Capítulo 14: "Sueños".

Después de una hora de buscar por los cielos Kakashi dio la orden de reintegrar nuevamente los equipos de búsqueda, por suerte Shikamaru se las había ingeniado para llegar más rápido de lo acordado a Konoha, ya que en Suna ocurrieron las mismas explosiones, y él tenía el leve presentimiento de que su aldea tampoco estaría a salvo. La mujer de la Arena, Temari no podía llegar tan rápido a su aldea, así que decidió servir de apoyo a Konoha. Más allá del secuestro de Hanabi, no se encontraba una razón lógica cercana a la luna.

— ¡Tenemos que volver a revisar por los cielos!, ¡vamos! — Exclamó el pelinegro apresurado, Naruto, Hinata, Sakura y Sai le siguieron.

La Hyuga mayor sentía una gran preocupación por su hermana, debió haber estado con ella para evitar ese incidente pensaba, ella sabía que los del consejo del Clan no detendrían la ceremonia por ningún motivo, solo podía aferrarse a las palabras de Naruto para consolarse, ellos la encontrarían, seguro que sí.

Solo dos horas bastaron para que los del consejo obligaran a la oji perla a regresar a la mansión Hyuga a prepararse para la ceremonia, ella se había opuesto al principio, pero sin duda fue llevada a la fuerza. El Uzumaki no pudo ir tras ella, tenía una promesa que cumplir, él imploraba llegar a tiempo para impedirlo todo.

Hinata en su habitación no lograba volver a la calma, el temor de sus pesadillas había llegado, se colocó el vestido ceremonial y se veía en el espejo con los ojos rojos de tanto llorar.

— "No puedo dejar que mi destino me lleve con quién no deseo". — Pensó y salió de la habitación.

Caminó por los pasillos de su hogar pero todo se encontraba a oscuras, su padre no estaba en casa, debía estar intentado ayudar con la aldea, lo cual era ilógico que no estuviese presente en algo que había sido su plan desde principio, solo bastó con cerrar sus ojos por unos segundos para encontrarse con la respuesta a sus preguntas.

Allí estaba un hombre de tez blanca y cabellos blancos como la nieva, con unos ojos azul cielo muy brillantes, que la observaban. Vestía unas ropas muy extrañas, al parecer tradicionales del lugar del que provenía.

— No te asustes Hinata-san... — Pronunció el susodicho acercándose a la Hyuga.

— ¿Q-qué… quieres de mí?... no te acerques — Dijo totalmente asustada y retrocediendo.

— Calma, calma princesa… Luces muy hermosa con tu vestido ceremonial de boda.

— Ves-vestido… ¿de boda?, ¿qué quieres decir, acaso este vestido no era el…? — Murmuró aterrada, el peliblanco aun así pudo escuchar su voz.

— Ha sido el vestido ceremonial tradicional de mí Clan por muchas generaciones

— Pero… eso no puede ser posible, ¿Quién eres?, ¿Dónde está Hyoshi? — Preguntó desesperada

— Él solo es fue un modo de atraerte, el verdadero murió hace varios años atrás — Respondió de la manera más normal que existía.

Ella quedó de piedra, ¿cómo es que ahora estaba pasando todo esta situación?, se comenzaba a sentir muy confundida.

—No es necesario hacer tu ceremonia de ascensión, no con este desastre — Dijo con un leve tono sarcástico. — Sí gustas podemos irnos ya

—¿Irnos?, ¿Quién eres? — Preguntó con preocupación

— Oh cierto… — Hizo una pausa el peliblanco— Ni siquiera te he dicho mi nombre…. Soy Otsutsuki Toneri, estamos predestinados a casarnos… Princesa

— ¿Q-qué?... yo… ¡yo no pienso ir contigo!, Sólo dime ¡¿Dónde está mi hermana?! — Exclamó la oji perla colocándose en posición de ataque.

— Bien princesa Hinata… creo que ya he esperado suficiente por ti, ahora es el momento, la luna está en el punto exacto, no hay manera de revertirlo, así qué vendrás conmigo quieras o no. — Sostuvo muy determinado.

Ella se atemorizó a un más, dispuesta a pelear contra ese hombre, él apareció justo al lado de ella de forma muy veloz logrando noquearla y pro siguiente a ello, Hinata ya se hallaba inocente en los brazos del peli blanco.

El cielo comenzaba a tornarse más oscuro a cada minuto, El Hokage y Tsunade hablaban sin cesar de posibles causas, hasta que lo consiguieron acertar, lo más probable era que él descendiente de la sabia de los 6 caminos fuese él quien haya secuestrado a Hanabi, la luna esa era la clave.

Naruto, Sakura, Sai y Shikamaru bajaron a tierra firme para descansar, no había señales aun y debían regresar con el Hokage para recolectar más información de ayuda.

Sakura no pudo evitar sentirse decepcionada de él pelinegro horas atrás, había dejado que se llevaran a la Hyuga mayor

— Naruto… Debemos esforzarnos más, debes impedir que Hinata-san se case, es el momento, has dejado pasar mucho tiempo y…

— Chicos… Siento un chakra algo particular, mantengan la guardia… el enemigo puede estar cerca — Alarmó Shikamaru.

— Sí… esperen… percibo el chakra de Hinata-san también — Habló el rubio.

— ¿Co-cómo?, pero… quiere decir que Hinata…

— Sí Sakura-chan, ¡ella puede estar en peligro! — Alzó la voz el Uzumaki preocupado.

— ¡Entonces vamos! — Dijo Shikamaru y Sai lo siguió con velocidad.

Los cuatro ninjas llegaron hasta el sitio en donde percibieron ambos chakras y en efecto un sujeto extraño para ellos poseía a la Hyuga en brazos.

— ¡Hinata! — Gritó Naruto.

— ¿Quién eres?, ¿Por qué tienes contigo a Hinata Hyuga? — Preguntó seriamente al sujeto.

Toneri alzó la vista hacia los cuatro.

— Soy Otsutsuki Toneri. — respondió en seco

¿Otsutsuki tone… ¡Perteneces a la descendencia del Clan Otsutsuki! — Exclamó el Nara con la mirada fija.

— ¿Qué es lo que quieres?, ¡¿Por qué no sueltas a Hinata-san?! — Preguntó Sakura desconcertada.

— Porque la princesa y yo nos casaremos… Iremos a mi hogar a consumar la ceremonia de matrimonio y así yo… destruiré este inservible planeta… Crearé una nueva descendencia, una descendencia perfecta como la que mi padre deseó.

— ¡No si yo te detengo bastardo! — Exclamó Naruto, enseguida lanzados a atacar.

— ¡Naruto ten cuidado!, chicos debemos ayudarlo. — Dijo Sakura en posición de ataque a lo igual que los dos pelinegros.

El Jinchuriki formó su rasengan junto con un clon de él, pero falló en el intento, Toneri escapó con la Hyuga sin ninguna dificultad y Naruto y los demás lo siguieron. Debían rescatar ahora a ambas Hyuga.

Los aldeanos estaban desesperados, todos estaban reunidos bajo la fortaleza de la aldea de ese modo estarían a salvo pero no pasó mucho tiempo cuando meteoritos de gran tamaño comenzaban a descender a la tierra con una velocidad demasiado sorprendente, debían actuar rápido o en definitiva todos morirían en el intento.

Toneri llevó a Hinata hasta la luna, no era exactamente un lugar vacío, su mundo estaba allí plasmado, una persona normal que no poseyera habilidades ninja jamás podría encontrar tal sitio.

La adentro en un lugar oscuro y solo con un hilo de luz que se reflejaba entre las ventanas del recinto en el que formalizaría su matrimonio con la Hyuga mayor.

Ella logró despertar y cuando se percató del lugar que no era para nada conocido su preocupación de intensificó.

— ¿Do-donde está Hanabi? — Preguntó directamente al joven, debía encontrarla, sí ella se encontraba con su captor seguramente su hermana no se encontraría lejos del todo.

— Ella está bien.

— ¿Dónde estamos?

— Estamos en mi mundo princesa, pero ahora debemos consumar nuestro matrimonio, es el momento.

— ¿Por… porqué quieres casarte conmigo?, ¿Qué quieres de mí?, ¿Qué quieres de mi hermana? — Preguntaba angustiada, necesitaba aún más respuestas, si no lograba hacer algo pronto, no sabría que le depararía el futuro después.

Él sonrió con la vista baja, y luego abrió sus ojos para mirarla fijamente.

— Mi Clan debe ser honrado, como debió haber sido desde generaciones anteriores, para poder lograr el poder que necesito los ojos de tu hermana, el Byakugan, me fortalecerán para destruir este mundo sin sentido, pero antes… necesito crear una nueva generación… y tú eres muy hermosa.

Hinata se sorprendió, ahora lo entendía, sus palabras le causaban pánico.

— Tu hermana puede quedarse con nosotros — Dijo sonriente el peli blanco.

— Toneri… ¿Cómo sabes que esos son los ideales que siempre alegó tu Clan?

— Porqué sé que ellos siempre quisieron lo mejor para nosotros, pero sus ideales fueron desviados…

— Yo no creo que eso haya sido de esa manera, puedes cambiar ese destino, lo que tu corazón te pida, eso es lo correcto.

— ¡Esto es lo que mi corazón me pide!, ¡¿Qué es lo que te pide el tuyo?! — Preguntó con frustración y enojo.

— Mi corazón… me pide a gritos estar con….

— He aprendido muchas cosas de ti en este último año, juntos… Es Naruto ¿no es así?, Tenemos todo lo que necesitamos, ¡¿Qué tiene él?! — Su enojo era aún más notable, solo quería lograr sus objetivos, un tercero no podía impedir sus planes.

— ¡Su amor!, ¡Yo tengo su amor, y es eso más valioso que cualquier otra cosa! — Exclamó una voz muy particular.


Los meteoritos comenzaban a caer con mayor velocidad, Sasuke había logrado hablar con Kakashi y los demás para mantenerse al tanto de lo que estaba sucediendo.

Un meteorito de gran magnitud que iba a impactar hacia un grupo de Ambus, pero el Uchiha pudo detenerlo a tiempo.

Debía ser de apoyo para la aldea era lo menos que podía después de todo el daño que le había ocasionado a esta en el pasado. Aun así se sentía desesperado por ningún lado lograba divisar a su peli rosa, pero el sabía que ella estaría a salvo, podía cuidarse perfectamente.


— ¡Naruto-kun! — Exclamó ella corriendo hacia el rubio desesperadamente.

EL peli blanco apretó ambos puños, esto sería guerra.

— Hinata-san, ¿estás bien?... Perdóname por haber permitido todos estos años que sufrieras, fui un cobarde… yo…

— Naruto-kun, perdóname yo…

— ¡Naruto-kun!, encontramos a Hanabi, la llevaremos a salvo, encárgate de recuperar sus ojos de vuelta. — Exclamó Shikamaru en la puerta principal del recinto. — Enviaré a los demás para que te ayuden.

— ¡No te preocupes… Yo puedo contra este bastardo infeliz! — Exclamó.


Y de eso modo así fue, Naruto había logrado destruir a Otsutsuki, había sido algo realmente terrible y difícil, pero lo había logrado y todo por el amor de su amada Hinata hacia él, y el amor que él sentía hacia ella. Era su deseo mantenerla a salvo hasta el final.

Ambos se encontraban camino a la aldea, los demás se habían adelantado para estabilizar a Hanabi medicamente quién se encontraba débil.

— Hinata-san… debo admitir que sentí celos al verte con ese tipo como tu prometido — confesó apenado y sobándose la cabeza.

— Yo… ¿Naruto-kun?, ¿co-como obtuviste esa bufanda? — Dijo señalando la larga bufanda roja en su cuello, probablemente la había tenido allí y no se había percatado de ello durante la pelea.

— ¡Ah!, ¿Esto?, pues es mía… se debió haber caído de tus manos cuando Toneri te llevaba cautiva por el bosque. — Dijo apenado.

— ¿Te gusta Naruto-kun?

— Mucho Hinata-san, de hecho… tú me gustas.

— Naruto-kun… yo…

— No Hinata-san, tú has hablado todo este tiempo, es mi turno de decir lo que debí haberte dicho tiempo atrás — Dijo el rubio mirándola a los ojos.

Ella asintió preocupada.

— Yo… me siento muy arrepentido de haber dejado pasar tanto tiempo creo que entendí que el corazón es el que manda, él te lleva hacia el verdadero destino, y no lo que te imponen por obligación. Quizá jamás me había dado cuenta de tus sentimientos, y tarde mucho en entenderlo, pero ya hace tiempo que siento muchas cosas por ti, sentimientos que jamás había sentido, sentimientos que son totalmente irremplazables…

Él Hizo una pausa, el viento soplaba entre las copas de los arboles a su alrededor, la única testigo era la luna y el palpitar de sus corazones.

— Quizás a lo mejor esto no es suficiente para ti, pero no hay nada más que deseo y… es pasar todo el resto de mi vida contigo… contigo Hinata-san, ¡no te alejes de mí!, te quiero cerca como siempre lo habías estado, yo prometo estar a tu lado y no fallarte de nuevo.

— Na-naruto-kun… esto… es justo lo que siempre he soñado…

— Tú eres lo que siempre había soñado… — él rubio tomó a la Hyuga lentamente de la cintura atrayéndola hacia él y poso sus labios junto con los de ella, era como besar a una nube, suave y cálida, ella lo correspondió con todo el amor guardado, ella siempre lo amaría a él pasara lo que pasara.

Cuando llegaron a la aldea Hiashi los esperaba entristecido y cabizbaja.

— Hinata, hija…

— Padre…

— Naruto… Quiero pedirles disculpas a ambos…

— Señor Hiashi…

— Me comporte como un mal hombre, y sobre todo como un mal padre… Pensé que hacia lo correcto alejándolos para que Hinata pudiera ser una persona fuerte y dejar de preocuparse por ti.

— Padre… pero…

— Hija, hace mucho tiempo mi hermano Hizashi y yo, éramos los siguientes en ser ascendidos como líder del clan, pero solo uno podía ser el líder, ese desde luego fui yo, debía casarme con una mujer que mi hermano amo desde hace mucho tiempo y cuando se enteró de que nos casaríamos hizo todo lo que había estado en sus manos para que eso no sucediera, yo me enamoré de ella y ella de mí, estuvo un tiempo haciéndose pasar por mí, llegó a conseguir que los del concejo deshicieran el compromiso para ella se pudiera casar con él, ocasionando que tu madre sufriera, hasta que un día él consiguió a su amor verdadero y las cosas se solucionaron… y ahora al parecer Toneri tomó mis recuerdos usándolos de modo contrario y me encerró en una manipulación en la que los del concejo inclusive estaban.

— Pero… aun así no es justificación… — Dijo el rubio

— Lo sé, solo quiero decirles que al principio yo no lo entendía pero mi corazón me había pedía que debía proteger a esa mujer con toda mi vida, era a quién amaba y debía luchar contra los obstáculos, y es lo mismo ahora, no quería aceptar que debía entenderlo y ahora lo sé… Y estoy dispuesto a aceptar su compromiso.

La peli azul se sorprendió con tales palabras, no dudo en ir a abrazar a su padre con tanta felicidad.

— ¿Un… compromiso? — Naruto tragó saliva.


La catástrofe había acabado todos los de la Aldea observaron como la luna volvía a su sitio.

Luego amaneció, una peli rosa despertó, había tenido ese sueño nuevamente, ¿hace cuánto que no soñaba con él?, se preguntó.

Pasaron unas cuantas horas y ella se dirigió al hospital a ayudar con las personas que habían sufrido algún trauma físico la noche anterior.

— ¡Buenos días Sakura! — Saludó su ex maestra.

— Buenos días Tsunade-sama, me alegro de que todo haya pasado ya…

— Sakura, ¿Por qué no te quedaste en casa a descansar?, has de estar muy agotada y…

— No se preocupe Tsunade-sama, estoy bien... aun así no podía dormir y debía tener algo con que mantenerme ocupada — Dijo con una sonrisa

— Aun lo amas, ¿no es asi?...

— Yo…

— Sakura, el verdadero amor siempre permanecerá, no es algo de lo que tú puedas deshacerte tan fácilmente…

— Pero… ¿y si es algo de lo que no puedo dejar de vivir, algo vacío?

— Tú no eres la única que no puede dejar de vivir, yo lo sé.

¿Qué no soy la única?... Tsunade-sama, pero yo…

— No digas nada Sakura, ve a descansar o conocerás mi furia — Dijo con la mirada amenazadora.

— Rayos… está bien… ¡Hasta luego Tsunade-sama!

Caminaba por las calles de la aldea, observaba a los Shinobi reconstruir las partes dañadas y derrumbadas por las explosiones.

— "Necesito una respuesta a mis sueños… Pero…"— los pensamientos de la oji Jade fueron interrumpidos por la voz de Ino, quién la llamaba entusiasmada.

— ¡Sakura, Sakura! Ven pasa. — Dijo la rubia invitándola a la floristería.

— ¡Ino! — Exclamó feliz. — ¿Cómo has estado?... nec-cesito preguntarte algo.

— ¿Algo?... adelante frentezota — dijo con una sonrisa.

— Verás… Cuando regresé a la aldea Tsunade-sama dijo que debía decirme algo importante… y luego yo vuelvo a tener ese sueño del que te había hablado por cartas, ¿Lo recuerdas?...

— sí, sí… lo recuerdo… — Dijo mordiéndose el labio levemente.

— ¿Sucede algo Ino?... ¿Hay algo de lo que yo deba saber? — Preguntó con preocupación.


En la torre del Hokage.

— Sasuke… ¿Cómo te fue en la misión? — Preguntó un peli plateado sentado en la silla de su escritorio.

El susodicho lo miró fulminante.

— ¿Bien?... Aquí está su estúpido paquete. — Dijo sacándolo con una mano de su capa.

Kakashi negó con la cabeza.

— No es mio.

— ¡¿Qué no?!

— Por supuesto qué no… ese paquete te pertenece a ti.

— ¿cómo dice?, está sellado, solo usted lo puede abrir. — Dijo con la expresión de enojo.

— Así es. Solo yo podía abrirlo, ¿Te imaginas que solo tú hubieses podido?, no quería correr el riesgo de que no regresaras a la aldea. — Dijo sonriente.

El pelinegro frunció el ceño.

— Buen punto.

Su ex maestro deshizo el sello y le entregó de vuelta el paquete.

— Tómalo Sasuke. Lamento no habértelo dicho en estos años, pero creo que ya es el momento.

¿Qué dice?

— Perteneció a tu familia por muchas generaciones, pero cuando tus padres murieron unos maleantes habían tomado sin permiso esa pertenencia tan sagrada para tu Clan; realmente me costó mucho recuperarlo. Ve y ábrelo en tu casa. — Culminó y sobo su cabellera con su mano.

— Hpm, Gracias.


— ¿Entonces Ino?, respóndeme — Dijo la peli rosa con leve frustración.

La Yamanaka se encontraba nerviosa, ¿Cómo se lo diría?, entonces vio a su salvación caminar frente a ella. — Sakura… ¿Por qué no vas y lo averiguas por ti misma?.

— ¿Qué dices Ino? — Dijo con una vena en la frente.

— Si, si… ¡ve!. — la rubia empujaba con las manos por la espalda a su amiga para sacarla de la tienda con desespero.

— Pe-pero ¿A dónde demonios se supone que iré Ino cerda?

— ¿Recuerdas el bosque que está a unos metros de la entrada de la aldea?

— Sí, por donde está esa banca…

— ¡Sí esa misma!, ve allí.

— Pero ¿y luego que debo hacer?

— ¡solo espera allí! — Cerró la puerta de la floristería y tomó

O apresurada el teléfono celular,

— ¿Aló?, ¿Sai?

— Hola, Ino ¿Cómo…

— Sai, ¡necesito tu ayuda!

— Eh, bien dime — Dijo asustado.

— Necesito que distraigas a….

La rubia le dio todas las indicaciones al pelinegro, mientras Sakura caminaba totalmente confundida y enojada por la actitud de su amiga.

— ¿Qué se supone que debo hacer?... ¿Por qué Tsunade-sama e Ino no quieren decirme nada?... ash… que frustrante… Mejor me apresuro, ojala valga la pena.