El tiempo corre y ya van tres años desde que Hanna se mudó. Es importante nombrar que forjaron una fuerte amistad junto con Emily. Son inseparables. Hasta el día de hoy, la morena da gracias internamente a sus padres por casi obligarla a ir a la casa de las Marin. Después de todo no salieron tan mal las cosas.
Nos encontramos en las vacaciones de verano y la verdad es que no mucho han hecho las amigas. Solo fue hasta hoy que algo ocurrió, un acontecimiento que nuevamente cambia el transcurso de las cosas.
PUNTO DE VISTA DE EMILY.
Iba caminando tranquilamente con Hanna a mi lado. Estábamos conversando de cosas al azar. Cuando me percato de otra mudanza en el barrio, me sorprendió, ya que la última en llegar había sido Hanna.
Noto que mi amiga sigue el rastro de mi mirada, para saber qué es lo que llamó mi atención. Cuando se da cuenta de lo que estaba mirando su boca se gesticula en forma de "o".
− Esperaba ser la última en mudarme aquí -− Dijo Hanna con voz irritada.
Y como no querría ser la última, si le encanta ser única en todo.
Mi boca mandíbula casi toca el suelo, literalmente, cuando veo salir una chica rubia de la casa en busca de más cajas para llevar dentro. Su caminar es delicado, firme y veloz. Camina como si la estuvieran llevando pajaritos. Sus ojos son un poco más claros que los de Hanna. Son celestes, bien profundos. No puedo dejar de mirarla, aunque sé que mi mejor amiga está llamándome y aunque la muchacha ya volvió a entrar a la casa.
− Emily ¡Emily! − Hanna decía cada vez más fuerte pero es como que mi cuerpo no reacciona, no se mueve. Es como si estuviera esperando que la rubia saliera nuevamente para revivir. - Em ¿Me escuchas?.¡Emily! − Hanna no aguanta más y toma mi cara entre sus manos, dejando a nuestros labios a centímetros de distancia.
Obviamente reaccioné al instante pero no me moví de mi lugar, estuvimos así unos torpes segundos. Me perdí automáticamente en sus ojos, pero antes de ahogarme en ellos, ella siguió hablando. − Ahora que tengo tu atención −Se le formó una sonrisa triunfante, la que hizo que me sonrojara − Te estaba hablando sobre qué haremos en las vacaciones. Presiento que este verano será diferente y fabuloso − me guiñó el ojo. − Y quiero hacer algo inolvidable e increíble. . . Para ambas.
Eso es lo que me encanta de Han; siempre piensa en las dos, como un conjunto.
− Está bien. ¿Pero algo como qué?
− Algo como ir a acampar solo nosot. . .
− Aunque − La interrumpí − ¿Podemos hablar de eso luego?. ¿Viste que llegaron nuevos vecinos? − me miró con las cejas fruncidas, pero lo obvie y proseguí − Dah. Claro que lo notaste. − solté una risa nerviosa.
− Sí, Emily. Lo note.
− Entendí la indirecta, Han.
− ¿Cuál indirecta, Emily? − se me escapo un suspiro.
− Ya me di cuenta de que no quieres hablar de ello. Pero no te enfades conmigo, podemos seguir hablando de nuestras vacaciones. − Le lancé una mirada de cachorro y luego bese su mejilla.
Hanna es así, un tanto celosa y otro tanto aprensiva, pero la amo tal cual, y hasta me gustan sus celos. Aunque nunca se lo he dicho. Ni siquiera le he dicho que creo que es un poco suspicaz.
PUNTO DE VISTA DE HANNA
Emily beso mi mejilla y sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo. No es la primera vez que lo siento, con cada abrazo que nos damos vuelve a aparecer esa sensación. Aunque no es algo malo, bueno, no algo que me haga sentir mal. Pero todavía pienso el por qué me da. Intento evitar el trasfondo de él, porque no se supone que debas sentirte algo así con tu mejor amigo. No puedo sentirme atraída por Emily. No es que sea fea o mala persona, o no merecedora de mi amor ¡Al contrario! Ella es hermosa, cariñosa, responsable, atenta, atlética, encantadora. . . Perfect-, esperen ¿Es normal hablar así de un amigo?. Supongo que no hay mal en decir sus cualidades. Nunca antes me había puesto a pensar en estas cosas. . .
− Han, ¿Estás bien?.
− Si, yo solo estaba pensando. ¿Por qué?
− Porque mientras lo hacías estabas arrugando tu nariz, de la forma en que lo haces cuando algo te preocupa. − toco mi nariz juguetonamente con su dedo.
¿Ven? Lo perceptible que es. − Ya ni siquiera recuerdo lo que estaba pensando − Le sonreí.
− Mmm, okey. Estaba preguntándote en qué lugar te gustaría acampar.
− ¿La playa quizás? O un lago. Deberías elegir tú. Para mi estaba bien cualquier lugar mientras estés conmigo. − No puedo evitar ser así con ella. Es como si constantemente quisiera hacerle saber lo feliz que me hace y lo mucho que la amo.
Note que se sonrojó ante lo que dije y sonreí para mis adentros.
− Bien. Entonces buscaré un lugar que nos guste a las dos. Lo haré lo antes posible, ya que las vacaciones ya comenzaron y los dos meses que tenemos pasaran volando, más si es junto a ti - Separó sus labios mostrándome sus dientes dulcemente.
Seguimos caminando hasta que llegamos a mi casa, nos despedimos y me entre.
Me quede en la cocina mientras me como un yogurt, estoy sola. Mi madre llegará después de las siete.
− ¿Qué puedes hacer, Marin? − me pregunte a mí misma − Dormir. − pegué un brinco ante mi maravillosa respuesta y subí a mi habitación.
Me acosté en mi cama abrazando la almohada y poco a poco fui perdiendo la consciencia.
Me desperté bruscamente por algo que estaba soñando, pero ya no recuerdo que era. Veo la hora. Las diez de la noche, mi mamá ya debe de haber llegado.
Mientras voy bajando me embriago con el olor de la cena. Lasaña.
− Hola, mamá ¿Por qué no me despertaste? Te hubiera ayudado − Sonrío de inmediato por lo que acabo de decir y suelto una carcajada. Mi mamá me mira y hace lo mismo.
Me acerco a ella y le dejo un beso en la mejilla.
− No quise hacerlo, cariño − Pronunció lo último irónicamente. − Te veías tan cómoda que me dio lastima.
"Ouch".
Nos sentamos y compartimos, aparte de la cena, una charla bastante entretenida. Hablamos de cómo le fue en el trabajo, de mis planes con Em y de cómo pensaba que serían estas vacaciones.
Le ayude con la loza y a limpiar la mesa para luego subir a mi habitación otra vez. Intenté dormir pero no puede. Obvio, dormí una siesta de cuatro horas. Así que saque mi notebook, lo prendí y entre a facebook, "¡Emily está conectada!" Le hable. Estuvimos conversando hasta tarde. Dos de la madrugada aproximadamente. Me envió imágenes de los lugares que podríamos visitar y varios me gustaron.
PUNTO DE VISTA DE EMILY.
Me estoy cepillando los dientes. Tengo más sueño de lo normal. Y con justa razón, nos quedamos hablando hasta la madrugada con Hanna. Pero no me molesta, lo haría de nuevo. Una y otra vez. "Me encanta Han. ¿En serio acabo de decir eso?"
Sacudí mi cabeza para acabar con esos pensamientos tontos que de vez en cuando aparecen y tomó un short junto con una polera suelta de mi closet para salir a trotar.
Estoy saliendo, y ahí está la chica nueva. "Perfectamente delicada". No es normal que tenga estos pensamientos, pero últimamente han surgido más seguido. Con Hanna me ha pasado desde que la vi por primera vez, pero sólo con ella. Y ahora ¿Por qué con la chica nueva? Si ni siquiera sé su nombre. No soy gay, no me fijo en cada mujer que pasa, o eso creía.
Debí de estar mirando a la nueva vecina por mucho tiempo, porque cuando me percaté ella igual lo hacía. Nuestras miradas se cruzaron y mi estómago se revolvió.
Mejor apartó la mirada.
Mejor sigo mi camino.
Estoy trotando pero no paró de pensar en sus ojos azules, ¿Qué sucede conmigo? Es vecina nueva, llama mi atención. ¡Eso es! Quiero ser su amiga, como con Han. ¿Cierto?
Nunca me he puesto a pensar seriamente sobre mi sexualidad, nunca tuve que hacerlo tampoco. Hasta ahora.
