Capítulo 12: "Decepción".
Sasuke caminó unos metros más hasta llegar a una tienda de comestibles y decidió preguntarle a quién aparentemente era una mujer — Ejem, Disculpe. Busco a alguien. — Dijo en tono serio.
La mujer no se podía divisar bien, estaba agachada acomodando unas cajas debajo de las vitrinas del mostrador — Oh, Bienvenido, puede… — la mujer se puso de pie al ver a Sasuke allí parado — ¿Desea algo señor? — Dijo la mujer totalmente atónita al ver al pelinegro.
La voz de aquella mujer cambió a un tono un poco molesto para el Uchiha. — hpm, Estoy buscando a alguien — el pelinegro hizo una pausa y cerró sus ojos con fastidio — "¿Qué diablos estoy haciendo?" — Pensó frustrado.
— Oh… Yo creo que podría ayudarle señor… ¿Su nombre es? — Preguntó ella en tono seductor, era una mujer de cabellos castaños, y de tez blanca, hermosa. Pero su personalidad para nada le agradaba al Uchiha.
— Sa-sa… Sakura Haruno — Dijo intentando estabilizar su voz. El pelinegro jamás pensó tener que estar en esta situación.
La mujer rio falsamente — Me refería al nombre de usted señor je.
— Eso no importa, solo dígame, si puede ayudarme o no.
— Ah ya veo… "difícil el hombre" , Por supuesto que puedo ayudarle, La mujer que acaba de mencionar es una muy afamada ninja médico. Ha sido de mucha ayuda en la aldea.
— Hpm. ¿Dónde puedo localizarla? — Preguntó en seco y fastidiado.
La peli castaña comenzó a poner la expresión de enojada, le molestaba que semejante hombre tan guapo solo preguntara por aquella mujer "tan simple" — Sí… Ella esta residenciada cerca del rio de las tres corrientes de aguas sagradas. Pero…
— ¿Pero qué? — preguntó fulminante, necesitaba ir a aquel lugar tan pronto como pudiera, no quería continuar perdiendo más tiempo.
— ¿No quiere descansar un poco?, ha de haber llegado desde muy lejos sólo para venir a buscar esa mujer… — Dijo la mujer intentado hacer que el pelinegro se quedara por más tiempo charlando.
Sasuke prosiguió a abandonar la tienda de comestibles y dirigirse a aquel lugar sin importarle nada.
— Que hombre más grosero — dijo la peli castaña mientras veía a Sasuke marcharse a toda velocidad.
El Uchiha se encontraba frente aquella casa, todo estaba silencioso, solo quedaba dar un paso más y confirmarlo con sus propios ojos. Pensó en tocar la puerta, pero sería demasiado estúpido, después de todo él no estaba aquí para perder el tiempo. Con un solo golpe derrumbó la puerta. No le importó. Dio pasos lentos, atemorizado, su corazón le estaba jugando a guerra con sus sentimientos, de esos inexplicables que tanto le desesperaban.
La casa era muy pequeña, estaba totalmente silenciosa y con las luces apagadas. Solo constaba de una pequeña sala de estar junto a una cocina y una única habitación, justo a la que él estaba a punto de entrar.
Observó aquellas cuatro paredes buscando su objetivo, aquél aroma que estaba disperso por todo el lugar le recordaba a su ex compañera. Todo estaba sumamente ordenado, ni una pizca de polvo, el único armario que contenía la habitación estaba totalmente vacío, Por un momento él se había sentido ¿Feliz?, pero eso se desvaneció al instante. — "¿Por qué todo está tan vacío?". — Se preguntó.
Sasuke bajo su cabeza con decepción, se sentía tan impotente. No podía creerlo le había tomado DOS AÑOS, sí DOS AÑOS en espera de ella, y cuando por fin había tenido la oportunidad de ir por ella, el destino se lo impedía.
— Disculpe Señor, ¿Necesita ayuda? — Preguntó una voz de la que parecía ser de una persona mayor.
Sasuke por la impresión volteó a ver detrás de él.
— ¿Está buscando usted a la mujer que vivía en esta casa?
— Si-sí... — Respondió completamente nervioso.
— Oh, ya veo — Sonrió la anciana
— ¿E-ella aún se encuentra en la aldea?
— La verdad la Señorita Haruno, se marchó la noche de ayer. Dijo que su misión ya había terminado.
El pelinegro apretó el puño frustrado.
— Ella es una muy linda mujer, ¿Es alguien especial para usted? — Preguntó sonriente la anciana.
—… Lo es.
— Me alegra mucho. La joven Haruno sufrió mucho estando lejos de sus seres queridos, incluso decía que extrañaba a alguien en especial.
— Sakura… — susurró con la expresión entristecida, se sentía mal de nuevo por todo el sufrimiento que él le había estado causando. Ese dolor en el pecho que sentía cada vez que recordaba o "le tiraban en cara" el sufrimiento de Sakura.
— Joven, su corazón está tan lastimado como el de ella… Debería ir por ella, ambos deben darse la oportunidad de amar, ustedes se necesitan — Dijo la sabía mujer.
El Uchiha bajó su mirada, No lo pensó más salió corriendo de la habitación, no antes sin haber agradecido a la anciana su información. Regresar a Konoha le tomaría por menos dos días de viaje, pero no le importaba, Tal vez el destino no era tan malo con él. Se marchó a toda velocidad, tomó el primer bote de vuelta a la Isla.
Eran alrededor de las 11 de la mañana, En Konoha el invierno ya estaba presente, hacía mucho frio desde temprano y no faltaba mucho para que cayera la primera nevada, Naruto había sido asignado por Iruka Sensei para que les diera algunas demostraciones de entrenamiento a algunos Genins de la aldea, pero él se estaba molestando porque esos niños lo único que hacían era todo menos prestar atención.
— ¡Oígan!, ¿Cómo quieren ser unos grandes ninjas si no están prestando atención?, 'ttebayo.
— Ja, ja tranquilo Naruto, ten paciencia, la misma que yo tuve contigo — le comentó Iruka a el rubio.
— ¿Eh?... — enseguida múltiples recuerdos de su niñez comenzaron a cruzarse en su mente — Vaya… Aquellos momentos… — rio nostálgico.
Iruka sonrió — Naruto… Estoy muy orgulloso de ti. No imaginas cuanto — exclamó feliz.
— Gracias Iruka Sensei…
— Bueno chicos ya es hora de regresar al aula de clases, todos por favor hagan una fila, Despídanse de nuestro invitado. — Decía Iruka mientras intentaba llevar el orden de sus estudiantes y con una sonrisa se despidió del Uzumaki.
Naruto caminó en dirección a la mansión Hyuga, era el momento para rescatar el amor de Hinata. Después de todo ese era su plan.
Tocó el timbre y enseguida una de las ayudantes atendió el llamado.
— Necesito hablar con Hiashi Hyuga, por favor — dijo directamente.
La mujer hizo caso omiso y prosiguió a buscar a Hiashi con él mensaje.
Solo unos 10 minutos pasaron cuando el Hyuga bajó por las escaleras con expresión de enojo. — Naruto… — pronunció.
El rubio aclaró su voz — Buenos días Señor Hiashi… No soy ya un niño, así que usted debe escucharme 'ttebayo — Dijo con seriedad.
— ¿Qué es lo que deseas Naruto?, Hinata no se encuentra.
— Mejor para usted — contestó —Vine porque lo que usted le está haciendo a su hija es un pecado. ¿Sabe usted que por su culpa ella está sufriendo?
— Lo siento, no tengo tiempo para escuchar sobre este tema. ¿Algo más?.
— Pues, ¡va a tener que escucharme por las buenas o no!.
Hiashi frunció el ceño molesto.
—He perdido mucho tiempo y me arrepiento, pero ¡No continuaré permitiendo que usted sea un monstruo con su hija! — Exclamó totalmente enojado — Me las he aguantado muchas veces en estos dos años, pero sólo esto faltaba para darme cuenta de que es el momento de hablar seriamente con usted.
— ¿A qué te refieres? — Preguntó sin ninguna expresión aparente.
— Me refiero a ese inútil de Hyoshi Hyuga, ¡yo mismo ví como él intentaba hacerle daño a Hinata! — Gritó furioso, con tan solo recordarlo le provocaba ir a buscar a ese hombre y golpearlo con todas sus fuerzas.
Hiashi no soltó ni una palabra.
— ¿Cree usted que está haciendo lo correcto?, sometiéndola a un futuro infeliz al lado de un cobarde que la maltrata, ¡¿No le duele?!. Ella no lo ama, y mucho menos lo hará después de esto que él le hizo.
— ¿Insinúas que ella solo puede amarte a ti?, que patético.
— … ¡Por supuesto! — Respondió fugaz.
— No me hagas reír, tú no podrás darle un mejor futuro, Además te recuerdo que ella será la próxima líder del Clan, la princesa está predestinada a casarse con alguien de su mismo clan.
— ¡¿Y eso qué?!, ¿Amaba usted a la madre de Hinata cuando fue predestinado a casarse con ella? — Preguntó directo.
— … Eso no te incumbe de ningún modo. Esto es diferente.
— Padre.
— ¿Hanabi? — Preguntó el Hyuga nervioso al escuchar la voz de su pequeña.
— Padre, he venido a apoyar a mi hermana. Ella no merece esto.
— Hija, esto es un asunto entre Hinata y el consejo feudal del Clan — Dijo determinado.
— No padre, no es así. Yo también soy parte del Clan, y sobre todo soy la hermana de la futura líder. He estado investigando acerca de los registros del pasado. — Dijo seriamente la Hyuga menor.
— Hanabi… — Murmuró Naruto atónito.
— Según los antiguos testamentos registrados, no existe ninguna regla sobre el compromiso entre miembros del mismo Clan, a menos que se haya acordado desde la infancia el compromiso mutuo entre el futuro líder y el miembro del Clan.
Hiashi quedó totalmente paralizado al escuchar aquellas palabras.
— ¿Qué?, es decir… qué usted está obligando a Hinata a casarse bajo una regla que nunca existió? — Preguntaba perplejo el rubio.
— Por supuesto que no. Cuando Hinata era niña se hizo el acuerdo escrito del compromiso. — Dijo desviando la mirada de ambos.
— ¡¿Ah, sí?!, y ¡¿Dónde está ese condenado papel?! — Preguntó a Gritos el Uzumaki desesperado.
— Eso no es cierto padre. No encontré ningún documento escrito con tal acuerdo. — Atestiguó la pequeña.
— Es porque yo contengo ese documento, y no pienso seguir hablando con ustedes sobre esto par de insolentes. ¡¿Está Claro?! — Exclamó mirando a Hanabi y desviando la mirada.
— ¡Usted es un cobarde! ¡Dattebayo!. Juro que descubriré sus absurdos planes. No permitiré que ese Hyoshi vuelva ponerle una mano encima a Hinata de nuevo. Usted como padre no la merece… — Dijo Naruto disgustado, consiguiendo que Hiashi volteara a mirarlo con desprecio. Pero no le importaba lo que pensara ese hombre que se hacía llamar padre. El acabaría con esto de una vez por todas — ¡Ya verá! — Exclamó girándose hacia la salida desesperado con la furia a millón — Gracias Hanabi. Lo lamento tanto, pero… ya verás que todo estará bien, te lo prometo.
Se tornó de noche rápidamente, A pesar de que las cosas en la aldea marchaban bien, se sentía la tensión, Naruto estaba sentado en el puesto de Ichiraku ramén con el ánimo en el suelo, mientras esperaba su platillo de Ramén.
Y un poco más a lo lejos, en la entrada de la aldea, se divisa a una persona vestida con una capa color marfil y unas maletas muy pesadas en ambas manos.
— Konoha, he vuelto. —Murmuró feliz.
— ¡Bienvenida, Bienvenida!. — Dijeron los porteros de la entrada, haciendo reverencias.
— Gracias – Dijo sonriente.
Se dispuso a continuar caminando por las calles de Konoha y respirar el aire fresco que tanto extrañaba, voces reconocibles que merodeaban pero no se daban aun cuenta de su presencia. Continuó caminando hasta que el olor a comida la invadió completamente.
— ¡Buenas Noches!, Teuchi, Ayame-san.
— ¿!Sa-sa-sakura!? — Gritó un rubio enloquecido al escuchar esa voz tan familiar para él. — ¿Estas de vuelta, Dattebayo?
— Naruto… Que alegría verte — exclamó la peli rosa sonriente.
— ¡Por Dios Sakura-chan! — El rubio corrió hacia su compañera totalmente emocionado, y le brindó un buen abrazo de bienvenida, al que Sakura correspondió gustosa, sin omitir que en tiempos atrás, al Naruto hacer eso ella se habría opuesto, pero esta vez no fue así. — ¿Cu-cuando regresaste?, ¿Cómo te fue?, Por Dios luces diferente Sakura-chan.
La peli rosa, tenía 19 años casi 20, era toda una mujer, fuerte, madura y decidida igual que su antigua maestra Sannin, claro, "lo de borracha", no fue algo que gracias al cielo heredo de ella. Pero sí, su carácter era el de mil demonios enloquecidos cuando la hacían enfadar, Pero a pesar de ello se había vuelto aun mas hermosa, su piel palida y ojos color jade la hacían ver como una mujer delicada y fina. A pesar de que sus cabellos los había mantenido cortos; ella como ninja quería demostrar que no era nada frágil, y mucho menos aparentar que era tan delicada y como una princesa que se podía romper en cualquier momento.
Es una Sakura distinta a la del pasado, la rodeaba un aura de tranquilidad y calidez, como si los problemas de su corazón se hubiesen desaparecido. Como si lo único más importante en el mundo para ella fuera sonreír, no dejaba de hacerlo, sonreía de felicidad, de ternura, Sonreía por estar de vuelta en casa, Sonreía porque… ¿Había podido superar a Sasuke?.
— Naruto-kun, Tú has cambiado mucho ¿qué le paso a tu cabello? — Dijo con expresión de sorpresa.
— Ah, pues… Quise cambiar un poco mi estilo, ¿No te gusta? — Dijo mirándola a los ojos.
— Por supuesto que me gusta Naruto-kun — Dijo sonriente.
— ¡Cielos Sakura-chan!, ¿Ya fuiste a ver a Tsunade y Kakashi-sama?, Vaya que esos dos te han extrañado un motón, pero no tanto como yo, ¡Dattebayo!.
— Ja, ja Como te extrañé Naruto-kun. Me alegra haber regresado a mi aldea, Estoy muy agradecida con la aldea de las plantas, pero sin duda nada como mi hogar — Exclamó Totalmente feliz — Pero, no, aún no he ido a ver...
— Sakura… Acabo de recordar, que ahora que estas aquí, tengo algo que decirte… — Dijo el rubio un tanto preocupado, no sabía cómo sería la reacción de su compañera al contarle que Sasuke había regresado y que estuvo esperando por ella toda su ausencia. ¿Se lo tomaría bien?... o ¿mal, quizás?, después de todo ella se había marchado para, ¿olvidarse de él?.
— Naruto-kun… — Dijo una voz tímida de repente.
— Hi-hinata-chan… ¿Co-mo estas? — Dijo el Uzumaki sorprendido, como extrañaba la voz de Hinata al decir su nombre.
— Ah, ya veo, estos dos sí que no han cambiado nada, Fecitaciones Hinata-san. — Rio Sakura al verlos tan nerviosos.
— Es-estoy bie… — La peli azul enseguida se percató de la presencia de Sakura — ¡Oh!, Sakura-chan, ¡Has regresado! — Dijo sorprendida la Hyuga.
— Así es Hinata-san — Sonrió. — ¿y ustedes cómo están?.
— Pu-pues… bueno… en realidad… — El rubio Intentaba formular una oración coherente para no lastimar a Hinata más aún.
— Oh, sí que tonta soy… "Naruto y Hinata están pasando por un mal momento" — Pensó. —Estoy segura de que pronto las cosas se solucionarán, no se preocupen — Dijo sonriente. — Ah, Naruto-kun, ¿Qué era lo que querías decirme?.
— Ah, pues… Sakura-chan, verás… — Nuevamente volvió ser interrumpido.
— ¡Naruto-kun!, ¡Naruto-kun! — Decían unas cuantas Fangirls. — ¡Ven un momento!
Hinata observó la situación un tanto malhumorada, cosa que Naruto no notaba pero la peli rosa lo hizo en seguida.
—Ehm… está bien — El rubio se acercó dudoso hasta las niñas que lo llamaban.
— Hinata-san… No te preocupes…
— Sa-sakura-chan… — Dijo tímidamente.
— Se lo que digo… Naruto-kun podría ser muy idiota y quizá no sé de cuenta de algunas cosas a diario pero… Se que le importas, y mucho. Y si no ha hecho algo es porque no sabe cómo hacerlo… Nadie aprende a como lidiar con el amor, pero… Estoy segura de que él reaccionará y las cosas pronto volverán a ser como antes… — Le dijo sonriente pero a la vez su oración le hizo recordar a alguien. — "Las cosas volverán a ser como antes…"
— Sa-sakura-chan, ¡Gracias!, la verdad yo espero aun más de Naruto-kun… Toda esta situación me ha hecho reaccionar ante los ojos de mi padre… Quizá Naruto-kun no sea el que tenga que tomar la responsabilidad… sino yo. — Dijo cabizbaja.
— … No Hina-san — Sonrió. — El amor, es de "Dos" o más, ambos deben luchar por lo que quieren, es decir el uno al otro.
Hizo un momento de silencio.
— "Quiza no estoy muy segura de eso…" — Pensó la oji perla triste.
— Hinata-san… ¿Ese obsequio es para Naruto-kun? — preguntó la peli rosa a su compañera quien poseía el obsequio en manos.
— Ah… Etto… S-sí…
— ¿Y porque no vas y se lo entregas? — Insistió sonriente.
— Yo… no podría…
— ¿por qué? — preguntó dudosa.
— Etto… Es solo una simple bufanda que te tejí… no es nada significativo…
— ¿Qué dices?, Por supuesto que es significativo, sí lo hiciste tú misma desde luego que es algo aún más especial. Sé que a Naruto le gustará. — Dijo sonriente la peli rosa.
— Sí, pero…
Naruto se acerco a Sakura y Hinata con un obsequio bastante grande en manos ya su lado aquella chica de cabellos marrones de la otra vez, Hinata no pudo evitar al ver la escena algo incomoda Y desvió su mirada lo más que pudo de esos dos, su corazón le estaba latiendo fuertemente, sentía que perdería la cabeza. Se sentía tan triste.
— ¡Hola!, ¿son amigas de Naruto-kun? — Saludo y preguntó inocentemente la chica.
— Ha-hai… ¿y tu eres?... ¿Hinata-chan, te vas? — preguntó la oji jade a peli azul mientras veía como esta se alejaba. — Naruto, ¡has algo! — le susurró.
— Lo.. lo siento Sakura-chan, debo volver a casa. A-adiós. — ¿Qué le estaba pasando a la peli azul?, ¿acaso creía que Naruto ya no sentía interés hacia ella?, ¿jamás estaba solo siempre rodeado de chicas alegres que le regalaban obsequios. El ya no la necesitaba. — Pensaba entre sus adentros mientras caminaba entristecida.
— Adiós Hinata-san…. — Dijo Sakura, esperó unos segundos a que ya Hinata no pudiera divisarse y enseguida le reclamó al rubio ofendida — ¡NARUTO!, ¿Eres idiota?, ¿cómo dejas ir a Hinata-san? — Ella estaba histérica y lo miraba con enojo, ya entendía porque había pasado tanto tiempo y seguían sufriendo.
— Sa-sakura-chan, no vayas a golpearme es que… No lo sé, realmente soy un completo tonto.. — Dijo cabizbajo.
— Ay Naruto, que difícil haces las cosas — comentó con tono desalentador la peli rosa. — Oh, vamos acompáñame hasta la oficina del Hokage debo presentarme. — Sonrió.
— Oh, si, si. Kakashi-sama y Tsunade se pondrán muy contentos de verte!, Estoy muy Feliz Sakura-chan, me hiciste mucha falta, a mí y a el Te… Quiero decir y al tonto de Sai. "rayos casi meto la pata, ¿pero qué debo hacer?"—se preguntaba desesperado.
— Ehm… Calma Naruto-kun, ya estoy aquí y te ayudaré con tu situación con Hinata-san ¿Bien? — Sonrio energizada — Ahora vamos.
— Sí, Sakura-chan — Contesto sonriente y a la vez pensativo. — "¿Quiere decir que ella no se encontró con el Teme de Sasuke después de todo?, Kakashi-sama perdió la apuesta…".
— ¡S-sakura! — Gritó una voz enloquecida de la nada.
— ¡Ino! — Imitó la peli rosa al escuchar a su rubia amiga corriendo hasta ella.
— ¡¿Cuándo regresaste?!, ¡¿Por qué no me avisaste eh?!, Frentezota. — Preguntó con expresión de enojo.
— Ino cerda, Llegue hace unos cuantos minutos, voy camino a la oficina del Hokage a presentarme.
Hubo unos segundos de silencio.
— Sakura… ¡Por Dios! — Exclamó Ino a la vez que abrazaba desesperadamente a su amiga, dos años eran realmente un castigo a su amistad. — ¡No te vuelvas a ir así de la aldea!, ¡o no te lo perdonaré! De verdad... — Dijo empezando a sentirse nostálgica y a punto de llorar.
— Oh Ino, no.. no llores — le susurraba de igual manera con pequeñas lagrimas a punto de asomarse en sus ojos.
— ¡No llores Sakura!, Tú no deberías hacerlo — Dijo en tono molesta la Yamanaka. — Después de todo, el objetivo de esa misión era para sanar tus heridas, e incluso aprender a ser feliz. Así que, ¡júrame delante de todos que no volverás a estar triste porque no lo soportaré!, Eres ahora una nueva Sakura, Una flor de Loto pura que ha florecido completamente.
— …Se los prometo chicos, soy ahora una nueva Sakura. — Prometió sonriente, su sonrisa era verdadera pero aun así vacia.
— Yo te veo igual de fea — Comentó Sai que se incorporaba a la conversación.
— … ¿Co-como Dices? — Sakura explotó ante el comentario de Su compañero Sai histérica, él y sus bromas siempre la ponían de mal humor, no entendía como Ino se había enamorado de él, era tan…— "un momento" — Pensó. — "Cierto, esos dos están saliendo" — Soltó una risita — Felicidades Sai, tienes como novia a una muy hermosa mujer, pero… ¡Sí le haces algo te mato! — Dijo en tono realmente atemorizante.
Sai hizo su sonrisa típica — No te preocupes fea, yo la cuidaré.
— Mas te vale, bien Chicos debo irme o sino Tsunade-Senju me matará a mí por no ir en primer momento a verla, vamos Naruto-kun — Se despidió de Sai e Ino continuó con su camino junto a Naruto.
— "Vaya… pensé que Ino le diría lo de Sasuke" — Suspiró aliviado.
— Naruto…
— Ah, ¡¿sí?!, Sakura-chan.
— Te extrañe mucho… A todos la verdad… Cuando estuve en la aldea de las plantas deseaba mucho en querer regresar, no podía estar sin ustedes… pero, se que tomé la mejor decisión y no me arrepiento, Así que perdóname por no haberme despedido bien de ti antes de irme…
— Sakura-chan… No te preocupes… Ahora estas devuelta, y sabes se que has cambiado…
— ¿Ahora sí te parece que luzco diferente? — Preguntó sorprendida esperando a que su rubio amigo al fin notara que ella ya era toda una mujer.
— La verdad… sigues igualita, aunque algo diferente. — Sonrió.
— ¡¿Queee?! — Gritó a punto de golpearlo, el seguía siendo tan idiota como aquella vez que le dijo exactamente lo mismo. Pero se contuvo porque sin haberse dando cuenta ya estaba frente a la torre del Hokage. Tragó fuerte.
Ya es hora de dar la cara ante la situación, el haberse marchado dos años de Konoha la tenía algo constipada, ella sabía que al entrar su maestra la mataría. Sólo Kakashi y Tsunade sabían la razón por la que ella había tomado esa decisión, creía. Así que le preguntarían por sus sentimientos apenas entrara y eso la hacía sentirse preocupada, porque ella realmente no tenía ni idea de lo que sentía.
