18 de Septiembre de 1991
Querido Charlie,
¿Te conté del instituto? Tengo unas palabras. La Odio. ¡Es fantástico! Al menos tienes algo de diversión en el tuyo. Agrúpate con Nada al menos, él intenta hacerlos sentir cómodos, en cambio, se me acercan para preguntarme a que rango pertenece mi familia. Todos están interesados e intrigados por el poder que pueda tener mi familia con el mundo. Hoy vi algo que me asustó, no era mi asunto y por ello lo estaba dejando pasar por encima, hasta…
"se lo merece, escuché que tiene el favor del profesor"
"eso le pasa, por ser la número en su salón"
"ella misma se lo ganó, al enfrentar a Nay"
"Sobre todo, por ser pobre"
Estos comentarios de las mocosas arrogantes que observaban a la distancia y se burlaban, me hicieron enojar. La pequeña chica de cabello rojo, estaba en las tres líneas. Según lo que entendí, nadie sabe quién las puso allí pero le dieron un buen uso. Estaba en el comedor y había otro más afuera del instituto, si habría más, nadie sabe dónde. Son tres líneas de acero, son de diferentes tamaños. La primera es más larga, es para estar de pie. La segunda es más corta que la primera, es para arrodillarse. La tercera es más corta que la segunda, es para poner las palmas de las manos y te hace mantener la cabeza baja.
Horripilante, ¿eh?
Nay, es una mocosa muy atractiva pero con cerquillo y me olvidé de mencionar que tiene un grado de maldad en su mente, tiene la cabeza bien alta por ser la sucesora del presidente de región. Detestable.
"¿puedo levantarme?" dijo con voz débil la pequeña cabeza roja
Nay, empezó a reír y todos la siguieron, "Bien, hazlo"
La pequeña cabeza roja se levantó pero estaba de pie en la primera línea. Vi que Nay le iba a lanzar la sopa a la bella cabellera roja de la pequeña.
"No lo hagas" dije y todos me miraron. ¡Tantas miradas" me quise acobardar y vi su rostro de la pequeña cabeza roja, estaba con tantas lágrimas secas en su rostro.
Nay se me acercó, yo estaba parada entre todos los estudiantes consentidos que habían hecho un círculo. Con el plato de sopa en su mano, vino sin inmutarse y me lo tiró. Todos se sorprendieron y se rieron. Aparté los fideos de mis ojos, le sonreí, me acerqué más, casi llegando a su nariz y no dejé de mirarla con caridad
"Un plato menos para los pobres" cambié mi mirada. Ahora estaba irritada por lo que me había hecho. La agarré de la nuca, la jalé hasta la mesa que estaba a unos dos pasos. Todos se paralizaron. No le di tiempo a quejarse, allí mismo la golpeé contra la mesa de descanso. Imagínate los gritos de asombro de los estudiantes. La solté y ella se dejó caer, su nariz estaba sangrando, "Por favor, vuelva a considerar en donar más" Me aparté y fui directamente a la chica que también estaba mirando de lejos y asombrada
"Vamos, pequeña cabeza roja" ella misma se miró la cabeza y me sonrió por el apodo que le había dado, debía seguirme, me di cuenta que no lo hacía y la miré. Seguía en la primera línea
"no… creo… no se supo…"
La miro con aburrimiento, "Si estás acostumbrada a ser mandada, perderás. Déjate de perder el tiempo y vámonos" ella parecía dudosa "Bien," aflojo con aburrimiento "quédate en tu mediocridad" y empiezo a avanzar. Cuento hasta tres, escucho el asombro de los otros y sé que ella me está siguiendo.
Chico Invisible, esto existe en el instituto y no te sorprendas. Soy fuerte por eso puedo defender a quienes necesiten de mi ayuda. Nos quedaremos con el apodo de la pequeña cabeza roja por motivos de anonimato, ¿bien? Ella me agradeció y es mi compañera, aunque estemos en diferentes salones. Quisiera escuchar esos chistes, hace un buen tiempo que no he reído por algo bueno y me alegra que tú tengas esos momentos, te lo mereces.
Con aprecio,
Nemi.
Posdata: Aún sigo sin leer Matar a un ruiseñor, aquí hay una gran biblioteca, una promesa se debe cumplir.
Para mis Nemi Lovers.
"Trigo de oro" doy a entender que el trigo es caro y el oro también lo es, pero, el trigo es comestible y nutritivo en cambio el oro no se puede comer pero se puede comprar cosas nutritivas con una pepita de eso. Así mismo son las personas como el trigo de oro (puede estar bien como mal consumirlas)
