N/A: Os diré ahora mismo, que me he inventado todas las cosas acerca de los cuervos en cuestión de minutos. :P Todo lo que quería era que Severus tuviera un familiar y se convirtió en, bueno, leedlo y veréis. :P
—De verdad, chicos. Está bien. Simplemente no me apetece ir a Hogsmeade. Id a divertiros. Id a Zonko y a Honeydukes y, no sé, empezad a salir. — Harry dijo con una amplia sonrisa mientras sus amigos se sonrojaban profundamente.
—Si estas seguro, Harry. — dijo Hermione.
Harry asintió. —Lo estoy. Id.
—Muy bien. Adiós, Harry. — Hermione sonrió y se alejó con Ron, quien agitó la mano para despedirse.
Mientras desaparecían a través de las puertas, Harry vagó por el terreno sin rumbo fijo. Cuando el gran árbol junto al lago apareció ante su vista, se dirigió hacia él y se sentó debajo, apoyándose en el tronco. Estiró la pierna izquierda ante él y dobló la derecha, colgando un brazo sobre la rodilla. Contempló el Lago Negro. Como se estaba haciendo rápidamente más frío, el Calamar Gigante no estaba tan activo, por lo que se limitó a mirar fijamente el agua negra y calmada, ocasionalmente perturbada por una criatura bajo la superficie.
Sus pensamientos fueron a la deriva sobre algunos temas, finalmente llegando a establecerse en una mezcla entre Snape y su misterioso paquete, que sacó de su bolsillo. Hermione, Ron y él mismo había hecho todos los conjuros que conocían para determinar si era seguro. Los minutos pasaron mientras Harry se quedó mirando el paquete. Tomando un profundo aliento, Harry arrancó el envoltorio marrón y se quedó mirando la caja de madera en su mano. Frunció el ceño mientras lo examinaba, descubriendo una pequeña serpiente grabada en la parte superior.
Le dio la vuelta al pequeño cerrojo de oro y abrió la tapa. Jadeó al ver el contenido. Aposentado en un terciopelo verde yacía lo que él y sus amigos habían estado buscando por meses: el relicario de Salazar Slytherin.
—Oh. Dios. Mío. — Harry se quedó boquiabierto y levantó lentamente el relicario de la caja. Redondo y dorado, el relicario tenía intrincadamente grabado una serpiente verde en la superficie. Mientras lo sostenía, podía sentir y oír un tic-tac, y sabía que era el sonido del alma viviente de Voldemort.
No podía creer que tuvieran el relicario. Habían estado investigándolo y buscándolo alrededor de cinco meses. Y ahora lo tenían.¿Quién siquiera sabía acerca de ello?¿Quién sabía que tenía que enviárselo?
Mientras pensaba, una sonrisa de complicidad se apoderó de sus labios. —Kingsley.
Durante el verano, Harry había estrechado lazos con su padrino honorario, Remus Lupin, y con Kingsley Shacklebolt, el Jefe de Aurores. La Guardia, como lo había estado el verano antes de su quinto año, había vuelto, y era más segura que la última vez. Harry no había tenido permitido salir de la casa todo el verano, hasta que él había sido llevado a la Madriguera tres semanas antes del final de las vacaciones. Para prevenir que Harry perdiera completamente la razón, la Orden del Fénix instaló una conexión flú privada entre el doce de Grimmauld Place y el cuatro de Privet Drive. Era desconocida para el Ministerio, así que era segura. Todos los días miembros de la Orden venían a visitarle durante todo el día.
Harry odiaba no poder dejar el número cuatro, pero los miembros de la Orden ayudaron. Remus le ayudó a superar la muerte de su padrino, Sirius Black. Harry rápidamente vio que Remus como la figura paterna que Sirius había sido durante poco tiempo.
Kingsley, ya que era mayor que Remus, se convirtió en su mejor amigo de más edad o en un hermano mayor. Harry sabía que podía decirle cualquier cosa al Auror. Fue por esta razón que había dejado entrar a Kingsley en el secreto de los Horrocruxes. ¡Incluso había accedido a ayudar al final!
Mientras Harry miraba fijamente el relicario, se preguntó cómo Kingsley lo había encontrado. Sabían que una vez estuvo en Grimmauld Place, pero había sido tirado lejos cuando la casa fue limpiada el verano de antes de quinto año.
Todavía tenemos que descifrar cómo destruir los Horrocruxes. Harry suspiró, dejando el relicario de vuelta en la caja. Tenía el presentimiento de que la manera de destruir un Horrocrux era algo simple, pero no podía averiguarlo. Mientras sus pensamientos corrían, contemplaba el Lago Negro, y saltó cuando un cuervo aterrizó a su lado.
—Hola, — dijo Harry. El cuervo inclinó la cabeza y Harry asumió que había dicho 'hola'.—Así que, ¿quién te pertenece? Espera, una pregunta mejor.¿Eres de las Antiguas Lineas?
El cuervo balanceó su cabeza arriba y abajo en respuesta. Recordaba leer acerca de cuervos durante el verano. Había tres 'tipos' de cuervos. Estaban aquellos que habían llegado a existir en algún lugar del siglo diecinueve y se llamaban Cuervos Ingleses. Solo vivían en Inglaterra, ya que eran autóctonos de allí, y no podían sobrevivir en ningún otro lugar. Los Cuervos Ingleses no eran mascotas y no podían ser el familiar de ningún mago o bruja. Asimismo, tampoco se usaban para el correo. Eran salvajes y no poseían magia o poderes como los otros cuervos.
El segundo tipo de cuervos eran los Portadores. Estos eran ante todo usados para el correo. Podrían convertirse en mascotas, pero no tenían la magia necesaria para convertirse el familiares. Su magia estaba limitada al correo. Eran capaces de protegerse de ser atacados o interceptados durante una entrega. Además pueden proteger sus entregas de ser dañadas o destruidas. También serían capaces disfrazar sus entregas si fuera necesario.
El último tipo son los más conocidos, pero no había muchos. Son los cuervos de las Antiguas Lineas, también conocidos como Antiguos Cuervos. Se cree que existían incluso antes que Merlín, y que fue el mismo Merlín el que les dio muchos de sus poderes. Las Antiguas Lineas estaban en todas las partes del mundo, no solo en Gran Bretaña. Había Lineas en América, Australia, Canadá, Asia, y en todas partes. Los Antiguos Cuervos son los únicos que pueden ser familiares. De hecho, tienen que encontrar a una bruja o un mago para enlazarse en sus primeros cincuenta años o morirían. Eso es lo que ha estado pasando. La población de Antiguos Cuervos había disminuido gravemente en el último siglo porque muchos son incapaces de encontrar un humano para enlazarse.
Poseían muchas habilidades. Eran capaces de hablar e imitar otras voces. Tenían excelentes memorias y podrías decirle un mensaje y lo relataría exactamente igual al receptor. Entregaban correo. Son extremadamente inteligentes y fieramente leales. Son capaces de usar Antigua Magia para proteger a su humano. Eso era otro cosa. Un cuervo nunca pertenecía a un humano. Siempre era al revés; el humano pertenecía al cuervo. Los Antiguos Cuervos a menudo llaman a sus humanos, sus 'Protegidos'.
—¿Así que quién te pertenece?¿quién es tu 'Protegido'? — le preguntó Harry al cuervo.
—Soy el Protector de Severus Snape. — respondió el cuervo. El cuervo tenía una suave voz femenino con un poco de acento francés.
—Eres de las Antiguas Lineas Francesas, ¿no es así? — preguntó Harry, captando el acento.
—Sí, lo soy. Soy una de los últimos Franceses. — asintió.
—¿Cual es tu nombre? — dijo Harry.
—Me llamo Ivory.* — le dijo.
—Encantado de conocerte, Ivory. Soy Harry...
—Potter. — finalizó Ivory. —Sí, te conozco, querido.
Harry suspiró. —Como el resto del mundo.
—Sí, eres bien conocido. — dijo Ivory, y Harry sonrió, sabiendo que estaba tratando de aligerar el ambiente.
—Así que, ¿eres el familiar de Snape? — dijo Harry, cambiando el tema efectivamente.
Ivory ladeó la cabeza hacia un lado, la única indicación de que había reconocido el cambio de tema. —Sí, lo soy.
—¿Por cuánto tiempo? Le he conocido durante seis años pero nunca te había visto antes. — dijo Harry con curiosidad.
—Le encontré cuando era un niño de no más de nueve años. — le contó Ivory. —Me pidió que me mantuviese alejada del Gran Comedor por miedo a que pudiera resultar perjudicada, inintencionaadamente o de otra manera. Cuando no estoy volando, estoy más veces que no en sus aposentos.
—Eso tiene sentido. ¿Qué hizo para que lo eligiera? — le preguntó Harry, viendo como el sedoso cuervo negro se asentaba cerca de él.
—No se hizo oficialmente mío hasta que empezó la escuela. No era capaz de enlazarme con él la primera vez que lo ví, aunque me hubiera gustado mucho. — dijo Ivory con voz triste.
—¿Por qué no?— preguntó Harry.
—Su padre no me permitía estar cerca de Severus. Soy mágica y, como estoy segura de que ya sabes, su padre despreciaba cualquier cosa mágica. — dijo Ivory, mirándolo.
—Incluyendo a su propio hijo. — dijo Harry suavemente, recordando las breves memorias que había visto el año pasado el las lecciones de Oclumancia.
—Sí. — asintió Ivory. —Sin embargo, eso no significa que no vigilara a mi niño. Le protegía y le curaba cuando lo necesitaba desesperadamente.
Con estas palabras, Harry recordó que los Antiguos Cuervos también tenían antigua magia curativa.
—Te convertiste en su mejor amiga. — dijo Harry, mirando hacia abajo al cuervo.
—Sí. Además de esa encantadora muchacha, Lily Evans, era su única amiga. Cuando su madre murió cuando tenía quince años, yo era todo lo que tenía, ya que Lily dejó su vida no mucho después.— Ivory suspiró.
—¿Qué hiciste cuando se convirtió en Motífago? —preguntó Harry.
—No le hablé durante cerca de una semana después de gritarle maldito asesino. — dijo Ivory y Harry se rió entre dientes con la imagen del Profesor Snape siendo reprendido por un cuervo. Estaba enfadada porque había tratado de que evitase ese camino pero nunca lo abandoné. Para el tiempo en que volví, él estaba en pánico porque habíamos estado separados demasiado. Estaba, desafortunadamente, cegada por la ira y fallé en pensar en las consecuencias de dejarlo por un extenso periodo. — dijo ella.
—¿Dónde fuiste? — dijo Harry.
—A nuestra casa de campo en Escocia. Snape Manor. — le contó Ivory.
—¿Manor? Pensaba que era pobre. — dijo Harry, esperando no sonar grosero.
—De niño, sí, lo era pero ya no. Se ha vuelto bastante adinerado con el paso de los años. No es nada comparado con lo que has heredado, pero es adinerado y vive bastante confortablemente. — le corrigió Ivory.
—Estaría feliz si pudiera dar la mitad de lo que tengo a los Weasleys. Ellos no lo cogerían, sin embargo. Así que hice lo siguiente mejor. — dijo Harry, mirando el lago de nuevo.
—¿Qué sería? — presionó Ivory, y Harry estaba seguro de que, si ella pudiera, habría enarcado una ceja al igual que su Protegido.
—Les dí a los gemelos mis ganancias del Torneo de los Tres Magos y ellos empezaron la tienda de bromas. Querían abrir una cuenta para que pudiera sacar provecho, pero les convencí de que no lo hicieran. En su lugar, muchos de los beneficios van a la bóveda de la familia Weasley, secretamente, por supuesto. La Sra Weasley les mataría por darles los beneficios y me mataría a mi por darles a los gemelos el dinero. — explicó Harry.
—Eso es algo honorable de hacer. — dijo Ivory. —Fue muy generoso de tu parte darles tus ganancias.
Harry se encogió de hombros. —No lo necesitaba y no lo quería. No quería recordar a Cedric cada vez que gastase algo de dinero. Además, como les dije a ellos, necesitamos risas estos días.
—Sí, estos son días oscuros. Estás en lo correcto. Felicidad y risas necesitan existir tanto como sea posible mientras pasamos a través de esta guerra. — convino Ivory.
—Bien, no vamos a estar más cerca de acabar con ella por que Snape y yo no podemos trabajar juntos. Uno de nosotros, si no los dos, acabará muerto. Simplemente no podemos llevarnos bien. Me odia demasiado. — Harry suspiró.
—Él no te odia, querido. — dijo Ivory.
—Ciertamente tiene una forma única de mostrar que le gusto. — dijo Harry sarcásticamente.
—Dale una oportunidad, querido. Tú, de entre todas las personas, deberías saber que su vida ha sido de todo menos fácil. — le dijo Ivory.
—Lo sé. Es demasiado difícil. Quiero ser su amigo. Pienso que sería un amigo increíble. — dijo Harry, suspirando de nuevo.
Ivory le estudió. —¿Deseas su amistad? — preguntó suavemente.
—Si tengo una oportunidad, por supuesto. Le he respeto desde hace tiempo. Sin embargo, se está probando casi imposible ser su amigo. Lo he intentado, pero creo que hay demasiada historia como para intentar cambiar ahora. — dijo Harry, asintiendo. —Cuando estuve allí el viernes, nos estuvimos llevando bien por un rato cuando estaba explicándole acerca de los Horrocruxes, pero entonces el volvió a ser el Snape de siempre y me echó. No sé que pasó.
—Las lecciones comenzarán mañana, ¿no? — inquirió Ivory.
—Sip, y es Oclumancia. Perfecto. — gimió Harry.
—La Oclumancia requiere confianza, ¿no es así? — le preguntó Ivory.
Harry asintió. —Él no confía en mí en absoluto, por una buena razón, y yo no confío plenamente en él, también por una buena razón. Eso es el por qué nunca funcionará. Nosotros nunca confiaremos completamente el uno en el otro.
De repente, un viento helado se levantó y Harry se envolvió con sus brazos, tiritando. —¡Niño tonto! — exclamó Ivory. —Aquí fuera con tan solo tu jersey. Vamos. Adentro de una vez.
—Si no te importa mi pregunta, ¿por qué vienes conmigo? — preguntó Harry, abriéndose paso a través de las grandes puertas de roble de la fachada.
—Parecía que te vendría bien un poco de compañía. Además, es imprudente deambular solo, sobre todo afuera. — dijo Ivory, acicalándose su ala mientras Harry caminaba a través del Hall de entrada. —Es hora de almorzar. Ve al Gran Comedor. — instruyó y Harry obedeció sin ninguna pregunta. Ivory era casi como un Snape femenino. Eran tan parecidos.
Ya que era un fin de semana con visita a Hogsmeade, el Comedor estaba casi vacío, con tan solo unos pocos de los estudiantes más jóvenes en cada mesa. Harry se sentó en la mesa de Gryffindor, donde solo había dos alumnos de primero sentados en el extremo opuesto, con las cabezas juntas y cuchicheando. Harry agarró unos pocos bocadillos y algo de ensalada y comenzó a comer mientras Ivory dejaba su hombro y se sentaba al lado de su plato.
—Así que, dijiste que me habías estado vigilando por un tiempo. ¿Por qué? — preguntó Harry después de un breve momento de silencio.
—Sí, he estado vigilándote desde el primer día que entraste en esta escuela, hace ya seis años. — asintió Ivory y comió el trozo de jamón que Harry estaba tendiéndole. —He estado vigilándote para protegerte, al igual que Severus.
—¿Protegiéndome? Pero es Snape tu Protegido, no yo. — Harry frunció el ceño.
—En efecto. Sin embargo, a cualquiera que él eliga proteger, yo también le protegeré. — le dijo Ivory.
—Él no eligió protegerme. Dumbledore le dijo que lo hiciera. Tenían que asegurarse de que El Elegido sobreviviera lo suficiente como para matar a Voldemort. — dijo Harry con amargura, terminandóse un bocadillo de pavo.
—Recibió instrucciones para hacerlo, sí, pero él además eligió hacerlo. — dijo Ivory. —Se preocupa por ti, a su manera. Es simplemente demasiado imbécil como para mostrarlo.
Harry rió, inconsciente de los ojos negros mirando con curiosidad sus interacciones con Ivory. Harry acarició suavemente al cuervo y le dio otro trozo de jamón mientras él se comía otro bocadillo. No se dio cuenta de que estaba comiendo más de lo usual, y siguió hablando con Ivory hasta que Ron y Hermione volvieron. Les saludó con la mano y la dijo adiós a Ivory. Vio como ella voló a través del Comedor y aterrizó en la mesa de los profesores al lado del Profesor Snape. Trabó sus ojos en el Profesor antes de que Snape se colocase de nuevo su usual máscara de indiferencia.
Harry suspiró ante la helada mirada y se volvió hacia Ron y Hermione, quienes estaban deslizándose en el banco opuesto al suyo. Inmediatamente vio que sus amigos se setaron más juntos de lo que era normal. Subrepticiamente les enarcó una ceja. —Así que, ¿cómo estaba el pueblo?
—Lo mismo de siempre. Deberían abrir una tienda nueva. — Hermione dijo casualmente mientras ella también comía bocadillos.
Harry frunció el ceño. ¿Por qué sus amigos no le decían que estaban saliendo? No es como si lo desaprobara. De hecho, estaba encantado(como el resto de la escuela debía estar).
—Bien, voy a hacer la tarea. Hasta luego. — dijo Hermione y dejó el Gran Comedor.
—Voy a encontrar a Seamus y Dean. Adiós, colega. — dijo Ron unos minutas más tarde y también se fue.
Harry frunció otra vez el ceño y suspiró mientras veía a sus amigos alejarse. ¿Por qué no se lo decían? No tenía ningún sentido. Alejó el plato y apoyó un codo en la mesa, poniendo la cabeza en su mano. Esto no era lo que tenía en la cabeza cuando les dijo que empezaran a salir. No llegó a decirles acerca del relicario. Mientras estaba sentado allí, se volvió extremadamente consciente de unos ojos mirándole mientras su propietario hablaba tranquilamente con un cuervo.
* Ivory significa marfil, y no he cambiado porque es un nombre propio.
N/A: Este capítulo es uno de los más importantes que he escrito hasta ahora. :P ¡Hasta luego!
N/T: Muchas gracias a Mani, y tranquila, que no me desnimo. ;)
