Capítulo 3: "Estando tan cerca, pero a la vez tan lejos" parte 2.
Hinata se encontraba aun sosteniendo a Naruto del brazo mientras este se había sentado en la silla, por lo que ambos estaban tan cerca uno del otro, a simple vista podría decirse que estarían a punto de darse un beso, pero Hinata se separó unos centímetros de él, como si dudara de algo.
— ¿Hinata?, ¿porqué… — Se Preguntaba confundido el rubio, pero este no pudo terminar de hablar porque al momento vio a Hanabi saliendo de la cocina.
— Oni-chan, ¿está todo bien? — preguntó la pequeña Hyuga algo confundida pero enseguida se sentó en una de las sillas del comedor.
— Na-nada Hanabi — respondió la peli azul algo nerviosa y le sonrió — pero aquel rubio aún seguía petrificado, no podía comprender el por qué Hinata se había apartado de él en aquel instante, era el momento perfecto para él y ella solo se había alejado. Quizá estaba equivocado y el inoportuno era él. O por lo menos eso pensaba.
— Naruto-kun, Bienvenido...
Él de repente se percató de la voz de Hanabi y reaccionó enseguida — Oh!, Hola Hanabi, muchas gracias ¿las dos hicieron todo esto para mí? — preguntó realmente apenado. — Incluso el piso brilla de reluciente, no debieron molestarse tanto.
Ambas hermanas asintieron con una sonrisa y añadió Hanabi preguntando — ¿te gustó cuñado? — enseguida Hinata se asombró y sus ojos se encontraban totalmente abiertos al escuchar aquella palabra que había salido de la boca de su hermana.
— Ja, ja — rio sonrojado el rubio — ¡por supuesto que sí!, ¡Dattebayo!, graa-gracias por todo chicas, realmente son tan fantásticas, jamás imaginé que bueno… que alguien me recibiría en casa cuando volviera…
— Naruto-kun, estoy muy feliz… es decir, estamos muy felices de que te hayas recuperado, por eso le pedí a Hanabi que me ayudara a organizarte está… bienvenida. — Encogió Hinata la cabeza preocupada — espero no te moleste… yo... digo nosotras acomodamos tu nueva casa, y decoramos todo para que te sintieras a gusto en ella.
— ¿molestarme?, ¿con ustedes?, para nada Hinata, Gracias Hanabi… a ambas gracias por… haberse preocupado por mí. — sonreía el chico de oreja a oreja.
Naruto minuciosamente se dispuso a observar, aquella mesa de comedor, cada platillo, cada empeño que las chicas le habían puesto, por el simple hecho de que él se sintiese bienvenido en su hogar. Había desde Carnes, hasta muchas de las comidas típicas de Konoha, postres que se veían muy apetitosos a simple vista. Él solo pensó en que ya había almorzado antes pero no se pudo resistir a tan encantador festín.
Los tres disfrutaron del excelente almuerzo y Naruto de vez en cuando observaba pensativo a Hinata, no entendió y ahora seguía sin entenderlo, la difícil situación que había vivido hace un rato, él no quería volver a dudar de aquello que su compañera Sakura le hizo jurar no volver dudar esta mañana. Realmente estaba muy confundido y este tema no se dio en las 2 horas que estuvieron charlando después de almorzar. Ambas hermanas se despidieron, Hinata lo miró triste antes de irse, Naruto no lo notó pero de seguro si él lo hubiese notado no hubiese dejado a Hinata marcharse.
Sakura se encontraba llorando en una banca, aquella en la frecuentaba sentarse desde aquél día en el que se despidió del Uchiha por primera vez; Ni ella misma sabia cuanto tiempo llevaba llorando desconsoladamente pero lo que si sabía era que en su pequeño corazón, habitaba un gran dolor que ella misma no podía soportar y se decía así misma lo patética que se veía, en la clase de mujer que se había convertido desde la partida de su mismo amor, aquél que le había causado tanto dolor con sus acciones — Sasuke-kun… solo he llorado por ti… quisiera poder dejar de sentir este inmenso dolor, no creo que pueda soportándolo más… — se le escuchaba casi que rendida — aún más que te has vuelto a marchar Sasuke, cuando por fin creí que te tendría cerca de mí, aunque fuese solo eso, yo estaría feliz — encogió su cabeza entre sus rodillas — "¡Sasuke!, ¿Por qué sigo sufriendo?, yo solo estoy dispuesta a conformarme por verte caminar por la aldea. —la joven Haruno, pensaba sollozando, sentía que moriría allí, su estado mental era realmente una depresión constante cada vez que oía o se le cruzaba por la mente el nombre de Sasuke, sufría sin consuelo, ella definitivamente ya estaba harta de vivir de ese modo, secó sus lágrimas de sus muy hinchados ojos jade, y se dijo así misma – ya es hora Sakura, ya es hora de que dejes esta tonta actitud… tienes que tomar una decisión. — y así fue, ella ya tenía algo en mente, y se levantó de aquella banca decidida a cambiar su vida de una vez por todas, se dirigió a su casa.
Por otro lado se divisaba entre los arbustos la sombra oscura de alguien, que al parecer estuvo escuchando cada palabra lastimada de Sakura, ella siempre había sentido la presencia de alguien cada vez que frecuentaba aquel sitio pero ella solo llegaba a pensar que su mente la engañaba nuevamente, que podía sentir la presencia de Sasuke junto a ella, pero eso solo era una ilusión, ya que de haber sido real ella habría podido sentir el chakra de su antiguo compañero de equipo.
Ino, shikamaru y los Genins, ya se encontraban en Sunagakure, y Gaara los había recibido amablemente aquella tarde, hizo un pequeño discurso sobre sus planes de promover la paz en el mundo ninja, y luego brindó comida y hospedaje a ellos, Temari guío a ambos hasta dos habitaciones separadas que quedaban una enfrente de la otra.
— vaya, ¿hace un tiempo que no nos cruzábamos por el camino no? — le preguntó Shikamaru al peli negro.
— para ser exactos unos dos meses, después de la guerra. —contestó Shikamaru.
— Ju… así es. Y ¿ella es? – Temari desvió su mirada hacia Ino.
— es Ino, mi compañera de equipo, ¿no lo recuerdas?.
— ah, ¡claro! Ella y junto con tu gracioso amigo — respondió Temari y rio.
— Ah, y tú eres la famosa Temari, ¿no es así? — preguntó Ino curiosa, obviamente ella ya sabía quién era Temari, solo quería seguir haciendo molestar a shikamaru.
— ¿famosa? — preguntó confundida.
— Calla ¡Ino!. — Shikamaru, miró a Ino, con los ojos muy exaltados.
— No tienes de que preocuparte Nara, ju... quizá tu amiga y yo tengamos cosas que compartirnos — rio burlonamente, la chica de la arena fue arrastrada inmediatamente por Ino, desvaneciéndose ambas de la vista del peli negro. Algo tramaban.
— No!, eso no! — se preocupó Shikamaru al mismo tiempo que formo con sus labios una mueca de fastidio, apenas aquellas dos kunoichis se habían cruzados palabras y ya querían embromarle la existencia al susodicho— debo averiguar que traman esas.
— y bien, ¿a qué te referías con "Famosa", hace un momento? — le preguntaba Temari a Ino en una habitación apartada de las demás.
— ja, ja... yo solo quería hacer enojar a el problemático de Shikamaru, sé cual es el tipo de relación que ambos mantienen, son como los eternos rivales uno del otro. Él dijo que se vengaría de mí o algo así por fastidiarlo estos últimos días. — decía cómicamente la rubia de ojos azules.
Shikamaru intentaba espiar de alguna forma a las chicas en la puerta desde afuera de aquella habitación, no podía escuchar mucho, pero alcanzó a escuchar como ellas reían, e Ino decía palabras como "relación", "mantienen", "eternos". Él se quedó de inmóvil por unos instantes, a saber lo que su mente le jugaba al intentar organizar esas pequeñas palabras que había chocado por error en su mente. — Ino — susurró enojado.
—Ah, lo lamento debo retirarme por ahora, tengo cosas que hacer — se levantó de su sitio. —nos veremos luego, descansa.
—Tú Igual — arqueó una ceja, observó a Ino como caminaba hacia la puerta de la habitación. — "¿Qué es lo que ocultará ese vago de Nara?".
Ino abrió la puerta para salir, y al cerrarla se encontró frente a Shikamaru.
— Ino — él tenía sus mirada fulminante puesto en ella y ella se asustó de golpe. — Mi paciencia tiene un límite — susurró — y tú ya te has pasado de la raya, deja de actuar infantil. — Ino tragó saliva, lo tenía en todo el frente de ella, sintiendo su respiración tan cerca, que le atemorizaba. — te advierto Ino, podrás ser mi compañera de equipo y todo lo demás, pero no pienso tolerar más tu actitud. ¿Me oíste?
— si-si — tragó Saliva nuevamente,
— bien… ahora lárgate antes de que me arrepienta en este mismo instante.
— Adiós — Ella salió casi que huyendo de la escena, mientras pensaba que diablos le había sucedido a Shikamaru, solo era una broma el no tenía por qué molestarse si no era real, ¿o sí?.
Luego de un par de horas anocheció, la brisa de Suna era exquisita, a pesar de la arena revolviéndose por todos lados, podría decirse que aún así era agradable la noche. Pero al parecer para la chica de la arena no era así.
— ¿Qué quieres Nara? — decía ella sentada en una pequeña banca observando el ambiente. Obviamente ella había percibido el chakra del pelinegro del cual este no se percató.
— yo, solo vine a ver si estabas bien... — ni el mismo se había podido creer lo que acababa de decir, se recalcaba las burradas que últimamente ha estado diciendo.
— Como sea — bajó ella su cabeza hasta mirar el suelo — si no tienes más nada que decir, te puedes retirar.
— … algunas veces me he preguntado, porque no nos llevamos bien.
— "¿él ha pensado en mí?" — se sorprendió sin mirarlo.
— Claramente no soy el tipo de chico del que te de gusto que se cruce en tu camino... y de ti... — hizó Nara una pequeña pausa — de ti pienso exactamente lo mismo.
— siendo así, ¿entonces solo viniste hasta aquí para recordarme lo molesto que eres?, que patético er… — Temari de repente se sorprendió al ver al Nara frente a ella. — ¿Qué haces Shika..?
Shikamaru había usado un jutsu para aparecerse enfrente de ella, él se fue agachando poco a poco hasta llegar a la altura de ella, y se acercó a su rostro — pero, últimamente… no sé qué es lo que me pasa contigo... — susurró con la voz carraspoza.
— ¿Qué es lo que intentas Nara? — se puso seria la rubia.
— no estoy seguro… pero... — y "sas", en un abrir y cerrar de ojos, los labios de ambos jóvenes estaban unidos completamente, Temari tenia sus ojos muy abiertos, no comprendia que había sucedido en esos segundos que lo tuvo en frente pero ya lo que si era cierto era que los labios de este los tenia junto a los de ellas y luego sintió como estos se separaban lentamente de ella — sentí que debí hacerlo... — terminó su frase el peli negro, sus mejillas estaban ruborizadas a lo igual que los de ella.
— Shika... maru... — hubó un unos segundos de silencio — ¿Por qué hiciste eso? – se levantó de golpe y quedó inmóvil — ¿Qué pensabas?, eh! — ¿acaso creíste que yo soy una mujer fácil? — decía la rubia con enojo. Realmente ella no sabía si era enojo… quizás otra cosa.
El peli negro se puso de pie, él ya sabía que esto conllevaría un riesgo pero aún así la besó... la besó y no podía creer que realmente lo había hecho.
— ¿no dirás nada?, bien yo sí!, — con su abanico hizo una marca de división en la arena — ¿ves esta raya?, obsérvala bien porque será la última vez que pasaras por encima de mi ¿me entiendes? — dijo esto último y desapareció entre el tejado.
Shikamaru se quedó sin palabras, ciertamente había cometido un fatal error, algo de lo que él jamás hubiese sido capaz él de hacer. Pero sonrió, porque bien que le había gustado haber besado sus labios.
