CAPÍTULO 3: LAS PRIMERAS VISITAS
Por las tardes, los pacientes que tenían autorización recibían las visitas de sus familiares y amigos. En el caso de los pacientes que habían intentado suicidarse, necesitaban todo el apoyo y cariño que pudieran tener, por lo que las visitas eran más que recomendadas. Por ese motivo, Rachel estaba esperando en una sala con los familiares de otros pacientes. Para poder entrar allí debían identificarse y esperar a que les abrieran la puerta. Estaba cerrada con elementos de seguridad para evitar que los pacientes que han sido ingresados por orden judicial se escapen. Cuando le permitieron el paso, caminó por un pasillo acompañada de una enfermera que le decía como había pasado las primeras horas Brittany. Ella sabía alguno de los motivos que habían llevado a la rubia hasta ese extremo, aunque nunca lo vio venir... Se arrepentía de no haber estado ahí cuando más la necesitaba, pero ahora lamentarse no valía de nada. Lo importante era que se recuperara y volviera a ser esa dulce chica que alegraba a todos.
Llegaron a una sala donde varios pacientes pasaban la tarde realizando diversas actividades como ver la televisión, leer, escuchar música, escribir, dibujar o navegar en Internet. Allí estaba la ojiazul, dibujando. La castaña sonrió y se acercó a su amigo.
– ¡Hola! ¿Qué tal? – Preguntó ella alegre.
– Buff, mal... Aquí no hay nada que hacer. Además de que no conozco mucho a nadie y todos están tan deprimidos...
– ¿Te sientes sola?
– ¡Claro que sí! No hay nadie que me conozca y comprenda... ¿Cómo se supone que voy a salir de mi depresión si no estoy con las pocas personas que me quieren?
– Britt, es para ayudarte. Quieren que estés segura y que no repitas lo que pasó – Susurró la joven.
– Eso aumenta mi depresión. Quiero estar con vosotros. Quiero bailar y disfrutar con vosotros.
– ¿Por qué hay veces que veo a la verdadera Brittany? No lo entiendo... Otras simplemente eres la sombra de lo que fuiste, pero en momentos como este, veo a mi amiga, la dulce y alegre chica que conocí en el instituto...
– Supongo que sigue en mí, sólo que muy adentro.
– Pues debes sacarlo... Tus padres y tu herman no querrían verte aquí y en estas condiciones... Querrían que fueras feliz.
– ¿Te lo han dicho ellos?
– Britt, cariño... Ellos no... Ellos...
– Rachel, sé que están muertos...
– Me asustaste.
– Es solo que... duele mucho.
– Lo sé cariño, pero debes intentar seguir adelante... ¿Qué tal con el resto de pacientes? ¿Has hecho amigos?
– Es pronto Rach, aunque hay una chica que parece simpática. Se llama Jessica.
– Me alegro... Aunque espero que no me sustituya como tu amiga.
– Eso nunca... Luego hay muchos otros pacientes con los que apenas he hablado.
– ¿Alguna chica guapa? – Dijo ella moviendo las cejas de forma sugerente.
– No, bueno... Hay una chica... También la trajeron ayer... Se intentó suicidar como yo... Es guapa, pero muy borde...
– Puede que su depresión le lleve a actuar así. Puede que no quiera que nadie se le acerque y ser borde es su recurso.
– ¿Tú que harías?
– Acercarme a ella.
– ¿Cómo?
– No lo sé... Pero piensa que necesita ayuda como tú. Seguro que en algún lugar alguien sufre por ella. Ayúdala...
– ¿Por qué te interesa tanto?
– Porque te conozco lo suficiente como para saber que si tienes un objetivo noble, lucharás para hacer el bien. ¿Qué mejor meta que salvar la vida de una persona?
Las dos amigas siguieron charlando, aunque de temas más triviales. Por su parte, Santana estaba sentado sola. Miraba a un punto fijo en la pared, sumida en sus pensamientos.
– Hola, ¿En qué piensas? – Le preguntó Jessica.
– En nada.
– ¿No viene nadie a verte?
– No.
– No me extraña, eres un poco borde...
– ¿Por qué te empeñas en hablar conmigo?
– Me caes bien.
– No me conoces.
– Mi intuición femenina no me falla. Tú eres una chica a la que la gente abandona, por lo que no quieres hacer amigos. No sé... ¿Una familia homófoba o fallecidos? ¿Tal vez una novia que jugó con tus sentimientos? ¿Amigos que te traicionan?
– Tú no sabes nada.
– No... ¿Me lo quieres contar?
– No.
– No importa, sin darte cuenta, me has hablado con algo más que monosílabos... A eso yo lo llamo un avance...
– No te he contado nada.
– De momento...
La chica se alejó dejándola pensativa. Nadie sabía que pasaba por su mente, pero Jessica se había propuesto conocerla mejor y no pensaba fallar. Algo le decía que sus dos nuevas compañeras necesitaban que alguien les quisiera y ella sería parte de su recuperación, no solo convirtiéndose en su amiga, sino también juntándolas para que formen la pareja más adorable del universo...
