Los personajes le pertenecen a Masashi kishimoto, la pseudotrama es mía.
Miró el azorado reflejo frente a ella con exhaustiva atención, labios demasiado rosados, ojos enmarcados por largas y espesas pestañas y el falso rubor de sus mejillas que se mantenía constante, muy diferente al que poseía naturalmente en situaciones que le provocaban ansiedad. El cabello lo llevaba recogido en un elaborado moño y los mechones que siempre enmarcaban su rostro habían sido retorcidos por tenazas calientes para que formaran suaves bucles oscuros.
No durarán mucho así, pensó Hinata conteniendo una leve risilla.
Y para rematar la imagen de perfección que Ino le había dado a su aspecto, el vaporoso y blanco velo de novia se afirmaba con increíble firmeza –no sabía como lo había hecho su rubia amiga –a su cabeza, dándole el toque final a la perfecta novia.
Se mordió el labio inferior con suavidad, aún hipnotizada con su propio reflejo en el espejo, el de ella embutida en aquel blanco vestido que parecía flotar con delicadeza desde su cadera hasta el piso, arrastrándose levemente cada vez que caminaba. Y qué decir de la cola, era tan extravagante que parecía difícil imaginar que ella, Hinata Hyuga, la persona más sencilla del universo conocido, hubiese sido persuadida por Ino.
Se llevó una de sus manos a los labios intentando decolorar, un poquito al menos, el aritificial color rosa de estos.
-¡Hinata! –chilló Ino al darse cuenta –¡no arruines mi trabajo! ¡Aaghh!
-Lo siento Ino-san, e-es solo que es muy rosado –argumentó, a la vez que el leve sonrojo que invadía sus mejillas era camuflado por el rubor artificial.
Ino movió su elegante mano de perfecta manicura con cansancio, suspiró sonoramente y se limpió el inexistente sudor de la frente. –como sea, ya invertí mucho tiempo en ti –dijo, recogiendo un montón de maquillaje del cual Hinata apenas conocía su nombre y función –, ahora debo arreglarme yo ¡por favor no te muevas de aquí hasta que yo vuelva! No quiero tener que empezar de nuevo con tu maquillaje, ha quedado demasiado perfecto.
Hinata asintió obedientemente a cada orden, luego vio como la hermosa rubia salía de la habitación y esta vez fue ella la que suspiró cansadamente.
Se miró nuevamente al espejo, tenía ganas de quitarse el estúpido velo, y aflojar un poco la presión del corsé que llevaba puesto y que asfixiaba descaradamente sus pechos, haciéndolos sobresalir de una manera que su padre definitivamente no aprobaría. Ojalá su padre hubiese estado presente en la elección del vestido, así al menos hubiese prohibido aquel vestido que Ino logró ponerle a la fuerza. Lástima que los hombres Hyuga jamás querían entrometerse en asuntos así.
Pasaron al menos diez minutos ¿Cuánto necesitaba Ino para lograr arreglarse? Luego recordó cuanto había demorado la rubia en ella y otro suspiro cansado escapó de entre sus labios. Se había posicionado frente al espejo dispuesta a desobedecer las ordenes de Ino y suavizar un poco el color de sus labios, cuando alguien tocó a la puerta con golpes pesados y pausados.
-Adelante Ino-san… -respondió sin voltearse, pues en el espejo se podía ver perfectamente el reflejo de la puerta -, tomé un poco de agua y el labial se ha removido un poco pero creo que así queda mejor que…
Sus superfluas palabras se detuvieron de súbito, la idea quedó suspendida en el de pronto denso aire de la habitación.
No se volteó pues lo veía perfectamente, ojos grises como los de ella, el cabello seguía igual de largo y sedoso, desparramado en caída libre por sus anchos hombros, su rostro de faccionas gallardas se había endurecido bajo el paso del tiempo pero seguía siendo él. Oh, Neji Hyuga permanecía de pie en el umbral de la puerta, ataviado en un traje color negro que parecía haber sido hecho solo para él.
Neji Hyuga permanecía en el umbral de la puerta, después de diez años sin verlo ni saber absolutamente nada de él.
Diez años…
-Neji… –su nombre salio con fluidez desde su boca, como si fuera natural, como si lo hubiese pronunciado la noche anterior o aquella misma mañana al levantarse sin ningún sentimiento cargado en el -, padre, él…
-Él sabe que estoy aquí –le cortó él, y su voz se escuchó dura, grave, carente de emoción –creo que ya no le preocupan esas cosas…
-¿Q-qué… -se ahogó con sus propias palabras.
¿Qué hacía ahí?
-No podría faltar el día más feliz de su vida ¿no? –respondió a la pregunta no formulada, las comisuras de sus labios se curvaron hacia arriba en una suave y falsa sonrisa.
¿Cómo era posible? Después de tantos años, después de que Hiashi Hyuga se enterara de la relación que mantenían y lo hubiese expulsado de su hogar y prácticamente de su vida, después de que pensó que jamás lo volvería a ver… a él, a su primo, al hombre que puso de cabeza su pequeño mundo adolescente.
Quería tocarlo, sentirlo, saber que era real, que estaba ahí, ambos con diez años más de vida, pero estaban ahí, juntos de nuevo… Parecía un chiste, que después de al menos tres años en los que ella solo intentó contactarse con él, con resultados infructuosos, apareciera ahí como si nada y el mismo día de su propio matrimonio.
Nunca supo si había sido el propio Neji quien evitó el que volviesen a contactarse, después de aquel fatídico día en el que su padre escuchó por casualidad la conversación que mantenía con Kiba respecto a la relación con Neji. Hiashi lo había acusado de traicionar su confianza y corromper a su hija mayor de manera aberrante. Sobra decir que las relaciones entre los gemelos Hyuga se disolvieron casi por completo luego de que Neji abandonara la mansión de los Hyuga.
Se había ido con la frente en alto, con la insolencia de la juventud grabada en los ojos, no parecía estar arrepentido, sin embargo, ni siquiera se despidió de ella. Había sido Hanabi, cuando volvió del instituto, quien le había dado la mala noticia.
No le importó el discurso sobre ética y moral que su padre le dio, apenas lo escucho, su propia angustia y dolor habían embotado sus sentidos, las palabras y sonidos del mundo exterior no lograron atravesar su coraza en muchísimo tiempo.
Al tercer año de intento de contactar a Neji se había rendido, era demasiado tiempo, y si él hubiese estado en la ciudad en aquel tiempo probablemente se hubiesen encontrado, todo indicaba que Hizashi y su único hijo habían abandonado la región.
Quiso odiarlo, y lo hubo logrado durante mucho tiempo, cada cuadro que había pintado inspirado en él lo quemó hasta convertirlo en cenizas, en una especie de ritual de ayuda para olvidar, aunque poco y nada sirvió… Solo la enorme y blanca sonrisa de cierto rubio hiperactivo que conoció en la universidad, pudo menguar el dolor que la traición había anidado en lo mas profundo de su pecho, y con solo el pasar del tiempo todo mejoró, Naruto la había salvado…
Se casaría con Naruto.
¡Y lo quería odiar! Juraba que lo odiaba… pero cuando lo tuvo en frente nuevamente, y la atmosfera cambió haciéndola sentir de diecisiete años de nuevo, una tonta adolescente enamorada del gran Neji Hyuga.
-¿Por qué…? –logró inquirir con apenas un hilo de voz -. Diez años… Niisan.
Neji dio un paso, dos, tres hacia ella. Los ojos de Hinata bailaron aleatoriamente sobre su cuerpo, sobre el elegante traje, la suave y casi imperceptible barba que crecía en el borde de su quijada, el cuello grueso y elegante, el borde de la camisa que sobresalía del saco, blancas, de un blanco inmaculado … las manos fuertes de nudillos marcados… el fulgor de oro de una argolla de matrimonio.
-Pu-pues parece que-que –se maldijo internamente por sonar tan patética –parece que yo falté al día más importante de-de tu vida…
Neji miró pausadamente la argolla que adornaba su dedo anular, casi como si recién se hubiese dado cuenta que permanecía extrangulando su dedo. Negó levemente con la cabeza. –No había nada feliz que ver.
Ah, Neji, siempre tan frío, tan parco, tan hosco, hasta hablando de su propio matrimonio no dejaba filtrarse ni un solo sentimiento por entre sus palabras. Hinata no puedo evitar preguntarse como era la mujer que vivía día a día al lado de Neji Hyuga.
-¿Por qué después de diez años? –volvió a preguntar, como respuesta Neji dio otro paso más en su dirección -¿Por qué jamás me-me buscaste? –su voz se quebró y tuvo que morderse con fuerza el labio inferior para poder seguir mirándole a los ojos.
-Sé que usted me buscó –le dijo, como comentando el clima.
El ceño de la Hyuga se frunció levemente, casi parecía que él se estaba burlando descaradamente de sus intentos de contactarlo.
-Padre no me permitió responderle jamás –continuó, su mirada se paseo por el mueble toilette donde Hinata se había estado mirando al espejo anteriormente. –Tiempo después entendí que lo mejor era no volvernos a ver, que tuviésemos una vida normal sin el yugo del prejuicio de los demás sobre nuestra relación.
Si, ella también se había convencido de lo mismo, quizás mucho después de Neji, pero muy en el fondo le parecía una excusa para rendirse fácilmente en su lucha. No obstante, en los labios de Neji se escuchaba perfectamente cuerdo.
-Eso no responde a mi pregunta… -insistió, intentando no perdonarle tan fácilmente.
Otro paso hacia ella, y esta vez los mechones de cabello castaño danzaron sobre su frente, haciéndole cosquillas. Estaban frente a frente, tan juntos como no habían estado en años, con las respiraciones chocando entre sí. El olor de Neji no había cambiado en absoluto, tan embriagador y masculino como siempre. Entrecerró los ojos disfrutando de la cercanía y el calor que irradiaba el cuerpo de su primo.
-Más allá de todo –habló de pronto él, sobresaltándola por lo muy cercana que se oía su grave voz -, tenía que saber que eras feliz, que no te había quebrado para siempre con mi traición.
Al menos aceptaba que la había traicionado vilmente.
Oh, Neji, no tenía ni idea de lo mucho que la había roto su partida, aunque por fuera estuviese en una sola pieza, por dentro cada pedazo roto luchaba con fervor por volver a juntarse y cicatrizar, y aún cuando sanasen, las cicatrices seguirían denotando el lugar donde estuvieron alguna vez sus heridas.
-Pues estoy perfectamente –le dijo, sin saber a ciencia cierta si mentía o decía la verdad -, y no te preocupes po-porque todo eso quedó en el pasado, Naruto-kun me hace muy feliz.
Estaba usando una técnica añeja, de adolescencia inmadura, aquella en la que le sacas en cara lo muy feliz que eres a una persona que alguna vez te amó y luego te traicionó, y que a pesar del tiempo no podías superar el pasado.
Se preguntó si Neji la conocía, porque una sonrisa de medio lado floreció en su rostro, que se movió en un ángulo de escasos grados hacia delante, hasta chocar ambas frentes. –A veces –comentó él en un susurro –pienso en ti cuando… cuando me corro dentro de mi esposa.
Los ojos de Hinata se abrieron desmesuradamente, el rubor atacó sus mejillas que alcanzaron un intenso color rojo a causa del maquillaje ya añadido. ¿Quién había poseído al estoico y elegante Neji Hyuga para que dijera algo tan vulgar y desatinado?
Pero por Kami, se había estremecido de manera tan idiota al escucharlo, y no pudo evitar imaginarse la indecorosa escena de Neji y su esposa –una mujer sin rostro –en pleno acto, mientras él murmuraba el nombre de ella… Hinata, Hinata, Hinata.
¡Jamás debió haber acompañado a Ino a ver Cincuenta sombras de Gray! Su mente se estaba volviendo demasiado gráfica.
De pronto el Hyuga soltó una limpia carcajada "jajaja", juvenil y suave, como las de siempre, como las que soltaba cuando veían una muy mala película de terror con sangre demasiado falsa. Una de esas carcajadas que costaba tanto sacarle al genio Hyuga, y solo ella había escuchado durante tanto tiempo.
Hinata se llevó una mano a los labios para ocultar su confusión, de todo, de las extrañas palabras que habían borboteado desde los labios de su primo, de su propia imagen mental y sin duda de esa familiar risa que tantas noches la había hecho sonreír o llorar como una niñita tonta.
¿Cómo podía llegar y hacerla sentir tan cómoda y familiar a su lado como si ni siquiera hubiesen pasado diez años? Debería odiarlo por su desfachatez, pero no podía odiarlo, su cuerpo se lo impedía, su mente se lo impedía, todo en ella se lo impedía.
¿Qué sentir por Neji Hyuga entonces? Después de tanto tiempo…
-Sigue siendo igual de inocente –comentó Neji cuando su carcajada finalizó. Se alejó de ella unos pasos.
-¡Ni-niisan! –le reprochó avergonzada –, tú no dices ese tipo de cosas.
El Hyuga hizo un ademán con la mano para que olvidara el asunto. –Ese vestido definitivamente no lo ha escogido usted ¿cierto? –lo señaló con un movimiento de cabeza.
Hinata se miró ella misma, desde todas las capas de tela que emulaban casi perfectamente un grupo de nubes, hasta el ajustado corpiño que aprisionaba cruelmente su busto.
-No-no –admitió algo avergonzada.
Y no supo cómo, pero se encontró a sí misma riéndose, no supo de qué, quizás era aquella situación casi surrealista, de tener a Neji Hyuga delante de ella, después de diez año, y aunque sonara demasiado redundante ¡Diez años joder! Y la estaba volviendo loca de nuevo con apenas unas palabras sucias, que había usado solo para burlarse de ella.
Quiso llorar, reírse, golpearlo y besarlo, todo al mismo tiempo.
-No me trates así, por favor.
Las cejas de Neji se fruncieron suavemente. -¿Así cómo?
-Tratándome de "usted", como si jamás hubiese pasado nada entre nosotros, como si fuésemos apenas unos conocidos… -las palabras fluyeron fáciles, refrescantes, con rabia, con pena, con amor, con todo. Negó con la cabeza levemente. –. Si te ibas a ir… hubiese sido mejor que fuera para siempre.
El silencio se instalo en la recamara, Hinata aguantó los sollozos y las lágrimas pues arruinarían el maquillaje que tantas horas le había tomado a Ino. Tenia tanta, tanta rabia.
Neji suspiró bajito, casi imperceptible, su mirada voló por la habitación, parecía buscar las palabras, nuevamente inverosímil, Neji Hyuga sin las palabras adecuadas en el momento indicado. Hinata se preguntó si alguna de esas sustancias que su amiga le había untado en la cara habrá sido alucinógena, porque en verdad la escena la estaba superando.
-No puedo –admitió finalmente -, necesitaba verte una vez más.
Tragó saliva. -¿Una de-despedida? –inquirió tímidamente. -¿Ahora? –intentó que su voz sonara despectiva, un intento penoso por cierto -, te fuiste, te casaste, hiciste tu-tu vida… ¿Y ahora vienes a despedirte? Que-que mal bromista, Neji Hyuga.
-Puedo serlo algunas veces –le susurró contra la coronilla. Había avanzado la distancia que los separaba en apenas una trancada, veloz, firme, y en ese momento Hinata no pudo despegar los ojos de sus labios moviéndose al hablar, no supo si quiera que le había dicho, solo fue consciente de todos los músculos faciales que se tensaron en su cara para poder dar génesis al exquisito movimiento de sus labios al emitir palabras, palabras malas, palabras buenas… ya nada importaba.
El beso nació en su mente, con cinco segundos de antelación. Sí, quería golpearlo, echarlo para siempre de su vida, pero entremezclado con sus violentos deseos, quería besarlo como si la vida se le fuese en ello, como si tuviera diecisiete años de nuevo y no llevara un incómodo vestido de novia y estuviera a punto de casarse con otro hombre.
Neji tanteó el terreno suavemente con los labios, primero un roce suave, luego presionó sobre su boca mas fuerte y mas decidido, y al notar como ella le respondía finalmente abrieron levemente los labios, alcanzando la membrana más húmeda dentro de su boca.
No sabía las reales intenciones de Neji, todo era tan ridículo, pero cada movimiento de sus labios contra los de él se llevaba un resquicio de su razonamiento, de su cordura y moral.
¿Qué hubiese dicho Hiashi Hyuga?
Quiso reír pero la porosa lengua masculina invadió su boca, cálida y sin dudar un segundo. Respondió fervientemente, su corazón acelerado retumbaba en su pecho, amenazando con romperle el esternón. Neji, Neji, Neji, no podía dejar de sentirlo, estaba ahí, su mano presionando su cintura, su olor característico, el cabello castaño cosquilleando junto a sus mejillas y sus labios danzando una lujuriosa balada sobre los suyos, exquisitos, húmedos, calientes. Neji, Neji, Neji. No importaba cuanto tiempo había pasado, había deseado todas las noches de todos esos años aquello, tenerlo de nuevo, aunque se obligara a sí misma a odiarlo, a detestarlo y no pensar en él, en ese momento sus labios hablaron por ella, y no precisamente de una manera literal.
Lo tenía de vuelta y eso era lo único que importaba.
Sin embargo se atrevió a preguntar, entre beso y beso, cuando sintió como los ágiles dedos de él trabajaban sobre las ataduras del corsé. -¿Te-te volverás a ir?
-No –respondió desesperadamente -. No.
El corsé se aflojó liberándola de la presión, se sintió tan bien por unos segundos, luego las manos de él abrasaron sus senos, inquisidoras, aprehensivas, ardiendo, amoldándose a su piel de manera perfecta.
Tenían 17 y 22 años de nuevo. Incluso sus cuerpos de menos suavidad y menos tonificados reaccionaron con juventud, respondiendo con ardor y vehemencia .
Neji se encontraba atrapado entre los vaporosos pliegues del vestido, se rió suavemente, algo divertido, se sentía tan joven de nuevo, haciendo actos prohibidos ¡joder si estaba comiéndole la boca a una mujer a punto de casarse! Encontró el borde de la tela y apegó sus manos en sus muslos, palpando hacia arriba hasta encontrar sus glúteos, con suma facilidad la levantó y acomodó en el mueble detrás de ellos, repleto de botes y envases de maquillaje, los corrió con el antebrazo y una sensación dejá vu invadió su mente.
Bajo el vestido esperó encontrar la piel desnuda de sus piernas, sin embargo la aspereza subía hasta la mitad de su muslo y terminaba en un borde mas grueso y con un intrincado patrón. Sonrió de medio lado. -¿Ligas? –murmuró contra el lóbulo de su oreja, luego lo succionó suavemente.
-Ino-san… ella-ella… -su intento de explicación se deshizo en un suspiro y su cuello se arqueó hacia atrás.
Las bragas también debieron ser de encaje, porque sintió los ásperos patrones de la delgada tela. Hinata dio un respingo al sentir sus dedos bailotear sobre su intimidad. Incluso a través de la tela podía sentir su humedad.
-Ne…-ella quiso protestar pero la detuvo con sus labios sobre los de ellas, susurró un suave "shhh" contra los rosados belfos.
Corrió con delicadeza la tela y como pudo enterró su dedo corazón entre los labios mayores, tanteando la humedad y buscando su centro de placer. Un gemido ahogado de la boca de su compañera le indicó que iba por el buen camino. Comenzó a frotar lenta y tortuosamente, formando círculos alrededor del pequeño botón, de arriba a bajo, para luego aumentar el ritmo y la intensidad, dirigido por la forma en que Hinata enterraba los dedos en su espalda y mordía su hombro para no gemir demasiado fuerte.
Estaba siendo tan certero que fue cosa de un par de minutos para que su cuerpo convulsionara, sus piernas temblaron y se tensaron, las paredes íntimas se contrajeran alrededor de nada, pues Neji la había hecho alcanzar un orgasmo solo con estimulación a su clítoris.
Pegó su cabeza al hombro masculino, el sudor corrió por su frente y pensó vagamente en lo arruinado que debía estar la capa de maquillaje sobre su rostro. Ignoró aquello último y se apretó mas contra el cuerpo de él.
Él seguía vestido y ella tenía un corsé a medio amarrar.
-Estás muy despeinada –susurró él un tanto divertido. Se acercó y la estrecho mas entre sus brazos.
Con una parte de su muslo pudo sentir la dureza atrapada en los pantalones de Neji y aún sin recuperar su propio aliento, deslizó su mano derecha hasta alcanzar la entrepierna y atrapar el bulto en un leve apretón.
-Hinata, no… -esta vez fue ella quien lo interrumpió y silenció.
-Yo… yo quiero hacerlo.
Dejó su descanso sobre el mueble y se incorporó frente a él, la frente pegada a su pecho, con los ojos fijos en sus propias manos que desabotonaban con torpeza los pantalones para luego encargarse de la cremallera.
Lo escuchó suspirar a la vez que su mano se colaba bajo los boxers y cogía al suave prisionero de la tela, con la otra mano corrió un poco las prendas de ropa y sacó el grueso y erecto miembro masculino fuera, paseó la mano apenas rozándolo de arriba a bajo, examinándolo en toda su longitud.
-Hinata… -su quejido salió ronco y ensimismado, así que lo ignoró por completo cuando comenzó a movilizar su palma que aferraba el miembro con justa precisión, la piel bajo su mano cedía perfectamente, acompañando el movimiento y el ritmo cada vez mas presuroso. Podía sentir como el ritmo cardiaco le aumentaba y el corazón le retumbaba con fuerza en el tórax, ella podía sentir martillándole contra su frente y la respiración acelerada le hacía cosquillas cerca del cuello.
Nuevamente su siguiente acto nació primero en su mente, una relamida de labios, sus rodillas cedieron y su boca envolvió en una prisión cálida y resbaladiza el erecto pene de Neji.
-Hinata –era la segunda vez que llamaba su nombre debido al placer, se regocijó en el gutural y animalesco gruñido que brotó de entre los dientes del hombre.
Su lengua acarició con suma lentitud el suave y esponjoso tejido del glande, la pelvis de él se convulsionó hacia delante en respuesta. Siguió con su tortuosa y lenta tarea, esta vez deslizando su lengua desde la base hasta la punta, delineando las gruesas venas verdosas atiborradas de sangre, cuando llegaba al final dedicaba una suave succión a la cabeza del miembro.
Neji gruñía bajito, ahogado, algo ido, la habitación había desaparecido para sus sentidos, solo podía sentir el acuoso tacto de los labios de Hinata haciéndose de su miembro, como si lo conociera cada punto de placer como la palma de su mano. En un momento su glande fue succionado con mayor intensidad que antes, apretó los dientes, estrechó los ojos y no supo cuando fue que sus caderas se movieron hacia delante con más ímpetu, buscando la profundidad y calidez de la cavidad bucal.
Hinata lo recibió algo sorprendida, reprimió una arcada que no logró concretarse porque de nuevo el intruso se retiraba de su boca y volvía a arremeter con renovada inquisición. Acomodó un poco mejor su cabeza preparada para recibirlo las siguientes veces, apretando un poco los labios alrededor de la suave piel, masajeándola con ellos.
Estuvo así un poco más, Neji aumentaba las embestidas ignorando las arcadas, su quijada comenzaba a quejarse pero pronto supo, por la forma en que la mano masculina se aferró de su cabello –desarmando de paso el moño por completo –con fuerza, que estaba cercano a alcanzar el clímax.
Acompañado de un gruñido salió súbitamente de su boca, desviando la salida su semen hacia una de las tantas capas de su vestido.
Suspiró derrotado.
Ella se incorporó lentamente, masajeando su mandíbula y boqueando una y otra vez para acostumbrarla al cierre. Apoyó parte de su trasero en el mueble tras ella y desde ahí contempló como el hombre que no había visto en diez años, y que apenas volvió a ver no se pudo controlarse, arreglaba con precisión pausada su ropa.
Cuando los pantalones estuvieron perfectamente en su lugar, él levantó su mirada y el par de ojos grises se encontraron y se estancaron ahí, justo en ese momento, y se dijeron todo lo que pudieron guardar en tantos años sin contacto.
Ambos lo comprendieron, que a pesar de que la vida los había vuelto a juntar… la función debía continuar, después de todo la vida de cada uno había seguido después de conocerse y separarse, había conseguido fluir hasta llegar hasta ese momento y lugar en el que se reencontraron y reavivaron las cenizas de lo que habían vivido alguna vez.
-Ahora de-debo casarme –fue Hinata que pronunció las palabras que ambos sabían.
Neji asintió con lentitud, luego se acercó a ella y la abrazó, rozó sus labios fugazmente por su frente y pronunció las palabras que embotaron la mente de Hinata. –Nos veremos más tarde –espetó antes de salir de la habitación.
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En el pasillo Neji se encontró a una guapa mujer rubia que casi corría en su dirección contraria, instantes después escuchó como gritaba con horror al entrar en la habitación de la Hyuga.
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La banda partió estridente, quitándole el aliento a mas de alguno. La entrada de la novia comenzaba, agarrada con evidente pavor al brazo de su padre, marchando al ritmo de la orquesta. Su peinado se veía menos elegante de lo que muchos esperaban de la heredera de los Hyuga pero el maquillaje era suave y muy natural.
Sakura miró maravillada a la mujer que arribaba en el salón. -¿Ella es tu prima Neji-kun? Es hermosa…
-Si, es ella, hace mucho que no la veía –le respondió con voz plana -, éramos como hermanos…
La mujer a su lado lo miró con ternura en sus verdes ojos y esbozó una hermosa sonrisa. –Ahora que nos mudamos a la ciudad podrán compensar todos esos años de separación ¿no?
Los ojos grises se cruzaron fugazmente a través de todo el gentío presente en la ceremonia, justo antes de que Hinata alcanzara al campante novio de brillante cabellera rubia. Neji inclinó su cabeza y miró a su mujer a los ojos. –Claro que sí.
Fin.
Notas de autor: Ah, me he librado de mi tortura jajaja, no en serio, no vuelvo a intentar escribir lemmon por un buen tiempo, quizás si escenas subidas de tono pero nada así de nuevo, sufrí, sufrí tanto xDDD es que no es lo mío, lo juro, alejenme del lemmon, soy la peor autora para eso.
Agradecer a todos los que me siguieron, leyeron y comentaron, a pesar de que es la peor historia de todo el fandom Nejihina, no, en serio, carece de trama y lo poco que tiene es media enferme y retorcida xd horror, quiero llorar de solo pensar que yo escribí esto jajajja
Ahora puedo admirar doblemente a todas esas personas que escriben fantasticamente escenas eroticas, tan fluidas y naturales que da gusto, en lo personal pienso que las mías quedan roboticas y vulgares xD pero bueno, hay que aceptar las virtudes y defectos. Sobra decir que de todas formas ha sido una experiencia interesante y al menos he aprendido algo, además de recibir sus criticas constructivas y palabras de apoyo para que no muriera en medio del sexo (eso sonó raro, pero creo que es así xD)
Nada, gracias de nuevo, por dedicar su tiempito a esta historia... quizás mas adelante edite el primer capitulo, quizas el fic completo, quien sabe, en una de esas mejoro y me vuelvo una autora bien zhukhulenta (?)
Bien, nuevamente gracias por su apoyo.
PD: Cierta talentosa autora de cierto fabuloso fanfic del fandom NejiHina dijo que si yo subía el último capitulo de mi fanfic ella subía el quinto del suyo ¿A que no esperabas que actualizara tan rápido? pues ya tenía la mitad hecho cuando me lo dijiste jajaja. En fin, ya sabes, no es presión, es incentivo e_e
Si todos mis lectores dejaran un review podría ayudar a la causa, ya saben, si aman el NejiHina (?)
PD2: respecto al final I REGRET OF NOTHING, era el final que se me ocurrió desde el principio, un final medio turbio para una historia que fue turbia desde el principio. Y nada, no me arrepiento ¡y yo amaré el final de este fanfic aunque todos le lancen tomatazos y abucheos!
