Capítulo 4: "Cosas Inevitables".

En Konoha, habían pasado unos cuatro meses y era muy evidente que todos en la aldea andaban con los pelos de punta, Naruto, no se había vuelto a reunir con Hinata desde aquel casi que incidente, estaba realmente triste el rubio; Ino y Sai no se habían visto desde que ella había regresado de la misión con Shikamaru quién no salía de mucho de casa, Sai este había cambiado, casi no hablaba con sus compañeros, definitivamente las cuestiones amorosas para estos ninjas no habían sido nada favorables durante estos largos meses. Por otro lado Sakura se había marchado de la aldea hace unos tres meses atrás, fue su decisión tomar una misión de largo plazo, de la que Kakashi y Tsunade no estuvieron muy de acuerdo, temían por la vida de su ex-alumna. Pero al final terminaron accediendo, según Sakura ella había decidido tomar esta misión para mantenerse ocupada todos los días, asistiendo medicamente a las personas que necesitaran de ella en otras aldeas, entre otras cosas, ella ya casi no pensaba mucho en Sasuke, pero aún seguía sintiendo dolor. Pero todo esto era parte de su plan para seguir adelante con su vida, estuviera o no Sasuke con ella.

— Estoy muy preocupada por mi querida Sakura — suspiraba con nostalgia Tsunade, mientras observaba el hermoso paisaje de la Aldea desde una de las ventanas de la oficina del Hokage.

— Uhm... — Suspiró Kakashi, quién se encontraba sentado en la silla de su escritorio como rutina diaria — Tambien yo, no me gustaría para nada perder a una de mis ex-mejores alumnos... nuevamente — hizo una pausa — pero conozco a Sakura, seguramente ella estará bien y solo tú te preocupas de más — le sonrió con el objetivo de animar a la rubia, pero Tsunade no tomó su comentario del todo bien.

— Lo sé... pero... realmente tengo motivos para preocuparme. — Entrecerró sus ojos aun observando por la ventana — la última carta que recibimos de ella fue hace más de un mes y medio. — Hizo una mueca de fastidio — jamás debimos consentirle nuestra aprobación para que tomara esa misión. — exclamó frustrada.

Hubo unos segundos de silencio pero enseguida interrumpió un ninja mensajero al tocar la puerta de la oficina, seguido de eso el ninja entró con la aprobación de Kakashi. — buenos días 6to Hokage y Tsunade Senju, acabos de recibir una carta de cuyo remitente es la kunoichi Haruno Sakura. — de inmediato Tsunade giró su cabeza hacía aquella pequeña hoja de papel y en un abrir y cerrar de ojos le arrebató la carta a este, antes de que Kakashi tan siquiera pudiera tocarla.

Kakashi agradeció al ninja mensajero y este enseguida se retiró. Tsunade estaba prácticamente embelesada en aquella carta que poseía en sus manos. Ella sabía que esa carta era para ella y claro para Kakashi también pero eso realmente no le importaba y comenzó a leerla en voz alta. — "Hola 6to y Tsunade – sama, Soy yo Sakura, lamento no haberles escrito por un largo tiempo, he estado muy ocupada con una aldea en particular, no quería preocuparlos así que reuní un poco de tiempo para poder escribirles. Quiero contarles que realmente me ha estado yendo muy bien, he aprendido tantas cosas nuevas que me creí capaz algún día de no poder hacer, como cocinar por ejemplo — sonrió Tsunade — en fin ya tendré tiempo para contarles sobre esto cuando regrese a la Aldea, aun así necesito un poco más de tiempo... por lo que por ahora no está en mis planes regresar — Tsunade arrugó su cara y Kakashi suspiró — no quiero que se preocupen por mí, yo sigo entrenado fuertemente todos los días, ah casi lo olvidaba, a Naruto díganle que lo extraño mucho y espero que allá podido al fin lograr su nuevo objetivo. Nos vemos pronto".

¿Ves Tsunade?, te dije que ella se encontraba bien, ya no tienes de que preocuparte. — agregaba el peli plateado sonriendo.

— ju... ¿a qué se refería con el nuevo objetivo de Naruto?, ¿acaso la vida de nuestros ninjas predecesores podría ser aún más complicado? — cuestionaba la rubia en voz alta.

— Ah vaya... lo que faltaba — suspiró Kakashi colocando un codo en su escritorio y su mano debajo de su barbilla — Tsunade, al parecer eres de esas mujeres que jamás terminan de sorprenderme.

Tsunade hizo una mirada fulminante hacia él — ¿me estas llamando chismosa?

— Iba a decir entrometida pero eso suena mejor — respondió juguetón Kakashi.

La rubia arqueó una ceja definitivamente eso era un insulto a su persona — ¡tú!, ¡sí que eres un! — exclamó obstinada. Le iba a hacer pagar.


En uno de los campos de entrenamiento de Konoha, Ino observaba ya hace varios minutos a Sai, quién descansaba debajo de un árbol, ella se encontraba a unos tres arboles de él, por lo que Sai jamás se había percatado de su presencia, lo cual para ella era muy extraño, él pues estaba hundido en sus pensamientos como sí alrededor de él todo estuviese vacío e inhabitado.

La rubia decidió acercarse hasta él — ho… hola Sai, yo… — miraba a su alrededor con un poco de temor.

Sai despertó de sus pensamientos al escuchar la voz de Ino, se levantó lentamente del césped que lo rodeaba, la miró pero luego desvió su mirada hacia otro lado y fingió una sonrisa — Hola Ino, ¿Cómo estás?

— ah je, eso no importa ahora yo venía disculparme…

— ah, yo estoy de maravilla — le interrumpió él pues intentaba evadir el tema que Ino seguía intentado hablar con tanta insistencia.

— Sai escúchame… yo quiero realmente disculparme, ¡de verdad!, aquella vez, sé que quizás fuiste el último en enterarte de que me había ido a una misión y seguramente… estuviste esperándome, lo lamento tanto je... — decía apenada — bueno… y cuando regresé de vuelta no te encontré por ningún lado — parecía una excusa pero era cierto — no te había visto en todo este tiempo, ¿pero que era lo que querías decirme? — añadió.

Sai desvió su mirada un instante de Ino y luego le sonrió se dispuso a guardar sus libros y lienzos en su morral — ah eso… no tiene mucha importancia la verdad — actuó algo indiferente en el instante Ino lo notó, pero Sai no se atrevía a decirle su situación pues temía que su dudas de aquel día fueran reales. Decidió actuar distante con ella desde aquel momento así Ino jamás se enteraría de sus sentimientos, él no tenía razones para odiarla al contrario cada vez que ella estaba cerca de él, por más mínimo que fuese su corazón siempre palpitaría a millón.

— ¿Estás seguro Sai?, has estado algo distante dicen los demás… — decía la rubia acercándose preocupada, pero Sai dio un paso hacia atrás.

— por supuesto, no tienes por qué preocuparte, estoy algo ocupado, hasta luego Ino. — se dispuso a marcharse pero antes le dedicó una última sonrisa.

Ino lo vio marcharse a pasos lentos, ella suspiró acabada, estaba más confundida que antes, ¿él estaba enamorado de ella? se cuestionaba, y ella... ¿lo estaría también? — "vaya que el amor es más difícil de lo que me pude haber imaginado alguna vez". — y tomó rumbo por el otro camino a casa.

Shikamaru caminaba tranquilamente por las calles de la aldea pensando muy seriamente y vio a Ino con la misma expresión en su rostro la llamó entre dientes y ella lo escuchó.

— ¿estás bien? — preguntó Shikamaru.

— claro, ¿Por qué sucede algo? — tratando de desviar sus pensamientos.

— ju... no. Solo te veo algo distraída — respondió.

— ah, no es nada, solo tonterías mías… y ¿tú estás bien?, ahora derrepente todos quieren estar encerrados en sus casas ¿todos me estas evitando acaso? — bufó molesta.

— ¿Por qué lo dices?

— ja, olvídalo… por cierto, ¿Qué pasó aquella noche contigo y Temari? — repentinamente le preguntó con picardía.

Shikamaru enseguida se sonrojó fuertemente y se detuvo de golpe. — ¿co-como sabes que algo pasó? — le sudaba la frente, Ino podía notarlo.

— ah, verás Kankuro me lo contó… dijo que los vio hablando algunos segundos, pero luego tuvo que ir a hacer algo que Gaara le encomendó. Ju — decía inocentemente.

Shikamaru se encontraba congelado en medio de la escena. – ¿cómo es que ella era capaz de saber tanta información?, ¿Cómo Kankuro los vio?, si él se había asegurado de que solo ellos dos estaban allí en aquel momento. — se preguntaba el pelinegro muy confundido, realmente si había cometido la peor de las estupideces, pero ya no podía ocultárselo a su compañera ella no era tonta y él ya no podía evitar seguir cayendo más bajo. — Ino... verás... — murmuraba por lo bajo sonrojado sin mirarla a los ojos — no sé porque te digo esto pero necesito tú ayuda. — la rubia lo miró sorprendido. — aquella noche cometí un grave error…

Ino estaba atónita por las palabras de su compañero, principalmente por que el jamás le había hablado con tanta confianza, definitivamente le agradaba ver a Shikamaru vulnerable pero estaba dispuesta a ayudarlo.

— bueno… yo la besé. — Dijo con voz seca y sin respirar — pero por favor no le digas a nadie, esto es tan problemático para mí.

— ¿Shika?, oh, por Dios, ¿cómo es que diste tú primer beso antes que yo? no sé porque amarte tanto lío conmigo si al final si sientes algo por ella. — le decía graciosa.

— ya Ino!, no estoy para juegos… no debí contarte nada, es que últimamente solo cometo errores y digo cualquier burrada cada cinco segundos — suspiró — no sé porque no puedo concentrarme en mi entrenamiento siempre estoy pensando en ella, esa niña me hizo alguna brujería o algo... — hablaba no muy consciente el pelinegro de sus palabras.

— espera un segundo, ¿acabas de decir que siempre piensas en ella?, Cha! ¡Shikamaru estás enamorado de Temari! — gritó Ino emocionada y

Shikamaru la miró muy exaltado le tapó la boca con su mano, la gente los miraba muy fijamente. Ino le sugirió ir a otro lado a hablar del tema, shikamaru dudaba en hacerlo, estaba que le daba un infarto, realmente el ya no se sentía el mismo, Pues ahora el problemático era él.


Hinata estaba haciendo algunas compras en los puestos por donde Naruto estaba, este se percató de su presencia y no dudo en llamarla.

Hinata escuchaba la voz del rubio llamándola sin parar y ella estaba muy nerviosa tenía que decirle algo pero no encontraba la forma de hacerlo así qué tomó valor y caminó hacia Naruto.

– Hinata – chan!, pensé que estabas molesta conmigo – decía triste el rubio más fuerte del mundo Ninja.

— oh… Naruto - kun, yo no estoy molesta contigo. — le sonrió dulcemente.

— ¿y qué haces?, ¿quieres que te ayude a cargar esas bolsas? — preguntaba hiperactivamente.

— no!, no. Estoy bien — decía nerviosa — Naruto – kun, ¿te molestaría ir mañana a una cena que haré en mi casa...?... mi padre estará allí — dijo temerosa.

—Dattebayo!, ja, no te preocupes con gusto iré… ¿Alguna razón en especial Hina - chan?

— este… no, digo. Te espero a las 7pm, puedes ir formal si quieres, Adiós – y la peli azul casi que huyó del lugar.


Los aldeanos no se percataban pero En la aldea había últimamente un sujeto algo irreconocible rondaba por la aldea como si estuviese buscando algo en particular. Y muchas veces volvía a su escondite sin respuesta.