, podía decir que estaba herido e indefenso y todos lo creerían. — ¿Qué me dijiste de la ducha?
Algo que sabía (o eso creía) era que por lo general jamás entendería a ninguna chica, no importaba que tan sensible pudiera llegar a ser.
—No mencione nada de la ducha, tu no tomas duchas—dijo Bailey, aun sonriendo — ¿Que hacías conduciendo de noche? — Pregunto ella, al ver que finalmente le prestaba atención, además sabía que Cody estaba comenzando a ceder un poco, lo que decía que estaba haciendo un buen trabajo tratando de seducirlo.
Cody simplemente ignoro aquella pregunta ¿Por qué tanta insistencia en querer saber eso? Él podía tener uno que otro secreto, por más imposible que la gente lo creyera.
«Tranquilo, respira y no digas nada»
Ella volvió a mirarlo de forma sugestiva, quizá un simple beso no le haría mal a nadie.
—Me gustaría continuar con esta conversación, pero realmente debo ir al trabajo.
— ¿No piensas desayunar?
—Primero tomare un baño, luego desayunare, antes de que llegue Zack y se coma mi comida.
—Cody ¿Cuánto tiempo planeas seguir lastimándome de esta manera? Necesito saber, si esto tiene futuro.
Aquello logro el efecto esperado en él. Sin duda no se había planteado el hecho de poder estar causando algún tipo de dolor, era vagamente consiente, que una parte muy dentro de él, quería lastimarla. Pero no sabía hasta que punto podría llegar a hacerlo.
—Aujourdʹhui je vois la vie avec les yeux du coeur —dijo Cody con una sonrisa—Realmente se comerá mi desayuno.
«Hoy veo la vida con los ojos del corazón», tradujo Bailey mentalmente, una sonrisa se dibujo en su rostro. Suspiro y recordó que lo último que dijo era cierto. Zack siempre llegaba en los momentos menos esperados, Dio una probada a la ensalada de frutas que había preparado para Cody, por alguna razón sabia mal. Aquello era genial, ni siquiera podía preparar una ensalada decente, ella cocinaba bien, no era como si no supiera hacer nada, aquello era como el tornado del 2004 cuando perdieron la cosecha, el ganado había escapado, luego habían tenido una plaga de langostas, y por supuesto se habían quedado sin dinero, así de mal era la situación que estaba experimentando con Cody, aquello era equivalente a una catástrofe natural.
Cody vio el reloj como todos los días, tenía una rutina diaria, tomaba un baño de burbujas temprano—Aun tenia aquel sentimiento de que podía caerse en la ducha y morir al instante— aquello se le hacía aterrador, simplemente por el hecho de saber, que sería patético morir de esa forma… es decir ¿Quién quiere que vean sus partes privadas, mientras es observado sin vida? Y no bromeaba con respecto a ese asunto, aquello era algo que no hacía desde que tenía doce años… era una pesadilla recurrente: morir en la ducha.
Así que entro a la bañera como su rutina lo establecía, esta vez no tendría tiempo de jugar con las burbujas como solía hacerlo, ahora estaba retrasado. Así que esta vez fue rápido. (Hasta donde pudo) se seco con una toalla, y tomo su bata del baño, Bailey había colocado una muda de ropa en la cama, mientras observaba aquel gesto por parte de ella, no pudo evitar pensar en el hecho de seguir viviendo con ella, ¿Qué clase de relación tenían? ¿Seguían juntos? ¿Eran novios? ¿Más que amigos pero menos que amantes? Si quitaba el hecho, de que él jamás creyó que pudiera vivir con una chica antes del matrimonio, lo que había tenido con Bailey hasta ese momento se asemejaba mucho a estar casados. Seguro Freud tendría alguna definición para lo que estaba pensando.
« Puedes ser muy estúpido— pensó en la ironía que suponía aquella afirmación, porque entonces, solo estaba comportándose de una forma infantil. —Realmente puedes ser más estúpido » al parecer, ellos ya eran un matrimonio, aunque no existiera un estúpido papel que lo dijera. Bueno no tenia caso llorar por esas cosas que estaban pasando, no hacía daño que ella le demostrara su amor, ¿Qué tenia de malo querer que lo cortejaran? Comenzó a vestirse, Aquella revelación le había dado la respuesta que tanto había estado pensando. Al parecer después de todo, tendría que decir lo que hacia conduciendo a mitad de la noche.
—Lo que yo pido no es demasiado—dijo bajo, en su mente se formaban imágenes. —No es demasiado. — Salió de la habitación, justo cuando su hermano entraba por la puerta
—Recuérdame cambiar la cerradura —dijo Cody señalando a su hermano.
—Tranquilo ¿Estás listo?
—Son las 10.00 am ¿No tienes vida?
Zack ignoro aquella pregunta, como casi todo lo que su hermano decía en tono serio, en su lugar fijo su mirada en Bailey y la ensalada de frutas frente a ella, y como siempre hacia con la comida de Cody, le dio una probada
—Esto esta delicioso—dijo Zack observando como Cody simplemente suspiraba. Era algo que Zack encontraba alentador. Poder molestar a Cody con pequeñeces, siempre era divertido
—Zack ¿Estas comiendo mi desayuno?
— ¿Por qué preguntas algo que ya sabes? —Respondió Zack con sarcasmo. —Por cierto esta delicioso
— ¿Gracias?—contesto Bailey, aquello era extraño ella no encontraba delicioso aquel desayuno. De hecho estaba por catalogarlo como incomible, aunque tratándose de Zack no importaba si realmente sabía bien. Él chico guardaba comida junto a sus calcetines.
—Es verdad, sabe bien. Gracias Bailey —dijo Cody arrebatándole la comida a su hermano.
Era definitivo, algo estaba mal con ella. Sin duda se debía a que fuera lunes, los días lunes siempre son los más extraños.
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Cody subió al auto de su hermano, con la ligera sospecha que se traía algo entre manos, algo que muy seguramente no le agradaría mucho.
— ¿Por qué me invitas a salir?—pregunto Cody —Hiciste algo ¡Por dios! ¿Qué cosa hiciste?
Zack frunció el ceño y le dedico a su hermano su mejor rostro de indiferencia.
—No hice nada—dijo poniendo en marcha su auto. Los edificios se alzaban tan lejos como el ojo podía ver, estirándose hacia el cielo, un cielo que era amplio y abierto, con nubes. Al fin el clima había mejorado en esa parte de Massachusetts.
—Vale, si no hiciste nada ¿Qué tienes en mente?
Zack concentro su atención en conducir, Cody podía sacarlo de quicio fácilmente, y tal vez estaba molesto con el mismo por no haberle dicho a Marcus la verdad.
—Un testigo, eso necesito
—De nuevo tengo que preguntar… aunque me da miedo hacerlo ¿Qué hiciste?
—Sabes… yo no te pregunto lo que hacías a mitad de la noche, ni mucho menos ¿Por qué estaba Bárbara contigo? Lo cual querido hermanito da mucho que pensar… si no fueras tú, creería que estabas con ella cuando tuviste el accidente, y no precisamente jugando cartas
Aquello había estado mal en tantos sentidos. Cody no podía encontrar una respuesta para aquellas acusaciones por parte de su hermano, lo único que atinaba a intuir, era que sin duda algo ocurría con Zack ese día
—Lo siento, es solo que Marcus fue al club
— ¡Eso es genial!—exclamo Cody—Lo vi cuando fui a New york hace tres años, pero creí que estaba en Londres.
—Sí, lo sé, es genial que Marcus este de visita ¡Viva! ¡Qué alegría!—Musito Zack con sarcasmo
—De acuerdo ¿Qué ocurre realmente?
—Quiere saber quién es el esposo de London
— ¿Y? ¿Cuál es el problema? Muchas personas lo saben, y otras creen que es mentira
—Ese es mi problema—Zack detuvo el auto en un semáforo—Me gustan las cosas como están…no quiero que la gente hable de nosotros
—Pero es London… la gente habla, siempre han hablado de ella...Tú sabías todo eso
El semáforo cambio de color y Zack volvió a emprender la marcha, sortear el trafico del medio día no era algo sencillo
—Bueno, yo no soy como tu—dijo Zack
—Lo sé…Tu te casaste
—Sí, lo hice, pero primero tuve que darme cuenta que no podía estar sin ella. Casi como tú, pero yo si hice algo… había sido mi error. Lo que digo, es que London me perdono. Creo que Bailey se esfuerza por tu perdón…además yo soy espontaneo, unos tragos, un avión y un tatuaje, sin duda fue una gran boda. Debes admitirlo, soy algo especial
—Más bien criminal…pero entiendo lo que dices, mi consejo es que le digas a Marcus la verdad, algún día se enterara, además puede ser que no te crea, hermano, yo estuve ahí, y aun no lo creo.
Zack pensó en mil formas de aventar a Cody del auto y que pareciera un accidente, podía decir que había saltado, solo debía abrir la puerta y empujarlo. Eso era un plan, sería perfecto si su hermano no usara el cinturón de seguridad. Adiós planes homicidas «Gracias»
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Como casi todos los días, London comenzaba a odiar el hecho de tener que ser responsable, los días en los que solo era una chica rica sin responsabilidades, se le hacían lejanos. Resignada a tener que cumplir con sus obligaciones del día, medito un poco lo que había ocurrido la noche anterior, ni siquiera se lo había dicho a Zack. Pero incluso para ella era incomodo hablar de su madre, después de todo no la conocía para nada, así que el simple hecho de recibir una llamada por parte de ella la había alterado, quería a su abuela, pero eso no implicaba que pudiera sentir amor por la persona que le había dado la vida, sin contar el hecho, de que toda su vida está plagada de madrastras, jamás tuvo la necesidad de encariñarse con ninguna figura materna. Así que ¿Por qué debía estar ilusionada por una llamada de su madre biológica?
La única persona que podía considerar "familia" era Moseby. Aquel hombre que la había cuidado desde que tenía memoria. El simple hecho de pensar en tener que ver a aquella mujer, la alteraba. Extrañaba mucho a Moseby, extrañaba aquel torpe barco. El día que fue arrastrada a la escuela Seven Seas, ella había estado de compras en Praga ¡Oh la hermosa Praga! Tenia planes de viajar por el mundo comprando. Ese día había cambiado para siempre su vida, se inclino un poco sobre su escritorio, para observar aquella foto que aún conservaba de aquellos tiempo cuando aún estaba en la escuela.
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— ¡Oh, ese! ¡Mira, tiene una estrella! ¡No, mejor ese! ¡Oh, por Dios! ¡Ese diamante es enorme! — dijo señalando los anillos. Ese día los guardias de su padre la habían capturado y la habían llevado al S.S Tipton.
Ella siempre había odiado esa absurda escuela en ese torpe barco. Desde el primer momento en el que puso un pie ahí. Por eso, le alegraba mucho que su padre al fin decidiera destruirlo. Cuando Moseby dio la noticia, aplaudió de alegría. El crucero seria destruido y las clases terminarían.
Ella ya tenía sus boletos para París, que es a donde iría después de que la grúa gigante destruyera la nave. ¡París… oh, como había soñado con ir ahí! Había querido ir de compras a ese lugar por demasiado tiempo… Si, los llevaron una vez a ella y a todos sus compañeros, pero no lo había disfrutado gracias al drama que se había desatado entre Cody y Bailey. Del cual había tenido un poco de culpa ¿Pero quien practica una cita? ¡Ah sí!... Cody hace esas idioteces.
Así que su mayor ambición después de ver como se destruía ese torpe barco, era volar a París. Pero entonces llego la señorita Tutweiller a arruinar sus esperanzas, diciéndole que si no aprobaba la materia de Idioma Extranjero, no podría graduarse.
¡Lo peor de todo era que los raros de sus compañeros estaban alentándola! ¿Qué rayos le pasaba al mundo? Ella era un desastre y todos lo sabían, ¿Por qué querían apoyarla? Ellos eran tan extraños, siempre dándole apoyo, aun cuando ella trataba de alejarlos de su lado.
—London, creo que si te lo propusieras, pasarías esa materia antes de lo que canta un gallo— le decía Bailey con una sonrisa. Tratando de animarla, lo cual era obvio que no funcionaba.
— ¿No puedes hablar de otra cosa que no sean animales de granja?—le dijo de mal modo. Despues de todo estaba acostumbrada a hablarle a Bailey de aquella manera grosera.
—Idioma Extranjero es una materia fácil, lo único que debes hacer es abrir el libro y leerlo—le dijo Cody como si fuera la cosa más fácil del mundo.
—Nunca en mi vida he abierto un libro, ¿ahora quieres que lo lea?—hizo un gesto confuso, ¿acaso Cody no la conocía? ¿Qué pasaba con él? seguro salir con Bailey lo había dejado confundido
—London, incluso yo pase Idioma Extranjero. Ponte a ver películas en ese idioma y luego repítelo, es sencillo— le dijo Zack palmeándole el hombro. Vaya que desde entonces Zack tenía aquella forma de animarla, una forma por demás extraña, como si ella fuera un chico
— ¿Estas diciéndome que tengo que poner algo de esfuerzo? No, gracias. —contesto viéndolo, como si Zack fuera la persona más tonta del mundo por sugerirle aquella barbaridad
Pero aun así, la señorita Tutweiller seguía empeñada en hacer que pasara esa materia, cuando a ella lo único que le importaba era irse a Francia… ¡Ni siquiera se dejaba sobornar, por todos los cielos! ¿Y todavía le preguntaban porque odiaba la escuela?
—Creo que la mejor forma para que puedas aprender, será sumergirte de lleno en la materia
—Primero me esposa—London señalo su mano, esa mujer la había esposado al pupitre— y ahora me quiere ahogar.
Entonces sucedió. Como si fuera un milagro, las palabras comenzaron a brotar de su boca en un idioma que hasta el momento no conocía. ¡Lo había logrado! ¡Había pasado esa materia en tan solo pocos días! Sintió dentro de su estomago un cosquilleo que nunca antes había experimentado… Orgullo. La palabra era orgullo de sí misma porque había podido lograr algo de lo que se creía incapaz. Así que cuando subió hacia el estrado a recibir su diploma de graduada y vio a todos aplaudiéndole, se dio cuenta de que ellos siempre habían estado ahí, creyendo en ella, a pesar de cómo los tratara. Ellos creían en ella, mucho más de lo que ella mismo lo hacia
Vio a Bailey que se ponía de pie y gritaba su nombre entusiasmada, olvidándose por completo de todas las burlas que alguna vez le había hecho…de aquella primera vez que hablo con ella, simplemente para terminar siendo su compañera de cuarto, porque la chica de granja simplemente era una persona que no se dejaba sobornar, desde ese momento sabía que su vida no sería igual, ¡Como detestaba esa escuela!
Su primera charla con Bailey, había sido por demás un fallido intento de alejarla.
— ¡Pero no se lo ofrecí! ¡Estaba alardeando! Ten, un collar de diamantes, ahora vete— le dijo entregándole su collar. Esperaba que esa extraña chica lo tomara y desistiera de compartir la habitación con ella… ¡Por todo lo sagrado, London Tipton compartiendo habitación!
—Yo no me iría de aquí ni por toda la fortuna del mundo− dijo Bailey sonriendo. Rechazando su soborno
—Te la consigo. —dijo con la esperanza que aquella chica se fuera.
—No, ¡Quiero quedarme aquí y ser tu mejor amiga!— exclamo la chica abrazándola.
− ¡No te me acerques!
Aquel recuerdo de Bailey sin duda estaba gradado en su memoria, de forma permanente.
Vio a los gemelos, Zack y Cody o Cody y Zack —o como se llamaran— aplaudiéndole con ganas, a pesar de que ella apenas y pudiera identificarlos aun después de seis años de haberlos conocido…aunque a veces simplemente les cambiaba los nombres por el simple hecho de no pensar demasiado. Al final de todo eran hermanos ¿Qué importaba como los llamara?
Fue en ese momento cuando supo que su madre no había hecho el esfuerzo de ir a su graduación como Carey lo había hecho con los gemelos. Supo que su padre apenas y sabía que ella saldría de la preparatoria ese día. De hecho a su padre no le importaba que ella hubiera logrado graduarse al fin, después de tanto esfuerzo y haber repetido dos años en alguna escuela de Europa. Su padre destruiría el barco, incluso con ella a bordo, porque para Wilfred Tipton el tiempo es dinero, y el dinero es más importante que la familia y los amigos. Ese era el lema que siempre había reinado en la mansión Tipton
—Lo siento Zack, mi papi siempre me ha dicho ¡EL DINERO ES MAS IMPORTANTE QUE LOS AMIGO! —dijo con un grito
—Que cruel ¿Por qué te gritaba?—pregunto Zack
—No lo hacía, en ese momento todo se escuchaba más fuerte de lo que era, por mis orejas—contesto, tratando de disculparse con su mejor amigo.
Pero en ese momento no le importo que su padre no estuviera ahí, Porque ver la cara de Moseby ahí, iluminándose por el orgullo que sentía en esos momentos, fue más que suficiente para ella. Ese hombre que siempre la trato como su hija, mientras surcaba los mares a bordo de aquel torpe barco, siempre cuidándola, incluso cuando no debía, como aquella ocasión en que su padre ni siquiera se presento al baile de padres e hijas. O en su graduación
— ¿Esto no tiene que ver con que tu padre no se presentara para el baile de padre e hija?—preguntó Moseby al verla llorar en un closet del hotel.
—Puede ser…— lloriqueó, dejándose caer en una cubeta. —Es que creí que esta vez sí vendría…—realmente había creído que su padre haría un poco de tiempo para ella, pero no fue así, su padre jamás tenía tiempo para ella.
—Sé cómo te sientes. Es más, si no tienes nada que hacer, me sentiría honrado en escoltarte esta noche al baile.
—Gracias. —contesto limpiando sus lagrimas, Moseby siempre lograba confortarla y hacer que se sintiera querida.
—Estoy tan orgulloso de la mujer en que te has convertido—le dijo Moseby con una sonrisa
—No te preocupes, te tengo en marcado rápido, si tengo un problema te llamare. —le dijo, tratando de sonreír. No quería llorar, así que se dio la vuelta y marco su celular. Cuando Moseby contesto no pudo evitar que el llanto le ganara, él era su familia, el padre que no tenia y ahora debía despedirse, ¡no era justo, simplemente aquello no era justo! —Tengo un problema. Realmente voy a extrañarte—dijo llorando, se dio la vuelta y finalmente tuvo el valor de despedirse de aquel buen hombre que la quería.
—Bye Zack—dijo abrazando a Cody—Bye Cody—rápidamente abrazo a Zack— los voy a extrañar
—En realidad London—Cody la vio, quizá iba a decirle que los había confundido… Pero en lugar de decirle eso, simplemente sonrió— También te extrañare
—También te extrañare— Zack hizo un gesto nostálgico
—Bueno, la linda de mí, se va a París.
Así que cuando se graduó, se despidió y derramo lagrimas por ese torpe barco. Porque en realidad no lo odiaba… amaba a ese torpe barco, a esa absurda escuelay aún más, amaba a todas las personas que si habían creído en ella…tomo sus maletas y salió finalmente de ese lugar. Pero en el fondo, sabía que extrañaría mucho ver a todos sus amigos. Había cambiado mucho, y estaba agradecida por eso.
¡Vaya el tiempo parecía ir rápido cuando, te pierdes en tus recuerdos! Ahora era alguien diferente, se había casado, incluso podía decir que su vida era muy feliz, tenia personas que realmente la apreciaban. No había conocido el cariño de sus padres, pero en su lugar tenía a Carey quien la trataba como una hija, tenía a Cody, quien realmente la ayudaba siempre, incluso Bailey estaba ahí para ella. Así que debía estar agradecida, que su madre le llamara no debía alterarla de aquella manera. Volvió a tratar de concentrarse en su trabajo, tenía muchas cosas que arreglar antes de ver a su padre en la siguiente junta de accionistas. No sabía porque su madre reaparecía ahora en su vida, pero sin duda no dejaría que aquello le afectara de nuevo.
—Disculpe, su cita del medio día acaba de llegar.
London acomodo su cabello, recompuso su actitud, y como si no hubiera ningún problema en el mundo hizo pasar a Bárbara a su oficina.
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Si quitaba el hecho de tener un día libre, y en lugar de estar feliz, parecía que acabada de enterarse que el tractor de su padre había vuelto a descomponerse y como en la escuela, tendría que volver para arar la tierra a mano, Bailey estaba relativamente cansada, lo cual era extraño para alguien que toda su vida ha estado trabajando. El departamento sin Cody era abrumadoramente silencioso. Quizá era la forma en que él se había sentido cuando decidió irse a california, argumentando estar confundida «Torpe, torpe, torpe Bailey» casi podía escuchar la voz de London en su oído, susurrando aquellas palabras. No había otra forma de explicar el haber salido huyendo, salvo quizá el miedo al compromiso permanente. Pero eso ya había quedado muy claro (o eso esperaba) todos parecían estar decididos a lograr que las cosas entre ellos se compusieran.
Bailey suspiro, Cody realmente pretendía que ella lo cortejara, ¡Santos cerdos voladores! Eso era extraño, no tenía idea de lo que Cody quería, pero estaba dispuesta a hacerlo, busco en el armario algo que le diera una idea de lo que Cody esperaba realmente, o lo que él consideraba "cortejo" su viejo anuario cayó a sus pies. Sonrió con nostalgia al ver aquellas fotografías. En aquel tiempo parecía que nada podía ir mal.
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Tenía ¡una compañera que la maltrataba! amigos raros, una compañera que la maltrataba de mil formas diferentes, reglas estrictas, una compañera que la maltrataba, un novio demasiado dramático, aunque ese siempre fue parte del encanto de Cody, ¡una compañera que la maltrataba! …¿Ya había mencionado que tenía una compañera que la maltrataba? Solo por si no comprendían lo que era vivir al lado de London. Era por eso que a pesar de todo, pensaba que si de puro milagro lograba entrar a Yale y Cody iba con ella, el futuro sería genial. Le dolería despedirse de sus amigos, claro… ¡Pero, iría a Yale! ¡Con Cody! Y lo más probable era que ya no tuviera una compañera que la maltratara. Pero sus sueños habían cambiado con una carta, Cody no había sido aceptado en Yale, por primera vez sintió miedo del futuro, en ese momento, ir a Yale ya no le parecía tan atractivo. Ella tendría que ir sola a la universidad y adentrarse en un nuevo mundo sin él, sin Zack… ¡Ni siquiera London estaría ahí para insultarla! Aquello era tan trágico como la vez que hubo una inundación repentina en Kettlecorn. Y Había tenido que compartir habitación con sus tres hermanas menores, todas juntas en un pequeño cuarto no era agradable. Al parecer todo podía pasar en su pueblo natal.
Pero aquel día quiso dejarlo todo. Quiso abandonar la oportunidad de entrar a Yale y volver a ser la chica granjera, ser solo la esposa de alguien no sonaba tan mal, es lo que pasaba siempre en aquel pueblito de Kansas, las chicas de su edad se casaban al terminar la preparatoria, ¡no podía ser tan malo! podía hacerlo con tal de seguir junto a Cody. Aquel recuerdo la estremeció ¿Cómo había pensado aquello hacia tantos años? No encontraba la lógica entre aquella chica de diecisiete años y la de veinticuatro.
—Bailey no puedes renunciar a Yale
— Es mi decisión y te elijo a ti antes que Yale
Entonces Cody la detuvo. Porque en el fondo sabía que ella solo tenía miedo de estar sola en aquel lugar. Porque él la conocía más de lo que ella creía. Así que no tuvo otra opción que continuar, porque todos lo harían, todos continuarían con sus vidas, incluso sin ella. Iría a Yale aunque no quisiera dejar el barco jamás. Aunque Cody no estuviera a su lado. Así que acepto que debía dejarlo por un tiempo, aunque él jamás la dejo sola del todo.
Mientras se despedía de todos, se dio cuenta de que siempre soportaba a London, porque realmente era la mejor amiga que alguna vez hubiera tenido… porque le dio ánimos cuando terminó con Cody, porque London la apreciaba aunque no lo demostrará.
—Ya estoy harta, esto tiene que terminar— dijo London dejando a un gato en el suelo. —Escucha, Bailey, se que amabas a Cody, pero no necesitas a un novio para ser feliz. Eres bonita, eres joven, eres lista. Y no eres una mujer solitaria a la que abandonan una y otra y otra y otra y otra vez y esta a una cucharada de helado de un ataque— luego señalo a la señorita Tutweiller.
—London, me llamaste bonita y no dijiste odiosa después… ¿Enserio crees todo eso sobre mí?
—Pues claro que sí. Por eso somos amigas.
Bailey sonrió al recordar aquello, continuo viendo las fotos. Se detuvo en una. Zack sonriendo mientras hacía que Cody hiciera caras raras. Ver aquellas imágenes le hizo entender lo mucho que apreciaba al insoportable, odioso e inmaduro de su cuñado, más de lo que ella misma creía… después de todo él había intervenido por para que Moseby la dejará quedarse en el barco cuando descubrieron que era una chica.
— ¡Esta chica busca mejores cosas que desgranar cerdos!— exclamo Zack.
—Desgranas el maíz, trata con un cerdo y te muerde— interrumpió Bailey.
−Ayúdame. En fin, Seven Seas era su oportunidad de escapar de esa granja y toda su vida había soñado con hacerlo. ¡No la hagan volver a "Come-Algodón"!
En algún punto de su vida, había olvidado todo eso. Pero lo más importante por sobre todas las cosas, no importaba cuan dramático fuera o cuanto la hiciera enfadar con sus tonterías, estaba perdidamente enamorada de Cody Martín…Y el realmente la había amado sin saber que era una chica, aquello debía parecer extraño, pero también era lindo, pensar que Cody la había visto, aun cuando creía que podía ser un chico, de ahí que entendiera porqué siempre trataba de impresionarla, aun cuando ella solo lo veía como el chico de las toallas o un buen amigo.
Así que pensar, que ese chico delgado y bajo se había fijado en ella; incluso pensando que ella era un chico, la hacía sentir especial, aun recordaba el rostro de Cody cuando descubrió que era una chica
—Ten tu gorra, Bailey— dijo Cody, luego abrió los ojos como platos. — ¡Eres una chica!
— ¿Lo soy de verdad? Oh, eso explicara mucho.
La ultima foto era la del día de su graduación, el día que bajo del barco.
—Te amo.
—Te amo al cuadrado.
Hacía tiempo que no le decía esas palabras a Cody, cuando él decía "Te amo", siempre la veía, pero ella olvidó aquellas simples palabras. Entonces comprendió, lo que Cody parecía decirle con la mirada todo ese tiempo. Él esperaba escuchar aquellas palabras de nuevo.
«Torpe, torpe Baile» se dijo de nuevo, realmente aquello era muy simple.
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Bárbara camino despacio, mientras trataba de procesar lo que acababa de pasar. Pero sobre todo aun retumbaban las últimas palabras que London Tipton acababa de decirle
—Hay una nueva vacante como directora de laboratorio de Montreal
Sin duda aquello era una gran oportunidad, un gran paso para su carrera, pero ir a Montreal más precisamente a Quebec no le entusiasmaba ¿Que se supone que haría? No tenía ningún conocido en aquel lugar, y si bien no era muy hábil a la hora de hacer amigos, aquello no importaba mucho, iría a trabajar. Pero ella tenía una rutina establecida, irse alteraría el orden de las cosas, aquello era una decisión difícil.
Estuvo zigzagueando por el embotellamiento circulatorio del centro de la ciudad y al cabo de un cuarto de hora llego a la dirección, una cafetería cerca de Rhode Island, a Bárbara le parecía un poco pretensioso ese distrito, con sus centros comerciales y la urbanización. No frecuentaba ese distrito, como tampoco el de New Hampshire, pero en ese sitio estaba su lugar favorito de todo el mundo. Para su gusto aquella cafetería estilo colonial, era una de las pocas que aún conservaban aquel aire típico de Massachusetts.
Faunding Father´s
Aquel lugar era su oasis, siempre acudía ahí cuando necesitaba despejar su mente. Por lo que no le sorprendió el hecho de encontrarse a Cody en aquel lugar, ambos tenían gustos similares. Una clara señal de que aun había algo que podía unirlos, aunque claro su hermano estaba con él, pero también había otra persona, Bárbara sabia que conocía al hombre al lado de Cody…era alguien famoso, pero no lograba recordar el nombre
—Bárbara—dijo Zack viéndola fijamente— ¿Cómo esta Bob?
Aquello había sido, equivalente a una especie de insulto por parte Zack
—Hola Cody—dijo sonriendo—me da gusto verte
— ¡Oye también estoy aquí!
—sí, lo sé y quisiera que no estuvieras aquí, a ti, no me da gusto verte de nuevo
—Chicos ¿Podrían calmarse? Zack no molestes a Bárbara, y por favor no le hagas caso a mi hermano, solo sigue molesto porque le robaste a su amigo
— ¡Aja! Sabes que me robaste a mi mejor amigo y lo volviste una versión pelirroja de Cody, todo lindo…Bob era un tipo rudo y tu lo convertiste en Cody
—Soy Marcus, y tú eres muy linda—intervino finalmente el moreno, aquello se estaba volviendo incomodo
«Ofrecida» susurro Zack
—Soy Bárbara, un gusto conocerte Marcus, soy amiga de Cody, ¡solo de Cody!
—Claro, eso dices ahora primor—Zack cambio su tono de voz, aquello se estaba convirtiendo en una especie de pelea de miradas. —No decías eso cuando robaste a mi amigo ¿Quieres llevarte a Marcus también?
—Vaya, gracias por eso —Cody sonrió con sarcasmo. —realmente no quiso decir eso, Zack, ofrécele una disculpa a Bárbara
—Cody, conozco a tu hermano, en verdad —Bárbara le dedico una mueca a Zack—También lo odio…Cody hablamos luego
—Claro…un placer verte
Marcus observo a la chica, jamás pensó que algún día otra chica que no fuera Bailey hiciera un gesto y suspirara al ver a su amigo. El mundo se había transformado en el tiempo en que había estado en Londres. Casi era como entrar a otra dimensión.
— ¿Espera quien es esa belleza? — Pregunto Marcus. Viéndolo de forma inquisitiva — Se los digo en serio, ustedes han cambiado de lugar.
—Es probable, es decir… tú querías saber sobre aquel sujeto—dijo Zack con tono despreocupado. —Bueno, pues soy yo…Yo soy el sujeto que se caso con London, en mi defensa diré que hubo mucho alcohol de por medio
—Un momento, ¿tú y London? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?
—Bueno, esas son más preguntas de las que puedo responder… Ya dije hubo alcohol, y la relación con London tiene años…lo de la boda fue hace un mes.
—El mundo está loco... Eso pasa—afirmo Marcus—Tu estas casado —señalo a Zack—siempre afirmaste que el matrimonio es la castración de los hombres. ¿Ves mi problema? Además las chicas coquetean con Cody. Algo está muy mal, debe ser el aire de Boston.
—Sigo aquí—dijo Cody—por si les interesa… me ofende que piensen que soy esa clase de chico. Y Marcus entiendo lo que opinas de mi hermano…Hasta yo creo que eso da miedo
— ¿Por qué es tan difícil de creer que puedo cambiar?
— ¿Por qué? —Pregunto Marcus de forma sorpresiva—Tu siempre dijiste que las chicas son como calcetines...si pierdes una en el cuarto de secado, solo robas la de otro chico.
— ¡Vaya! ¿Por qué recuerdan todo lo que digo? Hasta donde sé, ninguno creía que fuera muy listo
—Eso es cierto, pero es aterrador—Marcus levanto las manos. — ¡Muy aterrador!… te casaste y Cody no, siempre creí que te quedarías con Maya y Cody ya estaría casado en este momento
—Vaya, muchas gracias por recordarme eso. —Dijo Cody tomando un trago de su bebida
Zack sonrió abiertamente, porque una parte de él pensaba que Cody le había enseñado tanto, aunque jamás lo admitiría. Un vago recuerdo de aquel tiempo vino a su mente.
Siempre había tenido a todas las chicas que él quería, pero nunca se había enamorado. Hasta que llegó Maya. Quizá la gente se pregunta siempre porque aun la recuerda, la respuesta era fácil: Ella le enseño el dolor de amar a alguien que solo busca pasar un buen rato. Cuando la conoció estaba dispuesto a anotar su nombre en su libreta de conquistas.
—No son para mí, soy Maya, acabo de llegar. En realidad, el "Kun Kua Kapao" es para mí, pero… No le digas al señor Moseby.
—No le digo a Moseby nada desde los doce años. Soy Zack− dijo él estrechando su mano, luego cambio a su voz encantadora. Aquella que siempre usaba con todas sus conquistas — ¿Dónde estuviste toda mi vida?
—Esperando a que un chico con delantal se animara a coquetear conmigo.
Era dulce, bonita, divertida… Y además, no era como todas las demás chicas que le habían gustado antes. Era fuerte y tenía por lo menos, el triple de neuronas que todas las demás. Zack pensó que por ella valía la pena sacrificarse, que ellos podían mantener una relación a larga distancia aunque fuera difícil… Lamentablemente, Maya no pensó lo mismo. Ella jamás pensó en una relación seria con él.
—Como lo siento…— le había dicho, como si eso realmente pudiera compensar el peor rompimiento de la historia. Ni siquiera había buscado una excusa para dejarlo. Ella ya había decidido que no lo quería en su vida — ¡Vamos bebe no te pongas así!
—No me digas bebe, no soy tu bebe, no puedo creer que desperdicie los tres mejores meses de mi vida contigo
Entonces por primera vez sintió lo que, probablemente, muchas chicas habían sentido cuando él terminaba con ellas: Abandono, desolación… ¡Como si fuera una cucaracha que alguien pisoteo y aplasto sin ninguna consideración! ¿A quién engañaba? Se lo merecía. Jamás le importó los sentimientos de nadie, había terminado con tantas chicas de forma cruel, por mail, por mensaje de texto, incluso había salido con dos hermanas y había hecho que una se lo dijera a la otra, estaba tan orgulloso de ser esa clase de chico. Pero ese día cuando ella rompió su corazón sin la menor consideración, ya no era ese chico. Ni siquiera se sentía orgulloso de poder graduarse… Era un gran triunfo para él. Sí, pero sin Maya no tenía ningún sentido. No asistiría a la graduación. ¡Al diablo con todo! Nada tenía el menor sentido. Él no tenía ningún futuro por delante… Después de todo, sus maestros y el señor Moseby tenían razón: Era un inútil. Todos tenían razón, jamás lograría nada, solo era un Vago. La gente siempre diría "Zack, el chico que se parece a Cody, pero no es listo" porque jamás podría ser tan buen hijo como su hermano. Y a nadie le importaba, porque no tenía futuro, ni siquiera podía lograr que una chica realmente lo eligiera. No tenía una novia que lo amara a pesar de todo, como Bailey amaba a su hermano, él no tenía nada. Entonces su padre llego a hablar con él y a decirle que conocerá a más chicas después, que este es solo un tropezón, que aún le quedaba mucho por vivir, que a él también le dolió mucho cuando se separo de su madre, pero que aún así continuó. En ese momento no importaba mucho lo que le dijeran, su vida no tenía sentido. Pero cuando supo que Cody tampoco iría, finalmente se levanto de la cama, estaba dispuesto a golpear a su hermano y hacerlo entrar en razón; porque él es el mayor y debe cuidar a su hermano, así había sido siempre. Así que ese día asistió con su hermano a la ceremonia de graduación. Y no pensó ni por un momento en Maya, porque se dio cuenta, de que por primera vez en su vida, una chica no era su mayor prioridad. Porque en ese momento lo único que importaba era que había logrado graduarse junto con su hermano y sus amigos… ¡Se había graduando! Y sabia que finalmente había madurado, en ese momento había logrado crecer un poco. Y al parecer no era el único…El señor Moseby por primera vez hacía frente a él señor Tipton como nunca antes lo había hecho, él lo felicito por aquello y Moseby repitió las mismas palabras que él le había dicho días atrás, cuando dejo su trabajo como el chico de los licuados:
—Es mi último día, ¿Qué va a hacer? ¿Despedirme?
Su padre había tenido razón, dolía, pero el mundo no estaba acabado, pudo seguir, continuo y entonces la indicada llegó, no la conoció en el súper o en servicio a la comunidad, esa chica estaba a su lado, simplemente que no era el tiempo de ambos. Lo importante era que pudo continuar, gracias a su hermano. Cody no lo sabía. Pero él y Bailey eran quienes los mantenían juntos en la escuela, incluso ahora. Porque eran una familia, donde Cody y Bailey eran los padres que siempre trataban de mantenerlos en el buen camino, así había sido siempre, desde que estaban en la preparatoria.
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Zack dio un sorbo a su bebida, mientras continuaba contemplando el rostro de incredulidad de su hermano, simplemente Cody era lento en tantas cosas.
—Cody aún no comprende lo que acaba de hacer — dijo Zack.
—Eso puede ser tan cierto. —Marcus asintió. — Vamos, que la chica tenía esa expresión
Aquello comenzaba a ser absurdo para Cody. No había nada con Bárbara. ¿Porque todos parecían tener una idea extraña sobre ellos?
—Vale, no lo entiendo. ¿Porque creen que ella es algo más?
—Porque eres esa clase de chico— dijo Marcus haciendo un ademan con la mano. —Eres de ese tipo
¿Qué rayos significaba eso? Cody frunció el ceño, tratando de comprender aquellas palabras
— Del tipo que es buen novio, jugar esta bien. Pero llega un momento en que las chicas quieren amor, eres el tipo de chicos que es buen material para eso—Zack finalmente intervino
Aquello era cierto, si lo pensaba de esa forma. Cody finalmente comprendió todo lo que insinuaban. Eso lo asusto sobre manera.
— ¡Es verdad, soy esa clase de chico, amo ver el atardecer, dar flores, recuerdo fechas importantes, disfruto de una película romántica! —Exclamó Cody. —Soy buen novio, ¡jamás pensé que eso pudiera ser malo, pero ahora creo que es una maldición!
—Si, quien diría que algún día lo dirías— dijo Zack con un gesto burlón. —Realmente, si lo piensas es irónico
— Pero no mentí, ustedes han cambiado mucho, es decir, Cody ya no eres tan insoportable. Antes nadie quería pasar una hora a solas contigo, la vida ha cambiado tanto, creo que no siempre es como uno la planea. Cuando mi canción se volvió un musical cómico, no era lo que esperaba. Pero no salió mal.
Marcus tenía razón en afirmar que su vida no había salido como había lo había planeado, entonces se dio cuenta que Zack tenía razón, siempre quería controlar todo, «La novia perfecta, la vida perfecta» nunca olvidaba un error y jamás dejaba de recordárselo a las personas, era un controlador en ese sentido. Y era cierto que había tenido pensamientos horrendos cuando Yale lo rechazo, aquel día, antes de darse cuenta que la vida no es algo que alguien pueda controlar.
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Él Siempre soñó con Harvard y por culpa de su insoportable gemelo se había ganado el odio de uno de los Decanos de Admisión del plantel. Aunque no estaba mal… Zack le había sugerido una nueva e interesante meta: Yale. Y todo mejoro mucho cuando se entero que Bailey también quería esa universidad para estudiar. Ahora todo salía de acuerdo a su tan perfecto plan: Acababa de volver con ella y su relación no podía estar mejor, entraría a Yale, se graduaría con honores, luego comenzaría a trabajar como un científico o abogado, más tarde como juez y después se casaría con Bailey. Todo su futuro estaba perfecto. Había sido planeado, detalle a detalle. Pero la vida era una perra que no tiene piedad, ese día mientras sostenía la carta de Yale estaba desecho, jamás olvidaría lo que había dicho.
— ¿Lo sienten? ¡No puede ser eso!— exclamo Cody quitándole el sobre a Woody.
—Oye, tal vez no iré a Yale pero si se leer.
—Me rechazaron…
Todo su futuro era un asco.
¡Bailey! Oh, pobre Bailey… Porque si a él no lo habían aceptado, era imposible que a ella sí. Tenía que ser fuerte por ella.
— ¡Entre a Yale!— le dijo Bailey con una sonrisa abrazándolo, él ni siquiera había podido corresponder el abrazo.
Todo su futuro estaba endemoniadamente mal, todo estaba acabado
¿Ella sí? ¿Él no? ¿Qué demonios le pasaba al mundo? ¿Es que acaso había ido a parar en un universo paralelo o algo así? seguro era un jodido sueño, porque eso no podía ser verdad. ¡Él era Cody Martín! ¡El chico que nunca había sacado una calificación menor a nueve! ¿Por qué diantres lo habían rechazado? Además habían aceptado a Bailey, ¡a la chica de granja! Cuando era obvio que él era el aspirante perfecto. Resumiendo su situación: ¡Estaba jodido!
—Oh, Cody… No es tan malo— le había dicho Bailey poniéndole una mano en el hombro.
— ¿No es tan malo? ¡Es completamente malo! ¡Jamás me graduare con honores, ni seré abogado, mi vida acabo, soy un vago sin futuro!
Así que se quedo en su camarote. Se tiró en la cama, tomo su mantita y se dispuso a quedarse ahí, hasta que la grúa gigante que aplastaría el barco lo aplastara también. Pero su madre llegó a consolarlo, a decirle que Yale se lo perdería, que ella nunca fue a la universidad y que estuvo bien, que su hijito es la persona más lista que ella ha conocido jamás...
—Cantas en un hotel, para hombres, y por tu edad ni eso durara — Le contesto a su mamá, jamás pensaba en lo que decía cuando estaba molesto.
—Ahora has conseguido que yo también llore — dijo Carey
— Lo siento mamá, solo estoy tan decepcionado de mi mismo.
Así que no quería asistir a la ceremonia de graduación, hasta que escucho que Zack tampoco asistirá a la Graduación: Maya había terminado con él. Entonces salió del cuarto, dispuesto a golpear a su hermano. Porque él siempre ha sido el hermano más centrado y es su deber hacer reaccionar a Zack. Así había sido siempre. Incluso cuando eran niños.
—Entonces… ¿No me culpas?— preguntó Zack. Con voz arrepentida
—Si te culpo, pero admito tu "jusba"—dijo Cody, luego vio la cara inquisitiva de su hermano. —Bárbara me lo enseño.
— ¿Y… no soy un perdedor?
—Creo que… no. Algún día encontraras un negocio y seguirás con él hasta la cima.
Jamás creyó que aquellas palabras hubieran quedado grabadas en la mente de su hermano. Así que Cody asistió a la ceremonia junto con Zack, y todo resulto mejor de lo esperado. Pero cuando Bailey le dijo repentinamente que no pensaba ir a Yale sin él, su moral comenzó a debilitarse por un segundo… Él quería que ella se quedara. Él también quiere ir con ella. Estar a su lado por siempre. Pero entonces, la vio a los ojos y vio en esos ojos marrones el deseo de ir a esa universidad, ve todo lo que Bailey ha trabajado por eso… Porque él sabía en el fondo, que no se ha esforzado tanto como ella y que estaba siendo un egoísta al querer retenerla a su lado.
—Mereces ir a Yale.
En ese momento, cuando pronuncio aquellas palabras se dio cuenta de que la ama. La ama completamente y lo que siente no es solo un amor pasajero de adolescentes. Que está enamorado de ella y por eso debía convencerla de irse, sin importar lo que pasara con él. Dejo de pensar en retenerla su lado.
Entonces dijo el discurso de despedida al lado de Bailey.
−…los lazos que formamos aquí, son un gran tesoro. No solo somos compañeros de clase, de barco o amigos… Somos familia.
En ese momento se dio cuenta que por primera vez, su prioridad no era estudiar. Porque en ese momento lo único que importa es que se estaba graduando con su hermano, con sus amigos y con Bailey. Y eso se sentía genial, porque que el perfecto futuro no era como él creía, no quería decir que no iba a tener un buen futuro.
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— ¿Cody? —Marcus trono los dedos — ¿Estas escuchando?
—Lo siento—se disculpo Cody
—Como sea, quizá vomite después de decir esto, pero sinceramente han sido los mejores amigos que he tenido—dijo Marcus.
— ¡Oh, el momento cursi del día!—exclamo Zack. —eso es tierno
—Amigo, yo soy alguien importante… jamás volverás a escuchar esas palabras. Lo que si escucharas de mi será para saber ¿cuándo te divorciaras de mi amada London?
—Bueno, creo que eso no sera pronto—dijo Cody—están pegados de una manera extraña
—Te he dicho que no es extraño, nosotros no somos un zoológico andante, como tú y Bailey
—Es verdad, ustedes dos son la razón por la que odio el romance—Marcus, señalo a Cody. —Vamos, oírlos provocaba diabetes, todo el tiempo era: Conejito, gatita, pajarito y solo dios sabrá que otros animales
Cody sonrió ante aquel comentario, bueno ahora ya no era de así ¿O sí?
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Bailey guardo cuidadosamente, aquel libro negro, sabía que existía, pero jamás lo había visto. Tampoco había querido verlo a propósito, simplemente lo había encontrado entre las cosas De Cody.
Plan de seis meses para conquistar a Bailey
Era un manual detallado, sobre sus hábitos y gustos. Había una introducción, donde especificaba que estaba dedicado específicamente para ella. Aquello era alarmante, Cody bien podía ser un acosador.
Mes uno
-Observarla de lejos
Eso explicaba porque a veces sentía que alguien la observaba en clases.
Bailey se recostó en la cama, Maddie le había hecho una pregunta la última vez que la vio
— ¿Tienes miedo de Bárbara?
— ¿Qué? eso sería ridículo... No creo que ella tenga nada que ofrecerle, mucho menos algo de lo que yo pueda tener miedo
Maddie sonrió
— ¡Tienes miedo! —Afirmo Maddie— Cielo, está bien que sientas miedo de una chica, sería extraño si no lo hicieras, creo que así se ha sentido Cody los últimos años…Piénsalo de esta forma, estabas en la universidad y en esos lugares hay muchos chicos lindos, apuesto mi salario en la tienda de dulces del hotel, a que Cody sentía celos de tus compañeros.
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El taxi doblo en la esquina del Madison Park, el sonido del estadio despertó a Cody. El partido de los Padres de san francisco y los Red Sox, parecía estar muy animado. Aun le quedaba unos minutos para llegar a su casa. El cielo estaba despejado, pero había un aire proveniente de Washington D.C que amenazaba con traer lluvia de nuevo, algo tan típico de Massachusetts.
La ciudad de Boston, siempre ha sido una de las mejores de estados unidos, de hecho es una de las más antiguas. Algo que siempre le fascinó a él, de esa ciudad, era su historia. A Cody casi nunca le había gustado ningún lugar en donde había vivido antes. Cuando era niño se mudaban muy seguidos, su madre siempre buscaba trabajo, así que nunca estaban demasiado tiempo en la misma ciudad. Era de Seattle. Pero no recordaba nada de aquel lugar.
Hacía mucho tiempo Boston era el lugar donde vivía, era su hogar. Pero realmente podía decirle Hogar, porque Bailey estaba ahí. Él hubiera ido a cualquier lugar que ella hubiera elegido, pero se había quedado con él. Cody siempre pensó que ella volvería a Kansas. Incluso había comenzado a leer sobre la vida en una granja. Estaba dispuesto a seguirla hasta el fin del mundo. Pero ella simplemente se había mudado con él, un día mientras estaba de vacaciones en la universidad.
—Cody, siempre me quedo en Boston, lo cual es casi todas las vacaciones, solo voy a casa de mis padres en navidad, sinceramente prefiero nuestro departamento. ¿Acaso no has notado que la mitad del armario es mío?
Aquello le debió haber dado una idea. Ella era quien había dicho "Nuestro" el Taxi se detuvo finalmente, ellos vivían cerca de Newton Center.
Cuando llego por fin a su casa comprendía que estaba teniendo una actitud productiva para ese día, pese a todo. Habían pasado tantas cosas durante las últimas horas, que era difícil hacerse a la idea de que casi toda la jornada laboral se cernía sobre él con sus largos y afilados dientes, así que fue a buscar una taza de café antes de someterme a la actitud laboral, solo necesitaba recoger algunas cosas que había dejado. (Aunque debería estar descansando). Casi había esperado que alguien pudiera hacer su trabajo, pero era un pensamiento idiota, por supuesto. No quedaba otra cosa que tomar una taza y media de café requemado y muy oscuro. Vertió un poco en una taza. Vio a su alrededor, no había ruido. Aquello le pareció extraño, las llaves de Bailey estaban en su lugar. Lo que lo hace suponer, que ella está en la habitación descansando. Depósito la taza en la mesa.
Bailey efectivamente estaba ahí. Aquello no sería extraño, el problema era que parecía deprimida.
— ¿estás bien?
—Quizá — contestó. — ¿cómo te fue?
—salí con mi hermano, solo me puede ir mal
Bailey sonrió ante aquel comentario.
Cody la vio, en su mente se hizo una idea de lo que podía estar ocurriendo con ella. Invirtió varios momentos, y varios minutos más en decidir qué iba a hacer al respecto.
— ¿Necesitas que te prepare un té para el dolor?
Bailey parpadeo confundida, ¿por qué Cody creía que le dolía algo? Pero sobre todo ¿de qué servía un té?
—No me dirás que te da pena
— ¿De qué estás hablando? —pregunto confundida.
—De ti, teniendo tu periodo, eso es algo natural, desagradable pero natural. Hace tiempo tuvimos esta charla.
¡Oh vaya! ¿Cómo no recordaba eso? Tal vez se debía a la falta de dicha actividad.
Su rostro se desfiguró en una mueca siniestra. Aquello podía tener muchas explicaciones: estrés, embarazo, alguna enfermedad, quizá tenía cáncer. Eso podía ser, estaba muriendo como sucedía en esos melodramas de la televisión, alguna enfermedad la estaba matando.
—Sobre eso...—Bailey observó el rostro de Cody, quien seguía viéndola fijamente. — Quizá no sucede todavía, lo cual es normal. Puede ser el estrés, tener cáncer o en el peor de los casos... —Bailey se detuvo, la expresión de Cody la confundía — bueno el cáncer es lo peor.
Cody sintió que la sangre dejaba de fluir adecuadamente, quizá era un infarto, no sentía su brazo izquierdo. ¡Oh Dios, estaba por morir ahí mismo! ¿Acaso ella no comprendía lo que acababa de decir?
Era obvio que eso había sido inesperado, ¡Ella era como un reloj! ¡Un jodido reloj Suizo! La culpa también era mitad suya. Aunque al parecer siempre tenía la mitad de la culpa de todo, ¡absolutamente de TODO! A veces no era tan listo como siempre había creído, todo volvía de nuevo a la noche del accidente, tenía que decir lo que había estado haciendo, ya lo había pensado antes: era muy malo planeando cosas.
«Lunes, es Lunes…No se puede confiar en este día…»
