Al día siguiente ella estaba en el comedor desayunando con sus familiares

—hinata… — dijo serio su padre

Hinata lo voltea a ver y le sonríe —dime padre

—quiero que empieces un nuevo tratamiento —tomando un poco de jugo

—No padre —dijo seria jugando con su plato de fruta

—¿Qué por qué? —dijo molesto mientras ponía el vaso en la mesa

—ya no quiero hacerme ilusiones y después me digan que el tratamiento fallo… —lo dijo con un nudo en la garganta

Su padre entendía lo que ella decía, había pasado 10 años desde que le descubrieron aquella enfermedad, cuando apenas ella tenía 8 años

—hinata esta vez será diferente

—No papa… ya no… ya no quiero —empezó a sollozar—. Ya no quiero ilusionarme, quiero empezar desde cero, seguir adelante —calmando sus sollozos

—¿hermana entiende cómo se siente papa? —lo decía su hermana pequeña de escasos 12 años.

—si me disculpa me tengo que ir a la escuela —se levantó de la mesa

En el camino, el chófer la dejo a una cuadra antes de llegar

—¿está segura señorita? —lo dijo el chófer todo dudoso

—Si… es para que no llame la atención —sonrió

Ella bajo, empezó a caminar cuando algo le llamo la atención el chico que le gustaba estaba con una peli rosa, tomados de la mano, ella sintió un dolor fuerte en el pecho, como si algo muy adentro se rompiera, camino lo más rápido que le permitieron sus pies.

En plena clase el maestro habla —chicos necesito su atención —haciendo que todos pararan sus movimientos, para ponerle atención—. Como ya saben el concurso es en dos meses, —sonriendo—, así que si vamos a participar todos, sus notas van a subir, así que les deseo suerte, pero no se olviden en inscribirse ya que dentro de dos semanas se cierran las inscripciones —después de decir eso se retira dejando a sus estudiantes en el salón.

Sonó la campana y la mayoría se fue por sus alimentos, hinata camino despacio hasta la cafetería y compro un café, se sentó en una banca cuando ve pasar a sasuke con su mejor amigo y escucha la conversación que aquellos jóvenes tenían.

—naruto, entiende que no era mi intención bajártela —dando un sorbo a su jugo

—Idiota si fue tu culpa, tú ya sabias que ella me gustaba —reclamo el rubio

—sí, pero tu decidiste apostar —defendiéndose

—sí, porque pensé que yo ganaría, ya que soy su compañero —grito

—¿entonces qué quieres que haga, que rompa con ella?

—Si —lo dijo molesto

—imbécil no puedo hacer eso, sabes de cómo quedaría —tomando más de su jugo

—¿acaso no eres mi amigo? —replico

—está bien, solo después no llores si ella ya no se quiere acercar —suspirando

—no me importa yo la conquistare —lo dijo muy seguro de sí mismo

Después de escuchar aquella conversación sonrió, ella realmente estaba feliz…

Una semana después…

A pesar que todos los días su padre le decía que tomara un nuevo tratamiento ella se negaba, como todos los días.

Estaba en el patio trasero de la escuela practicando unos pasos cuando le viene un dolor de cabeza fuerte. El caminaba por el patio de la escuela cuando de lejos ve a su compañera que se agarraba la cabeza, de manera instantánea se acerca hacia donde esta ella

—¿estás bien? —lo dijo un poco preocupado

—Si… —murmuro nerviosa

— ¿segura? —la cuestiono de nuevo

—si… —sonrió— no te preocupes. Empezó a caminar hacia el otro lado del patio

El solo la miro, cuando sintió una mano en su hombro

—sasuke ¿estás bien? —dijo una pelo rosa

—si —tomando su mano

Ella ya estaba en una banca, volteo a ver para donde estaba sasuke, lo que vio no le gusto sasuke y aquella pelo rosa besándose… no lo entendía ¿por qué?... si sabía que ellos ya deberían de haber terminado, o que es lo que estaba pasando… cuando alguien se sentó a su lado

—¿hacen una bonita pareja verdad? —lo dijo un rubio

—¿eh? —lo dijo nerviosa

—ah disculpa… —sonrió

Hinata se puso roja, no sabía que decir ni tampoco que hacer, solo se quedó paralizada.

—disculpa mi nombre es Naruto —dando su mano

Ella con nerviosismo tomo su mano —hinata… —murmuro

—eres compañera de Sasuke ¿verdad? —pregunto

Ella solo asintió con un leve sonrojo.

—bueno me retiró fue un placer hablar contigo —acariciando su melena de la chica

Ella solo se quedó sonrojada, viendo cómo se marchaba aquel rubio.